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Title: Viajes de un Colombiano en Europa, segunda serie
Author: Samper, José María, 1828-1888
Language: Spanish
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Copyright Status: Not copyrighted in the United States. If you live elsewhere check the laws of your country before downloading this ebook. See comments about copyright issues at end of book.

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VIAJES DE UN COLOMBIANO EN EUROPA

POR

JOSÉ M. SAMPER.



SEGUNDA SERIE
SUIZA Y SABOYA.-ALEMANIA DEL RIN.-BÉLGICA.-FRANCIA.
PARIS

IMPRENTA DE E. THUNOT Y Cª,
CALLE RACINE, 26.



1862

A MONSIEUR LE PRÉSIDENT DE LA SOCIÉTÉ D'ETHNOGRAPHIE ORIENTALE ET
AMÉRICAINE DE FRANCE.

MONSIEUR,

Désirant vivement donner à la savante Société dont vous êtes le digne
président, un témoignage de ma reconnaissance et de mon attachement,
j'ai l'honneur de vous prier d'accepter la dédicace que je suis heureux
de faire à la Société d'Ethnographie, du second volume de mes _Voyages
en Europe_.

Veuillez accepter aussi, mon savant et respectable collègue, l'assurance
de ma considération la plus distinguée.

JOSÉ M. SAMPER.

Paris, le 1er juillet 1862.



ÍNDICE.

A MONSIEUR LE PRÉSIDENT DE LA SOCIÉTÉ D'ETHNOGRAPHIE
ORIENTALE ET AMÉRICAINE DE FRANCE       v

INTRODUCCIÓN.      1


PRIMERA PARTE


SUIZA Y SABOYA.

CAPÍTULO I.--DE PARIS A GINEBRA.--La Francia centro-oriental.--Los
paisanos franceses.--Las campiñas bresanas.--La vuelta del vencedor.      7

CAP. II.--IDEA GENERAL DE SUIZA.--Configuracion orográfica.
--Hidrografía.--Historia de los Suizos.--Instituciones políticas
--Division general del país.       19

CAP. III.--GINEBRA.--Geografía del Canton.--El lago Laman.--Resúmen
histórico.--Estructura general de Ginebra.--Sus
condiciones políticas y sociales.--Monumentos é instituciones
públicas.--Las casas de prision.--Ginebra como
centro social europeo.        38

CAP. IV.--LOS ALPES SABOYARDOS.--Los compañeros de
viaje.--La hoya del Arve.--El valle de Chamonix.--El
grupo del Monte-Blanco.--Las neveras.--Contrastes naturales
y curiosidades.       58

CAP. V.--LA HOYA DEL ALTO RODANO.--El camino de la
«Cabeza-Negra.»--El canton de Valais.--El valle del
Dranza y Martigny.--El Ródano.      74

CAP. VI.--EL CANTON DE VAUD.--Territorio y poblacion del
Canton.--Su historia;--sus instituciones;--sus producciones;--sus
institutos.--La ciudad de Vevey y su panorama.--Objetos
interesantes y curiosos.      83

CAP. VII.--VAUD Y NEUCHATEL.--Losana y sus cercanías.--Sus
monumentos é institutos.--De Losana á Iverdun.--Iverdun.--El
lago de Neuchâtel.--El Canton.--Su historia.--Sus
instituciones y productos.--El régimen comunal.--La
ciudad de Neuchâtel.--Un panorama suizo.      95

CAP. VIII.--EL CANTON DE FRIBURGO.--La diligencia suiza.--Los
tres lagos hermanos.--Morat.--Geografía del Canton;--su
historia;--sus instituciones.--Panorama de Friburgo.--Sus
monumentos y curiosidades.--La ermita de la
Magdalena.      115

CAP. IX.--EL CANTON DE BERNA.--De Friburgo á Berna.--Los
artistas y artesanos viajeros.--Topografía del Canton.--Historia
de la república bernesa;--su poblacion é instituciones.--Producciones,
industria y objetos mas notables.--La
ciudad de Berna;--sus institutos y curiosidades.      132

CAP. X.--LA REGION DEL OBERLAND.--De Berna á Thun.--Una
reflexion sobre la civilizacion moderna.--La villa de
Thun.--Magnificencias de su lago.--Unterseen é Interlaken.--El
tipo de las paisanas.--El Lütschina.--Grindelwald.--Las
neveras y sus grutas.--Escenas sociales.--La vida
campestre.      149

CAP. XI.--EL CANTON DE UNTERWALDEN.--El lago de Brienz.--Giessbach.
--Brienz.--El valle de Meyringen.--El cuello de Brünig.--Los valles
de Sarnen.--Un paisaje de parroquia.--Condiciones históricas,
sociales y políticas del Canton.      165

CAP. XII.--LOS CUATRO-CANTONES.--Idea general topo-hidrográfica.--La
ciudad de Lucerna.--Curiosidades.--Un
contraste social.--Condiciones generales del canton de Lucerna.--El
lago de los Cuatro-Cantones.--Su navegacion
y aspecto interior.--Recuerdos de la independencia.      180

CAP. XIII.--LOS PEQUEÑOS CANTONES.--Altorf.--El canton
de Urí--Los valles de Schwyz.--Goldau.--La ascencion
del Rigi.--Escenas del Rigi-Kulm.--Panorama de la
Suiza central.       195

CAP. XIV.--ZUG Y ZURIC.--Küssnach, Immensée y el lago
de Zug.--La capital y el canton de Zug.--Horgen y el lago
de Zuric.--Instituciones y condiciones sociales del Canton.--La
ciudad de Zuric, situacion y aspecto.--Historia, monumentos
y curiosidades.      216

CAP. XV.--LA HOYA DEL RIN.--Las comunicaciones en Suiza.--De
Zuric á Schaffhousen.--La catarata del Rin.--La ciudad
y el canton de Schaffhousen.--Navegacion del alto Rin.--La
ciudad de Constanza.--Los lagos internacionales.      229

CAP. XVI.--TRAVESIA DE SUIZA.--El canton de San-Gall;--su
historia, sus instituciones, sus elementos económicos.--La
ciudad de San-Gall,--su situacion, sus monumentos y curiosidades.--El
canton de Turgovia.--El canton de Argovia.--Solera
y Basilea-Campaña.       241

CAP. XVII.--BASILEA Y LA SUIZA.--La ciudad de Basilea;
situacion y panorama.--El medio-canton: su historia, sus instituciones,
su industria y condiciones sociales.--Monumentos
de la ciudad, institutos y costumbres.--Observaciones comparativas
respecto de la Confederacion.       248

SEGUNDA PARTE.

LA REGION DEL RIN.

CAPÍTULO I.--EL GRAN-DUCADO DE BADEN.--De Basilea á
Freiburgo.--El Rin central y sus panoramas.--Nociones importantes
respecto del gran-ducado.--Costumbres alemanas.--La
ciudad de Freiburgo.      267

CAP. II.--ALGO DE LA FRANCIA ALEMANA.--Kohl.--Un portero
frances.--Estrasburgo.--La campaña alsaciana.--Una
familia francesa en el campo.      281

CAP. III.--BADEN-BADEN.--El paso de la frontera.--Aspecto
general de Báden-Báden.--El mundo á la moda y las
ciudades de aguas medicinales.--Monumentos y curiosidades
de Báden-Báden.--Sus cercanías.      295

CAP. IV.--LAS CIUDADES BADENSES.--Carlsruhe.--Las ciudades
nuevas de Alemania.--Heidelberg;--su Universidad
y sus curiosidades.--Los estudiantes de Alemania.--Las ruinas
del Castillo.      307

CAP. V.--DE HEIDELBERG A FRANCFORT.--Mannheim y el
Rin.--El gran ducado de Darmstad; su gobierno y sus condiciones
generales.--La ciudad capital.--Una familia típica.       317

CAP. VI.--DOS ESTADOS ALEMANES.--La república de Francfort;
--su importancia comercial y política.--La ciudad de
Francfort;--su situacion;--su movimiento social;--sus banqueros
y sus judíos.--El ducado de Nassau.--Wiesbáden y sus
cercanías.       327

CAP. VII.--EL RIN.--Cástel.--Mayenza.--Las riberas del
rio.--Una hija de la pérfida Albion, á bordo de un vapor y en
tierra.      338

CAP. VIII.--LA PRUSIA RINEANA.--Idea general del país.--Coblenza.--El
castillo de Stolzenfels.--El Rin abajo de Coblenza.--Colonia;--su
catedral;--las fábricas de Juan
María Farina.      346

CAP. IX.--DEL RIN A LIEJA.--Trayecto entre Colonia y
Aquisgran.--La ciudad de Carlomagno;--sus monumentos
y curiosidades.--El Sud-este de Bélgica.       357

TERCERA PARTE.

BÉLGICA.

CAPITULO I.--LA NACION BELGA.--Resúmen histórico.--Topografía
general del país.--Instituciones políticas.--Poblacion.--Estadística.
--Agricultura.--Industria y minería.--Comercio y vías
de comunicacion.       365

CAP. II.--LIEJA Y EL BRABANTE.--Poblacion y panorama de
Lieja.--Importancia industrial de la ciudad.--Su aspecto interior
y sus monumentos.--Tirlemont.--Lováina.--Malínas.      375

CAP. III,--AMBÉRES.--Aspecto general de la ciudad.--Comercio
y bellas artes.--Carácter múltiple de Ambéres.--Sus
calles, monumentos, museos y curiosidades.
--Jardines y paseos      384

CAP. IV.--BRUSÉLAS.--La sociedad belga bajo el punto de
vista político.--Estructura general de Brusélas.--El periodismo
y la librería.--Fisonomía moral de Brusélas;--su
poblacion.--Monumentos civiles;--la casa municipal,--varios
palacios.--Monumentos religiosos.--Museos, bibliotecas
y estatuas públicas.--Jardines científicos.      395

CAP. V.--EL PAÍS FLAMENCO.--Idea general de Flándes.--La
raza, la literatura y el arte flamencos.--Gante: su estructura
y sus alderredores.--Monumentos é institutos civiles; el
Beffroi y sus tradiciones.--Monumentos é institutos religiosos;
el «Béguinage.»--Objetos de arte; el Museo de pinturas;
el Jardin botánico y el zoológico.       405

CAP. VI.--LA REGION MARÍTIMA.--La ciudad de Brujas; aspecto
general.--Monumentos é institutos diversos.--Objetos de arte
y prácticas religiosas.--Ostende; su panorama; sus baños; su
sociedad.--El comercio y la pesca de los Belgas.      417

CAP. VII.--DE OSTENDE A PARIS.--El nor-oeste de Bélgica.--Courtrai
y la frontera.--La ciudad de Lila.--Donai.--Arras.      426



INTRODUCCION.


La buena descripcion de un viaje, aunque requiere ciertas condiciones
poco vulgares, es un trabajo ménos laborioso de lo que generalmente se
piensa. Pero viajar, ó _saber viajar_ es un arte mas delicado y difícil
de lo que á muchos parece. Cuando se viaja puramente por gozar y sacudir
el fastidio, no se hace otra cosa que vagar en un país ó vegetar
moviéndose. El pseudo-viajero, impelido por una curiosidad sin
consecuencias, se parece entónces á la hoja que flota en el torbellino
de un huracan, sin tendencia propia ni significacion.

El viaje es un arte complejo de investigacion metódica al mismo tiempo
que de _capricho inteligente_. Él requiere, por una parte, cualidades de
viva impresionabilidad, imaginacion poética, severo criterio, curiosidad
de observacion y libertad de espíritu, conjuntamente; y por otra,
tiempo, dinero, paciencia, conocimiento de las lenguas y ciertas
ventajas aplicables al país que se visita.

Por eso, al emprender una serie de _excursiones_, mas bien que _viajes_,
en Europa, he comprendido bien, sin alucinarme, las desventajas de mi
posicion personal. Colombiano de nacimiento, aunque cosmopolita por mis
convicciones, le pertenezco ante todo á mi patria colombiana, de la
cual no puedo estar por largo tiempo ausente. Pero ansioso de buscar la
verdad, siguiendo y comparando el movimiento vario de los pueblos mas
adelantados en civilizacion, he tenido que conciliar dos necesidades
igualmente imperiosas.--No pudiendo disponer de mas de cinco años en
Europa, he tenido forzosamente que reducirme al estudio atento de las
dos sociedades mas adelantadas--Francia é Inglaterra,--y en cuanto á las
demas, hacer rápidas excursiones que me permitan palpar y comprender
apénas los hechos mas característicos y sobresalientes, las formas ó los
fenómenos mas visibles de la civilizacion europea. Es del conjunto de
esas grandes formas que un hijo del Nuevo Mundo, ansioso de luz pero sin
experiencia, puede obtener la nocion sintética del giro y de la índole
de esa civilizacion.

Si hubiera de dirigirme á lectores europeos, ó no escribiria la relacion
de mis modestos viajes, ó habría procurado darles á estos otras
proporciones, trazándome un método que me permitiese emprender estudios
de alguna seriedad ó trascendencia, dentro de la medida de mis débiles
fuerzas. Pero no: viajo por mi patria, es decir con el solo fin de serle
útil, y escribo para mis compatriotas y hermanos los Hispano-Colombianos.
He creido que lo que importa mas por el momento no es profundizar
ciertos estudios, sino vulgarizar ó generalizar nociones. A los pueblos
de Hispano-Colombia no les ha llegado todavía el momento de los estudios
fuertes, por la sencilla razón de que la inmensa masa popular no tiene
aún la nocion general del progreso europeo. Hasta tanto que esa masa no
haya recibido la infusion elemental de luz y fuerza que necesita para
emprender su marcha (porque hoy no se _marcha_ sino que se anda á
tientas) el mejor servicio que se le puede hacer es el de la simple
vulgarizacion de las ideas elementales. Despues vendrá el tiempo de
los trabajos laboriosos y profundos.

La inmensa mayoría de los Hispano-Colombianos no conoce, por falta de
contacto íntimo con Europa, los rudimentos ó las verdaderas condiciones
del juego general de la política, las letras, la industria, el comercio
y todos los grandes intereses vinculados en Europa. De ahí provienen
graves errores de apreciacion, de imitacion ó de indiferencia, que se
revelan en la política, la literatura, la legislacion y las
manifestaciones económicas de Hispano-Colombia.

Desvanecer, si puedo, esos errores, dándole á la expresion de lo que me
parece la verdad las formas simpáticas de lo pintoresco y el atractivo
de una rápida, fiel y animada narración, tal es el objeto de estas
páginas de impresiones.

Hasta ahora no han llegado á Colombia, relativamente á Europa, sino dos
géneros de escritos: ó _memorias_ novelescas, escritas con un fin de
especulacion literaria, como las de Alejandro Dumas y muchos otros
escritores franceses, que desnaturalizan las cosas, á fuerza de ingenio,
exageracion y fantasía, y prescinden de los hechos _sociales_,
ocupándose solo de lo pintoresco y divertido; ó estudios especiales y
científicos, que presuponen el conocimiento de las situaciones
generales. El primero de esos géneros de narracion ó de estudio es
pernicioso en Colombia, porque propaga las mas falsas nociones. El
segundo es incompleto y árido, incomprensible para los que no conocen la
fisonomía general del país de que se trata.

Mi proceder, como narrador de rápidas y modestas excursiones, es muy
sencillo: consiste en no dejar en olvido nada de lo que he observado, ó
mirado siquiera, interesante por algun rasgo característico; y en no
inventar nada, sino relatar con candor cuanto me ha impresionado por
cualquier motivo, manteniendo en la exposicion de todos los pormenores,
por variados que sean, la armonía de la verdad, de lo bello y lo útil,
de lo natural y social. Es así como surge de la narracion la imágen
compleja de un país, semejante á una fisonomía humana en que se ven
armonizar diversas formas: el ojo ardiente y luminoso, que revela un
espíritu; la boca palpitante, que respira pasion, y la protuberancia
huesosa ó muscular, donde reside una fuerza.

Aun limitando mis viajes á humildes proporciones, he querido seguir
cierto método.--Primero Francia, el gran foco de la civilizacion
moderna, de donde irradia toda inspiracion fecunda, en el vasto grupo de
sociedades que tuvo su punto de partida en la civilizacion latina.--En
seguida España, el país análogo, la fuente europea de las repúblicas
Hispano-Colombianas.--Despues la Confederacion Helvética, cuya
constitucion política corresponde en sus formas generales á las de mi
patria natal.--Luego Alemania, Bélgica y Holanda, donde se asiste, en la
primera, á la lucha de instituciones y civilizaciones distintas,
revelando una grande y laboriosa transicion; ó se ven en dos pequeños y
prósperos Estados los efectos de la libertad política y civil. Mas tarde
he estudiado ese gran pueblo de tan peculiares condiciones,--la Gran
Bretaña,--que resume en su genio y sus manifestaciones lo que hay de mas
cosmopolita, de mas industrial y vigoroso en el juego complicado de la
moderna civilizacion. Al fin le llegará su turno á Italia, el país de
los grandes recuerdos y de los refinamientos del arte, que representa
hoy la aspiracion esencial del siglo: la idea de la _unificacion_. Y por
último, al dejar á Europa, iré á observar las modificaciones profundas
que le ha impreso á la vieja civilizacion europea ese pueblo formidable
de colonizadores del Nuevo Mundo, que se llama la Union Americana.

Suiza me picaba vivamente la curiosidad por sus especialidades, que la
hacen tan singular é interesante en Europa. Su topografía y composicion
geológica, su sistema hidrográfico y sus neveras colosales y vastísimas,
le dan la prioridad de interes en el estudio de esa maravillosa historia
del progreso de la Creacion ó de la fisiología del globo, escrita en
grandes y pequeños caractéres en las rocas aglomeradas en el trascurso
de millares de siglos, por una serie de revoluciones naturales de la
materia orgánica, para ofrecerle al hombre la base de su imperio divino.
Las admirables hermosuras de ese inmenso archipiélago de montañas, lagos
y nevados que se llama Suiza, excitaban en mí esa irresistible
inclinacion hácia lo bello, lo grandioso y poético, que eleva el
sentimiento y le da expansion al alma, haciéndole admirar, con éxtasis ó
arrebato alternativamente, las obras del Inefable Artífice.

Ademas, yo sentia un vivo deseo de conocer, siquiera fuese someramente,
la manera como funciona el espíritu democrático en la sola _república_
importante de Europa, enclavada en el corazon de este viejo mundo de
tradiciones formidables y rodeada de poderosas monarquías y
aristocracias. Queria observar la yuxtaposicion de dos razas que pasan
por antagonistas,--germánica y latina,--esta representada por los
cantones franceses é italianos. Queria inquirir ese movimiento
ascendente de asociacion que, comenzando en la _familia_, se condensa en
el _Distrito_, enlaza los distritos en el _Canton_ ó Estado, y fortifica
á los cantones en la liga de la _Confederacion_. Queria buscar el
secreto de esa prosperidad que hace de Suiza, relativamente á sus
proporciones, el país mas activo y poderoso por su produccion. Queria,
en fin, darme cuenta de la relacion en que se hallan respecto de la
civilizacion dos de las tres grandes comuniones cristianas de Europa
(protestantes y católicos) colocadas frente á frente y en íntimo
contacto y lucha permanente, en el terreno comun de la libertad
federal.

Mis esperanzas no fueron frustradas. En cuanto era dable obtener
nociones importantes, mediante una incompleta y rápida excursion, pude
sacar en consecuencia esta conviccion: el estudio atento de la
Confederacion Helvética es el que, por las condiciones múltiples y
peculiares de ese país, puede ofrecer las pruebas mas perentorias en
favor del principio de libertad y justicia, ó de justicia en la
libertad, como la base de toda civilizacion fecunda en progreso y
bienestar. Tengo la confianza de que algunas de las páginas de esta
narracion, sinceramente verídica, justificarán esa conviccion.



PARTE PRIMERA.

SUIZA Y SABOYA.

       *       *       *       *       *



CAPITULO I.

DE PARIS A GINEBRA.

La Francia centro-oriental.--Los paisanos franceses.--Las campiñas
bresanas.--La vuelta del vencedor.


El sol de julio doraba con sus tibios y alegres rayos matinales los
pabellones de las magníficas arboledas, las cúpulas y torres de los
altos monumentos y el enjambre desigual de los techos de pizarra, que se
destacaban sobre las plazas y calles todavía silenciosas de Paris.
Apénas comenzaba á despertar la ilustre metrópoli de su sueño de estío,
cuando entrábamos á la inmensa estacion ó embarcadero del ferrocarril
que conduce á Lyon y el Mediterráneo. Tal debia ser nuestra via para
penetrar á Suiza por el lado meridional, y visitar la Saboya del norte,
país pintoresco, montañoso y esencialmente estratégico que despues ha
sido el objeto de una complicacion para la diplomacia europea.

Al subir á un wagon del tren, mi esposa me decia con dulce confianza:
«Por fin vamos á visitar ese país de las montañas y los lagos, el padre
de casi todos los grandes rios del continente europeo. Eso nos producirá
emociones que nos harán evocar á cada momento la imágen querida de la
patria»....

La via férrea, en su primera mitad, era la misma que yo habia tomado,
algunos meses antes, para ir á España, y debíamos seguirla hasta Macón,
torciendo de allí hácia el este, en direccion al Ródano central y
Ginebra. Teníamos que atravesar algunos de los departamentos mas
vinícolas de Francia y, en las cercanías del Ródano, despues de cortar
la estrecha hoya del _Ain_, una comarca pintoresca, entrecortada por los
estribos y contrafuertes mas meridionales del Jura. Aquellos
departamentos, surcados por la via férrea en extension muy desigual,
eran:

El del _Sena_, con 1,727,000 habitantes, cuyas siete octavas partes
constituyen la poblacion de Paris;

El de _Sena-y-Marna_ con 341,000, que tiene por capital á la graciosa y
pequeña ciudad de Melun.

El del _Yona_, con 368,000, que cuenta algunas villas y ciudades
bastante industriales, como Auxerre (la capital), Sens, Joigny,
Tonnerre, etc.

Despues la via sale de la hoya del Sena para pasar á la del Saona, de
modo que se sirve sucesivamente del curso de valles que se inclinan, en
opuestos sentidos, hácia el canal de la Mancha y el Mediterráneo. De esa
manera el ferrocarril sigue por los departamentos de:

La _Costa-de-oro_, con 386,000 habitantes, centro principal da la
antigua Borgoña, teniendo por capital á Diyon (_Dijon_), ciudad tan
interesante por sus monumentos y su historia como por su movimiento
social.

El de _Saona-y-Loira_, con 575,000 almas, no ménos importante que el
anterior por sus vinos, y cuya capital es Macón.

Por último, el del _Ain_, con 370,000 habitantes, capital la ciudad de
Burgo ó Villa (_Bourg_), antiguo centro administrativo de la provincia
de _Bresa_ (_Bresse_); comarca que se extiende entre el Saona, el Ródano
y las montañas del Jura, partiendo límites con los cantones helvéticos
de Ginebra y Vaud y la alta Saboya, ó Saboya setentrional, hoy
departamento frances.

Quiso la fortuna que nuestro primer dia de viaje fuese favorable al
natural deseo de recoger impresiones, siquiera fuese al pasar.
Aguardábase al emperador de los Franceses, quien volvía de su campaña de
Italia,--ese episodio extraño, grandioso por sus formas y contradictorio
en su objeto y resultados. Napoleon III venia de Italia vencedor y
vencido al mismo tiempo: vencedor en las batallas; vencido despues en el
terreno diplomático, caliente todavía la atmósfera con el fuego terrible
de _Solferino_. Pero los pueblos, que jamas juzgan la política sino por
las apariencias,--sobre todo los que tienen la candidez campestre,--no
sabian de la guerra de Italia sino dos cosas: que los Franceses, sus
compatriotas y hermanos, se habian batido heróicamente, según su
costumbre, y eran los vencedores, y que su jefe, el emperador, volvia á
recibir las ovaciones del triunfo.

Donde quiera, desde Macón hasta adelante de Bourg, se veian los mas
curiosos grupos de paisanos, resaltando en los cuadros pintorescos y
risueños de las pequeñas poblaciones ó las estaciones del ferrocarril,
rodeadas de enanos sauces de ampuloso follaje, huertos y jardines,
viñedos escalonados en las faldas de las colinas, lucientes praderas y
plantaciones de cereales. Se veia bien que las autoridades habian
trabajado con actividad en preparar recepciones oficiales con honores de
_populares_, como acontece donde quiera. En toda la línea se ostentaban
bosques de banderas, arcos de triunfo, alegres y vistosos pabellones,
escudos de armas y trofeos, inscripciones y medios de iluminacion.
Aquello nada tenia da curioso, porque era artificial: era una fiesta de
sub-prefectos y alcaldes principalmente. Lo que llamaba la atencion era
el largo cordon de grupos de paisanos, llenos de curiosidad, impacientes
pero joviales, á veces burlones, que hacian estallar sus estentóreas
carcajadas al derredor de las estaciones de la línea.

A cada trecho veíamos, bajo los sombreros de fieltro burdo, ó de paja
amarilla y anchas álas, fisonomías femeninas bastante graciosas, con ese
color vago del tipo de la Francia centro-oriental, que no es ni el rubio
delicado de Picardía y Normandía, ni el suave sonrosado de las alturas
jurásicas, ni el moreno picante de las gentes que pueblan las comarcas
meridionales de Francia. Donde quiera tambien nos interesaba la robustez
del campesino, su rusticidad mezclada de buen sentido y astucia, sus
movimientos desembarazados y su insaciable y cándida curiosidad. Y todo
eso realzado por cierta originalidad de vestidos que, sin tener la
gracia de los alpestres y meridionales, ni la curiosa extravagancia de
los bretones, normandos y alsacianos, nos revelaban una tendencia
notable hácia las combinaciones pintorescas.

Al pasar ó detenerse el tren que nos trasportaba, estallaba en cada uno
de esos numerosos grupos de paisanos un _hurrah!_ borrascoso, por via de
saludo, y no faltaban quienes, queriendo sazonar algun chiste del
vecino, exclamaban por este estilo:

--Eh, señor maquinista! digale U. á Su Majestad que se dé priesa!

--Bah, gaznápiro! quién te ha dicho que Su Majestad corre como el chorro
de tu molino?

--Diantre! si se hace esperar!

--Si así se portara el Recaudador!...

--Que nos sirvan refrescos miéntras viene!--gritaba otro mas
atolondrado.

--Y si no viene?

--Será mas largo el refresco.

--Sí; comeremos mas! El emperador pagará todo!

--Viva el emperador!

Mas adelante, al ver que llegaba nuestro tren, un paisano poco erudito
en geografía y otras cosas, gritó con todos sus pulmones:

--Bravo! viva el emperador!

--Bruto!--le dijo uno de los compañeros,--¿no ves que ese tren viene de
Paris?

--Y ¿qué me importa eso, si me han encargado que grite cuando llegue el
tren?

--Tambien podia ser de carbon ó leña, y serías capaz de tomarlo por el
tren imperial....

--Aguarda un poco, Juanillo, añadió otro; ya tendrás ocasion de gritar y
dejar contento al alcalde.

En otra estacion, al notar que renovaban el agua en las calderas de la
locomotiva, un paisano mazorral observó:

--Diantre! hasta la máquina bebe, miéntras que yo estoy á seco!

--Ella bebe á la salud de la compañía, dijo un chusco, aludiendo á los
viajeros del tren.

Y cada cual agregaba una tosca chanzoneta ó un retruécano del mas
rústico ingenio. Á este propósito me permitiré una digresion respecto
del tipo social en escena.

El paisano frances tiene cualidades muy características que le hacen
digno de atencion. Mas tarde tuve ocasion de observarlo así en varias
excursiones hechas á los departamentos del centro y del oeste, y en las
escenas semi-campestres de las cercanías de Paris. Curioso y desconfiado
por igual, todo le llama la atencion, pero lo observa todo con cautela y
recelo. Detesta ó teme la guerra, pero se encanta con las escenas
militares, por lo que tienen de pintoresco y sorprendente, porque en el
fondo de su carácter esencialmente conservador, reácio al progreso y
apegado á las tradiciones, hay cierta veleidad de novelería que le
tienta á inquirir en las poblaciones todo lo que tiene el sello de lo
desconocido, ó que es superior á los alcances, los hábitos y las
nociones que implica la vida campestre.

A la desconfianza y la curiosidad se añaden en el paisano frances (de
las regiones no montañosas) un rasgo que es comun á todas las clases del
país,--el genio burlon y epigramático,--y dos mas que le son peculiares
al hombre del campo: cierto instinto _diplomático_, y una tendencia
enérgica hácia la propiedad territorial. Su inteligencia es lenta en la
comprension de las cosas y carece de la soltura y ardentía que
provienen de la imaginacion. Pero él sabe _rumiar_ una idea, revolverla,
pesarla y _digerirla_ con calma y malicia, y acaba siempre por trazarse
un plan en cuya ejecucion persiste con invencible tenacidad.

Cuando se le hace una proposicion, por halagüeña que sea, vacila un
momento, guarda silencio con aire cazurro, se rasca una oreja y acaba
por decir: «Compadre, lo pensaremos.» Ninguno le arrancará jamas una
resolucion improvisada ó una respuesta categórica por sorpresa. Pero una
vez que reflexiona y se forma una idea fija y clara,--buena ó mala,--no
hay razonamiento ni objecion que le desvie de su propósito. A toda
réplica responde, tocándose la frente con el índice de la mano derecha:

--«Compadre, tengo otra cosa aquí adentro. Será como U. dice, pero yo
tengo mi idea.»

Ello es que la lentitud de espíritu del paisano frances tiene su
compensacion en la malicia calculadora, la desconfianza, casi mas
intencional que instintiva, y el conocimiento práctico de sus intereses
individuales. No hay tipo mas personal, mas individualista que el
paisano frances. Él no comprende los hechos ni los intereses colectivos,
sino los que afectan íntimamente á su hogar. Si el trabajo, el hábito de
los negocios y las relaciones de vecindad le permiten penetrar la
situacion económica ó doméstica del vecino, se guarda bien de darle
consejos, ó de justificar, con la ingerencia en las cosas ajenas, la de
cualquier otro en las suyas propias.

En esto los hábitos del paisano son diametralmente opuestos á los del
obrero de las ciudades, en quien el instinto de sociabilidad,
fuertemente estimulado por el medio en que vive, favorece mucho la
comprension de las cosas colectivas. El paisano, desentendiéndose de lo
que preocupa á los vecinos de la cabecera del distrito, calcula y
considera á su modo lo que se relaciona con su terruño, su mercado, su
feria y sus contribuciones. A eso se reducen toda su política y su
economía social.

Sabiendo que el Cura, el Alcalde y el Recaudador de contribuciones son
tres fuerzas ó personas distintas que forman una sola potencia
verdadera para dominar el distrito, la diplomacia del paisano consiste
en lisonjear, á esas tres entidades, vivir en buena armonía con ellas,
ocultarles los recursos de que dispone y dejar que ruede la bola del
vecino, sin inquietarse por nada. Su egoismo es tan calculado como su
diplomacia, porque llegado el momento de hacer bien, sabe mostrarse
caritativo y consagrado sin ostentacion, Pero como el círculo de su
actividad es tan reducido, maneja sus intereses con acierto y permanece
en la mas completa inmobilidad de relaciones y hábitos.

Adherido al trabajo y la tierra por necesidad, sus operaciones son de un
positivismo estrecho. El paisano se dice: «Mi hijo ha de ser paisano
como yo; poco importa que no aprenda a leer ni escribir, con tal que
sepa ganar dinero y tenga fortuna.» Así, léjos de enviarle a la escuela,
le asocia á todos sus trabajos, le hace siervo del _campo_ y del arado,
y le trasmite rigorosamente sus preocupaciones y costumbres.

Su manía consiste en adquirir propiedad territorial ó aumentarla que
tiene, aunque el producto de la tierra sea muy inferior al de las
especulaciones ó la industria; sin perjuicio de reservar la suma
necesaria para rescatar al hijo mayor de la conscripcion militar.
Dominado por esa idea fija, se hace económico y avaro, imponiéndose mil
privaciones y atesorando franco sobre franco y escudo sobre escudo. El
paisano sabe esperar la buena ocasion, disimulando su tesoro. Cuando
llega el momento de una compra ventajosa se sirve de toda su diplomacia
para reunir á su fanega de tierra[1] otra contigua, y otra y otras, sin
satisfacerse nunca.

[1] El paisano frances no calcula nunca por _hectaras_, sino por
fanegas, _arpents_.

Su sueño constante de ser propietario de tierra no corresponde á una
verdadera aspiracion á gozar de los productos del suelo dándose
comodidades: él busca en la tierra una consideracion que le satisfaga su
vanidad personal y de familia, y una seguridad tangible contra toda
catástrofe, como guerra, hurto, dilapidacion ó cosa semejante. Su frase
favorita expresa bien su conviccion: «El viento arranca las mieses en
ocasiones, pero nunca se lleva la tierra.»

De algunos años acá el paisano frances está pasando por una crísis
peligrosa, especie de fiebre que domina sobre todo á la juventud
campesina. La noticia de los altos salarios que obtienen en las grandes
ciudades manufactureras ó comerciales ciertas clases de obreros, ha
conmovido profundamente á los paisanos proletarios, inspirándoles el
deseo ardiente de mayor lucro. Para ellos cada gran ciudad ejerce la
misma atraccion fascinadora que la fabulosa California, de 1848 á 1853,
para los emigrantes europeos. De ahí esa constante emigracion de
paisanos de todas las campiñas de Francia, que abandonan sin pesar sus
risueños valles, sus pacíficas llanuras y montañas por aglomerarse á
centenares de miles en las sombrías é insalubres callejuelas de las
grandes ciudades manufactureras: Paris, Lyon, Roan, Lila, Estrasburgo,
Mulhouse, San-Estévan, Marsella y Burdeos.

Y cosa rara! lo que preocupa á los paisanos al ceder á esa corriente de
concentracion, no es en realidad la aspiracion clara y precisa á mejorar
de condicion adquiriendo mas bienestar positivo. Lo que les tienta, lo
que les impulsa es el deseo de la mayor _ganancia_, de obtener mas alto
_salario_, sin cuidarse de las consecuencias ni averiguar si ese salario
elevado de las ciudades manufactureras, debiendo satisfacer mil
necesidades facticias y gastos muy considerables, es realmente superior,
en el centro de fabricacion, al salario modesto pero suficiente que
ofrecen los trabajos agrícolas. Como quiera que sea, la manufactura ha
revolucionado la vida del paisano frances, y las condiciones de su
existencia íntima y social van sufriendo profundas modificaciones.

A las manufacturas se une la conscripcion militar, como una causa de
perturbacion, exagerada en extremo por las exigencias de la política.
Cada año salen de los distritos (ciudades y campiñas) cerca ó mas de
100,000 conscritos que van á reemplazar á otros 100,000 en el servicio
de las armas. Pero de los reemplazados una gran porcion se queda en las
ciudades (sin contar los que han sucumbido bajo el uniforme), de manera
que la sangría militar de todos los años no tiene compensacion. En
cuanto á los que vuelven, su trasformacion ha sido completa, y su
regreso a las campiñas produce una infusion de bienes y males que
modifica mucho los hábitos y las nociones de los que no han salido jamas
de la comarca. Por una parte, el soldado licenciado, suponiendo que
vuelva sano y cabal, trae los hábitos de mando altivo ú de obediencia
servil, las tradiciones de la taberna militar, las costumbres y el
lenguaje libre de los cuarteles y campamentos, el desprecio por el
trabajo pacífico y la tendencia á la holgazanería y las querellas
ruidosas. Por otra, su espíritu se ha ensanchado con el contacto del
mundo, sus nociones sociales son mas claras y extensas, sabe leer y
escribir pasablemente, ha olvidado algo su patué provincial detestable,
y trae en el corazon los sentimientos de la patria, del honor y de la
valentía, fuertemente desarrollados por el espectáculo á que ha asistido
durante algunos años como actor y espectador al mismo tiempo. ¿Será
mayor la suma de los males que la de los bienes? Tendré ocasion de
tratar este asunto al escribir mis observaciones generales respecto de
Francia y las particularmente relativas a Paris. Que el lector me
disimule entretanto esta digresion, de que no he podido prescindir.

       *       *       *       *       *

Al dejar la estacion de Macón, siguiendo la direccion hácia los
contrafuertes meridionales del Jura, al traves de los departamentos de
Saona-y-Loira y Ain, el paisaje comenzó á presentar un aspecto mas
risueño y hermoso que el de las llanuras burguiñonas. En vez de esas
planicies desnudas, ligeramente interrumpidas por colinas graníticas ó
pedregosas, sin majestad ni riqueza de tintas en la vegetacion, se
extendia hácia el Oriente un inmenso plano inclinado, onduloso,
reluciente de verdura y de contornos pintorescos que, dilatándose en
escalones de suaves faldas ascendentes, iba á encuadrarse en el marco
magnífico de las montañas de poderosa caliza que forman las abruptas
serranías paralelas del Jura.

Donde quiera los frescos vallecitos, las alegres faldas y lomas
arrugadas y los planos sucesivos ostentaban su vegetacion multiforme y
de variados matices, á la luz mate del sol poniente. Vastas plantaciones
de viñedos y cereales se encuadraban en los ondulosos pliegues del
terreno, orillados en sus bordes superiores por las espesas arboledas de
abetos ó las franjas de abedules y los relieves severos de las altas
rocas ó barrancas, que sirven de asiento a los estribos de los primeros
contrafuertes jurásicos. El tren tocó en la ciudad de Bourg, localidad
de unos 11,000 habitantes, sin importancia, y al pasar pudimos ver,
destacándose sobre el fondo poco lejano de las montañas, las torres de
la iglesia gótica de _Brou_, monumento magnífico que es uno de los mas
acabados y de gusto mas delicioso que cuenta Francia entre sus numerosos
templos de la edad média.

Poco despues, cuando habíamos salvado por un hermoso puente el rio
_Ain_, afluente del Ródano, y la noche cobijaba ya con sus vagas sombras
el bello paisaje de las campiñas bresanas, el tren se lanzó en un
laberinto de estrechos y profundos callejones formados por vallecitos
muy tortuosos que sirven de lecho á un limpio riachuelo. El ruido de la
locomotiva y los carruajes resonaba ronco y estridente entre las dos
filas de altos murallones de caliza, salpicados de matorrales y
bosquecillos de abetos, que encajonan aquella sucesion de vallecitos,
dándoles la forma de tortuosas calles y románticas encrucijadas. En el
fondo, bajo numerosos puentes ó casi escondido al pié de las rocas y la
vegetacion, serpenteaba el riachuelo. De trecho en trecho, al voltear
los recodos de la via, veíamos algunos pobres pueblecitos, trepados en
caprichosos anfiteatros sobre las faldas empinadas, á la vera del
camino, ó sobre los relieves abruptos de las rocas que dominan las
angosturas.

Al cabo la oscuridad fué completa, y despues de cortar la cadena de
bajas montañas que liga al Jura con los Alpes de la baja Saboya, nos
hallamos en el angosto valle del Ródano central que debíamos orillar
hasta Ginebra. En medio de las tinieblas solo se sentia á veces,
confusamente, el ruido casi subterráneo del Ródano, estrechado entre
peñascos formidables y aun escondido en cierto trecho en abismos que
nadie ha podido sondear; ruido que se perdia, como la voz grandiosa de
la naturaleza, confundido con el del tren--la voz de la industria
humana--en las lejanas concavidades del complicado laberinto de cerros.

El tren se detuvo largo tiempo en la estacion de _Culoz_ para darle paso
(porque el ferrocarril es de una sola via) á otro convoy que venia de
Chambery. Algunos soldados, franceses y suizos, formados en grupos cerca
de la estacion, lanzaban tiros de fusil y gritos estentóreos de alegría
que contrastaban con el silencio y la actitud reservada de algunos
paisanos atraidos por la curiosidad. ¿Qué iban á buscar allí? Querian
conocer á su emperador, detenido en la estacion por algunos momentos
para hacerles á sus fieles súbditos el raro honor de tomar un ligero
refrigerio y dejarse contemplar un poco. Tuvimos ocasion de oir á un
admirador maravillarse de que Su Majestad hubiese tomado un helado y dos
ó tres bizcochos (hubo disputas sobre si fueron dos ó tres). Esa
circunstancia inaudita (hablo con absoluta verdad y nada invento) le
hizo exclamar á otro curioso entusiasta:

--Conque el emperador ha comido!...

--Pues; su Majestad come á veces, cuando quiere probar su benevolencia.

--Qué bondad! qué bondad!

Al fin la sombra gigantesca del tren imperial se movió y pasó casi
tocando el nuestro, dejándonos ver en él fondo de un carruaje la figura
del vencedor de _Solferino_ y negociador de _Villafranca_.... El
silencio era completo; ningún grito estalló en medio de las sombras y el
soberano se perdió en las tinieblas del valle.

Eran las once y media de la noche cuando, rendidos de cansancio,
llegábamos á la activa y poética Ginebra, cuyas mil luces de gas se
reflejaban admirablemente en la superficie murmurante de las ondas del
Ródano y del lago Leman.

       *       *       *       *       *



CAPITULO II.

IDEA GENERAL DE SUIZA.

Configuracion orográfica.--Hidrografía.--Historia de los
Suizos.--Instituciones políticas.--Division general del país.


La descripcion social y pintoresca de un país es incomprensible cuando
no se posee la idea general de su configuracion y aspecto, de su
historia, sus instituciones fundamentales y su division administrativa.
Digamos, pues, con la mayor concision posible, ántes de comenzar la
narracion de nuestras impresiones, lo que es Suiza como territorio y
nacion.

Nada mas difícil que determinar con absoluta precision, siguiendo un
sistema, el aspecto múltiple de ese admirable país, cuyos rasgos, de
prodigiosa variedad, rechazan toda clasificacion rigorosamente metódica.
Suiza es un aparente cáos de formaciones geológicas, orográficas é
hidrográficas en que todo interesa y admira, todo tiene su carácter
particular, y sinembargo todo se combina y multiplica maravillosamente.
No hay dos valles, dos alti-planicies, colinas, montañas, picos
colosales, gargantas, páramos, desfiladeros, rios, lagos ó nevados que
se parezcan totalmente entre sí, entre innumerables formaciones
análogas.

Imaginad por un momento un inmenso grupo ú archipiélago terrestre
compuesto de jardines lucientes de verdura y abismos de concavidad
insondable y aterradora; de alegres huertos y rocas desnudas,
formidables y sombrías que los dominan; de lujosos plantíos
entrecortados por habitaciones campestres de imponderable gracia, al pié
de coronas y guirnaldas seculares de negros pinos y abetos, ciñendo los
ásperos relieves y las concavidades abruptas de cerros que parecen
gigantes evocados en una pesadilla; de ciudades risueñas, industriosas y
activas, donde abundan los bellos monumentos del arte y de la ciencia, y
rústicos y solitarios caseríos encuadrados ó perdidos en las
profundidades de las selvas. Suponed ese archipiélago de mil formas en
contraste, rodeado, cortado por laberintos de mil direcciones y por
innumerables lagos azules y dormidos; mil cascadas caprichosas que se
precipitan sobre los valles de lo alto de rocas tajadas y estupendas, en
brillantes remolinos entre cuyas espumas vagan las gasas tornasoladas
del arco íris; rios saltadores ó de pérfida mansedumbre, de color gris
al pié de los nevados y de un azul trasparente en las regiones bajas;
bancos inmensos de hielo, ondulosos y resplandecientes de blancura, que
parecen mares mediterráneos de cristal trepados sobre las montañas en
momentos de grandes cataclismos, donde imperan el silencio, la soledad y
la tristeza; vastas alfombras de verdura, frescas y matizadas de mil
flores y tintas diversas, y en derredor barreras colosales de granito y
caliza, en cuyas cimas se cierne el águila imperial ó saltan el ciervo
de enorme cornamenta y el gamo fugitivo por encima de los
abismos;--barreras que encierran tantas hermosuras, escondiéndolas á la
vista del viajero que no penetra hasta el fondo mismo del laberinto.
Suponed todo eso, repito, y tendreis apénas una idea muy vaga de las
maravillas que contiene Suiza.

El habitante de Colombia que no ha viajado en Europa, no tiene idea de
las formas de este continente, con solo imaginar valles y llanuras,
lagos y rios, bosques y praderas, montañas y mares. El aspecto de los
paisajes es absolutamente distinto, aun en zonas análogas por su
latitud ó elevacion, como es distinta la composicion geológica de los
dos continentes en su corteza exterior. En los Andes la hermosura
principal está en la grandiosidad del conjunto,--de los vastos
panoramas, las inmensas selvas ó pampas, mas ó ménos desiertas ó
salvajes, que parecen océanos interiores, en contraste con estupendas
cordilleras que siguen la coordinacion general de un sistema. Allí los
pormenores son poco severos, los relieves poco _acentuados_ (permítaseme
el neologismo) y el espectáculo de la naturaleza tiene cierta
uniformidad imponente, á veces monótona, que agrada mas de léjos que de
cerca.

En los Alpes y las montañas que corresponden á su sistema irregular y
trunco, la grandiosidad está mas en los pormenores que en el conjunto;
en el contraste de lo natural y social, que produce variedades
infinitas; en la severa estructura de las rocas abruptas, las hoyas y
ramblas estrechas y profundas, los abismos insondables, los picos
desnudos en forma de agujas, las neveras fascinadoras y llenas de
piélagos (de muy diversa composicion que las colombianas), la
multiplicidad de los lagos, y sobre todo la estrechez de los horizontes.

En Colombia se registra desde cualquier altura algun ancho valle, algun
vasto anfiteatro de faldas sin violento declive, alguna selva inmensa,
algun largo cordon de montañas en direccion regular, alguna pampa en
cuyo horizonte luminoso y sin límites se pierde la mirada como en el
Océano. En Europa todos los horizontes continentales, excepto los que es
extienden hácia el bajo Danubio, son reducidos, y en cada panorama lo
inmenso está reemplazado por todo lo que es saliente, condensado y
enérgico. El mundo colombiano es un mundo de grandes rasgos y formas, de
_síntesis_ topográfica; el europeo, es un mundo de pormenores ó
_análisis_.

Aunque pudiera decirse que Suiza no tiene en realidad sino dos formas
generales,--las montañas y las planicies, mas ó ménos interrumpidas,--es
exacta la division que se hace del país en tres sistemas topográficos
que se enlazan entre sí: la zona de los Alpes, la de las Planicies y la
del Jura; la primera oriental, la segunda central y la tercera
occidental. Las tres zonas giran en una direccion generalmente paralela
de sur á norte. Pero es de notar una curiosa diferencia: miéntras que
las mayores alturas de los Alpes se hallan al sur, de modo que sus
grupos y eslabones van decreciendo á medida que se acercan al norte,
hácia el lago superior de Constanza, las cadenas regulares del Jura,
derivadas de los Alpes saboyardos, son mas bajas al sur y se elevan a
proporcion que se acercan al Rin en la direccion norte.

Partiendo límites con Francia al sur, por la Saboya septentrional, y al
este, por los departamentos del Jura; con el gran ducado de Báden y los
reinos de Wurtemberg y Baviera, al norte y nordeste; con Austria, por el
Tirol, al este, y con Italia al sud-sudeste,--el territorio suizo mide
41,170 kilómetros cuadrados de superficie, 384 kil. de longitud extrema
(del este al oeste) y 200 kil. de latitud, de sur á norte. La hoya ó
cuenca multiforme de Suiza está determinada por los Alpes y el Jura,
montañas que, enlazadas al sur de Ginebra, no obstante la ruptura del
Ródano, describen dos cuerdas irregulares, idealmente paralelas, cuyos
extremos reposan al Norte, en cuanto á Suiza, en Schaffhouse y la punta
superior del lago de Constanza, encerrando así todo el país.

Suponed dos ondas sólidas encadenadas, la una colosal, que al descender
produce una vasta hoya sinuosa ó quebrada en mil pliegues, y vuelve á
levantarse adelante para reproducir su forma general en otra onda mucho
menor, que al descender á su turno se disuelve en una serie de planos
inclinados y llanuras, tal es la estructura de Suiza. La grande onda es
la cadena de los Alpes que va descendiendo de oriente á poniente, como
de sur á norte, en escalones despedazados y rugosos, para descansar en
una hoya intermediaria, region de planicies y bajas montañas. En seguida
el terreno se levanta de nuevo hácia el occidente, tambien en escalones,
forma las cadenas del Jura, y al llegar á los puntos culminantes
desciende sobre Francia, en anfiteatros y planos inclinados, para
perderse en los valles del Doubs y el Ain.

Los dos sistemas de montañas difieren en todo. En los Alpes no hay ni
paralelismo de cadenas ni enlace alguno de formas regulares ó
sostenidas. Es una serie de seis grupos colosales ligados por
ramificaciones tortuosas, despedazadas y revueltas, cuyos innumerables
estribos y contrafuertes se desprenden en todas direcciones. De ahí
provienen numerosos sistemas hidrográficos enteramente distintos y aun
opuestos, que corresponden á las hoyas del Rin, el Danubio, el Po y el
Ródano. En los Alpes el granito es el elemento casi único de las
formaciones geológicas, y así como en la orografía falta la regularidad
de formas y direcciones, en la estructura de las rocas son rarísimas las
estratificaciones regulares y horizontales. Allí se encuentran los
terribles ventisqueros, los páramos desiertos y sombríos, las neveras
perpetuas de movimiento misterioso, tan vastas y grandiosas que algunas
miden hasta 18 leguas de longitud en varias direcciones, abarcando mas
de la décima parte de la superficie del país. Las elevaciones son
generalmente muy considerables, contándose muchas de 3, 4 y 4,500 metros
sobre el nivel del mar. En esas cimas reina el invierno perpetuo, con
mas rigor que en los polos; el hombre está proscrito de allí; la
vegetacion ofrece la mas variada escala de gradaciones que es posible en
la zona templada del hemisferio boreal.

Es de los Alpes suizos que surgen casi todos los grandes rios de Europa,
llevando la fecundidad y el movimiento á las comarcas mas opuestas. El
solo grupo complicado y maravilloso que, por un sistema de enlaces, se
extiende desde el extremo oriental del _San-Gotardo_ hasta las alturas
de _Sidelhorit_ (pasando por _Matthorn_ y _Gries_, _Diechterhorn_ y
_Grimsel_), da orígen á los siguientes rios que toman las mas opuestas
direcciones:

Al sur, el _Tesino_, el _Maggia_ y el _Tosa_ y _Toccia_, que llevan sus
aguas al lago _Mayor_ y constituyen luego el caudal principal del Po.

Al sud-oeste, el _Ródano_, que va á llenar la cuenca magnífica del lago
_Leman_ ó de Ginebra, y sigue su curso por Francia hasta el golfo de
Lyon.

Al oeste, el _Aar_ ó _Aare_, que despues de ensancharse en los lagos de
_Brienz_ y _Thun_ y bañar á Berna y Solera (Soleure ó Solothurn)
desemboca en el Rin, entre Schaffhouse y Basilea.

Al norte, el _Reuss_, rio que alimenta al lago de los _Cuatro-Cantones_
(ó de Lucerna), se escapa de esa cuenca en medio de la ciudad de ese
nombre y va á engrosar el Aar, no léjos de la confluencia del _Limmat_.

En fin, al nordeste, las fuentes del Rin, llamadas _Rin superior_ y
_medio_.

No debe olvidarse que el canton suizo de los Grisones le envia al
Danubio superior su mas importante afluente, el _Inn_.

Así, pues, de los Alpes de Suiza nomas surgen las aguas principales que,
por el Danubio, el Rin, el Ródano y el Po, llevan los aluviones del
corazon de Europa hasta las hoyas lejanísimas del mar Negro y el del
Norte, el Mediterráneo y el Adriático.

Las montañas del Jura tienen otro carácter. De ellas no surge ningún
sistema hidrográfico importante; las neveras perpetuas faltan en sus
cimas absolutamente; las formaciones de caliza reemplazan á las de
granito; los grupos desordenados, complicados y muy abruptos no existen,
sino que en su lugar giran tres cadenas de montañas paralelas y de
extension desigual: dos de ellas de 15 leguas cada una, y de 18 la que
llega hasta Schaffhouse. La mas alta cima del Jura no excede de una
elevacion de 1,720 metros sobre el nivel del mar, y el espesor total de
las tres cadenas no pasa de 55 kilómetros; miéntras que los Alpes tienen
un espesor de 112 á 285 kilómetros. Por último, la vegetacion del Jura
es mucho ménos variada, por el hecho de ser sus zonas ménos numerosas y
elevadas.

La region intermediaria ó de la baja Suiza (formada principalmente por
los cantones de Vaud, Friburgo, Berna, Solera, Lucerna, Zug, Zuric,
Argovia y Turgovia) se compone, como he dicho, de planicies ondulosas,
vallecitos estrechos y poco profundos, planos inclinados y colinas, con
una elevacion sobre el nivel del mar que varía entre 250 y 390 metros, y
algunas montañas cuya altura no excede da 975. Toda esa risueña y
pintoresca region está muy poblada y cultivada, y tiene por marco, de un
lado la línea occidental de los lagos Leman, de Neuchâtel y de Biena y
del bajo Aar,--del otro la línea oriental que, partiendo del mismo lago
Leman y terminando en el superior de Constanza, gira por los de Thun,
Brienz, Lucerna, Zug y Zuric.

Puesto que he mencionado algunos lagos, diré algo mas sobre el conjunto
de los que tiene Suiza. El territorio de la Confederacion contiene, en
totalidad ó en parte, 18 lagos de primer órden (aunque muy desiguales en
extension), 9 de segundo órden y mas de 60 de tercero, es decir casi
microscópicos relativamente á los primeros. Casi todos los de primera
clase son navegados por buques de vapor y barcas veleras; algunos solo
son surcados por barquichuelos ó canoas de remo insignificantes; el
mayor número carece de toda navegacion. La gran multitud de lagos de
tercer órden se halla en los laberintos encumbrados de los Alpes, en las
cabeceras de los rios ó al pié de las neveras. En cuanto á los de
primero y segundo órden mas importantes, se hallan distribuidos así:

En la hoya central del Ródano, el de _Leman_, el mas considerable de
todos.

En las hoyas cuyas aguas recoge el Tesino italiano, los lagos _Mayor_ y
de _Lugano_.

En el curso del Rin, los pequeños de _Sils_, _Siva-Plana_ y _Moriz_, y
los dos de _Constanza_, de los cuales el superior es el segundo de la
Confederacion.

En la region occidental, al pié del Jura, los de _Neuchâtel_, _Biena_ y
_Morat_.

En la hoya del Aar central, los de _Brienz_ y _Thun_.

En las del Reuss y el Limmat y las planicies comarcanas, los de
_Lucerna_, _Wallenstadt_, _Zug_, _Zuric_, _Baldeg_, _Sempach_,
_Hallveil_, _Greiffen_, _Pfoeffikon_, _Egeri_, _Lowez_ y _Sarnen_.

De toda esa multitud de lagos, admirablemente bellos, cinco son
internacionales: el de Leman, que demarca límites con Francia (á virtud
de la anexin de Saboya); los de Lugano y Mayor, que ligan á Suiza con
Italia; el de Constanza superior, límite respecto de Austria, Baviera,
Wurtemberg, y el gran-ducado de Báden, y el de Constanza inferior
(_Unter-See_) respecto del mismo Báden. Los demas lagos le pertenecen
exclusivamente á la Confederacion.

       *       *       *       *       *

La circunstancia de hallarse Suiza en la zona templada, al mismo tiempo
que posee tan altas montañas de la mas variada configuracion, le da la
singular ventaja de tener, durante la primavera, el verano y el otoño,
tres elementos de variedad climatérica y consiguientemente de
vegetacion, industrias, costumbres, etc. Las estaciones producidas á
virtud de la latitud y las evoluciones del globo, son constantemente
modificadas en Suiza, mas que en ningún otro país de Europa, por la
influencia de las alturas y la exposicion de los lugares. De ese modo,
el territorio suizo tiene tres temperaturas simultáneas de primer órden,
determinadas por el sol, la altura atmosférica y las corrientes de aire
que descienden de las heladas montañas por los boquerones ó gargantas
estrechas.

Con excepcion de los frutos vegetales exclusivos á la zona tórrida, en
Suiza crecen al aire libre todas las plantas que pueden vivir desde la
zona baja de las viñas hasta las regiones del polo boreal. He visto
florecer en plena tierra, en las márgenes del lago Leman, naranjos,
granados y otros árboles frutales y arbustos que se ostenian con
abundancia en Italia y España. No es, pues, extraño que Suiza sea tan
pintoresca, ofreciendo los mas variados paisajes de topografía y
vegetacion, desde el profundo valle y la ondulosa planicie hasta las
agujas graníticas, negras y completamente abruptas, y las cúpulas de
nieves eternas que se pierden en los abismos de la atmósfera, casi jamas
holladas por el hombre.

Así, en los valles del Ródano, el Rin y sus afluentes y el Tesino, lo
mismo que en las riberas de los lagos de la region central
(particularmente en los de Leman, Neuchâtel, Zuric y Constanza) las
viñas constituyen la base principal de la agricultura. A 200 ó 300
metros mas arriba, en las planicies montuosas y quebradas, los campos
están cubiertos de legumbres, cereales, granos y hortalizas de todas
clases, y árboles frutales en mucha abundancia, como el manzano, el
peral, el albaricoque y el ciruelo. Se sube un poco mas y aparecen los
bosques de hayas ó variedades de encinas, los matorrales interminables
de avellanos silvestres y muchos otros árboles frutales resistentes,
como el cerezo. Las legumbres escasean ó faltan, los trigos no medran,
reemplazados por el heno; todo va cambiando de aspecto. En otra zona
superpuesta no viven sino las coníferas, es decir los pinos y abetos en
increíble variedad de especies, y las malezas ásperas. Mas arriba
desaparecen esos pabellones sombríos de las altas montañas, dejando el
campo casi exclusivamente á las gramíneas enanas, que se extienden hácia
las cimas de las faldas en inmensas y tupidas alfombras. Encima está la
region de los helechos enanos, líquenes y musgos de tintas pálidas ó
sombrías. Por último, toda vegetacion desaparece, la vida termina bajo
todas sus formas risueñas, las aguas se coagulan ó se filtran para
perderse en los abismos subterráneos, y no quedan sino, desiertos de
granito y mares de hielo, donde solo se siente el grito estridente del
águila ó el mugido aterrador del huracan.... En aquellas alturas el sol
mismo pierde frecuentemente su esplendor; la soledad de un eterno
invierno impera sobre abismos insondables, que guardan en sus
concavidades el misterio admirable de la fisiología del globo.

Esa gran variedad de temperaturas y producciones simultáneas de la flora
suiza, ha hecho nacer naturalmente muchos órdenes de industrias y
costumbres, escalonados desde el fondo de los valles hasta las mas altas
eminencias habitables. Así, hácia las márgenes de los lagos y rios
encuentra el viajero activas ciudades fabricantes, manufactureras y
comerciales, como Ginebra, Losana y Vevey, Neuchâtel, Lucerna, Zuric,
Basilea y Schaffhouse, y numerosísimos cultivadores de viñas y
bateleros. En la region inmediata superior halla las bellas artes, las
obras de mano delicadas, tales como los trabajos de relojería, escultura
en madera, porcelanas, sombreros de paja, encajes y bordados, en
Chaux-de-Fonds, Berna, Friburgo, San-Gall, Appenzell, etc. Mas arriba
recorre la zona de los pintorescos _chalets_, de las queserías, las
praderas cubiertas de ganados, la vida y las costumbres apacibles del
pastor. Por último, en la region mas elevada, el fabricante y el
batelero, el comerciante y el artista, el agricultor y el pastor han
desaparecido totalmente; allí solo se ve al Inglés extravagante que hace
excursiones á los nevados, ó al cazador de ciervos y gamuzas, rey de las
soledades que despierta con las detonaciones de su fusil los ecos de los
abismos, y sorprende en su voluptuosa somnolencia al águila posada sobre
los conos graníticos.

Abajo, los trenes y los buques de vapor lanzan sus silbidos estridentes,
en los ferrocarriles que surcan los valles y planicies y sobre las ondas
azules de los lagos. Mas arriba no encontrais sino las diligencias y
sillas de posta, cuyos conductores de curioso uniforme hacen resonar la
voz aguda de sus clarines por carreteras ondulosas que giran al traves
de los bosques, ya trepando sobre las altas colinas, ya descendiendo
hasta el fondo de las ramblas. Subis algunas centenas mas de metros, y
por entre selvas seculares de abetos, pinos y avellanos silvestres,
seguis fragosos caminos, tan bien conservados como es posible, caballero
en algun caballo ó macho gigantesco, de constitucion férrea, que os
conduce á paso lento y seguro por los senderos mas dificiles basta los
bancos de hielo. Mas arriba solo existen las sendas imperceptibles, los
surcos variables de los torrentes y de los derrumbes del invierno, que
sigue el cazador en sus audaces excursiones. Por último, si quereis
marchar sobre el lomo brillante y resbaloso de las neveras, exponiendo
la vida por un capricho de _turista_, necesitareis saltar sobre grietas
profundas de cristal, y trepar cuidadosamente por escalones que vuestro
guia va practicando en el hielo á golpes de pico ú hacha. ¡Qué de
transiciones y variedades físicas y sociales entre la region de los
ferrocarriles y la de las neveras,--entre el ingeniero y el cazador
salvaje! Toda la distancia que média entre una civilizacion muy avanzada
y la ausencia completa de la vida!...

       *       *       *       *       *

La Confederacion suiza ó helvética es un pueblo formado por la
aglomeracion de muchas razas ó derivaciones de razas constituidas
sucesivamente en Estados ó entidades que, gozando de soberanía propia,
se han ido aliando en nacionalidad compleja, sin perder en manera alguna
sus tradiciones y su personalidad política y social. Ese orígen
contrasta evidentemente con el de todas las naciones de Europa, cuya
unidad ha resultado de una serie de conquistas ó absorciones. De ahí la
especialidad del tipo suizo, donde todo tiene el sello de la vida local
ó de la independencia y la variedad dentro de la unidad federativa. Sin
pretender resumir la historia complicadísima de ese país, que ha sufrido
la influencia de muchas ó muy distintas invasiones y dominaciones
(romanas, italianas, sarracenas, francesas, alemanas, saboyardas y aun
británicas), indicaré rápidamente los episodios generales de primer
órden; reservando los pormenores mas curiosos para la página que
corresponda á cada canton en particular.

La primera época hasta donde alcanza la historia con alguna precision
respecto de los habitantes que los Romanos denominaron _Helvecios_ ó
_Helvetos_, ofrece apénas un enjambre de tribus bárbaras, de carácter
áspero y ruda constitucion física, diseminadas en las montañas y
planicies desde la orilla setentrional del lago Leman hasta la márgen
izquierda del Rin central, y desde las alturas alpestres de los
_Grisones_ ó _Rhetianos_ hasta las faldas del Jura vertientes del lado
del Franco-condado meridional. Ocupando un territorio intermediario de
razas y civilizaciones invasoras, los Suizos sufrieron sucesivamente
tres dominaciones extranjeras de primer órden: la del imperio
romano,--conquista comenzada 60 años ántes de la era cristiana, y
completada por César;--la del imperio franco, que terminó en el siglo
IX, poco despues de la muerte de Carlomagno,--y la de los Alemanes y la
casa austríaca de Habsbourg, dominacion comenzada á sacudir por la liga
de la independencia que inició Guillermo Tell al principio del siglo
XIV.

Así, puede decirse que la historia de Suiza se resume en tres grandes
épocas. La primera fué de barbarie, de _tribus libres_ que se llamaron
_Ambronos, Tigurios, Tuginios_ y _Verbigenos_, en el centro, el oeste y
el norte; _Allobroges_ del lado de Ginebra; _Rhetianos_ en los Alpes
orientales, etc. La segunda época, que César inauguró con la gran
batalla de Autun (ó Bibracte), fué de _conquista_, romana durante cinco
siglos, continuada luego por los Francos y Germanos durante siete y
medio siglos mas. El país se llama entónces _Helvecia_ y recibe
poderosamente la infusion del feudalismo. La tercera fué la época
_federal y_ de independencia, inaugurada por Guillermo Tell y los
cantones de Urí, Schwyz y Unterwalden, coligados para sacudir la
dominacion de los Habsbourg representada por el odioso Gessler. Es
entónces que el país toma el nombre de Suiza (_Schweiz_), derivado del
de los _Schweizer_ ó habitantes del canton de Schwyz.

En la primera época falta todo lazo de union entre las tribus. En la
segunda, despues de los progresos introducidos por la civilizacion
romana, el feudalismo hace surgir por todas partes obispos, abades,
condes, bailios y señores que dominan porciones de territorio y ciudades
libres importantes y privilegiadas. Todas esas porciones rinden
vasallaje sucesivamente á los emperadores francos y soberanos alemanes,
y la política de los grandes vasallos consiste solo en atacarse
mutuamente para engrandecerse unos á expensas de otros; sin perjuicio de
las luchas sociales entre los señores y sus siervos y los ciudadanos y
paisanos. Así, la verdadera historia _nacional_ de los Suizos no
comienza sino en el siglo XIV.

La batalla sangrienta de Morgarten, ganada contra el duque Leopoldo de
Austria, descendiente de Rodolfo de Habsbourg, y contra la nobleza del
país coligada para oprimir á los pueblos, aseguró la independencia de
los tres cantones que fueron el núcleo de la Confederacion. Desde 1308
hasta 1848 Suiza ha pasado por una serie de cruentas luchas y de los mas
extraños episodios, peleando unas veces por su libertad doméstica, otras
rechazando las invasiones extranjeras, no pocas veces atacándose entre
sí los cantones para disputarse territorios contiguos. Durante algunos
siglos ese pueblo ha ofrecido al mundo un extraño contraste: miéntras
que defendia con ardor su libertad é independencia, daba el escándalo
infamante de sus capitulaciones y enganches para suministrar regimientos
de mercenarios á casi todos los tiranos ó déspotas de Europa. Hoy,
gracias a la energía del gobierno federal y sobre todo á la revolucion
italiana, esa ignominia de la civilizacion desaparece, y Suiza no verá
en sus hijos sino soldados de su propia causa.

Prescindiendo de los acontecimientos que no se han relacionado
directamente con la formacion de la liga federal, los mas notables
episodios de la historia de los Suizos se pueden resumir así:

El ejemplo de la fuerza adquirida para la defensa por los tres cantones
coligados en 1308 hace entrar sucesivamente en la Confederacion, durante
medio siglo, á otros cinco cantones ó Estados independientes: Lucerna,
Zuric, Glaris, Zug y Berna,--el primero adherido en 1332 y los demas de
1351 á 1353. Desde entónces la nacion se hace respetable, y uniendo sus
fuerzas obtiene conquistas en los territorios aledaños. La lucha contra
la nobleza y la casa de Austria continúa con ventaja creciente para los
pueblos, y su prosperidad es muy notable.

Hácia fines del siglo XV los Grisones, que habian formado su liga
separada, se constituyen en canton independiente. Cárlos el Temerario,
duque de Borgoña, ha sido batido por los Confederados en las memorables
batallas de Grandson y Morat. La dieta federal de Stans admite en la
Confederacion, en 1481, á los cantones de Friburgo y Solera.

Las guerras civiles y exteriores renacen poco despues, y la
Confederacion, triunfante una vez mas de los Austríacos en 1499, se
acrecienta, de 1501 á 1513, con los nuevos cantones independientes de
Appenzell, Basilea y Schaffhouse. Otros cantones libres existian
entónces, tales como Neuchâtel, San-Gall, Grisones y Valles, pero no
figuraban respecto de la Confederacion sino como simples aliados para la
defensa comun.

La reforma religiosa dividió profundamente á los Suizos en guerras
civiles muy cruentas y tenaces, complicadas con las cuestiones
político-sociales entre la nobleza y los ciudadanos y paisanos, y entre
los cantones aristocráticos y católicos y los de organizacion
democrática y religion protestante ó reformada.

Fué en 1553 que los cantones católicos dieron el ejemplo del
_mercenarismo_, celebrando la primera capitulacion que puso un
regimiento suizo al servicio del rey de Francia Enrique II. Los partidos
ó cantones católicos y reformados tuvieron alternativamente la victoria
y la preponderancia, y la nacion se vió hasta fines del siglo XVIII
envuelta en mil dificultades y aun á punto de disolverse.

La revolucion francesa de 1789 conmovió profundamente los espíritus en
Suiza y produjo cambios y episodios muy importantes. Los Franceses
invaden el país y los pueblos oprimidos se agitan y levantan donde
quiera contra los obispos ó abades soberanos y los señores ó nobles. En
unas partes reclaman libertades y garantías, como en Basilea (ó Basel) y
los cantones de Vaud, del Tesino, los Grisones, San-Gall, Schaffhouse,
Solera y Friburgo; en otras cambian su gobierno, como la república
independiente de Ginebra. El general frances Brune se apodera de Berna;
la Confederacion queda disuelta y recibe una reorganizacion impuesta por
las armas francesas y la revolucion.

Suiza es entónces República una é indivisible, basada en el principio
democrático y compuesta de 18 cantones. El de los Grisones queda como
aliado; la república de Ginebra y varios territorios del Jura son
usurpados por Francia. Algunos cantones alemanes, los mas antiguos,
resistieron; pero en breve fueron sometidos. Así, la Confederacion
iniciada por Guillermo Tell habia durado 490 años, Nacida del triunfo
sobre una dominacion venida del lado de los Alpes, sucumbia bajo el peso
de otra invasion procedente del lado del Jura.

Suiza fué entónces un vasto campo de batalla entre los grandes
beligerantes europeos, donde Massena y Korsakof se disputaron el terreno
palmo á palmo. La paz de Amiens habia suspendido la lucha, que fué
reemplazada por la guerra civil. El partido federalista destruyó el
gobierno unitario, y Napoleon intervino violentamente, imponiéndole al
país la célebre _Acta de mediacion_ que reconstituyó la Confederacion y
provocó la nueva guerra europea. Desde 1803, el número de cantones se
elevó de 13 á 19, por el ingreso de los de Argovia, Grisones
(desmembrado), San-Gall, Tesino, Turgovia y Vaud. Ginebra continuó
anexada á Francia, lo mismo que Mulhouse y otros territorios del Jura.
Esa Constitucion establecia la igualdad social y cantonal, suprimiendo
las prerogativas aristocráticas y todo vasallaje, y asegurando á los
Suizos libertades bien importantes.

Vencido Napoleon, todas sus obras de artificio político se fueron á
tierra. Los coligados invadieron á Suiza para penetrar á Francia; el
acta de mediacion fué abolida, y el partido aristocrático quiso
recuperar su antigua posicion. Al cabo de dos años de agitaciones é
incertidumbre la Dieta de Zuric expidió la constitucion del 7 de agosto
de 1815, llamada _Pacto federal_, que restableció la vieja nacionalidad
suiza. Entretanto, el Congreso europeo de Viena habia acordado
resoluciones muy importantes respecto de la Confederacion, entre otras
la de hacer ingresar como cantones federales los de Ginebra, Neuchâtel y
Valais (ó Valles), poco ántes dominados por Napoleon. Así, Suiza quedó
compuesta definitivamente de 22 cantones, formando un cuerpo de nacion
cuya inviolabilidad y neutralidad fueron por primera vez solemnemente
reconocidas por las potencias europeas en el Congreso de Paris.

Si bien los cantones reformaron, en su mayor número, sus constituciones
particulares, en 1830, bajo el influjo de la segunda revolucion
francesa, la Constitucion federal no sufrió alteracion ninguna hasta
setiembre de 1848, á virtud del triunfo de la revolucion radical sobre
la liga del _Sonderbund_. Los 22 cantones, aunque ligados por el pacto
federal, se hallaban profundamente divididos por cuestiones políticas y
sociales, económicas y religiosas. No solo habia tres ó cuatro razas en
antagonismo, sino tambien dos religiones y sobre todo dos principios que
se excluian: el democrático y el aristocrático. El catolicismo
aristocrático era preponderante ó absoluto en casi todos los cantones de
raza alemana; miéntras que el liberalismo protestante predominaba en los
de raza ó infusion latina: contraste singular y curioso, que tuvo
sinembargo sus excepciones.

En 1841 Ginebra realizaba su revolucion radical ó democrática, que se
reprodujo en 46. En 1844 el canton de Valles respondia con una reaccion
aristocrática, y luego la guerra civil se hizo general. Ella habia sido
provocada por la _liga separada (Sonderbund)_, verdadera confederacion
dentro de la Confederacion, que tomó por pretexto la expulsion de los
Jesuitas y otras medidas liberales de la Dieta nacional. Los cantones de
Friburgo, Lucerna, Schwyz, Urí, Unterwalden, Valles y Zug hicieron esa
liga particular para defenderse mutuamente y resistir á la autoridad y
las reformas de la Confederacion, y esta tuvo que apelar á la fuerza
para disolver el Sonderbund en 1847.

En breve Friburgo se rindió al general Dufour, sin combatir; Lucerna
capítulo despues de dos dias de pelea, y los demas cantones disidentes
se sometieron bajo condiciones. El triunfo de la revolucion radical,
sostenida principalmente por los cantones de Ginebra, Vaud, Berna, Zuric
y Tesino, hizo necesaria una reforma definitiva. La Constitucion federal
del 12 de setiembre de 1848, aceptada desde su sancion por quince y
medio cantones, lo fué poco despues por los seis y medio restantes. Las
reformas interiores y liberales de los que habian hecho la revolucion
fueron seguidas de las que hicieron en sus constituciones, de 1848 á
1850, diez de los otros cantones. Las últimas reformas en sentido
liberal han tenido lugar en Neuchâtel, Tesino y Vaud, en 1858, 59 y 61.

       *       *       *       *       *

Si las constituciones cantonales son en su gran mayoría muy liberales,
la de la Confederacion nada ó poco deja que desear, en punto á
libertades políticas y personales, igualdad y elementos de fuerza y
armonía. Gracias á ella el país ha hecho grandes progresos en los doce
últimos años, consolidando sus instituciones de todo género y
adquiriendo respetabilidad en el mundo, apesar de su pequeñez como
territorio y poblacion.

La Constitucion garantiza á todos los Suizos la igualdad de derechos y
deberes, la libertad de la prensa, de la industria, del tránsito, del
domicilio, de asociacion y del ejercicio de todo culto cristiano;
manteniendo así vínculos estrechos de union y comunidad, sin perjuicio
de la autonomía comunal y cantonal. Los cantones tienen el deber de
ajustar sus constituciones al principio republicano, representativo ú
democrático, y respetar el derecho público de la Confederacion. El
ejército es federal, como el sistema monetario y de pesas y medidas, los
correos y las relaciones exteriores que afectan á la nacionalidad
entera; de modo que las facultades reservadas al gobierno federal en
nada vulneran la autonomía de los Estados ó cantones.

Ningún país en el mundo tiene una organizacion tan natural y lógica como
la de Suiza. Allí la nacionalidad no es mas que una síntesis, un
elemento de fuerza comun respecto del extranjero. El _distrito_ es la
verdadera forma social de los Suizos, la forma íntima y elemental. Cada
distrito tiene su autonomía, sus bienes propios, sus ciudadanos o
vecinos y su régimen de vida fraternal. La sociedad suiza no está
realmente sino en la entidad comunal. Lo demas es accesorio ó de interes
secundario. Es para atender á los intereses secundarios, que requieren
cierta fuerza y respetabilidad, que los distritos se han aglomerado en
cantones. Es para alcanzar la fuerza puramente internacional que los
cantones se han confederado como potencia europea.

Al hablar de cada canton indicaré los rasgos particulares que los
distinguen. En cuanto á la Confederacion, su gobierno es ejercido por
tres divisiones del poder, de las cuales la fundamental emana, en parte,
del sufragio universal. El poder legislativo está á cargo de una
_Asamblea federal_ compuesta de dos Cámaras: el _Consejo de los
Estados_, especie de Senado, cuyos 44 miembros representan á los
cantones en razón de 2 por cada canton, y uno por cada _medio canton_; y
el _Consejo nacional_ ó Cámara de Diputados, elegidos por los cantones
en razón igual de su poblacion. El poder Ejecutivo lo ejerce un _Consejo
federal_ compuesto de siete miembros elegidos cada tres años por las
Cámaras reunidas, uno por un canton á lo mas. De su seno sale el
presidente de la Confederacion, nombrado anualmente por la misma
Asamblea nacional. En fin, el poder Judicial es ejercido por un
_Tribunal federal_, tambien de orígen parlamentario, asociado en ciertas
ocasiones á un jurado.

La Confederacion se compone de 22 cantones, de los cuales dos están
divididos en _medios cantones_ con administracion y representacion
distinta. La mayor parte tienen el mismo nombre que sus capitales
respectivas. Su rango, en el órden en que han entrado á la
Confederacion, en el siguiente:

1° Urí (capital Altorf)--2° Schwyz--3° Unterwalden, dividido en los
medio-cantones de Obwalden (c. Sarnen) y Nidwalden (c. Stans)--4°
Lucerna--5° Zuric--6° Zug--7º Glaris--8º Berna--9º Solera--10
Friburgo--11 Basilea, dividido en los medio-cantones de Basilea-ciudad y
Basilea-campaña (c. Liesthal)--12 Schaffhouse--13 Appenzell--14
San-Gall--15 Grisones (c. Coira ó Coire)--16 Argovia (c. Aarau)--17
Turgovia (c. Frauenfeld)--18 Tesino (capitales Bellinzona, Locarno y
Lugano)--19 Vaud (c. Losana)--20 Valais ó Valles (c. Sion)--21
Neuchâtel--22 Ginebra.

Al terminar esta narracion presentaré á los lectores un cuadro
comparativo de los cantones, según su extension territorial, poblacion,
razas y religiones, naturaleza de industrias é instituciones. Por ahora,
lo expuesto basta para tener una idea general.

       *       *       *       *       *



CAPITULO III.

GINEBRA.

Geografía del Canton.--El lago Leman.--Resúmen histórico.--Estructura
general de Ginebra.--Sus condiciones políticas y sociales.--Monumentos é
instituciones públicas.--Las casas de prision.--Ginebra como centro
social europeo.

No sin razón decia Voltaire, haciendo resaltar la pequeñez física de
Ginebra en contraste con su alto valor social, que «cuando él sacudia su
peluca en aquella ciudad, cubria de polvo á todo el canton.» Jamas un
puñado de tierra encerrado en tan estrechos horizontes fué mas
encantador por su aspecto, ni mas ampliamente fecundo para la
civilizacion, por sus genios eminentes y sus esfuerzos seculares en
servicio de la libertad. En mis excursiones en Europa no he visitado
pueblos que me hayan inspirado tantas simpatías como el ginebrino en
Suiza y el vascongado en España. Es realmente extraordinario ese
fenómeno social de tanta grandeza moral relativa, contenida en un
recinto, tan estrecho, casi microscópico, cual es el canton ó Estado
federal de Ginebra.

A virtud de la reciente anexion de Saboya á Francia (que ha sido uno de
esos actos de justicia y progreso que la diplomacia suele consumar por
medios disputables) el canton de Ginebra se halla hoy completamente
enclavado entre una curva de fronteras francesas, cuyo círculo no es
interrumpido sino por las aguas del lago Leman y el extremo meridional
del canton de Vaud, uno de los mas extensos y prósperos de la
Confederacion. Mide el territorio ginebrino unos 33 kilómetros en su
mayor longitud, de oriente á poniente, por 15 kilómetros de anchura, de
sur á norte, conteniendo la superficie total de 242 kilómetros
cuadrados. Su clima es generalmente suave y apacible, habida
consideracion á la latitud y á la orografía del país circunvecino; sus
terrenos son poco fértiles, pero hábil y totalmente cultivados; sus
horizontes reducidos, pero admirablemente bellos y seductores. La ciudad
de Ginebra tiene apénas una elevacion máxima de 375 metros sobre el
nivel del mar, lo que le permite no solo poblar sus términos de mieses,
frutas y legumbres, sino tambien cultivar sus graciosos viñedos, que le
dan al panorama en las riberas del lago, en las colinas cercanas y en
los valles del Ródano y el Arve, una melancolía que seduce y cautiva, al
lado de los mas alegres paisajes campestres.

Desde la ciudad misma, subiendo á las torres de su catedral, que desde
lo alto de su colina domina todo el paisaje como el atalaya del lago, se
registra con la mirada todo el territorio del Canton, así como las
faldas y los contrafuertes mas ó ménos distantes de las montañas de la
Saboya setentrional (Faucigny) y del Jura. Al sur se ven los valles del
Ródano y el Arve, que se confunden á corta distancia de Ginebra, girando
en direccion á la baja Saboya ó las provincias de Annecy y Chambery, y
dominados por los contrafuertes alpinos y jurásicos, ostentándose en sus
hoyas las gracias de la vegetacion artificial y las praderas, las altas
curvas de los bosques de pinos y los grupos de algunas poblaciones. Al
oriente, una sucesion de suaves faldas y colinas arranca desde la ribera
misma del lago para irse levantando y detenerse á bastante distancia al
pié de la cadena de _Voirons_, ondulosa y cubierta de praderas que han
reemplazado los antiguos bosques del lado occidental, pero abruptas y
severas por su vegetacion salvaje en el costado opuesto. Esa cadena es
el término del encrespado y áspero sistema orográfico de las antiguas
provincias de Chablais y Faucigny, comprendidas entre la hoya del Arve y
el lago Leman.

Al poniente, los planos inclinados, sus estrechos vallecitos, las
colinas, las faldas empinadas y al fin los altísimos cerros se van
sucediendo en bellos y entrecortados anfiteatros, desde las ondas del
lago basta las crestas culminantes del Jura. Todo ese panorama
topo-orográfico es de un efecto maravilloso, en contraste, ó mejor
dicho, haciendo juego con el lago; pues si en el fondo se ve la angosta
y larga superficie azul, mas arriba se ostenta la faja de viñedos, de
alegres huertos, graciosas quintas y caprichosas sementeras; faja de mil
colores que sube basta encuadrarse en el marco sombrío, soberbiamente
majestuoso de la alta vegetacion jurásica (los bosques de pinos y
abetos) y de las rocas de composicion caliza que descuellan en algunos
picos. Por último, al norte se dilatan, entre líneas de irregulares
contornos, las ondas luminosas, prodigiosamente azules y trasparentes
del lago, unas veces violentamente sacudidas por los huracanes que
soplan de los Alpes, otras dormidas y murmurantes, gimiendo
frecuentemente bajo la quilla de algun vapor ó bergantin, inmóbiles como
un inmenso espejo en que se refleja todo el esplendor de los azules é
infinitos abismos del cielo. Y esas ondas, que siempre arrebatan ó
cautivan, van á detenerse en el marco pintoresco de las riberas y
colinas del canton de Vaud, ondas terrestres de luciente verdura.

El lago de Ginebra ó Leman es, sin disputa, el mas hermoso y útil de los
que contiene Suiza, rivalizado apénas por el de Constanza bajo el punto
de vista comercial. Teniendo en su totalidad la forma de un arco ó media
luna, cuyas extremidades inclinadas al E. y al S. O. se hallan en
Villa-nueva (Villeneuve) y Ginebra, es decir hácia la entrada y la
salida del Ródano, sus riberas se estrechan entre Ivoire (Saboya
setentrional) y el cabo que determina el pequeño golfo largo y angosto.
La parte superior se llama el «gran lago»; la inferior el «pequeño lago»
ó el de Ginebra propiamente dicho. Su mayor longitud es de 71
kilómetros, y su anchura máxima de 14--4 kilómetros, entre Evian (puerto
y pequeña villa de Saboya) y Morges, villa del canton de Vaud;
conteniendo una superficie total de 1,430 kilómetros cuadrados. La
profundidad varía mucho, pues llega en el centro del lago hasta 350
metros (prodigiosa en un lago cuyas montañas mas vecinas son poco
elevadas en lo general), miéntras que entre Nion y Ginebra nunca excede
de 97 metros.

Abunda todo el lago en peces (como 30 especies) y en pájaros de especies
mucho mas numerosas; ofreciendo la pesca ocupacion lucrativa á muchas
gentes. Las aguas son de un azul turquí admirable, sin igual tal vez, y
de tal trasparencia que se alcanza á ver perfectamente el fondo á muchos
metros de profundidad. Esta profundidad enorme, los fenómenos singulares
de las corrientes interiores, y la accion de los contrarios vientos que
dominan el lago, impiden que sus aguas se congelen nunca, aun en los
inviernos mas rigorosos, excepto en las orillas, donde se acumulan
escarchas. No se tiene memoria de que la congelacion total haya tenido
lugar sino dos veces, en los siglos VIII y IX.

Las tempestades del lago son muy terribles y funestas á veces; pero los
fenómenos de calma y violencia, de crecidas y disminuciones de volúmen,
se producen y suceden con extraordinaria rapidez. Cuarenta y dos rios
afluyen á las riberas del Leman, suaves y arenosas del lado
setentrional, rocallosas, abruptas y fuertemente empinadas del lado de
Saboya. De esos rios los mas considerables son: el Ródano, desde luego,
que por sí solo equivale al mayor número de los otros, y el _Dranza_
(que no se debe confundir con el _Dranza_ afluente del Ródano), rio que
despues de surcar las rudas montañas de Chablais, desemboca entre
_Thonon_ y _Evian_. El mismo Ródano es el único desaguadero del lago,
escapándose como una ancha cinta de lázuli, á la altura de 368 metros
sobre el nivel del mar, al traves de Ginebra, de cuya circunstancia
deriva su nombre la ciudad, según la etimología céltica de _gin_,
salida, y _av_, rio.

Es tan enorme la masa de arenas graníticas y calizas y limo que el
Ródano acumula en el Leman, hácia su entrada y su salida, que cada dia
crecen los bancos peligrosos en las cercanías de Ginebra, y las aguas se
retiran de Villa-nueva, surgiendo una llanura de aluviones en el extremo
superior; al mismo tiempo que las ondas invaden la ribera setentrional ó
del canton de Vaud. Es curioso el contraste del Ródano superior é
inferior: el primero, vomitando sobre la cuenca del lago sus turbiones
de lodo ceniciento; el segundo, saliendo del lago purificado y límpido,
como si hubiese de simbolizar la pureza de las costumbres y claridad de
las libres instituciones de Ginebra y Vaud. Esa circunstancia, que
tambien se nota en otros lagos, como los de Brienz y Thun, se explica
por la existencia, en el fondo, de una sustancia purificante y colorante
que obra como reactivo poderoso.

La navegacion del Leman es activa, extensa y muy valiosa. A parte de las
innumerables góndolas ó faluchos que pueblan todos los puertos
concurridos, y particularmente el de Vevey y la dársena extensa de
Ginebra, navegan en todas direcciones buques de vapor, cuyo movimiento
es incesante, para el solo trasporte de pasajeros[2]. En cuanto al
tráfico de mercancías (prescindiendo de las numerosísimas barcas
pescadoras) se hace por tres clases de buques de vela: bergantines,
barcas de puente completo, y _cocheras_, ó barcas de una forma singular,
descubiertas en gran parte y destinadas al trasporte de maderas,
combustible y materiales de construccion.

[2] El primer vapor, con el nombre glorioso de _Guillermo Tell_, fué
echado al agua en Ginebra en 1823. La fecha es significativa.

La República de Ginebra, que durante siglos estuvo reducida á la ciudad
de ese nombre, se acrecentó en 1816, á virtud de los tratados de Viena y
Paris que le anexaron quince distritos saboyardos y seis franceses. La
poblacion del canton ha subido (en 1860) á 83,345 habitantes, de los
cuales mas de 9,000 son ciudadanos de otros Estados de la
Confederacion, y unos 12,000 extranjeros,--franceses hoy en su mayor
número. La sola capital contiene 41,415 habitantes, que hacen de Ginebra
la primera ciudad de la Confederacion. Aunque en el Estado dos tercios
de los habitantes profesan la religion reformada ó del rito llamado
calvinista, y los católico-romanos componen, con unos 1,000 judíos, el
otro tercio, en la capital la mayoría de reformados no está en la misma
proporcion. Por lo demas, si bien á cada paso se oye en las
conversaciones el acento aleman-suizo, italiano, inglés (por la
abundancia de viajeros), y aun el _roman_ mismo, dialecto que se habla
en los Grisones, la lengua francesa es la oficial y comun para todos los
habitantes.

Ginebra ha tenido una historia tan tormentosa y difícil como fecunda,
sufriendo, como todos los pueblos de la raza de los _Alobroges_, las
invasiones y dominaciones sucesivas de los Romanos, los Bárbaros del
siglo V, los Burguiñones, Ostrogodos y Francos, los Suizos y Saboyardos
mismos y últimamente los Franceses republicanos en 1798. Dominada por
los Romanos hasta el año de 426, fué alternativamente una de las
capitales de los Burguiñones, luego capital del reino de los Francos
hasta mediados del siglo IX, y del segundo reino de Borgoña hasta casi
mediados del XI, poseída por los sucesores de Carlomagno; cayendo
despues bajo la autoridad mas alternativa aún de sus obispos soberanos y
de los condes y duques de Saboya, que se la disputaron entre sí con
tenacidad, no ménos que á los Ginebrinos mismos.

Si desde el principio del siglo XVI el pueblo comenzó á luchar por su
independencia contra obispos y condes, la reforma religiosa fué la que
le aseguró su autonomía civil, lo mismo que su emancipacion respecto de
Roma. Gracias á Calvino, que regularizó el movimiento y consolidó sus
resultados, Ginebra se hizo la _metrópoli_ del protestantismo reformado
y la base de la organizacion republicana en el sur de Suiza[3]. Admira
la energía con que esa pequeña ciudad, rodeada de enemigos y aislada
entre sus fortificaciones, pudo hacer respetar su nacionalidad hasta
1798, servir de asilo seguro á todos los proscritos y perseguidos en el
continente, aun en presencia del poderoso Luis XIV, y glorificarse como
centro fecundo de civilizacion, actividad económica y propaganda
literaria, política y religiosa. Al poner el pié en Ginebra, sobre la
ribera de su lago, no se puede ménos que contemplar alternativamente la
isla microscópica contigua al gran puente, llamada _de Juan Jacobo
Rousseau_, el punto no lejano que indica la situacion de _Ferney_, en
uno de los planos inclinados que remontan hácia el Jura, y las altas
eminencias que escalara Saussure con el barómetro en la mano;--objetos
que hacen evocar las glorias mas conspicuas de la literatura, la
filosofía y la ciencia, en que Ginebra ha tenido tan envidiable parte.

[3] Con todo, las luchas continuaron hasta 1602, época en que el duque
de Saboya perdió toda esperanza de recuperar á Ginebra. Llamábanse
entónces _Mamelucos_ los partidarios de los obispos y condes, y
_Eigenossen_ ó aliados por juramento, los defensores de la
independencia. Ese nombre aleman, pronunciado _Higenós_, dió orígen al
de _Huguenots_, con que se llamó á los calvinistas ó reformados.

Desde mediados del siglo XVI hasta 1816 Ginebra no careció de su
independencia sino durante los diez y seis ó diez y siete años de la
dominacion francesa, á cuyo torrente no pudieron resistir ni los mas
grandes imperios. Incorporada á la Confederacion suiza al caer Napoleon,
la república ginebrina continuó su antigua marcha, regida por
instituciones que se alejaban bastante de la democracia y de la
tolerancia religiosa. La huella de Calvino habia quedado profundamente
marcada en la _Aténas_ del protestantismo reformado. Andando los
tiempos, la clase mas alta del país habia constituido una aristocracia ú
oligarquía intolerante y privilegiada, y para destruir su poder el
pueblo emprendió una lucha tenaz, que se manifestó por revoluciones mas
ó ménos incompletas y poco fecundas en 1830, 41 y 43, hasta triunfar
definitivamente en 46. La organizacion radical data de 47, y en los
trece años de gobierno popular y libre que desde entónces ha tenido
Ginebra ha hecho las mas bellas conquistas en la via del progreso.

El gobierno de ese Estado es democrático-representativo. Todo ciudadano
mayor de 21 años es elector y elegible. La Constitucion garantiza á
todos los habitantes la plena libertad de religion y culto[4], así como
la de la prensa, del tránsito, de la industria, la enseñanza, la
peticion y asociacion, la inviolabilidad del domicilio y la
correspondencia. Allí la autoridad no invade con sus reglamentos la
esfera de la actividad y del derecho individual; sin que por eso les
falte una proteccion eficaz á la instruccion primaria y profesional, la
beneficencia pública, las vias de comunicacion y algunos otros objetos
de primer interes. Como los ciudadanos saben que el poder reside en sus
manos, en su opinion, la prensa tiene la mas notable actividad y
variedad para servir todos los intereses, y las juntas y sociedades de
todo género son muy numerosas y frecuentes. El principio de asociacion
tiene las mas fecundas aplicaciones en la política, como en las letras,
el comercio, la industria, etc. Acaso, con excepcion de Stuttgard y
Leipzic, ciudades alemanas cuyo movimiento de publicidad es vastísimo,
no hay en Europa ninguna ciudad que, relativamente á sus proporciones,
haga un uso tan extenso, variado y fecundo de la prensa, como Ginebra.

[4] Excepto, por desgracia, á los judíos.

El Canton es gobernado conforme al principio de la separacion completa
de los poderes, aunque todos emanan del voto popular, directa ó
indirectamente; y el régimen municipal es muy libre. El poder
legislativo lo ejerce en todo el Canton una Asamblea ó _Gran Consejo_ de
eleccion bienal y popular, que se compone de 93 miembros. El ejecutivo
está á cargo de un _Consejo de Estado_, cuyos miembros, de igual
duracion, son nombrados por el Gran Consejo. En Ginebra no hay tropa
permanente ni jerarquías militares. Todos los ciudadanos de 20 á 50 años
son miembros de la milicia del Estado, que presta su servicio cuando la
autoridad la llama, y de cuyo seno sale un contingente anual para el
modesto ejército federal. No hay gendarmería: la policía es invisible,
porque no tiene distintivo ninguno, ni incomoda á quien hace uso de su
derecho, ni se hace sentir sino por los servicios eficaces que presta.
Si se comete algun delito en la calle, todo el mundo le presta su
concurso voluntario á la autoridad para reprimirlo y aprehender al
culpable. En realidad, la policía en Ginebra es obra de los ciudadanos,
y son ellos los que, guiados por el interes comun de la libertad y del
honor del Estado, mantienen el órden mas perfecto, en armonía con la mas
completa libertad personal en cuanto puede ser inocente y lógica. En
todos los lugares públicos de Ginebra se ve una tabla ó cartulon con
esta leyenda: «Estando los paseos públicos destinados á la utilidad y el
placer de todos, el Consejo administrativo (el de la ciudad) los pone
bajo la salvaguardia de los ciudadanos.» Hay en esas palabras de
admirable simplicidad, de las cuales los Ginebrinos se muestran muy
dignos, toda una teoría ó enseñanza profunda y universal de moral y
política, de economía social y legislacion y de filosofía histórica.

Si la etnografía del pueblo ginebrino explica el predominio en él y en
todas sus manifestaciones literarias, de la lengua francesa, su genio
político, industrial y social y sus instituciones corresponden á un
curioso amalgama de elementos diversos. Las emigraciones europeas de
gentes superiores, atraidas á Ginebra por la libertad que esa república
garantizaba en tiempos de despotismo universal (no obstante la antigua
distincion de cinco clases de ginebrinos) han introducido allí la sangre
y el genio de otros pueblos, de tal modo que abundan mucho los apellidos
alemanes, italianos, ingleses y aun españoles, y los tipos de diversas
razas, mas ó ménos confundidos. Esto le da á Ginebra un notable carácter
de cosmopolitismo. En ninguna parte mas que allí es tan manifiesto ese
fenómeno de fisiología social,--tan frecuente en el mundo y sinembargo
casi siempre olvidado por la historia,--de la trasformacion moral de
una raza casi por la sola virtud de sus instituciones.

Ciudad en otro tiempo reducida, por las necesidades de la defensa, al
aislamiento material dentro de sus bastiones y fortalezas, Ginebra se ha
hecho luego cosmopolita,--refugio de todo idea proscrita y de todo
hombre perseguido,--acogiendo todo lo bueno de la civilizacion,
practicando resueltamente la democracia, penetrando en todas las esferas
de la actividad intelectual, yendo á buscar hasta en el Nuevo Mundo la
fórmula moderna de la filosofía penal. Raza esencialmente francesa por
su orígen, su lengua y sus tradiciones, el pueblo ginebrino tiene las
cualidades sin los defectos del genio frances. Posee el espíritu de
investigacion, simultáneamente analítico y generalizador, la tendencia
cosmopolita en las aspiraciones, el sentimiento artístico, literario y
generoso en alto grado, y no poco de esa jovialidad expansiva y
elástica, de esa facultad de asimilacion, que distinguen al Frances.
Pero carece de ese instinto funesto de centralizacion, de esa idolatría
respecto de la autoridad,--servilismo que abdica la iniciativa
individual ante la del gobierno,--de esa ligereza en las costumbres é
indiferencia para con las convicciones tenaces, que han contrariado la
adquisicion de la libertad en el seno de la sociedad francesa. El
Ginebrino cultiva con esmero todo lo que tiene algo de artístico y
delicado: la pintura, la escultura, la música, el grabado, la relojería,
la joyería y hasta la disecacion de vegetales y animales curiosos. Pero
ha sabido aliar el arte con la industria, sus disposiciones poéticas y
altamente francesas, con la seriedad y profundidad de investigacion y el
sentimiento severo de la personalidad ó del derecho individual,
característico de las razas germánicas[5].

[5] Es tan inseparable de esas razas el espíritu de independencia
personal, que siempre me ha parecido que un Aleman (ó sus asimilables)
que no profesa en religion la doctrina del libre exámen, es un hombre
incompleto y contradictorio.

¿De donde proviene ese feliz amalgama? Evidentemente de la accion del
protestantismo reformado (cuyos abusos é intolerancia de otros tiempos
estoy muy léjos de aprobar) el cual, creando la nocion y el hábito del
libre exámen, de la creencia razonada y profunda (sin materialismo
pagano) y de la autonomía personal, ha modificado fuertemente los
instintos latinos y franceses de la raza, sostenidos por las tradiciones
y la lengua.

En Ginebra todas las manifestaciones sociales armonizan, haciendo un
juego seductor: las poéticas perspectivas del territorio y el lago; los
caprichos de las antiguas construcciones feudales; la elegancia suntuosa
de la arquitectura moderna; los bellos museos y bibliotecas
abundantemente provistas; las casas de correccion y penalidad; las
fábricas y los vapores, cuyas chimeneas humeantes contrastan con las
lindas fachadas, los templetes y jardines de las innumerables quintas
situadas entre parques magníficos en las cercanías del lago; el
movimiento mercantil de las calles y los muelles; las pacientes labores
de 8 ú 9,000 _artistas_, que trabajan en la fabricacion de 150,000
relojes de oro por año, en muchos grabados excelentes (en piedra, madera
y metal), en la elegante y delicada joyería, las esculturas y pinturas,
y en la preparacion de muchos instrumentos científicos, musicales,
industriales, etc. Todo ese conjunto de manifestaciones de actividad
agrada en esa ciudad de estructura semi-feudal y semi-moderna, cuyos
habitantes, al eco de los silbidos de las locomotivas en los vapores del
lago y en dos ferrocarriles, trabajan con empeño por demoler todas las
fortificaciones y reemplazarlas con monumentos, jardines, fábricas,
arboledas, muelles y barrios enteros elegantes y pulcros. Eso llama la
atencion del viajero, cautiva sus miradas y le hace respetar una
civilizacion que, desarrollándose bajo la influencia de la libertad,
demuestra que la grandeza de un pueblo no consiste en la masa de su
poblacion nativa y la extension de su territorio, sino en la fecunda
energía y la armonía de sus progresos.

Ginebra está dividida por el Ródano en dos partes desiguales. En el
vértice del lago, á los dos lados de la islita sombreada por hermosos
árboles en que se destaca la estatua de Rousseau, se escapa el Ródano en
dos brazos bajo de un extenso puente de madera, produciendo un islote
cubierto de casas y molinos, baños de natacion, etc., que reposan sobre
estacadas. A la márgen derecha se extiende el barrio de _San Gervasio_,
lleno de fábricas, almacenes y relojerías, dominado por la estacion de
los ferrocarriles que giran hácia Francia, Losana y Neuchâtel, y
ostentando en los malecones y muelles, en las riberas del lago y del
rio, hileras de casas espléndidas y hoteles que parecen palacios
suntuosos, y mas léjos un enjambre de graciosas ú opulentas quintas,
parques, huertas y jardines. Es en una de las calles antiguas de ese
barrio que se encuentra la sombría casucha de dos pisos donde nació Juan
Jacobo.

La _ciudad_ propiamente dicha se extiende á lo largo de la márgen
izquierda del lago y del rio, presentando en gran parte de la línea una
vasta fachada de hermosos edificios modernos. Despues de cubrir la
ribera, trepa hasta la cima de una colina casi abrupta, formando un
laberinto de callejuelas, cuestas y graderías rígidas, de antigua y
extravagante construccion, en cuyo centro se levantan la catedral, el
palacio del Gobierno, la casa de detencion y otros edificios públicos, y
gira un extenso paseo sobre las murallas de las antiguas
fortificaciones. Por último desciende hácia el sud-este, y se dilata en
una planicie ligeramente accidentada, entre el Ródano, el valle del Arve
y las colinas del oriente que se desprenden de los contrafuertes
saboyardos. Es allí donde, al derredor de la _Puerta-Nueva_, se
encuentran los jardines públicos, el teatro, el conservatorio de música,
el museo Rath, el palacio electoral y las construcciones mas recientes,
y donde va surgiendo la nueva Ginebra que, libre del obstáculo de las
fortificaciones, se extenderá indefinidamente hasta ligarse con
_Carouge_, villa de 4,500 habitantes situada sobre la márgen izquierda
del Arve.

Nada mas delicioso que un paseo en coche por la ribera izquierda del
lago, en direccion á _Collonge_, al traves de quintas y parques
bellísimos, huertos, jardines y viñedos, y dominando con la vista el
soberbio panorama del lago y las montañas del Jura; ó bien, mecido
suavemente en una góndola por el vaiven de las azules ondas del lago,
surcar su superficie á las nueve de la noche, cuando las estrellas
fulguran en el fondo de un magnífico cielo, se despiertan las brisas
nocturnas cargadas de perfumes, y se ve á lo léjos en la ribera el vasto
semicírculo de luz que producen las hileras de faroles en todos los
muelles, á cuya línea se sobreponen las mil luces caprichosas de la
parte antigua de la ciudad que se levanta en anfiteatros irregulares
sobre la colina. Ginebra tiene entónces tanta poesía y su lago tan
arrobadora seduccion en sus reflejos múltiples, sus rumores vagos, su
trasparencia deslumbradora y sus ondulaciones suavísimas, que uno se
siente como encantado por un sueño y trasportado á regiones muy lejanas
de los Alpes y el Jura.

Si el Ginebrino se distingue del Frances por la seriedad y
circunspeccion, careciendo de esa viveza retozona y esa agudeza de
chiste que llaman _esprit_; si su acento es duro y su frances muy
defectuoso (en la generalidad de la clase _media_ y las masas); y si los
tipos fisonómicos, aunque revelando mucha inteligencia, son apacibles y
carecen de la energía de líneas propia de las razas puras, posee tambien
cualidades muy estimables. Entusiasta por los intereses públicos y las
bellas causas; sobrio de palabras y grave en sus convicciones; laborioso
y persuadido de la nobleza del trabajo, sus costumbres son puras, sin
gazmoñería ninguna, y en todos sus actos manifiesta tener la conciencia
igual del derecho y del deber. En Ginebra no se ve un solo mendigo ni un
hombre ebrio, y á excepcion de los que viajan por recreo ninguno está
desocupado allí. El verbo frances _flaner_[6] tan característico de
Paris, no tiene significacion en Ginebra.

[6] Pasar el tiempo como un gandul, paseándose por los lugares públicos
sin objeto y con curiosidad insustancial.

Como obras de arte, los monumentos de esa ciudad no son de mucho
interes. Si los modernos de la _Puerta-Nueva_ y algunos otros son
elegantes y bien adecuados á sus objetos, los antiguos son de una
arquitectura sólida, pesada y fría. El jardin botánico, aunque pequeño y
relativamente nuevo, es gracioso y está bien provisto y mantenido. Las
colecciones del _Museo académico_ son abundantes y valiosas. Ademas de
la Biblioteca pública, que contiene mas de 40,000 volúmenes impresos y
500 manuscritos, algunos de estos muy interesantes ó curiosos[7], la
Sociedad de lectura posee un gabinete superior en que hay 35,000
volúmenes impresos y un surtido de 140 periódicos de todas clases. El
museo _Rath_, fundado por el general de este nombre, contiene una
notable coleccion de obras de escultura y pintura, antiguas y modernas.
La Academia ó universidad es digna de toda estimacion. Ginebra, siendo
tan pequeña, posee ademas: un observatorio astronómico, un conservatorio
de música, varios colegios secundarios, un arsenal, una excelente
máquina hidráulica que funciona en el Ródano para el servicio de la
ciudad, y numerosos establecimientos de enseñanza primaria,
beneficencia, crédito y economía. El Canton tiene el mérito de contar en
sus escuelas primarias de 7,000 alumnos que reciben anualmente la
instruccion elemental.

[7] Por ejemplo: un manuscrito de Ciceron, iluminado, las homilías de
San Agustin, escritas en el siglo VI, y algunos volúmenes de cartas
autógrafas, sermones y manuscritos de Calvino.

Como era natural, nada me llamó tanto la atencion en Ginebra como las
casas de correccion ó penalidad. La pena de muerte está abolida allí
desde hace muchos años, y Ginebra es tal vez el segundo Estado europeo
que ha adoptado el régimen penitenciario de los Estados Unidos. Aunque
hay algunas diferencias entre las dos penitenciarias de Ginebra, su
sistema de administracion se basa en los principios de la legislacion
penal filosófica: el aislamiento, el trabajo, la vigilancia, la economía
y el estímulo ofrecido á la enmienda del culpable, Ensayaré
describirlos, según las observaciones que pude hacer en una visita á
cada establecimiento.

La casa de _Detencion_ tiene un doble objeto: es penitenciaria para las
mujeres, cuya reclusion puede durar hasta por largos años, según la
gravedad del delito, y es lugar de simple correccion para los varones
que, desde la edad de diez años, son condenados á detencion celular
hasta por un año, por delitos, si son mayores de edad, ó por crímenes,
si el reo es un menor. El edificio, construido en 1842, tiene la forma
de un cuadrilongo regular, dividido en tres compartimientos de cuatro
pisos, inclusive el del nivel de la calle. En el centro están la
entrada, la sala de recibo, la oficina del director, las habitaciones de
este y los demas empleados, y la cocina y demas piezas del servicio
doméstico. A la derecha está el departamento de los hombres, que puede
contener hasta 120 detenidos, y á la izquierda el de las mujeres, capaz
para 112[8], análogos en todo, separados y simultáneamente vigilados. El
local de los hombres que visité, es un salon de altísimo techo, cuyas
celdas ocupan solo una ala, superpuestas en cuatro hileras ó pisos que
se comunican por escaleras y corredores angostos, girando en el interior
del salon como en un teatro. De este modo, situándose en cualquier punto
se registran todos los corredores y las puertas de las celdas. Ademas de
esos cuatro pisos hay otro subterráneo en que se hallan los calabozos
para el encierro de los que, por una conducta en extremo rebelde y
reprensible, merecen el castigo adicional y transitorio de una reclusion
mas severa. Esos calabozos son completamente oscuros y carecen de
ventilacion. Detras del edificio están cercados por altas y sólidas
murallas los patios á donde salen los reclusos, de uno en uno y por
turno, á descansar y gozar del sol, del aire puro y algun ejercicio.

[8] Cuando estuve allí habia 80 reclusos, número que es el ordinario, y
30 reclusas solamente.

Cada detenido se encuentra en su celda trabajando, obligado á una tarea
de mínimum fijo, y constantemente vigilado. Frecuentemente, cuando la
conducta de algunos detenidos es muy buena y se considera necesario
asociarlos, dos ó tres trabajan juntos en una celda, sin perjuicio de
dormir siempre separados. Las celdas tienen bastante luz y reciben aire
puro por ventanas de fierro altas y muy sólidas. Cada detenido tiene,
ademas de los materiales y útiles de trabajo, su cama, una silla y
algunos muebles indispensables que le permiten comer, dormir, etc., en
aislamiento absoluto. Cada puerta de celda tiene practicado un pequeño y
sencillo aparato que permite vigilar al detenido sin que este se
aperciba de ello. El director y tres empleados subalternos bastan para
la administracion puntual y rigorosa del establecimiento. Los detenidos
se ocupan en la fabricacion de zapatos, esteras y otros objetos
sencillos y de consumo popular, y los productos son destinados á cubrir
los gastos del establecimiento y formar un fondo de economías para cada
detenido, según el valor de su trabajo. La predicacion y enseñanza
religiosa que se da á los reclusos es austera, inteligente y afable.

Si el encierro en el calabozo, la privacion transitoria de alimentos,
del paseo en los patios, etc. son medios de coercision ó represion
adicional, tambien tiene el recluso estímulos poderosos para meditar en
su delito, arrepentirse y moralizarse. En caso de buena conducta, dando
pruebas de arrepentimiento, obtiene mayor participacion en el fruto de
su trabajo, permiso para trabajar en compañía de uno ó dos mas, pero
siempre en silencio, y una reduccion de pena que puede llegar hasta la
mitad de su duracion legal. Nótase que las reincidencias son rarísimas
entre los varones adultos, y algo frecuentes entre las mujeres y los
púberes ó impúberes cuando no obtienen ocupacion segura al salir de la
prision. Por lo demas, en el establecimiento reinan el órden, el
silencio, la pulcritud y la economía. El director y uno de los celadores
me manifestaron la conviccion profunda de la eficacia del sistema en
todos sentidos; aunque reconocían, como otras personas, la necesidad de
que el régimen celular tenga su complemento en una institucion social
que permita ofrecerle instruccion y trabajo por algun tiempo al recluso
libertado, á fin de que, siéndole suave la transicion del encierro y el
trabajo forzado á la libertad con el trabajo libre pero inseguro, se
conjuren los peligros de la reincidencia. Llegará un dia, no lo dudo, en
que las sociedades civilizadas reconocerán que la fecunda correccion del
culpable y el deber supremo de la justicia exigen la íntima correlacion
de tres instituciones: el lugar de castigo, la escuela, y el taller ó
cosa parecida; y que el poder social no tiene plena autoridad para
castigar, sino á condicion de instruir y moralizar al culpable, y
abrirle, una vez arrepentido, la via infinita de toda rehabilitacion: la
del trabajo, y la independencia personal.

La Casa Penitenciaria tiene formas y condiciones distintas, no obstante
la comunidad del sistema. El edificio tiene la forma exterior de una
media rueda de carro de tres radios y horizontal. En el centro está la
fachada, que da sobre un vestíbulo de tres pisos correspondientes á los
del interior. La parte interna y baja del vestíbulo es semicircular, y
paralela á la gran semicircunferencia descrita por dos altos murallones
igualmente paralelos entre sí que, separados por una callejuela,
encierran toda la fortaleza. Del centro á la circunferencia se extienden
como radios dos edificios iguales y cuadrilongos y otra construccion
intermedia coronada por una cúpula, separados por muros que encierran
cuatro patios. Todos ellos y las murallas del contorno están á cubierto
de las miradas exteriores y dominados por la cúpula y algunas ventanas
para ejercer la vigilancia. La oficina del director y de su ayudante se
halla en el interior del peristilo, y en el centro del arranque de los
radios están los intersticios que permiten observar á los presos y
comunicar órdenes al traves de los muros, sin ser visto. De los tres
pisos de esos radios el inferior contiene los talleres de trabajo, y los
dos superiores las celdas de habitacion de los reos, miéntras que en la
parte central se hallan los locales destinados al servicio de los
empleados. Debajo del despacho, al nivel de los patios, están el
locutorio para las visitas á los reos, la oficina y otras piezas de
menaje.

El edificio entero, al parecer complicado, pero en realidad muy
sencillo, costó apénas 30,000 pesos y solo exige un gasto anual de
5,000, á lo sumo, como déficit del producto que deja, respecto de los
gastos, el trabajo de los reclusos. Puede contener 56 reos, á juzgar por
el número de celdas; pero jamas se ha colmado y ordinariamente no tiene
sino unos 46. De este número que habia cuando visité la Penitenciaria,
12 eran reincidentes: solo 7 pertenecian al canton de Ginebra (donde hay
libertad, instruccion y actividad industrial) y la mayoría de reclusos
se componia de saboyardos, pertenecientes á una poblacion excesivamente
pobre, ignorante, sin industria, comercio ni comunicaciones, encerrada
entre los Alpes y las líneas de aduanas. El gran número de los reclusos
representaba los crímenes de hurto y robo, crímenes que, en la
generalidad de los casos, no indican perversion, sino miseria y falta de
instruccion y trabajo. El número de protestantes y católico-romanos del
Canton se equilibra en la Penitenciaria, aunque en la totalidad hay gran
mayoría de católicos.

Cada reo duerme en su celda en absoluto aislamiento. Las celdas son
pequeñas pero suficientes, muy limpias y bien ventiladas, alumbradas por
la luz natural, y provistas de los modestos muebles necesarios. Los
reclusos trabajan y toman los alimentos en comun guardando silencio
absoluto, y divididos en secciones según su criminalidad. Hacen tres
comidas por dia, abundantes, sencillas y sanas, y despues de cada una de
ellas salen por turno a pasar media hora al aire libre en alguno de los
patios. Solo un caso de evasion ha ocurrido hasta ahora, y eso por
negligencia de un celador. Jamas recluso alguno ha perdido la razon ni
atentado contra los guardianes. El encierro total sin trabajo ni luz, y
la privacion temporal de alimentos ó cama en que dormir, son los medios
coercitivos ó de represion. El trabajo de los reclusos consiste en
fabricar zapatos y esteras ó pilar granos. Cada uno de los talleres
comunes es vigilado interiormente por un celador que gana, ademas de la
manutencion y el alojamiento, tres francos diarios. El director, un
ayudante ó secretario y esos celadores son los únicos empleados activos
del establecimiento, y lo sirven muy bien. Los capellanes concurren los
domingos á hacer los oficios religiosos y morales, sin perjuicio de su
concurso accidental.

Cuando un recluso se hace merecedor de consideraciones, se le permite
recibir de tiempo en tiempo la corta visita de algun deudo. Esta se
verifica en un locutorio, al traves de una reja de alambre fino, que
permite la conversacion y el cambio de miradas, bajo la vigilancia del
celador presente, pero que impide todo contacto y comunicacion de
cartas, dinero, armas, etc. Se llevan libros que hacen constar
escrupulosamente todos los hechos de la economía interior y las
observaciones sobre la estadística y moralidad de los reclusos. Según
esos documentos, si la conducta de un reo es irreprensible obtiene un
tratamiento menos rigoroso y una rebaja de condena, que llega hasta la
mitad. Esas rebajas son muy frecuentes. En cuanto al producto del
trabajo, el sistema es análogo al de la Casa de Detencion, pero una
parte se destina á socorrer, si son pobres, á los hijos, padres, ó
consorte del recluso. La Penitenciaria sirve solo para los condenados,
por crímenes ó delitos graves, á mas de un año de reclusion celular. El
máximum de la duracion es de 20 años, aplicado solo en casos de
reincidencia en crímenes muy graves.

Lo que mas me llamó la atencion en la Penitenciaria fué la capilla,
local de extrema sencillez, sin adornos ningunos y provisto de bancas en
anfiteatro. Allí los reclusos son divididos en secciones, según su
criminalidad. En el fondo, junto á la modesta cátedra del capellan, está
un pequeño altar reducido á un Cristo, la imágen de la Vírgen y los
vasos y objetos necesarios para el culto romano. Ese altar está provisto
de un cortinaje oscuro y espeso. Cuando los reclusos católico-romanos
están en la capilla, el altar está descubierto y funciona el sacerdote
respectivo. Cuando á su turno asisten los protestantes, se cubre el
altar y no queda á la vista sino la Biblia sobre la mesa. Así, el mismo
púlpito y local sirven al sacerdote y al pastor. Jamas en mi vida habia
encontrado un espectáculo social tan sublime como el de esa humilde
capilla, igualmente consagrada al servicio de dos comuniones religiosas
que han ensangrentado la tierra con sus luchas impías. ¡Qué profunda
enseñanza de espiritualismo en la religion, de noble sencillez en el
culto, de fraternidad y tolerancia, de universalidad en la idea
religiosa,--sin parar mientes en las diferencias de símbolos y
formas,--de verdadero cristianismo, en fin! Enseñanza escondida en el
fondo de una prision,--símbolo de la igualdad de la conciencia ante el
deber y la justicia,--para inculcarle al culpable la nocion de la
fraternidad en Dios y en el hombre, del derecho igual de todos, cuya
violacion constituye precisamente lo que se llama falta, delito ú
crímen!

Al dejar á Ginebra, llevaba no solo una impresion de profundo respeto
por ese pequeño Estado de filósofos, artistas y hombres libres é
industriosos, sino tambien una especie de consuelo y confianza en el
porvenir de la humanidad. ¡Qué de grandes ejemplos y altísimas
inspiraciones le debe la civilizacion europea a ese pequeñisimo pueblo
que, habituado á fabricar relojes y ejercitar el libre exámen, parece
tener en su genio la regularidad severa del cronómetro y la expansion
independiente de las organizaciones libres! Allí han nacido, para gloria
de las letras y de las ciencias de todo género, naturalistas audaces y
pacientes como Saussure y Candolle; jurisconsultos como Burlamaqui;
historiadores como Sismondi y Mallet; economistas como Juan B. Say y el
mismo Sismondi; hombres de Estado como Necker; literatos como madama
Necker, Topffer y Cherbuliez; artistas distinguidos, pensadores
filósofos como el inmortal Rousseau!

       *       *       *       *       *



CAPITULO IV.

LOS ALPES SABOYARDOS.

Los compañeros de viaje.--La hoya del Arve.--El valle de Chamonix.--El
grupo del Monte-Blanco.--Las neveras.--Contrastes naturales y
curiosidades.


Un enorme carruaje abierto, dividido en tres compartimientos y
conteniendo unas 23 personas, aparte de los equipajes, debia conducirnos
por el valle del _Arve_ hácia Chamonix, al pié del grupo colosal de
montañas en cuyo centro se ostenta la admirable cúpula del Monte-Blanco.
Los ingleses, como sucede en todos los sitios, vehículos y líneas de
excursion, estaban en mayoría, representados principalmente por una
media docena de _young ladies_ robustas, rubias, rosadas y vestidas
caprichosamente.

Soberanamente fastidiado siempre con las espesas brumas, la vida
uniforme y el aislamiento geográfico de su opulenta isla, el Inglés es
eminentemente cosmopolita, por razon higiénica, por genio y tradicion, y
por curiosidad, frecuentemente pueril. Hasta en el último rincon del
mundo y sobre las mas altas cimas se le encuentra,--imperioso, exigente,
intratable, cuando no necesita de los demas, lacónico, frio, cargado de
bastones, paraguas y mil enseres, impasible cuando los demas se
conmueven, afeitado y perfumado en regla aun en el fondo de los
precipicios y las neveras, y ataviado con su singular vestido de un solo
color y un solo corte, que á fuerza de ser uniforme toca en la
extravagancia. Fino, caballeroso, hospitalario y cumplido en su isla
(_at home_), el Inglés se hace duro en país extranjero, medio salvaje á
veces, porque el orgullo de su raza y su nacionalidad le da la
conciencia de que á todas partes lleva su patria consigo, es decir con
su derecho individual, su nombre y su bolsa. De ahí su carencia absoluta
de elasticidad y tolerancia para acomodarse en país extranjero á los
usos de los demas pueblos y á las necesidades de las circunstancias. Es
ciertamente curioso ese fenómeno de trasformacion moral que se verifica
en el Inglés, viajero tan apegado á la _idea_ de la patria, y al mismo
tiempo tan adicto á los viajes que le alejan del _suelo_ patrio.

El Frances, al contrario, hombre de _espíritu_ mas bien que de
convicciones, de expansion indefinida mas que de hábitos, socialista por
excelencia, deja la patria al cruzar la frontera de Francia, y encuentra
una adoptiva, provisoria y _ad hoc_ donde quiera que se le presenta un
medio de sociabilidad, un círculo de ideas. De ese modo, se asimila con
admirable facilidad todas las condiciones de vida, y acepta con el mejor
humor todas las situaciones posibles, lo mismo en los _Campos Eliseos_
de Paris que en el fondo de una selva americana, ó de un desierto de
Africa. Es por eso que, cuando se viaja en Europa entre ingleses y
franceses, se ve siempre á los primeros silenciosos, esquivos,
encerrándose en su personalidad rigorosa; miéntras que los otros entran
desde luego en el amplio carril de la conversacion desembarazada y
múltiple, llegando fácilmente hasta la jovialidad.

Estas observaciones, que por ser personales nada tienen de nuevas ú
originales sinembargo, y que he confirmado en todas mis excursiones, me
vinieron desde luego á las mientes al seguir, en la diligencia de
Ginebra, la carretera que conduce á Chamonix. La conversacion era tan
animada entre nosotros y dos ó tres franceses y algunos suizos de la
misma raza, como notable el silencio contemplativo de los ingleses.
Llamónos la atencion particularmente un ministro ó pastor protestante
del canton de Vaud, que viajaba muy modestamente con su hija,--una
inteligente y graciosa señorita de diez y seis años,--con ánimo de hacer
fructuosas excursiones á pié. Era un hombre de modales finos, lleno de
modestia y distincion en su porte, sencillo, tolerante y filósofo,
fuertemente empapado en el sentimiento de la fraternidad y caridad
cristianas, amigo de la buena conversacion y la discusion, observador
atento, entusiasta por todas las bellezas naturales, de instruccion
general y sólida y particularmente adicto á la geología, la física, la
botánica y la historia natural. Su hija, tan instruida como amable, tan
candorosa como inteligente, le acompañaba siempre en sus
peregrinaciones. A pié, provistos de bastones y de un modestísimo ajuar
de viaje, habian recorrido juntos las mas interesantes regiones de la
Suiza central, escalado las alturas del Jura, las neveras del Oberland
bernés, etc., recogiendo plantas curiosas y haciendo atentas
observaciones. Llevaban la intencion de recorrer en parte las neveras
del Monte-Blanco y visitar todas las curiosidades naturales de Chamonix.
Raras veces he viajado con un compañero tan instructivo como ese digno
pastor vaudense, que me pareció uno de los mas bellos tipos del
sacerdocio moderno.

Doce horas mortales de diligencia y coche debíamos soportar para hacer
el trayecto de 90 kilómetros hasta Chamonix, entre espesas nubes de
polvo y bajo los rayos de un sol que parecia tropical. De otro modo no
es posible admirar las bellezas de tan variados paisajes que ofrece la
via. Ella es poco interesante hasta _Bonneville_, capital que fué de la
antigua provincia de Faucigny, con 1,500 habitantes. Es allí donde,
cerca de las montañas de _Môle_ y atravesando por un hermoso puente el
Arve para remontar su márgen izquierda hasta _Cluses_, el viajero
comienza á contemplar de cerca las hermosuras de los Alpes. El rio corre
por el fondo de una hoya profunda formada por altos contrafuertes ó
cordones de montañas ásperas, sobre un lecho pedregoso, llevando en sus
revueltas ondas una espesa disolucion de arenas graníticas y calizas
que le dan su tinta cenicienta.

A veces la hoya se ensancha en vastos pliegues y severas curbas, y el
valle se presenta lleno de ondulaciones y pequeñas colinas, donde
brillan al sol limpios viñedos, hermosas mieses y verdes legumbres, ó se
extienden en tupidos tapices algunas pequeñas praderas que van á
perderse al pié de los barrancos estratificados de caliza, ó de las
rígidas y verticales rocas graníticas que parecen amenazar al viajero
desde lo alto de sus bastiones formidables. En otras partes, el valle se
estrecha: la carretera gira sobre el borde de alguna falda ó barranca
que domina las ondas del rio; este salta, se disloca y retuerce
espumante sobre su revuelto lecho de pedriscos; los cerros se levantan á
uno y otro lado como murallas colosales, ofreciendo las mas románticas
formas en sus altas cavernas, sus rugosos relieves, sus enormes grietas
verticales; sus derrumbes, sus picos desiguales y severos, sus
cascadillas que se lanzan al valle en delgados hilos para convertirse en
menudo polvo argentino, sus matorrales ásperos y tristes flotando casi
al viento y apénas adheridos á los intersticios de las rocas, y sus
franjas superpuestas de un verde sombío,--guirnaldas de abetos enhiestos
que las nieves respetan en las montañas de los Alpes, dejándoles su
eterna majestad. Y por en medio y encima de todo eso, se abre un cielo
esplendoroso, y á lo léjos, al oriente, se alcanza á ver, sobre un
enjambre de colosos de granito coronados de hielo, la cúpula del
Monte-Blanco, digno baluarte de dos grandes naciones,--Italia y
Francia,--soberana de aquel mundo de magníficos horrores que llaman los
Alpes!

En toda la hoya del Arve abundan los sitios salvajes, las curiosidades
naturales y los puntos de vista encantadores. Como la sociedad es allí
muy poco interesante, la naturaleza, llena de fuerza y majestad, es el
primer actor. Poblacion pobre, raza sin tipo bien determinado, aunque
tradicionalmente valerosa, los saboyardos de ese valle inspiran cierta
simpatía compasiva, sin que sus localidades llamen la atencion del
viajero. Gentes sencillas, resignadas á los rigores de su clima y
amantes de sus montañas, viven sin admirar las bellezas de su suelo,
hablan muy mal frances y no piensan en la política del mundo. Solo
suspiraban, antes de la anexion á Francia, por una situacion que les
permitiese mejorar de condicion económica. En toda la ruta, _Bonneville_
y _Sallanches_ son las únicas localidades de alguna importancia.

En _San-Martin_, pobre pero graciosa aldea del valle de Sallanches,
dejamos la diligencia para tomar un cochecito de cuatro asientos, y en
breve, acompañados por el estimable pastor protestante, comenzamos á
alejarnos de la orilla del Arve, siguiendo por su lado derecho, y á
trepar la pendiente cuesta de _Chede_. Desde sus altos recodos veíamos
los abismos inmensos en cuyo fondo se despeña el rio, iracundo y
desbocado, despertando con el ruido de sus cascadas los mil ecos de las
montañas. El camino gira, entónces á la altura de _Servoz_, por entre
laberintos de peñascos destrozados y bosques seculares y espesos de
pinos y abetos, donde yacen dispersas esas rocas _erráticas_ que han
sido uno de los misterios de la geología,--revelaciones del poder
asombroso de las neveras viajando sobre las faldas de los cerros. En el
fondo del bosque brama el Arve, torrente furioso allí, y donde quiera
reina la majestad de la naturaleza salvaje. Al cabo, el bosque termina,
el terreno se nivela, el Arve presenta un curso ménos tormentoso, las
montañas se abren un poco, y el valle de Chamonix, tapizado de flores,
helechos y gramales, y poblado de mieses y animales de cria, se
desarrolla seductor, dominado á un lado y otro por estupendos peñascos ó
cerros de granito, bosques elevados de abetos y pinos, y mares de hielo
que tienen la triste solemnidad de la desolacion.

El valle de Chamonix, situado a cerca de 1,000 metros de elevacion sobre
el nivel del mar, mide una longitud de 20 á 25 kilómetros del N.-E. al
S.-O., y una anchura de 1,500 á 2,000 metros. Súrcalo en toda su
extension el Arve, rio que, naciendo en las heladas alturas del cuello
de _Balme_, se acrecienta fuertemente con las aguas que arrojan al
valle las inmediatas neveras que lo dominan. Encerrado entre montañas
estupendas y abruptas, el valle ofrece los mas raros contrastes de
alegría risueña y salvaje aspereza, de rústica tranquilidad y de
grandiosidad en las formas y desolacion en algunos objetos. Al poniente,
las neveras faltan del todo: cerros altísimos, cubiertos de negros
bosques de pinos y abetos, en su mayor extension, se alzan á hundir en
las nubes sus severos picos ó conos graníticos, y presentan á trechos
esos derrumbes espantosos, rastros de los catástrofes de la primavera
que se llaman _avalanchas_ Al lado opuesto del valle se levantan los
contrafuertes del Monte-Blanco, revueltos, despedazados por innumerables
y gigantescas grietas, aterradores de hermosura y severidad,--ora
terminando en neveras que derraman sobre el valle sus ondas congeladas;
ora cubiertos de ásperas malezas, helechos y bosques de abetos; ora
aguzándose en sus cimas en penachos extravagantes y agujas colosales,
desnudas y sombrías,--para servir de apoyo á un inmenso anfiteatro de
invisibles montañas y neveras cuyo pináculo es la cabeza admirable del
Monte-Blanco. Hay tanta majestad en aquel mundo de granito y hielo, que
casi es un atrevimiento injurioso el aspirar á describirlo de cualquier
modo.

La aldea de Chamonix ocupa el centro mismo del valle á igual distancia
de las neveras llamadas de _Bois_ y _Bossons_, que son las mas próximas
á la planicie. La poblacion en toda ella se reduce á Chamonix y cinco ó
seis caseríos pobrísimos, con 2,000 habitantes á lo sumo. Chamonix es
literalmente un pueblo de hoteles y posadas, mas ó ménos confortables y
de apariencias mas ó ménos seductoras. Los edificios son todos de
granito con pisos de tablas.--Cuando termina el verano, época en que el
valle es visitado por muchos millares de curiosos, Chamonix queda
reducido á unos 500 ó 600 vecinos: todo el ruido de mulas y coches se
disipa; los hoteles quedan totalmente desiertos, y el valle vuelve á la
sepulcral desolacion del invierno. Frecuentemente la nieve es tan
abundante en ese tiempo y los derrumbes de los cerros son tan temibles,
que las gentes duran dias enteros incomunicadas y reclusas, porque las
casas se cubren de nieve por todos lados en capas muy espesas. La vida
es entónces bien triste y miserable en aquel desierto de hielo.

En Chamonix se encuentran casi todas las comodidades que el viajero
puede apetecer. Donde quiera se ven tiendas ó pequeños museos de objetos
de arte en mármol, granito, madera, hueso, etc., y muestras de la flora,
la fauna y la geología de aquellas montañas, que los viajeros compran
por curiosidad y por llevar recuerdos de sus excursiones. Chamonix es en
realidad un pueblo de guias ó conductores de viajeros, que prestan su
servicio por turno rigoroso, son propietarios de mulas aperadas y viven
asociados en su profesion, conforme á un reglamento de la autoridad.
Durante la primavera todos esos hombres son agricultores. En los meses
de verano pasan á ser guias y muleteros, sin descuidar por eso sus
labores. Cuando el invierno suprime esos medios de actividad, se
consagran á los trabajos domésticos y fabrican objetos artísticos; ó
bien se van á buscar trabajo en Ginebra y otras ciudades. No omitiré
decir que, en su gran mayoría, los habitantes del valle se distinguen
por dos cualidades muy notables: la probidad mas acrisolada, y la
ventaja de saber leer por lo ménos, corrientemente. Esto hace honor á
esos sencillos montañeses tanto como al Gobierno de Cerdeña que hasta
1860 los regia, interesándose sobre todo en favorecer la instruccion
primaria y las vias de comunicacion y excursion.

Son numerosas é interesantes las excursiones que puede hacer el viajero
curioso en Chamonix. Las ménos fatigantes son las de las neveras de
_Bois_ y _Bossons_, que se hacen en coche ó á pié como simples paseos.
Las de los altos cerros llamados _Jardin_, _Brevent_ y _Buet_ no son
tolerables sino para los que gustan de muy fuertes emociones y saben
marchar á pié con energía. En fin, las del _Mar-de-hielo_ y la _Flégère_
son las preferidas por los que desean observar de cerca los nevados y
aman las excursiones á caballo ó en silla de manos. Nosotros[9]
resolvimos trepar al Montanvers por la mañana, en solicitud del
«Mar-de-hielo», y visitar por la tarde, á pié, las cascadas de los
_Peregrinos_ y el _Dard_ y la nevera de «Bossons.»

[9] Cuando hablo en plural me refiero á mi esposa y yo.

Nada mas curioso y pintoresco que la escena que se ofrece á la vista en
el pueblo de Chamonix, desde las cuatro ó cinco de la mañana, cuando los
centenares de viajeros que pueblan los hoteles y se renuevan sin cesar,
como hormigas ávidas é inquietas, comienzan á emprender sus excursiones.
Las mas altas cimas de la cadena de Monte-Blanco, cuya cúpula no es
posible ver desde Chamonix, brillaban ya iluminadas por los argentinos
rayos del sol, en tanto que en el valle, á las cuatro y media de la
mañana, vagaban todavía las últimas sombras de la noche. Donde quiera
reinaba el movimiento: en las puertas de los hoteles, en las calles
vecinas y en los afueras del pueblo. Enormes mulas, lerdas y toscas pero
de suma resistencia y solidez, y habituadas á caminar según su instinto
y voluntad por los mas agrios desfiladeros y páramos, aguardaban á sus
caballeros y amazonas prosáicas, modestamente ataviadas; en tanto que
muchos peones cargueros alistaban sus sillas de manos para trasportar á
las señoras enfermas ó incapaces de montar.

Al salir de Chamonix se dispersaban, en largos é irregulares cordones y
en muy distintas direcciones, mas de 250 excursionistas, provistos de
los mas variados atavíos y venidos desde las extremidades de Rusia, las
llanuras de Alemania, las Islas británicas ó las ciudades y selvas del
Nuevo Mundo, para rendir homenaje á las magnificencias de los Alpes.
Hácia las alturas del Jardin, Brevent, etc., se dirigian los aficionados
á las peregrinaciones pedestres, las mas duras pero tambien las mas
libres, fructuosas y económicas. Eran en su mayor número jóvenes
resueltos, acaso contando demasiado con sus fuerzas, y marchaban con
regularidad, provistos de largos bastones de abeto, sólidamente
calzados, vestidos con mucha sencillez, y llevando algunos sobre las
espaldas ligeros morrales que contenian el humilde ajuar del peregrino.
El mayor número de los excursionistas se encaminaban hácia Montanvers
para ver el Mar-de-hielo, ó hácia la vasta nevera, mucho mas lejana, de
la Flégère. Era curioso ver á casi todos los ingleses cabalgando como si
anduviesen de paseo en Hyde Park, ú otro de los parques favoritos de los
_fashionables_ de Lóndres; provistos de sombreros negros de alta copa,
lentes ó binóculos, elegantes bastoncitos, delgados botines de charol,
levitas ó fracs de aparato, corbatas blancas ó rojas, chales de fina
gasa para defender contra los rigores del viento y el sol sus delicadas
y afeitadas mejillas, y delgados guantes de cabritilla. Un pequeño grupo
de tres insulares fastidiados, acompañados por tres ó cuatro guias,
emprendia nada ménos que ir á escalar el Monte-Blanco para sacudir en
sus hielos el _esplin_, pasar por encima del inmenso lomo y descender á
los valles del Piamonte.

Esa manía enteramente británica se va generalizando mucho, por
desgracia, entre los hijos de Albion, sin que sean bastante á reprimirla
ni el ridículo que acompaña á los que ostentan ese salvaje y estéril
heroismo, sin coronarlo de buen éxito, ni las terribles catástrofes que
han ocurrido con frecuencia en las soledades y los abismos del
Monte-Blanco. La audacia fria y terca de los excursionistas de los
precipicios sería muy honorífica, si el objeto de esos extravagantes
_espliníticos_ fuese hacer estudios y descubrimientos que prestasen
servicios importantes á la ciencia. Pero esta no entra por nada en
semejantes empresas. Los _héroes_ de los hielos van por pura vanidad á
despeñarse en las neveras y sepultarse bajo de los bancos de hielo. Su
único anhelo es lograr que los periódicos de Europa le digan al mundo:
«Mr. Tal y Mr. Cual han hecho el prodigio de pasar, sanos y salvos, del
valle de Chamonix al Piamonte, por encima del Monte-Blanco.» O en último
caso: «Mr. Tal y Mr. Cual han perecido tristemente en uno de los
precipicios del Monte-Blanco; y sus compañeros Mr. Mengano y Mr.
Perensejo, han tenido la satisfaccion de salvarse con las piernas
rotas.»

La subida desde el valle de Chamonix hasta el sitio llamado «Hospicio de
Montanvers» es larga y laboriosa. El áspero sendero serpentea por entre
enormes peñascos, bosques mas ó ménos tupidos de abetos y pinos,
enmarañadas malezas y pedriscos tapizados de musgo y helechos enanos. A
medida que se trepa la empinada falda, el valle se hace mas interesante
por sus contrastes de claridad brillante y oscuras sombras, de
vegetacion artificial y salvaje, de variadas tintas. En el fondo corre
el Arve por un lecho gris y pedregoso, como un torrente de ceniza y
lodo, produciendo islas despedazadas y cubiertas de alisos, y tristes
playas que muestran la desolacion causada por las violentas avenidas del
fin de la primavera y el principio del verano. Al pié de la nevera de
Bois se ve el pobre caserío del mismo nombre, que parece como
amedrentado por el peligro de que lo arrope algun derrumbe de la onda
cristalizada que lo domina.

La impresion que se siente al llegar al pequeño hotel que corona la
cuesta de Montanvers[10] es profunda y sorprendente para el viajero que
llega por primera vez al «Mar-de-hielo.» Desde la eminencia en que está
situado el edificio, batido frecuentemente por violentos huracanes y
dominando un abismo, se ve el panorama mas tristemente hermoso y severo
que las montañas pueden ofrecer. Una especie de valle ó golfo larguísimo
y estrecho, que termina en el caserío de Bois y trepa en plano inclinado
hácia el corazon de los Alpes para ligarse á todas las encrucijadas del
Monte-Blanco, constituye el fondo de la hoya profundísima producida por
dos cordones de cerros ó contrafuertes estupendos. Sus cimas, á uno y
otro lado, ora desnudas, ora cubiertas de hielo y nieve, se despedazan
en enjambres de agujas, picos, conos truncados, soberbios obeliscos,
pirámides y cúpulas de los mas extraños relieves y el mas severo
aspecto. Mas arriba se destacan en lontananza gigantes mas y mas
colosales, cuyas cabezas refulgentes se pierden en las vagas
ondulaciones de las nubes[11]. En unos trechos los hielos descienden
hácia el golfo congelado, en desiguales latitudes, como las puntas
desgarradas de un encaje terminando una inmensa colgadura de armiño. En
otros, los peñascos graníticos se presentan desnudos, ennegrecidos,
destrozados por enormes grietas verticales, de cuyas bocas surgen mil
torrentes ó cascadas, ó salpicados de manchas de pinos y abetos enanos,
cuya tinta sombría hace el mas soberbio contraste con la vastísima
sábana de hielo que va á perderse en las vagas perspectivas del cielo.
En el fondo del abismo,--frio, silencioso y desolado como una inmensa
tumba de hielo,--están las ondas revueltas y cristalizadas de ese golfo
que se llama _la Mer-de-glace_.

[10] Traduccion literal, _Subiendo hácia_, acaso porque aquella via es
una de las que conducen al Monte-Blanco.

[11] Si los cercanos picos, tales como el del _Sombrero_ y la aguja de
_Bochard_ no son muy notables por su elevacion, los que se ostentan
detras ó continúan la cordillera en direccion al Sur, alcanzan las
siguientes elevaciones sobre el nivel del mar: la aguja del _Fraile_,
3,858 met.; la de _Dru_, 3,906; la _Verde_, 4,081; las de _Charmoz_,
2,783; la del _Greppond_, 3,670; las de _Blaitière_ y _Plan_, 3,688; la
del _Mediodía_, 3,916; la del _Tacul_, 4,625; el _Monte-Blanco_, 4,811.

Los geólogos que han estudiado atentamente esa y otras neveras[12] han
apelado á diversas hipótesis, mas ó ménos fundadas, para explicar la
extraña formacion que con tanta propiedad ha recibido el nombre
mencionado. Su aspecto es efectivamente el de «un mar que, despues de
una gran borrasca, se hubiese congelado repentinamente en el momento de
comenzar á calmarse, pues toda la superficie es una sucesion de bancos
ondulosos de nieve que imitan exactamente no las grandes olas del Océano
irritado, pero sí las de un mar mediterráneo.» Todo hace creer que esa
forma es debida á lentas y seculares aglomeraciones producidas por la
accion combinada de la presion atmosférica, la tendencia de gravitacion
de los bancos y depósitos de hielo y nieve, la fuerza poderosa de las
corrientes subterráneas, las condiciones químicas del suelo y de las
rocas, y la facultad explosiva del cristal de hielo comprimido en todas
direcciones. Aterra y maravilla el pensar en los misterios de vida, de
organismo mineral, que se agitan bajo la inmobilidad aparente de esas
neveras allá en las profundidades insondables de los abismos
_subheláneos._

[12] Es de notarse que, así como la vegetacion alpestre y andina difiere
enteramente, las neveras de los Alpes no tienen semejanza de composicion
y _vitalidad_ con los nevados de los Andes.

Todavía acompañados por nuestro consabido pastor vaudense, que hacia la
peregrinacion á pié con su hija, descendimos del «Hospicio», [13] muy
paso á paso, para ir á contemplar de cerca la nevera, que tiene allí
como 550 metros de latitud. Sintiéndonos poco dispuestos á llevar
nuestra curiosidad hasta el extremo de exponer la vida en la travesía de
toda la nevera, vimos al pastor protestante alejarse con su animosa
hija, marchando lentamente, apoyados en sus largos bastones y escalando
los bancos ó colinas de hielo para pasar al lado opuesto del golfo
congelado y descender por otra via. Apénas nos atrevimos á caminar por
entre aquellos abismos de cristal en un trayecto de 80 á 90 metros. Nos
conducian dos guias que, con el auxilio de hachas y picos, iban
practicando en el hielo pequeñas hendeduras que nos servian de escalones
para trepar hasta la cima de alguna onda ó colina. Si, visto en su
conjunto y de léjos, el «Mar-de-hielo» no tiene la nitidez y tersura de
los altos nevados de la cadena, porque los derrumbes y los vientos
cubren la superficie de una capa terrosa, de cerca el aspecto de las
hondas es de una hermosura sorprendente.

[13] A 885 met. de altura sobre Chamonix.

Donde quiera esas ondas están destrozadas ó separadas por grandes
grietas de insondable profundidad, en cuyo seno surgen y se deslizan ó
saltan como surtidores mil filtraciones, cascaditas y arroyuelos
caprichosos, cuyas aguas purísimas van á perderse en recónditas
cavidades donde se elabora un rio, el _Aveiron_, compuesto de
innumerables é invisibles torrentes. Aquellas grietas, donde al caer ó
deslizarse hay muy rara esperanza de salvacion, ofrecen los mas bellos
variantes de colores, reflejos, cortes y relieves: en unas partes,
blancos y fúlgidos cómo el diamante pulido, ó azules como el cielo; en
otras, verdes ó cristalinos como las ondas de un lago, ó ligeramente
sonrosados como los pálidos pétalos del lirio silvestre.

Aquel espectáculo tiene una majestad imponente y sublime, que humilla y
hace enmudecer en el primer momento, como una de las mas solemnes
manifestaciones de la pujanza, la maravillosa eternidad reproductiva y
los misterios de la naturaleza, siempre viva, trabajando y progresando
aun bajo las formas en que se la cree muerta ó inanimada. Pero al pasar
la primera impresion de sorpresa, de respetuoso horror y admiracion
_material_, la meditacion se abre campo: el alma, como resbalando sobre
la superficie de aquel Mediterráneo de hielo, se remonta por encima de
las soberbias cúpulas hasta lo infinito del cielo; aspira á cosas mas
grandes que las visibles en el mundo, á sondear horizontes mas
dilatados; se fortifica y ensancha con su secreta y vaga aspiracion, y
comprende toda la grandeza y divinidad de este sér, en apariencia tan
pequeño, que se llama el Hombre,--sér que no solo ha tenido genio y
audacia para estudiar y adivinar los misterios de la Creacion, sino que,
siendo materialmente un átomo al pié del Monte-Blanco, tiene el poder de
alzarse por encima de ese coloso formidable hasta darle la mano á Dios,
confundiéndose con él en la idea de la inmortalidad y la nocion de lo
infinito....

Para convencernos una vez mas de que lo risible se halla comunmente muy
cerca de lo sublime, el pequeño hotel de Montanvers, á donde volvímos
poco despues, nos llamó la atencion con sus curiosidades. La sala
principal contenia un verdadero museo artístico y alpestre, donde cada
viajero compraba algunas graciosas fruslerías. Pero mas que todo nos
interesó un libro ó _registro_ de excursionistas, mueble infalible en
todos los sitios de esa clase, como en los museos, las bibliotecas y
otros establecimientos públicos y privados de las ciudades. Cada
visitante es invitado á inscribir su nombre en ese registro, que viene a
ser no solo un elemento curioso de estadística, sino tambien un objeto
de gran valor por los millares de autógrafos que reune, cuando concurren
personajes eminentes, y por las curiosas observaciones morales á que
puede prestarse. Pusímonos á hojear el consabido registro y hallamos tan
interesantes extravagancias que no pudimos ménos que reir á carcajadas.
¡Cómo se revelan en esos libros las vanidades humanas y las diferencias
de los tipos sociales! Las firmas de rusos eran de un laconismo severo.
Las inglesas, uniformes como hechas en molde, contenían á veces
observaciones de una singular candidez como estas: «_Chamonix is a very
beautiful country!_--John Belton.»--«_I am very happy indeed;_--William
Carter.» Las de italianos abundaban en citas de versos de Dante, Ariosto
y otros poetas ilustres. Las francesas aparecian no pocas veces
acompañadas de breves comentarios burlándose de los anteriores
firmantes; siendo notable sobre todo las dos siguientes. A continuacion
de un desahogo pasablemente insípido de un viajero anónimo que lamentaba
la ausencia de su adorada, un tal _P. Farnel_ habia escrito: «_Monsieur
l'amoureux, vous mentez; l'amour est une bêtise ou un mensonge._» En
otra página decia otro, bajo la firma de _Un Parisien_, estas
filosóficas palabras: «_Tous ceux qui mettent leurs signatures dans ce
livre sont des bêtes, y compris le soussigné._»

Pero nada era tan curioso como la literatura de los excursionistas de la
Union Americana, que se hacian notar por sus preocupaciones
gastronómicas, su entusiasmo por el _brandy_ (como la cosa mejor posible
en Montanvers), sus lamentaciones sobre las mulas que habian cabalgado,
ó algun dolor de estómago que les acongojara, y sus recuerdos
consagrados á la lejana patria. Brillaba entre todos esos americanos
(que se mostraban muy convencidos de su importancia) un cierto
«ciudadano del Estado libre de Massachusetts,» cuya muestra literaria
hubiera sido digna de figurar en una coleccion especial de barbaridades
insignes.

Si la fuente del rio _Aveiron_ es interesante por varios motivos y ha
provocado serias investigaciones científicas, la nevera de _Bossons_,
situada hácia el sur de Chamonix, y las vecinas cascadas de los
_Peregrinos_ y el _Dard,_ nos llamaron de preferencia la atencion por
sus agrestes paisajes. ¡Con cuánto gozo recorrimos el valle, siguiendo
la márgen izquierda del Arve y cruzando los humildes caseríos de
_Praconduit, Barraz_ y _Favrans_, que demoran entre praderas lustrosas,
plantaciones de lino y pequeños bosques de alisos y abedules! ¡Con
cuánto gozo tambien nos internamos en las vecinas selvas, sombrías y
llenas de magníficos rumores, que suben en planos inclinados hácia las
montañas! Bajo de aquellas cúpulas de negra verdura, sostenidas por los
altos mástiles de los abetos, los senderos cruzan un terreno sembrado de
peñascos graníticos y rocas erráticas, surcado por saltadores arroyuelos
cuyas armonías se confunden en la espesura del bosque con los ecos de
los lejanos mugidos de las vacas, los sonoros repiques de las
campanillas que llevan en el cuello las cabras, mulas, vacas, etc., el
estruendo mas lejano de las cascadas y los torrentes que se despeñan de
lo alto de las montañas, y los recónditos pios de algunos pajaritos
saltando de rama en rama y buscando su alimento en las semillas de los
abetos.

La cascada de los Peregrinos es determinada por un torrente que,
descendiendo á saltos y casi perpendicularmente por entre las fracturas
del cerro, recoge sus aguas en una especie de taza granítica, en el
fondo de una rambla profunda, destrozada y sombría, y se lanza luego en
semicírculo á una hondura de 50 metros, escondiendo su hermoso chorro
entre una vegetacion enteramente agreste. Al lado de la cascada, entre
ella y el grueso torrente del Dard, reside durante el verano una pobre
paisana, en una humilde choza situada como un mirador sobre el alto
peñascal, Su oficio es vender á los excursionistas algunos ligeros
comestibles y refrescos y esa multitud de pequeñas curiosidades
artísticas, vegetales y minerales que aparecen reunidas en modestos
museos en todos los sitios concurridos de Saboya y Suiza.

Mas arriba se ostenta en toda su majestad la vasta nevera de Bossons, en
tanto que en lo alto de las rocas y de las asperezas de un bosque
desolado por los hielos brilla al lado de la nevera la cascada del Dard,
dividida en dos caídas, una de 13 metros de altura y otra de 50. En el
fondo de esos despeñaderos demoran los pueblecitos ó caseríos de Bossons
y los Peregrinos ó _Nant_, tranquilos y pobres, rodeados de bosques y
praderas. Mas abajo se desarrolla el valle, luciente de lozanía, rico en
flores y perfumes, y salpicado de animales de cria cuyo movimiento
desigual por las tortuosas márgenes del Arve completa el encanto de
aquel bellísimo paisaje.

       *       *       *       *       *



CAPITULO V.

LA HOYA DEL ALTO RODANO.

El camino de la «Cabeza-Negra.»--El canton de Valais.--El Valle del
Dranza y Martigny.--El Ródano.


El trayecto que média entre el valle de Chamonix y el del alto Ródano es
en extremo interesante, si no bajo su aspecto social (curioso pero
subalterno), bajo el punto de vista geológico y topográfico. Allí el
viajero se encuentra totalmente rodeado de los magníficos cuadros de la
naturaleza alpestre, de tal manera análogos, aunque multiformes, que no
se percibe muy fácilmente la transicion al pasar del país monárquico de
Saboya á la republicana Suiza.

Caballeros en dos robustas y pacientes mulas y guiados por un excelente
muletero, hombre sencillo, inteligente, locuaz, benévolo y muy conocedor
del país y de sus tradiciones,--como son casi todos los guias
saboyardos,--emprendímos la marcha de Chamonix á Vevey, tomando el
camino de la _Cabeza-Negra_. Es este el ménos elevado y grandioso, pero
mas seguro que el del «Cuello-de-Balme», páramo encumbrado donde las
borrascas son frecuentes, casi repentinas y temibles en todo caso. La
via, que es solo de herradura, gira durante un trayecto de 9 ó 10
kilómetros por el valle del Arve, remontándolo. Poco á poco se va
estrechando entre las altas montañas; algunas aldeas, como la muy
graciosa de _Argentière_, se destacan en la planicie y van quedando
atras. El lindo valle de Chamonix sigue su curso ascendente, regado por
el Arve, hasta el pié de las montañas de Balme. El viajero, torciendo
hácia el N. O., comienza á trepar las faldas pedregosas, áridas y
tristes y los boquerones abruptos que médian, en la serranía del
«Brevent» y las _Agujas-Rojas_, entre la hoya del Arve y la del
_Trient_, tributarios del Ródano en sentido opuesto.

La vegetacion artificial, las rústicas praderas y los graciosos
_chalets_ ó casas de campo alpinas, han desaparecido. Todo á los ojos
del viajero es salvaje y solemne. Allí se camina por el fondo de
gargantas profundas, ó por encima de faldas muy arrugadas, que se van
eslabonando en tortuosos giros, conduciendo al viandante de sorpresa en
sorpresa. Donde quiera se alzan peñascos colosales como de una sola
pieza, de oscura tinta y medroso aspecto, ora desgarrados en sus flancos
por los derrumbes, ora desnudos como torres ó bastiones de fortalezas
titánicas, ó cubiertos de malezas y bosques de abetos diezmados por los
huracanes.

Poco despues se llega al punto culminante de esas gargantas solitarias,
determinándose la opuesta direccion de los sistemas hidrográficos. La
hoya del _Agua-Negra_, riachuelo atormentado que mas abajo reune sus
aguas á las del Trient, se abre allí con toda su salvaje hermosura de
paisajes, encerrada entre la serranía del Brevent, que va á terminar en
Balme, y la que, arrancando en ella del nevado de las _Agujas-Rojas_, se
dirige hácia el norte para terminar en el valle del Ródano, presentando
en su curso los bellos nevados del _Buet_ y del grupo de montañas
llamado _Diente ó Muela-del-Mediodía_. El riachuelo del Agua-Negra
(_L'eau-noire_) desciende atropellado y espumoso por un lecho profundo,
entrecortado por grandes peñascos de granito y bancos de esquisto
arcilloso negro que le dan su turbio color. Donde quiera se multiplican
los mas _románticos_ grupos de colinas, faldas arrugadas, ramblas
hondísimas y cavernosas y empinados peñascos, en medio de los cuales,
al estruendo de numerosas cascadas, á la sombra de bosques vírgenes de
abetos y en el fondo de lindas praderas en miniatura, demoran algunas
pobres aldeas en las mas pintorescas situaciones.

He ahi la _Valorsina_, aldea que vive arrullada por los rumores de la
Agua-Negra, que recibe el tributo del _Barberina_, torrente que á corta
distancia del camino ostenta los íris de una bellísima cascada de 100
metros de altura. En breve comienza el territorio del canton suizo de
los _Valles_ (_Valais_). La via remonta desfiladeros espantosos,
orillando el cerro estupendo de la Gran-Gradería (_Le Gros-Perron_),
base del pico que tiene el nombre de «Cabeza-Negra.» El camino, abierto
á pico en la inmensa roca sobre el borde de abismos que amedrentan,
pasando hasta por un socavon tallado laboriosamente, hace mucho honor á
los Suizos, que manifiestan sumo interes por las vias de comunicacion.
Al volver un recodo del desfiladero se encuentra la union de las
estrechas gargantas ú hoyas del Agua-Negra y del Trient, riachuelo que
desciende del extremo setentrional de los nevados que forman la cadena
del Monte-Blanco.

Dos horas despues, cuando se ha salvado el cuello de _Forclaz_ (á 1,516
metros de altura), el viajero pierde de vista esa gran cadena de nevados
que queda atras, al sur; los bosques de abetos desaparecen de la via
totalmente; las áridas gargantas, los peñascos, abismos y torrentes
profundos se alejan; el panorama que se ofrece á los ojos del viandante
es enteramente distinto del que ha contemplado con recogimiento: es
risueño, apacible y grandioso al mismo tiempo.

La Saboya ha terminado, y el país suizo, lleno de encanto y majestad,
desarrolla sus contrastes de ricos y complicados valles y montañas
colosales y abruptas. Es el canton _vallesino_ el que allí cautiva las
miradas.

El canton de los Valles ó Valais está comprendido entre dos grandes
cadenas de los Alpes: la que al sur continúa la del Monte-Blanco y,
partiendo límites entre Italia y Suiza, va á bifurcarse en las alturas
que médian entre _Gries_, _Fibia_, y _Mutthorn_, separando allí á los
cantones del Tesino, los Grisones y los Valles, y la que al norte se
desprende del nudo colosal de montañas llamado _Diechterhorn_, donde
tiene sus fuentes el Ródano, y con el nombre general de «Alpes Berneses»
va á terminar con una de sus ramificaciones en los contrafuertes de los
_Diablerets_, cerca del lago Leman, entre los cantones de Valles y Vaud.
La vasta hoya intermediaria de esas grandes cadenas es la del alto
Ródano, que abarca en su totalidad al Canton de que me ocupo. Su
territorio es de una hidrografía y orografía tan _bifurcadas_ ó
complejas, que en realidad es un conjunto de 41 valles mas ó ménos
considerables, surcados por rios todos convergentes hácia el valle
central del Ródano. Esa multiplicacion de contrafuertes, valles y rios
casi paralelos entre sí y perpendiculares á la línea del Ródano,
haciendo juego con las estupendas montañas que sirven de elemento
generador del sistema orográfico, le da al canton de Valais, visto desde
las alturas, el aspecto mas variado, interesante y pintoresco. Ese
canton, que es el tercero de la Confederacion por su extension
territorial, numera unos 90,800 habitantes y mide una longitud de 178
kilómetros, de oriente á poniente, por una latitud de 17 kilómetros, de
sur á norte.

El Valais es relativamente uno de los cantones pobres de la
Confederacion, y bajo un aspecto el ménos afortunado. Exclusivamente
agrícola como es, carece de industria y de comercio propio; si bien su
desarrollo económico va siendo ya notable, á virtud del ferrocarril que,
partiendo de las orillas del lago Leman y remontando el curso del
Ródano, llega ya hasta Sion (la capital del Canton) y será continuado
hasta salir á la alta Italia por la via del Simplon. No muy tarde se
podrá ir de Paris á Milan en ferrocarril, al traves de todas las
montañas de Suiza (el Jura, los Alpes, etc.) y de las de la alta Italia.
Las viñas ó la produccion de vinos, suaves en lo general, constituyen la
base de la agricultura vallesina, y en segundo lugar los cereales, las
legumbres y frutas, algunos granos y las modestas crias de ganado
vacuno.

El canton de los Valles es, por desgracia, el país clásico del coto y
el idiotismo, enfermedades horribles, sobre todo la segunda, que tienen
allí los mas aflictivos caracteres. Acaso esa espantosa calamidad
(porque en el mundo todo es una cadena de compensaciones) es la causa
principal de las virtudes que distinguen á los Vallesinos. El
sentimiento de caridad y fraternidad es allí profundo, y el espíritu de
dulce y benévola hospitalidad es proverbial y comun. El triste
espectáculo de los idiotas (_cretins_) séres que, si fuese permitida una
frase grosera y que puede parecer impía, podrían ser designados con el
nombre muy exacto de _huevos movidos de la especie humana_; ese
espectáculo, digo, es profundamente doloroso para el observador
filántropo. Esos séres nacidos para la inaccion, fetos hasta la hora de
la muerte, en quienes todas las facultades del alma y del corazon
parecen ausentes ó en eterno sueño, como si Dios les hubiese negado su
inefable soplo, y en cuyas masas inertes el sol mismo parece ser
impotente para producir una emocion, han provocado naturalmente una
tierna solicitud muy propia para perpetuar las mas dulces inclinaciones.
La necesidad de asistir y cuidar á esas criaturas sin vida, como
bienaventuradas, y la humildad de carácter que el coto y el idiotismo
han inspirado á los pacíficos habitantes del Valais, han alimentado allí
las ideas piadosas, las costumbres benévolas, las tradiciones llenas de
poesía religiosa, la sencillez en los gustos, la modestia en todas las
aspiraciones, y cierta tendencia al ascetismo y la beatitud
contemplativa, que dan á las poblaciones una fisonomía particular.

Donde quiera se ven en los caminos públicos, á cortas distancias, dos
objetos que llaman mucho la atencion, revelando la índole de los
Vallesinos: nichos de piedra establecidos á la vera del camino,
conteniendo pequeños altares con Cristos y estatuas de la Vírgen ó de
santos, cuajados de _votos_ ó reliquias y guirnaldas de flores y muy
venerados por los paisanos; y al lado del nicho sagrado, ó por lo ménos
de una cruz, una fuente bien conservada ó una canal de abeto al aire
libre, que lanza sobre algun receptáculo de piedra ó madera un hermoso
chorro de agua cristalina y deliciosa. El nicho ó la cruz revela el
sentimiento profundamente religioso de aquellas gentes; la fuente indica
la prevision caritativa, en beneficio del viandante y sus caballerías.

Hasta hace poco tiempo las gentes de los campos alimentaban ciertas
preocupaciones groseras que les eran muy nocivas. Creian, por ejemplo,
que el nacimiento de un idiota en la familia era una verdadera
felicidad, una muestra de la proteccion divina, puesto que el idiota
alejaba del hogar muchas calamidades y nacia condenado á purgar con su
miserable estupidez é inaccion los pecados de toda la familia. Así, los
paisanos léjos de procurar la extirpacion de la enfermedad la sostenian.
Hoy esas preocupaciones ó han desaparecido totalmente en algunos
lugares, ó en otros se han debilitado tanto que en breve estarán
extinguidas. El tráfico con los extranjeros y los demas habitantes de
Suiza, el desarrollo dado á la enseñanza primaria y las vias de
comunicacion, los esfuerzos hechos por la autoridad pública y las
sociedades filantrópicas á fin de extirpar las dos enfermedades, y el
despertamiento moral que se va produciendo en esas poblaciones, á virtud
de las instituciones democráticas que rigen al Canton y exigen el
concurso activo de todos los ciudadanos, van combatiendo con muy buen
suceso aquellas calamidades. Ellas son de orígen complejo, puesto que
las causas no solo existen en la exposicion de los lugares á los vientos
frios de los nevados, la naturaleza de las aguas y del aire atmosférico
y un vicio tradicional ó hereditario en la constitucion orgánica, sino
tambien en el desaseo, la vida sedentaria y las preocupaciones.

La historia del canton de Valais (cuyo último dominador extranjero fué
Napoleon) es poco interesante, aunque las luchas de sus partidos han
sido bien tormentosas y sangrientas, á causa de la tenacidad de los
anteriores obispos y señores feudales en mantener sus privilegios,
monopolios y tiranía, excluyendo al pueblo del bienestar y del gobierno.
La constitucion enteramente democrática del Canton data de 1839, y no
obstante la reaccion aristocrática de 1844, pasajera, el país continúa
regido por instituciones liberales y hombres amigos de la democracia.
Agregaré que las lenguas que se hablan en el Canton son la francesa y
alemana, bastante alteradas ó convertidas en dialectos ó patués.

       *       *       *       *       *

Al descender del cuello de Forclaz hácia la llanura de Martigny, el
espectáculo que se domina con la vista es tan grandioso como pintoresco.
Al frente se ven las complicadas serranías de los Alpes berneses,
cubiertas de abetos ó praderas en sus faldas, ó mostrando algunos
flancos y picachos desnudos, y en cuyas mas altas eminencias brillan
como coronas de diamante los nevados de «_Diablerets, Arbelt, Strubel_,
etc.» En el fondo se ve el valle del Ródano, violentamente truncado en
ángulo recto, y los valles convergentes del «Dranza»,--rio que desciende
de la cadena suizo-italiana y desemboca en el Ródano cerca de
Martigny,--y del Trient, que sale de entre su laberinto de montañas
salvajes á engrosar el mismo Ródano un poco mas abajo de la confluencia
del Dranza. Por último, al derredor y bajo el paso mismo del viajero, se
desarrolla una vasta complicacion de faldas muy accidentadas que ofrecen
tres órdenes superpuestos de vegetacion y de paisajes: arriba, en las
crestas de los cerros, espesos bosques vírgenes de abetos y pinos, cuya
tinta oscura tiene una severidad casi solemne; en el centro descienden,
en cien planos inclinados, estrechas hondonadas, vallecitos risueños y
lucientes planicies entrecortadas, bosques de avellanos silvestres,
hayas y otros árboles de las alturas inferiores, é innumerables huertos
y plantaciones de nogales, castaños, cerezos, perales y otros muchos
árboles frutales, cultivados entre sementeras de heno, lino, papas y
legumbres variadas, árboles que, ora sombrean el camino alineados en
calles interminables de tupidas bóvedas, ora se muestran dispersos en
mil grupos irregulares, dando á la campiña la mas pintoresca variedad
en las formas y las tintas de la vegetacion.--Abajo, en fin, se
extienden los viñedos tapizando vastas extensiones, tanto en las colinas
y faldas mas vecinas á los valles como en estos mismos, salpicados de
villas y aldeas del mas gracioso y original aspecto.

Despues de atravesar la pequeña villa (_bourg_) de «Martigny», de poco
mas de 1,000 vecinos, situada al pié de una montaña y de las ruinas
soberbias de un antiquísimo castillo feudal, la via gira enteramente por
la llanura del valle del Dranza. Al cabo de veinte minutos el viajero va
á reposarse en «Martigny-la ciudad» de los ardores del sol y las fatigas
de una marcha de diez horas hecha á discrecion de la mazorral mula. Esa
pequeña ciudad, la segunda localidad del Canton, cuenta apénas unos
1,100 vecinos. Se halla situada al pié de la serranía que separa los
valles del Ródano y el Dranza y casi en la confluencia de los dos rios,
en el centro de una alegre, fértil y bien cultivada llanura. No obstante
la originalidad que se nota en la estructura de sus casas y los puentes
vecinos, la ciudad de por sí no ofrece interes ninguno, sino como centro
del movimiento agrícola del bajo Valais.

Dos horas despues tomamos un tren del ferrocarril, recientemente
inaugurado entónces, que conduce á las márgenes del Leman. La campiña es
notablemente variada. Dominado y estrechado el valle por los
contrafuertes de las dos opuestas serranías, que bajan casi hasta
tocarse en _San-Mauricio_ por los estribos del grupo del _Mediodía_ y el
de _Morcles_, donde quiera se ofrece el bello contraste de los inmensos
murallones alpestres, de severo aspecto y vegetacion sombría; los
grandes derrumbes que surcan las faldas de los cerros; el curso
atropellado del Ródano, cuyas cenicientas aguas desbordan sobre la
llanura pedregosa, produciendo pequeñas ciénagas, y las alegres
plantaciones de todo género en cuyo fondo se destacan numerosas aldeas,
no sin gracia en su aspecto, pero desnudas de interes. La bella cascada
de _Pissevache_, producida por el torrente ó riachuelo de _Sallenche_,
que se despeña con estrépito entre gargantas salvajes, llama la
atencion por sus formas caprichosas. Mide la caída 64 metros de
elevacion, y su espectáculo es de muy agradable efecto sobre la llanura.

San-Mauricio, villa antiquísima y de aspecto enteramente feudal, con
1,250 habitantes, es la única localidad que llama la atencion en todo el
trayecto de Martigny al puerto de _Boveret_ en el lago Leman.

Algunos excursionistas muy aficionados á ciertas antiguallas suelen
detenerse allí para ver algunas curiosidades de poco valor. En ese punto
el ferrocarril se bifurca, con el Ródano de por medio: la línea de la
ribera izquierda va á terminar en Boveret; la de la márgen derecha, que
es muy reciente, sigue su curso por Bex, Aigle y Villeneuve, costea la
ribera setentrional del Leman, por Verey, y sigue por Losana en
direccion á varios cantones de la Suiza central y occidental. Un vapor
nos condujo, en momentos en que una recia tempestad amenazaba en el
lago, de Boveret á Vevey, ciudad interesante y curiosa del canton ó
Estado de Vaud.

       *       *       *       *       *



CAPITULO VI.

EL CANTON DE VAUD.

Territorio y poblacion del Canton.--Su historia;--sus instituciones;
--sus producciones;--sus institutos.--La ciudad de Vevey y su
panorama.--Objetos interesantes y curiosos.


Si el lector ha acogido con benevolencia el plan que me he propuesto
seguir al trazar los rasgos principales de los cantones suizos, en lo
moral y material, me permitirá que antes de hablar de las tres ciudades
principales de _Vaud_, que tuve ocasion de visitar, indique brevemente
las condiciones características de esa pequeña pero muy interesante
república confederada.

El territorio de Vaud (en aleman _Waadtland ó Waadt_), que es por su
extension el cuarto en la Confederacion, pertenece en su mayor parte á
la region intermedia ó de alti-planicies ondulosas del centro de Suiza.
Limitado del lado meridional por la convexidad del lago Leman, su
extremo superior arranca en el valle del alto Ródano, y el inferior toca
en los límites de Ginebra, extendiéndose desde las alturas de los Alpes
berneses, en la nevera de Diablerets, hasta las del Jura, en las cimas
de _Mont-d'Or_ y _Dôle_, de la frontera francesa. Ese territorio tiene
los mas irregulares contornos, partiendo límites en el alto Ródano y
los Alpes con los cantones de Valles y Berna, y en la planicie central,
al E., N. O, y N., con el de Neuchâtel.

Aunque dentro del Canton existen en totalidad tres pequeños lagos, uno
de ellos (el de _Joux_) de segundo órden, los mas interesantes para Vaud
son los de _Leman_, _Neuchâtel_ y _Morat_, en que tiene una parte muy
considerable de riberas. Mide el territorio vaudense, en su mayor
longitud, 100 kilómetros, de N. E. á S. O., encerrando una área de 3,850
kilómetros cuadrados. En su suelo, sumamente risueño y fértil y
admirablemente cultivado, llama mucho la atencion la baja y pequeña
cadena de montañas del _Jorat_. Esta, con sus graciosas inflexiones,
determina no solo el sistema hidrográfico del Canton, sino tambien las
mil ondulaciones pintorescas de los vallecitos y colinas, los planos
inclinados y montuosos y las entrecortadas planicies de la parte central
del país. Esa cadena, destinada por la naturaleza á mantener el
equilibrio entre dos grandes sistemas hidrográficos, nace en _Vevey_
casi sobre la orilla del lago, lo costea siguiendo la direccion E. O.
hasta adelante de _Losana_, y luego se dirige al N. O., apartándose del
Leman, hácia Sarraz, al pié de los primeros contrafuertes del Jura. De
ese modo, el Jorat es el lazo de union trasversal entre los Alpes
berneses y los montes jurásicos.

Bellísima por sus formas y vegetacion,--que ofrecen donde quiera los mas
risueños paisajes,--la cadena del Jorat, cuya elevacion alcanza rara vez
á 1,000 metros, es interesante por la demarcacion á que da lugar en la
agricultura, y por la separacion que produce entre las aguas que vierten
sobre el lago Leman, para ir al Mediterráneo, y las que tienden hácia la
hoya del Aar para descender por el Rin al mar del Norte, en direccion
absolutamente opuesta. El rio _Venoge_ que, como sus tributarios, nace
en las montañas del Jura y afluye al Leman, entre Morges y Ouchy, es el
único centro hidrográfico de alguna consideracion que corresponde á la
hoya del Ródano. Al lado opuesto de los montes de Jorat corren: el
_Orbe_, cuyas aguas son la base principal del lago de Neuchâtel, y el
_Broya_ (_Broye_), que riega los cantones de Vaud y Friburgo, forma el
pequeño lago de _Morat_ y afluye luego al de Neuchâtel. El _Sarina_,
centro hidrográfico de Friburgo, riega tambien una pequeña parte de Vaud
en la region montañosa de los Alpes berneses.

Si en las extremidades del Canton, es decir en las montañas alpinas y
jurásicas, la composicion geológica, la vegetacion, la agricultura, la
ganadería, la industria y las costumbres tienen respectivamente las
condiciones comunes á las altas regiones de Suiza, en la parte central,
doble regazo de los montes del Jorat, todo tiene un aspecto que alegra
la vista y seduce al viajero,--todo sigue las leyes físicas y económicas
de las planicies secundarias. Allí se manifiesta la vida en todas
partes, llena de poesía, frescura y lozanía.

El territorio está naturalmente dividido en tres regiones que tienen su
aspecto y vegetacion particulares. En la montañosa, principalmente del
lado del Jura, se ven ricos prados naturales, poblados de pastores,
ganados, queserías y _chalets_, y de extensos y espesos bosques de
pinos, hayas y abetos explotados para el comercio de maderas. En las
faldas y planicies ondulosas del sistema _jorático_, innumerables
plantaciones de tabaco, cereales, lino y cáñamo, plantas oleaginosas y
medicinales, crias de excelentes caballos, y bellísimos bosques ó
huertos de árboles frutales muy aprovechados, tales como la higuera, el
almendro, el olivo, el castaño, el manzano y el nogal. Por último, sobre
la ribera del Leman (y en parte sobre las de los lagos de Neuchâtel y
Morat) se extiende una ancha faja de mas de 50 kilómetros de longitud,
cuyo suelo se compone de colinas suaves y planos inclinados hácia el
lago; faja enteramente cubierta de viñedos innumerables y salpicada de
villas ó pequeñas ciudades, aldeas, caprichosos caseríos y graciosas
quintas ó habitaciones campestres. Es sobre esa larga faja que demoran
casi todos los centros de poblacion mas importantes, cuyos campanarios,
casas y terrazas se miran en el límpido y azul espejo del Leman. La
explotacion de bancos de sal gemma y fuentes saladas y de ricas minas de
asfalto, mármoles, hierro, piedras importantes, azufre, hulla y otras
sustancias, le da tambien al Canton, en notable proporcion, el carácter
de minero[14].

[14] Se hace tambien en las montañas un considerable cultivo de
genciana, sustancia que se destila y exporta en gran cantidad.

La poblacion de Vaud, que en 1837 era de 183,582 individuos, y en 1850
de 199,575, subió en 1860 á 213,606. Cerca de la vigésima parte se
compone de ciudadanos de otros cantones y unos 3,500 extranjeros. La
religion reformada ó calvinista es la que profesa la inmensa mayoría de
los habitantes, en términos que solo cuatro pequeños distritos son
principalmente católico-romanos, no excediendo su número de unos 7,000
en todo el Canton y de 400 el de los judíos. Si bien se hablan algunos
dialectos en que entran mas ó ménos las lenguas francesa y alemana y
algunas palabras de idiomas indígenas extinguidos, el frances es el
idioma social y oficial de los Vaudenses. Sinembargo, no es difícil
distinguir por el acento la diferencia entre un habitante del país y un
frances.

La poblacion de Vaud se distingue por su moralidad, su amor á la paz y
el trabajo, su carácter dulce y honrado, su espíritu de investigacion,
independencia personal, fraternidad ilustrada y liberalismo democrático.
Admira realmente la calma y sinceridad de conciencia con que el pueblo
vaudense delibera y resuelve, reunido en comicios, sobre los intereses
públicos, y el entusiasmo perseverante con que se sostienen allí, en
todas las ciudades y villas, numerosas asociaciones científicas,
literarias, industriales, patrióticas, etc., que gozan de plena libertad
y ejercen fecunda accion sobre el progreso moral, intelectual y
material. Los ferrocarriles y caminos, la navegacion de los lagos, las
escuelas populares, los colegios, museos y bibliotecas, los institutos
de caridad, beneficencia, crédito y economía, y cuantos pueden
distinguir á una sociedad civilizada, son atendidos con gran solicitud
por las autoridades y los ciudadanos, y no hay progreso que no
encuentre acogida simpática entre los Vaudenses, dignos émulos de los
Ginebrinos.

La historia de Vaud tiene mucha analogía con la de Ginebra: la misma
sucesion de conquistas y dominaciones bajo los Romanos, los Bárbaros,
los Francos y Burguiñones, los condes de Saboya, los obispos y condes
del país, y los Franceses desde 1798 hasta 1814. Sinembargo, Vaud estuvo
sometido en los últimos siglos (de 1536 á 1798) á la dominacion de
Berna, que no llegó á pesar sobre Ginebra. La revolucion francesa
independizó al país de Vaud respecto de Berna, haciéndolo figurar en
diversas combinaciones de Napoleon. Así, de 1798 á 1803 fué primero
_República lemánica_; despues hizo parte de la _República rodánica_
(bajo la proteccion francesa), y al cabo fué _Canton_ independiente
confederado á Suiza. Su constitucion con este carácter data de 1803,
ratificada luego por los tratados de 1815. Por lo demas, los Vaudenses
han sido poco belicosos, como lo indica la ausencia de fortificaciones
en sus principales ciudades, excepto en Losana (donde las han demolido)
y en la pequeña ciudad interior de Romont.

La poblacion vaudense está muy esparcida en los campos y en pequeñas
ciudades, aldeas y distritos, circunstancia que explica bien el esmero
con que están cultivadas todas las campiñas, graciosamente salpicadas de
casas de labor y alegres quintas.

El Canton está dividido en 19 circúitos político-judiciales, 60 círculos
electorales con jueces de paz, y 388 distritos ó _comunes_ con
municipalidad, aparte de las aldeas que, por su pequeñez, carecen de
personalidad política. Así, el término proporcional es de unos 500
habitantes por distrito.

Los centros político-sociales mas importantes del Canton son diez, de
los cuales siete corresponden á la hoya del Ródano y tres á la del Aar ó
el Rin. Los primeros son:

_Losana_, ciudad algo industrial, que cuenta cerca de 20,500 habitantes.

_Vevey_, centro muy fabril y comercial, con 5,500.

_Morges_, ciudad comercial, con 3,500.

_Bex_, situada en el valle del Ródano y notable por sus salinas, con
3,200.

_Nyon_, con 2,600, y _Rolle_ con 1,400 en la ribera del Leman.

_Villa-nueva_, con 1,300, puerto importante del extremo oriental del
lago y punto de escala para el comercio que toma la via que conduce de
Ginebra á Milan por el Simplon.

En las comarcas interiores solo tienen importancia algunas pequeñas
ciudades: _Iverdun_, con 3,800 habitantes, situada en el extremo
meridional del lago de Neuchâtel, notable como punto de escala comercial
y de la navegacion por vapor; _Moudon_, con 2,450 vecinos, una de las
mas antiguas ciudades de Suiza, y _Romont_, plaza fortificada (con
1,250) muy frecuentada por los agricultores á causa de sus férias de
ganado y caballos.

       *       *       *       *       *

El canton de Vaud estuvo en 1814 á punto de perder su autonomía, y para
salvarla hubo de hacer el sacrificio de algunas libertades.

Hasta 1830 conservó su primera constitucion cantonal, pero la impulsion
dada al movimiento liberal en Europa por la revolucion francesa de
julio, provocó en Vaud una reforma democrática exigida por el pueblo en
masa. Con todo, la reforma de 1831 pareció mas tarde insuficiente, y en
1845 una nueva revolucion hizo surgir la constitucion vigente hoy que es
completamente democrático-republicana[15].

[15] En 1861 se ha votado una importante reforma constitucional mas
avanzada aún en el sentido democrático.

Conforme á ella todos los hijos ó vecinos permanentes del Estado, de
edad de 23 años, son ciudadanos y ejercen la soberanía en comicios ó
asambleas, ó eligiendo sus representantes. El pueblo se ha reservado el
poder constituyente y solo delega la autoridad legislativa, ejecutiva y
judicial, en los negocios generales. En los distritos que tienen ménos
de 600 habitantes, ejerce el poder administrativo y legislativo propio
un _Gran-Consejo_, enteramente patriarcal y democrático, que se compone
de todos los jefes de familia mayores de 25 años. En los distritos de
mayor poblacion, la autoridad legislativa es confiada á un _Consejo
comunal_ de eleccion popular, compuesto de 25 á 100 vecinos; y la
administracion y policía están a cargo de una _municipalidad_ presidida
por un _sindico_.

Los circúitos en que se divide el Estado son administrados por
prefectos. El poder legislativo cantonal reside en un _Gran Consejo_,
compuesto de 195 miembros elegidos popularmente por los _círculos_, el
cual se reune en Losana dos veces por año en sesiones ordinarias, sin
derecho á remuneracion. Los poderes de los representantes duran cuatro
años. El Gran Consejo nombra los diputados á las Cámaras de la
Confederacion y los altos funcionarios, entre estos los 9 miembros del
_Consejo de Estado_, que ejerce el poder ejecutivo por períodos de seis
años. Esos 9 consejeros deben salir del seno del Gran Consejo, y ellos
nombran anualmente de entre sí el presidente ó jefe del gobierno. El
_órden judicial_ está bajo la dependencia del cuerpo legislativo. El
Estado atiende á todas sus necesidades con un presupuesto anual de unos
550,000 pesos.

En Vaud están abolidas desde hace algunos años las penas de muerte,
trabajos forzados en presidio, vergüenza pública y confiscacion. El
sistema penitenciario es enteramente análogo al de Ginebra, y el bello
panóptico de Losana es el primero que se ha fundado en Europa. Los
vaudenses y demas residentes gozan de la mas amplia libertad de
religion, publicidad, instruccion, locomocion, asociacion, etc. Excepto
las vias de comunicacion y la enseñanza pública gratúita, que el Estado
sostiene, las manifestaciones de la actividad social pertenecen á la
iniciativa privada. Es tan grande el interes que allí se tiene por el
progreso de la instruccion pública que casi no hay una ciudad que no
tenga su biblioteca bien surtida, su museo y muchos institutos y
colecciones importantes. Hay en el Estado cerca de 800 escuelas
primarias, 10 colegios comunales y 22 escuelas secundarias, unas
clásicas y otras politécnicas. Allí se mira con particular atencion la
ciencia económica, y no ha muchos meses[16] que Losana reunió un
congreso y un concurso de economistas europeos para combinar el mejor
sistema de impuestos. Es muy pequeña en el Estado la minoría de los
individuos que carecen de alguna instruccion.

[16] En 1861.

       *       *       *       *       *

De las localidades de Vaud en que tocamos, tres nos llamaron
particularmente la atencion y á ellas reduciré algunas rápidas
observaciones.

Vevey, donde desembarcamos al atravesar el Leman desde Boveret, es una
ciudad tan graciosa por su estructura, su admirable situacion y sus
bellos paisajes de las cercanías, como interesante por su movimiento
social. Arrancando desde la ribera misma del lago, en cuyas ondas baña
sus pequeños muelles, sus elegantes quintas, terrazas y jardines y los
muros de muchas de sus casas, se extiende primero sobre un terreno llano
de poca extension y luego trepa por en medio de viñedos y huertos hasta
la colina que la domina, la cual sirve de asiento á la catedral de
_San-Quintin_ y varias obras de un antiguo castillo, limitados por una
gran terraza que sombrean frondosos olmos y castaños. Al pié de los
muros que sostienen la ciudad del lado del lago se balancean en las
ondas numerosos barquichuelos barnizados con vivos colores, y de todas
partes se levantan mil rumores llenos de poéticas armonías. El hotel
mismo de las «Tres-Coronas» en que nos alojamos, extiende sus terrazas
elegantes hasta el lago, repletas de flores y arbustos, entre otros el
naranjo, el jazmin y el _habano_ de hojas lanceoladas, plantas que
crecen al aire libre y en plena tierra, como en los climas
meridionales.

Vevey, rodeada de ondulosas colinas y lindas laderas, y en cuyas
cercanías son numerosos los bellos puntos de vista y agradables paseos,
ofrece uno de los mas encantadores panoramas que se pueden imaginar,
sobre todo si se la contempla desde la terraza ó la encumbrada torre de
San-Quintin, monumento gótico de estilo muy sencillo y severo. Al pié se
desarrolla la ciudad como un jardin de los mas variados contornos y
colores; despues se extiende el vasto lago, tranquilo y murmurante,
lleno de luz y poesía y surcado por numerosos vapores, buques de vela y
barcas y faluchos de remos, y limitado en su márgen meridional por la
barrera abrupta, rocallosa y severa por su sombría vegetacion, que
forman las montañas de Saboya ó de la antigua provincia de Chablais. En
la ribera misma, al pié de esas montañas, se ven las pequeñas
localidades de _Meillerie_ y _San-Gingolfo_ (donde comienza la nueva
frontera de Francia), puertos dominados por los contrafuertes y las
altas cimas del _Diente-de-Oche_ y _Chaumeny_. Mas léjos se levanta el
magnífico grupo nevado del _Diente-del-Mediodía_ y detras y al S. E., en
un inmenso horizonte de colosos de granito, las inextricables y
estupendas montañas que forman las cadenas del _Monte-Blanco_ y el
_San-Bernardo_. Nada mas majestuoso en su género que esas montañas
empinadas casi verticalmente sobre el lago, cubiertas de bosques
seculares y sombríos, con algunas praderas naturales en las estrechas
faldas, salpicadas de numerosísimos _chalets_ ó casas de pastores que de
léjos parecen microscópicas moradas de animales alpestres.

Si se torna la mirada á derecha é izquierda, sobre la costa misma de
Vevey, se ve donde quiera un enjambre pintoresco de casas de campo y
viñedos entrecortados por cercas de palos, y sostenidos en anchos
anfiteatros de muchos escalones por pretiles ó muros de construccion
sólida y sencilla que impiden los derrumbes del terreno. Aquello es una
inmensa ola de sarmientos que las brisas encrespan, y cuyo verde claro
hace el mas gracioso juego con el azul turquí resplandeciente del lago
y las lejanas tintas oscuras de las montañas. Es imposible no sentirse
profundamente seducido por los encantos de ese incomparable panorama,
lleno de risueña poesía, de promesas de amor y dulce movilidad en su
conjunto y sus pormenores. No es, pues, extraño que Vevey sea en Europa
una de las residencias predilectas de los extranjeros que viajan en
solicitud no de los placeres del juego, las vanidades del lujo y las
emociones violentas, sino de la calma de la naturaleza, la dulzura del
clima y los goces moderados y delicados. Baste decir que Vevey ha sido
visitada con delicia por Voltaire y J. J. Rousseau, Byron y Víctor Hugo
y mil viajeros eminentes.

       *       *       *       *       *

Aquella ciudad sorprende bajo el punto de vista social, no solo al hijo
de las comarcas solitarias ó salvajes de Colombia sino tambien á los
habitantes de las capitales europeas. En Europa, en lo general, una
localidad de 5,000 habilantes es un átomo; y sinembargo, son muchas las
ciudades de 25 á 30,000 vecinos que carecen de verdadera cultura. En
Suiza, donde, á excepcion de las montañas, todo es pequeño, gracioso y
esmerado, las pequeñeces valen mucho y los pormenores son todo. Es
ciertamente admirable hallar en la modesta ciudad de Vevey, de poco mas
de 5,500 habitantes, un gran número de institutos y todas las
comodidades de la vida, que regularmente no se encuentran sino en las
grandes ciudades muy avanzadas en civilizacion. Si las condiciones
físicas del país han favorecido ese desarrollo, no puede negarse que la
libertad individual y colectiva, la bondad de las instituciones y el
espíritu de independeneia y dignidad que engendra el calvinismo, aliado
á las generosas cualidades de la raza francesa, son las causas
principales.

En efecto, Vevey contiene, entre otras cosas interesantes: dos
bibliotecas, la una religiosa y popular y la otra de la ciudad, con
13,000 volúmenes; un número muy considerable de colegios, escuelas,
hospitales, hospicios y otros institutos de enseñanza y beneficencia;
varios pequeños museos ó colecciones científicas, literarias y
artísticas; tres círculos, con gabinetes de lectura; muy buenos
edificios para todos los servicios públicos; excelente alumbrado de gas,
muelles y mercados; centenares de talleres y pequeñas fábricas, y una
multitud de sociedades que atienden á los intereses literarios,
religiosos, económicos, etc. Son muy notables entre ellas las de
_mosqueteros, arcabuceros y carabineros_, que se ejercitan en el
tiro,--instituciones esencialmente nacionales y muy interesantes por su
carácter político-social en Suiza, donde cada ciudadano es un soldado en
reserva y las montañas hacen vivir al cazador.

Vevey no solo es un centro de primer órden en el Estado, en la
produccion y exportacion de vinos (blancos y muy suaves, del género
_Champaña_), sino que es notable por la explotacion de mármoles y otros
objetos minerales, la fabricacion de relojes, joyas y máquinas, el
comercio de maderas y la cria de gusanos de seda. Asi, aunque por su
poblacion es la segunda ciudad vaudense, es la primera por su industria
y comercio.

Entre las asociaciones libres de Vevey hay una que, ademas de ser
curiosa por las tradiciones y costumbres que mantiene, da la medida del
interes que allí se toma por la agricultura, y de la fecundidad del
espíritu de asociacion: hablo de la _Abadía de los Viñadores_,
congregacion muy antigua de los cultivadores de viñas y propietarios mas
interesados en ellas. Teniendo por divisa las palabras _Ora y trabaja_,
su objeto no es otro que el de favorecer la prosperidad de las viñas y
sus cultivadores. Así, todos los años envia comisionados á recorrer
minuciosamente los viñedos del distrito, y en virtud de sus informes la
congregacion discierne premios á los cultivadores que mas se distinguen
y toma las medidas necesarias para mejorar el cultivo, ensanchar el
comercio de vinos veveisinos y extirpar toda enfermedad ó mal que pueda
atacar á los viñedos. No es ménos curiosa _la Fiesta de los viñadores_,
que estos celebran cinco ó seis veces en cada siglo, en las épocas de
grandes cosechas,--fiesta que, según nos contaron, ofrece las mas
singulares escenas de costumbres, y tiene cierto carácter pagano que la
hace muy original en la época presente.

       *       *       *       *       *



CAPITULO VII.

VAUD Y NEUCHATEL.

Losana y sus cercanías.--Sus monumentos é institutos.--De Losana á
Iverdun.--Iverdun.--El lago de Neuchâtel.--El Canton.--Su
historia.--Sus instituciones y productos.--El régimen comunal.--La
ciudad de Neuchâtel.--Un panorama suizo.


El sol de la tarde brillaba con melancólica hermosura sobre las crestas
de las montañas jurásicas y el lago y las campiñas riberanas, cuando nos
embarcamos en el vapor _Aigle_ y nos dirigimos hácia el puerto de
_Ouchy_, costeando la ribera setentrional. Las brisas rizaban las ondas
del lago, resplandeciente y lleno de murmullos deliciosos, como agitaban
las guirnaldas de tupidos sarmientos en los viñedos de la _costa_; y en
el fondo de ellos, á 100 metros de distancia, vimos destacarse cinco ó
seis pueblecitos ó aldeas llenos de gracia en sus pormenores, y como
descendiendo de sus suaves colinas en pintoresco desórden, para bañar en
el lago los festones y las terrazas de sus alegres casitas. Cada uno de
esos pueblecitos parece el original de uno de esos _pesebres ó
nacimientos_ tan populares en las sociedades españolas en el mes de
Navidad.

_Ouchy_, pequeño caserío de la ribera, sombreado por hermosas arboledas
y rodeado de quintas elegantes, jardines y parques, es el puerto de
Losana. Allí mismo, ó á muy corta distancia, existió la antigua
_Lausanium_, destruida en el año de 563 por el choque violento de las
aguas del lago, producido por la caída de una montaña en la ribera
opuesta. Los habitantes, aterrados, buscaron el sitio mas alto de la
comarca vecina y en él fundaron á Losana, con increíble capricho, á tres
kilómetros de distancia de Ouchy. Un ómnibus nos condujo inmediatamente
á esa ciudad, por un amplio camino, que en realidad es una inmensa calle
orillada por quintas suntuosas y terrazas, parques de espeso follaje y
jardines cargados de perfumes.

La ciudad, cortada en el fondo por dos arroyos que se juntan en
profundas ramblas, demora sobre tres colinas y sus faldas interiores y
estrechos vallecitos intermedios. Así sus formas son tan irregulares y
complicadas que llegan hasta la extravagancia. Sus calles, casi todas
estrechas, oscuras, tortuosas y muy pendientes, forman un laberinto de
cuestas que obligan á subir ó bajar en todo caso. No ha mucho la
comunicacion entre las calles de las tres colinas era muy lenta y
penosa; pero luego el magnífico puente _Pichard_ (que reposa sobre una
doble arcada y mide 180 metros de longitud, de una colina á otra),
algunas calles que faldean esas colinas y los hermosos caminos de ruedas
y paseos exteriores, han mejorado mucho la ciudad y facilitado el
movimiento de las gentes y de los carruajes.

Nada mas extraño que el contraste que ofrecen los primorosos contornos
de Losana (donde todo respira alegría y el horizonte se abre en derredor
lleno de encantos), contornos que son enjambres de jardines y elegantes
quintas, y el aspecto interior de la ciudad, feo y repelente en lo
general, á pesar de algunos graciosos edificios modernos. Losana se
compone de tres partes muy distintas, que revelan su orígen ó la época
de su fundacion: la una, la mas alta, es la _Cité ó Ciudad_ propiamente
dicha, donde se establecieron en la edad media el obispo y los
canónigos. Allí se hallan la Catedral, el antiguo palacio episcopal y el
castillo fuerte de los viejos tiempos, ya desmantelado y trasformado. El
aislamiento del pequeño mundo clerical era tan completo, que una
muralla separaba la ciudad ó fortaleza eclesiástica del barrio
aristocrático y el mercantil ó plebeyo. En aquellos tiempos en que la
iglesia era militante y cada obispo un soberano mas ó ménos poderoso, el
templo tenia por lo común el aspecto ó la posicion de una fortaleza, y
cada canónigo tenia el aire de un combatiente.

Los nobles edificaron sus residencias sobre la colina de _Bourg_ (la
_Villa_), miéntras que los negociantes y plebeyos, los verdaderos
ciudadanos, se establecieron en la ladera de _San-Lorenzo_ y las
honduras pantanosas de la _Palud_, formando el arrabal ó _faubourg_, es
decir _la falsa-villa._ De ese modo, como dice un autor muy entendido en
la materia, regían simultáneamente en la triple ciudad tres derechos: el
canónico en la _ciudad_; el germánico en la villa noble; y el derecho
popular ó revolucionario, preludio de la democracia, en los arrabales de
la vecindad ó _burgosía_, organizados en numerosas cofradías, según las
industrias, y regidos por las libertades conquistadas palmo á palmo en
la lucha tenaz contra los señores feudales, y no pocas veces contra el
alto clero tambien.

La reunion de las tres partes de Losana no se efectuó sino en 1481, y
poco despues la ciudad entera se constituyó segun los principios de
todas las ciudades libres de Suiza, gobernada por un gran consejo y
aliada con Berna y Friburgo. Mas tarde la muralla divisoria desapareció
enteramente, y así como la reforma religiosa niveló el derecho de las
conciencias, nobles y plebeyas, las revoluciones políticas pusieron al
pueblo en posesion de su soberanía.

En Suiza, país tan visitado por los excursionistas europeos, se
encuentra á cada paso algun sitio que conserva el recuerdo de uno ó mas
personajes célebres. Asi, el hermoso hotel _Gibbon_ en que nos
hospedamos, y cuya situacion es muy feliz para contemplar el panorama
del Leman, ocupa el lugar de un antiguo jardin donde el ilustre
historiador inglés de aquel nombre escribió, según afirman, en 1787, las
últimas páginas de su bella «Historia de la decadencia y ruina del
imperio romano». Voltaire se encantaba con su residencia en Losana, y
allí se reunieron con frecuencia muchos hombres ilustres, tales como
Fox, Mercier, Raynal, Servan, Brissot y Zímmermann. El extraordinario
Byron, el bardo atrevido inspirado por la terrible musa del
resentimiento y del orgullo herido, escribió, según cuentan, en dos
dias, detenido en Ouchy, su magnífico poema del «Prisionero de Chillón.»

Si el tránsito por las calles interiores dé la ciudad es desigual y
desapacible, á causa, de las subidas y bajadas, la tristeza de las
callejuelas tortuosas y el aspecto poco agradable de la generalidad de
los edificios, muy al contrario, el espectáculo que se domina desde los
puntos culminantes de las colinas es encantador, sea que se abarque con
la vista la extension del lago y de las montañas que lo rodean,
coronadas á lo léjos de nevados, sea que se torne la mirada en derredor
de la ciudad misma, por su risueño término, ó en direccion á los
graciosos montes del Jorat. Todo ese país circunvecino forma un
admirable paisaje, comprendido entre aquellos montes y el lago, repletos
de viñedos y otras plantaciones y salpicado en todas partes de jardines
y parques, huertos de simétrica verdura, quintas que reposan sobre
elegantes terrazas, é innumerables casitas campestres que parecen
desgranadas de los pueblos vecinos.

Losana tiene pocos monumentos importantes como obras históricas y de
arte superior, pero no carece de todo interés bajo ese aspecto. Una
gradería de 300 escalones de piedra, pendiente casi como una escala,
conduce del centro de la ciudad á la cima ó pequeña alti-planicie donde
tienen su asiento la Catedral, el Colegio académico (especie de
Universidad cantonal), el viejo Castillo, resto de construcciones
feudales, donde reside el Consejo de Estado, y las «Casas cantonales»,
donde se reune el Gran Consejo y funciona el Tribunal del Estado. Amigo
como soy de las comparaciones y de buscar la significacion de los
contrastes, confieso que me sentí encantado al recorrer esa pequeña
alti-planicie, en cuyos edificios veia la prueba del progreso humano y
de los triunfos de la democracia.

En efecto, la historia entera de los pueblos parece concretarse en la
coexistencia actual de aquellos edificios. La catedral, símbolo del
cristianismo, subsiste allí despues de nueve siglos, y representa la
renovacion de las sociedades y la inmortalidad de los principios
esenciales del cristianismo, puesto que, habiendo sido en sus primeros
siglos catedral católico-romana, el pueblo la convirtió en catedral
_reformada_, sin mas operacion que la de suprimir las imágenes y algunos
símbolos. El templo queda siempre venerable, porque representa la
libertad de la conciencia humana en su culto de adoracion al Ser
Supremo, El castillo feudal, fundado para sostener la dominacion
despótica sobre los pueblos, es hoy el asilo de otro poder, de un
Consejo que ejerce la autoridad basada en la _ley_, inspirada por el
_derecho_ común, limitada por el _deber_ y la _opinion_. Los bastiones y
las otras obras de la antigua fortaleza clerical, donde un tiempo
reinara la autoridad que se llamaba infalible y monopolizaba el saber,
han desaparecido para dar lugar al Colegio académico, símbolo de la
libre discusion y de la universalidad de la luz intelectual. En fin, ese
pueblo que en un tiempo se viera reducido a sus pantanos del fondo de
Losana, ha luchado sin tregua, y al fin, escalando la colina «sagrada»,
ha plantado en la cima su bandera y edificado _su palacio_, donde
legisla el Gran Consejo en nombre de la soberanía, la libertad y la
igualdad del pueblo.

La catedral es considerada con razón como una de las mas hermosas de
Suiza, lo que no es mucho decir, sinembargo, porque ese país no brilla,
en la generalidad de sus ciudades, por los monumentos de arquitectura
superior. Sus mejores monumentos son sus montañas y sus lagos, donde el
Suizo se manifiesta pastor y fabricante, libre, independiente,
laborioso, honrado y sencillo. Aquella catedral, fundada en el año
1,000, construida en el siglo XIII y reconstruida en parte a principios
del XVI, ofrece en sus formas y adornos el contraste de varios estilos
de arquitectura gótica, Su mayor elevacion es de 60 metros, por 93 de
longitud, y su forma es la de cruz latina, tan usada en las catedrales
de la edad média. En una de sus torres (la que esta completa) contiene
los archivos del Estado, y en el interior del templo se encuentran no
pocas bellezas de escultura y algunas curiosidades históricas. Desde lo
alto de la terraza (á 47 met. de altura sobre el suelo del templo)
dominada por el _beffroi_ ó torre-atalaya, se contempla uno de los mas
bellos panoramas de Suiza.

En la parte baja de la ciudad se encuentra la _Casa municipal, y_ no
léjos de ella el _Hospital cantonal_, edificios importantes pero sin
interés artístico. Losana es notable por sus numerosos institutos de
enseñanza, beneficencia, etc., y entre los primeros es muy digno de
atencion el mencionado Colegio académico. Este contiene cerca de 50,000
volúmenes en dos bibliotecas (la una cantonal y la otra de los
estudiantes), un excelente gabinete de física, el museo cantonal (bien
provisto y ordenado), la escuela normal, etc. Como se ve, la pintoresca
Losana, cuyos habitantes muy simpáticos se distinguen por su moralidad y
amabilidad, es bien digna de ser la capital de uno de los mas prósperos
y estimables Estados de la Confederacion, que puede figurar como un
modelo en Europa.

       *       *       *       *       *

De Losana a Iverdun el ferrocarril recientemente construido toca en
cuatro ó cinco pequeñas localidades ó estaciones que carecen de todo
interés; pero gira por en medio de campiñas pintorescas y risueñas
(cortando los montes del Jorat) cuyo aspecto hace muy gratas las pocas
horas del trayecto. Es un país accidentado por multitud de pequeñas
colinas y suaves ondulaciones, que determinan una sucesion caprichosa de
llanuritas y vallecitos llenos de lozanía, poblados de huertos, diversas
plantaciones y bosques productivos, en cuyo fondo se destacan muy
graciosamente las casas campestres del estilo peculiar de Suiza.

Se echa de ver que el bienestar reina en esas campiñas, al reparar la
dulce y contenta fisonomía de los campesinos, la pulcritud y propiedad
de sus vestidos, la belleza candorosa de las mujeres, la robustez algo
rubicunda de los niños, el órden y holgura de las habitaciones, y el
esmero con que son cultivadas las tierras. Y esas gentes, realmente
sencillas, nada tienen de rústicas sinembargo: saben leer, escribir y
calcular, en lo general, comprenden sus derechos y deberes civiles y
políticos, y tienen esa conciencia de su personalidad que les viene de
la libertad, del trabajo independiente y de las prácticas sencillas y
austeras de la religion reformada. En el seno de esas poblaciones
laboriosas el sacerdote es un hermano, un verdadero pastor, porque no
domina ni explota las conciencias, tiene instruccion sólida, vive
modestamente, sin aspiraciones políticas, ni á ser canónigo ni obispo,
es padre de familia, y como tal sus intereses están en perfecta armonía
con los de los ciudadanos.

Iverdun demora sobre la márgen derecha y una pequeña isla del _Orbe_, á
muy corta distancia de la desembocadura de ese pequeño rio en el lago de
Neuchâtel y al extremo de una fértil y bien cultivada llanura. Esa
ciudad ha adquirido notable incremento de pocos años acá, a causa del
ferrocarril que la comunica con Losana, Morges y Ginebra, que se acaba
de ligar con otro que de allí gira por Neuchâtel en direccion á Solera y
Basilea. Como la ensenada que forma el Orbe es el puerto de los vapores
y las barcas de remolque ó vela que navegan el lago, el movimiento
comercial de Iverdun es considerable. Compónese la ciudad de tres
grandes calles paralelas, en su parte principal, y solo es notable en
cuanto á su estructura por las formas extrañas y el color amarillento de
las casas, y un antiguo castillo feudal flanqueado en sus cuatro
esquinas por torreones de severo aspecto.

Iverdun esta rodeada de hermosas arboleda y paseos, y así tan pequeña
como es (con solo 3.800 habitantes) se distingue por la posesion de una
biblioteca pública, un colegio, un hospital, varias escuelas y casas de
educacion y varios institutos de beneficencia y economía. En Suiza no
hay una ciudad, por pequeña que sea, que no posea--como las mejores
pruebas de civilizacion, fraternidad é interes por la cosa
pública--estos elementos: una ó mas bibliotecas públicas, museo mas ó
ménos surtido y ordenado, caja de ahorros, colegio, numerosas escuelas,
hospital y hospicio. En vista de esto es fácil comprender por qué el
pueblo suizo es uno de los mas honrados, libres é instruidos que se
conocen, relativamente á la estrechez de su territorio, lleno de
obstáculos, inhabitable en mucha parte y encerrado entre montañas en el
centro de Europa.

Iverdun conserva piadosamente la memoria del célebre Pestalozzi,
fundador del método de enseñanza primaria mas popular y fecundo: hombre
pobrísimo (como casi todos los grandes benefactores) cuya vida fué una
serie de actos de abnegacion en obsequio de la infancia ignorante y
desvalida. Fué en esa humilde ciudad donde Pestalozzi ensayó y probó
durante muchos años la excelencia de su método; y todavía subsiste allí
una casa de educacion dirigida por uno de sus discípulos.

En Iverdun nos embarcamos á bordo de un bonito vapor para surcar el lago
hasta Neuchâtel. Sus ondas de color verde claro son bellísimas, aunque
no comparables con las del Leman. La ribera del lado derecho ó N. E. es
triste y desapacible, y en sus rocas abruptas y elevadas, de
estratificacion caliza, que las ondas golpean con violencia, se ve casi
reinar la soledad, porque los puertos son rarísimos y la poblacion
escasa. Pero del lado S. O. el aspecto de la ribera y las colinas y
montañas circunvecinas es pintoresco y animado. Por allí gira el
ferrocarril de Neuchâtel, cuya construccion ha exigido en muchos trechos
costosos trabajos de mina en las rocas, ó nivelaciones entre las ondas
del lago. Desde sus playas cascajosas el terreno se levanta en planos
inclinados y muy ondulosos, enteramente cubiertos de viñedos; pequeñas y
graciosas poblaciones lo salpican[17] situadas sobre la ribera, y luego,
elevándose en una sucesion de colinas mas ó ménos empinadas y
rocallosas, va á confundirse con las montañas del Jura, cuyos mas bajos
estribos y contrafuertes bajan hasta el lago mismo arrojando por sus
hondas ramblas algunos arroyos. Esas montañas tienen un aspecto
infinitamente ménos majestuoso que las alpinas, siendo mas bien risueñas
por sus menudas formas y vegetacion variada.

[17] La mas notable es la villa de Grandson, perteneciente á Vaud, que
tiene 1,500 habitantes.

El lago de Neuchâtel (en aleman _Neuenburger-See_) da riberas á cuatro
cantones circunvecinos: Vaud, Neuchâtel, Berna y Friburgo; mide 27
kilómetros de longitud de sur á norte, por 6 de anchura, y contiene de
área 242 kilómetros cuadrados. Su profundidad es considerable, pero no
excede de 150 metros; y es muy notable por sus frecuentes y violentas
borrascas, bastante peligrosas para la navegacion porque son casi
siempre repentinas y los puertos carecen de abrigo.

       *       *       *       *       *

Antes de hablar de la ciudad de Neuchâtel, una de las mas graciosas de
Suiza (aunque casi todas demoran á orillas de lagos ó de rios, en
situacion muy pintoresca), resumiré las mas importantes nociones
relativas al Canton ó Estado. El territorio neuchâtelés se extiende en
su region baja sobre las dos terceras partes de la ribera occidental del
lago, y siguiendo la orilla izquierda del rio _Thiele_, que es el
desaguadero de aquel, abarca una pequeña porcion de la ribera tambien
occidental del vecino lago de _Biena_ (_Bienne_), que es en cierto modo
la reproduccion reducida del de Neuchâtel. De resto, el Canton se
extiende sobre las tres cadenas paralelas del Jura, y aunque contiene
algunos estrechos valles intermedios es esencialmente montañoso. Parte
límites al O. con Francia, al S. con el canton de Vaud, al N. con el de
Berna, y al E. tiene el lago de por medio respecto del canton de
Friburgo. Su mayor longitud es de 43 kilómetros, su mayor latitud de 20,
y contiene en su área 7,678 kilómetros cuadrados. La poblacion del
Canton alcanzó en 1860 á 87,847 habitantes, incluyendo unos 15,000
suizos de otros cantones y mas de 3,000 extranjeros, la mayor parte
franceses. La igualdad de lengua y religion (francesa y reformada) hace
que Neuchâtel, Vaud y Ginebra formen un grupo de pueblos completamente
análogos. En todos tres domina plenamente en las instituciones el
radicalismo democrático, la industria es homogénea en tres de los ramos
principales (fabricacion de relojes, produccion vinícola y corte de
maderas), y las costumbres y el carácter y espíritu de los habitantes
los hacen muy análogos. En realidad se pudiera definir á los Ginebrinos,
Vaudenses y Neuchâteleses, llamándolos: _Franceses serios_. Si la
religion reformada les ha inspirado el espíritu de independencia
personal y creencia razonada y profunda, la república democrática los ha
fortalecido en el amor á la libertad y el horror por el tutelaje
oficial.

La historia del canton de Neuchâtel _(Castillo-nuevo_, nombre derivado
de su orígen feudal) es tambien análoga á la de Ginebra y Vaud, en
cuanto á los Francos, el antiguo reino de la segunda Borgoña, las luchas
con los condes de Saboya y los Berneses, etc. A virtud de enlaces de
familia de los antiguos dominadores de Neuchâtel y Valengin, la casa
francesa de Orleans-Longueville poseyó el país como suyo hasta el
principio del siglo XVIII. Extinguida entónces esa familia,
presentáronse muchos pretendientes, y entre estos el pueblo neuchatelés
(ya que por entónces ninguno podia vivir sin señor) tuvo el acierto de
escoger al mas lejano, y por lo mismo el ménos, temible: el rey de
Prusia, Federico I. Esta dinastía dominó suavemente el principado hasta
el principio del presente siglo, en que hubo de cederlo al imperio
frances. Napoleon, que entre otras habilidades tenia la muy famosa de
regalar Estados y pueblos como cajas de tomar rapé, dispuso del país (en
1805) para constituírle un patrimonio al mariscal Berthier. El tratado
de 1814 le dió á _Neuchâtel-Valengin_ un carácter mixto, haciéndolo
entrar en la Confederacion helvética como Estado ó Canton libre, y
devolviéndolo en su gobierno interior al rey de Prusia. Desde esa época
hasta 1848 gozó de una constitucion bastante liberal y benéfica; pero
el interes de la independencia arrastró al pueblo neuchâtelés á la
revolucion general de ese año; no sin que ántes, en 1831, hubiese
estallado una insurreccion que fué reprimida por los Prusianos.

El pueblo se dió en 48 una constitucion democrática ó radical, y aunque
el rey de Prusia continuaba llamándose príncipe de Neuchâtel y
reclamando sus pretendidos _derechos_ (anulados por el mismo pueblo que
se los concediera en 1707) la independencia del Canton era efectiva de
hecho y tenia que serlo. En 1857 se suscitó una grave cuestion
diplomática que amenazó producir la guerra entre Prusia y Suiza; pero
las grandes potencias intervinieron, Francia ofreció su mediacion, y
aunque el rey de Prusia conserva su vano título de «príncipe de
Neuchâtel,» como otros se llaman «reyes de Jerusalem,» la absoluta
autonomía del Canton, como Estado federal, quedó reconocida. El pueblo
votó directamente la Constitucion en 1858, y esta rige en el país á
satisfaccion de sus habitantes.

Conforme á ella el pueblo es soberano, y se gobierna por sí en los
negocios comunales y por el sistema representativo en los generales del
Canton, siguiendo reglas análogas á las de Ginebra y Vaud. Todos los
ciudadanos son hábiles para los empleos públicos, están sujetos al
servicio militar y soportan las contribuciones con igualdad
proporcional. La Constitucion abolió las antiguas regalías de los
señores feudales, sin perjudicar á los propietarios de tierras, así como
los títulos, privilegios y distinciones nobiliarias. Todos los
ciudadanos son iguales ante la ley, y la Constitucion les garantiza la
libertad absoluta de religion y culto, el derecho de peticion,
asociacion, uso de armas y libre establecimiento en el Canton, la
libertad de la prensa y la seguridad individual, con el domicilio, la
correspondencia y la propiedad inviolables.

       *       *       *       *       *

El canton de Neuchâtel es esencialmente fabricante, en términos que su
fabricacion es una de las mas valiosas del mundo, relativamente á su
poblacion y territorio. En efecto, el Canton fabrica en sus tres centros
principales, anualmente, cerca de 300,000 relojes de oro, plata, acero,
etc., y un número muy considerable de péndulos, cronómetros y otros
instrumentos análogos y de música, física y matemáticas. Tiene ademas
numerosas fábricas de papel, telas de algodon impresas, cuchillería,
artículos de hierro y cobre, encajes, guantes y otros objetos de
bonetería. La sola industria de relojería (introducida en el país en el
siglo XVII) ocupa á cerca de 11,000 obreros. La pequeña ciudad de
_Chaux-de-Fonds_ produce por sí sola mas de 250,000 relojes; el resto es
fabricado en _Locle_ y _Neuchâtel_.

En seguida de la fabricacion figuran en considerable valor los productos
de las viñas (vinos blancos muy suaves y estimados), de la extraccion de
maderas en los extensos bosques de las montañas (pinos, abetos, hayas y
encinas), de la cria de ganados muy apreciables, en las praderas
naturales, y del cultivo de cereales, árboles frutales, etc. El comercio
es activo, y el Canton no solo tiene la navegacion de los lagos y buenas
carreteras, sino que mantiene comunicaciones hácia Francia y los demas
cantones por medio de cuatro ferrocarriles.

Los principales centros del Canton, como he indicado, son: Neuchâtel, la
capital, que cuenta unos 10,300 habitantes,--ciudad donde tiene su foco
el pequeño partido conservador ó aristocrático; Chaux-de-Fonds, con
14,500, (bonita ciudad que es el centro del radicalismo y de la prensa
activa del Canton, y el que sostiene mas extensas relaciones con
Francia), y Locle, que tiene 8,800 habitantes. Así, tres localidades
nomas reunen el 38% de la poblacion cantonal, hecho que se produce en
mayor ó menor proporcion en todos los Estados manufactureros ó
fabricantes, donde es inevitable la concentracion de grandes masas de
obreros, sobre todo cuando las tierras son escasas ó están en pocas
manos. La altura de esas tres ciudades es muy diversa: así, la de
Neuchâtel sobre el nivel del mar es de 480 metros en su parte mas alta;
miéntras que Locle y Chaux-de-Fonds, situadas en la region montañosa,
tienen respectivamente 921 y 1,000 metros de elevacion.

Locle fabrica principalmente relojes y encajes. Chaux-de-Fonds es una
ciudad de considerable movimiento y que no pocas veces ha sido el asilo,
como Ginebra, de franceses proscritos. Allí se oye sin cesar el ruido de
mil martillos y todo es actividad en los talleres y forjas. Acaso sus
mayores progresos y su rara perfeccion y prontitud en la fabricacion
dependen principalmente de la division del trabajo, llevada allí hasta
sus últimas consecuencias. Cada obrero trabaja en una sola operacion,
mas ó ménos sencilla, de manera que un péndulo ó reloj representa el
concurso de centenares de obreros. Estos trabajan en sus casas por
tarea, con taller ú obrador propio, sin descuidar á sus familias y
aprovechando el concurso de estas. Su independencia personal es tan
evidente como su moralidad. Y sinembargo de esa independencia y
division, como un reloj se compone de tan numerosas piezas, su
complicacion misma establece la solidaridad ó comunidad de intereses de
todos los obreros. Acaso uno de esos relojes es la mejor manifestacion
de esa verdad profunda de la armonía de las cosas y las sociedades, que
concilla y hace coexistir perfectamente la personalidad del hombre y la
solidaridad social, donde quiera que la libertad permite y favorece la
plena accion de esa ley de la naturaleza.

En efecto, de esa situacion resulta en Chaux-de-Fonds este hecho
notable: que en todo caso una crísis comercial ó industrial afecta
igualmente á todos los empresarios y obreros, haciendo comun la
desgracia, lo mismo que en los años de prosperidad la ventaja es comun.
De ese modo el capital no puede dar la ley al salario, ni viceversa, y
sus relaciones son las del interes legítimo fundado en la libre
competencia y la independencia y dignidad del trabajo.

Es aquí el caso de indicar un rasgo característico de muchos de los
cantones, ó casi todo el pueblo suizo, que ofrece el medio de dulcificar
la situacion del obrero en los tiempos de crísis. En Suiza la
organizacion política ha seguido el movimiento lógico y natural de las
leyes que presiden á la _conglomeracion social_,--muy al contrario de
Francia y otras naciones donde el _Estado_, absorbiéndolo todo, ha hecho
del _distrito_ (que es la realidad) una ficcion puramente
administrativa, y de la nacion una _causa_ en vez de un _efecto_. En
Suiza, el _comun_ ó distrito es mas que la base fundamental de la
sociedad política, es la sociedad misma. Los distritos, gozando de su
autonomía primitiva y natural, se han aglomerado para fortalecerse,
formando el _Canton_ ó Estado, y no para limitar ó abdicar su vitalidad
propia. Los cantones, despues de muchos años y aun siglos de plena
soberanía, armonizando sus intereses bajo el punto de vista de la
nacionalidad, se han confederado para estrechar y simplificar sus
relaciones, asegurar cierta solidaridad y hacerse respetar como una
potencia. Pero en realidad la vida del ciudadano suizo está en el
distrito comunal. Es allí donde él se siente realmente soberano (en su
parte respectiva), adherido á la sociedad por derechos, deberes é
intereses, y miembro activo de una confraternidad.

Los derechos y deberes políticos que se refieren á la Confederacion son
comunes en toda ella, sin distincion de domicilio; pero el suizo de
Zuric, Berna ó Ginebra, aunque ligado al de Chaux-de-Fonds por esos
vínculos, es realmente extraño á la comunidad neuchâtelesa, en tanto que
no acepta el compromiso local. Allí el _vecino_ comunal es mucho mas que
el _ciudadano_ confederado, porque los vecinos constituyen
verdaderamente Una _familia_. Cada cual tiene el deber de la residencia
ordinaria, de servir al distrito de cierto modo, contribuir
constantemente para el fondo comun de socorros ó aseguros mutuos. Y cada
cual tiene el derecho, en caso de enfermedad, invalidez, miseria ó falta
de trabajo, de obtener la proteccion directa y eficaz de la comunidad.
Así, cada uno de esos distritos es en rigor y por sí solo una república
democrática, libre en su vida interior, al mismo tiempo que una
asociacion de aseguros mutuos; sin que eso obste para que los
ciudadanos se interesen vivamente por la prosperidad del Canton y la
Confederacion.

       *       *       *       *       *

La ciudad de Neuchâtel, situada en la desembocadura del _Seyon_, demora
en la falda de una montaña considerable y montuosa que es uno de los mas
grandes contrafuertes de la cadena oriental del Jura, y se levanta en
graciosos anfiteatros, despues de cubrir una angosta faja de terreno
llano sobre la ribera del lago. Pocas ciudades he conocido en Europa tan
pintorescas y llenas de capricho como Neuchâtel, que algunos comparan
por su situacion á Nápoles. Ceñida en la ribera por lujosas arboledas,
que al mirarse en las ondas sombrean las playas y terrazas, y coronada
en la parte superior por las guirnaldas de sus lindos jardines y los
tupidos festones de sarmientos, parece una ciudad de casas de baños y de
recreo sembrada en el fondo de un jardin, rica en colorido y arrullada
por los rumores del lago y las brisas generosas de las montañas que la
dominan.

Y sinembargo, si se observan los rasgos particulares, recorriendo el
interior, se encuentran dos tipos diferentes. En la parte llana, á lo
largo de la ribera, hallais alegres puertos á donde llegan numerosos
barquichuelos; en uno de aquellos humean las chimeneas de los vapores y
se amontonan las barcas veleras y de remolque, repletas de mercancías.
Allí veis calles espaciosas, limpias y bien niveladas, casas elegantes,
bonitos hoteles, edificios monumentales, tiendas vistosas y cafés
bulliciosos, en fin, la ciudad moderna y confortable. Si echais á andar
hácia los arrabales, encontrareis las calzadas que sirven de carreteras
y paseos, orilladas por bellísimas quintas en que el gusto artístico de
la arquitectura hace juego con la magnificencia de los jardines y la
gracia de los pequeños parques.

Si penetrais en la parte antigua, que arranca en la base misma de la
montaña y se eleva en desiguales escalones, encontrareis calles de
severo aspecto, callejuelas tortuosas y pendientes, construcciones de
estilo semi-gótico, los talleres de la industria, fuentes tradicionales
de extraña forma y coronadas por gigantes de piedra muy característicos,
representando soldados del siglo XV armados hasta los dientes. En fin,
en la cima de una colina rocallosa, el viejo castillo feudal, curioso
monumento establecido en el siglo XIII por uno de los condes Bertoldos,
y casi á su lado la catedral (la fortaleza del clero), edificio de
estilo gótico del segundo período, fundado en el siglo X y reconstruido
en el XII.

Aparte de esos monumentos curiosos, Neuchâtel tiene varios modernos que
son bien estimables por su arquitectura y su objeto. Citaré entre estos
la hermosa _Casa municipal_, el _Hospital_ de la ciudad, el de
_Pourtalès_ (del nombre de su fundador), de servicio universal, el
_Templo-nuevo_ y el _Gimnasio_. Este contiene el colegio cantonal y un
bellísimo museo particularmente curioso por sus colecciones suizas de
historia natural, en que los animales figuran en la actitud de la vida y
según sus costumbres. Esa pequeña ciudad (que ha producido artistas muy
notables, como Calame, Moritz y Osterwald, especial en la construccion
de panoramas en relieve) contiene colecciones particulares de pinturas
que son muy estimables; y se hace notar ademas de lo que llevo indicado,
por sus dos bibliotecas públicas, su escuela normal, su excelente caja
de ahorros, las sociedades Bíblica y Filarmónica, y numerosas escuelas
gratúitas y establecimientos de beneficencia y crédito.

Para tener idea completa de la hermosura de aquellas comarcas, nada
mejor que la ascension á la cumbre de la montaña de _Chaumont_, que se
eleva hasta 1,772 metros sobre el nivel del mar, ó sea 1,340 sobre el
del lago. Una pequeña tartana tirada por una guapa yegua nos condujo por
la excelente carretera que faldea el cerro caracoleando hasta la cumbre
y se prolonga por el fondo de un valle hasta Chaux-de-Fonds. Hasta una
altura muy considerable la carretera gira estrechándose poco á poco, por
entre espesos bosques de abetos y pinos colosales, en cuyo fondo
sombrío no se ve sino interminables columnatas de mástiles desnudos bajo
la alta capa de verdura que los rayos del sol no pueden penetrar. De
trecho en trecho se rasga la espesura del bosque, dejando columbrar por
pequeños espacios el admirable panorama que se desarrolla al N. N.-E.;
pero apénas se tiende la mirada para contemplarlo cuando el inmenso
cortinaje de verdura vuelve á cerrarse, y en vez de los nevados y
montañas, los lagos y lejanos valles y planicies entrevistos por un
segundo, torna á rodearlo á uno la tupida floresta de pinos, abetos,
hayas y pequeñas encinas. Hácia la cumbre el bosque disminuye y se
aclara, y las pequeñas praderas de pasto natural se desarrollan como
hermosas alfombras, salpicadas de lindas flores de mil matices y
bosquecillos de avellanos enanos, y se aspiran con infinita delicia las
brisas de las montañas, cargadas de aromas desconocidos.

La escena que se contempla desde el sitio mas encumbrado de Chaumont,
llamado la _Señal_, es tan magnífica, tan vasta y soberanamente bella,
que casi es imposible describirla. Al Occidente se alzan las cadenas del
Jura, cubiertas de rica vegetacion y altas praderas, entrecortadas por
risueños valles de esmerado cultivo, entre los cuales es perfectamente
visible de un lado el de _Ruz_ ó el _Seyon_. Al S., N. y E. se contempla
el prodigioso almácigo de nevados y montañas colosales que se extiende
desde el Monte-Blanco hasta el _Titlis_, es decir la mas espléndida
region de los Alpes, casi todo el canton de Vaud y la parte inferior del
de Berna que se llama el _Oberland_ (país alto). Al N. y N.-E. se
registra toda la region de planicies accidentadas y bajas montañas que
ocupan los cantones de Berna, Solera, Argovia, Lucerna y Friburgo,--país
del mas pintoresco y variado aspecto, que tiene el Aar como centro
hidrográfico. Y en el fondo, al pié de la gran montaña, se admira la
belleza serena de los lagos de Neuchâtel, Biena y Morat, cuyas riberas,
pobladas de viñedos, aldeas y cortijos, tienen tintas de un verde
melancólico, y en cuyas ondas, rizadas por el viento é incendiadas por
el sol de la tarde, se alcanzan á ver como nubes flotantes los vapores,
y como mariposas las blancas velas de las barcas que navegan allí.

Aquel panorama inmenso tiene todas las condiciones que constituyen la
hermosura compleja, todos los contrastes posibles en la naturaleza
europea: la grandeza y la pequeñez, la majestad imponente y el encanto,
la fuerza y la suavidad, la luz esplendorosa y las sombras profundas,
los colores alegres y las tintas melancólicas, la tristeza del invierno
eterno de los hielos y el brillo de la vegetacion del verano, las
maravillas de la mano de Dios y las pruebas del genio y la actividad del
Hombre.... La Suiza entera parece desarrollar todas sus galas y todos
sus horrores naturales en ese cuadro compuesto de millares de paisajes.
Tal es la hermosura del espectáculo que la noche nos iba sorprendiendo
en la cumbre de Chaumont, cuyo admirable mirador no se quisiera
abandonar. Es tan dulce olvidarse á veces del mundo y entregar el alma y
los sentidos á la sola contemplacion y el amor supremo de la
naturaleza!...

       *       *       *       *       *



CAPITULO VIII.

EL CANTON DE FRIBURGO.

La diligencia suiza.--Los tres lagos hermanos.--Morat.--Geografía del
Canton;--su historia;--sus instituciones.--Panorama de Friburgo.--Sus
monumentos y curiosidades.--La hermita de la Magdalena.


Estábamos listos para continuar nuestra excursion, dirigiéndonos de
Neuchâtel á Berna por la via de Morat y Friburgo, cuando el clarin del
postillon nos avisó que la diligencia iba á partir. En Suiza el servicio
de postas y diligencias por las carreteras está monopolizado por los
gobiernos federal y cantonales, según la naturaleza de la via. Cada
canton tiene sus carreteras y trenes propios de diligencias, que giran
de frontera á frontera ó combinadas por tratados. Como los trayectos que
hay que recorrer de unas ciudades á otras son tan cortos, las
diligencias se suceden y renuevan en cada capital, y los vehículos (como
lo requieren las fuertes ondulaciones de un territorio tan montañoso)
son mucho ménos incómodos y voluminosos que los que se usan en España,
en Italia y otros países.

Ninguno de los rasgos característicos de la diligencia española,
esencialmente barbara, se encuentra en la de Suiza. Dos ó tres hermosos
caballos indígenas, fuertes, robustos y pacientes, componen el tiro, y
los atavíos son ligeros y graciosos. El postillon sobre todo es un tipo
curioso por su actitud y uniforme oficial, en que parecen amalgamarse el
militar y el arlequín. Un pantalon estrecho, de paño azul con franjas
amarillas, que llega hasta las rodillas y se ajusta bajo dos grandes
botas charoladas; un chaleco de paño amarillo ó rojo, sobre el cual va
una chupa de cola microscópica, forrada con anchas solapas y con puños
de color rojo y enormes botones de metal reluciente; un sombrerito de
charol ó fieltro, de copa larga, estrecha y puntiaguda y con adornos; un
larguísimo foete, y un clarin terciado al costado, componen el vestido y
los arreos del príncipe de la diligencia suiza. Ese curioso uniforme,
que provoca á reir, contrasta con el aire militar y seriote del
_rechoncho_ personaje, quien desde lo alto de su trono ambulante se
anuncia al llegar á las localidades ó salir de ellas, y en las
estaciones de relevo, con los toques agudos de su clarin y los
prolongados traqueteos de su foete que producen extraños ecos en las
montañas y los bosques de la via.

Por lo demas, el postillon suizo, que comprende que su individuo es un
funcionario público, se hace notar por su amabilidad, su inteligencia en
la conduccion del vehículo y la regularidad de todos sus actos, exentos
de brutalidad. El funcionario suizo es así en todas las escalas: atento,
comedido, lacónico, íntegro y fiel á su consigna. Hay en su regularidad
y precision algo que recuerda al soldado (porque en Suiza todo el mundo
está obligado al servicio militar); como hay en su porte comedido algo
que mantiene el tipo del ciudadano libre, educado por el principio de la
igualdad.

La carretera, despues de salir de Neuchâtel por un arrabal poblado de
bellas quintas y alegres jardines, costeando la ribera del lago en
direccion al N., tuerce al N.-E., atraviesa el rio _Thiele_ (arteria de
reunion entre dos grandes vasos del organismo hidrográfico del país),
corta el estrecho istmo pantanoso que média entre los lagos (de
Neuchâtel y Biena) y comienza á remontar, en direccion al E., una
sucesion de planos inclinados y colinas montuosas, casi despuntando el
extremo septentrional del lago de Morat. Excepto en la parte llana del
istmo, expuesta siempre á inundaciones, el cultivo de la viña es casi
exclusivo en las riberas poco elevadas de esos lagos. El horizonte es
allí extenso y melancólico, sobre todo á la luz crepuscular de la tarde,
que produce en los tres lagos un reflejo suave, cuya poesía incita á
dejar vagar el espíritu en el mundo de los ensueños dulcemente tristes.

Los tres lagos, que tienen entre sí mucha analogía de aspecto, son
navegados por vapores, barcas y faluchos. El de Biena (_Bieler-See_),
casi todo contenido en territorio bernés, tiene la particularidad de su
graciosa isla de _San-Pedro_ que ilustró con su residencia el inmortal
utopista Juan Jacobo, en 1765. La longitud del Biena no excede 14
kilómetros por 3-1/2 de latitud, con 434 metros de altura sobre el nivel
del mar y 70 de profundidad. Risueño por el color de sus aguas y el
aspecto de sus riberas pintorescas tapizadas de viñas, en cuyo fondo se
destacan, como suburbios caprichosos de algunas localidades, numerosos
grupos de bonitas casas campestres, el lago es sinembargo severo y
majestuoso en la region inferior de su cuenca, por el soberbio
semicírculo, abrupto como un inmenso y colosal baluarte, que forman las
montañas del Jura del S.-O. al N.-O. El lago de Morat (ó _Murten-See_),
separado del de Neuchâtel apénas por una montaña y algunos planos
ondulosos, mide solo 7,795 metros de longitud, 3,186 de latitud, 52 de
profundidad y unos 23 kilómetros de circunferencia. En él son riberanos
solamente los cantones de Friburgo y Vaud. Al abarcar con la mirada el
conjunto de los tres lagos, no se puede ménos que notar la íntima
_fraternidad_ que los enlaza en un sistema. Tal es el carácter del mayor
número de los lagos de primer y segundo órden que se encuentran en
Suiza. Unos engendran á otros, multiplicando la vida y los encantos de
la naturaleza. No es de extrañar que el pueblo suizo imite con sus
instituciones y costumbres la variedad y la fraternidad de la
naturaleza. Allí todo es diverso, y sinembargo todo armoniza y se enlaza
como los grupos admirables de los Alpes y el juego primoroso de su
hidrografía.

Es sobre la márgen derecha ú oriental del lago Morat que demora la villa
ó pequeña ciudad del mismo nombre (de unos 1,800 habitantes),
construida sobre una colina en su parte superior. La parte baja ó
riberana es industrial y mercantil. La alta tiene un aspecto curioso y
original, por sus calles de arcadas macizas, oscuras y pesadas, sus
casas de estructura antigua, semi-feudales, y sus fuentes de historia
secular, análogas á las de Neuchâtel. Morat es de orígen antiquísimo y
muy ligado á tradiciones heróicas, y célebre por la famosa batalla que
ganaron en sus cercanías, en junio de 1476, los confederados de Berna,
Friburgo, Basilea y otras comarcas, contra el poderoso ejército de
Cárlos el Temerario,--batalla que aseguró la independencia de esos
pueblos respecto de los duques de Borgoña. Una columna de piedra erigida
en 1822 por la república friburguesa consagra en el centro mismo de su
campo la memoria de esa batalla, de tan fecundos resultados para los
Suizos.

Morat es el centro de la minoría de reformados que hay en el canton de
Friburgo. La noche cubrió con sus vagas sombras el paisaje (porque la
luna estaba velada por espesas nubes) cuando atravesábamos aquella
comarca, donde la diligencia rodaba por entre tupidos bosques de hayas y
praderas y mieses. Buen trabajo nos costó el hacernos abrir un hotel en
Friburgo, á las diez de la noche, cuando bajamos de la diligencia. En
esa ciudad, donde los jesuitas y los frailes han impreso su profunda
huella, todo tiene en las costumbres como en los edificios el tipo de lo
feudal y monacal. Se trabaja poco y se duerme bastante, y en todos los
pormenores de la vida se encuentra el sello de lo vetusto y la autoridad
del hábito.

--El canton de Friburgo, que es el 8° de la Confederacion, por su
poblacion y extension territorial, cuenta hoy mas de 106,000 habitantes
[18], y su área contiene 1,435 kilómetros cuadrados. Su territorio, cuya
longitud es del S.-E. al N.-O., se halla contenido entre los de Berna y
Vaud y dividido en tres porciones muy desiguales. La masa principal, de
área continua, está surcada en su centro por el bello y pequeño rio
_Sarina_, casi de extremo á extremo, y arranca desde los contrafuertes ó
terrazas ásperas de los Alpes berneses. Las otras porciones, muy
pequeñas, están enclavadas en el territorio vaudense, y una de ellas es
tambien riberana del lago de Neuchâtel. Exceptuando la comarca montañosa
que se extiende hácia el _Oberland_ bernés, el territorio de Friburgo
(cuya hoya del Sarina va á confundirse con la del Aar) se compone de
planicies ondulosas y entrecortadas, estrechos vallecitos y una
complicada sucesion de bajas colinas pobladas de alegres y tupidos
bosques (pinos, abetos, hayas, etc.) y de planos inclinados cubiertos de
prados naturales y sementeras. Es un país admirablemente pintoresco,
donde toda la grandiosidad de las regiones montañosas está reemplazada
por la gracia de las ondulaciones y la belleza suave de una vegetacion
intermediaria.

[18] En 1851 tenia 99,801, de los cuales eran católico-romanos 87,753 y
los demas reformados ó calvinistas.

El Sarina y el _Broya_, los rios principales, son apénas navegados por
pequeños botes, balsas y canoas. El comercio de tránsito es
considerable; no faltan en el Canton algunos establecimientos
industriales (molinos, aserríos de madera, cervecerías y tenerías) y es
notable la produccion de sombreros de paja indígena ó italiana, muy
elegantes y ligeros. Con todo, el Canton es principalmente agrícola.
Aparte del cultivo de granos, legumbres, tabaco, frutas y plantas
filamentosas, y el corte de maderas, la riqueza principal consiste en
las viñas, las crias de ganados (de muy buena calidad) y la fabricacion
de los excelentes y afamados quesos de _Gruyères_ y otras clases.

La poblacion friburguesa se compone de dos razas, mas ó ménos mezcladas,
que se sirven de los dos idiomas respectivos, aunque degenerados. El
frances es la lengua oficial; pero el que hablan las gentes en el uso
familiar es tan vicioso como su aleman. En realidad ninguna de las
lenguas domina totalmente, pues el dialecto aleman llamado _welsch_
predomina en las ciudades de Friburgo y Morat y sus campiñas y
distritos, miéntras que el dialecto frances llamado _romanche_ es el del
resto de la poblacion, particularmente en las ciudades y villas. En
cuanto á las razas, aunque su orígen se presta á discusiones, como el
de todas las razas europeas, la latina ó franco-suiza (75 p. 100) y la
germánica (25 p. 100) están allí reunidas, pero fraternizan y se han
mezclado tanto que, aunque el canton de Friburgo es el que demarca la
geografía de las dos razas en Suiza, en una línea que gira desde las
montañas de los Grisones hasta las del Jura en Berna, es muy difícil
determinar la zona en que terminan las razas que pueblan los cantones
del Tesino, Valles, Vaud, Ginebra, Neuchâtel, Friburgo y parte de los
Grisones y Berna, y la que ocupa los demas cantones de la Confederacion.

       *       *       *       *       *

Se puede decir que toda la historia del canton de Friburgo
(_Villa-libre_) está, como la del de Ginebra, concentrada en la capital.
Las épocas de los Romanos y Bárbaros no han dejado en el país sino
tradiciones oscuras ó tristes. Fué en el siglo XII que, bajo la
autoridad superior del imperio de los Francos, á la cual estaba sometido
el país como parte de la Borgoña trasjurásica, los duques de Zaehringen
resolvieron crear un sistema de ciudades libres que resistiese á la
ambicion y las depredaciones de los nobles salteadores llamados señores
feudales. Con tal fin fué fundada Friburgo en 1179, con privilegios
especiales de ciudad _libre_, pero feudataria del imperio, como su
nombre lo indica, bajo una constitucion análoga á la de Colonia. La
poderosa ciudad de Berna nació de la misma aspiracion, siendo de notarse
la semejanza de posicion de Friburgo y Berna, ámbas ocupando
inexpugnables penínsulas formadas por rios profundos y dotadas de
fuertes medios de defensa estratégica.

Hasta la mitad del siglo XV Friburgo estuvo dominada primero por sus
fundadores y despues por el imperio germánico, sucesor del de los
Francos, y principalmente por la casa de los Habsbourg. Así figuró en
las guerras contra Berna y los Confederados Suizos. Aquella casa le
devolvió su libertad; pero en breve cayó Friburgo, como insolvente, en
manos de los condes de Saboya, sus acreedores. La guerra emprendida por
Cárlos el Temerario dió lugar á que Friburgo se aliase con los patriotas
suizos y recuperase su independencia con la victoria de Morat. En 1481,
agrandada con diversas adquisiciones, entró á figurar como Canton de la
Confederacion, y posteriormente ensanchó su territorio á expensas de los
vecinos, por medio de conquistas locales ó pactos amigables.

El régimen aristocrático dominó enteramente en Friburgo hasta 1798,
época en que la intervencion francesa favoreció la revolucion
democrática. La coalicion europea restableció en 1814 el estado
anterior, pero las revoluciones de 1831 y 1847 (sobre todo la segunda)
aseguraron el triunfo de la república democrática. Con todo, no se debe
tomar á la letra esta calificacion, pues hay bastante diferencia entre
el liberalismo ó la democracia relativa de Friburgo y el radicalismo de
Ginebra, Vaud, Neuchâtel, etc. El partido aristocrático ha hecho vanos
esfuerzos por recuperar el poder, es verdad, y el Canton, que hasta 1847
habia sido uno de los mas retrógrados de la Confederacion (como Lucerna,
donde todavía dominaban los Jesuitas), es hoy una de las fuerzas del
liberalismo.

El gobierno es popular representativo y los poderes funcionan con
independencia, aunque el Ejecutivo y Judicial emanan del Gran Consejo
legislativo. Esa fórmula que hace nacer toda autoridad y eleccion del
cuerpo legislativo (único representante directo) es tan general en Suiza
que se la encuentra en casi todos los cantones, aun en los que difieren
en sus instituciones fundamentales de otro género. En Friburgo la
duracion de los períodos legales es bien considerable. Las mas
importantes libertades, la igualdad legal, la seguridad personal, están
garantizadas á los ciudadanos.

Apesar de los doce años ya trascurridos desde que se inauguró el régimen
liberal, el canton de Friburgo me pareció uno de los ménos adelantados
de la Suiza central y occidental, particularmente en lo relativo á
instruccion pública é industria. La mayor parte de la Confederacion
mantiene todavía los gremios ó corporaciones industriales
privilegiadas, y esto contrasta mucho con la libertad política y el
genio emprendedor de los Suizos. Pero allí donde ese mal se ha ligado
con el de la ignorancia ó una educacion viciosa, mantenidas por las
instituciones aristocráticas y monacales, como ha sucedido en Friburgo,
la fisonomía social, triste y aletargada, contrasta mucho con el risueño
aspecto de la naturaleza.

La larga dominacion que los Jesuitas ejercieron en Friburgo, hasta 1847
ó 48, léjos de propagar la instruccion en el pueblo la concentró en un
estrecho círculo, entretuvo á las masas en la mas deplorable ignorancia,
y solo sirvió para mantener en auje las ideas de la casuística, el
espíritu aristocrático, la rutina en todo, el culto de lo superficial en
religion, el monopolio de la luz, y principalmente el de la _riqueza_.
Friburgo es acaso (relativamente) el canton que ha tenido mas conventos
(16 ó 17), y es casi el único en donde he encontrado mendigos y gentes
ociosas, desaseo, incuria y muy poco espíritu de empresa. ¿Será que las
instituciones monásticas llevan consigo, como consecuencias forzosas,
los hábitos de mendicidad, pereza, rutina y humillacion y el
estancamiento de las aspiraciones libres y elevadas?

Entre las instituciones de Friburgo hay una muy curiosa que no he
hallado en ninguna otra nacion de Europa: la ley obliga á todo
propietario de casa ó edificio á asegurarla contra incendios y otros
accidentes, y el Gobierno cantonal es el asegurador que especula con el
monopolio de la empresa. Esa institucion que, bien comprendida, ampliada
y aplicada de otro modo sería fecunda (porque en el fondo hay una grande
idea), tal como existe en Friburgo no es sino un monopolio socialista y
del peor socialismo posible. Por lo demas, las rentas del Canton, que se
equilibran con los gastos, alcanzan á unos 90,000 pesos anuales,
producto de las aduanas (pues en Suiza cada canton tiene las suyas), de
los bienes cantonales, los impuestos indirectos y sobre las bebidas, los
sellos, correos y peajes, y el monopolio de la sal y la pólvora. De toda
aquella suma no se invierten 2,000 pesos en favor de la instruccion
pública, que está bajo la direccion de la autoridad! Pero en
compensacion el Canton, que es pobre, ignorante y atrasado, tiene la
ventaja de que le canten responsos y maitines 325 clérigos seculares y
450 frailes y monjas distribuidos en 17 conventos.... El guarismo no es
tan pequeñito para 106,000 habitantes, que ocupan apénas un área de
1,400 kilómetros cuadrados.

Por fortuna, despues de 1847, se ha trabajado en las vias de
comunicacion, aunque no en grande escala, y el ferrocarril que se está
concluyendo de Losana á Berna, pasando por Friburgo,--obra de una
compañía franco-suiza,--desarrollará notablemente la riqueza y
prosperidad del Canton.

       *       *       *       *       *

El panorama de Friburgo, contemplado desde el lado opuesto del Sarina,
hácia la via que conduce á Berna, es admirablemente pintoresco y
gracioso. Allí falta el doble marco de las montañas y los lagos que les
da su interes principal á Ginebra, Neuchâtel y otras ciudades. El
encanto está todo en la situacion, los relieves, los contornos el
aspecto propio. Me detendré á describir á Friburgo porque pocas ciudades
ofrecen tan extraño contraste como esa entre sus formas generales y sus
rasgos interiores. Situada á 628 metros de altura sobre el nivel del mar
y de 60 á 90 sobre el fondo del vallecito del Sarina, la ciudad ocupa la
planicie ondulosa de una colina que, rodeada en mas que semicírculo por
su lindo rio, tiene, por sus colosales barrancas abruptas, todo el aire
de una estupenda fortaleza. En la planicie misma el terreno se levanta
hácia el N. N.-O. en otras colinas, produciendo una demarcacion notable
en la ciudad, en términos que en muchos puntos las callejuelas que ligan
los dos barrios altos (el _Bourg_ ó la Villa y las _Plazas_ ó planicies)
no son otra cosa que escaleras pendientes, estrechas y del mas extraño
aspecto.

Pero la ciudad, sintiendo la atraccion del rio y su valle, ha
_derramado_ en cierto modo sus edificios y sus extravagantes
callejuelas sobre uno de los flancos de la colina peninsular, y
descolgándose así por medio de un barrio suspendido sobre el abismo,
casi aéreo, en que cada casa parece un relieve del peñasco calizo,--el
barrio del _Auge_,--Friburgo ha llegado al fin, asentada sobre su roca
y con la cabeza en las colinas secundarias, á sentar un pié sobre las
playas del Sarina; creando así el barrio moderno y de la industria,--la
_Villa-nueva_. Por tanto la comunicacion entre los barrios altos y el
bajo, entre la cima y el fondo del abismo, no tiene lugar sino por una
via, en extremo curiosa, que luego describiré.

Desde el sitio que he indicado como el mejor para contemplar á Friburgo,
se admira un paisaje encantador. Al frente se destaca la masa de la
ciudad, sin perspectiva de calles, porque los edificios están como
amontonados sobre el borde de la barranca, cual si quisiesen todos
mirarse, por los huecos de sus innumerables balcones y ventanas, en las
ondas azules y trasparentes del fondo del abismo, y aspirar las brisas
de las campiñas de la márgen derecha. Al pié de la ciudad, arrancando
desde la orilla izquierda, trepa el cordon de sólidas murallas y
torreones antiguos, como un enorme brazo que Friburgo extiende desde sus
alturas para cerrar la puerta á todo escalamiento. En las suaves colinas
que coronan el barrio de las _Plazas_ se alza el grandioso _Pensionado_
(edificio que perteneció á los Jesuitas) asentado sobre su terraza de
verdura, y detras se destacan el _Liceo_, la hermosa torre de la
Catedral (cuyo juego de campanas da sus conciertos grátis á cada hora) y
las humildes torres de algunas otras iglesias.

En el _Bourg_ la cintura de edificios parece formar un segundo baluarte,
como si el de la enorme roca no fuese bastante,--baluarte de formas
caprichosas, cuya desnudez contrasta con los huertos llenos de verdura
que yacen en el fondo del valle y trepan hácia la mitad de la barranca.
Allí caracolea el Sarina (dominando por un soberbio puente colgante),
límpido, murmurante y risueño. En el fondo tambien se alcanza á ver, en
el vértice del ángulo que forma el rio, el extremo de la _Villa-nueva_,
donde arrojan sus columnas de humo algunas fábricas y se hallan los
molinos y las tintorerías. Levantando la vista sobre las colinas del E.
S.-E., que dominan la márgen derecha del rio, se ven sobre alfombras de
grama los mas alegres bosquecillos y huertos, y senderos caprichosos
cavados en las peñas, y luego se extienden hasta perderse en el
horizonte lejano de los Alpes berneses, bajo un cielo sereno y dulce,
lustrosas praderas donde pacen los ganados de cria y alegres campiñas
donde medran las mieses y numerosos grupos de árboles frutales.

Si se mira la península ó roca de Friburgo por el lado opuesto, es decir
situándose en la parte superior del rio, el aspecto es enteramente
distinto. La ciudad se presenta allí sin solucion de continuidad pero
con muy extrañas formas. Es un torrente de casas extravagantes que se
desploma desde la cima, como si fuese una catarata de peñascos en lugar
de ondas y chorros de agua. En el fondo del valle, que mide á lo sumo
300 metros de latitud, las calles de la _Villa-nueva_ son irregulares,
caprichosas, húmedas, de formas modestas ó vulgares. Allí no encontrais
sino tenerías, molinos, tintorerías, etc.; pero eso tiene vida, tiene la
alegría del valle. Arriba, en todo el flanco de la enorme roca, no se ve
sino un _palomar_ habitado por hombres, que parece estar siempre á punto
de derrumbarse de un momento á otro. La calle del _Camino-corto_ (si es
permitido llamar _calle_ aquel desfiladero) es el centro y la via
principal de ese barrio. Desde el borde de la barranca, dominado por la
_Torre-maldita_, hasta el fondo del valle, desciende una cuesta ó
callejuela sumamente empinada y compuesta de varios centenares de
escalones al aire libre, paralelos á un pasadizo análogo de madera.
Ambos forman un caracol de encrucijadas violentas, orilladas por casas y
casuchas del mas sombrío, revuelto, sucio é inextricable aspecto. De
trecho en trecho desembocan otras callejuelas trasversales mas
estrechas, que son otros tantos desfiladeros escalonados sobre el
abismo. Los techos de las casas correspondientes á la callejuela mas
baja sostienen literalmente los cimientos de la inmediatamente
superior, esta apoya á los de mas arriba, y así sucesivamente hasta la
cima. De ese modo se produce un laberinto de construcciones empatadas
unas en otras, y el barrio entero no es otra cosa que una
_estratificacion discordante_, ó un monton de peñascos artificiales
habitados como cavernas.

       *       *       *       *       *

Friburgo posee unos 10,400 habitantes, de los cuales cerca de 600 son
reformados y los demas católico-romanos. Sus barrios altos son
verdaderamente curiosos bajo el punto de vista artístico, en términos
que la ciudad es una de las mas interesantes de Suiza, en ese sentido.
Me detendré solo á bosquejar ó mencionar los monumentos mas importantes.

Desde luego llama la atencion en el _Bourg_ la Catedral ó iglesia de
San-Nicolas, edificada de 1183 á 1500,--monumento de algun mérito
interior y muy notable en el exterior por su magnífica torre única,
aislada sobre el gran portal. Esa torre, de un estilo gótico severo y
grandioso en sus formas superiores y que mide 117 metros de altura, es
por sí sola un monumento. Es muy notable la portada, cuyos bajos
relieves representan _el juicio final_, cuadro tan favorito de las
iglesias de la edad média. El juego de campanas de la torre, de muy
variadas _sinfonías_, es acaso el mejor de Suiza. Pero el interes
principal para el viajero está en el admirable órgano de la iglesia,
obra del artista Aloys Moser, que no tiene rival en Europa, ni en los
famosos órganos de Berna y Harlem. Consta nada ménos que de 7,800 tubos,
con 64 registros, y sus proporciones son tan enormes que algunos de los
tubos miden 10 metros de longitud.

Nada mas curioso y romántico que un concierto nocturno de ese coloso de
plomo. Todos los viajeros y curiosos que quieren oirlo compran sus
billetes para cierta hora, de modo que la catedral se convierte en una
sala de concierto. En Suiza, como en Bélgica y otros países, los
sacristanes especulan mucho con las curiosidades de las iglesias, lo
mismo que en Alemania especulan los príncipes y reyes con sus ricos
palacios, los pasaportes y las casas de juego.

Eran las ocho de la noche cuando entramos al templo, que se hallaba en
absoluta oscuridad. En breve los curiosos ocuparon les asientos;
cerráronse las puertas y unos cien espectadores aguardábamos el gran
concierto. Los tibios rayos de la luna penetraban horizontalmente por
las altas ventanas ogivales, quebrándose en las rejas de alambres y
proyectando sobre el inmenso órgano y los arcos, relieves y concavidades
de las naves un juego magnífico de sombras irregulares y cintas de luz
pálida y suave. Bello contraste con las tinieblas del fondo de la
catedral, vasto sepulcro de piedra donde se sentia el reprimido murmullo
de los espectadores invisibles! Aquella escena tenia no sé qué de
profundamente misterioso y solemne, como una iniciacion masónica ó de
_iluminados_.

De repente estalló un coro de rumores cavernosos que hizo estremecer el
aire, despertó los ecos mas severos en la mole cóncava de piedra y nos
obligó á todos no solo á enmudecer sino á suspender la respiracion. La
montaña de plomo comenzaba á llenar con su voz múltiple todos los senos
de la montaña artificial de piedra. El concierto infinito, remedo de
todas las interjeciones, los gritos y lamentos de la Creacion, habia
comenzado. Durante una hora la inmensa arpa metálica nos hizo oir todos
los ecos, los rumores, los cantos, las sinfonías, las detonaciones de
esa arpa viviente de millones de cuerdas siempre vivas y vibrantes, que
se llama Naturaleza. Tal parecia como si escuchásemos el sublime, el
inefable concierto del Sinay.

Ya percibíamos la armonía de coros de voces infinitamente finas,
infantiles, como si cantasen cien querubines invisibles desde las
profundidades áereas de un mundo beatífico; ya sentíamos la queja
lastimera, el gemido amante y profundo, el susurro vago, casi
imperceptible, como un soplo del zéfiro. Ora dominaba los ecos el canto
religioso de toda una comunidad de monjas ó frailes, que parecia
comenzar en el coro mismo y luego alejarse en un interminable claustro;
ora el canto de guerra, de caza, de victoria, de muerte, de alegría, de
esperanza, de tristeza,--todo alternativa ó simultáneamente y en
admirable armonía. Tan presto oíamos el silbido lúgubre del viento, el
zumbido de los árboles azotados por la borrasca, el ruido del agua al
caer sobre las hojas en tenue lluvia ó en violento aguacero, el
estruendo del torrente y la cascada, como la voz del ave que canta, gime
ó arrulla, el grito del águila sobre las altas rocas, los indefinibles
rumores del bosque umbrío, la vibracion metálica del aire desgarrado por
el rayo, los rugidos del huracan y el estallido del trueno retumbante.

Unas veces las voces y los ruidos aturdian como si estallaran sobre los
tímpanos; otras se alejaban repentinamente ó iban suavizándose por
grados hasta desvanecerse cadenciosamente en un eco vago, infinitamente
lejano, como si el sonido se perdiese entre los pliegues invisibles del
cielo, en los desiertos y abismos del Océano ó en las profundidades
recónditas de una selva americana sin fin. Durante un minuto dominaba
sola, como un himno divino, una voz de tenor ó de soprano; luego otra de
contra-alto, de mezzo-soprano, de barítono, de bajo profundísimo, ó la
explosion de un coro de millares de acentos. Ya se sentia la vibracion
clarísima de la cuerda ó de la flauta; ya la del clarin, de la
corneta-piston, del tambor ó del estrombon.

Todo lo que la voz humana puede remedar lo remedan aquellas 8,000
gargantas de plomo, animadas por el alma misteriosa de la armonía y el
soplo del aire espiritualizado por la magia del artista. Todos los
rumores, ecos, acentos, gritos, detonaciones y voces que la naturaleza
puede producir en sus mas sublimes y poéticas manifestaciones,--eternos
conciertos de vida y trasformacion ofrecidos á Dios,--surgen con todo el
vigor onomatópico posible de aquel enorme pulmon metálico que no cesa de
respirar torrentes de armonía, multiplicando sus himnos como el Océano
multiplica las secretas leyendas de la Creacion que se agita en su
seno; y llegando á veces á tan maravillosa pureza de sonidos, que parece
como si cada tubo estuviese recitando un verso, un salmo, ó pronunciando
distintamente una plegaria, imprecacion ó sentencia.

No léjos de la Catedral vive todavía, en el centro de una plazuela,
sostenido por pilastras de piedra y barras de fierro, un venerable
anciano de cuatro siglos, que es el monumento mas querido de los
Friburgueses. Es un tilo sembrado el dia de la victoria de Morat, en
honor del acontecimiento y del combatiente que llevó primero la noticia.
Con cuánto amor se sientan al pié del venerable tronco, casi cadáver ya,
los hijos de la multitud! Bello y poético culto tributado á la vida,
cuatro veces secular!

Cerca de la plazuela muestra su sombría cabeza la _Torre-maldita_, donde
se guardaban los instrumentos de tortura, verdadera irrision de aquel
árbol, símbolo de victoria y emancipacion. Muy cerca tambien están: la
_Casa de la ciudad_, el hotel ó _Palacio_ del gobierno cantonal y la
graciosa iglesia de _Nuestra-Señora_. Ese templo y los demas que existen
en los barrios altos se distinguen por su estilo del Renacimiento,
sumamente recargados en su interior de mármoles, dorados, relieves y mil
adornos que tanto abundan en todas las iglesias donde los Jesuitas han
puesto la mano. Como su sistema consiste en deslumbrar y seducir con
exterioridades, decoraciones y cosas de aparato, que hacen de cada
templo un _teatro_ religioso y de las ceremonias del culto verdaderas
_representaciones_,--sistema muy eficaz sobre el espíritu curioso del
infante, la mujer y el anciano, y que pervierte el sentimiento
religioso,--los Jesuitas prodigan siempre en sus iglesias los mármoles,
dorados y adornos, las decoraciones y banderolas de colores vivos, las
pinturas muy animadas, en fin todo lo que tiene colorido y brillo, lo
que atrae, seduce y somete el sentimiento religioso á la fascinacion
artística, excluyendo la meditacion, evocando lo mundanal y favoreciendo
la táctica de la casuistica. No hay país de Europa que yo haya visitado
donde estas observaciones no hayan sido confirmadas sin excepcion: en
Francia como en España, en Suiza como en Bélgica, en Austria y en toda
la Alemania. Es preciso reconocerlo: el Jesuita es un animal muy hábil
para su negocio. Por eso, nada hay que él deteste tanto como la
sencillez elocuente, sombría, desnuda y solemne de las catedrales ó
iglesias góticas.

El _Pensionado_ y el _Liceo_ son los mas notables monumentos modernos de
Friburgo. El primero es un edificio inmenso y regular que tiene al mismo
tiempo las proporciones de un palacio real y el aspecto y las formas
interiores de un convento. Allí tuvieron su colegio los Jesuitas hasta
su expulsion en 1847. Al recorrer los vastos corredores, las soberbias
escaleras y los innumerables salones y aposentos del edificio, no puede
uno ménos que admirar el talento y la prevision con que la tenaz
Compañía sabe establecer donde quiera su residencia y hacerla seductora
para la tierna juventud y la infancia. Hoy están en completo abandono el
teatro, el salon de música y otros locales que estaban destinados al
placer. El inmenso palacio está desierto, y apénas se encuentra en él
una pequeña fábrica de sombreros de paja. Los pájaros negros han hecho
su nido en otra parte: acaso en otro extremo del mundo. ¡Extraña
asociacion que no sabe suscitar sino la admiracion fanática ó el odio!

El Liceo cantonal, especie de Universidad para estudiantes externos,
hace honor á Friburgo. En la parte baja se dictan cursos sobre todas las
materias profesionales. En los pisos superiores del vasto edificio se
encuentran: una hermosa biblioteca de 30 á 40,000 volúmenes, un rico y
bien ordenado museo de historia natural, algunas muestras de escultura y
varias colecciones muy interesantes de mineralogía, numismática y
antigüedades.

Pero los mas grandiosos monumentos de Friburgo, los que revelan el
espíritu de la época, son sus dos puentes colgantes, gigantescos en
todo, que dominan los abismos del Sarina y su afluente vecino. El
primero, construido en cuatro meses en 1834 y emprendido por una
compañía particular, se compone de dos cables principales de fierro,
apoyados en las extremidades contra hermosos pórticos de órden dórico.
Esos cables de formidable potencia sostienen todo el peso de la obra y
su resistencia fué ensayada con pruebas increibles. Mide el puente de un
pórtico al otro 287 metros de longitud, con 7 de latitud y 55 de
elevacion sobre el valle del Sarina. El peso del material empleado en
fierro y madera es de 200,000 kilógramos y los cables pueden soportar
uno de 240,000. La obra, que costó cerca de 370,000 francos, no solo
hace mucho honor al ingeniero y á Friburgo, sino que ha sido de gran
utilidad para la vida de la ciudad y su comercio. Baste decir que los
carruajes que ahora atraviesan el valle en dos minutos, gastaban en otro
tiempo una hora en bajar y subir desfiladeros para pasar de un lado al
otro del rio.

El segundo puente, construido en 1840, domina otro abismo: el profundo
vallecito del _Gotleron_, riachuelo que baja al Sarina, despuntando casi
la Villa-nueva, por entre un enjambre de molinos. La longitud de ese
puente (que no tiene relacion directa con la ciudad) es de 210 metros
nomas; pero su elevacion alcanza 97 metros sobre el fondo del vallecito.
Si me detengo en estos pormenores no es por manía de hacer
descripciones. Repito que no escribo sino para los Hispano-colombianos,
y por eso quiero ofrecerles en todo ejemplos provechosos. Friburgo,
ciudad pobre de 10,000 habitantes, ha gastado en dos puentes colosales
(que son de los mas bellos de Europa en su género) mas de 600,000
francos; y los gobiernos de Hispano-Colombia, con fuerzas enormemente
superiores, dejan vegetar en la inaccion á los pueblos por falta de
obras semejantes, en tanto que gastan millones y millones en soldados y
en tener á sueldo las rebeliones de cuartel ó de sacristía.

Y cosa extraña y que entristece!--esos admirables puentes colgantes no
son otra cosa que plagios fecundos que el ingeniero de Europa hace de
los puentes que nuestros indígenas inventaron hace siglos. Pero el
europeo reemplaza las fuertes pero poco durables lianas con el hierro,
el bambú con la tabla de abeto, y el árbol que sustenta el puente con el
poderoso estribo de calicanto donde agarra el cable; y la invencion se
civiliza y ennoblece. ¿Y qué hacemos los Hispano-colombianos respecto
de los europeos? Olvidamos sus grandes invenciones ó aplicaciones
útiles, y solo pensamos en plagiar las paradas militares, hacer con
nuestros dictadores caricaturas de soberanos, y remedar las modas, el
lujo, las vanidades y los vicios de las sociedades europeas.

       *       *       *       *       *

A distancia de hora y media de Friburgo visitamos un _monumento_
extraño, de las mas curiosas formas: la ermita ó gruta de la
_Magdalena_. Ella prueba que el hombre, cuando no tiene humor ni fuerza
para _destruir_, se suele entretener por lo ménos en _crear_ estorbos ó
cosas inútiles. Despues de atravesar risueñas campiñas regularmente
cultivadas, descendimos del coche para bajar á pié por un sendero
montuoso, entre bosques de avellanos y hayas, hasta la cima de un enorme
peñasco de caliza estratificada, abrupto y severo, que domina la márgen
derecha del Sarina. Es en el seno de ese peñasco que se encuentra la
gruta.

Desde hace algunos siglos álguien, muy tonto y desocupado, se entretuvo
en cavar la gruta sobre el borde del abismo. Un solitario mas tenaz,
piadosamente ocioso, ensanchó la _obra_ y la completó, hácia fines del
siglo XVIII, trabajando con solo un compañero por espacio de veinte
años. Juan Dupré de Gruyères (así se llamaba el romántico _arquitecto_)
convirtió así la gruta, por sustraccion de materia, en una ermita
monumental. Un estrecho pasadizo abierto en un relieve de la roca da
entrada del bosque de hayas que cubre el terreno al interior de la
ermita, por una cavidad que tiene los honores de puerta. Allí vive un
pobre viejo, cuyo dialecto aleman incomprensible equivale á la mudez;
pero sus gestos son expresivos. Su vida consiste en hacerle á cada
curioso la misma explicacion, presentarle un viejo registro para que
firme y recibir la propina.

Todo en el interior es triste, romántico y curioso. Los dos zapadores
de la roca ó artistas en arquitectura negativa lograron, á fuerza de
inaudita labor de demolicion, practicar en el corazón de la peña una
iglesia de 20 metros de longitud, 11 de latitud y 7 de altura, con su
campanario que mide 22 metros de elevacion. Ademas, una cocina con su
chimenea de 29 metros que arroja el humo en medio del bosque superior,
un refectorio, una gran sala, sacristía, dos gabinetes, varias celdas,
algunas ventanas que dan vista al enorme abismo y las campiñas
circunvecinas, una caballeriza, en fin un sótano donde se encuentra un
manantial de agua deliciosa. Qué de trabajo empleado allí!

Es curioso ver en todos los muros interiores innumerables y embrolladas
inscripciones escritas por los viajeros ó visitantes, unas reducidas á
la simple firma (entre las cuales noté el nombre de Alejandro Dumas y de
otros hombres célebres), otras exornadas con versos, sentencias y
exclamaciones en todos los idiomas. Algún español hubo de visitar la
ermita, porque en un muro alcancé á ver cierta interjeccion
característica. Al asomarse por alguna de las _ventanas_ se descubre al
frente un bellísimo paisaje, pero se siente vértigo al sondear con la
mirada el abismo. El Sarina se desliza en el fondo, limpio y silencioso,
á mas de 100 metros de profundidad.

Si en el primer momento no puede uno ménos que hacerse la reflexion que
he apuntado sobre la inquietud del espíritu del hombre, al salir de la
ermita y aspirar de nuevo el aire embalsamado del bosque y las praderas,
sabiendo ya que la obra se debe al trabajo paciente y prodigioso de un
solitario, infatigable en cavar durante veinte años, tambien se dice uno
con orgullo y consuelo: Si el genio humano y el trabajo pueden producir
una obra tan notable en lo inútil, qué no han de producir cuando los
inspira una idea fecunda y una gran necesidad de creacion!

       *       *       *       *       *



CAPITULO IX.

EL CANTON DE BERNA.

De Friburgo á Berna.--Los artistas y artesanos viajeros.--Topografía del
Cantón.--Historia de la república bernesa;--su poblacion é
instituciones.--Producciones, industria y objetos mas notables.--La
ciudad de Berna;--sus institutos y curiosidades.


El trayecto que media entre Friburgo y Berna, que se hace en ménos de
cuatro horas, no ofrece bajo el punto de vista social nada que interese
la curiosidad del viajero. Desde que se deja la primera de esas ciudades
desaparece toda huella de la raza que puebla los cantones meridionales
antes recorridos. La raza germánica, aunque no muy pura, impera sola y
se manifiesta donde quiera: en las costumbres, las instituciones, la
vida social y política, la estructura de las localidades y cuanto puede
ser característico.

Lo que seduce al viajero en el tránsito de Friburgo á Berna es el
encanto del panorama que le rodea, de una variedad deliciosa. Es tal la
belleza de las campiñas, y su aspecto indica de tal modo el modesto
bienestar de las poblaciones y el genio campestre ó agrícola que las
domina, que el ojo no se cansa de admirar los sitios pintorescos y las
ondas caprichosas de aquel mar de verdura extendido sobre enjambres de
colinas, vallecitos profundos, planicies en miniatura y faldas de
contornos risueños, dividiéndose en suaves planos inclinados que
descienden en todas direcciones. En toda esa sucesion, de planicies,
valles y colinas ó pequeñas montañas, cuyo conjunto parece formar un
inmenso jardin ó parque inglés, alternan en la mas graciosa armonía
limpios arroyos saltadores, perdiéndose en medio de rocas hundidas entre
abismos de verdura; espesos bosques de abetos, hayas y encinas, á veces
de tan admirable regularidad natural, que parecen como decoraciones de
ópera en un teatro sin límites; lustrosas praderitas sobre cuyas
alfombras hacen contraste en algunos puntos los terraplenes y puentes de
un ferrocarril; alegres cortijos que se muestran á la vera del camino,
casi invadidos por las bóvedas umbrías de los bosques de abetos; en fin,
numerosas casas rústicas trepadas sobre las lomas, en medio de
hortalizas, árboles frutales, plantaciones de cereales y rebaños de
ganados diversos, redondos y lustrosos como las lindas lomas en que
pacen. Todo eso tiene un encanto indefinible, un aspecto de dulce
tranquilidad, de candor y bienestar que seduce ó halaga como una égloga
viviente.

Si las ondulaciones del terreno producen una constante sucesion de
subidas y bajadas, que le van procurando al viajero mil sorpresas
agradables, las vueltas del camino contribuyen tambien á los cambios
instantáneos de paisaje y horizonte. Unas veces la diligencia rueda
suavemente por entre tupidos bosques, basílicas perfumadas de verde y
blando tapiz y elegantísima techumbre, donde la mirada se siente como
aprisionada entre artesonados de verdura aérea coronando interminables
columnatas de color gris ó rojizo, como parecen los mástiles de los
abetos y pinos; otras se desciende al fondo de un estrecho vallecito
lleno de aromas y rumores salvajes, ó salpicado de _chalets_ y
sementeras, ó colmenas de abejas domesticadas, que le dan el aspecto de
un huerto caprichoso y variado; otras, en fin, al trepar á una
eminencia, sobre alguna de las mas altas montañas, ó al pasar por
delante de una abra de los grupos ó cordones que las forman, se registra
un vasto horizonte que abarca toda la Suiza central, y se ve á lo léjos,
al S.S.-E., el grandioso anfiteatro de montañas graníticas y nevadas de
los Alpes berneses.

En una de esas eminencias de la via, miéntras que la diligencia hacia un
relevo, vímos pasar algunos jóvenes, modestamente ataviados, que
viajaban á pié, cada cual con su maleta sobre la espalda y su baston en
la mano. Creímos en el primer momento que aquellos viajeros de
infantería serían meros _amateurs_ de excursiones á pié, como hay tantos
en Suiza, donde las bellezas del país y las facilidades de comunicacion
convidan á esa clase de peregrinaciones, indispensables para el
naturalista y las mas fructuosas y económicas para los estudiantes y
_turistas_ pobres y curiosos. Pero uno de los suizos que nos acompañaban
en la diligencia nos dijo que los jóvenes viajeros pedestres no eran
sino artistas ó artesanos peregrinos, que viajaban grátis conforme á una
institucion particular que solo existe en Suiza y aun en algunos Estados
alemanes.

La institucion es curiosa en efecto, porque manifiesta no solo la
organizacion que tiene la industria en la mayor parte de los cantones
suizos (todavía sometida en ciertos ramos al sistema de _compañías_ ó
_gremios_ privilegiados), sino tambien el espíritu de fraternidad que
predomina en las poblaciones confederadas. Cuando algun jóven ha
obtenido su diploma que lo reconoce como miembro de alguno de los
gremios de artistas ó artesanos, si no encuentra colocacion ventajosa en
la ciudad de su domicilio, ó si quiere procurarse una mejor en otra
parte, se echa á viajar á pié de ciudad en ciudad, y su diploma le da el
derecho de obtener gratúitamente la hospitalidad y los auxilios
necesarios en los lugares del tránsito, en las casas campestres de la
via y en la ciudad misma donde se detiene á ejercer su industria, arte ú
oficio, miéntras carece de colocacion. La explicacion que nos dieron de
tan bella institucion (que según creo es obra de las costumbres
tradicionales y no de las leyes) nos causó vivo placer, haciéndonos
hasta cierto punto excusar el vicioso régimen de los gremios, en gracia
de ese noble espíritu de fraternidad y hospitalidad.

       *       *       *       *       *

El canton ó Estado de Berna es bajo todos aspectos el mas importante y
respetable de la Confederacion, no obstante que ocupa el octavo lugar en
el órden ó rango histórico de los cantones, por la fecha de su ingreso á
la confederacion primitiva. Su territorio, el mas extenso de la Suiza
entera, es relativamente enorme, y su topografía sumamente variada y de
muy bello aspecto. Divide casi toda la Confederacion en dos partes, la
una al S.-O., casi totalmente compuesta de poblaciones de lengua,
costumbres y tradiciones francesas, y la otra al N.-E., completamente
germánica por sus elementos históricos y sociales. Al N. el territorio
bernés parte límites en una extensa línea con Francia, penetrando por
una punta al Franco-condado, en direccion al alto Saona, en medio de los
departamentos franceses de Doubs y el Alto Rin. Del lado opuesto, hácia
el S. y S-E., ese territorio arranca en la extensa línea de colosales
nevados de los Alpes que separan las hoyas del Ródano, el Aar y el
Reuss, y de este modo parte límites con los cantones de Vaud, Valles y
Urí. Al E. y N. se extienden sobre las fronteras de Berna los cantones
de Urí, Unterwalden, Lucerna, Argovia, Solera y Basilea, describiendo
con sus contornos una línea sumamente irregular y angulosa; miéntras que
al S., S.-O., O., N.-O, y N. toca sucesivamente con los cantones de
Vaud, Friburgo y Neuchâtel y el territorio frances. El canton de Berna
mide dentro de las fronteras unos 150 kilómetros de longitud, de S. á
N., por cerca de 50 de anchura média, conteniendo 9,545 kilómetros
cuadrados de superficie.

Extendiéndose desde las mas colosales alturas de los nevados de los
Alpes suizos hasta las faldas occidentales de las montañas del Jura, el
canton de Berna contiene en sí solo todos los elementos y todas las
variedades de la geología, la topografía, la hidrografía, la flora y la
fauna de Suiza,--sea en la admirable region de intrincados laberintos
graníticos de los Alpes, sea en las bellas y benignas comarcas del
centro (de planicies ondulosas, fértiles y pobladas), y las montañas
calizas y de mas benigno clima que las alpinas, que componen la cadena
del Jura. La parte meridional ó alpina se llama _Oberland_, miéntras que
la setentrional ó jurásica tiene el nombre general de _Leberberg_.

Si la variedad topográfica favorece tanto en Berna la variedad de climas
y producciones, la de su hidrografía le da no solo las condiciones mas
grandiosas y pintorescas sino tambien considerables ventajas de
navegacion. Así, por una parte cuenta con las aguas del Aar propiamente
dicho y de varios afluentes importantes, como el Sarina, el Thiela, el
Emmen y el Simmen, navegables en mucha parte por balsas y pequeños botes
y canoas; y por otra se sirve de los bellos lagos navegables de Brienz y
Thun, enteramente encerrados en el territorio bernés, y de los de
Neuchâtel y Biena, en cuyas riberas tienen participacion otros cantones.

La agricultura propiamente dicha, la ganadería y el corte de maderas son
los elementos principales de riqueza y prosperidad y de vida social en
el canton de Berna. En las regiones montañosas el territorio está
cubierto de inmensos bosques de abetos, hayas, pinos y otros árboles de
construccion, que se explotan en vasta escala, aprovechando todas las
corrientes considerables para hacer bajar hasta el Rin central las
maderas del interior; pero esas florestas de inagotable fecundidad están
donde quiera entrecortadas, á alturas mas ó ménos considerables, por
extensas praderas naturales, donde pacen numerosísimos rebaños,
principalmente vacunos, que son la base de una valiosa exportacion de
ganados de raza muy afamada en Europa, y de quesos superiores cuyo valor
monta á muchos millones. En las regiones bajas ó centrales la
agricultura bernesa, muy esmerada pero insuficiente para el consumo
interior, se divide en tres órdenes principales, perfectamente
determinados por la naturaleza: en el fondo de los valles lacustres y
fluviales de temperatura suave, medran y prosperan las viñas sobre las
riberas; en las planicies y colinas demoran donde quiera enjambres de
cortijos, que reunen el cultivo de todos los cereales, las plantas
filamentosas de Europa, las legumbres, los árboles frutales, la cria de
abejas, etc.; en fin, en las bajas montañas que surcan esas mismas
planicies se explotan igualmente los bosques de abetos, encinas, hayas,
etc., y se ven no pocos rebaños de ganado mayor y menor y hermosas
yeguadas muy estimadas en Europa.

El Canton de Berna no es únicamente agrícola. Su comercio es
considerable. Explota minas de fierro, plomo y cobre, algunas de hulla
(en la region del Jura) y numerosas canteras de mármoles y piedras
diversas. En cuanto á la fabricacion, consiste principalmente en tejidos
de lino y algodon, sederías, cueros curtidos y labrados, destilacion de
licores, artículos de fierro y cobre, relojería (en los distritos del
Jura fronterizos del canton de Neuchâtel), sombreros finos de paja y
preciosas esculturas en madera (juguetes, curiosidades, etc.) que
constituyen la industria de los pastores artistas del Oberland. Es
curioso observar á este propósito que las manos mas toscas al parecer,
por ser las mas rústicas, son precisamente las que en Berna y otros
cantones suizos fabrican los objetos artísticos mas delicados. Así, los
rudos y candorosos pastores que han pasado el verano y principio del
otoño sobre montañas encumbradas, fabricando quesos y guiando sus
rebaños por en medio de precipicios y bosques salvajes, al aproximarse
el invierno (hácia el mes de octubre) descienden de sus praderas y
bosques á convertirse en artistas. Con sus manos callosas y rudas
fabrican entónces, al derredor del hogar, unos, en Berna y otros
cantones análogos, una infinidad de objetos primorosos de madera,
cuerno, marfil, hueso, etc., que el viajero admira y solicita, por la
gracia de su composicion, la originalidad de las formas, la delicadeza
de ejecucion, la exactitud perfecta de imitacion de los animales,
montañas, habitaciones, etc., etc.; y otros, en los cantones de San-Gall
y Appenzell, ejecutan labores de otro género, produciendo esos
admirables encajes, bordados y tejidos de mano que todas las mujeres de
gusto solicitan en Europa como verdaderas obras de arte y de lujo.

¿Quién les enseña esa habilidad artística á los toscos y sencillos
pastores de las montañas suizas? Nadie, al ménos en lo mas esencial. ¿De
dónde les viene su inspiracion caprichosa y admirablemente fiel? La
naturaleza y el hábito lo hacen todo. La constante contemplacion de los
nevados, los abismos, las cascadas, los torrentes, los bosques
solitarios y salvajes, los ganados de cria, los cuadrúpedos y pájaros
silvestres, los sublimes ó risueños paisajes que rodean los _chalets_, y
todas las obras de esa incomparable y fecundísima artista que llamanos
Naturaleza;--esa contemplacion, digo, y el espectáculo del cielo, y las
armonías de mil rumores preñados de misterio y poesía, no pueden ménos
que inspirar al pastor de los Alpes, del Jura y otras montañas, ese
genio artístico que le permite fabricar objetos cuya gracia y finura
maravillan al viajero.

El canton de Berna, á pesar de ser tan montañoso, se distingue por sus
numerosas y excelentes vias de comunicacion. No solo tiene buenas
carreteras en todas direcciones, y en las montañas muy quebradas buenos
caminos de herradura, sino que ademas de la navegacion á vapor en los
lagos y el Aar, ha establecido ferrocarriles que mantienen
comunicaciones fáciles y baratas respecto de Francia y casi todos los
cantones limítrofes.

       *       *       *       *       *

La historia del Canton de Berna se confunde en sus rasgos mas notables
con la de toda la Confederacion, en cuya balanza ha tenido siempre un
peso muy considerable la política bernesa. En lo demas tiene analogía
muy estrecha con la historia de Friburgo. El orígen de la república de
Berna, como de casi todos los cantones, fué bien humilde. Hasta fines
del siglo XII el país que hoy pertenece al Estado era un enjambre de
dominios ó señoríos feudales, cuyos nobles propietarios vivian como
bandidos, cometiendo depredaciones de todo género bajo la autoridad
superior de las emperadores francos. El propósito de poner á las
poblaciones á cubierto de esas violencias animó al duque Bertoldo V de
Zahringen al fundar una pequeña ciudad fortificada, de constitucion
libre, al derredor del castillo de Nydeck, sobre la bella península que
determina en la planicie ondulosa el curso tortuoso del Aar. El duque,
en una de sus cacerías, habia muerto un oso en aquel sitio, y en
recuerdo del incidente le dió á la nueva ciudad el nombre de _Bern_,
derivado de _Boer_ que en aleman significa oso.

En su principio Berna estuvo reducida á la ciudad libre y un territorio
muy pequeño en derredor, formando una colonia aislada y expuesta a
muchos ataques; pero sus instituciones libres y su excelente posicion
atrajeron inmigrantes numerosos; la ciudad se ligó con otros pueblos
vecinos por medio de alianzas y pactos de fusion, y gracias á esto y á
varias conquistas sucesivas, mas ó ménos audaces, al cabo de tres siglos
(á partir de 1,191, época de la fundacion) el país vino á ser una
República aristocrático-patricia muy poderosa, que hizo respetar su
independencia y extendió su dominacion hasta los cantones de Vaud,
Argovia y otros. Berna adquirió en esos tiempos gran reputacion militar,
primero sola ó aliada á Friburgo y otros países, despues confederada con
los cantones de la liga fundamental; y sostuvo constantemente luchas muy
violentas y gloriosas para los Berneses, ya contra los emperadores de
Alemania y los duques de Austria, ya contra las coaliciones de otros
príncipes y señores feudales, algunas formidables.

Si en su orígen Berna fué una ciudad de gobierno comunal ó democrático,
su engrandecimiento modificó tan notablemente su política, que el poder
se halló al cabo concentrado en manos de unas pocas familias de
patricios; en tanto que los paisanos se hallaban respecto de los nobles
propietarios en una situacion análoga á la de los siervos de Rusia,
Austria, Alemania, etc. La revolucion francesa y la invasion de 1798
cambiaron ese estado de cosas. Berna perdió conquistas muy importantes,
por la independencia de Vaud, Argovia y otros países; las instituciones
democráticas triunfaron en la Constitucion y las leyes; los paisanos
quedaron emancipados, y la nobleza perdió sus títulos y privilegios.

Sinembargo, la reaccion recuperó el poder en 1814, apoyada por la
coalicion europea; la Confederacion se reorganizó conforme á bases
conservadoras, y la aristocracia bernesa, ya que no logró restaurar todo
lo que habia perdido en cuanto á posesiones, volvió al poder y al goce
de privilegios políticos muy importantes. Pero la segunda revolucion
francesa hizo sentir tambien su contragolpe en Suiza. El pueblo se
levantó y triunfó, y el 31 de Julio de 1831 quedó aceptada una
constitucion que consagró el reinado de la democracia. Se reconoció la
soberanía popular, el sistema representativo, la igualdad de todos los
ciudadanos y la libertad de la prensa, los cultos, la industria, la
peticion y asociacion, el tránsito, etc., y la garantía de la seguridad
individual. Desde entónces el canton de Berna entró resueltamente en la
via de la libertad y del progreso, y el triunfo del radicalismo sobre el
_Sonderbund_ completó para los Berneses la regeneracion política. Su
Constitucion actual, que data de 1846, es mucho mas liberal que la de
1831, y tiene grandes analogías con las de los otros cantones radicales
de cuyas instituciones he tratado anteriormente.

La inmensa mayoría de la poblacion de Berna se compone de protestantes
reformados pertenecientes á la raza germánica. Así, en 1850 habia en el
canton 458,301 habitantes, de los cuales 403,768 eran reformados, 54,045
católico-romanos y 488 judíos. En 1860 la poblacion se ha elevado al
número total de 468,515. Un aumento tan pequeño en 10 años (10,214
individuos) en un Estado tan libre y próspero como el de Berna, no es
explicable sino por la corriente constante de la emigracion, que busca
en el Nuevo Mundo tierras ménos ingratas y de mas amplio porvenir que
las de Suiza. En cuanto á la proporcion de las razas en el canton de
Berna, la germánica absorbe las nueve décimas partes de la poblacion,
poco mas ó ménos, hallándose concentradas en la region del Jura todas
las poblaciones que corresponden al grupo frances ó franco-helvético. Se
hablan, pues, las dos lenguas en el país, aunque en proporcion
enormemente desigual, y el aleman es el idioma oficial, si bien es
cierto que las gentes de buena educacion hablan indiferentemente aleman
y frances, como lo exige la promiscuidad de esos idiomas en la
literatura, la legislacion, el periodismo y las costumbres de la
Confederacion. Sinembargo, no puede decirse en rigor que lo que hablan
los Berneses en su gran mayoría es aleman, sino mas bien un dialecto de
la opulenta y complicada lengua alemana, mucho mas análogo al que se
habla en las comarcas del Danubio que al aleman castizo de las bajas
regiones de Hanóver, Brémen y Berlin.

El canton de Berna ofrece, en mayor escala que ninguno otro de la
Confederacion, la prueba evidente de lo que constituye el secreto de la
prosperidad de las sociedades modernas: instruccion pública y vias de
comunicacion. Por lo que hace á la primera, sus progresos son
admirables, y el canton de Berna, como el de Ginebra, puede figurar en
el mundo como un Estado modelo, digno rival de Prusia ó del Estado
americano de Nueva-York. En efecto, los Berneses han comprendido la
lógica de los deberes sociales, reconociendo que, si el interes de la
instruccion primaria es altamente político y social, desde el momento en
que la sociedad interviene en la materia, concediendo la enseñanza
popular gratúita, es inevitable hacer obligatoria la instruccion, como
lo son el servicio militar de todos los ciudadanos, el pago de las
contribuciones, etc. La asistencia á las escuelas populares en cierta
edad es, pues, obligatoria en el canton de Berna. Ya desde 1830 la
comunion protestante por sí sola tenia en servicio 700 escuelas (hoy
hay cerca de 800) en las cuales recibian instruccion anualmente 70,000
alumnos. En la actualidad, computadas las escuelas de las diversas
comuniones religiosas, no hay en el Canton ménos de 900, con un total de
alumnos que excede en mucho de la quinta parte de la poblacion de la
República bernesa.

Si á estos hechos y á la existencia de tan numerosas y excelentes vias
de comunicacion de todo género, se agrega que el Canton posee una bella
universidad y multitud de colegios y escuelas superiores, unas
literarias, otras profesionales, politécnicas ó normales, y si se tiene
en cuenta el gran número de hospicios, hospitales y otros diversos
establecimientos de beneficencia, que prestan los mas eficaces
servicios, se vendrá en conocimiento de que la prosperidad y el grado
tan notable de civilizacion que ha alcanzado el canton de Berna se debe
á la feliz combinacion de las instituciones libres, la propagacion de la
instruccion, las vias de comunicacion activa, la beneficencia y los
institutos de economía ó prevision, que mantienen la moralidad en las
costumbres, elevan la dignidad y la conciencia del pueblo, hacen
efectiva la igualdad, en lo posible, socorren al desvalido y favorecen
el desarrollo de la industria, el comercio y todos los elementos de
riqueza y bienestar.

El sistema fiscal del canton de Berna es muy análogo al de Friburgo, y
llama la atencion tambien por la curiosa institucion del aseguro forzoso
de las casas, á cargo y en provecho del Estado. En 1836 las rentas
alcanzaban á la suma de 3,912,390 francos (782,478 pesos) y los gastos
anuales eran algo menores. Hoy las rentas y los gastos exceden
ordinariamente de 900,000 pesos, suma bien reducida si se la compara con
los beneficios ó ventajas de una excelente administracion que favorece
todos los intereses.

       *       *       *       *       *

La capital del Canton y de la Confederacion es, sin disputa, la mas
bella ciudad de Suiza, no obstante que carece de las ventajas de
perspectiva pintoresca y poética que los lagos procuran á otras ciudades
muy graciosas, tales como Ginebra, Losana, Neuchâtel, Lucerna, Zuric,
etc. La posicion elevada de Berna, tan análoga á la de Friburgo, le
ofrece al mismo tiempo los mas elegantes contornos en su estructura, y
en derredor un panorama inmenso, variado y hermosísimo. Del lado N.-O.
la planicie se extiende y ensancha indefinidamente en una vasta sucesion
de campiñas alegres y esmeradamente cultivadas. Es de ese lado que se
hallaban las fortificaciones de la ciudad hoy demolidas, donde se
encuentra la estacion de los ferrocarriles que giran hácia Friburgo,
Solera, Lucerna, Zuric y Thun, y á donde afluyen las carreteras
principales. Por allí abundan los bellos jardines, las hermosas y
elegantes quintas, los parques y verjeles.

Despues, el asiento de Berna se avanza rodeado por el Aar en forma de
península, de manera que de cualquier punto de los bordes de la ciudad
se ve en el fondo el precioso vallecito donde se atropellan en un lecho
profundo las ondas azules del clarísimo rio, dominadas por muros de
verdura. La altura de Berna sobre el nivel del Aar es de 76 metros,
tomada en el Observatorio, miéntras que la del fondo del estrecho
vallecito es de 507 metros sobre el nivel del mar. Si se tiende la vista
en derredor, desde lo alto de la Catedral ó del Observatorio, no solo se
registra la encantadora region de las planicies, que se extiende en
todas direcciones, sino tambien, y esto es mas interesante por su
majestad y hermosura, la cadena de nevados soberbios del Oberland, desde
las alturas meridionales de _Stockhorn_ (2.356 met.) hasta las
orientales de _Wetterhorn_ (3,718 met.), pasando por un cordon de
colosos resplandecientes, tales como el _Jungfrau_, que mide 4,175
metros de elevacion, y el _Finsteraarhorn_ todavía mas elevado. Ese
espectáculo, contemplado así de léjos y de frente, es de una
grandiosidad que embelesa y llena el alma de admiracion y recogimiento,
y que, por el contraste que hace con las planicies de la hoya del Aar,
completa uno de los mas sublimes panoramas que la Europa continental
puede ofrecer. Sinembargo, hay algo superior á esas magnificencias, como
pocos dias despues tuvimos ocasion de admirarlo desde la cima del monte
Righi.

Lo primero que llama la atencion al recorrer las calles principales de
Berna, elegantes, limpias y muy animadas en lo general, es la curiosa
estructura de sus viejas arcadas en la gran via central y otras
adyacentes. Casi todo lo que la ciudad tiene de mas curioso y
característico se encuentra reunido en la parte central. Casi todas las
calles giran paralelamente de oriente á poniente, en la direccion de la
península, cortadas generalmente en ángulos rectos; y los edificios
tienen todos mucha analogía en sus formas y el color pardo de sus
piedras. Todas las calles están surcadas por cañerías cubiertas que
proveen las fuentes públicas de aguas abundantes y puras, y esas fuentes
tienen todas cierto carácter que las hace muy curiosas, por las figuras
de caballeros antiguos y animales feroces que representan. La gran calle
central es interesante bajos diversos aspectos: allí todas las casas
reposan ó se avanzan sobre extensas y sombrías arcadas de mampostería ó
bastiones muy macizos, de unos ocho piés de latitud y muy bajas, donde
circula todo el mundo á cubierto del sol y de las lluvias. Es allí donde
están aglomeradas las tiendas de comercio, exhibiendo en gracioso
desórden todos los objetos mas notables de la industria bernesa. Como la
calle misma sirve de mercado en ciertos dias, y allí se encuentran casi
todos los hoteles ó fondas de la ciudad, se produce un movimiento social
que abunda en interes, colorido y variedad.

En efecto, por una parte llama la atencion el cruzamiento de
diligencias, ómnibus y sillas de posta que llegan á cada momento á
derramar á las puertas de los hoteles y de la casa de Correos y Postas
sus contingentes de viajeros de todos los países, correspondientes por
lo mismo á los mas diversos tipos. Por otra, interesan mucho al
extranjero los grupos de campesinos que estacionan á orillas de la calle
y al derredor de las fuentes, vendiendo sus frutas y provisiones: gentes
de fisonomías candorosas y amables, sobre todo las mujeres, ataviadas
del modo mas original. Las campesinas en casi todo el Canton, y las
mujeres de las clases subalternas en la capital, se hacen notar por un
vestido que no carece de algunas analogías con los que se usan en
Holanda, pero que en Suiza es infinitamente mas gracioso. Como los tipos
mas elegantes y curiosos los vímos en Interlaken y Grindelwald, reservo
la descripcion de esos vestidos nacionales para el capítulo siguiente.

Si el movimiento de las gentes que circulan en la calle es curioso en un
sentido, el de las que hormiguean bajo las arcadas y visitan las tiendas
no es ménos entretenido Allí se codean: el indolente y espiritual
frances, haciendo comentarios que revelan su eterno buen humor; el
inglés vestido como un dandy, grave, tieso, altivo, maravillado de todo
lo que ve, pero muy reservado en sus manifestaciones el aleman de las
ciudades, locuaz hasta el prodigio, armado de su enorme pipa de
porcelana y tubo de madera por donde arroja torrentes de humo,
descuidado, brusco y casi primitivo en sus maneras, pero bondadoso y
amable hasta hacerse perdonar sus toscos modales; la bernesa elegante,
de rubia y hermosa cabellera, pero de fisonomía poco expresiva y belleza
muy dudosa; en fin, el negociante activo, negligente en el vestir y
preocupado solo con sus compras ó ventas.

Cada tienda es en realidad un pequeño museo, desde la de relojes
superiores, cronómetros é instrumentos de precision, ó de bonitas joyas
de las fábricas nacionales, hasta la tienda que no contiene sino
canastos de todas las formas y tintas imaginables, ó muñecas y juguetes
de toda clase. En una de esas tiendas no encontrareis sino encajes y
bordados primorosos de produccion nacional, ó sombreros muy finos y
elegantes de paja blanca ó amarilla, ó canastillas de obras de arte. En
otra vereis solamente estampas, grabados y mapas en relieve que os
ofrecen la fiel reproduccion de todos los panoramas suizos, de todos los
tipos y monumentos nacionales, y las vistas en fotografía, ó grabadas ó
iluminadas con esmero, ó al óleo, de todos los paisajes interesantes,
las ciudades, los lagos, las montañas, etc.; ó bien encontrareis
inagotables surtidos de curiosidades artísticas del Oberland, tan
graciosas, originales ó tentadoras, que el mas repleto bolsillo corre
buen riesgo de quedar vacío en veinte minutos, si el viajero no sabe
reprimir su entusiasmo por todas esas futilezas primorosas. En fin, si
os interesan las ciencias naturales, hallareis tambien almacenes donde
comprar las mas variadas colecciones de muestras de cristales, mármoles,
etc., álbums de flores y plantas disecadas, cuadrúpedos y aves
hábilmente preparados para los museos, y mil otros objetos que el
viajero curioso se complace en recoger donde quiera.

Berna es una ciudad bastante considerable, al ménos en proporcion al
país, y por su poblacion es la tercera capital de Suiza, despues de
Ginebra y Basilea. En 1860 tenia Berna 29,010 habitantes, casi en su
totalidad de raza germánica, de los cuales solo 1,500 eran católicos.
Relativamente a sus proporciones es una capital muy rica en
establecimientos públicos estimables, entre los cuales citaré la
Universidad, el Liceo académico, el Gimnasio literario, la Escuela
politécnica, la Escuela de sordo-mudos, el Observatorio astronómico, una
hermosa Biblioteca de la ciudad con 40,000 volúmenes y 1,500
manuscritos, la Biblioteca medical (7,000 vol.), el Jardin de plantas, y
un excelente museo mixto de historia natural, mineralogía y cuadros de
pintura: todo eso por lo que hace á la instruccion pública, sin contar
las escuelas primarias y algunas pensiones particulares.

Si atendemos á los institutos de beneficencia y de servicio oficial de
la ciudad ó del gobierno cantonal, son muy notables: el Arsenal
cantonal, con una hermosa coleccion de armas y armaduras antiguas, el
Banco de préstamos, la Caja de aseguras contra incendios, la Casa de
moneda, que acuña tambien para muchos otros cantones de la
Confederacion, la Casa de reclusion ó de forzados, en que caben 400
detenidos y que es una de las mejores de Europa, en su género, la Casa
criminal de detencion, el Granero público de la ciudad, la Fábrica de
pólvora, cuyos productos son de los mejores de Europa, y en fin algunos
bellos hospitales ricamente dotados.

Esa abundancia de establecimientos públicos excusa en cierto modo una
extravagancia peculiar de los Berneses, que no carece de originalidad
como símbolo del sentimiento nacional. Me refiero al _Hoyo de los osos_,
encanto y orgullo de los ciudadanos de Berna. En esa ciudad tropieza uno
con un par de osos de piedra á la vuelta de cada esquina, al pié de las
fuentes públicas, de la estatua de Bertoldo V en la plaza de la
catedral, y en cuantos lugares ofrecen ocasion para ostentar el símbolo
tradicional, como en las puertas de la ciudad y las fachadas de los
monumentos ó edificios oficiales. Pero los Berneses, cuyo nombre les da
parentesco con los osos, no se han contentado con tributar culto al
animal, en pintura ó escultura. La ciudad mantiene con sus rentas tres ó
cuatro grandes osos negros, en una fosa circular situada en la márgen
derecha del Aar, y la manutencion de los feroces brutos le cuesta no
poco dinero al vecindario. Todas las tardes vecinos y forasteros corren
á contemplar á los salvajes prisioneros, admirar sus gracias é
inteligentes evoluciones de todo estilo, y obsequiarlos, según la
predileccion de cada cual, con bizcochos y golosinas. Cada oso tiene su
nombre y sus partidarios: los Berneses los admiran con deleite como
maravillas, y el extranjero que se atreviese a burlarse de la
_institucion_, ó á injuriar á un oso ó negarle sus méritos, sería mirado
como enemigo del país y del honor nacional.

La industria de Berna es notable por su fabricacion de armas de fuego
superiores, instrumentos de precision, máquinas y aparatos, sombreros
finos de paja, papeles y cueros curtidos. En cuanto á sus monumentos,
aparte de las curiosidades del _Lauben_ (la calle de las Arcadas) lo
mejor de la ciudad es: su bella y muy elegante catedral gótica, el
espléndido palacio federal (donde funcionan los Poderes de la
Confederacion), y el puente de _Nydeck_, sobre el Aar, obra de arte bien
notable, de granito y gres, que costó 600,000 pesos. La catedral tiene
todo su mérito en el exterior, ó mejor dicho, en la fachada y su torre
única, de 62 metros de altura, de un gusto delicioso y muy seductor. Ese
interesante monumento data del siglo XV y muestra las tendencias de
trasformacion ó transicion hácia el Renacimiento que dominaron
generalmente en la arquitectura gótica de ese tiempo. Como la catedral
está destinada al culto reformado, carece en el interior de todo
atractivo, y su desnudez no es disimulada sino por una serie de escudos
heráldicos alusivos á la historia de Berna y un órgano monumental que
casi rivaliza al de Friburgo.

       *       *       *       *       *



CAPITULO X.

LA REGION DEL OBERLAND.

De Berna á Thun.--Una reflexion sobre la civilizacion moderna.--La villa
de Thun.--Magnificencias de su lago.--Unterseen é Interlaken.--El tipo
de las paisanas.--El Lütschina.--Grindelwald.--Las neveras y sus
grutas.--Escenas sociales.--La vida campestre.


Al tomar el tren que debia conducirnos por el ferrocarril que gira de
Berna á Thun, atraidos por el interes del Oberland y sus lagos, fuímos
agradablemente sorprendidos por un sistema de _wagones_ ó carruajes que
no conocíamos aún, y que mas tarde hallamos adoptado en otros cantones
suizos, así como en Wurtemberg y otros Estados alemanes. Era simplemente
la aplicacion, en pequeña escala, del sistema de comunidad democrática
que, como es sabido, existe en los ferrocarriles de los Estados Unidos
de América. En Berna los wagones suntuosos de Alemania, llamados de
_primera clase_, no tienen cabida, y casi todas las gentes de buena
sociedad entran en los de segunda. Estos son wagones inmensos, con dos
filas de asientos arreglados como las bancas de un teatro, separadas por
un pasadizo por donde circulan los viajeros y los empleados conductores
que mantienen la vigilancia. En vez de los ocho ó diez viajeros que van
encerrados en los wagones de Francia, Inglaterra, etc., en Suiza se
reunen cuarenta, cincuenta ó mas en un solo carruaje, y el viajero
curioso de observar el país puede salir a la pequeña plataforma que se
halla entre cada dos wagones y desde allí contemplar con arrebato ú
embeleso las magnificencias del paisaje. El sistema de ese viaje en
comun tiene la doble ventaja de mantener la vigilancia de los
conductores, á fin de que los viajeros no cometan imprudencias, y que no
puedan ocurrir desórdenes y crímines como los que han tenido lugar en
muchos ferrocarriles de Europa; y la de establecer entre los que viajan
cierta familiaridad cortés y pasajera que hace mas entretenido el viaje
y permite el cambio de noticias y observaciones instructivas.

Sinembargo, es preciso reconocer que tal sistema sería inaceptable en
los viajes largos ó de mas de cinco horas, en los cuales el viajero
desea tener independencia y, al sentirse fatigado, reposar con
comodidad. La promiscuidad de los grandes wagones no se acomoda en rigor
sino á las costumbres democráticas, y bajo este aspecto me pareció
perfectamente suiza. Confieso que el incidente, fútil en apariencia, me
dió lugar á una reflexion que, en mi concepto, contiene toda la síntesis
de la civilizacion. El ferrocarril, el periódico, el buque de vapor, el
telégrafo eléctrico, las exhibiciones industriales, artísticas, etc., y
los congresos científicos internacionales, son evidentemente los
símbolos ó caractéres distintivos del presente siglo, puesto que en el
fondo no significan sino libre competencia, comunidad de intereses,
publicidad y cosmopolitismo. La universalidad es, pues, la condicion
esencial de todas esas manifestaciones del progreso.

Pero es evidente que si la universalidad hubiese de llevar consigo la
uniformidad, la civilizacion se hallaría estancada en breve por falta de
personalidad en cada uno de los grandes grupos humanos, y que el
espectáculo del progreso se haría tristemente monótono. A ese mal se
opone la libre accion de los pueblos, felizmente, y es por esto que la
libertad de todos los pueblos interesa mucho á la humanidad entera. En
efecto, cada pueblo, según su genio particular, sus recursos y las
condiciones de su territorio, se sirve á su modo del instrumento
universal de progreso, dándole su fisonomía propia y local; y es de la
múltiple y simultánea aplicacion de tantas fuerzas desiguales que
resulta la grande armonía de la civilizacion. Así, todos los pueblos
civilizados tienen periódicos, es decir, un instrumento comun y
universal, pero cada cual les da á los suyos un estilo, una forma y
tendencia que lo revelan y le conservan su fisonomía propia, su
personalidad. Todos viajan por ferrocarriles y en vapores, pero cada
pueblo, según su índole y su territorio, adopta el sistema parcial que
mejor le conviene, sin que por eso desaparezca ó sufra la armonía
general. ¿No es muy interesante y bello este fenómeno? Por mi parte, á
despecho de los que vierten tantos improperios contra el materialismo y
la indiferencia del presente siglo, admiro y bendigo en él la creacion
venturosa de la alianza entre el cosmopolitismo humano y la personalidad
de los pueblos, y entre esta y la del individuo.

Que el lector me disimule esta digresion, de que no he podido prescindir
ántes de decirle que de Berna á Thun, remotando el risueño valle del Aar
central ó sub-lacustre, el viajero se siente subyugado por el encanto
indefinible que atesora la Suiza central. El rio serpentea con rapidez
como una inmensa y tortuosa veta de lázuli entre festones de graciosa y
límpida verdura; las planicies se desarrollan en mil ondulaciones
primorosas; las praderas, los bosques y las plantaciones alternan
formando como interminables é irregulares tableros de damas; los
caseríos, las aldeas y los rústicos cortijos se destacan donde quiera en
pintoresca diseminacion; y bajo un cielo de verano, admirablemente
sereno en algunos dias y mas azul que el de las regiones bajas de
Europa, se contempla con arrobamiento ese mundo de colosos de hielo,
semillero de rios y torrentes, de lagos y cataratas, salpicado de
formidables torreones de granito levantados por el arquitecto invisible
y divino, y ceñido por anchas fajas de vegetacion sombría y terrazas y
anfiteatros admirables, que se llama el Oberland bernés.

En dos horas llegamos á la villa de Thun, asentada graciosamente sobre
las márgenes del Aar al pié de una montaña ó colosal peñasco que tiene
el mas romántico aspecto. No era nuestro ánimo detenernos en Thun, villa
que cuenta mas de nueve siglos de existencia, y que no carece de interes
por las excursiones á que convidan sus cercanías. Haré notar solamente á
propósito de ese lugar, por donde no hicimos mas que pasar, que teniendo
apénas 3,400 habitantes (todos reformados) posee una biblioteca de mas
de 7,000 volúmenes con numerosos é interesantes manuscritos, excelentes
escuelas, un hermoso hospital y otras ventajas análogas. Esto es
característico de Suiza, donde bajo las formas de lo pequeño se
encuentran donde quiera las mejores cosas de la civilizacion, gracias á
las inspiraciones que la libertad ha dado al genio nacional, y al
espíritu de emulacion desarrollado por la autonomía federativa y
municipal de los pueblos.

       *       *       *       *       *

En el puerto del Aar, situado en el centro de la villa, tomamos el vapor
que debia conducirnos por el lago de _Thun_ hasta el pintoresco istmo
interlacustre donde demoran _Unterseen_ é _Interlaken_. Despues de
algunos minutos de navegacion remontando el rio, por en medio de
primorosas quintas y hoteles que orillan y dominan las dos márgenes,
penetramos al lago. Confieso que no tenia idea de la suprema hermosura
semi-salvaje que se desarrolla sobre el estrecho horizonte de la cuenca
del lago. Verdad es que en Suiza se anda de sorpresa en sorpresa. El
conjunto parece tener ciertas formas generales que se resumen en
montañas y nevados, rios y lagos, cascadas y torrentes, praderas y
_chalets_, risueñas campiñas y graciosas ciudades y aldeas; y
sinembargo, no hay dos objetos de esos que se parezcan: la diversidad de
aspectos y formas es infinita, y esto es precisamente lo que difunde el
encanto en toda la Suiza.

Los lagos de Ginebra y Neuchâtel nos habian parecido muy bellos é
interesantes bajo todos aspectos; pero en ellos hay no sé qué de
_civilizado_, de regular y cadencioso, que agrada mucho pero no
sorprende. En los lagos de Thun y Brienz la naturaleza es áspera,
sombría y de una melancolía grandiosa. Allí se siente el soplo de las
neveras mas penetrante; los rumores son mas acentuados; las cuencas de
los lagos tienen, permítaseme la expresion, mucho de _personal_,
privativo y soberanamente original. Así como los lagos Leman y de
Neuchâtel tienen un aspecto _frances_, los de Thun y Brienz lo tienen
_aleman_. Se echa de ver, aunque no se supiera, que las aguas del Leman
están destinadas á regar un país frances y perderse en un mar meridional
ó latino; miéntras que las del Aar, pasando por románticas cuencas, han
de llevarle su tesoro al Rin, el gran rio germánico, y al mar del Norte,
como símbolo de esa grande y bella raza alemana, soñadora,
individualista, profundamente original, semi-salvaje por su carácter y
encumbrada y nebulosa por su espíritu.

Mide el lago de Thun, desde su extremo superior en la isla de _Wissenau_
hasta el inferior, donde se destaca entre magníficos árboles el elegante
castillo moderno de _Schadau_, una longitud de 18 ½ kilómetros por 3,606
metros de anchura, y tiene en su mayor profundidad 234 metros. Sus
brisas son variables pero generalmente tranquilas; su altura sobre el
nivel del mar es de 586 metros, y sus aguas son de un color verde-azul
muy hermoso. En el lago de Thun como en el de Brienz se observa el mismo
fenómeno de coloracion que en el Leman, aunque en distinto grado. En
efecto, ademas de 19 torrentes, casi todos cristalinos, que recibe en
sus márgenes el lago de Thun, su caudal se acrecienta por la ribera
izquierda con las aguas muy turbias del _Kander_ y el _Simmen_ reunidos,
rios algo considerables que descienden, por estrechas gargantas y
angostos valles, de las neveras situadas al sur del grupo
resplandeciente de _Jungfrau_. Pero todas esas aguas, turbias como las
del Aar en la region superior, pierden su tinta cenicienta al
confundirse en el magnífico recipiente de granito que las trasforma en
tranquilas ondas de esmeralda azulosa.

El espectáculo es tranquilo, imponente y completamente rústico. No
obstante la irregularidad de los contornos, casi se domina toda la
extension del lago de un extremo al otro, y el viajero sorprendido que
surca las dormidas ondas á bordo de un vapor, por el centro del valle
líquido, se siente rodeado por la majestad de una naturaleza pomposa en
su conjunto y alternativamente risueña ó severa en sus rasgos. En
derredor se alza un cerco de peñascos abruptos, unos escalonados, otros
unidos en poderosas cuchillas, altas montañas arrugadas y ásperos y
enormes bastiones de titanes. La cuenca es tan cerrada que apénas deja
ver un pedazo del cielo, al mismo tiempo que por entre el abra
determinada por el valle del Aar se ve la espléndida mole de Jungfrau
reverberando como una inmensa urna de plata....

Pero ese poderoso cerco de montañas graníticas que arrancan desde las
ondas mismas, donde bañan sus piés para elevar sus crestas y picos á
considerables alturas, tiene un aspecto en que todo interesa, en que lo
salvaje y rudo se combina con lo gracioso y apacible. Arriba se ve
asomar unas veces la calva cabeza de una roca formidable por entre las
grandes manchas formadas por los bosques de abetos que remedan las naves
sombrías de las catedrales góticas. Mas abajo las faldas aparecen á
trechos cubiertas con las alfombras frescas y tupidas de algunas
praderas, ó de repente se ve una rambla estrecha y profunda por cuyos
agrios peñascales se precipita algun torrente, saltando de roca en roca
en luminosos torbellinos de perlas y espumas y regalando á las brisas su
eterno concierto de salvajes rumores. En fin, hácia las márgenes se ven
donde quiera graciosísimas aldeas, unas trepadas como centinelas del
lago sobre el recuesto de alguna loma, otras sobre la ribera misma,
adormecidas á los suspiros de las ondas, á la sombra de algun peñasco
enorme, en el fondo de un puertecito en miniatura donde se balancean
suavemente algunos barquichuelos toldados con telas de color azul.

Ningún ruido se escapa de esas aldeas donde la vida parece deslizarse en
eterna paz, en la dulce calma de la humildad que nada ambiciona. Así, es
vivísimo el contraste que hacen con aquel silencio sublime los silbidos
prolongados y agudos de la válvula del vapor, al acercarse a algun
puerto, los ecos de la música, producidos por una pequeña banda de
aficionados, y las conversaciones á bordo entre gentes de todos los
países y de diversas condiciones, explicando sus impresiones
simultáneamente en las lenguas de Cervantes y Voltaire, de Milton y
Goethe, de Dante y Camoens, en medio de aquel paisaje que tiene todo el
sello de una originalidad, solemnidad y rusticidad eminentemente
poéticas....

       *       *       *       *       *

Desembarcamos en _Neuhaus_, á poca distancia de la desembocadura del
Aar, y allí tomamos un cochecito que nos condujo en veinte minutos á
_Interlaken_, pasando por _Unterseen_, situado en el centro del valle de
_Baedeli_, es decir del istmo que media entre los lagos de Thun y
Brienz. Unterseen, pequeña villa de cerca de 1,400 habitantes, que
despues recorrimos á pié, no ofrece particularidad ninguna, si bien son
curiosas algunas de sus viejas casas de madera de un aspecto que el
tiempo y el humo de los hogares han hecho casi sombrío. Es en el extremo
superior ó el arrabal de _Aarmuhle_ que comienza la porcion del valle
verdaderamente bella, donde se halla el grupo de semi-palacios, tiendas
graciosas y jardines que se llama Interlaken (_Entre-lagos_).

Tal parece como si lo que hay de mas culto y elegante entre los
excursionistas de Europa se hubiera dado cita para ir á encontrarse
durante algunos dias de cada verano en aquel lindo sitio, que parece un
pedazo de algunos de esos elegantes arrabales compuestos de palacios y
quintas que se ven en los alrededores de Lóndres, Paris y Berlin. En
efecto, desde la salida del arrabal de Aarmuhle comienza una hermosa
alameda que va á terminar en el puerto de los vapores del lago de
_Brienz_, compuesta de dos filas de magníficos olmos y nogales, detras
de las cuales se extienden lustrosas praderas y se destacan formando
calle veinticinco ó treinta hoteles de construccion elegante, rodeados
de jardines, terrazas y pabellones de verdura; hoteles que alternan en
su larga fila con numerosas casitas de artístico aspecto, donde el
viajero encuentra tiendas de perfumería y objetos de viaje, armas y una
gran profusion de pequeños museos compuestos de vistas de tipos y
paisajes, curiosidades alpestres, cristales tallados, juguetes y muebles
nacionales trabajados con madera, hueso, marfil, cuerno, etc., y
curiosas muestras de los bordados y tocados del país.

Cada uno de esos hoteles está siempre repleto de viajeros que se suceden
y renuevan sin cesar, llegando de todas las comarcas de Europa y
dispersándose en direcciones diversas; y por la gran alameda como por
los jardines y prados vecinos circulan sin cesar los alegres y apuestos
grupos de viajeros, ya visitando las tiendas para comprar curiosidades;
ya paseando á caballo ó en ligeros cochecitos en solicitud de los
admirables paisajes de las montañas vecinas; ya haciéndose recíprocas
visitas, yendo al tiro de carabina, ó dirigiéndose por las mañanas á la
elegante _Casa de conversacion_ á tomar los zueros medicinales, ó por
las noches á bailar, divertirse, y no pocas veces amontonarse, á horas
avanzadas, al derredor de la _carpeta verde_, plaga inevitable de casi
todos los sitios á la moda en Europa durante los veranos.

Es curioso ver el contraste que forman allí los acicalados dandys
ingleses con los paisanos berneses, y los vestidos encantadores de las
hijas del país, llenos de gracia, candor y originalidad, con los
ampulosos y espléndidos trajes de seda ó de ricos linones que arrastran
allí las _leonas_ de Lóndres y Paris, barriendo el suelo con sus colas
_pontificales_, y ofreciendo al viento de los nevados solitarios
materia para trabajar con brio en las monumentales crinolinas. Se ha
dicho siempre que los hombres se revelan comiendo y jugando; y en verdad
que nada es mas propio para juzgar á las razas europeas, en su conjunto,
que uno de esos banquetes ó comidas de _table d'hôte_ que ofrecen los
grandes hoteles, sobre todo en Interlaken, á orillas del Aar, en medio
de dos preciosos lagos y ante la majestad de las montañas y los nevados
del Oberland.

La mesa, muy buena y barata en Interlaken, estaba espléndidamente
servida, en el hotel de los _Alpes_, donde nos habíamos hospedado, y mas
de 150 personas teníamos asiento allí. Se hablaba en todos los idiomas y
aun en dialectos, pero el inglés y el frances estaban en enorme mayoría.

Los Ingleses sobre todo tienen particular predileccion por Interlaken.
Los franceses trataban de política ó referian sus excursiones, riendo
con llaneza y hablando ruidosamente y casi todos á un tiempo, pero
siempre corteses, galantes y procurando agradar, por instinto y hábito.
Los ingleses, ó guardaban un silencio desdeñoso, como si estuvieran
fuera de su esfera, ó comian mucho y bebian mas, sin hacer caso de nadie
ni preocuparse con ninguna galantería, ó conversaban sobre cosas
_profundamente insustanciales_; pero unos y otros querian ser los
primeros servidos en todo caso y ponderaban candorosamente el gusto de
todo plato con su inevitable _very nice_ que les sirve para lodo. Es
curioso observar que el Inglés en todo país extranjero tiene el
privilegio de mirar, _with reluctance_, todo lo social, y encontrar que
toda cosa comible es _very nice_ y todo objeto físico, aun la piedra mas
insignificante, _very beautiful indeed_.

Nada nos agradó tanto en esas horas de banquete ó mesa comun como el
gracioso tipo de las mujeres que servian, pues en Interlaken el servicio
de la mesa es femenino y esta proscrita la peste de los _garçons_
vestidos de baile, tiesos y ceremoniosos como dandys de cocina. La linda
muchacha bernesa que servia la parte de la mesa en que nos hallábamos
tenia el tipo mas simpático y se nos grabó mucho en la memoria. Que el
lector me permita retratarla, y tendrá idea de las paisanas de
Interlaken, semejantes en lo mas notable á las del resto del canton de
Berna.

Era la _chica_ una apuesta jóven de 22 á 24 años, sencilla, candorosa y
muy servicial, de mediana talla, pelo de un rubio casi amarillento, cara
ovalada, fina y sonrosada, ojos de un bello azul oscuro, grandes y
tímidos, nariz delicada y preciosa boca. Su complicado y elegantísimo
vestido, que era el del país, se componia de una camisa de muselina muy
blanca, sin cuello, graciosamente plegada en el pecho, con anchas mangas
abombadas hasta la mitad de los brazos; un corpino de seda violeta con
ribetes azules, abotonado por delante y muy avanzado hácia abajo,
llegando solo hasta la altura de la mitad del pecho y la espalda, y
sujeto con unas cadenas de plata en forma de calzonarias; estas se
desprendian de los hombros, por dos piezas de seda azul que los cubrian,
y caian pendientes hasta abajo de la cintura, sobre enaguas muy plegadas
y nada ampulosas, de una especie de muselina de color de castaña, que
salian debajo del corpiño. Agregad á eso un lindo chal de listas azules
atado al cuello en forma de corbata con el nudo atras, una rosa natural
prendida del borde superior del corpiño, un espeso moño de hermosas
trenzas ceñido por una ancha cinta negra en forma de corona, dos redes
de seda negra en los brazos atadas con cintas arriba de los codos,
bajando hasta los puños y dejando ver la redondez y la frescura de esos
miembros, y en fin un par de botines calzando sencillamente dos piés
enanos: agregad esos pormenores, digo, y tendreis completo el atavío de
una paisana de Interlaken.

       *       *       *       *       *

Entre las diversas excursiones muy interesantes que se pueden hacer
hácia las montañas nevadas, tales como las de _Grindelwald_,
_Lauterbrunnen_, _Kandersteg_, etc., escogimos la primera, esperando, no
sin razón, encontrar variadas y muy gratas impresiones. El camino, que
es carretero, aunque difícil y muy pendiente cuando trepa las montañas,
atraviesa el valle, y pasando por delante de tres ó cuatro aldeas
rodeadas de bosques y vergeles, casi por el pié de una colina donde se
destacan aún las ruinas del castillo de _Unspunnen_, penetra al estrecho
valle del _Lutschine_, riachuelo que desciende á saltos, atormentado y
espumante, por un lecho de grandes rocas y peñascales. En breve el valle
se va estrechando entre empinadas y ásperas montañas de salvaje aspecto,
donde descuellan cien picos abruptos entre bosques magníficos de abetos,
y el viajero contempla con arrebato sucesivamente los soberbios nevados
de la _Jungfrau [19],_ del _Monch_, el _Eiger_ y el _Wetterhorn_.

[19] La _Jóven Doncella_: llamado así porque hasta 1811 nadie habla
podido escalarlo y hollar sus blanquísimas nieves.

Despues se encuentra la confluencia de los dos riachuelos del mismo
nombre de Lütschina, llamado el uno _blanca (Weisse)_, que baja de las
alturas de Lauterbrunnen, y el otro _negra (Schwarze_,) que desciende,
por la derecha del Eiger y su base, de las neveras de Grindelwald.
Pasamos el ruidoso riachuelo y comenzamos a subir lentamente, por encima
de la márgen derecha del Lütschina negro, la cuesta que conduce al alto
vallecito objeto de nuestra excursion. Confieso que jamas en mi vida
habia experimentado tan suprema felicidad como en aquellos momentos.
Tenia delante y en derredor todas las hermosuras de una naturaleza
severa, salvaje, grandilocuente por sus rumores y su aspecto,
deslumbradora y preñada de infinita poesía; y á mi lado, soñando
despierta como y o, la mujer adorada, la compañera y el ángel guardián
de mi vida....

El cochero nos parecía invisible; creíamos que alguna fuerza nos
arrastraba como por encanto: tal era el embeleso de nuestra completa
contemplacion de la naturaleza. A cuántos séres no habrá hecho dichosos
la admirable Suiza! Habíamos olvidado enteramente la sociedad y sus
pasiones, sus luchas, miserias y pesares, y solo sentíamos nuestras
almas empapadas de amor y de ese sentimiento infinitamente religioso que
se llama la adoracion de lo bello y lo sublime....

La cuesta caracoleaba por entre lomas y peñascos, en el centro de una
angosta garganta formada por colosales y desnudas moles de granito,
cercadas en sus bases por bosques seculares de abetos. De trecho en
trecho encontrábamos algun rústico _chalet_ solitario aguardando que el
otoño hiciese volver sus habitantes, ó veíamos alguna praderita medio
escondida en medio de los bosques. En el fondo del abismo bramaba el
torrente, sacudiendo su parda y espumante melena, colérico y oprimido,
contra cada peñasco que le cerraba el paso para procurarle una caída. Y
arriba ... un cielo maravillosamente bello, como un lago Leman
suspendido en la atmósfera, coronando y arropando las cúpulas de los
nevados, que nos parecian los tronos resplandecientes y severos del
genio de la Suiza....

Al llegar al onduloso vallecito de _Grindelwald_ la escena cambió
notablemente, ofreciéndonos un bello cuadro de contrastes. Nos habíamos
apeado del ligero cochecito delante del elegante hotel del _Águila
(Eiger)_ de formas enteramente nacionales. Detras de nosotros, en la
direccion del lago de Brienz, teníamos una formidable barrera de
montañas casi desnudas y de aspecto rudo. A nuestra izquierda se
extendia, hácia el N.-E., lo que se llama el valle, que es una sucesion
de planos inclinados, ascendentes hácia lejanas neveras, muy
accidentados y cubiertos de aldeas y _chalets_ en gracioso desórden,
pequeñas praderas y muchas plantaciones de legumbres, árboles frutales y
cereales. Al frente se ostentaban como dos gigantes el soberbio nevado
del _Eiger_, al S., redondo en su base, y al N.-E. el _Mettenberg_,
teniendo en medio, en la parte baja, la nevera inferior de Grindelwald,
que descendía hasta el fondo del valle, y en la parte superior los
nevados _Viescherhorner_, cerrando el horizonte como una fortaleza
colosal de cristal ó de plata. En derredor tentamos el pueblo de
Grindelwald, que cuenta casi 3,000 habitantes (todos reformados); y nos
halláiamos a 1,550 metros de altura, casi en el centro del valle, que
mide 20 kilómetros de longitud y 5 de anchura.

La nevera nos atraía poderosamente con la solemne fascinacion de su
hermosura, y la contemplábamos á la distancia de 1,500 metros con
infinito encanto. Un guia nos condujo á pié hasta los primeros bancos de
hielo. Queríamos ver de cerca la fuente ó salida del Lütschina-negro y
penetrar en las grutas de hielo, magníficas alcobas de cristal que la
naturaleza fabrica en masa y que los paisanos se encargan de
perfeccionar para seducir al viajero curioso. El espectáculo de la
salida del grueso torrente es realmente bello. El banco inmenso de
hielo, pardo y onduloso, se detiene repentinamente á la vera del valle,
formando una alta muralla que parece cortada á pico. Bajo su borde se
abre la boca sombría del abismo de misterios que se esconde bajo la
montaña de hielo, y por la abertura abovedada sale como una furia el
torrente, repentino y atormentado cual si lo vomitase algun gigante
abrumado por el peso de la inmensa mole cristalina. Es un rio sin
principio visible, rio de torbellinos y borbotones espumantes y de rocas
de hielo desprendidas de los abismos interiores, que salta en ondas
frenéticas sobre un lecho de pedriscos grises y arenas graníticas,
haciendo un ruido ensordecedor que contrasta mucho con la majestad
silenciosa de la gran fábrica helada de torrentes.

Comenzamos á trepar lentamente, sobre los bancos de hielo para llegar,
por en medio de profundas grietas, hasta la gruta principal abierta en
el fondo de una ancha hendedura en forma de callejón. Descendimos y
entramos por la boca principal. La cavidad de la gruta era apénas de
unos cinco piés de anchura y nueve de elevacion, y seguia un giro
tortuoso, en una longitud de 35 metros. Teníamos encima de nuestras
cabezas una capa de hielo de 50 piés de espesor, y en el extremo
interior de la gruta habian practicado, aprovechando una grieta, un
conducto de tres piés de cavidad por donde entraba la luz y se subia,
con el auxilio de una escalera de palos, hasta salir el aire libre sobre
la superficie de la nevera.

Las paredes y el techo de la gruta tenian una hermosura luminosa
increíble; por todas partes se escapaban hilos de agua purísima como
cascadillas de perlas sonrosadas, y los muros presentaban colores muy
variados, ya el blanco de la esmeralda pálida ó el blanco mate de la
nieve, ¡Qué indifinible emocion la que sentímos allí, cogidos de la
mano, en aquella atmósfera de la mas deliciosa frescura, bajo esa bóveda
de cristal húmedo y tornasolado, aislados del mundo entero y en inefable
arrobamiento!... Nuestro guia habia trepado por la escalera para darnos
el ejemplo; por eso no pudo percibir si un eco delicioso del interior de
la gruta era producido por el rumor de las cascadillas microscópicas, ó
por un ósculo de infinito amor que habia saludado aquella mansion de los
misterios de la naturaleza.... Cuando salimos á lo alto de la escalera
nos parecia que habíamos vivido en cinco minutos diez años de ventura
desconocida.

       *       *       *       *       *

Una hora despues, cuando reposábamos en el hotel del _Águila,_ comiendo
frutas, deliciosa leche, miel de abejas y riquísimo queso auténtico del
valle, vímos desfilar sucesivamente por delante del hotel una procesion
de paisanos y una carabana de ingleses excursionistas, que nos llamaron
la atencion. El contraste vale la pena de una breve descripcion.

La carabana de ciudadanos de la Gran Bretaña se componia de diez ó doce
individuos. Bajaban de las altas montañas, á donde habian ido á hacer
una excursion, y venían á paso lento, caballeros en enormes y pacientes
mulas, montados en sillas del país bastante rústicas y de notables
dimensiones. Todos vestían casaca, pantalon, corbata y chaleco negros,
como si vinieran de un entierro, y soportaban los picantes rayos del sol
con singular filosofía, cubiertos con sus sombreros negros de ala plana
y copa encumbrada, enteramente como si anduvieran de paseo por _Regent
Street ó Hyde Park_. Dos ó tres mas cuidadosos de sus personas traían
paraguas abiertos; otros dos bajaban armados de grandes anteojos de
larga vista, y los demas, completamente dandys, empuñaban flexibles
bastoncitos _fashionables_, con las manos finamente cubiertas con
guantes amarillos de cabritilla. Es incuestionable que el tipo inglés se
presta mucho á la risa en sus excursiones de todo género; pero tambien
es preciso reconocer que en esa filosofía altanera que le distingue aun
en medio de los abismos alpinos, el Inglés no manifiesta, en el fondo,
otra cosa que dos fuertes y bellos sentimientos: el de la personalidad,
que se sobrepone á los usos ajenos, y el de la patria, que le hace tener
la ilusion de que al andar por un valle de los Alpes se está paseando en
su parque de Inglaterra ó su calle favorita.

La interesante procesion de paisanos salia de la iglesia principal (era
domingo) y se dirigia, silenciosa pero de buen humor, hácia una casa
donde se iba á celebrar una boda. Mas de trescientos paisanos de uno y
otro sexo desfilaron por delante de nosotros, por pares ó en pequeños
grupos. Los hombres, en lo general de talla mas que mediana, delgados y
bien musculados, eran notables por el mirar franco de sus ojos azules,
sus fisonomías rudas pero sencillas, abiertas y simpáticas, y el andar
lento y seguro. Vestian todos calzon angosto y chupa de paño burdo,
color de castaña ó pardo, sombreros de paja, pintados de negro, de alas
angostas y copas monumentales á estilo de _cubiletes_; y calzaban
gruesos botines claveteados ó zuecos de madera bien trabajados. Cada
cual llevaba en la boca una enorme pipa de porcelana con pinturas,
empatada en una caña negra ó amarilla de un pié de longitud y pendiente
del labio inferior sin apoyo ninguno de la mano.

En cuanto á las mujeres, sus fisonomías eran mas dulces y sus vestidos
verdaderamente graciosos. Todas tenian cabelleras abundantes de un rubio
color de oro, atadas por fuera de las cofias formando enormes roscas, ó
pendientes sobre las espaldas en espesas trenzas con grandes lazos de
cintas negras. Si el mayor número de las paisanas no llevaban en la
cabeza sino sus grandes cofias negras con anchos encajes de punto,
muchas tenian coronas de enormes rosas artificiales. Usaban todas
corpiño y enaguas de paño negro ó color de castaña, con mangas, pechera
y delantal de muselina ó indiana blanca. Así mismo, todas revelaban su
benignidad de carácter y su modesto bienestar en sus redondas carnes,
sus rosadas mejillas, su risa candorosa y afable y sus ojos azules
llenos de dulzura.

Toda esa poblacion de Grindelwald tiene sus habitaciones fijas en el
valle, pues á pesar de su altura y de la vecindad de los nevedos está
protegido contra muchas borrascas. En el verano cultivan unos los
campos, y otros suben á las montañas á cortar maderas ó cuidar los
rebaños y fabricar quesos. En el invierno descienden á su distrito y
aldeas del valle, y miéntras los mas fuertes se ocupan en bajar de las
montañas las maderas cortadas, los demas se encierran en sus casas á
trabajar bordados y encajes, fabricar curiosidades de madera, tallar y
pulir cristales, etc.

El dia declinaba y era preciso volver á Interlaken: montamos otra vez en
nuestro cochecito y emprendímos la bajada, dando un saludo de admiracion
al espectáculo prodigiosamente bello y variado que con tanta delicia
habíamos contemplado.

       *       *       *       *       *



CAPITULO XI.

EL CANTON DE UNTERWALDEN.

El lago de Brienz.--Giessbach.--Brienz.--El valle de Meyringen.--El
cuello de Brünig.--Los valles de Sarnen.--Un paisaje de
parroquia.--Condiciones históricas, sociales y políticas del Canton.


El cielo estaba lleno de luz y esplendor y las brisas de la mañana
rizaban las ondas y nos llegaban de las montañas cargadas de los ricos
aromas que emanan de los bosques de abetos, cuando subíamos á bordo de
un gracioso vaporcito, que en breve comenzó á cortar como un cisne pardo
las bellas aguas del lago de _Brienz_. Mas de cuarenta pasajeros nos
hallábamos sobre el puente de popa, y no pocos iban apiñados hácia la
proa. Algunos iban directamente á desembarcar en _Brienz_, en el extremo
superior del lago; otros debian detenerse en el puertecito intermediario
de _Boenigen_; los del mayor número íbamos á visitar de paso, durante
algunas horas, la bellísima cascada de _Giessbach_. A la derecha veíamos
distintamente la ancha faja cenicienta de las aguas del Lütschina,
afluyendo sobre la ribera izquierda del lago como un reguero de ceniza
echado sobre el verde tapiz de una pradera. Mas adelante, del mismo
lado, pasamos casi tocando con la primorosa islita de _Boenigen_ ó
_Schnecker-Insel_ (_Isla-de-los-caracoles_), que parece una miniatura
fabricada por ondinas.

El lago de Brienz, perfectamente análogo por su color al de Thun y
producido por el mismo rio Aar, es de los ménos considerables entre los
de primer órden, pero el mas profundo de todos los de Suiza. Mide apénas
unos 15 kilómetros de longitud, de N.-O. á S.-E., por 6 de anchura, y su
profundidad llega hasta la prodigiosa medida de 600 metros en algunos
puntos. El lago recibe algunos torrentes, de los cuales el mas curioso
es el que da salida á las aguas del _Faulen-see_ (ó _Lago-podrido_),
situado encima de las montañas, torrente que perdiéndose en cavidades
subterráneas no reaparece sino en el momento de arrojarse al lago de
Brienz. Las montañas que determinan la cuenca de este son mucho mas
ásperas, salvajes y elevadas que las del lago de Thun, y se levantan
repentinamente en estupendos murallones tajados á pico que parecen
amenazar desplomarse sobre las ondas. Sinembargo, en la circunferencia
prolongada de la cuenca se ven unos diez ó doce pueblecitos, de los
cuales los mas notables son los de Brienz y Boenigen, con una poblacion
total de cerca de 7,000 habitantes: unos pintorescamente trepados sobre
las lomas abruptas y al pié de tupidos bosques de abetos, y otros
reposando muellemente sobre las riberas del lago.

Al aproximarnos á la cascada de _Giessbach_ el espectáculo nos
sorprendió por su gracia imponderable. Allí no hay nada de esa majestad
imponente y sublime de la catarata de _Tequendama_, capaz, como otras de
Colombia, de hacer profundamente poeta y religioso á un ateo (si es que
puede haber alguno) con solo mostrarle el colosal prodigio de la
Creacion. No: el interes de la de Giessbach, como de las mejores
cascadas suizas, está en la gracia, el capricho, la variedad
encantadora. En su presencia se puede amar, conversar, reir y galantear;
miéntras que delante del Tequendama no es permitido sino contemplar con
asombro, admirar y meditar en lo infinito.

Al saltar al puertecito de Giessbach, casi al pié mismo de la cascada,
todos los pasajeros nos dispersamos por las diversas encrucijadas de la
cuesta, ávidos de emociones que contentasen nuestra curiosidad. La
montaña, cubierta de espesos bosques, se abre en un recuesto que produce
en cierto modo un vallecito, á unos 60 ó mas metros de altura sobre el
lago, teniendo su límite inferior en el peñasco enorme que domina la
ribera, y elevándose del lado interior por la espesa montaña hasta una
altura bien considerable. En el extremo de ese recuesto se halla un
elegante hotel precedido de hermosas terrazas, y al frente de él se
precipita la cascada, dando saltos estrepitosos por entre vastas alcobas
de verdura sombría tapizadas de líquenes y musgos. Allí cada viajero va
sitúandose sucesivamente en los balcones ó miradores de piedra que
permiten de trecho en trecho contemplar de cerca la cascada.

El torrente se precipita de lo alto de la montaña por una abra estrecha,
semejante á un enorme chorro que se lanzase de una azotea por entre
balcones de piedra cuajados de guirnaldas y cubiertos con flotantes
cortinajes de severa verdura. Compónese la cascada de una sucesion de
catorce caidas ó cascadas, de proporciones y aspectos diferentes,
formando como una inmensa escalera de torbellinos y de peñascos, sobre
los cuales se lanzan las aguas en brillantes plumajes, en enormes
chorros ó en espirales cristalinas y nubes tornasoladas de menuda lluvia
Si el conjunto, visto de frente, es encantador, se experimenta suma
delicia al situarse debajo de uno de los mas enormes peñascos, donde
gira un pasadizo practicado en la concavidad de la roca; sintiéndose uno
arropado por el turbion que salta por encima, formando una soberbia
boveda líquida y espumante que se encuadra primorosamente en el doble
marco de los bosques.

El contraste es muy sensible si se aleja uno de la cascada para subir
hasta el mirador que se encuentra sobre el borde de la roca poderosa que
se destaca sobre la ribera del lago. Desde allí se abarca con la mirada
un paisaje soberanamente bello. A la derecha, al N.-O., se ve el valle
superior del Aar ó de _Hasli_, la entrada del turbio rio al lago, y
Brienz y algunos otros pueblos; á la izquierda, el lindo valle de
Interlaken, y mas léjos el lago de Thun; al frente, una inmensa
fortaleza de montañas de rústica majestad; en el fondo, la extension
total del lago, silencioso, dormido y solitario, que parece como
indiferente á la cólera del torrente de Giessbach que le lanza sus
chorros espumantes, y cuya tranquilidad engañosa fascina al viajero
maravillado, que á la sombra de los abetos contempla el abismo de
esmeralda líquida que tiene á sus piés. Añadid á todo eso los silbidos
de la locomotiva de algun vapor que atraviesa el lago, despertando los
ecos de aquellos senos de granito y proyectando entre el cielo y las
ondas su blanquísimo penacho de humo, y tendreis el cuadro completo que
estimulaba nuestra admiracion.

       *       *       *       *       *

Brienz es una pequeña villa de unos 1,800 habitantes, bastante animada y
curiosa, gracias á su comercio considerable de excelentes quesos, su
fabricacion de esculturas y curiosidades de madera, su viejo castillo
arruinado, sus renombradas cantatrices de canciones nacionales, y su
vecina cascada de _Muhlbach_ que mide 360 metros de altura. En Brienz
nos detuvimos apénas el tiempo necesario para tomar un refrigerio y
hacer enganchar un carricoche que debia llevarnos por el valle del Aar
en direccion al canton de Unterwalden, pasando por el cuello de
_Brünig_. Al llegar al pié de la montaña, al extremo de un puente que
atraviesa el Aar, nos apeamos de la pequeña tartana: el cochero se
convirtió en muletero y guia, dejó el carruaje á la vera del camino
carretero, ensilló los dos robustos y lerdos caballos del tiro, montamos
y comenzamos á trepar la cuesta, encerrada entre modestos cortijos é
hileras de nogales corpulentos.

Despues de una hora de marcha lenta y perezosa por un sendero pedregoso
y rudo, subímos á un estrecho volador que ceñia el costado del cerro.
Toda vegetacion artificial habia desaparecido, y caminábamos al traves
de enormes derrumbes que las nieves y las lluvias producen, al pié de
manchas de abetos deteriorados por los huracanes. Mirando hácia atras
contemplábamos el romántico panorama del lago de Brienz; abajo teníamos
el gracioso valle de Hasli (en cuyo centro demora _Meyringen_) surcado
por el Aar y dominado por altísimos muros de montañas perpendiculares, á
uno y otro lado.

Era interesante el contraste de los objetos que componian el cuadro. El
Aar estaba muy crecido y, saliendo de madre, habia inundado con sus
ondas grises muchas porciones del valle, arrastrando chozas y cercas
destrozadas, montones de piezas de madera, árboles enteros y algunos
animales. En el resto del valle todo era alegre y risueño, gracias á las
variadas sementeras y los pueblos, caseríos y cortijos dispersos en todo
sentido. Arriba, al S.-E., se destacaban á lo léjos los magníficos
nevados de donde surge el Aar; mas cerca, en el segundo término de la
perspectiva, enjambres de montañas cubiertas de abetos; y en el primer
término, dominando el valle, se alzaba como una muralla artificial,
inmensa, la roca desnuda y de tintas melancólicas por donde se
precipitan paralelamente de grandes alturas, como cintas de acero
bruñido, las bellas cascadas de _Oltschibach, Wandelbach y
Falchernbach[20]_. Así, el cuadro era un conjunto de desolación,
tristeza, majestad y pintorescos paisajes, resumiendo diversos géneros
de poesía.

[20] La terminacion _bach_ significa en aleman _cascada ó torrente_.

Por lo demas, el valle de Hasli, en cuya region superior nace el Aar y
termina el territorio del canton de Berna, es uno de los mas renombrados
de Suiza. Tiene la particularidad, según la crónica y las observaciones
hechas, de que toda su poblacion se compone de los restos de dos razas
puras, originarias del Norte, á virtud de una inmigracion de 6,000
Suecos y 1,200 Ostfrisones que fué á establecerse en el valle en el
siglo V. Toda esa poblacion, hermosa y de tipo vigoroso, profesa la
religion reformada, miéntras que al lado opuesto de la montaña que
íbamos trasmontando la religion católica domina con la misma exclusion.

Acaso entre los fenómenos sociales no hay ninguno mas curioso y digno de
atencion que el de la geografía de las religiones, tan misteriosa en
apariencia. En Suiza, mas que en ningún otro país de Europa, léjos del
artificio actual de las religiones convencionales, se puede observar ese
fenómeno en el seno de poblaciones rústicas y sencillas. En efecto, se
ve que entre dos valles separados por alguna montaña secundaria, ó en
una planicie cortada por un riachuelo, de un lado reina sin competencia
el catolicismo y del otro el calvinismo. Y sinembargo la topografía, las
producciones y los climas son exactamente iguales ó semejantes, la raza
y la lengua unas mismas, y las diferencias de instituciones y costumbres
poco sensibles. ¿Qué influencia ha podido determinar la absoluta
discordancia religiosa? Evidentemente la accion ó presion histórica de
los gobiernos. Por mucho que se diga en contrario, son los gobiernos los
que hacen á los pueblos, y es por eso que la responsabilidad de los
primeros es infinitamente mayor que la de los segundos.

Que el lector me disimule esta digresion moral (acaso inoportuna desde
el corazón de una montaña) y se digne acompañarnos á trasmontar el
cuello de Brünig; dejando de la hoya magnífica de los _Cuatro-Cantones,_
al traves de una selva llena de rumores, de ricas, y salvajes bellezas,
de majestad y misterio.

La selva era inmensa y su hermosura solo comparable con la poesía de su
soledad. Caminábamos sin ver ni un rayo del sol poniente, bajo bóvedas y
pabellones interminables de verdura sombría reposando sobre columnatas
colosales de abetos, revestidas de líquenes y musgos. Ningún ruido
extraño se mezclaba al eco de las pisadas de nuestros caballos y á ese
rumor vago, sin causa visible pero eterno, que es la voz misteriosa de
las florestas. Pero de tiempo en tiempo sentíamos las explosiones
causadas por las minas en las rocas que taladraban en el fondo de la
selva algunos peones, abriendo un camino carretero por en medio de
abismos. Despues volvía á reinar el silencio, cuando no lo interrumpía
por momentos el canto melancólico y gutural de nuestro guia, y,
caminando con recogimiento, nos creímos errantes en un mundo enteramente
salvaje.... ¡Error! á nuestro lado, por encima de nuestras cabezas, iba
tambien de árbol en árbol, escondiéndose bajo las ramas, un compañero,
un espíritu invisible, que acaso nos iba diciendo algo al oído sin que
pudiésemos percibir su admirable lenguaje ni adivinar su pensamiento.
¿Quién era ese misterioso compañero? Era simplemente el alambre del
telégrafo eléctrico, alambre que, animado como nosotros por un fluido y
un pensamiento, por el alma natural y social, atestiguaba la presencia
de la civilizacion en el fondo de la selva solitaria....

Cada pueblo, como he dicho no ha mucho, se revela en su manera de
adoptar los grandes progresos de la civilizacion. La refinada Francia y
la positiva Inglaterra hacen girar sus alambres eléctricos por
larguísimas series de postes artificiales, barnizados y llenos de piezas
de loza ó cristal que aislan el fluido y separan los alambres. En Suiza
no se toman la pena de ejecutar esos trabajos; los telégrafos se
acomodan á todos los caprichos de la topografía, y las series de sus
postes son las columnatas naturales de sus bosques de abetos, los mas
lujosos salones de la poética Suiza.

       *       *       *       *       *

Habíamos entrado al territorio del canton de _Unterwalden_ cuando
descendíamos la montana de Brünig, en direccion al precioso vallecito de
_Lungern_. El sol se habia escondido detras de la mole gigantesca de
ásperas montañas que se extienden desde el grupo de _Giswylerstock_
hasta el cerro de _Pilatos_. En algunos puntos de la vía, donde la
floresta se aclaraba un poco, asomaba un pedazo del horizonte inferior y
podiamos destinguir perfectamente la configuracion de los valles y lagos
que desde el pié del Brünig se dirigen hácia la hoya caprichosa,
irregular y magnífica del lago de Lucerna ó los Cuatro-Cantones.

El canton de Unterwalden se compone de dos medio-cantones ó cantones
gemelos, que giran paralelamente en la direccion del S.-E. al N.-O.,
teniendo en su conjunto un aspecto simultáneamente severo y gracioso,
por la yuxtaposicion de las montañas y contrafuertes que los surcan en
todas direcciones y de sus numerosos y risueños vallecitos, en algunos
de los cuales se encuadran pequeños lagos del mas poético aspecto. Los
dos gemelos de aquel país tienen muy desiguales proporciones: así, el
medio canton inferior de _Nidwalden (Valles-de-Abajo)_ apénas abarca la
cuarta parte del territorio total, y carece de lagos exclusivos, si bien
tiene riberas en los de los Cuatro-Cantones y _Alpnach_. La cadena de
montes de _Kernwald_ los divide, pero su fraternidad se mantiene hasta
en los nombres de sus principales rios, llamados ámbos _Aa_ [21]. El
territorio de los dos medio-cantones se extiende desde los magníficos
nevados del _Titlis_, al E. hasta el monte _Pilatos_, al O., y desde las
alturas de _Bothorn_, al S., hasta la ribera izquierda del lago de los
_Cuatro-Cantones,_ al N., cerca del célebre sitio de _Grütli_; partiendo
límites así con los cantones de Urí, Berna, Lucerna y Schwyz, y midiendo
48 kilómetros en su mayor longitud, 36 en su mayor anchura y 687
kilómetros cuadrados de área total.

[21] Palabra céltica que significa _agua_, y que con la adicion de una r
(aar) significa corriente de agua ó rio.

El medio-canton que teníamos mas á la vista y que íbamos á recorrer en
lo mas notable era el de _Obwalden (Valles-de-Arriba)_, que tiene su
capital propia. Desde lo alto de la montaña velamos la hoya estrecha y
muy risueña del _Aa_ superior, en cuyo fondo aparecian, con esa
serenidad melancólica de las aguas que no reflejan ningún rayo de luz,
los lagos de _Lungern_, _Sarnen_ y _Alpnach_[22], eslabonados entre sí
por la cinta graciosa del Aa, como tres placas desiguales de _aluminium_
en un magnífico brazalete de esmalte imitando esmeralda. Nada mas
apacible y gracioso en su género que el vallecito de Lungern, rodeado de
muy altas montañas por tres lados, como una calle sin salida, y cuyas
praderitas verdes y lustrosas se encuadran maravillosamente en el marco
sombrío de los bosques de abetos surcados por algunos derrumbes. El
pueblo de Lungern, que cuenta poco mas de 1,400 habitantes, está como
disperso en el fondo del vallecito y al pié de las suaves faldas que
remontan hácia la montaña de un lado, mostrando en todos sus objetos la
gracia y el candor de sus vecinos. Mas abajo se encuentra el lago, de un
kilómetro de longitud ó poco mas, y unos 250 metros de anchura, cuya
graciosa cuenca formada por peñascos está rodeada de praderitas y
cortijos.

[22] El lago de _Alpnach_, que en otro tiempo estuvo, sin duda,
completamente aislado, ha degenerado en golfo del de los
Cuatro-Cantones.

En otro tiempo ese pequeño lago era mas considerable, pero los vecinos
de Lungern, que carecen de terrenos arables suficientes, quisieron
disecarlo para destinar su lecho al cultivo. Desde 1790 hasta 1836 se
ejecutaron de tiempo en tiempo trabajos costosos, y se logró practicar
en la roca una galería subterránea de 439 metros de longitud que debia
darles salida á las aguas. Pero la galería no fué practicada á una
profundidad suficiente, y aunque una zona considerable de la cuenca
quedó libre, bajando mucho el nivel de las aguas, jamas se pudo
aprovechar parte ninguna del lecho. El lago quedó diminuto y
deteriorado, se gastó en balde trabajo y dinero, y la agricultura nada
ganó.

Recorriendo á pié las praderitas de Lungern, por en medio de graciosas
casitas y cortijos, nos sentímos atraidos por un pequeño paisaje
encantador, digno de fijar el pincel del mejor artista. Una modesta
iglesia, rodeada por su cementerio y algunos huertecitos de árboles
frutales; á un lado una linda casa de paisanos, resaltando sobre el rico
y florido tapiz de grama; del otro un arroyuelo cristalino que iba por
entre cercas de palos á hundirse en una ramblita cubierta de festones
para darle movimiento á un aserrío de tablas; y en el centro, en una
plazoleta, un grupo de mujeres y niños con sus atavíos originales,--tales
eran los elementos del gracioso cuadro. Nada mas sencillo, mas comun
en apariencia, y sinembargo, nada mas completo como cuadro social y
de la naturaleza suiza.

La puerta principal de la iglesia estaba abierta de par en par, porque
se acercaba la hora de las oraciones de la tarde, y desde afuera se veia
la profusion de ornamentos candorosamente pintorescos que distinguen á
las iglesias católicas en los distritos rurales[23]. El cementerio no
tenia muros, sino cercas de madera en forma de rústicas barandas, que le
daban la apariencia de un jardin. En el interior se veian numerosos y
humildísimos sepulcros casi á flor de tierra, en medio de los cuales se
destacaban innumerables cruces negras coronadas de guirnaldas, y con
hojas negras de laton en que se veian en letras blancas ó amarillas los
nombres de los que reposaban en la paz de la inmortalidad. Era notable
la abundancia de nombres españoles, tan queridos en los países alemanes,
tales como _María_, _Isabel_, _Luisa_, _Mariana_, _Gertrúdis_ y
_Francisca_. En solo un pequeño espacio contamos mas de 15 _Marías_, lo
que nos indicó la poética predileccion particular por la Vírgen. Es que
la religion tiene sus sexos como las almas que la alimentan. El
cementerio era literalmente un jardin: jardin admirablemente armonioso
de flores, cruces y sepulcros. ¿En dónde tienen mejor cabida las flores,
si no es en las cunas y los cementerios, en los altares y en el casto
retrete de la mujer virtuosa y amante?...

[23] La poblacion de Unterwalden es católica en su totalidad

La casa que hacia juego con la iglesia, el cementerio y el arroyo, era
completamente típica Vista por su fachada presentaba cuatro pisos
superiores al del suelo, los dos inferiores de igual anchura, y los
superiores disminuyendo gradualmente al elevarse, á virtud de la forma
triangular de la techumbre exterior. En cada piso se veian anchas
vidrieras compuestas de pequeñísimos vidrios empatados en marcos de
madera, sin abras exteriores y formando una curiosa simetría; y del
suelo de la casa, á los lados de la puerta, se alzaban robustas plantas
de madreselvas que trepaban hasta los pisos altos, formando en la
fachada flotantes cortinajes floridos que se entrelazaban sobre los
marcos de las ventanas. La casa reposaba en un cimiento de piedras
menudas hasta el suelo del primer piso, y de ahí para arriba todo el
edificio se componia de tablas de abeto graciosa y cuidadosamente
unidas. En derredor todo era guirnaldas flotantes, enhiestos arbolitos y
alfombras de grama salpicada de flores silvestres.

En cuanto al grupo de paisanas que aguardaban el toque de oraciones, sus
vestidos originales y pintorescos realzaban la gracia y sencillez de sus
fisonomías inocentes. Lo que mas nos llamaba la atencion era su singular
tocado de hermosos moños medio cubiertos por cofias negras con encajes,
moños trenzados con cintas blancas y prendidos con enormes placas de oro
y plata imitando aletas y escamas, adorno que no carece de analogía con
el que despues vímos en el tocado de las paisanas de Holanda, sobre todo
del lado de Rotterdam. ¿Se me dirá que estos pormenores carecen de
interes? Es bien posible; y sinembargo la escena se nos grabó
profundamente en la memoria. Había tanto candor, tanta naturalidad y
poesía en esa iglesia abierta y repleta de adornos pintorescos;--ese
cementerio-jardin, defendido mas por la piedad comun que por su humilde
cerca cubierta de guirnaldas;--esa _casa-chalet_, toda trasparente (con
mas vidrieras que muros) y envuelta en un manto de flores y verdura,--y
ese grupo de mujeres sencillas, de tipo original, esperando una
campanada en la iglesia para entrar á orar! La escena era por sí sola
una revelacion completa de las creencias, las costumbres, los hábitos,
la raza y las virtudes campestres de aquella modesta poblacion.

       *       *       *       *       *

Eran las cinco de la mañana cuando partíamos de Lungern al dia
siguiente, en un ligero cochecito, orillando sucesivamente los valles de
Lungern, Sachseln y Sarnen. La excursion al traves del pueblo de
_Sachseln_ es realmente encantadora. El lugar (que apénas tiene unos
1,500 vecinos) está literalmente escondido, al pié de una magnífica
montaña, en una vasta y primorosa floresta de árboles frutales, repleta
de perfumes y alfombrada de heno y flores de mil colores. Los grupos de
manzanos, perales y ciruelos alternan con los de cerezos, nogales y
otros árboles en la mas graciosa confusion. Así, el distrito es
literalmente un verjel, y sus habitantes viven entre flores, frutas y
bóvedas perfumadas. Dudo mucho que los jueces tengan oficio allí. El
crímen debe de ser desconocido en ese pueblo de humildes hortelanos,
nacidos entre flores.

El lago de _Sarnen_, haciendo abstraccion de las ciénagas vecinas, es de
un aspecto suave y sereno. Sus orillas se confunden casi con el valle, y
el camino pasa rozándole sus murmurantes y adormecidas olas. Al lado
opuesto se ven campiñas bien cultivadas y dos ó tres pueblos análogos al
de Sachseln. La longitud del lago no excede de 6,366 metros, con 1,916
de anchura y unos 70 de profundidad; y la navegacion se hace en
barquichuelos de sencilla construccion.

_Sarnen_, que cuenta poco mas de 3,400 habitantes, está trepada en parte
sobre la falda de una montaña, reposando muellemente en las dos márgenes
del Aa y rodeada de bellas arboledas. El estilo de esa pequeña ciudad es
tan original como gracioso, y al notar su simplicidad de formas ninguno
podría pensar que se halla en la _capital de un Sitado soberano_. Pero
esa simplicidad se comprende con simpatía al saber que el doble canton
de Unterwalden no es otra cosa que una humilde y dichosa confederacion
de distritos que son otras tantas repúblicas democráticas. Unterwalden,
por su pequeñez, no vale la pena de una relacion detenida, como cuerpo
político; pero por algunas de sus instituciones características merece
que se le cite como un modelo, y que se le respete por la filosofía y el
buen sentido de sus ciudadanos.

La poblacion de Unterwalden, de raza primitiva ó mas bien germánica,
habla exclusivamente el aleman (muy viciado) y cuenta apénas 24,960
individuos, distribuidos en 13 parroquias, de las cuales 7 corresponden
á Obwalden y 6 á Nidwalden. Desde el año de 1150 se estableció la
division del Estado en dos entidades de gobierno independiente, teniendo
la una su capital en Sarnen y la otra en Stanz. Unterwalden fué uno de
los tres confederados que formaron la liga de Guillermo Tell para
constituir la nacionalidad suiza, y sus soldados valerosos tomaron parte
en todas las batallas de la independencia. El Canton en su totalidad no
contiene sino florestas naturales, praderas y verjeles, siendo casi
totalmente nulos el cultivo de cereales y la fabricacion. Así, sus
producciones se reducen al corte de maderas, las cosechas de frutas
(peras, manzanas, cerezas, ciruelas, duraznos, albaricoques y nueces de
nogal), la extraccion de cidra (_kirchenwasser_), aceite de nueces y
exquisita miel de abejas, y la fabricacion de quesos; todo lo cual rinde
valores relativamente considerables, así como las crias de ganados.

Cada una de las parroquias forma una república democrática,
independiente en su gobierno propio y regida por asambleas de todos los
ciudadanos, y por funcionarios electivos para los servicios permanentes.
Cada medio-canton tiene sus ciudadanos propios, y solo poseen el
sufragio comun unas cien familias de patricios primitivos que gozaban
del derecho ántes de la division del Estado. Las instituciones de los
dos medio-cantones ó gemelos políticos son tan análogas que basta
indicar las de uno de ellos para dar idea del todo. Cada año se reunen
en Asamblea todos los ciudadanos _activos_ de la confederacion de
parroquias[24] con el objeto de discutir y votar las leyes y los
presupuestos, aprobar las cuentas de la administracion, nombrar, si es
oportuno, la parte de representantes que han de figurar en los cuerpos
legislativos de la Confederacion helvética, y elegir los altos
magistrados encargados de la administracion comun de la pequeña
confederacion. La Asamblea no tiene iniciativa en las leyes y se reduce
á aprobar ó rechazar lo que le propone el Poder Ejecutivo. Este se
compone de 12 ó 14 magistrados llamados _Propuestos_ (_Vorgesetzten_),
presididos por el _Landammann_ (_Hombre que gobierna el país_), especie
de Presidente elegido anualmente por la Asamblea ó _Landsgemeinde_. Los
_Propuestos_ son inamovibles.

[24] Mas de la cuarta parte de los habitantes son ciudadanos. Obwalden
tiene unos 13,400 habitantes y Nidwalden el resto. La ciudadanía se
adquiere á la edad de 20 años.

El rasgo mas bello de esas dos confederaciones microscópicas, que viven
tan felizmente con su democracia pura, es la institucion relativa á la
pena de muerte. Esta no puede ser pronunciada ni ordenada, cuando por
gran casualidad ocurre un crímen capital, sino por un gran jurado
compuesto de los jueces permanentes y todos los ciudadanos mayores de 30
años (excepto los eclesiásticos) que no son parientes de las partes y
pueden prestar juramento. Despues del principio de la inviolabilidad de
la vida, que vale mas que todo, nada hay tan bello como ese
reconocimiento del principio de la familia social, en virtud del cual no
es permitido privar de la vida á uno de sus miembros sin que toda la
comunidad dé su voto y lo consienta. Es extraño que un estadito
microscópico, perdido entre los contrafuertes y lagos de los Alpes, le
esté dando lecciones al mundo que se llama civilizado acerca de la
solidaridad fraternal de los hombres y los derechos de la vida humana!

No olvidaré hacer notar que el Poder Ejecutivo es asistido en cada
medio-canton por un Gran Consejo de representantes, y que el tribunal
superior de cada grupo federal es igualmente un conjunto de jueces ó
diputados judiciales de las parroquias. Así, la idea federativa se
muestra en todas las entidades, desde la confederacion de los individuos
hasta la de las distritos, como se muestra luego en la asociacion de los
cantones soberanos.

En el puerto de _Alpnach_, al pié del monte Pilatos, nos embarcamos á
bordo de un vapor para cruzar el lago de los Cuatro-Cantones, en
direccion á Lucerna. A nuestra derecha veíamos á _Stanz_, dormida en su
gracioso valle, y el lago desarrollaba á nuestra vista encantada sus
ondas reverberantes, sus magníficas montañas y todo un panorama de las
mas poéticas y variadas formas, que evoca en todos sus sitios mil
recuerdos de los tiempos heróicos de Suiza.

       *       *       *       *       *



CAPITULO XII.

LOS CUATRO-CANTONES.

Idea general topo-hidrográfica.--La ciudad de Lucerna.--Curiosidades.
--Un contraste social.--Condiciones generales del canton de Lucerna.--El
lago de los Cuatro-Cantones.--Su navegacion y aspecto interior.--Recuerdos
de la independencia.


Casi en el centro del territorio suizo, en la region donde termina en
cierto modo la zona montañosa y comienza la de las planicies ondulosas ó
muy accidentadas, se produce una hoya relativamente considerable que,
teniendo por centro hidrográfico al rio _Reuss_, ofrece á la vista del
viajero el mas variado y acaso el mas bello panorama de ese país de
maravillas naturales.

Esa hoya, de formas muy irregulares y cerrada por todos lados ménos al
Norte, es determinada por los numerosos contrafuertes que los Alpes
arrojan sobre las planicies en muy diversas direcciones, y su conjunto
produce la yuxtaposicion de numerosos valles, bastante estrechos y
profundos, que giran todos sobre el valle central del Reuss, rio que,
naciendo en las alturas de la _Furka_, á corta distancia de las fuentes
del Ródano, corre en direccion absolutamente opuesta y va, de Sur á
Norte, á llevar sus aguas al Rin, confundidas con las del Aar y el
Limmat. El _sinus_ ó ensanche del Reuss en el fondo de una cuenca de
inmensas rocas perpendiculares, es lo que constituye el lago de los
Cuatro-Cantones (_Vier-Waldstatter-See_), el mas irregular y, sin
disputa, el mas curioso de cuantos tiene Suiza.

Al derredor de esa cuenca lacustre y dentro de la hoya indicada se
encuentran, en todo ó en parte, los cuatro cantones que le dan su nombre
al lago: al O. el de _Unterwalden_; al S. el de _Urí_; al E. el de
_Schwyz_, y al N. el de _Luzern_ ó Lucerna,--rodeados por los de Berna,
Glaris, Zug, Argovia, etc.

Así, los cuatro cantones forman el mas pintoresco enjambre de montañas
empinadas y abruptas (algunas de ellas nevadas), angostos y risueños
vallecitos, colinas y riachuelos, bosques, praderas y verjeles, que se
amontonan ó alternan al derredor del lago múltiple y caprichoso, como
las mil variadas formas de un vasto parque semi-salvaje y
semi-artificial al derredor de un enorme estanque de granito en que
murmuran ondas trasparentes y azules.

Si la topografía y la comunidad de intereses, de esfuerzos patrióticos,
lengua, religion, raza y tradiciones, han creado una íntima
confraternidad entre los cuatro ó mas bien _cinco_ cantones mencionados,
la conformacion de su admirable lago indica, con no ménos evidencia que
la orografía, que aquellos pueblos nacieron destinados á la comunidad
social.

En efecto, si se observa la extraña configuracion del conjunto del lago,
la direccion opuesta de sus golfos y la de los cinco rios ó riachuelos
principales que vierten sus aguas en la cuenca granítica comun, se
reconoce fácilmente que en un tiempo muy lejano del actual no existió
sino una serie de cinco ó seis lagos, ligados entre sí por los rios que
los determinaban y tendiendo todos á confundirse en la cuenca del de
_Lucerna_. Así, teniendo su caudal y cauce principales en el Reuss, el
lago total (que debió formarse por la ruptura de diques naturales y el
ensanche mas ó ménos lento de los cauces afluentes) recibe: al E., las
aguas del _Muotta,_ riachuelo central del canton de Schwyz; al O.,
sucesivamente el _Isenthal_, el _Aa_ inferior ó del medio canton de
Nidwalden, y el _Aa_ superior, que, como he dicho, recoge las aguas del
medio canton de Obwalden.

El lago en su totalidad tiene la forma irregular de una especie de cruz
latina con el asta quebrada hácia abajo, pero tendida en sentido
inverso. El pié quebrado es la pequeña cuenca correspondiente al valle
de Altorf, llamada particularmente _lago de Urí_, y alimentada solo por
las aguas del Reuss y el Isenthal. La parte central del cuerpo de la
cruz es determinada por otra cuenca de muy distinta direccion, casi
cerrada por dos estrechos, que tiene el nombre particular de _lago de
Buochs_, y recibe en su extremo superior las aguas del Muotta, y hácia
el N.-O. las del _Aa_ inferior. Mas abajo se abre otra cuenca que,
siendo uno de los rayos de una magnífica estrella de cuatro golfos, es
al mismo tiempo el principio del cuerpo ó tronco de la gran cruz. Allí
las aguas se dividen en cuatro receptáculos de formas bastante análogas:
el de la derecha gira por el pié de la magnífica montaña de _Rigi_ ó
_Righi_, teniendo en su vértice á _Küssnach_; el de la izquierda, que es
el otro brazo de la cruz, se dirige hácia el pié de la mole colosal del
_Pilatos_, y se divide en dos golfos pequeños, uno de los cuales es el
_lago de Alpnach_; en fin, el que determina la cabeza de la cruz toma su
direccion hácia Lucerna, con el nombre particular de _lago de Lucerna_,
se abre paso por en medio de bellísimas, colinas, dividiendo en dos
partes la ciudad; y restablece el cauce del rio Reuss.

Esta imperfecta y pálida descripcion dará alguna idea del singular
capricho ó la multiplicidad de formas del lago de los Cuatro-Cantones,
el mas interesante de todos los de Suiza por su aspecto y la composicion
geológica de las cuencas encadenadas que lo forman, y el mas poético
tambien, á causa de los espectáculos que ofrece y de los recuerdos que
hace evocar relativamente á la historia de la Confederacion,
Considerado en su totalidad, el lago tiene una elevacion de 438 a 450
metros sobre el nivel del mar, y mide en su máximum 38,530 metros de
longitud, 15,100 de anchura, y 360 de profundidad. La varia direccion de
los valles ó las abras que se inclinan hácia la cuenca del lago
determina las mas diversas y aun opuestas corrientes de vientos, lo que
unido á la composicion abrupta y rocallosa de todo el lecho, produce las
mas violentas borrascas, que se repiten con frecuencia y a veces
súbitamente.

Lucerna es, sin duda, por su situacion y las campiñas primorosas que la
rodean, una de las mas graciosas ciudades de Suiza, ó por lo ménos de
las que demoran sobre márgenes lacustres. Asi, su conjunto ó aspecto
general, sea que se le mire desde el lago, sea que se le contemple desde
alguna eminencia, es admirablemente poético y risueño. Sinembargo, en su
interior, aparte de algunos curiosos pormenores, Lucerna no corresponde
á sus apariencias ni á la idea que su reputacion le hace concebir de
antemano al viajero. La _fachada_ no coincide en nada con é interior de
la ciudad. Cuando llegábamos á bordo del vapor que nos condujo desde
Alpenach eran las once de la mañana, y bajo un cielo lleno de esplendor
brillaban bajo el rayo casi perpendicular del sol el lago y el rio, sus
muelles y puentes, los grandes y bellos edificios modernos que dominan
un ancho malecon en escuadra, los campanarios de la catedral y otras
iglesias, y las numerosas torres feudales y bastiones de las murallas
almenadas que rodean la ciudad. Ese conjunto era realmente seductor, y
sus bellezas se completaban con la magnificencia del paisaje
circunvecino, hacinamiento de lindas colinas ondulosas, cubiertas de
huertos y jardines y salpicadas de quintas y casas campestres en
pintoresca dispersion.

Pero al penetrar al interior de la ciudad, apénas detras de la primera
fila de edificios que dominan el lago, todo cambió de aspecto. Allí
encontramos donde quiera desaseo en las calles, vestidos tristes,
descuidados y sin ningún carácter, calles tortuosas, feas y
desapacibles, y casas de aspecto muy poco simpático. Por fortuna, si la
mugre y la basura aumentan la tristeza de esas calles, el movimiento
industrial y comercial les da alguna animacion de otro género. El
viajero se detiene con curiosidad á observar las fuentes públicas de
formas tradicionales y características (acaso las mas originales de
cuantas se ven en Suiza), y los puentes echados sobre el Reuss para unir
las dos partes de la ciudad, casi todos de madera, cubiertos, y
adornados con las mas curiosos retablos. Cada país se manifesta en sus
monumentos: Suiza, el país de las puras y abundantes aguas, ha prodigado
en todas sus ciudades esas fuentes conmemorativas de las tradiciones
nacionales, cuyas formas son tan características.

Lucerna no es notable por ninguna especialidad artística, industrial ó
literaria, ni por sus monumentos ó edificios públicos. Sus singulares
puentes de madera, tan característicos de Suiza, como las fuentes
públicas de piedra coronadas por figuras de guerreros ó animales, por
curiosos que sean no merecen en rigor el nombre de monumentos. El mas
hermoso edificio de la ciudad, situado en la parte S.-O., á la izquierda
del rio, es el antiguo colegio de los Jesuitas (hoy convertido en Liceo
cantonal), y esa superioridad es una prueba mas de que en todas partes
la Compañía de Jesus ha logrado el mejor lote. De los cuatro puentes de
Lucerna los mas notables son: el de _Hof_, que mide 360 metros de
longitud y atraviesa el vértice del lago, ofrece un admirable punto de
vista sobre las montañas, y está adornado en su interior con 238 malos
cuadros pintados al óleo que representan pasajes bíblicos; y el de
_Kapell_, que domina el punto en que el lago se convierte en rio, mide
324 metros y contiene 154 cuadros de muy antigua fecha que representan
sucesos de la historia de Suiza y la vida y milagros de los dos santos
patronos de la ciudad, Por curiosos que sean esos puentes vetustos es de
aplaudirse la resolucion de la ciudad de demolerlos para establecer
malecones y muelles á lo largo de las márgenes del rio, y reemplazarlos
con mas sólidas y elegantes construcciones.

De todas las curiosidades de Lucerna la que mas llama la atencion de los
viajeros _paseantes_ es el _monumento_ consagrado, fuera de la ciudad, a
la memoria de los soldados suizos que murieron al servicio de Luis XVI
en la famosa jornada del 10 de agosto de 1792, peleando contra el pueblo
de Paris. Consiste el monumento de un enorme león alegórico (de 9 metros
de longitud y 6 en altura) esculpido en el fondo de una especie de gruta
cavada en un gran peñasco. Una cascadita que salta por encima del león,
cayendo en un estanque, una capilla cercana, una casita elegante dentro
de la cual se hallan de venta mil curiosidades, y los pabellones de
verdura que rodean el monumento, completan el gracioso cuadro. Allí
encontramos a un guardián vestido con el uniforme de los suizos de Luis
XVI, asegurando con mucho aplomo á tres señoras inglesas que él se habia
batido como un león en la consabida jornada del 10 de agosto, escapando
por milagro. Aunque el _ilustre_ combatiente no manifestaba tener mas de
sesenta años, ni se mostraba muy erudito en punto á geografía francesa,
eso no impedia que un grave ciudadano de «la pérfida Albion» estuviese
recogiendo con avidez las _reminiscencias_ del suizo y anotándolas
cuidadosamente en una cartera de viaje, como novedades de primer orden.

Si la credulidad candorosa del insular nos hizo sonreír, confieso que no
pude comprender el orgullo con que los ciudadanos de Lucerna conservan
ese extraño monumento, que á mis ojos no era sino un padrón de infamia,
ó por lo menos una tristísima reminiscencia. En vez de consagrar
monumentos á la memoria de la degradacion del noble y libre pueblo
suizo, los ciudadanos de la Confederacion deberían hacer todo lo posible
por condenar al olvido ese mercenarismo extravagante que desde hace
tantos siglos ha hecho de la Suiza un semillero de soldados de las mas
odiosas tiranías y de los mas corrompidos y corruptores gobiernos. Si en
los últimos diez años se ha visto á los mercenarios suizos saqueando a
Peruza, como soldados del Papa, y defendiendo con atrocidades la causa
de los Borbones de Nápoles, debe recordarse tambien, en honor del
radicalismo helvético, que las asambleas y el gobierno de la
Confederacion han adoptado en esta época medidas enérgicas para poner
término al mercenarismo. Gracias al incomparable Garibaldi y á Gialdini
y otros generales italianos, los soldados suizos han desaparecido ya de
la Italia meridional; y entre los grandes resultados de la revolucion
italiana no será uno de los ménos apreciables la sustitucion del
_voluntario_ heróico y desinteresado (instrumento de emancipacion y
símbolo de la fraternidad de los pueblos) en lugar del _mercenario_ de
otra época, instrumento de opresion y símbolo de la degradacion humana.

       *       *       *       *       *

Lucerna, ciudad esencialmente católica, tiene unos 11,500 habitantes, de
los cuales en 1857 solo 317 eran protestantes. Gracias á la navegacion
por vapor del lago, en relacion con la via que conduce á Italia por el
San-Gotardo, y al reciente ferrocarril que la ha puesto en rápida
comunicacion con Berna y los ferrocarriles del occidente y norte de
Suiza, Lucerna comienza á tener notable importancia comercial, aunque
acaso la perderá en parte cuando Italia y Suiza tengan comunicaciones
directas y prontas. La industria de Lucerna se reduce á algunos tejidos
de algodon, lino y cáñamo y de objetos de _bonetería_, y sus fábricas
son muy subalternas. Produce tambien sombreros de paja y otros artículos
de poca importancia. Por lo demas, Lucerna es fiel al pensamiento
general (fruto de la emulacion que engendra el régimen de autonomía
federal) que inspira á los Suizos tan cuidadoso interés por los
establecimientos de instruccion y beneficencia. El aislamiento en que la
naturaleza habia tenido á los pueblos suizos, ántes de las invenciones
modernas de la industria en materia de comunicaciones, les habia hecho
comprender que debían sacar toda su fuerza de ellos mismos. Por eso ha
sido tan profundo y general en Suiza el sentimiento de fraternidad, que
se manifiesta en los numerosos hospitales, hospicios y otros
establecimientos análogos. En cuanto á los de enseñanza, la emulacion,
por una parte, sostenida por la autonomía política y social de los
cantones, y por otra el progreso de las ideas é instituciones
democráticas despues de 1798, y de 1848 particularmente, han favorecido
la multiplicacion de institutos destinados á propagar los conocimientos
de todo género en la masa popular.

Haré notar aquí, á reserva de posteriores observaciones, ciertos
contrastes curiosos que el viajero atento observa fácilmente en las
ciudades de Suiza. En ningún país son tan oportunas las comparaciones
como en Suiza, donde en un pequeño pero variadísimo territorio coexisten
confederadas varias razas muy distintas, con religiones, prácticas,
artes é instituciones muy diversas. Sin querer en manera alguna deducir
reglas generales en favor ó en contra de ningúna religion, puedo afirmar
que sin excepcion ninguna notable, he observado en todas las ciudades de
Suiza un contraste evidente respecto del mercenarismo, el desaseo, la
situacion de los establecimientos públicos y las costumbres é
instruccion de las masas populares. Los cantones protestantes han
suministrado un número insignificante á los déspotas, en calidad de
mercenarios; la inmensa mayoría ó casi la totalidad de estos ha salido
siempre de los cantones católicos. ¿Es que el protestantismo es
favorable á la libertad y mantiene y estimula el sentimiento de la
dignidad personal? Creo que sí, á juzgar por los hechos que he observado
en muchos de los Estados europeos, correspondientes á distintas razas y
religiones.

En cuanto al instinto ó el gusto por el aseo y la decencia, he visto en
Suiza (y mas tarde haré notar lo mismo respecto de otros países) el
contraste que ofrecen doce de las capitales de cantones que he visitado.
En la serie de ciudades que visitamos desde Ginebra hasta Schaffhousen,
pasando por Losana, Neuchâtel, Friburgo, Berna, Lucerna, Altorf, Zug y
Zuric, y desde San-Gall hasta Basilea, hemos visto, no obstante la
alternacion en que se hallan esas ciudades, por razón de sus creencias
religiosas, esta diferencia: en Ginebra, Losana, Neuchâtel, Berna,
Zuric, San-Gall, Basilea y Schaffhousen, ciudades protestantes,
decencia, pulcritud y esmero en todas las cosas públicas; en Friburgo,
Lucerna, Altorf y Zug, desaseo, incuria en las masas y las calles,
ausencia ó escasez de gusto. El mismo contraste ofrecen las ciudades
suizas en lo relativo a la instruccion popular, á la situacion de los
establecimientos públicos y á las manifestaciones de actividad y
progreso que se resumen en las costumbres, la industria y las
instituciones, sean cuales fueren las razas sujetas á la observacion. En
la region central de Suiza, dominando un territorio perfectamente
homogéneo en su aspecto, sus producciones, etc., y favorecidas por una
igual autonomía, he visto un cordón de ciudades, desde el lago Leman
hasta el Rin, enlazadas en este orden: Ginebra, Losana, Neuchâtel,
Friburgo, Berna, Lucerna, Zug, Zuric. De esas ciudades las tres primeras
y la cuarta y octava son reformadas, y en ellas se encuentra: actividad
industrial y comercial, culto por las artes, gran desarrollo de la
instruccion, evidente liberalismo en las instituciones, pulcritud,
esmero por las cosas públicas, costumbres apreciables y progresistas y
solicitud en favor de la beneficencia, Al contrario, en las demas de las
ciudades mencionadas, que son católicas y han mantenido numerosos
institutos monásticos, todo concurre á manifestar una evidente
inferioridad relativa, tendencias al quietismo, la incuria, la rutina y
el desaseo. Puede ser que estos fenómenos tengan otra explicacion; pero
hasta ahora creo que el materialismo de ciertas prácticas, el espíritu
de obediencia pasiva y el ejemplo de holgazanería dado por las
comunidades monásticas, explican en mucha parte las diferencias que se
notan en el seno de razas que ocupan un territorio homogéneo.

La historia del canton de Lucerna, cuyo nombre, como es bien sabido,
proviene del antiguo fanal _(lucerna_ en italiano) que brillaba en una
torre de la ciudad, construida en medio del Reuss y llamada
Torre-del-agua _(Wasserthurm)_,--esa historia, digo, es bien sencilla y
se resume toda en la de la ciudad, como sucede con todos los cantones
suizos. Un convento ó abadía fundado á fines del siglo VII, por un señor
ó propietario feudal del país, fué el núcleo de la actual ciudad. Cedida
en el siglo VIII por el rey franco Pepino el Breve a los abades de
Murbach, uno de estos la vendió mas tarde, con otros distritos
adyacentes, al emperador Rodolfo de Habsburg. En 1332 Lucerna, despues
de sostener como vasalla varias luchas contra los tres cantones
confederados que fueron el núcleo de la gran Confederacion, entró en
alianza con ellos, luchó contra el Austria y aseguró su independencia.
La dominacion de la ciudad de Lucerna sobre todo el canton fué absoluta
y sus instituciones enteramente aristocráticas. La invasion francesa de
1798 modificó profundamente la situacion, pero la reaccion de 1815
restableció las antiguas instituciones. La causa democrática volvió á
triunfar en 1831, para sufrir nuevos descalabros en 40 y 42, pero
gracias á la revolucion radical de 48 que destruyó el _Sonderbund_, el
Canton ha entrado en la via general trazada por el derecho público de la
Confederacion.

Con todo, sus instituciones particulares están muy distantes aún de ser
democráticas, aunque en apariencia la soberanía reside en el pueblo. El
gobierno es ejercido por un Gran Consejo (cuerpo legislativo) de 100
diputados de larga duracion, de los cuales (por una extraña combinacion
que no he hallado en ningún otro país) 80 son elegidos por los
ciudadanos electores y 20 por los 80 diputados; y por un Pequeño-Consejo
(_Kleine-Rath_) compuesto de 15 miembros encargados del Poder Ejecutivo,
elegidos cada tres años por el _Groose-Rath_ ó Gran Consejo. El Tribunal
supremo se compone de 13 jueces elegidos por el mismo Consejo. El Canton
está dividido en cinco circúitos ó _Amts_, que poseen consejos
municipales y se subdividen en distritos comunales (_Gemeinde_)
administrados por funcionarios únicos.

La poblacion del canton de Lucerna es exclusivamente alemana por la raza
dominante y la lengua, y casi totalmente católica. En 1850 habia 132,843
habitantes, de los cuales solo 1,563 reformados. En 1860 la poblacion
habia bajado á 130,965 individuos. La disminucion depende enteramente de
la emigracion. El Canton mantiene el catolicismo romano como _única_
religion del Estado. Cuenta en su suelo mas de 15,000 casas, tiene una
área total de 1,540 kilómetros cuadrados, y mide en su mayor longitud 50
kilómetros y 41 en su mayor latitud. La mayor parte de su territorio se
compone de fértiles y pintorescos valles surcados por afluentes del Aar,
tales como el Reuss, el _Marienthal_, el _Vigger_, el _Suren_, el
_Winen_, etc. Ademas de las aguas del lago de los Cuatro-Cantones, de
que participa notablemente, y de unos tres ó cuatro laguitos
microscópicos, encierra los de _Sempach_ y _Baldeg_ y una pequeña parte
del de _Halwyl_, que son navegables. Los productos principales del
Canton son agrícolas: granos, plantas filamentosas y crias de ganados;
en su industria solo son notables algunos tejidos de algodon, lino y
cáñamo y la fabricacion de cidra.

       *       *       *       *       *

La navegacion del lago de los Cuatro-Cantones, á bordo de uno de los
numerosos vaporcitos que parten de Lucerna cada hora, en diversas
direcciones, es una de las mas entretenidas. Desde que se atraviesa el
centro de la estrella lacustre llamado _Kreuztrichter_, y se pasa por en
medio de _Woegis y Kirsiten_, teniendo á la izquierda la _costa_ del
canton de Schwyz y á la derecha la del de Unterwalden, todo cambia de
aspecto y adquiere el sello de la majestad y la hermosura agreste. Ya no
se ven colinas ondulosas, alegres quintas ni verjeles, sino inmensas
murallas de rocas formidables, perpendiculares, que parecen amenazar con
desplomarse de repente y encajonan las ondas verdi-azules como en una
taza profundísima de los mas extraños relieves y variadas tintas. Las
pequeñas poblaciones aparecen al pié de las montañas ó trepadas sobre
los peñascos, como formas de fantasía ó de capricho que se ciernen sobre
los abismos.

Dos promontorios que se avanzan de los lados opuestos el uno hácia el
otro, determinan un estrecho de poco mas de un kilómetro de anchura. El
vapor penetra entónces en la hoya que llaman «_lago de Buochs_,» dejando
atras la de Kreuztrichter, y la cuenca se desarrolla como un estanque
inmenso, cerrando el horizonte por todos lados y llena de magnificencia.
Al poniente descuellan en sus marcos rocallosos y de sombría vegetacion
los distritos de _Buochs y Beggenried_; al este, _Gersau_, villa del
canton de Schwyz cuya historia política es una de las curiosidades de
Suiza. Donde quiera las montañas ofrecen los mas bellos contrastes, sea
por sus formaciones geológicas, sea por su vegetacion. Verdes praderitas
alternan con tupidos bosques de abetos corpulentos; ásperos derrumbes se
nuestran al lado de rocas perpendiculares y estupendas que parecen de
una sola pieza, y magníficas estratificaciones, mas ó ménos desnudas,
unas horizontales y de capas delgadas, otras inclinadas en diversos
sentidos y compuestas de poderosos bancos. Tal parece como si una legion
de titanes hubiese edificado allí, para escalar el cielo, un enjambre de
colosales fortificaciones de diversas formas, superponiendo las rocas
como las capas de calicanto de una muralla, y que una tremenda conmocion
del suelo hubiese luego desquiciado, destrozado y revuelto esas
construcciones titánicas en mil moles discordantes y pavorosas. Donde
quiera las ondas del lago se sacuden oprimidas por la cintura de
montañas,--desnudas, ásperas y medrosas abajo, verdes en el centro,
majestuosas en todas sus formas, y empinadas hasta dividirse en
soberbios picos y cúpulas disformes, por encima de los cuales se ven
reverberar los lejanos nevados de Unterwalden y Urí.

_Gersau_, como he dicho, es una curiosidad histórica. Allí descolló en
otro tiempo la mas pequeña república democrática, independiente y
soberana que haya existido jamas en el mundo. El paisaje que ofrece la
humilde villa, asentada en su llanurita de aluvion y dominada por su
linda iglesia, es tan risueño como raro en aquella cuenca de peñascos.
Hoy cuenta unos 1,600 habitantes católicos. Sometida á diversas
dominaciones hasta el siglo XIV, y luego _hipotecada_ como una finca, se
rescató en 1390, despues de haber hecho alianza con los tres cantones de
la primitiva confederacion. Desde mediados del siglo XV, en plena
posesion de todos sus derechos, Gersau fué una república soberana hasta
el fin del siglo XVIII, «fuerte de unos 900 ciudadanos de todo sexo,
edad y condicion, entre gobernantes y gobernados, _ejército_, _marina_»
y demas adminículos de una nacion. Las guerras de la revolucion francesa
y los sucesos posteriores trastornaron la pacífica _nacionalidad_ de
Gersau, y despues de sus esfuerzos infructuosos de 1814 y 1846 por
recuperar su independencia, la microscópica república quedó anexada
definitivamente al canton de Schwyz. Dejando la burla á un lado,
confieso que nada me ha parecido tan sublime como la historia de ese
pueblecito de pastores rústicos. Jamas en forma tan pequeña se vió
representado principio tan grande y sagrado como el de la libertad y la
soberanía de los pueblos.

Otro promontorio muy pronunciado, el de _Treib_, estrecha la cuenca del
lago, en frente á la confluencia del Muotta y la aldea de _Brunnen_, y,
dando una media vuelta, el vapor entra á la cuenca ó lago de Urí, de
aspecto mucho mas grandioso aún que la de Buochs.--Brunnen es el puerto
del canton de Schwyz por ese lado, miéntras que _Art_ lo es en el
extremo meridional del lago de Zug. El vapor nos condujo directamente á
_Flüelen_, el puerto del canton de Urí, dejándonos ver de paso la
eminencia de _Grütli_, mas adelante la curiosa _Capilla_ de Guillermo
Tell, y donde quiera, en las rocas tajadas, un enjambre de obeliscos y
pirámides de aspecto basáltico y singulares tintas. Lo que se llama
Grütli es una pradera rodeada de bosques, que corona una alta loma
situada sobre la raíz del promontorio de _Wylenstein_. Allí se encuentra
una casa solitaria que los muy curiosos visitan, y cerca de ella tres
fuentes que pertenecen á la poética leyenda de la independencia ó de
Guillermo Tell. Fué en ese sitio que se reunieron el 8 de diciembre da
1307, en ausencia de Guillermo que se hallaba preso, los tres famosos
patriotas de los cantones de Urí, Schwyz y Unterwalden, que juraron
ligarse para luchar contra la tiranía de Gessler ó la casa de Austria y
fundar la independencia federativa.

La _Capilla de Tell_, objeto de alta y justa veneracion en el país, no
por lo que ella es, sino por las tradiciones que hace evocar, es un
templete abierto en forma de arcada, construido sobre una roca y casi al
nivel del lago, y encuadrado en un marco de abetos y peñascos. Las ondas
golpean las gradas que dan acceso al _Tellenplatte_, y á veces sus
espumas van á desvanecerse al pié de los dos altares de piedra que
adornan el interior. En los muros y el techo se ven frescos del mas
macarrónico estilo, que representan varios pasajes de la historia de la
emancipacion. Todos los años, en dia fijo, se dice allí una misa en
conmemoracion de los hechos evocados; y se asegura que la capilla fué
inaugurada por 114 individuos que conocieron en persona á Guillermo
Tell. El motivo de la ereccion de ese _monumento_ es una tradicion que
recuerdo haber visto traducida en una estampa de colores, en cierto
albergue de mi país, cuando tenia nueve años. Guillermo, prisionero de
Gessler, á bordo de una barca, algunas horas despues de la terrible
prueba de la manzana, logró, gracias á una súbita borrasca, que se le
desliase para dirigir la embarcacion. Al pasar por el pié de la roca en
que se encuentra la capilla, saltó á tierra, se escapó y fué á esperar á
Gessler en el istmo que media entre Küssnach y el lago de Zug, al pié
del monte Righi, donde logró darle muerte, libertando á su país y
vengándose de las crueldades sufridas.

Algunos viajeros, al pasar por delante de los _monumentos_ consagrados á
la memoria de Guillermo Tell, se burlan de los Suizos y califican de
fábula todo lo que se refiere á la leyenda heróica del libertador de los
Tres-Cantones; y por mucho que se haya dicho en comprobacion, es general
la opinion de que aquel personaje no existió. Los Suizos se ofenden
mucho de eso, y tienen razón. Por mi parte, creo en Guillermo Tell como
en la libertad, el patriotismo y la gloria. Ni el héroe tuvo en si nada
de fabuloso, nada que no fuese natural y comprensible, ni hay razón para
rechazar la autenticidad de una leyenda que es la de todos los pueblos
libres, con diferencias de pormenores y estilo. De todos modos, un
pueblo que sabe mantener el culto de semejantes epopeyas revela sólidas
virtudes y es digno de la libertad.

       *       *       *       *       *



CAPITULO XIII.

LOS PEQUEÑOS CANTONES.

Altorf.--El canton de Urí.--Los valles de Schwyz.--Goldau.--La ascencion
del Rigi.--Escenas del Rigi-Kulm.--Panorama de la Suiza central.


La grandiosa montaña del Rigi no es solo interesante como punto de vista
que domina un inmenso y admirable panorama: lo es tambien por la
circunstancia muy particular de ser el centro de los pequeños cantones ó
Estados independientes que sirvieron de núcleo á la Confederacion, y al
mismo tiempo el centro de una encantadora region de lagos y montañas,
que se agrupan con maravillosa variedad y armonía de formas y aspectos.
En efecto, al N.-O. y O. del monte Rigi se extienden sobre las riberas
del lago de los Cuatro-Cantones los territorios de Lucerna y
Unterwalden, que acabo de describir rápidamente; al S., el canton de
Urí; al E. el de Schwyz, que encierra el gracioso lago de _Lauerz ó
Lowerz_ y es riberano de los de Zug, Zuric y Vier-Waldstatter; al N.-E.
y N., el canton de Zug, dueño de la mayor parte del lago del mismo
nombre y de todo el de _Egeri_.

Es curioso observar que, con excepcion del canton de Lucerna, es al
derredor del monte Rigi y sobre las riberas de esa serie de lagos que
se hallan los mas pequeños y antiguos cantones de Suiza,--pequeños sobre
todo por su poblacion y sus recursos,--los que han sido la cuna de la
libre Confederacion Suiza, dándole hasta su nombre, y los que, al traves
de todas las revoluciones y peripecias políticas, han mantenido con mas
pureza y energía dos formas sociales que en casi todo el mundo han
figurado como contradictorias despues del siglo VIII, á saber: el
catolicismo romano y la república democrática. Ya se ha visto cual es la
organizacion política y social de Obwalden y Nidwalden: ahora indicaré
los rasgos principales de esa organizacion en los cantones de Urí,
Schwyz y Zug, que me han llamado mucho la atencion no obstante la
extrema rapidez con que recorrí algunas partes de sus territorios.

En _Flüelen_ descendimos del vapor que nos habia llevado desde Lucerna
del un extremo al otro del magnífico lago. Flüelen no tiene valor
ninguno como localidad: es un miserable villorrio de 600 habitantes,
cuya importancia consiste solo en la ventaja de ser el puerto comercial
del canton de Urí y el extremo setentrional de la gran via que,
remontando el valle del Reuss, va á buscar en Italia los lagos
_Maggiore_ y de _Lugano_, pasando por el célebre cuello de San-Gotardo,
objeto de tantas atenciones estratégicas en los tiempos de guerras ó
desconfianzas europeas. La hoya encerrada entre la formidable barrera
oriental de montañas que pasando por el San Gotardo se dirige hácia las
soberbias neveras del _Mont-Rose_, y la que por la _Furka_ gira al
occidente en direccion al grupo magnífico del _Titlis_, constituye la
totalidad del canton de Urí, el primero de la Confederacion en el rango
de antigüedad ó de cancillería. Esa hoya hermosísima, dominada por tan
grandiosas montañas y neveras, tiene por centro hidrográfico el pequeño
rio Reuss, al cual afluyen las aguas de seis ó siete riachuelos que
bañan otros tantos valles casi paralelos entre sí, á uno y otro lado,
trasversales ó perpendiculares al del Reuss. Es en esa serie de valles
elevados que se halla distribuida la escasisíma poblacion de Urí,
poblacion de rudos montañeses y pastores, libres, independientes,
sencillos, candorosos y profundamente adheridos á su suelo ingrato y sus
queridas tradiciones religiosas, sociales y políticas.

Un modesto coche de movimientos repulsivos nos condujo por el húmedo y
melancólico valle, en cuarenta minutos, á la célebre _ciudad_ de Altorf,
capital del Canton, donde Guillermo Tell ganó la inmortalidad con la
famosa proeza de la manzana y la flecha. La triste y pobrísima capital
del Estado soberano de Urí demora en el fondo del valle, al pié de la
amenazante mole de _Grumberg_, y teniendo de un lado el Reuss, de otro
el _Schachoenbach_, su afluente, y al norte la cercana ribera del lago.
El aspecto de las calles es triste y desolado, y donde quiera se ven
ruinas que manifiestan cuánto ha tardado la ciudad en reponerse del
terrible incendio que la devoró en 1799. Apesar del orgullo con que los
vecinos señalan su bonita _catedral_ (que no carece de algunos objetos
interiores apreciables) y sus cuatro ó mas conventos, de los cuales
tienen por muy interesante el de _Capuchinos_ (que dicen es el mas
antiguo de toda la Suiza); apesar de eso, digo, Altorf con sus 2,150
habitantes, su silencio y quietud y su miseria, no interesa al viajero
sino por los recuerdos que despierta con sus fuentes conmemorativas del
heroismo de Guillermo Tell, y su torre de curioso aspecto, que se alzan
en la calle principal.

Una de esas fuentes está situada en el lugar donde el terrible Gessler
hizo colocar al hijo de Guillermo para que este traspasase con su flecha
la manzana puesta sobre la cabeza del inocente niño. La fuente está
coronada por la estatua del heróico patriota con una bandera en la mano.
A poco mas de cien pasos se halla la otra fuente con el grupo de
Guillermo y su hijo. Guillermo, condenado á la terrible prueba, que
podia costarle tan caro pero que le devolvia la libertad necesaria para
servir á la patria, estrecha contra su corazon al fruto de su amor,
muestra la alabarda debajo de un brazo, y alza la mirada con altivez,
confiando en Dios y en la santidad de su causa. Mas allá está la torre
de sencillas formas, pintada en su exterior con frescos que representan
la historia de Guillermo. La calle estaba solitaria, y los tres
monumentos nada valian á nuestros ojos como obras de arte, ni nos
recordaban una epopeya que pudiera interesarnos personalmente. Y
sinembargo nos sentímos profundamente conmovidos. Había tanta elocuencia
en esos monumentos de tan vulgar ejecucion, tal candor en el culto que
les tributan los humildes y pobres habitantes de Altorf, y tantos
motivos para comprender el valor de esa sublime virtud que se llama el
patriotismo!... Esa inmortalidad de un nombre y una leyenda al traves de
tantos siglos, y esa elocuencia de dos toscas estatuas en el fondo de un
pobre valle de Suiza,--inmortalidad comprendida y elocuencia bien
sentida por dos almas viajeras nacidas en el corazon de los Andes,--¿no
eran las mejores pruebas de que el patriotismo no es un delirio sino una
gran virtud, una religion, y que la gloria no es una quimera, sino una
eterna auréola de los grandes caractéres y de los pueblos libres?

       *       *       *       *       *

Las proporciones del canton de Urí son bien reducidas. Jamas Estado
alguno ofreció mejor la prueba de que no era vana la promesa de Cristo:
los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros. Urí,
primer Estado de la Confederacion en el órden de admision, es el último
por su riqueza ó producciones y su poblacion: esta apénas excede de
14,700 habitantes, todos católicos y que hablan la lengua alemana muy
adulterada, lo mismo que los de Unterwalden, Schwyz y Zug. El humilde
canton es sinembargo superior á otros diez cantones en cuanto á la
extension territorial, pues mide una superficie de 1,092 kilómetros
cuadrados, teniendo en su mayor longitud (de S. á N.) 25 kilómetros, y
en su mayor anchura 43. El Canton es visiblemente pobre, apesar de sus
numerosos valles, algunos bastante abrigados, y de contar con la via
internacional de San-Gotardo. Sus producciones de alguna importancia se
reducen á la cria y exportacion de ganados, fabricacion y exportacion
de quesos, corte de maderas en las magníficas florestas de las montañas
y cultivo de árboles frutales y _papas_ ó patatas.

Por lo que hace á las instituciones y costumbres, bastará dar una idea
general de los tres cantones que son objeto de este capítulo, y que
tienen completa analogía en su historia, condicion social y económica y
organizacion política, judicial y religiosa. Mas adelante, al hablar del
canton de Schwyz, diré lo que me parece mas interesante. Desde ahora
solo haré notar una circunstancia que es comun á los tres cantones.
Nacidos, como Estados soberanos, de una liga heróica, espontánea y
fraternal para conquistar la independencia respecto de la antigua casa
de Austria, su suerte ha sido comun en todo tiempo, tanto en las
contiendas interiores de la Confederacion como en el largo período de
guerras á que dió lugar la revolucion francesa. A esa comunidad
histórica y política y á la de raza, lengua, religion, costumbres,
instituciones y producciones agrícolas, se agrega la de la topografía,
cuya influencia ha sido muy notable. La doble circunstancia de estar
esos cantones compuestos de series de valles que se bifurcan ó reunen en
admirable armonía, no obstante su variedad y de ofrecer paso hácia la
via del San-Gotardo (comercial y estratégica al mismo tiempo), ha
provocado naturalmente la colision de ejércitos enemigos, en los tiempos
de guerras europeas, sobre el teatro de los pequeños cantones del centro
de Suiza. Así, el viajero no recorre ninguno de esos valles sin
encontrar uno ó mas campos de batalla donde los Franceses lucharon con
prodigiosa energía y audacia contra las fuerzas muy superiores de los
generales rusos y austríacos. Al atravesar esos campos de batalla no
puede uno ménos que admirar el contraste entre la humildad y el silencio
de aquellos lindos valles solitarios y recónditos, y la grandeza de las
cuestiones europeas que el genio de la revolucion y el de la guerra
debatieron allí sobre un campo neutral. ¡Con cuánta majestad y
aterradora solemnidad debieron resonar los ecos del cañon en el seno de
aquellas concavidades de granito coronadas de hielo! ¡Cuán triste es
pensar que la guerra, aparte de todas sus violencias, sus horrores y
los ultrajes que infiere á la humanidad y la civilizacion, comete con
frecuencia el gran crímen de escoger como teatro de sus barbaridades el
suelo de algun pueblo pacífico, neutral, indefenso y humilde! Bastaría
recordar que el hijo de Burdeos ó del Havre se ha batido terriblemente
con el salvaje Cosaco de los desiertos mas lejanos, en el fondo de los
valles de Suiza, para comprender todo lo que la guerra de ambiciones y
conquistas tiene de inicuo y detestable.

       *       *       *       *       *

Volvímos á Flüelen, y en vez de embarcarnos de nuevo en un vapor para
dirigirnos á Schwyz por Brunnen, tomamos una pequeña barca manejada por
solo un remero. Este era el único medio de poder apreciar de cerca las
magnificencias geológicas de la parte del Waldstatter llamada lago de
Urí. En efecto, no recuerdo haber visto en ningún otro país de Europa,
excepto sobre las orillas del Elba, en la admirable comarca llamada
«Suiza sajona», estratificaciones rocallosas tan extrañas y grandiosas,
tan sorprendentes por sus variadas formas y su aspecto romántico, tan
_originales_, por decirlo así, como las que ofrecen las formidables
paredes que circuyen el lago, sobre todo en la orilla oriental, en el
trayecto que média entre Flüelen y Brunnen. La ligera barquilla, de muy
tosca construccion, saltaba como un pez, cediendo á las fuertes
ondulaciones del agua agitada por el viento del sur. En los primeros
minutos no dejamos de tener miedo, porque los movimientos eran muy
desordenados, el viento nos azotaba con fuerza y á veces saltaban sobre
el fondo de la barca chispazos espumosos que nos mojaban. Ademas,
sabíamos que en el lago las borrascas eran casi siempre repentinas y
peligrosas para frágiles barcas. Pero nuestro batelero, hombre de
fisonomía ruda pero honrada, y conversador como pocos (tanto mas cuanto
que tenia que conversar por tres, porque no entendia jota de frances,
inglés ni ménos español, y nosotros éramos incapaces de decirle mas de
seis ú ocho palabras en aleman) nuestro batelero, digo, nos tranquilizó
á fuerza de señas, haciéndonos comprender que no habría borrasca sino
tres horas despues, y que la extrema agitacion de las ondas no dependia
sino de la proximidad de las rocas y los ocultos arrecifes.

Por lo demas, era tal nuestro encanto á la vista de las maravillas
naturales que nos rodeaban, que en breve nos faltó tiempo y espíritu
para tener miedo. El lago estaba en aquellos momentos absolutamente
desierto, y nosotros, á pesar de los aires nacionales que silbaba de
tiempo en tiempo el humilde batelero, íbamos completamente entregados á
la suprema delicia de la contemplacion de la naturaleza, á cuyo poema se
mezclaban los silenciosos himnos del amor y los recuerdos de la
patria,--esa dulce querida que no tiene sexo para sus adoradores.
Tocamos en la roca donde Guillermo Tell puso el pié para escaparse de la
barca de Gessler, y visitamos la capilla que apénas habíamos mirado de
paso cuando íbamos á bordo del vapor. Cuarenta minutos despues
llegábamos al puerto de Brunnen, y tomábamos un coche que debia
llevarnos por la via de Schwyz á Goldau, al pié del monte Rigi.

Brunnen que, como he dicho, es el puerto del canton de Schwyz para sus
relaciones comerciales del lado del lago de Waldstatter, es un
pueblecito insignificante, situado en el límite del valle del Muotta
(_Muottathal_), pero que no carece de interes bajo el punto de vista
histórico. Fué en Brunnen donde, el 9 de diciembre de 1315, los
delegados de los tres cantones primitivos contrajeron la alianza
definitiva que fundó la base de la Confederacion; allí se reunian las
dietas ó asambleas de diputados y jefes de Schwyz, Urí y Unterwalden
para resolver sobre los negocios comunes de la Confederacion madre; y
allí combatieron con furor, al fin del siglo pasado y principio del
actual, los ejércitos de Francia y Austria que se disputaban la via del
San-Gotardo.

El valle de Brunnen, regado por las aguas reunidas de los valles
opuestos de Muotta y Lowerz, y limitado al norte por la serranía que
tiene su núcleo en el Rigi, es muy gracioso, fértil y pintoresco. Donde
quiera el viajero mira con delicia enjambres de huertos rodeados de
húmedas praderas que tienen su límite en las montuosas faldas de las
montañas; y echa de ver que en ese valle demora una poblacion de
costumbres apacibles, contenta con su modesta condicion y fuertemente
adherida á sus tradiciones y á los hábitos de libertad democrática y
culto católico-romano.

       *       *       *       *       *

A una hora y cuarto de Brunnen, al pié de una cadena de montañas y
dominando la confluencia de los valles de Muotta y Lowerz, demora
_Schwyz_, capital del canton del mismo nombre, bonita ciudad de unos
5,500 habitantes, graciosamente asentada sobre las faldas ondulosas que
descienden de la serranía de los _Mythen_. Su linda iglesia parroquial,
sus edificios públicos de instruccion, beneficencia, etc., sus vecinas
aldeas anexas, sus bellas campiñas que se desarrollan en planos
inclinados, trepando hácia las montañas ó descendiendo hácia los valles,
y los puntos de vista encantadores que ofrece su término, le dan un
interes pintoresco y de color local que aumenta el valor histórico de la
ciudad. Schwyz, en efecto, tiene el primer rango entre las ciudades de
los cantones primitivos, por haber no solo tomado la iniciativa en la
lucha de la independencia y en otras posteriores, bajo el principio
federal, ostentando el valor, la tenacidad y el buen sentido de sus
hijos, sino tambien por haberle dado su nombre á toda la Confederacion
(_Schweiz_ ó _Schweizerland_), nombre que se ha mantenido con
preferencia al de _Helvecia_ de orígen latino. Se puede decir que no ha
ocurrido en ese país un grande acontecimiento político en que los
ciudadanos-soldados de Schwyz no hayan hecho un papel muy importante,
desde el tiempo de la primera liga hasta la que, bajo el nombre de
Sonderbund, fué vencida por el radicalismo en 1848; luchando
sucesivamente en Morgarten, Sempach y otras batallas, contra los
Austríacos, en Grandson y Morat contra Cárlos el Temerario, en los
combates de 1799 á 1801, contra las tropas de la Francia revolucionaria,
y en los conflictos posteriores de la Confederacion que terminaron
felizmente en 48.

El canton de Schwyz es el mas importante de los primitivos por su
riqueza y poblacion. Cuenta unos 45,600 habitantes que ocupan una área
total de 908 kilómetros cuadrados, y mide en su mayor longitud, del E.
al O., 45 kilómetros, por 38 en su mayor anchura; partiendo límites con
los cantones de Urí y Glaris, al S. y S.-E.; de San-Gall y Zuric, al E.;
de Zug y Lucerna, al N., y de Unterwalden al O., con riberas en las
lagos importantes de Lucerna, Zug y Zuric. Aunque el suelo del canton no
es generalmente fértil y está cortado en todas direcciones por un cáos
de montañas, su agricultura es muy esmerada, sus productos variados y de
importancia, y posee alguna industria, que consiste en tejidos de seda y
otros artículos, así como explota algunas turberas y canteras de cal.
Sinembargo, su riqueza principal está en las crias de excelentes
ganados, la valiosa fabricacion de quesos, la explotacion de sus
florestas de abetos y el cultivo de frutas, legumbres, etc.

Un hecho muy notable llama la atencion en Schwyz y los tres cantones
pequeños que lo rodean por varios lados y le son enteramente homogéneos:
hablo de la prerogativa que se han reservado los distritos de elegir sus
curas ó pastores, ventaja excepcional que la corte de Roma ha negado
siempre á los pueblos católicos. En aquellos cantones el sacerdote
encargado de administrar los intereses religiosos de la libre grey
recibe su autoridad de los creyentes que depositan en él su confianza, y
el obispo no hace otra cosa que confirmar la eleccion ó consagrarla. Es
el derecho de patronato ejercido por su legítimo propietario, el pueblo
creyente; ó es en cierto modo la reminiscencia de la primitiva iglesia.
Creo que á esta singular ventaja debe atribuirse principalmente el
fenómeno (que lo es hoy y no lo fué en un tiempo) de la coexistencia del
catolicismo romano con la libertad y la república democrática _pura_ en
los cantones de que voy hablando El catolicismo, practicado como existió
en los primeros siglos de la iglesia, es en efecto una religion
esencialmente democrática, porque así es no solo la religion de las
muchedumbres fraternizando, sino tambien la prueba de la libre voluntad
de la grey en la aceptacion de sus pastores. El hábito de elegirlos
libremente ha debido mantener vivo y persistente en Urí, Schwyz y
Unterwalden el sentimiento democrático del derecho de todos y cada uno
de los asociados, porque nada influye tan poderosamente sobre las ideas,
costumbres é instituciones políticas de un pueblo como las prácticas y
tradiciones religiosas. Son estas las que inician al hombre en la
posesion de su _conciencia_, y el que tiene una conciencia libre, sana y
digna en religion, no puede ménos que tenerla en asuntos de moral y
política.

Otro fenómeno curioso que se nota en esos cantones correspondientes á
las hoyas de los lagos de Zuric y los Cuatro-Cantones, es el del
contraste de tradiciones políticas entre pueblos que en nada difieren en
cuanto á raza, lengua y religion, y cuyas fronteras son en realidad
imperceptibles, puesto que la topografía es homogénea. En efecto, se ven
en contacto en esas dos hoyas lacustres siete ú ocho cantones cuyas
instituciones han diferido y aun difieren mucho, como el espíritu de sus
habitantes. En Lucerna han predominado la tendencia aristocrática muy
exagerada y la centralizacion absoluta. En los medio-cantones de
Unterwalden y en Urí, Schwyz y Zug, la república democrática pura,
descentralizada en todos los distritos. En Glaris ha regido algo peor
que el gobierno aristocrático: el de la teocracia mas retrógrada ó
estancadora. Por último, en San-Gall (en otro tiempo dominado por abades
y obispos) y en Zuric, ha predominado un espíritu liberal temperado: el
de la república representativa, que hace emanar toda autoridad de la
Asamblea legislativa elegida por el pueblo.

¿Cómo explicar tan notables diferencias entre poblaciones análogas que
tienen casi la misma historia y ocupan un suelo casi comun? Se buscará
la explicacion en el aislamiento secular de las unas y el contacto
comercial de las otras con pueblos avanzados? Esa explicacion es la
ménos admisible, porque no cuadra con los hechos, que son absolutamente
contradictorios. Por mas que medito, no encuentro nada que se acerque
tanto á la racional y mas general explicacion del fenómeno como la que
se deduce de las tradiciones religiosas. En Lucerna ha dominado, como en
Glaris, el catolicismo de mala ley, el aristocrático, que, faltando á
las primeras tradiciones de la iglesia y á su espíritu de igualdad y
fraternidad, ha hecho de las jerarquías un dogma y de la explotacion de
las conciencias un sistema, prescindiendo de contar con la voluntad de
los fieles, que es el símbolo de la libertad de la conciencia. En los
cantones democráticos el catolicismo ha sido democrático, inofensivo,
armonizando sus intereses con los de la sociedad. En Zuric, el
protestantismo ha mantenido la nocion de la libertad personal, abriendo
el camino á la república; pero no ha ido directamente hasta la
democracia pura, porque los hábitos de individualismo que adquiere el
protestante como creyente, no se amalgaman sino al cabo de mucho tiempo
(ó en circunstancias excepcionales, como en los Estados Unidos) con los
hábitos de accion colectiva que engendra el catolicismo. Por último, en
el canton de San-Gall, aunque los católicos están en mayoría, la minoría
reformada es muy fuerte y respetable, en términos que ámbas comuniones
están representadas en el gobierno casi con iguales fuerzas. Esa
coexistencia política y social del catolicismo, que tiende hácia la
democracia pero se ha complicado con jerarquías é instituciones
viciosas, y del calvinismo, que no admite jerarquías y hace del pastor
un ciudadano padre de familia y de libre eleccion y
responsabilidad;--esa coexistencia, digo, ha debido equilibrar las
fuerzas de las dos comuniones, depurarlas por la emulacion, armonizarlas
por el contacto íntimo y necesario, y conducirlas á un régimen de
conciliacion ó transaccion, cual es el de la república representativa.

Volviendo á los cantones primitivos diré, para terminar mis breves
observaciones sobre organizacion social, que todo lo que llevo indicado
acerca de Unterwalden es aplicable á Urí, Schwyz y Zug, con pocas
diferencias secundarias. Por punto general son electores y ciudadanos
gobernantes todos los varones mayores de 20 años. Allí no hay Asambleas
legislativas, en la acepcion general del término. El pueblo se gobierna
á sí mismo, ya en todo el canton, reuniéndose anualmente al aire libre
para elegir sus mandatarios de toda clase, aprobar cuentas, votar
presupuestos, sancionar leyes y nombrar los representantes para la Dieta
federal; ya en los distritos, ejecutando las mismas operaciones en
escala reducida. Los pueblos viven contentos con ese noble régimen de
confraternidad política y social, de libertad, igualdad y autonomía; y
cada uno de esos ciudadanos manifiesta en su porte y en los actos de su
vida que tiene la conciencia de su derecho, el hábito de ejercerlo
constantemente, y la altivez modesta y la fidelidad á las tradiciones de
independencia y libertad que son necesarias á todo pueblo digno de vivir
en la tierra bajo la proteccion de Dios.

       *       *       *       *       *

El valle que se extiende entre el Muotta y el lago de Zug, encerrado por
los montes Mythen y los que corresponden al grupo del Rigi, es gracioso
y apacible, levantado hácia la mitad por los derrumbes de Goldau y
algunas lomas pedregosas. En su primera parte, la mas cercana á Schwyz,
yace en el fondo de la hoya el pequeño y muy gracioso lago de _Lowerz_,
rodeado de planos inclinados y ondulosas colinas. El solitario laguito,
por cuyas orillas giran dos caminos carreteros, y en cuyas claras ondas
reposan algunos barquichuelos perdidos entre juncos á la vera de
puertecitos que no carecen de gracia, mide apénas 5 kilómetros de
longitud, como 2 y 1/2 de anchura y unos 18 metros de profundidad. Es
uno de tantos juguetes de la hidrografía de Suiza, propios mas bien
para encantar al viajero que para servir al comercio y la navegacion.

En el punto en que la gran mole del Rigi presenta su flanco oriental,
haciendo frente al _Rossberg_, que se alza del lado opuesto como un
monstruo descarnado, el valle tiene un aspecto de desolacion que
acongoja, sobre todo por los recuerdos que despiertan los enormes y
desnudos pedrizcos dispersos en el sitio que en 1806 ocupaba el pueblo ó
aldea de _Goldau_. Hoy no existen allí sino una capilla, un hotel para
los viajeros y algunas casas formando una calle, construidas en época
reciente. Miéntras nos preparaban los caballos que debíamos montar para
subir el Rigi, quisimos recorrer á pié, por entre rudas malezas,
peñascos destrozados y hacinamientos desordenados de los restos del
espantoso derrumbe, el teatro de desolacion que atestigua la catástrofe.
Todavía encontramos algunas charcas de lecho calcinado, restos de las
aguas del lago de Lowerz, que llegaba hasta allí y que fué violentamente
colmado en parte por la caida súbita de un cuarteron del Rossberg.

Arriba se ostenta la horrible faz de la montaña, cuyo flanco se
desprendió en mil enormes moles de peñascos y polvo, cayendo sobre el
valle y aplastando y triturando el antiguo pueblo de Goldau. El inmenso
parche rojizo que quedó en la montaña le da un aspecto de muerte y
horror que hace temblar, porque el viajero recuerda que muchas
poblaciones de Suiza viven bajo la constante amenaza de semejantes
derrumbes. La desolacion de Goldau y del flanco de la montaña hace el
mas rudo contraste con el bello panorama de la hoya y el resto del
valle, desde el lago de Zug hasta las márgenes del Muotta.

Eran las tres de la tarde cuando empezamos á subir el Rigi, en caravana
con otros diez ó doce excursionistas. La montaña se ostentaba á nuestros
ojos llena de hermosura y majestad en su conjunto y de gracias y
sorpresas en sus relieves, sus hondas ramblas, sus magníficos bosques,
sus solitarias praderas, sus dispersos _chalets_ y sus mil rasgos
interesantes. De repente, cuando el sol era mas punzante y el calor mas
fuerte, apesar de la ascencion hácia cimas elevadas, el aire nos trajo
ráfagas amenazantes, el cielo se anubló, y todo cambió de aspecto con la
prontitud con que en un teatro se cambia una decoracion. La borrasca se
desató con violencia, por fortuna cuando llegábamos a una casa de
parada, pero al cabo de veinte minutos se disipó con la misma prontitud.
Así son las borrascas en casi todos los lagos y las regiones montañosas
de Suiza.

Confieso que el accidente, léjos de contrariarnos, nos causó vivo
placer, ya porque nos ofreció la ocasion de ver una de esas violentas é
interesantes transiciones meteorológicas de Suiza, ya porque nos
presentó un espectáculo de imponderable hermosura, que jamas habíamos
contemplado en condiciones análogas y que solo se puede hallar en valles
estrechos formados por altas montañas y con lagos en el fondo. En el
momento en que la lluvia caia con mas violencia y abundancia sobre la
altura en que nos hallábamos, el valle era teatro de una admirable
escena de luz, sombras y colores en soberbio contraste. El valle, verde,
húmedo y reluciente, perfectamente iluminado por los rayos oblicuos del
sol, parecia un inmenso tapiz de esmeralda salpicado de manchas de
azabache y ópalo, y en el fondo se agitaban las ondas del lago de Lowerz
con los últimos estremecimientos causados por el soplo de la borrasca.
Las dos serranías abruptas de Rossberg y Rigi estaban aún perfectamente
negras, encapotadas por falanges de nubes sombrías que parecian
adheridas al oscuro crespon de los bosques de abetos, duplicando la
majestad de los desnudos picos y los medrosos derrumbaderos. En fin, en
la mitad del flanco de las dos montañas opuestas, descansaban los
extremos de un inmenso arco íris, el mas perfecto y luminoso que yo haya
visto, echado sobre el valle y el lago, de un lado al otro, como un
puente aéreo levantado para darle paso por encima del luminoso abismo á
una legion de hadas ó genios invisibles. No he visto jamas en tan
pequeño espacio un espectáculo de las hechicerías de la naturaleza tan
súbito, grandioso y variado como el que allí contemplamos durante diez
minutos.

La pedregosa cuesta, poco ántes sedienta y asfixiada por el sol de
agosto, se embriagó con el baño de la borrasca, y cuando seguímos la
marcha apénas se veian las señales en la humedad del suelo, las perlas
de las verdes praderitas, las trenzas luminosas de cabellos líquidos que
caian de los follajes cónicos de los abetos, y el caudal duplicado de
algunos arroyuelos que se perdian saltando en cascaditas escondidas en
las profundidades de los bosques y de los abismos. El aire estaba
impregnado de los mas ricos perfumes; los matorrales de helechos
sacudian sus húmedas melenas sobre las alas de la brisa, y al concierto
de rumores salvajes que se alzaba del seno de las profundas ramblas ó
torrentes se juntaba el ruido de las campanillas que agitaban las vacas
y las cabras, al vagar por las entrecortadas praderitas de la montaña,
devorando con avidez y delicia la grama humedecida.

Desde el albergue donde nos habíamos defendido de la borrasca comienza
una serie de capillitas ó nichos (12 ó 13) colocadas á ciertas
distancias en sitios mas ó ménos pintorescos, á la vera del camino. Si
en todos los cantones católicos abundan en los caminos esas señales de
culto religioso, en las subidas del Rigi, y sobre todo en la de Goldau,
hacen un papel importante. Por una parte marcan las estaciones de los
peregrinos que van á visitar á _Nuestra Señora de las Nieves_; por otra
sirven de apostaderos á infelices inválidos que piden limosna á los
viajeros y hacen durante los meses de verano su provision para todo el
año.

A poca distancia de la cumbre del Rigi demora en medio de bosques y
praderitas muy accidentadas el famoso hospicio de _Nuestra-Señora_, muy
venerado por los milagros que á la _Vírgen de las Nieves_ se le
atribuyen y habitado por tres ó cuatro frailes. Al derredor de la
capilla y el hospicio se destacan numerosas hospederías, algunas
considerables y de bonito aspecto, habitadas por toda una poblacion de
señoras nerviosas y gentes enfermizas que van á curarse con sueros,
ejercicios y aire puro. No habia ménos de doscientas personas alojadas
allí cuando pasamos, y á juzgar por su cordial familiaridad la
residencia debia de serles grata. Cuarenta minutos despues llegábamos á
la eminencia de _Staffel_, especie de introduccion á la superior llamada
_Kulm_. Allí se reunen las tres principales vias que de puntos opuestos
conducen á la cumbre, y el viajero se siente repentinamente en presencia
de un panorama soberbio, saliendo de la cuenca cerrada del camino á una
pequeña planicie que permite registrar con la vista todo el canton de
Lucerna y parte del de Unterwalden. Media hora mas tarde, caminando
sobre el lomo desnudo de la montaña, fuímos á apearnos á la puerta del
estupendo hotel de _Rigi-Kulm_, que es el punto mas elevado de la
montaña y el término de la excursion.

Nada mas curioso que aquella Babel europea edificada sobre tan alta
cumbre, en medio de un enjambre de lagos, valles y montañas, en el
centro de la libre y pintoresca Suiza. Allí se reunen en una noche todas
las razas europeas y aun algunas del Nuevo Mundo, se hablan todas las
lenguas, y se ponen en contacto no solo las mas diversas fisonomías sino
todas las vanidades, las extravagancias, las puerilidades, las
candideces, las notabilidades en excursion y todos los géneros de
fastidio y _esplin_ que es fácil encontrar en una gran reunion de
viajeros. Mas de trescientas personas nos hallábamos allí reunidas, la
mayor parte en el hotel de Kulm, y era de ver el contraste de fisonomías
y maneras que ofrecian las parejas de esposos en luna de miel (todavía
novicios, candorosos en sus tiernas y sentimentales demostraciones); los
literatos andariegos y desocupados, á caza de asuntos para fabricar
cuentos y novelas; las mujeres fatigadas del mundo, de la raza de las
_mal comprendidas_, arrastrando sus colas de tafetan ó linon sobre la
alfombra de grama; los hombres _serios_, habilitados de personajes por
sí y ante sí, con la seguridad de no ser desmentidos por sus
interlocutores desconocidos; los ingleses extravagantes, ó taciturnos, ó
aburridos, siempre en mayoría ó en número muy considerable; en fin, los
negociantes _retirados_, empeñados en darse aires de condes viajando _de
incógnito_, y revelando con sus modales que debajo de sus guantes
resistian al tiempo las callosidades contraídas en los años de plebeya
labor. Acaso en ninguna parte son mas ridículas y palpables las
vanidades y tonterías de la flaca humanidad, que en esos sitios donde la
naturaleza ostenta como soberana la casta desnudez de sus gracias ó la
majestad de sus grandiosas formas.

El panorama que la vista abarca desde el Kulm es imponderablemente
sublime, variado y sorprendente. La Suiza aparece en derredor con todos
sus contrastes, sus formas colosales y horribles en unas partes,
apacibles y pintorescas en otras, donde quiera bellas y seductoras, ó
imponentes. Eran las seis de la tarde cuando contemplábamos á la tibia
luz del sol poniente aquel mundo de montañas y lagos, valles y
planicies, florestas y praderas, verjeles y ciudades y pueblos. La
naturaleza tiene en cada hora sus encantos distintos, porque en cada una
tiene sus misterios de vida y amor, según el modo como la acaricia esa
maga divina que se llama la Luz. Así, nosotros teníamos avidez de
_admirar_, tanto en las últimas horas de la tarde como en las primeras
de la mañana. Si al dia siguiente debíamos ver, por una singular
fortuna, los tres grandes fenómenos de óptica y meteorología á que se
suele prestar el Rigi, en la tarde, que estaba despejada pero llena de
poética melancolía, pudimos contemplar el inmenso panorama bajo su
aspecto apacible.

Desde el alto mirador del Kulm registrábamos, á la simple vista ó por
medio de un enorme anteojo, casi todo el territorio de la Suiza
centro-oriental y una vasta region del sur, en direccion á las cadenas
mas colosales de los Alpes. Teníamos á la vista, en todo ó en parte, las
planicies, los valles y los altos relieves de trece ó catorce cantones
de la Confederacion que corresponden á la grande hoya del Rin y sus
afluentes; y veíamos abajo, ya á nuestros piés como abismos de ópalo y
azul pálido, ya á distancias mas ó ménos considerables y con las mas
diversas formas, doce lagos importantes: el de los Cuatro-Cantones, en
partes, los de Sempach, Baldeg y Hallwyl, al O.; los de Zug, Zuric,
Greiffertz, Egeri y Pfoeffikon, al N., y los de Lowerz y Wallenstatter
(entre Glaris y San-Gall) al N.-E. Con el anteojo veíamos distintamente
todas las casas, y aun objetos pequeños de Lucerna, Art, Zug, Zuric y
muchas otras localidades; y en la circunferencia de cien leguas que se
abarca, nos hallábamos perplejos para escoger lo mas bello entre tantas
hermosuras. Al norte la mirada se pierde en direccion al Rin,
deteniéndose en la lejana cadena de la _Floresta-Negra_, que forma el
sistema orográfico del gran-ducado de Báden y de una parte del reino de
Wurtemberg. Al sur, del lado de Unterwalden, se ve tambien el lago de
Sarnen, y la mirada tropieza con la mole severa del _Pilatos_ y las
magníficas cimas de los Alpes. Al poniente se extienden las risueñas
planicies del canton de Lucerna y las hoyas del Reuss y el Aar, cuyas
ondulaciones les dan el aspecto de un mar de pálida ó amarillenta
verdura. Por último, al oriente se desarrolla el cáos tumultuoso de los
Alpes de Glaris, Appenzel y los Grisones, descollando hácia el S.-E. las
mas gigantescas neveras. Aquello es inmenso en proporciones y
prodigiosamente bello!

       *       *       *       *       *

Eran las cuatro de la mañana cuando el agudo son de la cornamusa
alpestre nos despertó y puso en movimiento á todos. Ibamos á contemplar
la salida del sol, que es uno de los mas sublimes espectáculos que se
pueden observar desde una cumbre elevada de los Alpes. Nuestra fortuna
fué tal que no solo tuvimos ese placer durante algunos minutos, sino que
logramos ver el espectro solar en toda su aterradora magnificencia, y la
formacion súbita de una borrasca del lago de Lucerna. El alba comenzaba
apénas cuando mas de trescientas personas nos hallábamos en el punto
culminante, acechando el momento en que el sol debia asomar por encima
de los Alpes.

Todo el inmenso panorama que en la tarde anterior habíamos contemplado
estaba en las tinieblas, pero no ya en una oscuridad profunda, sino
cubierto de un crespon vago de tinta gris oscura, algo mas clara en los
espacios de las lagos, de cuyos senos se levantaban nieblas y vapores
fijos al parecer, al principio, y luego errantes y dispersos. Las
estrellas brillaban aún con un fulgor pálido y moribundo, y un silencio
sepulcral reinaba en el fondo de todos los abismos. Un lampo de claridad
apareció en el oriente como una mota de indecisa blancura; despues se
extendió al pié del horizonte en una inmensa cinta luminosa y rosada, y
los astros apagaron su tembloroso brillo. Pocos minutos pararon y la luz
apareció clara y purísima en las alturas del cielo; vímos que comenzaban
á brillar las cúpulas de los mas altos y lejanos nevados, miéntras que
la gran masa del panorama estaba cubierta de profundas sombras. En
seguida el inmenso anfiteatro de los Alpes fué ofreciéndonos una
sucesion de apariciones: la luz, cayendo sobre las alti-planicies y los
valles en infinitas cataratas, se desplomaba de repente, de instante en
instante, de una cima estupenda al escalon de otra mas baja, de esta á
otra inferior, y así sucesivamente hasta inundar de claridad toda la
gradería titánica de sierras y montañas.

Entónces una luz mas cercana, semejante al resplandor de una hoguera
invisible, apareció sobre la primera cima del oriente, superior al Rigi;
un minuto despues asomó el borde del disco solar, luego un cuarto, la
mitad, en fin todo el astro soberano de la creacion física, inmenso,
rojo como la enorme boca de un horno repleto de fuego, y tan cercano á
virtud de la ilusion óptica, que parecia como adherido al lomo de la
montaña y amenazando venir sobre nosotros. Todo entónces se inundó con
aquel mar de luz que brotaba del océano celeste; todos los abismos se
aclararon, los lagos reverberaron como espejos, y un grito acorde y
unísono de trescientas gargantas saludó la aparicion del amante
universal! Me sentí tentado á caer de rodillas ante aquella majestad
cuya suprema hermosura me ofrecia la mejor imágen, la única bastante
expresiva de la suprema prevision, sabiduría y bondad y el inagotable
amor de Dios.... Me parecia sentir que en la delicia de mi sangre y en
la muda adoracion de mi alma se resumian todos los estremecimientos de
la vida orgánica de la Creacion al saludar la aparicion del astro
portentoso....

Pero cuán poco debia durar aquel incomparable espectáculo! Al mismo
tiempo que se acercaba la divina aparicion, se iba levantando del fondo
del lago de Lucerna, desde el pié del Pilatos hasta el vértice de
Küssnach, una borrasca espantosa, y los fenómenos se sucedieron en la
cuarta parte del tiempo necesario para describirlos rápidamente. Toda la
parte del lago al N.-O. del Kulm habia estado en la oscuridad cuando la
luz reinaba en las alturas del Oriente; y miéntras que del lado de
Alpnach venia alzándose un inmenso torbellino que hacia del horizonte
inferior un horrible cáos, del fondo del golfo de Küssnach se levantaba
un enorme muro de vapores negros y espesos, produciendo entre su línea y
la mole del Rigi un valle imaginario del mas extraño aspecto. El muro
habia llegado hasta la mitad de la altura del Rigi cuando el sol mostró
todo su disco. Fué entónces que, durante un minuto, pudimos ver el
fenómeno del espectro solar. La imágen de la cumbre del Rigi se
reflejaba con todos los objetos que la coronaban en el muro vertical de
nubes negras, y las figuras humanas aparecian en aquella fantasmagoría
con las mas extravagantes formas y las tintas mas románticas.

Pero sol, espectro solar, cielo, lagos, paisajes y montañas, un momento
visibles, desaparecieron luego como por encanto en pocos segundos. La
borrasca de Alpnach, engendrada por el soplo traidor del Pilatos, subia,
subia y subia, con una rapidez prodigiosa, escalando la montaña como una
furia y revolcando en el abismo sus remolinos de ráfagas y lluvia con la
violencia del mar irritado que sacude su melena sobre inmensos
arrecifes. La tromba subió hasta la cumbre, envolvió completamente la
montaña, oscureció cuanto habíamos visto, reproduciendo la noche con sus
grandes horrores, y vomitó sus cataratas de granizo menudo y dardos de
agua sobre la cima que el sol acababa de dorar con sus lenguas de fuego.
Todos volvímos al hotel y solicitamos el sueño. Cuando á las diez de la
mañana volvímos á salir, el tiempo se habia serenado, y cada lago y cada
nevera lejana reverberaba con esplendor, reproduciendo la magnífica
iluminacion del cielo....

       *       *       *       *       *



CAPITULO XIV.

ZUG Y ZURIC.

Küssnach, Immensée y el lago de Zug.--La capital y el canton de
Zug.--Horgen y el lago de Zuric.--Instituciones y condiciones sociales
del Canton.--La ciudad de Zuric, situacion y aspecto.--Historia,
monumentos y curiosidades.


Mi esposa, que ademas de tener un gusto decidido por los bellos
espectáculos de la naturaleza, es animosa en los viajes, habia tenido el
capricho de proponerme que bajásemos el Rigi á pié, en direccion á
Küssnach. Aunque el descenso es algo fatigante y requiere cerca de tres
horas, no renunciamos al proyecto. Un guia tomó nuestro modesto bagaje,
nos proveímos de grandes bordones herrados y comenzamos á bajar la
cuesta. Si el bello panorama del N.-O. que teníamos al frente, en
direccion á Lucerna y el valle de Reuss, nos ofrecia constantemente
motivos de embeleso, los mil graciosos objetos del camino en sus vueltas
y revueltas, y las praderas, los bosques, verjeles y cortijos que lo
orillan á uno y otro lado, nos produjeron mil dulces emociones, que eran
con usura la recompensa de las fatigas de la marcha.

Casi al caer al fondo del valle vímos las ruinas del Castillo de Gessler
(destruido en 1308) que mantienen de un modo negativo las tradiciones de
la independencia. Küssnach, villa de unos 2,800 habitantes perteneciente
al canton de Schwyz, carece de interes aunque no de gracia, arrancando
del fondo de su golfo ó lago para prolongarse por el valle ó trepar
hácia la montaña, á la sombra de sus nogales, sus perales y otros
árboles frutales en gran profusion. La Suiza es realmente el país de los
verjeles, y tanto que, relativamente al escaso territorio aplicable á
ese cultivo en los valles y las faldas ó planicies no muy elevadas, no
he visitado en Europa ninguno que le aventaje en huertos de frutales.
Hay poblaciones enteras que no viven de otra cosa; y acaso en mucha
parte debe atribuirse la índole dulce y laboriosa de los Suizos al
hábito de cuidar con esmero los árboles, admirarlos repletos de flores y
aromas y recoger sus frutos al lado de muy numerosas colmenas.

A unos 2 kilómetros de Küssnach, en direccion al lago de Zug, nos
bajamos del coche para hacer una corta visita á una curiosa capilla,
reedificada muchas veces, que conmemora un hecho decisivo de Guillermo
Tell. Pequeñita y muy léjos de ser monumental, la capilla tiene cierta
gracia rústica que invita al viajero á visitar el interior. Un cuadro al
óleo y algunos frescos relativos á la muerte de Gessler y á los hechos
de Guillermo, son todo lo que hay interesante. Fué allí donde Guillermo,
despues de su escapada en el lago de Urí, esperó á Gessler, oculto en el
bosque, y le disparó la flecha certera que libró á la patria de su
tirano. Mal librado saldría el viajero que se atreviese á poner en duda
el hecho, ó á censurarlo bajo el punto de vista moral.

Media hora despues, pasando por en medio de arboledas graciosas,
llegamos al pueblecito de _Immenssée_, sobre la ribera izquierda del
lago de Zug, en cuyo puerto hubimos de esperar algunas horas el vapor
que debia conducirnos á Zug. El lago de este nombre, abierto en su mayor
extension y rodeado de planos ondulosos y bajas colinas en cultivo,
carece de esa majestad de aspecto que distingue á los lagos de las
regiones enteramente montañosas; pero sus puras ondas y sus graciosos
promontorios, de los cuales dos situados hácia el centro lo dividen en
dos cuencas de nombres diferentes, hacen un bonito juego con las
campiñas riberanas cubiertas de árboles frutales, viñas y legumbres. El
lago se extiende de sur á norte, midiendo entre los dos extremos (de
Arth á Chaam) unos 15 kilómetros, por 5 en su mayor anchura.

La pequeña ciudad de Zug inspira muy pocas simpatías al viajero que se
acerca á su puerto al traves del lago. Es un poblachon de poco mas de
3,300 habitantes, sin gracia ninguna y con un aire de vejez vulgar, de
indolencia y tristeza, que no coincide en nada con lo que se espera de
la capital de una república democrática. Sinembargo, la parte _nueva_ de
Zug manifiesta algunas veleidades ó tendencias progresistas. En cuanto á
la antigua (cuyo orígen es desconocido) las curiosidades que encierra y
la forma singular de sus edificios pierden mucho de su atractivo, porque
el viajero encuentra en casi todas las calles horrible desaseo, fetidez
y señales de incuria.

Entre los edificios y establecimientos públicos de Zug hay dos que nos
llamaron la atencion, el uno por su originalidad como monumento
patriótico, y el otro por su significacion característica de Suiza. Me
refiero al _Osario_, depósito de calaveras mas ó ménos históricas que,
segun me dijeron, pasan de 1,500, todas rotuladas con los nombres de los
que fueron sus propietarios,--lo que no deja de prestarse á curiosos
comentarios--y la _Casa-del-tiro_, institucion esencialmente suiza,
porque caracteriza á ese pueblo de ciudadanos libres, todos soldados y
prontos á defender la patria en cualquier momento de alarma ó de
peligro. Casi todos los cantones suizos tienen un establecimiento
permanente donde los ciudadanos se ejercitan en el tiro de fusil ó
carabina, como en otro tiempo en el de alabarda. Así como en los países
españoles y españolizados tenemos las corridas de toros como
características, y en los italianos el carnaval, los suizos tienen sus
fiestas nacionales ó locales en los nobles ejercicios del patriota,
celoso siempre de defender como soldado el derecho que tiene como
ciudadano. Los cantones se reparten por turno el honor de ofrecer la
hospitalidad á sus confederados en la fiesta del tiro, haciendo los
gastos y preparativos necesarios. Los buenos tiradores concurren de
todos los puntos de la Confederacion á disputarse los premios y el honor
del triunfo, fraternizando siempre; y no pocas veces toman parte en la
pacífica lucha algunos aficionados de Inglaterra, Francia, Italia y
Alemania.

       *       *       *       *       *

El canton de Zug, dominado en sus primeros tiempos por señores feudales
y luego por la casa de Austria, no entró á la Confederacion suiza hasta
el año de 1622. Desde entónces ha sido fiel á sus compromisos de alianza
primitiva, pero su papel es demasiado subalterno para llamar la
atencion. Su poblacion en 1860 ascendia apénas á, 19,667 habitantes, y
su territorio es tan reducido que ocupa el último lugar en la
Confederacion. Sus 300 kilómetros cuadrados de superficie no alcanzarían
en rigor sino para un importante distrito. Aunque no carece de montañas,
sobre todo hácia el S.-E., la mayor parte del suelo es llana, compuesta
de pequeñas planicies bien cultivadas que alternan con algunas colinas
montuosas. Su excelente clima y la fertilidad del suelo permiten al
Canton, ademas de la cria de ganados y abejas, mantener un notable
cultivo de granos, viñas y árboles frutales. Produce licores de frutas y
_cidra_ en cantidad considerable; posee algunas fábricas de papel y
telares de filoseda, y explota algunos depósitos de turba. Ya he dicho,
en cuanto a sus instituciones puramente democráticas, que son
enteramente análogas á las de los tres cantones primitivos.

La carretera que gira de Zug á Horgen (en la ribera izquierda del lago
de Zuric) corta el rio _Sihl_, que es la frontera de los dos cantones, y
pasa por una comarca sumamente bella y pintoresca. Allí no se encuentran
los relieves ni los aspectos severos de los Alpes; todo es risueño,
suave y onduloso; el camino es literalmente una calle de verdura, que
gira entre verjeles, prados floridos, murmurantes arroyos y tupidos
bosques ricos en aroma y frescura. Donde quiera se ven colonias de
abejas, cuyas colmenas se destacan en graciosos grupos en medio de
campos floridos, ó se repara en los montones simétricos de cuarterones ó
pequeños adobes de turba, de cuyo seno se escapan turbias espirales de
humo que se pierden en el follaje de los árboles.

Era casi la noche cuando llegábamos á _Horgen_, pintoresca y simpática
villa de unos 5,000 habitantes, perteneciente al canton de Zuric, cuyo
aspecto de bienestar, exquisita pulcritud y buen gusto contrasta mucho
con el de las tristes localidades que acabábamos de visitar (Altorf,
Zug, etc.). Resolvímos detenernos allí, dejando partir el vapor que á
las ocho de la tarde seguia en direccion á Zuric, y esperamos la
siguiente mañana para visitar las curiosidades de Horgen.

Una montaña cubierta de bosques, en forma de cordon, paralela á la
ribera del lago y que casi arranca desde la limpia y verde márgen,
domina enteramente á Horgen, de manera que la graciosa villa, encerrada
entre el lago y la montaña, se prolonga á lo largo de la orilla, ó
muestra algunas de sus fábricas y muchas de sus casas de estilo
pintoresco trepadas en escalones como escalando la montaña, en medio de
jardines y huertos. Aunque la agricultura es la ocupacion de la mayoría
de los habitantes, la villa es muy fabricante, como todo el canton á que
pertenece. Donde quiera se ven grupos de obreros, almacenes de materias
primas y fábricas bien montadas y en actividad, las mas importantes de
tejidos de seda baratos, sencillos y que no carecen de elegancia, y de
pañuelos de algodon y otras telas, de colores vivos y populares. El
propietario de una de las mejores fábricas tuvo la bondad de permitirnos
la entrada y mostrarnos con mucha obsequiosidad todas las operaciones y
los aparatos. Hablaba bien frances y parecia contento de que dos hijos
de Colombia hubiesen ido á visitarle su fábrica. Nos explicó muchas
cosas útiles, confirmándonos respecto de los tejidos lo que ya sabíamos
acerca de otros productos de la industria suiza. Es curioso observar,
en efecto, que los fabricantes suizos, careciendo de puertos marítimos y
hallándose á tanta distancia del Mediterráneo, el Atlántico y el mar del
Norte, para procurarse las materias primas á buen precio, hacen una
operacion singular: compran en Inglaterra, en Francia y otros países los
tejidos en blanco ó bien los hilos necesarios, y se reducen en muchos
casos á darles los colores convenientes ó someterlos á operaciones
complementarias, para luego reexportar los mismos artículos, sosteniendo
la competencia con ventaja no solo en países lejanos sino aun en los
mismos de donde han tomado las telas ó los hilos. Esto mismo sucede con
los excelentes relojes suizos, cuyos mecanismos proceden generalmente de
Inglaterra. ¿Cómo explicar ese fenómeno industrial? Fácil es comprender
que la completa division del trabajo, la sobriedad y moralidad que les
inspira el calvinismo, la tenaz laboriosidad á que los condenan las
condiciones del suelo, la emulacion inteligente que la libertad
engendra, y los hábitos de fraternidad que imperan en las costumbres,
han debido poner á los Suizos en capacidad de producir bien y barato, á
pesar de las distancias que los separan de los mares y las numerosas
aduanas ó fronteras que su comercio tiene que salvar.

Al embarcarnos á bordo de un vapor, con direccion á Zuric, pudimos
admirar en su conjunto la gracia y los contornos de Horgen, cuyos
pormenores nos habian seducido. La villa es literalmente un conjunto de
fábricas y bonitas casas de elegantes formas, terrazas y jardines. La
vida debe de ser dulce, apacible y dichosamente laboriosa en ese lindo
pueblo.

El lago de Zuric es, sin disputa, el mas _civilizado_ de cuantos
encierra Suiza. Mirando desde el centro hácia la ribera oriental, se ve
en una extension de muchos kilómetros una interminable sucesion de
quintas y pequeñas poblaciones, que son como los arrabales de Zuric, tan
enlazadas ó en contacto que parecen formar una ciudad. Las riberas son
bajas, sin peñascos ni asperezas, descendiendo hasta las ondas en
pintorescos planos inclinados. Donde quiera viñas, jardines y verjeles,
elegantes casas de campo y pruebas evidentes de actividad, bienestar,
esmero y pulcritud; donde quiera bonitos puertos y muelles,
establecimientos de baños, vapores, barcas y faluchos, graciosas torres
y á lo léjos numerosas y buenas carreteras.

El lago de Zuric tiene formas muy regulares, pero su anchura no guarda
proporcion ninguna con su longitud. Tiene la forma general de un arco, y
mide desde su extremo sur, donde desemboca el rio _Limmat_ que es su
principal determinante, hasta Zuric, donde vuelve á seguir su curso el
rio, una longitud de 45 kilómetros, teniendo apénas 8 y 3/4 en su mayor
anchura, con la elevacion de 418 metros sobre el mar. Sus ondas son de
un verde pálido bellísimo; su navegacion es activa y muy importante; sus
borrascas no muy frecuentes pero violentas; su temperatura suave y
deliciosa durante las noches de verano, pero fuerte y enérgica durante
el dia.

       *       *       *       *       *

El canton de Zuric es uno de los mas ricos, fuertes, importantes é
ilustrados de la Confederacion. Ademas de contener la mayor parte del
lago de Zuric y en su totalidad los de Pfoeffikon y Greiffertz, aprovecha
las aguas que de ellos y del lago Wallenstatter se dirigen al Rin por
los rios Limmat, Glatt y Thur. Sus centros de poblacion considerable
(relativamente) son numerosos, sin faltarle por eso la gran ventaja de
tener poblado y cultivado _todo_ su territorio, que se compone de
planicies y colinas. La poblacion total en 1850 ascendió á 250,698
habitantes, de los cuales 244,200 reformados, 90 judíos y los demas
católico-romanos. En 1860 el total subió á 267,641 individuos. Así, el
canton de Zuric es el segundo de la Confederacion en cuanto á la masa de
poblacion. Aunque las gentes ilustradas hablan frances en caso
necesario, la lengua del país es la alemana corrompida, muy áspera,
descuidada y llena de provincialismos: es mas bien un dialecto. La raza
es tambien totalmente germánica.

El canton de Zuric, riberano del Rin en una proporcion regular,
extiende una punta de su territorio sobre la márgen derecha de ese gran
rio, partiendo límites con el gran-ducado de Báden. Está rodeado por los
cantones de Schaffhousen, Turgovia, San-Gall, Schwyz, Zug y Argovia, y
su área total apénas abraza una superficie de 1,760 kilómetros
cuadrados, lo que da la proporcion de 152 individuos por kilómetro
cuadrado, proporcion que no se conoce en ningún otro país de Europa. Su
mayor longitud, de sur á norte, es de 66 kilómetros, por 48 en su mayor
anchura. La poblacion está concentrada en ocho ciudades y 188 distritos
parroquiales, con un total de mas de 47,000 casas de habitacion.

Si el Canton se distingue mucho por su activo comercio y el movimiento
de sus ferrocarriles, navegacion y carreteras, es difícil decir si su
produccion es principalmente agrícola ó fabril. En efecto, la actividad
es casi igual en todos los ramos, y Zuric sostiene con sus numerosísimas
fábricas la competencia de cualquier otro país en su género de
industria.

Se cuentan por centenares sus molinos de toda aplicacion y sus aserríos
de maderas. Su explotacion minera, aunque reducida en sus proporciones,
no carece de importancia. Sus tenerías son muy numerosas y producen
excelentes cueros curtidos. La fabricacion de telas, que emplea á muchos
miles de obreros y consume fuertes cantidades de materias primas, está
contraida principalmente á los tejidos de seda, en que le hace
competencia a Lyon, los de algunos géneros de algodon de consumo
popular, y de hiladillos ó cintas de algodon. Ademas, se hace una
considerable impresion de colores sobre telas blancas importadas de
Inglaterra.

La agricultura de Zuric es floreciente. Como el suelo es poco fértil y
las lluvias escasas, el arte ha balanceado el mal; así, ninguno de los
otros cantones tiene tanto esmero en el cultivo ni ha hecho iguales
progresos en los métodos. Su produccion de cereales casi abastece el
consumo interior; pero su principal riqueza agrícola consiste en las
viñas (que producen algunos vinos excelentes), las abundantes crias de
ganados diversos (notablemente del vacuno, que es superior), sus
verjeles innumerables de manzanos, perales, cerezos, etc. (que ademas
del fruto ofrecen la base de una valiosa produccion de licores finos y
cidra), y sus florestas esmeradamente conservadas y explotadas, que
permiten una extensa expedicion de maderas, particularmente de bayas y
encinas.

Todavía, volviendo á la industria, haré notar que el Canton posee
numerosas fábricas de productos químicos, máquinas, instrumentos y
aparatos agrícolas é industriales, tipografías, papelerías, fundiciones,
etc. En aquel país libre, sinceramente religioso, honrado y
eminentemente hospitalario, nadie está ocioso. El trabajo es la sola
fuente de consideracion; la prensa es activa y bastante ilustrada; la
instruccion, universal. Allí se reunen con mas seguridad que en ningún
otro Estado todos los proscritos de Europa que buscan asilo, desde el
príncipe destronado ú pretendiente hasta el mas humilde ciudadano. La
instruccion pública tiene la mas completa y eficaz proteccion, en todos
sus grados y ramos. La escuela es obligatoria para todo adulto de 6 á 15
años, en diversas proporciones de asistencia. Así, no hay un ciudadano ó
una madre de familia que no sepa á lo ménos leer, escribir y calcular; y
ademas de unas 400 escuelas primarias para ámbos sexos, existen en
actividad varios colegios, la Universidad y una _multitud_ de escuelas
técnicas, normales y de objetos especiales. He ahí lo que se llama un
pueblo civilizado, libre, activo y digno de su independencia! Si á todo
ese tren de enseñanza se agrega la actividad de la prensa libre, las
abundantes bibliotecas y las numerosas sociedades literarias y
científicas del Canton, se comprenderá fácilmente la alta respetabilidad
de que goza el Estado de Zuric. No olvidemos sus institutos de crédito,
sus numerosos establecimientos de beneficencia, su excelente caja de
ahorros, la de socorros mutuos, etc.

La organizacion política, administrativa, judicial y eclesiástica del
canton de Zuric es muy análoga á la que rige en el de Vaud: es en todo
una combinacion del sistema representativo y la república democrática.
Todo ciudadano mayor de 20 años es elector, y elegible á los 30, en
cuanto á los negocios generales; en los locales tiene su parte directa
en el gobierno. Todo varón de 19 á 40 años está obligado al servicio
militar, en la milicia común, dividida en cuatro clases, activas ó en
reserva, un Gran-Consejo compuesto de 212 miembros, de los cuales 179
elegidos por los ciudadanos directamente y 33 de eleccion indirecta,
ejerce el poder legislativo general, y elige los altos magistrados, así
como los 19 miembros del Consejo de Gobierno que, presididos por el
Burgomaestre, ejercen el poder ejecutivo, El Estado se divide en 11
circúitos y estos en distritos, teniendo cada entidad su administracion
propia. Los circúitos (_bezirks_) son la reproduccion del Estado; los
distritos no tienen asambleas representativas, sino que los ciudadanos
vecinos legislan en asamblea y hacen ejecutar sus decretos por medio de
pequeños consejos. En los negocios religiosos presiden las reglas del
calvinismo, y la autoridad disciplinaria emana de sínodos de todos los
pastores reunidos.

Como se ve, Zuric es un Estado próspero y libre, laborioso y muy
ilustrado, ¿A qué atribuirlo, si la tierra es poco fértil, si subsisten
algunos monopolios como recursos fiscales, y si el territorio es tan
escaso para la poblacion? Evidentemente las causas de prosperidad están
en los hábitos de personalidad religiosa, de libertad de discusion y
accion individual y colectiva; en la esmerada proteccion dada á la
instruccion pública, las costumbres hospitalarias respecto del
extranjero y los confederados, la práctica, de la beneficencia pública,
y la completa descentralizacion qué permite el desarrollo simultáneo de
todos los intereses.

       *       *       *       *       *

La situacion de Zuric es muy pintoresca. Demora la ciudad hácia el
vértice inferior del lago, dividida en dos partes por el _Limmat_, que
se escapa del lago entre muelles, malecones y casas de baños, pasando
bajo cinco puentes. La parte antigua y mas considerable (donde se hallan
los, principales monumentos y edificios públicos y lo mas notable del
comercio y la fabricacion) yace sobre la márgen derecha, al pié de un
cordón de colinas, sobre el cual se extiende en un anfiteatro irregular
de quintas, terrazas, arboledas y calles nuevas; tendiendo a salir del
recinto de las fortificaciones, que el Gobierno ha tenido el buen gusto
de hacer demoler como inconducentes y perniciosas. La parte nueva,
cortada en parte por canales del riachuelo _Sihl_, afluente del Limmat,
es en lo general muy elegante. Allí se encuentran calles anchas y
limpias orilladas por hermosas casas y espléndidos hoteles; y en tanto
que de un lado la ciudad nueva llega hasta la orilla del lago, por entre
arboledas y jardines, del otro se extiende hácia la estacion de los
ferrocarriles, en una vasta sucesion de quintas elegantes, pequeños
parques y magníficas alamedas. Zuric cuenta unos 19,800 habitantes (de
los cuales 16,600 son reformados); su movimiento es bien considerable, y
sus progresos han sido muy rápidos en los últimos doce años. Su
renovacion es palpable y corre parejas con la de Ginebra en todos
sentidos.

La ciudad de Zuric con sus pueblos anexos tiene una historia complicada
y bien interesante, llena de episodios bélicos y trasformaciones
políticas. Es sobre todo desde la época de la Reforma que Zuric viene
haciendo un papel de primer órden en la Confederacion. Constituida en
feudo de varios duques y condes sucesivamente, y luego tributaria del
Austria, quedó elevada al rango de ciudad-libre imperial desde 1218, y
así pudo poco despues emprender una lucha eficaz contra los señores
feudales que la rodeaban, En 1335 se rebeló contra la autoridad de la
aristocracia militar y de patricios que la dominaba, y amenazada por el
poder de la casa de Austria entró despues (1351) en alianza con la
Confederacion de los Cuatro-Cantones. Es desde entónces que la
Confederacion suiza ha ejercido mas decisiva influencia sobre los
destinos de los demas pueblos del país, que se fueron agrupando
sucesivamente al derredor del núcleo fundamental.

Sinembargo de la expulsion de la aristocracia dominante hasta 1335, la
igualdad no reinó en Zuric hasta 1798, época en que cesó la distincion
sustancial de ciudadanos y paisanos, estos sin derechos y en condicion
servil, y los primeros dominando solamente. Con todo, quedaron trazas de
la organizacion aristocrática en la constitucion que se dió el Estado en
1831, y solo desde 1839 data la reforma que fundó el régimen actual
completamente republicano. Zuric es célebre por haber sido el teatro de
la famosa batalla ganada allí en 1799, en los dias 3 y 4 de setiembre,
por el ilustre Massena contra el general Korsakof, batalla que es
reputada como uno de los hechos de armas mas extraordinarios y decisivos
de las guerras de la Revolucion francesa. Tambien es muy notable Zuric
por haber sido la cuna de hombres ilustres, tales como el reformador
Zuinglio, el sabio Lavater, Zímmermann y Pestalozzi.

La ciudad abunda en interesantes monumentos é institutos públicos, y
posee curiosidades y particularidades diversas que le dan interes. Es
notable, aunque sin ligereza ninguna, su sencilla catedral de estilo
bizantino, que data del siglo XI. Aparte de la Universidad, el Arsenal y
una multitud de edificios públicos de diversa aplicacion, mas ó ménos
apreciables, la Biblioteca de la ciudad llama particularmente la
atencion, por su buena configuracion y distribucion de los objetos, y su
riqueza de libros, manuscritos, curiosidades, autógrafos interesantes,
etc. No cuenta ménos de 51,000 volúmenes, 3,000 manuscritos y 4,000
medallas. Ademas contiene la ciudad una Biblioteca cantonal con 25,000
volúmenes, otra de la Sociedad de ciencias naturales con 10,000, el
jardin botánico, una galería pública de pinturas, y excelentes
colecciones ó museos especiales de mineralogía, zoología, entomología,
etc.

Los tres dias que pasamos en Zuric no fueron perdidos, pues durante
ellos aprendimos mucho mas que con un año de lecturas. Nada es mas
propio para fortalecer el espíritu en su confianza en la libertad y el
progreso, que el espectáculo sencillo, prosaico en apariencia, de un
pueblo que, centuplicando sus pequeños recursos por medio del trabajo y
de la emulacion, se eleva hasta un grado muy alto de civilizacion,
probando que la libertad y la práctica del derecho son los medios mas
seguros y eficaces de fomentar el bienestar comun.

       *       *       *       *       *



CAPITULO XV.

LA HOYA DEL RIN.

Las comunicaciones en Suiza.--De Zuric á Schaffhousen.--La catarata del
Rin.--La ciudad y el canton de Schaffhousen.--Navegacion del alto
Rin.--La ciudad de Constanza.--Los lagos internacionales.


El canton de Zuric contiene en su capital y en la pequeña ciudad de
Winterthur dos centros importantes de ferrocarriles, los cuales procuran
un gran movimiento de comunicaciones á toda la region de Suiza
correspondiente á la vasta hoya del Rin. De Zuric parten dos líneas que
se subdividen ó enganchan sucesivamente: la primera se dirige hácia el
occidente, siguiendo el curso del rio Limmat, y se bifurca en el canton
de Argovia, cerca de la confluencia de aquel rio y del Reus con el Aar;
de allí una rama se aparta hácia el norte, orillando el Aar hasta el
Rin, atraviesa este gran rio y sigue su márgen derecha por todo el
territorio del gran-ducado de Báden, hasta ligarse á las numerosas y
complicadas líneas de ferrocarriles alemanes y franceses; miéntras que
la línea suiza, cortando el territorio de Argovia, por la via de
_Aarau_, se liga en _Olten_ con los ferrocarriles que en opuestas
direcciones giran hácia Basilea, Solera, Berna y Lucerna.

La otra línea de Zuric salva el Limmat á corta distancia de la capital,
y luego se bifurca en _Walliselten_. Allí, una rama va hácia el S. E.,
por en medio de los lagos de Greiffen y Pfaffikon, costea luego los de
Zuric (en su extremo superior) y Wallenstatter, soltando un ramal sobre
Glaris, y va á terminar en Coira, capital del canton de los Grisones, el
mas montañoso y el segundo en extension de la Confederacion. La otra
rama avanza hasta _Winterthur_ y allí se divide en tres ramificaciones:
la primera penetra á los cantones de Turgovia y San-Gall, pasa por la
capital de este, toca en el lago de Constanza y remontando el valle del
alto Rin llega hasta Coira; la segunda pasa por la capital de Turgovia
(la ciudad de _Frauenfeld_) y termina en el puerto de _Romishorn_, en el
mismo lago de Constanza; en fin, la tercera se dirige á _Schaffhousen_,
pasando por encima de la famosa catarata. Esta última ramificacion era
nuestra via al partir de Zuric.

No es sin objeto que hago esta ligera indicacion de las líneas de
ferrocarriles que posee la Suiza en la hoya del Rin, aparte de las
numerosas líneas que corresponden á la hoya del Ródano. He querido hacer
notar con esa simple indicacion cuánta es la importancia que esos
pueblos libres y progresistas de Suiza dan al desarrollo de las vias de
comunicacion que, en el presente siglo, son la manifestacion mas
característica y enérgica de la civilizacion. Comunicarse es vivir,
progresar, multiplicar la luz, la fuerza y el tiempo; y los Suizos,
acaso mejor que nadie, relativamente, han comprendido muy bien que el
aislamiento es el estancamiento, la muerte,--porque en esta época el que
se queda atras caduca y perece. No hay un rio ni un lago susceptible de
navegacion que no esté surcado en Suiza por numerosos vapores, para cuyo
servicio se aprovecha en caso necesario el inagotable combustible que
ofrecen las florestas de los Alpes y el Jura. La red de caminos
carreteros es extensa y complicadísima, y donde el terreno se presta
poco á las carreteras se encuentran al ménos excelentes caminos de
herradura muy bien conservados. En todas las vias importantes, aun por
encima de los abismos de los lagos y al traves de las espesas selvas,
hay líneas telegráficas, con un alambre por lo ménos. Los ferrocarriles
se cruzan en todas direcciones, y no muy tarde la Europa occidental, así
como los pueblos del Rin, tendrán sus comunicaciones directas con Italia
y la hoya del Adriático por medio de los ferrocarriles suizos del Rin y
el Ródano.

Todo eso es prodigioso, aun relativamente á los demas países europeos, y
hace mucho honor al espíritu práctico y progresista de la Confederacion
suiza; ademas, es un ejemplo muy digno de ser imitado, porque contiene
una gran demostracion en favor de esa política moderna que tiende á
suprimir las fronteras, y busca la fuerza de los pueblos no en el número
de sus bayonetas y el poder de sus fortificaciones y precauciones
egoistas y suspicaces, sino en la multiplicacion de los _cambios_, sean
de ideas ó de valores económicos. Con un territorio asombrosamente
sembrado de obstáculos y una poblacion reducida á ménos de dos y medio
millones de individuos (pobres en gran parte, en las montañas y los
valles alpinos) la Suiza ha podido sinembargo, á fuerza de voluntad y
liberalismo, realizar prodigios en pocos años. Los Alpes han dejado de
ser barreras divisorias de Europa; y en doce años, gracias al movimiento
producido por el triunfo del radicalismo en 1848, la Confederacion ha
hecho inmensos progresos que se manifiestan en todas partes con
evidencia, particularmente en Ginebra, Zuric, San-Gall y Basilea.

La via que tomamos en Zuric gira por una comarca de alegres y
pintorescas planicies hábilmente cultivadas, salpicadas de lindos
bosques, pueblos y cortijos, y entrecortada por graciosas colinas que
algunas veces ofrecen las proporciones de pequeñas montañas. Todo ese
país, hasta las cercanías del Rin, seduce al viajero con sus mil rasgos
que indican en la poblacion de las campañas y las localidades
inteligencia, pulcritud, actividad y bienestar. Donde quiera los
graciosos campanarios de bonitas iglesias, la estructura de las casas,
las numerosas arboledas y la disposicion de los objetos ofrecen á la
vista del viajero paisajes pintorescos, que contrastan con los severos
de las montañas y los valles alpestres.

_Winterthur_, situada casi en la mitad del trayecto, es la única villa
ó pequeña ciudad importante en que se toca. Y en realidad pocas
localidades hay en Suiza, de proporciones análogas (5,600 habitantes
reformados) que inspiren tanta simpatía como la bella y limpia
Winterthur. Demora esta ciudad á orillas del riachuelo llamado _Eulach_,
en el fondo de una bonita llanura rodeada de colinas, unas cubiertas de
viñedos y otras de bosques de hayas y encinas, y todas salpicadas de
alegres casas de campo ú labor. La regularidad de sus formas, compuesta
como está de dos grandes calles rectas cortadas por siete ú ocho
trasversales, le da un aspecto enteramente moderno, no obstante que data
del siglo XII; y si sus numerosos edificios públicos, muy estimables y
dignos de atencion, y sus elegantes casas modernas le dan un aire de
bienestar y progreso muy simpático, su multitud de fábricas, su
movimiento comercial y el de su gran estacion de ferrocarriles hacen
comprender que allí reina la actividad de los negocios, aliándose muy
bien con la pulcritud y la hermosura.

       *       *       *       *       *

Al llegar al valle mismo del Rin, orillando su márgen izquierda, el
paisaje toma un aspecto magnífico y apacible. El rio desciende lento y
silencioso por en medio de florestas y viñedos extensos, y donde quiera
se comienzan á ver á lo léjos, sobre las colinas rocallosas, unos
cuantos de esos castillos feudales tan prodigiosamente numerosos en el
Rin, algunos de gracioso aspecto y muchos de ellos románticos por sus
hermosas ruinas. Al cabo el ferrocarril se aproxima tanto á la catarata
que se percibe el ruido de sus remolinos espumantes; el tren penetra en
un pequeño túnel, pasando bajo las rocas que sostienen un antiguo
castillo, y al salir de la caverna artificial el viajero se siente
sorprendido, hallándose sobre el puente de hierro que atraviesa el Rin
en el punto donde se pronuncia el raudal que determina la catarata. Esa
impresion momentánea es una de las mas profundas y sorprendentes que se
experimentan en Suiza, pues en ménos de un minuto se pasa de las
tinieblas del túnel al magnífico espectáculo de la catarata, y de esta,
perdiéndola de vista, al valle algo profundo del rio hasta la ciudad de
_Schaffhousen_.

Teníamos priesa de dirigirnos al hermoso hotel establecido sobre la
márgen derecha del rio, en frente de la caída ó catarata, para donde
partímos al momento mismo en un coche, reservando para el dia siguiente
la inspeccion de la ciudad.

El hotel _Weber_, cuyo nombre es una poética reminiscencia de las obras
de uno de los mas simpáticos artistas alemanes, tiene una situacion muy
feliz para el viajero que desea admirar ese magnífico rasgo de la poesía
suprema de la naturaleza. Trepado sobre un collado á mayor altura que la
catarata, en medio de jardines y bosquecillos, domina completamente el
abismo azul y trasparente, redondeado en forma de lago, en cuyo fondo se
precipita el rio en deslumbradores torbellinos, como una borrasca de
perlas y chispas de diamante. Habiendo llegado á las cuatro de la tarde,
tuvimos la triple delicia de contemplar ese tesoro á la luz de la tarde,
desde la ribera, y á la de la luna y del alba desde los balcones del
hotel.

Desde el pié del collado en que nos hallábamos, sobre la orilla misma
del rio, teníamos al frente un soberbio cuadro formado por la catarata y
las riberas que le sirven de marco. A nuestra izquierda, es decir sobre
la márgen derecha del rio, se destacaba sobre un collado de base
rocallosa la masa caprichosa y desordenada de la pequeña villa de
_Neuhausen_, que vive ensordecida por el estruendo de las ondas
irritadas, y cuyos edificios se avanzan en parte sobre las rocas del
raudal, ó trepan hácia la colina, ó se pierden de vista en el fondo del
valle superior, á la sombra de algunos grupos é hileras de álamos
blancos. A nuestra derecha, del lado opuesto del rio, se levantaba un
enorme peñasco abrupto, como una fortaleza, dominado por el castillo de
_Lauffen_, que le da su nombre aleman á la caída: y al pié de ese
romántico edificio, siguiendo el curso del rio, giraba un alto y verde
collado que iba á perder su graciosa curba en un horizonte estrecho de
bosques espesos que dominan el cauce.

Al frente, en medio de las dos vigorosas líneas del marco, se ve el
puente del ferrocarril casi saliendo de la negra boca del túnel, y
debajo un enjambre de rocas desiguales y revueltas que comienzan el
raudal, dislocan el movimiento de las ondas, se estrechan en un espacio
de 100 metros y terminan en tres grandes peñascos de formas destrozadas
y salpicados de matorrales, que forman una barrera de 15 á 20 metros de
altura. Por sus espacios ó boquerones se precipita la enorme mole
líquida, espumante, frenética, en chorros desiguales que se multiplican
en numerosas cascadas, llenando el aire de nubes de chispas luminosas,
retorciéndose en el vacío como legiones de boas diamantinos, azotando
las rocas con desesperacion y hundiéndose en el vasto recipiente en
remolinos sorprendentes cuyo estridor aturde, impone y hace enmudecer de
admiracion.... Tal parece como si el noble y viejo Rin, tan glorioso y
fecundo en la historia de Alemania, animado por la conciencia de un
genio misterioso, sintiese al mismo tiempo la desesperacion de perder su
unidad y su calma generosa en ese abismo de rocas que lo despedazan, y
el remordimiento de interrumpir la comunicacion, sobre sus azules ondas,
de pueblos hermanos por la lengua, la raza, las tradiciones y los
intereses. Se diría que los Alpes, orgullosos de los magníficos horrores
que guardan en su seno, han querido perseguir al Rin, el fruto de sus
admirables neveras, atravesando en su curso un cordon de peñascos que
les hagan recordar á los pueblos de las llanuras alemanas que el imperio
de los gigantes graníticos de la Suiza alcanza hasta muy léjos de sus
altísimas cascadas, sus picos formidables, sus torrentes coléricos y sus
lagos románticos!

Sinembargo de la profunda impresion que nos causó tan bello espectáculo,
confieso que no sentímos ese horror que experimentan en su presencia los
excursionistas europeos que no han viajado en América. Por grandioso que
sea el espectáculo de Lauffen, á causa del volúmen de agua
principalmente, no tiene la horrible majestad de las grandes cataratas
del Nuevo Mundo, mucho mas imponentes que las de Europa. Esos sublimes
desórdenes de la naturaleza parecen exigir siempre en derredor un marco
salvaje en armonía con la cólera del torbellino y la grandiosidad del
abismo. Así, la caída de Lauffen nos pareció mas hermosa y poética que
sublime y aterradora, á la luz del sol de la tarde y bajo los
resplandores del crepúsculo matinal.

Pero durante la noche, cuando la contemplamos desde los altos balcones
de nuestro aposento, á la luz melancólica de la luna, nos pareció de una
hermosura imponderable. Era un espectáculo tan romántico, tan
soberanamente triste y elocuente, que sentímos nuestras almas conmovidas
hasta lo mas hondo y soñamos despiertos durante horas enteras.! Qué de
misterios penetra y analiza el alma, excitada por el sentimiento de
admiracion, en aquellos momentos en que Dios se revela en sus sublimes
obras y ningún rumor humano se interpone en medio del Creador y el
hombre, del corazon y la naturaleza! Entónces, soñando sin sentirlo y
perdiéndose en un mundo de cavilaciones luminosas, el alma descubre mil
verdades que el bullicio del mundo le habia ocultado,--verdades que
brillan, que palpitan por decirlo así, lo mismo en la onda suspendida en
el abismo y preñada de la luz de la luna, que en los senos oscuros de la
roca y el bosque, y tanto en los maravillas del cielo como en los
rumores de la brisa, las ecos del torrente y el sueño tranquilo de la
naturaleza orgánica.

       *       *       *       *       *

El canton de Schaffhousen se compone de tres porciones aisladas y
desiguales de territorio, sobre la márgen derecha del Rin, enclavadas en
medio del gran-ducado de Báden y los cantones de Zuric y Turgovia, y con
un área total de 300 kilómetros cuadrados. La mas considerable de esas
tres porciones es la que tiene por centro á la ciudad capital. Aunque
el Canton no carece de industria y de alguna explotacion mineral
(particularmente de hierro) la agricultura es su mas importante elemento
de riqueza, consistente en la produccion de buenos vinos, crias de
ganados y corte de maderas. Casi todo el territorio proviene de
adquisiciones hechas por compras verificadas por la ciudad de
Schaffhousen en otros tiempos. La poblacion, casi totalmente calvinista,
no excede de unos 35,700 habitantes, de raza alemana.

Ciudad libre imperial desde fines del siglo XI y dominando el país
anexo, despues de haber vivido bajo la soberanía de un abad,
Schaffhousen mantuvo hasta 1798 la constitucion semi-aristócratica que
se habia dado en 1411. Su primera liga con los Cantones suizos, que le
aseguró la independencia, tuvo lugar á mediados del siglo XV, pero su
entrada definitiva á la Confederacion no se efectuó sino al principio
del XVI. Los sucesos de 1798 produjeron la reforma de las instituciones
que les negaban derechos á los paisanos; y, á pesar de la reaccion de
1814, el Canton está regido desde 1834 por una constitucion liberal y
democrática, análoga en lo sustancial á las de otros cantones de
gobierno popular representativo.

La ciudad de Schaffhousen, si no es bella según el gusto moderno, es
sumamente curiosa por sus formas singulares, enteramente fieles á las
tradiciones de la edad média. Bajo este aspecto es la ciudad mas
interesante de Suiza. Cuenta unos 7,800 habitantes y está situada en un
suelo onduloso á la márgen derecha del Rin, á corta distancia de la
caída, lo que unido á sus murallas que la cercan en parte y van
desapareciendo, le da un aspecto que no carece de gracia. Sus calles
angostas y tortuosas, sus edificios de formas extrañas, cubiertos de
frescos históricos ó religiosos y dominados por torreones salientes que
proyectan sobre las calles sus balcones cerrados de la edad média, y
otros pormenores análogos, le dan un aire de vetustez que contrasta
mucho con el de casi todas las ciudades suizas. Por lo demas,
Schaffhousen manifiesta con sus establecimientos públicos (entre ellos
una biblioteca con mas de 20,000 volúmenes, y colecciones estimables)
que donde quiera el genio suizo y el espíritu de emulacion son
favorables al servicio público.

Despues de una ligera inspeccion de la ciudad nos embarcamos á bordo de
un vapor que debia remontar el Rin y conducirnos á Constanza para luego
surcar el lago y dirigirnos á San-Gall. Salvo algunos graciosos paisajes
que ofrecen los pueblos de las dos riberas, los castillos que las
dominan, el movimiento de los vapores que se cruzan, etc., casi todo el
trayecto carece de interes. El Rin no tiene allí contornos bien
determinados; las orillas, cubiertas de viñedos literalmente y rara vez
encerradas entre pequeñas montañas, son llanas y de triste aspecto; y el
rio, dilatado á veces entre juncos espesos y desbordándose, ofrece
considerables dificultades á la navegacion, que exigen muchas
precauciones.

       *       *       *       *       *

_Constanza_, cuyo nombre y tradiciones político-religiosas predisponen
al viajero á la curiosidad, la justifica apénas con algunos objetos.
Apesar del valor de algunos templos regulares, su mérito principal
consiste en los recuerdos que hace evocar. La ciudad, situada sobre la
márgen izquierda del Rin y enclavada en el territorio del canton de
Turgovia, pertenece al gran-ducado de Báden, y aunque comienza á renacer
de su profunda decadencia, tiene muy poco movimiento industrial y apénas
cuenta unos 5,700 habitantes. Su posicion es algo pintoresca, en el
fondo de una vasta planicie y dominando la estrecha garganta del Rin que
enlaza los dos lagos de Constanza llamados de _arriba_ (_Ubersee_, el
mas considerable) y de _abajo_ (_Untersee_). El horizonte es vasto y
generalmente desapacible, como el de todos los lagos que, siendo
considerables, carecen del magnífico marco de altas montañas en todas
direcciones.

Constanza es una plaza fortificada, si bien sus fortificaciones nada
tienen hoy de formidables. Por una singular contradiccion es al mismo
tiempo un puerto franco, y es á esta circunstancia que debe la mediana
actividad comercial que en su seno se va desarrollando. Fundada por
Constantino Cloro al fin del siglo III, adquirió, despues de hacer
muchos progresos en la edad média, el rango de ciudad libre imperial,
del cual la privó el emperador Cárlos V, en castigo de su _rebeldía_
religiosa ó la adopcion del protestantismo. Los monumentos y las calles
antiguas de la ciudad no carecen de interes por algunos pormenores
curiosos. Sinembargo, lo que mas nos llamó la atencion durante las
cuatro ó cinco horas que gastamos en visitar á Constanza, fueron las
ruinas del convento de los _Dominicanos_ (que yacen en una graciosa
islita determinada por un canal y el Rin) y el extraño y tristísimo
edificio, especie de museo del horror, donde tuvo sus sesiones el
célebre concilio de odiosa memoria que funcionó de 1414 á 1418.

Los nombres de Juan Huss y su discípulo Jerónimo de Praga, esos heróicos
precursores de la Reforma que preparó el triunfo de la libertad de la
conciencia, parecen vagar aún por todo el ámbito de la ciudad y darle no
sé qué de solemne y melancólico. En la islita que he mencionado se
encuentra una admirable enseñanza que no impresiona al vulgo de los
excursionistas. La iglesia del antiguo convento es una bella ruina
cubierta de verdura; los claustros y salones de habitacion, que
sirvieron de prision á Juan Huss, están hoy ocupados por una fábrica de
tejidos de algodon; y á su lado subsisten aún, olvidados, los restos de
una fortaleza romana. Como se ve, el cuadro es en apariencia muy
sencillo; y sinembargo él resume la historia de la civilizacion durante
la era cristiana. La fortaleza romana, casi borrada del suelo, es el
símbolo de la conquista y la fuerza vencidas,--instrumentos de
civilizacion en lejana época. Las ruinas del convento son las de un
nuevo género de fortaleza y de conquista,--la fortaleza monástica y la
conquista religiosa de la edad média,--recordando el martirio de un
hombre de conciencia libre y sentimiento indomable. En fin, la
manufactura de algodon, fortaleza pacífica del trabajo, es el símbolo
del sistema moderno de conquista y civilizacion: el de las
colonizaciones fecundas, el comercio libre, la emancipacion del hombre
por el trabajo, y la potencia maravillosa de las máquinas que
espiritualizan la materia y mejoran la condicion de la humanidad. La
fortaleza romana ha desaparecido casi; la iglesia _conventual_ es una
ruina; la fábrica prospera, y el nombre de Juan Huss se ha salvado del
olvido, porque simboliza la gloria de la conciencia libre, santifica el
martirio y condena los crímenes y horrores del fanatismo religioso.

El edificio gótico, de interior casi escueto, donde tuvo sus
deliberaciones el Concilio, nos inspiró disgusto. Así como es penosa la
visita de una cárcel ó un lugar de suplicio, no se puede penetrar sin
repugnancia á un recinto donde se ha perpetrado un gran crímen. El
concilio de Constanza, no solo cruel sino pérfido, consumó allí dos,
haciendo perecer en la hoguera á los dos heróicos sectarios; y si con
eso acabó de justificar la futura Reforma, no comprometió ménos el
porvenir del catolicismo con la eleccion de Martin V en reemplazo de dos
papas depuestos. Hay actos de autoridad que son por sí solos la
condenacion de la misma autoridad en que se fundan.

       *       *       *       *       *

Al embarcarnos en el muelle de la ciudad, á bordo de un bonito vapor,
comenzamos á navegar el lago de Constanza propiamente dicho, que los
alemanes llaman _Boden-See_. En breve tuvimos á la vista el angosto
golfo que se prolonga hácia el N.-E., haciendo un abra en el territorio
de Báden, con el nombre particular de _Uberlinger-See_. A la derecha
teníamos, primero, el territorio del canton de Turgovia (ó Thurgovia) y
luego el de San-Gall, que íbamos casi orillando; á la izquierda, en
lejano horizonte, las costas ó riberas del gran-ducado de Báden, de los
reinos de Wurtemberg y Baviera en el centro, y del Austria, en el
extremo superior del lago. En todas direcciones veíamos riberas bajas y
de tintas melancólicas, rara vez dominadas por colinas de alguna
consideracion, literalmente cubiertas de viñedos, y salpicadas de una
multitud de pequeñas ó regulares poblaciones. Muy frecuentemente íbamos
encontrando ó divisando á lo léjos buques de vapor y barcas veleras
considerables, cuyo activo movimiento alimenta un tráfico de grandes
proporciones entre los pueblos de las cinco naciones riberanas.

El Boden-See, expuesto á frecuentes y terribles borrascas y muchas veces
completamente oscurecido por nieblas espesas, es el lago mas importante
de las regiones alpinas, por su carácter internacional, y sus
proporciones son muy considerables. Su perímetro es de 194 kilómetros,
conteniendo un área de 466 kilóm. cuadrados. Mide en su mayor longitud
64 kilóm., de S.-E. á N.-O., es decir desde _Bregens_, en la ribera
austríaca del Vorarlberg, hasta el fondo del golfo de Uberlinger; y en
su mayor anchura 14 kilóm., de _Borschbach_ (en la ribera de San-Gall) á
_Wasserburg_, en la de Baviera. Su profundidad alcanza hasta cerca de
300 metros, y ademas de las aguas del Rin, que forman su caudal
principal, recibe las de algunos rios ó riachuelos procedentes de los
cinco países riberanos.

Desembarcamos, sintiendo una grata impresion, en el hermoso puerto de
Borschbach, pequeña villa de cerca de 2,800 habitantes, graciosa y muy
notable por su movimiento comercial é industrial, como por sus grandes
mercados de granos. Allí tomamos un tren del ferrocarril que conduce á
San-Gall, y una hora despues llegábamos á la bellísima capital del
Canton, al traves de risueños paisajes, huertos y jardines, por en medio
de los cuales gira el ferrocarril en plano inclinado y ascendente, hasta
cortar la ciudad misma bajo la sombra de graciosos collados y hermosas y
alegres arboledas.

       *       *       *       *       *



CAPITULO XVI.

TRAVESIA DE SUIZA.

El canton de San-Gall;--su historia, sus instituciones, sus elementos
económicos.--La ciudad de San-Gall,--su situacion, sus monumentos y
curiosidades.--El canton de Turgovia.--El canton de Argovia.--Solera y
Basilea-Campaña.


Ya se ha visto que de los veintidos cantones de la Confederacion (todos
sometidos desde 1848 á ciertas instituciones liberales y comunes bajo el
nombre de _garantías_) unos son esencialmente reformados ó evangélicos y
otros esencialmente católicos,--teniendo cada uno su carácter
particular, pero correspondiente á uno de los dos grandes grupos. Solo
los cantones de San-Gall y Turgovia tienen la particularidad de ser
mixtos en su organizacion social y oficial. Acaso ninguno de los
cantones ó Estados suizos ofrece con tanta evidencia como el de San-Gall
la prueba de que la libertad, la tolerancia y la justicia son las
mejores soluciones de todos los problemas sociales, porque armonizan los
intereses mas contradictorios en apariencia, en beneficio del derecho de
todos y el progreso comun. En ningún estado europeo se ve mejor
practicado el principio de la igualdad y tolerancia religiosa, y gracias
á eso los católicos y reformados han dejado de ser dos partidos enemigos
para convertirse en dos confraternidades en accion, aunando sus
esfuerzos con una noble emulacion que á todos aprovecha.

La ciudad de San-Gall, base del Estado que lleva su nombre, debió su
prosperidad y su importancia á una célebre Abadía que en la edad média
hizo muy notables servicios á la civilizacion. Con el tiempo los Abades
adquirieron el rango de príncipes soberanos, y desde entónces,
haciéndose ambiciosos, batalladores y altivos, vivieron en lucha
constante con los pueblos deseosos de asegurar su libertad y sus
derechos. Despues de su alianza é ingreso en la Confederacion y las
trasformaciones acarreadas por la revolucion francesa, la Abadía,
perdiendo su autoridad temporal, quedó reducida á la impotencia, y mas
tarde fué suprimida. El Canton se dió en 1831 la Constitucion
democrática templada que lo rige actualmente, y el liberalismo de las
instituciones ha sido fecundo en muy notables progresos.

Conforme á la Constitucion, las dos comuniones religiosas están
representadas en proporcion á su fuerza numérica. La poblacion (de raza
y lengua alemanas) era, en 1850, de 169,625 habitantes, de los cuales
106,000 católico-romanos y los demas evangelistas. En 1860 el guarismo
total subió á 181,091. Cada comunion tiene su consejo ó comision
constitucional que dirige los negocios relativos al culto y las
escuelas, independientemente del Gobierno propiamente dicho. El poder
legislativo es ejercido por un Gran-Consejo, de eleccion de los
ciudadanos de edad de 21 años, renovable cada dos años y compuesto de
150 miembros. De estos, 88 representan á los católicos y 62 á los
protestantes. Esa coexistencia en la separacion, y esa autonomía de las
dos comuniones en la direccion del culto y la enseñanza, impiden toda
colision en las elecciones, toda lucha que pueda despertar el fanatismo
y afectar los mas caros intereses de la familia, que son los religiosos
y de la instruccion pública. El poder ejecutivo está á cargo de un
Pequeño-Consejo de 7 miembros, elegidos por el Grande, renovables cada
cuatro años y presididos sucesivamente por dos _Landamman_ de duracion
semestral que tienen la direccion personal del Estado. El Gran-Consejo
elige tambien los representantes á la Dieta federal y los altos
magistrados y oficiales del Estado. Los poderes están perfectamente
separados; todas las garantías mas importantes son fielmente mantenidas;
los ciudadanos son libres, y el régimen municipal favorece el progreso
de todas las localidades.

El Canton, sumamente favorecido por la fertilidad de su suelo y las
ventajas que le ofrece la navegacion del Rin, de los lagos de Constanza,
Zuric y Wallenstatter y de algunos riachuelos, se compone de dos
regiones distintas: una montañosa y elevada, del lado del alto Rin ó el
sur, y la otra muy ondulosa, surcada por pequeñas colinas y dividida en
una multitud de vallecitos pintorescos y muy cultivados. El Canton
encierra dentro de su territorio, en su totalidad, al pequeño canton de
Appenzel, montañoso y alto, y curioso por su afamada fabricacion de
encajes y bordados y sus poblaciones de pastores y escultores en
madera[25]. El área del canton de San-Gall contiene 1,952 1/4 kilómetros
cuadrados, y su mayor longitud es de unos 78 kilómetros.

[25] El canton de Appenzel, dividido en dos grupos, según las
religiones, cuenta 60,624 habitantes, de ellos 48,604 reformados,
llamados _Ródas exteriores_.

Por razón de su agricultura, su industria y su comercio, San-Gall es uno
de los mas valiosos é importantes Estados de la Confederacion. Sus
productos agrícolas son muy considerables, relativamente á la extension
territorial, consistiendo principalmente en vinos, granos, maderas y
ganados; y su industria floreciente abarca una multitud de ramos de
fabricacion, distinguiéndose por la especialidad de sus preciosos
bordados y encajes, sus bellas muselinas y otros artículos de gusto.

La ciudad de San-Gall, poco feliz por su situacion para ofrecer de léjos
un panorama ostensible, es sinembargo, por sus graciosos pormenores ó
rasgos, una de las mas pintorescas y bellas ciudades de Suiza. Demora en
el fondo de un primoroso vallecito formado por dos cordones de altos
collados ó colinas que lo encierran, dándole al conjunto el aspecto de
una inmensa bandeja de verdura salpicada en su fondo de vivos colores.
Así, despues de llenar completamente el lindo vallecito, la ciudad se
extiende en dispersos arrabales sumamente graciosos, que trepan por los
flancos de los collados y se esparcen en las praderitas bajo las bóvedas
que forman innumerables árboles frutales ó de adorno. Sus calles anchas
y pulcras, sus graciosos edificios (muchos de ellos de lujoso aspecto y
artísticas formas), sus numerosas fuentes públicas (como 120), sus
terrazas, á veces escalonadas en anfiteatros irregulares, sus bellos
edificios públicos de todo género, sus plazas orilladas de árboles, y
los centenares de jardines y aun pequeños parques de estilo inglés que
entrecortan las calles y embellecen las casas en el interior, ó afuera
en derredor,--forman un paisaje lleno de frescura y gracia, animado por
el movimiento industrial y comercial y el ruido de los trenes del
ferrocarril que atraviesa de un extremo á otro la ciudad[26].

[26] La capital numera 14,522 habitantes, de los cuales unos 10,000
reformados.

Son notables en San-Gall: la iglesia catedral católica (de la antigua
Abadía) restaurada según el estilo italiano, sin mérito exterior
particular, pero muy elegante en su interior y riquísima en mármoles
soberbios y frescos del pintor italiano Moreto; la iglesia protestante
de _San Estévan_ (tambien renovada), edificio muy curioso por su estilo
y decoraciones del gusto arábigo y su estructura interior de suma
sencillez, que tiene el aspecto de un teatro; en fin el gran edificio de
la Abadía, donde reside el Consejo gubernativo y se reune el Gran
Consejo,--monumento triste y sin ningún valor artístico, pero importante
por la biblioteca (mas de 26,000 volúmenes) y las colecciones que
contiene. Entre estas las mas notables son las de manuscritos y
antigüedades, donde pudimos admirar obras de caligrafía, escultura en
marfil y miniatura verdaderamente maravillosas.

Ademas, llaman la atencion en San-Gall: la Casa de detencion, muy bien
organizada; una excelente Penitenciaria; los colegios ó gimnasios de las
dos comuniones religiosas; numerosas escuelas públicas bien mantenidas,
y muchos institutos de crédito, beneficencia, economía y prevision,
debidos al espíritu de asociacion. Todo contribuye en San-Gall á
producir en el ánimo del viajero una impresion grata, que es la mejor
justificacion del espíritu de libertad y tolerancia que allí reina.

No olvidaré un rasgo curioso, aun á riesgo de incurrir en una
repeticion. Al recorrer la ciudad en todas direcciones y visitar algunos
almacenes de bordados y objetos artísticos, nos parecia que íbamos á
encontrar muchedumbres de obreras trabajando en esos bordados y
preciosos encajes, que ostentan con vanidad las damas elegantes de
Paris, Lóndres ó Viena. Nada de eso. Esos primores artísticos son obra
de las manos mas rudas y callosas,--de los pastores de Appenzell y las
montañas de San-Gall,--que al terminar los veranos bajan de las altas
praderas con sus rebaños, y se consagran durante los inviernos á labrar
sus admirables encajes ó bordados de gran valor, cuando no á esculpir
juguetes y graciosas figuras en madera de abeto ó pino, de haya ó
encina. Así, uno de los objetos de mas lujo en los grandes salones de
Paris, procede de las manos mas humildes y toscas. ¡Cuántas veces el
mundo, en su loca admiracion por las apariencias deslumbradoras, olvida
las humildes existencias cuyo concurso ha producido las maravillas que
se admiran!

       *       *       *       *       *

El tren que partió de San-Gall nos condujo á Zuric, de paso, por la via
de Winterthur, al traves de una parte, ó casi el vértice, del curioso
triángulo que forma el territorio del canton de Turgovia. Como allí no
tocamos sino en localidades insignificantes, no me es dado hacer
respecto de ese canton ninguna observacion particular. Solo diré que el
triángulo de su territorio tiene su base sobre el Rin y el lago de
Constanza, con sus lados limítrofes hácia San-Gall y Zuric. Su poblacion
(que es tambien alemana) no excede de 90,500 habitantes, protestantes en
mas de los dos tercios. Las instituciones de ese canton son liberales y
muy análogas á las de San-Gall; y, aunque no carece de regular
industria, su riqueza principal es agrícola.

Un segundo tren nos condujo de Zuric á Basilea, al traves del canton de
Argovia, de una parte del de Solera y de todo el de Basilea-Campaña. De
ese modo, en poco mas de ocho horas (incluyendo detenciones) hicimos la
travesía de toda la region de planicies comprendida entre los Alpes de
San-Gall y el Jura, en la grande hoya del Rin, casi desde la frontera de
Austria hasta la de Francia. Toda esa comarca es bellísima, pintoresca
en extremo, y es la mas poblada y mejor cultivada de toda la
Confederacion. Al atravesar los cantones de Argovia, Solera y
Basilea-Campaña, desaparece el encanto de los lagos y toda esa majestad
de las montañas soberbias de los Alpes; pero la civilizacion manifiesta
sus progresos en todos los objetos visibles, y el viajero se deleita
admirando los lindos valles de los afluentes del Rin, y luego los mil
caprichos de las montañas del Jura que surcan el país entre _Aarau_,
capital de Argovia, y _Liesthal_, que lo es del medio-canton de
Basilea-Campaña.

Diré apénas lo esencial respecto de esos tres cantones, por los cuales
no hicimos mas que pasar. El de Argovia (cuya poblacion es de raza
alemana, como los de Solera, Basilea-Ciudad y Basilea-Campaña) es muy
industrial y agrícola, y feliz por la fertilidad de su suelo y su
excelente sistema hidrográfico del Rin, el Aar y sus afluentes. Su área
territorial contiene 1,389 kilómetros cuadrados, con cerca de 194,600
habitantes (en 1860), reformados en su gran mayoría. Es de notarse que
en 1850 la poblacion era de 199,852; la emigracion es la sola causa de
la disminucion. Las instituciones del Canton son muy liberales y le dan
las formas de una república representativa.

El canton de Solera (ó _Solothurn_), completamente surcado por las
cadenas del Jura y correspondiente á la hoya del Aar inferior, tiene un
área excesivamente irregular ó dislocada, de 811 kilómetros cuadrados.
El suelo es muy fértil y rico en productos agrícolas y minerales; la
agricultura floreciente; la industria manufacturera activa, así como la
explotacion de diversas minas y canteras, y el comercio de tránsito
considerable. La poblacion alcanzó en 1860 á 69,675 habitantes,
católicos en su gran mayoría, y conforme á la constitucion de 1840-41 el
Estado forma una república democrática representativa.

En cuanto á Basilea-Campaña, su condicion es particular. En otro tiempo
todo el país dependia de la ciudad de Basilea, y esta y los pueblos de
la _Campaña_ vivian en lucha permanente. En 1832 se decretó la
separacion, que se consumó al año siguiente, y desde entónces el Estado
está dividido en dos medio-cantones que tienen sus constituciones
separadas y gobierno independiente, representados por mitad en la Dieta
federal. Basilea-Campaña, que comprende casi todo el territorio del
antiguo canton (el de la izquierda del Rin), cuenta 51,773 habitantes,
reformados en mas de sus cuatro quintas partes; es esencialmente
manufacturero, sin perjuicio de su agricultura y comercio de tránsito, y
es muy estimable por sus libres instituciones democráticas. Allí no hay
culto oficial, no existe privilegio ninguno, y la libertad individual es
tan completa como la igualdad política y social.

       *       *       *       *       *



CAPITULO XVII.

BASILEA Y LA SUIZA.

La ciudad de Basilea; situacion y panorama.--El medio-canton: su
historia, sus instituciones, su industria y condiciones
sociales.--Monumentos de la ciudad, institutos y
costumbres.--Observaciones comparativas respecto de la Confederacion.


_Basilea_ (llamada en frances _Bâle_ y en aleman _Basel_) hace un juego
muy particular con Ginebra, con la cual tiene muchos puntos de analogía.
Ambas demoran á orillas de uno de los dos grandes rios que constituyen
las bases del sistema hidrográfico de Suiza; ámbas son como las puertas
de la Confederacion abiertas sobre las fronteras de Francia, en las dos
extremidades de la region surcada por las cadenas del Jura ó sus
contrafuertes; ámbas obedecieron en un tiempo á la dominacion de obispos
y del imperio franco-burguiñon; ámbas vivieron la vida mas agitada, se
distinguieron por su ilustracion y su riqueza, manifiestan en sus
monumentos é institutos un alto espíritu de progreso, han sido fieles á
la reforma religiosa (á cuyo influjo deben sus mayores ventajas), y se
hacen notar por su genio altamente industrial y comercial y las grandes
riquezas de sus numerosos capitalistas.

Hablar de Basilea es lo mismo, en rigor, que hablar del medio-canton da
Basilea-Ciudad, toda vez que su territorio está reducido al que ocupa
la ciudad sobre las dos márgenes del Rin, y su término circunvecino de
jurisdiccion, que en su mayor parte está enclavado en el territorio del
gran-ducado de Báden. Precisamente ocupa el vértice del enorme ángulo
que describe el Rin, cuya direccion general de oriente á poniente desde
Constanza hasta Basilea (que es la region central del gran rio) cambia
allí repentinamente, torciendo en línea casi recta hácia el norte. El
bajo Rin comienza, pues, en Basilea, y es allí que se halla el extremo
superior de su gran navegacion, que mantiene tan valiosos cambios entre
Suiza, Francia, los Países Bajos, los Estados occidentales de Alemania y
otras naciones. La situacion de Basilea es, pues, sumamente feliz bajo
el punto de vista comercial, y su panorama, aunque muy diferente de los
de otras ciudades suizas, interesa al viajero y abunda en bellos
pormenores artificiales. Sus fortificaciones, que en un tiempo la
estrechaban, han desaparecido casi completamente para abrir campo á
nuevos edificios, fábricas, almacenes y jardines, y á los rieles y
trenes de los ferrocarriles.

Basilea, como casi todas las ciudades del principio de nuestra era y
particularmente de la edad feudal, nació al derredor de un castillo
fuerte (el de _Basilia_) en el curso del siglo V.... Su notable
prosperidad data del siglo X, bajo la autoridad mixta de una serie de
obispos. Pasando de la jurisdiccion suprema del reino de Borgoña á la
del imperio germánico, vivió durante siglos en lucha constante contra
los obispos y sus aliados los nobles, forcejando por asegurar su
libertad y sacudir la dominacion eclesiástica. Su entrada á la
Confederacion suiza (en 1501) y la adopcion de la reforma religiosa, la
pusieron en posesion de su autonomía, agrandada con adquisiciones hechas
en el territorio de Liesthal ó la Campaña, y el de la márgen derecha del
Rin. Pero á su turno la _burgosía_ ó clase media de ciudadanos dominó
como privilegiada, oprimiendo á los paisanos, hasta que la revolucion
francesa, en 1798, y luego el «Acto de mediacion», fundaron la igualdad
democrática, La lucha sangrienta de 1833 redujo á Basilea á sus
proporciones actuales, quedando el primitivo Canton dividido en dos
entidades políticas independientas.

Basilea-Ciudad no se ha quedado atras de ningún canton progresista en
materia de instituciones. Estas son liberales y hospitalarias; aseguran
todas las garantías que puede necesitar un pueblo para ser lire y
civilizado, y hacen de la democracia sincera la base fundamental de ese
pequeño Estado que, siendo tan insignificante por su territorio y
reducido á solo 41,300 habitantes, ejerce sinembargo una influencia muy
considerable sobre toda la Confederacion y ocupa una posicion de primer
órden entre las plazas industriales y comerciales del Rin.

Si las líneas de ferrocarriles que la ligan con el interior de Suiza y
de Francia y con las comarcas alemanas y francesas del Rin, le dan á
Basilea tan considerable movimiento, su industria propia y de
concentracion y sus institutos de crédito y especulacion variada
multiplican la animacion de la ciudad. Ademas de la actividad fabril que
los capitales de Basilea alimentan en Basilea-Campaña y las comarcas
vecinas, la ciudad misma es una vasta manufactura cuyos productos son de
valor considerable, particularmente en cintas, hilados y tejidos de seda
y algodon. Acaso algunos de los lectores pensarán que muchas de mis
indicaciones acerca de la industria suiza son inoportunas en un libro de
impresiones de viaje que puede parecer de carácter principalmente
literario. Debo decir, sinembargo, que, así como ninguno de mis viajes ó
excursiones ha sido asunto de diversion para mí, pues mi objeto
principal ha sido el de adquirir conocimientos útiles, del mismo modo
mis incorrectos apuntamientos no tienen por objeto entretener á mis
lectores hispano-colombianos, sino hacerles, en la medida de mis
fuerzas, un servicio provechoso. Estoy bien convencido de que en
Hispano-Colombia se sufre un error al creer generalmente que solo
Inglaterra y Francia, y en parte la Alemania del Norte, merecen grande
atencion, como elementos de la gran masa de cambios ó especulaciones que
subsisten y se van desarrollando entra el mundo europeo y nuestras
jóvenes repúblicas. Hay en Europa dos pequeños Estados muy estimables
en todos sentidos á cuyo comercio prestamos poca atencion
(involuntariamente, sin duda) los Hispano-colombianos,--Estados que
pueden ofrecernos mil ventajas, mediante un sistema de especulaciones
directas, y cuyo trato nos conviene aun bajo el punto de vista
político-internacional: tales son Bélgica y Suiza, cuyos productos
tienen la triple ventaja de la solidez, la baratura y el buen gusto.
Oportunamente haré resaltar esta verdad en cuanto á Bélgica; por ahora
debo decir, con absoluta conviccion, en lo que respecta á Suiza, que si
sus excelentes vinos del Rin y sus afluentes, sus relojes é instrumentos
de Ginebra y Neuchâtel, sus tejidos delicados y elegantes de San-Gall, ó
muy populares de Zuric, Basilea y otras ciudades, así como otra multitud
de productos, fuesen suficientemente conocidos en Hispano-Colombia, se
ganaría mucho con establecer relaciones directas, pues los mercados
suizos no solo ofrecen productos buenos y baratos, y sus negociantes se
distinguen por su probidad y puntualidad, sino que tambien los
Hispano-colombianos tendrían un buen campo donde colocar ventajosamente
mucha parte de sus metales preciosos, su algodon, su tabaco (que en
Suiza no está sujeto á ningún monopolio) y otros muchos productos del
continente Colombiano.

       *       *       *       *       *

Si la situacion de Basilea, ciudad tan célebre por su famoso Concilio,
que duró allí diez y seis años haciendo oposicion al pontificado y
estableciendo graves precedentes en la Iglesia romana, es notable por su
industria, su comercio y sus instituciones liberales, no lo es ménos por
los rasgos particulares de sus costumbres y la multitud de
establecimientos públicos que le dan el rango de una ciudad muy
civilizada. Allí todo parece indicar una constante preocupacion con los
intereses públicos,--el celo esmerado con que se ha cuidado de erigir
monumentos sólidos á la instruccion, la beneficiencia, la economía
popular, etc. La Universidad de Basilea alcanzó gran celebridad en
Europa en otros tiempos, y hoy es todavía un instituto muy digno de
estimacion. Las escuelas son numerosas y excelentes; y se consagra mucha
atencion á las bibliotecas, los museos y las colecciones públicas. El
edificio llamado _Museo_ es un espléndido palacio digno de una extensa
capital, y en él se hallan reunidos: una hermosa biblioteca con 52,000
volúmenes y mas de 4,000 manuscritos (algunos de gran valor); una
abundante galería de pinturas, rica sobre todo en excelentes cuadros de
Holbein; colecciones estimables de medallas y antigüedades; un museo de
historia natural completo, y de mineralogía y otros ramos; y todo eso
sin perjuicio de importantes colecciones particulares, de un bonito
jardin botánico y otros institutos importantes.

En cuanto á los monumentos antiguos de la ciudad el único bien digno de
atencion es la Catedral, edificio de orígen bizantino y reconstruido
según el estilo gótico del siglo XI. Esta circunstancia, que produce el
contraste de dos estilos entre algunas partes del monumento, el color
rojo de su mampostería, su bella situacion sobre una colina dominando el
Rin, y algunas curiosidades interiores, así como las tradiciones que
estas evocan, dan á la Catedral interes considerable, no obstante la
ausencia total de esas obras artísticas de adorno que la sencillez y el
espiritualismo del culto protestante excluyen de los templos cristianos.

El viajero no puede ménos que notar en Basilea ciertos rasgos
característicos de las costumbres, que solo se encuentran en las
localidades pertenecientes á razas germánicas. Donde quiera, en nuestras
excursiones por Alemania, Holanda y la Bélgica flamenca, hemos
encontrado un cierto espejito, símbolo original de curiosidad recatada,
que en Basilea se muestra en todas las ventanas. Las mujeres asoman
rarísima vez la cara al balcon ó la ventana, sea por recato de raza ó
tradicion, sea por motivos de secta religiosa, ó acaso por gazmoñería
huraña; pero como no por vivir encerradas y evitar las miradas
indiscretas del que pasa por la calle dejan de ser mujeres, y por lo
mismo curiosas, han inventado desde tiempos antiguos el consabido
espejo, adherido a la ventana en el exterior, sobre un gancho que
permite darle la situacion é inclinacion que se quiera. De ese modo la
imágen de todos los que pasan por la calle y entran á las tiendas se
reproduce delante de la curiosa, escondida detras de su ventana y
ocupada en su labor ó su lectura, sin que nadie pueda escrutar el
interior con indiscretas miradas, ni aun se aperciba de que su fisonomía
ó sus actos están llamando la atencion arriba. La misma operacion se
reproduce en todos los pisos de cada casa, que presentan interminables
hileras de espejos giratorios; y no pocas llevan su curiosidad hasta
duplicar el aparato en sus alcobas para tener la imágen completa de lo
que pasa en la calle, lo que equivale para su curiosidad á aquello de
_mascar á dos carrillos_.

La pulcritud de las casas y calles de Basilea, como de todo mobiliario,
es admirable. Se diría que allí vive una colonia de Holandeses,
eternamente ocupada en las faenas del cepillo, la esponja y la brocha.
Causa admiracion el extraordinario aseo de las casas en su interior y
exterior, de las calles, los muelles y todos los edificios y lugares
públicos; y es tal el prestigio de esa pulcritud que aun las casas mas
viejas, pintadas con esmero y lustrosas, parecen acabadas de edificar.
No pocos viajeros se rien de esos y otros rasgos curiosos; por mi parte
diré que todo eso me encanta, porque la pulcritud es, en mi concepto, la
prueba material del sentimiento de la dignidad y de la pureza moral, ó
del candor de las costumbres ó las inclinaciones de una persona ó de una
sociedad. En todos mis viajes he tenido ocasion de observar, sin
excepcion, que los hechos jamas dejan de corresponder rigorosamente á la
buena impresion de simpatía que causa á primera vista una ciudad aseada,
ó al disgusto invencible que inspira una localidad sucia, pestilente y
empolvada, como hay tantas en los países católicos de Europa.

No hay quien visite á Basilea que no sienta su curiosidad muy picada por
la chistosa tradicion de una costumbre muy original que hubo en la
ciudad hasta fines del último siglo: la de tener todos los relojes
públicos adelantados una hora, en prueba de gratitud, dicen, por un
hecho análogo y casual que en otro tiempo salvó a la ciudad de un gran
peligro. Confieso que la especie, aunque singular, no me pareció tan
extravagante, considerada filosóficamente. Entre relojes desarreglados,
preferiré siempre los adelantados á los atrasados, porque, despues de
todo, con los primeros se vive mas apriesa y se trabaja mas en la via
del progreso. Ya querría yo que adelantaran su reloj, siquiera un minuto
por año, muchos hombres, partidos políticos, religiosos y económicos, y
aun gobiernos y Estados, que no solo lo usan _atrasado_ sino hasta
_parado_, porque no tienen valor para darle cuerda ni aceite _(ideas)_
para hacerlo andar.

       *       *       *       *       *

En Basilea terminaba nuestra rápida excursion en Suiza, que debíamos
continuar por la region del bajo Rin. Habíamos omitido visitar unos
pocos cantones, ya porque carecen de interés particular, ya porque
debian mas tarde, según nuestro plan, servir á nuestro itinerario
respecto de Italia, del lado de la alta Lombardía. Pero los que habíamos
recorrido, sobre ser los mas importantes, nos parecian suficientes para
juzgar por comparacion del estado general de Suiza en la gran mayoría de
los Estados confederados. Así, para terminar esta parte de mi segunda
serie de observaciones de viajes, el lector me permitirá hacer el
resúmen de los hechos generales mas importantes, del cual se podrán
deducir consecuencias útiles y aplicables en mucho á nuestros pueblos
hispano-colombianos. Veámos primero en qué órden se hallan los 22
cantones (de los cuales están subdivididos los marcados con asteriscos)
por razón de su rango federal ó de admision, su extension territorial,
su masa de poblacion y sus razas y religiones.

-----------------------------------------------------------------------
| CANTONES   | O  d | E | O  d | CIFRA     | RAZAS        | RELIGION  |
|            | r  e | x | r  e | de        | principales  | dominante |
|            | d    | t | d    | poblacion | [27]         |           |
|            | e  s | e | e  p | en        |              |           |
|            | n  u | n | n  o | 1860      |              |           |
|            |      | s |    b |           |              |           |
|            |    a | i |    l |           |              |           |
|            |    d | o |    a |           |              |           |
|            |    m | n |    c |           |              |           |
|            |    i |   |    i |           |              |           |
|            |    s | t |    o |           |              |           |
|            |    i | e |    n |           |              |           |
|            |    o | r |      |           |              |           |
|            |    n | r |      |           |              |           |
|            |      | i |      |           |              |           |
|            |      | t |      |           |              |           |
|            |      | o |      |           |              |           |
|            |      | r |      |           |              |           |
|            |      | i |      |           |              |           |
|            |      | a |      |           |              |           |
|            |      | l |      |           |              |           |
|            |      |   |      |           |              |           |
-----------------------------------------------------------------------
|Urí         |    1º| 11|    22|     14,761|  Alemana     |Catª-romana|
|Schwyz      |    2º| 16|    17|     45,593|  _id_.       |   _id_.   |
|Unterwalden*|    3º| 13|    20|[28] 24,960|  _id_.       |   _id_.   |
|Lucerna     |    4º| 9º|    7º|    130,965|  _id_.       |   _id_.   |
|Zuric       |    5º| 7º|    2º|    267,611|  _id_.       | Evangélica|
|Zug         |    6º| 22|    21|     19,667|  _id_.       |Catª-romana|
|Glaris      |    7º| 17|    19|     33,459|  _id_.       |Evangélica |
|Berna       |    8º| 1º|    1º|    468,515|  _id_.       |   _id_.   |
|Solera      |    9º| 15|    15|     69,527|  _id_.       |Catª-romana|
|Friburgo    |    10| 8º|    8º|    105,970| Francesa     |   _id_.   |
|Basilea*    |    11| 18|    9º|[29] 93,024|  Alemana     |Evangélica |
|Schaffhousen|    12| 20|    18|     35,616|  _id_.       |   _id_.   |
|Appenzel*   |    13| 19|    16|[30] 60,624|  _id_.       |   _id_.   |
|San-Gall    |    14| 6º|    5º|    181,091|  _id_.       |Catª-romana|
|Grisones    |    15| 2º|    10|     91,877| Italianas    |Evangélica |
|Argovia     |    16| 10|    4º|    191,600|  Alemana     |   _id_.   |
|Turgovia    |    17| 12|    12|     90,347|  _id_.       |   _id_.   |
|Tesino      |    18| 5º|    6º|    131,396| Italiana     |Catª-romana|
|Vaud        |    19| 4º|    3º|    213,606| Francesa     |Evangélica |
|Valles      |    20| 3º|    11|     90,880|  _id_.       |Catª-romana|
|Neuchâtel   |    21| 14|    13|     87,847|  _id_.       |Evangélica |
|Ginebra     |    22| 21|    14|     83,345|  _id_.       |   _id_.   |
-----------------------------------------------------------------------
[27] No incluyo aquí la raza judáica, porque está disemeninada en casi
todos los cantones, en proporciones muy reducidas ó insignificantes.

[28] _Obwalden_, 13,399; _Nidwalden_, 11,561.

[29] _Basilea-Ciudad_, 41, 251, _Basilea-Campaña_, 51, 773.

[30] _Exterior_, 48,604; _Interior_, 12,020.

Ahora, si se atiende á la proporcion en que se encuentran las razas y
las religiones, tendremos los siguientes resultados generales:


RAZAS, POR CANTONES.


Germánicas puras                                          14 cantones
Latinas (francesa é italiana)                              4     "
Mixtas (es decir, con poblacion germánica y francesa,
ó romano-germánica)                                        4     "


La proporcion numérica de las razas en toda la Confederacion es la
siguiente:


Germánicas                                         1,743,519 almas
Latinas                                              791,792
                                                  -----------
                                                   2,535,341


INDUSTRIAS.

La poblacion total de Suiza está distribuida, en cuanto á su condicion
económica, del modo siguiente:

En la agricultura, la ganadería y el corte de
maderas                                          1,900,000 individuos
En el comercio                                     140,000
En la industria                                    150,000
Artes, oficios, empleos, fuerza permanente,
trasportes, etc.                                   315,311
                                                -----------
Total                                            2,535,341


Tomando el término medio de las diversas estimaciones que se han hecho
de la extension superficiaria de Suiza (unos 40,000 kilómetros
cuadrados) resulta la proporcion média de 63 habitantes por kilómetro
cuadrado; pero si se tiene en cuenta que los rios, lagos, nevados y
montañas inhabitables ocupan por lo ménos 2/5 partes de la superficie,
se encuentra la proporcion de 105--65 hab. por kilóm. cuadrado, densidad
de primer órden, que explica en gran parte los progresos de Suiza, al
mismo tiempo que la persistencia de su corriente de emigracion.

RELIGIONES.

Esa misma poblacion se halla distribuida, por razón de las comuniones
religiosas, del modo siguiente, en números redondos:


Evangelistas, ó protestantes calvinistas,
ó reformados                                    1,492,737
Católico-romanos                                1,039,304
Israelitas                                          3,500


Como se ve, las dos razas principales de Europa, segun las modernas
denominaciones generales, que han vivido en profundo antagonismo durante
muchos siglos, por no decir durante toda la era cristiana, coexisten en
Suiza sin lucha ni colision alguna en el momento actual. Del mismo modo
subsisten en el territorio comun de la Confederacion las dos grandes
religiones enemigas (consideradas en lo esencial) en que está dividido
el mundo cristiano. Pero ¿de qué manera se han distribuido esas razas en
el territorio y se han implantado en ellas la iglesia evangelista y la
católica-romana? Ningún principio perceptible, ninguna regla ha
presidido á ese fenómeno de clasificacion social.

La industria, la agricultura y el comercio han tenido que ajustarse en
Suiza, como es inevitable, á las leyes de la topografía, superponiéndose
ó concentrándose por zonas, según las facilidades que les ofrecen los
climas, la composicion del suelo, lo elementos de navegacion y
comunicaciones terrestres, etc. Así, nada es mas natural que la
existencia de ciudades comerciales é industriales á orillas del Ródano y
el Rin ó de los grandes lagos, la floreciente agricultura de las
planicies y los valles, la explotacion de los bosques y praderas de las
altas regiones montañosas, y la aclimatacion de ciertas industrias
artísticas (como la fabricacion de relojes é instrumentos) allí donde
el suelo, por su estrechez ó su pobreza, no es favorable á los trabajos
agrícolas en escala considerable.

Pero en punto á religion los fenómenos que se observan en Suiza parecen
desmentir todas las reglas que algunos escritores han pretendido
establecer acerca de la relacion natural entre la índole y las
tradiciones de las razas y la índole de las religiones que les
convienen. En efecto, juzgando por los hechos generales en Europa, se ha
dicho que las razas latinas tienen instintos esencialmente católicos ó
romanos y son las mas accesibles á esa religion, miéntras que las razas
germánicas son mas congénitas del protestantismo. Y en realidad se nota
la doble coincidencia de que las primeras obran colectivamente en lo
politico y social bajo el principio de autoridad, en tanto que las
germánicas tienen tendencias de fuerte individualismo, según el
principio de libertad, que se acomoda muy bien á los sistemas
protestantes.

En Suiza es precisamente la raza germánica la que constituye la fuerza
principal del catolicismo romano (en los cantones del lago de Lucerna,
San-Gall, Friburgo, Solera, etc.), miéntras que las razas latinas son
protestantes en su gran mayoría, formada por la poblacion de Vaud,
Neuchâtel, Ginebra y los Grisones. Las religiones se han distribuido sin
seguir ningún principio geográfico, y solo en virtud de causas
artificiales, y se las ve entremezcladas en todo el territorio, ó
separadas en algunas partes por fronteras invisibles ó completamente
imaginarias. Así, la fidelidad de cada fraccion á su creencia respectiva
no es mas que el resultado de la influencia poderosa, irresistible, que
ejercen las tradiciones sobre los pueblos relativamente sedentarios ó
confinados por la naturaleza á vivir dentro de los límites de un
territorio particular.

Sea de esto lo que fuere, lo que importa averiguar es la causa
determinante de esa coexistencia ó armonía que subsiste en Suiza entre
las muy distintas razas y religiones que predominan en el país. Allí
viven en paz y fraternalmente el montañes y el habitante de los valles y
las planicies, el franco-italiano y el aleman, el católico y el
protestante; como viven en paz el Canton y la Confederacion, el
individuo y la municipalidad. ¿A qué atribuir esa feliz situacion, que
contrasta con el antagonismo en que viven las razas, las religiones, las
clases sociales y los intereses en la mayor parte de los Estados
europeos? No encuentro una explicacion satisfactoria sino en la
organizacion política y social de Suiza, que en el fondo no es otra cosa
que un conjunto armonioso de confederaciones libres eslabonadas en tres
escalas. La Confederacion nacional es una república democrática cuyos
miembros ó individuos se llaman _cantones_, todos iguales en derechos y
deberes, todos libres y gozando de personalidad ó autonomía completa en
sus negocios particulares. Cada Canton es una confederacion ó república
democrática de distritos, tambien libres, autónomos é iguales entre sí,
verdaderas repúblicas de 500--2,000--5,000 ó mas almas, en la mayor
parte de los cantones, ó cuando ménos favorecidas por un régimen
municipal muy liberal. Por último, cada distrito (que en muchos de los
cantones parece mas bien una gran _familia_ que una entidad política) es
una confederacion de vecinos libres, iguales, cuyo concurso simultáneo
es indispensable para toda disposicion colectiva, y que gozan de
autonomía real y efectiva en sus negocios personales.

Esa triple escala de confederaciones ha sido prodigiosamente fecunda en
bienes de todo género. Todas las razas y religiones han podido subsistir
con seguridad y concurrir, según su genio particular, á la obra comun
del progreso. Todas las formas del gobierno propio han podido tener
aplicacion y ponerse á prueba para que los resultados, permitiendo la
comparacion, hiciesen conservar lo bueno y desechar lo malo. Todas las
industrias, todas las fuerzas y los intereses sociales han podido
desarrollarse simultáneamente y, gracias al espíritu de emulacion
consiguiente á la libertad autonómica, erizar á Suiza de bellas
ciudades, fábricas activas, excelentes caminos, institutos de todo
género, ferrocarriles, vapores, esmerados cultivos y mil manifestaciones
de vitalidad y progreso.

Las instituciones de Suiza han reposado por punto general en un
principio fecundo: la armonía entre el derecho individual y la
iniciativa ó autoridad colectiva. De este modo les gobiernos cantonales,
municipales y federal han atendido eficazmente á todos los objetos de
interes comun que exigen grandes esfuerzos colectivos,--al propio tiempo
que los individuos han tenido siempre un vasto y libre campo donde
ejercer su iniciativa y actividad personal. Esa libertad de que los
Suizos han gozado y gozan ha producido dos grandes resultados: en primer
lugar, cada suizo, sintiéndose libre y con dignidad, ha nutrido en su
corazon el mas profundo y altivo sentimiento de patriotismo y fidelidad
á la nacion, al canton y al distrito, en virtud del cual está pronto
siempre á defender la patria y consagrarle su vida. Por eso la Suiza, en
un dia de peligro, puede presentar en batalla 100,000 soldados que no
están gravando su tesoro, y una reserva de 200,000 que forman la milicia
de los cantones. Es inexacto decir que la Suiza se compone de varias
razas y comuniones religiosas _separadas_; en realidad allí no hay mas
que una raza: la de los hombres libres,--ni mas que un culto: el del
patriotismo.

En segundo lugar, como ningún producto natural del país está
monopolizado[31], y el ciudadano es libre en su conciencia y su
pensamiento,--libre para trabajar, viajar, asociarse, etc.,--la accion
del interes individual ha hecho prodigios donde quiera en servicio de la
riqueza y todos los elementos de la civilizacion. Y digo _prodigios_
intencionalmente, porque en ningún país de Europa el hombre ha tenido
que luchar con tantos obstáculos como en Suiza, donde el suelo es un
cáos y la fertilidad poco notable, y donde la nacionalidad se ha visto
amenazada siempre por vecinos poderosos en antagonismo constante.

[31] Los únicos artículos monopolizados en Suiza son: la pólvora y, en
algunos cantones, la sal extranjera. Varios gobiernos se reservan los
aseguros contra incendios y la amonedacion, y los correos y diligencias
casi totalmente.

Terminaré haciendo una observacion general que manifiesta cuánto las
condiciones particulares de la Suiza se prestan al estudio comparativo
de las razas y su civilizacion. Donde quiera noté en ese país, en las
mesas de los hoteles como en los cafés, en los paseos y lugares públicos
lo mismo que en las diligencias, los vapores y los ferrocarriles, la
influencia benéfica que ejercen los cruzamientos de las razas, cuando
ellos son el resultado de relaciones libres y de un contacto natural y
espontáneo. Las razas que así se cruzan, léjos de degenerar mejoran
notablemente, perdiendo mucho de sus defectos y fortaleciendo y puliendo
sus cualidades, sin privarse por eso de toda su originalidad. El
_Aleman_ de Suiza es mucho ménos nebuloso que el de la verdadera
Alemania, mucho mas práctico, demócrata, generoso y accesible al
progreso; miéntras que el Suizo de raza francesa es mucho mas formal,
mas celoso de su personalidad, mas positivamente liberal y emprendedor
que el _Frances_ puro (habituado siempre á recibir toda impulsion de la
autoridad, á buscar la tutela del gobierno para todo). El libre contacto
de las dos razas, favorecido por la emulacion y las instituciones
democráticas, ha producido una feliz combinacion de las cualidades
generosas y el espíritu lógico y claro del Frances, con la tenacidad, el
sentimiento de personalidad, y la fidelidad á las tradiciones que
distinguen á las razas germánicas.

Sinembargo, salta á la vista la diferencia profunda de las dos razas en
materia de gusto, si se observan con atencion las ciudades de los dos
tipos, tales como Ginebra y Zuric. El espiritualismo aleman es mas bien
de fantasía ó imaginacion y exagerado que práctico y natural. Sueña con
éxtasis, perdido en las _nebulosas_, adora la música y la poesía; y
sinembargo se distingue por su mal gusto. Cuando sueña es teniendo
delante un enorme jarro de cerveza y dos kilógramos de pan; fuma
brutalmente; come con voracidad y glotonería, y en todas sus
manifestaciones es inculto, pero con candor y sin caer en cuenta de su
mal gusto. El Suizo aleman no le va en zaga, contrastando en todo lo que
es asunto de finura, gusto y elegancia con el suizo ginebrino,
neuchatelés ó vaudense. Sinembargo, la sencillez, la sinceridad _cruda_
pero noble, y las cualidades morales y de actividad económica que
adornan al honrado Suizo aleman, hacen que el viajero le disimule con
benevolencia las asperezas de una corteza que encubre sérias y
estimables virtudes.

Por lo que hace á los negocios colectivos, los resultados no han sido
ménos felices. Aglomerados en confederacion los veintidos cantones,
algunos de territorio microscópico, han comprendido que para mantenerse
en el rango de _Estados_, bajo el pié de igualdad, necesitaban rivalizar
en progresos, consagrándose con noble emulacion á la obra de su
engrandecimiento;--haciendo mucho, sin embarazar la accion individual.
De ahí esa prodigiosa abundancia de museos, bibliotecas, colecciones
científicas, hospicios y hospitales, colegios, escuelas especiales y
escuelas primarias[32] que se encuentra en Suiza; de ahí tambien la
excelencia de las carreteras que surcan el país en todas direcciones, la
multiplicidad de ferrocarriles, el buen servicio de correos y
telégrafos, y el esmero que se tiene porque las oficinas y los
establecimientos públicos tengan una residencia material digna y
agradable.

A este propósito haré notar que el pueblo suizo, esencialmente práctico
en todo, pero muy accesible á las reformas generosas que pasan por
utopias en otros países, no obstante su palpable conveniencia, es el
primero que en Europa ha ensayado el mejor de los sistemas
penitenciarios de los Estados Unidos. Las modestas pero muy suficientes
y bien mantenidas penitenciarias de Ginebra, Losana y San-Gall, y las
casas de detencion de esas ciudades y de Berna, Basilea, Zuric, etc.,
son verdaderos modelos en su clase. En la gran mayoría de los cantones
subsiste la pena capital, pero su aplicacion es muy rara.

[32] Recordaré que en casi todos los cantones es obligatoria la
instruccion primaria, y que el solo canton de Berna tiene 1,700 escuelas
populares.

Ademas de las grandes formalidades que para decretarla se requieren en
casi todos los cantones, y particularmente en el de Unterwalden, la
conciencia popular rechaza su aplicacion. Así, cuando se suele cometer
un crímen capital, casi siempre se adopta la conmutacion, en términos
que en Suiza es fenomenal el odioso espectáculo de una ejecucion. Casi
está por demas decir que allí ningún delito _político_ tiene asignada la
pena capital, barbarie que subsiste en gran parte de la Europa
civilizada.

Si esos rasgos hacen honor al carácter y la moralidad de los Suizos, hay
otros dos, uno positivo y otro negativo, no ménos generales y
estimables: me refiero á los hábitos hospitalarios y la ausencia de
mendigos. Todo el mundo sabe que la Suiza, como país libre, neutral y
central en Europa, es clásico en materia de hospitalidad. Allí encuentra
el proscrito político simpatías, proteccion y asilo, particularmente en
Ginebra, Zuric, Berna, Basilea, San-Gall y Losana, y no pocas veces sus
gobiernos han probado su energía resistiendo á las exigencias de
poderosos gobiernos implacables en la persecucion. En cuanto á la
mendicidad, la organizacion comunal la evita con su prevision, la
libertad del trabajo la conjura, la ley la prohibe severamente y la
emulacion de los cantones la desacredita. No he visto algunos mendigos
sino en Friburgo, que fué el cuartel general de frailes y jesuitas.

Por lo que hace á manifestaciones materiales, no omitiré indicar algunas
que me parecen características del pueblo suizo, y que son signos
siempre seguros de bondad, moralidad, buen gusto y dignidad. Ya he dicho
que la pulcritud es general, sobre todo en las localidades protestantes.
Agréguese á ese rasgo: la extraordinaria abundancia de jardines, de
fuentes públicas en los poblados y los caminos, de arboledas para
sombrear y adornar las plazas y calles, los paseos y las vias de
comunicacion dilatadas, objetos por los cuales, así como por los museos,
bibliotecas, etc., manifiestan mucho interes los Suizos. Nótese tambien
que donde quiera las heredades están apénas separadas por
insignificantes setos ó demarcaciones, cuando no enteramente continuas,
ó apénas demarcadas por hileras de árboles, lo que indica un gran
respeto por la propiedad; y que los cementerios se muestran en todas
partes abiertos y respetados por todo el mundo con exquisita
consideracion, lo que indica moralidad, índole candorosa y la conciencia
general de que el interes comun es la mejor garantía de las cosas
públicas, sin necesidad de que los gendarmas ó gentes de policía se
muestren en legiones numerosas é impertinentes.

La propiedad territorial, semoviente y urbana está muy dividida en
Suiza, lo cual explica la existencia de tantas pequeñas fortunas que
aseguran al individuo un bienestar modesto pero sólido, y con él la
independencia, la dignidad y la moralidad. Sin duda que á esa
circunstancia, combinada con el hábito de la division del trabajo, la
habilidad en el cultivo y la libertad económica de los ciudadanos, debe
atribuirse la baratura de la vida en Suiza, de la cual no se debe juzgar
por el alto precio de los servicios que se le prestan al viajero.
Necesariamente han de ser caros ciertos hoteles en las regiones
montañosas, así como el servicio de guias, caballos y mulas, y las
curiosidades artísticas, porque las gentes que especulan con las visitas
de extranjeros tienen que indemnizarse en cuatro ó cinco meses de los
sacrificios de todo el año. La baratura de la vida, en un país activo,
civilizado y donde hay abundancia de todo, es una prueba evidente de los
beneficios de la libertad y la autonomía, y de las buenas cualidades de
los habitantes.

Me alejé de Suiza con pesar, porque ese país admira y seduce en todos
sentidos; y si llevaba en el corazon una simpatía, habia fortificado
profundamente mis convicciones, mediante la observacion imparcial ó
desprevenida de los hechos. Ese bello pais, tan curioso y original en
todos sus rasgos prominentes, que ha hecho tan grandes progresos con sus
instituciones republicanas, en medio de tantas monarquías,
particularmente despues de la revolucion radical de 1846 á 48, me
ofreció pruebas irrefutables de esta gran verdad: que la mas práctica,
sólida y fecunda solucion de los problemas sociales, porque es la mas
justa, natural y sencilla, es la de la LIBERTAD, en todas las esferas y
respecto de todas las manifestaciones de la actividad humana!

       *       *       *       *       *



PARTE SEGUNDA.

LA REGION DEL RIN.

       *       *       *       *       *



CAPITULO I.

EL GRAN-DUCADO DE BADEN.

De Basilea á Freiburgo.--El Rin central y sus panoramas.--Nociones
importantes respecto del gran-ducado.--Costumbres alemanas.--La ciudad
de Freiburgo.


Al salir de Suiza, en agosto de 1859, nos proponíamos visitar las
ciudades y comarcas mas importantes de la region del Rin, á reserva de
recorrer, en el año siguiente, toda la Alemania. Si bien es verdad que
la Suiza alemana nos habia iniciado ya un poco, aunque muy de paso, en
el conocimiento general de la índole de la fuerte y estimable raza
germánica, donde quiera, al recorrer la region del Rin, debíamos
encontrar diferencias muy notables en los rasgos característicos de las
poblaciones. En efecto, las instituciones republicanas y _realmente_
federativas, la influencia de la topografía y de los climas, y otras
circunstancias, han modificado tan notablemente los caractéres
germánicos en Suiza, que en realidad el Rin ofrece en su vasta hoya,
desde la region superior hasta Basilea, el contraste de poblaciones que
difieren bastante, apesar de su comunidad de orígen y de tener como lazo
de union el mismo rio. Y no es ménos sensible la diferencia si se
compara la region del Rin central con la del bajo Rin, comprendida esta,
respecto de Alemania, entre el vértice del ángulo que describe el gran
rio en Basilea, y las fronteras de Holanda.

Mas tarde pudimos ver tambien cuánto difiere la Alemania del Rin de la
del resto de la pseudo-confederacion germánica, correspondiente á las
hoyas del Danubio, el Elba y otros rios. Por una parte, las llanuras del
Rin, mas abiertas al contacto del mundo, son mas accesibles al contagio
de ciertas ideas, aspiraciones y costumbres, que las regiones montañosas
del alto Danubio, del Elba central, etc. Por otra, la especialidad de
tantas ciudades alemanas del Rin, como objetos de curiosidad y
residencias de verano y otoño para los extranjeros; el contacto
inmediato con Francia y Bélgica, que facilita y multiplica las
relaciones con razas diferentes, y la circunstancia de haber sido la
hoya del Rin un campo de lucha nacional, desde hace muchos siglos, entre
nacionalidades tan distintas, han determinado una modificacion tan
notable en el carácter de la poblacion rineana, que la Alemania parece
perder allí mucho de sus rasgos característicos.

Si en toda esa region se ven á cada paso las huellas de los
combatientes, en todas las ciudades se halla tambien un no sé qué de
mixto en las costumbres, las instituciones y las ideas, que manifiesta
al mismo tiempo la influencia del contagio frances y la del movimiento
frecuente y complejo de los extranjeros de todos los países que visitan
las comarcas magníficas del Rin.

Al partir de Basilea, en el extenso barrio que tiene la ciudad sobre la
márgen derecha del Rin, lo primero que se ofrecia á nuestra vista era,
de un lado las montañas del gran-ducado de Báden, del otro el lecho
mismo del Rin, y á lo léjos las montañas francesas de las Vosgas
(_Vosges_) corriendo paralelamente al rio, en direccion hácia Bélgica,
como una especie de continuacion de la cadena del Jura. Si ese cordon de
montañas francesas cerraba graciosamente el horizonte del lado
occidental, el cauce del Rin, cuyo panorama abarcábamos perfectamente
con la vista, á causa de la elevacion de la línea del ferrocarril, nos
presentaba un vasto paisaje lleno de melancolía y vaguedad en sus
accidentes y contornos.

El rio, como si quisiese cerrarle el paso á la invasion del mundo
comercial hácia el corazon de la Europa, se divide, abajo de Basilea, en
innumerables brazos, casi todos de muy difícil navegacion, que se
juntan, se bifurcan y entrecruzan, formando un inmenso laberinto de
islotes, unos desiertos y apénas medio asomando como playas, otros mas
determinados y cubiertos de gramíneas, otros pantanosos y dislocados, y
otros en fin revestidos de caprichosos bosquecillos de sauces que
inclinan su pálido y triste follaje sobre las ondas lentas y vagarosas
del rio, salpicadas de estacadas que indican los altos y bajos del lecho
para mostrarle al navegante la vía que debe seguir.

Hácia el oriente, el vasto panorama de la _Floresta-Negra_
(_Schwarzwald_) se desarrolla en numerosos grupos y anfiteatros
enlazados, lleno de majestad en unas partes, de capricho y gracia en
otras. Así como el ferrocarril frances gira sobre la izquierda del Rin,
por el pié de los Vosgas, desde Basilea hasta Estrasburgo, el
ferrocarril aleman, que ha descendido hasta Basilea desde la region del
lago de Constanza, sigue surcando el valle del Rin, entre su márgen
derecha y las montañas de la Floresta-Negra, en direccion á Carlsruhe,
Francfort, etc. Donde quiera, en el trayecto que média entre Basilea y
el valle de _Báden-Báden_, la llanura es unida y tersa, variando mucho
en anchura, y ofrece á las miradas del viajero un conjunto de magníficos
paisajes. En el fondo de la llanura, ricas y graciosas plantaciones por
todas partes (principalmente de trigos, lino, cáñamo, tabaco y papas)
manifestando un cultivo muy adelantado y cuidadoso, debido en gran parte
á la gran division de la propiedad territorial y á la influencia de las
instituciones liberales del país. De trecho en trecho, particularmente
del lado de las montañas, aparecen graciosas villas y aldeas, ó del lado
del Rin se muestran algunos bosques, mantenidos con esmero.

Despues de desplegar en la llanura sus variados matices, el terreno
trepa en ondulosos planos inclinados, cubiertos de viñedos escalonados
con regularidad, hasta la altura de algunos cordones ó grupos de colinas
que son como los escabeles de la Floresta-Negra. Sobre esas primeras
alturas veíamos descollar, románticas y solitarias, las ruinas de
numerosos castillos feudales (la mayor parte destruidos en las guerras
de Luis XIV y Napoleon) tales como los de _Báden-weiler_, _Hochburg_ y
_Hohengeroldseck_, algunas de aspecto muy imponente y singular. Por
último, el horizonte quedaba limitado por la cadena misma de la
Floresta-Negra, vasta y complicada formacion de montañas cuya elevacion
no excede de 1,550 metros sobre el nivel del mar, que deben su nombre á
la tinta oscura y unida de sus interminables bosques de pinos, abetos,
hayas y encinas; montañas entrecortadas por una multitud de vallecitos
encantadores, en cuyo fondo demora una poblacion de mas de 300,000
habitantes (en la parte badense), original por sus costumbres y su tipo,
notablemente rústica y poética, y consagrada principalmente á la pequeña
agricultura, la industria pecuaria y el corte de maderas.

       *       *       *       *       *

El gran-ducado de Báden, cuya constitucion data de 1805, es el mas
occidental, el mas variado por su territorio, el mas nuevo y el mas
liberal por sus instituciones entre todos los Estados secundarios de la
Confederacion germánica, en la cual tiene el 7º rango de cancillería y
de contingentes. El territorio de Báden, teniendo su extremo superior en
la ribera setentrional del lago de Constanza y el inferior abajo de la
confluencia del Nékar con el Rin, ocupa el espacio comprendido entre el
ángulo del gran rio, trazado de Constanza á Mannheim y que tiene su
vértice en Basilea,--tocando en el interior á las fronteras de
Wurtemberg, Baviera y el gran-ducado de Hesse-Darmstad. Con excepcion de
la angosta faja de llanuras que gira por la márgen derecha del Rin, el
territorio badense se compone, pues, de montañas bajas (la
Floresta-Negra y las que hácia el norte la continúan) entrecortadas por
un interesante sistema de pequeños valles y alti-planicies. De un lado,
las aguas badenses vierten hácia el Rin, principalmente por el _Nékar_ y
el _Kinzig_; del otro, tienden hácia la hoya del Danubio, que tiene su
orígen en el corazón del gran-ducado.

La variedad que tiene ese doble sistema hidrográfico y el de las
montañas, determina tambien, naturalmente, una gran variedad en las
producciones del suelo y las condiciones de la vida social. Así, en la
region montañosa, que es la mas extensa, se hallan los interminables
bosques de abetos, pinos, encinas, etc., que dan lugar á una activa y
valiosa explotacion de maderas, destinadas á construcciones de todo
género en Bélgica, Holanda, etc. En el seno de esas mismas montañas la
minería tiene su parte de importancia, y los aserríos de maderas pululan
á orillas de los torrentes. En las numerosas alti planicies, las
praderas están cubiertas de ganados diversos; miéntras que mas abajo, en
el fondo de los vallecitos, florecen los árboles frutales en grande
abundancia y medra el cultivo de las legumbres y los cereales. Mas abajo
aún, sobre los planos inclinados que descienden hácia las llanuras, y en
la márgen del Rin y las del Nékar y demas afluentes, las viñas abarcan
grandes extensiones y producen excelentes vinos de valor muy
considerable. Luego prospera en esas llanuras el cultivo de las plantas
ya indicadas,--cultivo que hace mucho honor al país. Por último, en las
ciudades principales están concentradas la fabricacion y las mas nobles
manifestaciones del arte y de la inteligencia, como se ve en Heidelberg,
ciudad tan célebre por su Universidad como interesante por sus
monumentos ú objetos materiales.

Si la navegacion de los rios y las numerosos y excelentes carreteras
interiores facilitan las comunicaciones, el Gobierno, sinceramente
preocupado con el interes público, ha costeado ferrocarriles que ligan
el país con las vias férreas de todos los Estados vecinos. La tarifa
oficial de esos ferrocarriles es moderada, sobre todo en los meses de
invierno, en que el número de extranjeros es relativamente muy reducido.
Asi, esas empresas tienen el carácter de obras destinadas al servicio de
los ciudadanos principalmente, y no figuran como especulaciones del
Gobierno.

La poblacion badense, ocupando un territorio de cerca de 15,000
kilómetros cuadrados y distribuida en 1,595 municipios ó parroquias,
ascendia en 1849 al total de 1,362,774 habitantes, y en 1858, á causa de
las emigraciones, ha bajado á 1,357,200. La raza, casi en su totalidad,
es alemana pura. Aparte de unos 25,000 israelitas y poco mas de 2,000
_disidentes_ de varias sectas, la masa de la poblacion se compone de
católicos, luteranos y calvinistas, en número muy desigual, puesto que
los primeros eran en 1858 unos 900,000, los protestantes 435,000, y los
israelitas y disidentes componian el resto. Pero esa diversidad de
religiones tiene su contrapeso en la tolerancia y la libertad; pues
aunque la religion _cristiana_ figura como la del Estado, teniendo cada
una de las dos grandes iglesias (católicos y protestantes-unidos) su
organizacion propia, los judíos son tolerados y considerados, si bien,
por una deplorable anomalía, se les excluia (hasta 1861) de los puestos
públicos y del sufragio. Es digno de notar, como prueba del espíritu de
independencia que predomina en el país en materia de religion, que
recientemente la Cámara electiva del Estado rechazó, por una gran
mayoría de votos, un concordato que el Gobierno habia celebrado con la
corte romana, que admitia en los negocios eclesiásticos del país una
intervencion excesiva de parte de la autoridad romana y sus obispos. Esa
conducta de la Cámara badense dió lugar á un feliz cambio de política y
sirvió de ejemplo saludable. Hoy el gran-ducado figura en primera línea
entre los Estados liberales de Alemania, y en Wurtemberg y otros Estados
se han comenzado á manifestar enérgicas tendencias en favor de la
igualdad y libertad religiosa y la consiguiente emancipacion de los
israelitas.

El gran-ducado de Báden, como he dicho, es uno de los mas liberales de
la Confederacion alemana, y por consecuencia natural, uno de los mas
ilustrados, industriosos y estimables. A virtud de la _Carta_
constitucional de 1818 (sin igual en Alemania por su liberalismo) los
ciudadanos son todos iguales ante la ley,--es decir ante la escuela, el
cuartel, el impuesto, los tribunales, etc.,--y gozan de las mas
importantes libertades que un pueblo puede apetecer. La prensa, sobre
todo, y la tribuna pública, tienen garantías sólidas. La pena de muerte
no existe en el país; el régimen civil y penal es bastante sencillo y
filosófico; y en las costumbres oficiales se nota una simplicidad, una
modestia que cuadra muy bien con las costumbres privadas de los
Alemanes.

El gran-duque, cuya autoridad es hereditaria, tiene el rango de príncipe
real, y su poder, meramente _reinante_ ó de representacion, está
temperado por las libertades constitucionales, la responsabilidad del
gobierno y el régimen representativo. Es inútil entrar en pormenores
respecto de la organizacion de las Cámaras y los demas poderes públicos,
puesto que todo está dicho con indicar la índole del gobierno, que sigue
las reglas de toda monarquía constitucional. Solamente me detendré á
indicar algunos rasgos particulares que dan idea del carácter general
del gran-ducado.

El sistema de imposicion está muy léjos de ser sencillo, puesto que en
él figuran las contribuciones directas é indirectas de todo género y aun
uno ó dos monopolios; pero como reposa en el principio de la igualdad, y
como el gobierno es modesto en sus gastos, es casi constante la feliz
circunstancia de un exceso de rentas sobre el monto anual de los gastos
públicos.

Sea porque el carácter aleman exíja la sencillez en todo, sea por la
influencia que ejerce la grande afluencia de extranjeros, ó por virtud
de las instituciones, en el gran-ducado de Báden la autoridad «no brilla
en los lugares públicos sino por su ausencia.» En las grandes
concurrencias de todo género el órden se mantiene sin necesidad de que
los gendarmas ostenten su intervencion; jamas se ve un uniforme entre
los funcionarios de la policía; y aunque el Estado tiene su pequeño
ejército permanente y su milicia popular, no se sabe, al recorrer las
calles de las ciudades, dónde se encuentran los soldados.

La instruccion pública tiene un desarrollo extraordinario en Báden,
porque la autoridad y los ciudadanos le consagran los cuidados mas
asiduos. Allí la ley declara obligatoria la asistencia á las escuelas
primarias durante cierto tiempo, y cada comunion religiosa tiene un
número muy considerable de establecimientos de ese género. No hay aldea,
por reducida que sea, que no mantenga sus escuelas primarias bien
servidas, y en todas partes se atiende tambien á las dominicales. Baste
decir que constantemente concurre á las escuelas un número de alumnos
equivalente á poco ménos de la sexta parte de la poblacion total. Si se
tiene en cuenta que, dividida la edad del hombre (calculada en 48 años)
en seis períodos de á ocho años, solo una sexta parte de la poblacion
corresponde á la edad escolar (de los 8 á los 16 años), se comprenderá
que en el gran-ducado de Báden reciben instruccion popular casi todos
los que la necesitan. Esto es bello y muy honroso para ese pueblo. ¿El
régimen de la instruccion obligatoria es bueno ó malo? Los publicistas
no han podido ponerse de acuerdo todavía respecto de esa gran cuestion,
aunque los _hechos_ parecen favorecer la opinion que prevalece en Báden,
en Suiza y otros países. Sinembargo, es fuerza reconocer que hasta ahora
no se ha ensayado el sistema mixto que puede convenir mas: el de la
libertad unida al estímulo;--régimen reducido á estos principios: que el
Estado ó el municipio busque al ignorante, donde quiera que se halle, y
le ofrezca los medios de instruirse; que el ignorante sea libre de
aceptar ó no la enseñanza que se le ofrece, y todo el mundo libre de
enseñar ó aprender privada ó públicamente, sin reglamentos de la
autoridad; pero que la ley le niegue al ignorante el derecho de
intervenir en la direccion de los negocios públicos, puesto que la
sociedad tiene el derecho de ser bien gobernada.

Añadiré, en prueba del interes que en Báden se tiene por la instruccion
pública, sobre la base de la igualdad de religiones, que el gran-ducado
mantiene dos importantes universidades: la de Freiburgo, centro de la
enseñanza superior católica, y la de Heidelberg, que corresponde á los
protestantes. Son notables tambien las excelentes bibliotecas del
gran-ducado, establecidas en Freiburgo, Heidelberg, Carlsruhe, Mannheim
y Donaueschingen, que contienen un total de cerca de 600,000 volúmenes,
con numerosos manuscritos de gran valor.

       *       *       *       *       *

Casi hácia la mitad de la desigual llanura que media entre Basilea y
Kehl, demora la antigua ciudad de Freiburgo, al pié de algunos
contrafuertes de la Floresta-Negra, y en la confluencia de dos lindos
vallecitos que desembocan sobre la llanura y cuyas aguas forman el
riachuelo llamado _Dreisam_. El paisaje es vasto, variado y realmente
bello, por el juego que hacen en el panorama las montañas, los planos
inclinados, los risueños vallecitos, la limpia y verde llanura y la masa
de la ciudad, sobre la cual descuella la admirable torre de su preciosa
catedral.

El hotel donde nos hospedamos, situado á poca distancia de la estacion
del ferrocarril, se hallaba á un kilómetro de la ciudad, al extremo de
una hermosa alameda que sirve en los domingos de paseo favorito. Allí
fuímos testigos de una escena de costumbres alemanas, que despues vímos
repetirse en toda la Alemania. Nos pareció característica, y por eso
quiero describirla brevemente.

Delante del hotel se desarrollaba un inmenso patio, abierto por tres
lados apénas, cercado por bajos setos de arbustos y perfectamente
sombreado por unos treinta ó mas árboles corpulentos. Debajo de aquel
vasto pabellon de verdura se destacaban numerosas mesas de diversos
tamaños, unas rústicas y extensas, rodeadas de bancos análogos, y otras
algo más decentes y pequeñitas, honradas con una cohorte de silletas. En
una de las pequeñitas hicimos servir nuestra comida, aprovechándonos del
_sans façon_ que reinaba entre los numerosos grupos del patio.

Hacia ya mas de dos horas que habíamos visto á muchas familias
instaladas al derredor de las mesas, formando grupos de una simplicidad
patriarcal, por sus vestidos modestos, su conversacion animada y
enteramente familiar y su aire de dulzura y bienaventuranza. Pero
ninguno de esos grupos mostraba la menor intencion de abandonar el
campo. Al contrario, á cada momento llegaban otros, siempre en
familia,--los maridos de bracero con sus esposas, los jóvenes solteros
con sus hermanas, amigas ó prometidas,--todas joviales, afables,
repartiendo saludos á derecha é izquierda y besándose con tal entusiasmo
que la cosa parecia un fuego graneado, por pelotones y en guerrilla. Si
los bancos ó silletas estaban ocupados, nunca faltaba lugar para los que
iban llegando; los cumplimientos y saludos llovian, todo el mundo se
acomodaba como podia, y las familias fraternizaban en derredor de una
mesa comun.

Al aplicarse la granizada de besos, saludos y apretones de manos, todos
los recien llegados llamaban á los sirvientes por medio de signos
convencionales. Los mozos del hotel corrian á servir y casi no
necesitaban que se les pidiese lo que habian de llevar. El refrigerio
habitual era sencillo: pan á discrecion, cerveza y pipas para fumar; y
digo _pipas_, porque el tabaco hace parte integrante en Alemania del
régimen de alimentacion. En el centro de cada mesa depositaba el
sirviente un monumento de pan ordinario, y delante de cada
persona,--vieja ó jóven, masculina ó femenina,--un enorme jarro de
peltre con su tapa adherida, lleno de cerveza, el licor nacional, no
obstante la abundancia de vinos en el sur, el centro y el occidente de
Alemania.

Entónces todo el mundo arremetia con franqueza, y en breve desaparecia
el monumento de pan. Cada cual saboreaba con deleite su licor
fermentado;--las señoritas y matronas candorosamente, y los hombres
acompañando cada libacion con una aspiracion del cigarro ó la pipa y una
bocanada de humo espeso y desagradable, tal como lo produce el
detestable tabaco que se cultiva en Alemania. A veces dos amigas ó
amigos, ó dos cónyuges, bebian en el mismo jarro, alternando con una
regularidad matemática. Pero qué algarabía! Todos hablaban á un tiempo,
sin tregua ni descanso, en voz alta, con franqueza ruda, cordial y
candorosa, y con una rapidez particular, propia de una lengua de
palabras compuestas en que cada silaba equivale casi á una palabra de
los idiomas latinos, como la palabra misma puede contener toda una
frase. Siempre me han llamado mucho la atencion el estrépito de las
conversaciones alemanas y la extraordinaria facilidad con que, al
juntarse dos ó mas desconocidos, entablan diálogo inmediatamente, como
si fuesen viejos amigos. Esa observacion que he hecho en toda la
Alemania prueba que en la raza de ese noble país son característicos el
candor, la sencillez, la cordialidad, y un espíritu de _familia_ que es
el secreto de la _unidad moral_ de ese pueblo despedazado por treinta y
tres gobiernos sin armonía ni espíritu de fraternidad.

Volviendo á nuestro gran patio, cuyas escenas observábamos muy
atentamente, la atmósfera quedó muy en breve oscurecida por el humo,
bajo la sombra de los árboles. La sociedad, según los temperamentos, se
clasificó en dos categorías: los comunicativos, y los somnámbulos ó
soñadores. Donde quiera que habia mujeres, familias, se charlaba y hacia
ruido sin descanso. Donde los grupos eran reducidos y puramente
masculinos, los miembros soñaban despiertos: guardaban silencio, que no
interrumpan sino de tiempo en tiempo con alguna exclamacion breve:
«_¡Oh! ¡Ya! _», como arrancada mas bien por algun interlocutor
imaginario que por los verdaderos; y, embelesados con las espirales de
humo de sus pipas, no bajaban á ratos del mundo de los ensueños sino
para probar de nuevo la cerveza. ¿En qué pensaban ó con qué soñaban esos
graves alemanes? Acaso alguno de ellos, patriota generoso ó gran
filántropo, veia al traves de las espirales de humo el _Parlamento_ y la
_Flota_ de Alemania, como símbolos de unidad, ó contemplaba á la
humanidad redimida y feliz. Talvez otro, inclinado á las investigaciones
arqueológicas y eruditas, ó á las especulaciones de la filosofía, se
recreaba con la vista imaginaria de algun ladrillo descubierto en las
ruinas de Pompeya, ó descifraba un jeroglífico, ó anotaba uno de esos
libros preciosos llamados _incunables_, ó meditaba en los grandes
problemas sobre el _sér objetivo_ y los misterios de la Creacion. Quizás
combinaba algun _sistema_ todavía nebuloso, ó viajaba moralmente en
busca de las fuentes del Nilo, ó calculaba las ventajas que, como futuro
inmigrante, podia ofrecerle California, Australia ó la region del Plata.

Terminaré esta incorrecta descripcion recordando un rasgo curioso. El
mozo que nos sirvió la comida se mostraba muy admirado, aturdido de
nuestra _frugalidad_, y esto que comímos con gana. Él no comprendia que
dos racionales pudiesen comerse apénas la tercera parte de cada
_porcion_ servida, quedando satisfechos, ni beberse tan solo una
miserable botellita de vino. Los Alemanes, como que son generalmente
curiosos, nos miraban con amable extrañeza, á causa de nuestro tipo
diferente del suyo, y hacian comentarios sobre nuestra sobriedad, segun
nos dijo el sirviente. Despues, en toda la Alemania, tuvimos cien
ocasiones de percibir la singular pero inocente glotonería de los
Alemanes. Acaso ese defecto no merece reproche, por ser una necesidad
del clima ó de las razas setentrionales de Europa, á que no estamos
sujetos los hijos de la zona intertropical, en gran parte nutridos por
el sol.

La ciudad de _Freiburgo_, que cuenta poco mas de 16,000 habitantes, es
curiosa por muchos motivos y muy interesante como centro de la poblacion
católica de Báden. No me detendré á hablar de todas sus curiosidades,
porque mi objeto no es escribir un _guia_ de viaje, sino recordar
impresiones generales. La estructura de Freiburgo es original, y donde
quiera el aspecto de las calles y de las construcciones hace recordar
las tradiciones de la edad média; así como la fisonomía de los
campesinos que descienden de la Floresta-Negra á la ciudad, en las
plazas de mercado, indica la originalidad simpática de la poblacion que
vive en las montañas.

Lo que mas llama la atencion en Freiburgo es, la admirable catedral, que
es su joya, y la colina llamada _Schlossberg_ (ó _Monte-del-Castillo_),
que ofrece un punto de vista primoroso. La catedral (ó _Munster_) no
tiene rival en Alemania, entre todas las de estilo gótico que han sido
terminadas. Aislada como está en el centro de una plaza, al contemplar
su masa imponente no se sabe qué admirar mas, si la ligereza y elegancia
de sus formas, el atrevimiento de su magnífica torre, ó la imponderable
finura y el exquisito gusto de sus adornos ó esculturas, particularmente
en el portal principal que sostiene la base delantera de la torre. El
edificio entero es de piedra ó gres rojo, lo que le da una tinta
singular, en contraste con las manchas negruzcas que el tiempo ha dejado
sobre todos los muros y la torre. Ese soberbio monumento, cuyo
arquitecto es desconocido, ó muy controvertido por los anticuarios, fué
construido de 1122 á 1513. Si el interior es muy interesante por sus
grandiosas naves, sus capillas, ornamentos y mil curiosidades
artísticas, el exterior asombra y encanta por las superiores estatuas y
los complicados adornos del portal, de carácter muy complejo, la
originalidad de las figuras alegóricas que se destacan en la base de la
techumbre, y las formas singularmente atrevidas de la torre calada. El
edificio mide en su totalidad 320 piés de longitud y 94 de anchura, y la
torre alcanza la elevacion de 385.

Es profunda la emocion que se siente, en la parte superior de la torre,
bajo aquella mole de piedra, que pudiera llamarse trasparente, puesto
que desde el fondo del piso se alcanza á registrar con la mirada la
vasta campaña de Freiburgo, al traves de los espacios que el arquitecto
dejó entre las cintas de gres que, formando como un encaje colosal de
filigrana, se reunen en la cúspide, presentando al soplo de los
huracanes la construccion mas frágil y delicada en apariencia.

La colina ó eminencia de _Schlossberg_, cubierta de viñedos en su base y
de graciosos bosquecillos en la parte superior, se encuentra en uno de
los extremos de la ciudad, sirviendo de límite al pintoresco y fértil
vallecito del _Dreisam_, y es uno de los paseos mas frecuentados por los
freiburgueses. El camino trepa la montaña, caracoleando por entre los
viñedos y pabellones de verdura, y desde el punto culminante, sobre las
ruinas del antiguo Castillo, se puede contemplar uno de los mas bellos
panoramas de Alemania.

       *       *       *       *       *



CAPITULO II.

ALGO DE LA FRANCIA ALEMANA.

Kehl.--Un portero frances.--Estrasburgo.--La campaña alsaciana.--Una
familia francesa en el campo.


Desde Freiburgo hasta Kehl la llanura badense desplega todas sus galas
de ricos y variados matices; el viento, al agitar las sementeras, hace
aparecer en las rubias ondas de los trigos, cáñamos y linos la ilusion
de numerosos lagos de colores diferentes, y las graciosas plantaciones
de tabaco le traen al hijo de Colombia que las atraviesa el dulce
recuerdo de la patria.

El tren se detuvo en _Kehl_, pequeño lugar compuesto solo de una calle,
destinado principalmente á figurar como aduana fronteriza y puesto
militar, guardando la cabeza alemana del gran puente de barcas que une
la ribera badense del Rin con la francesa. Estaban entónces construyendo
un magnífico puente fijo, de mampostería y hierro, con tarimas levadizas
y defendido por fortalezas en ámbos lados, destinado á ligar los
ferrocarriles franceses con los alemanes. La obra ha sido terminada en
1861, y pasa por ser el primer monumento de ese género en la parte
continental de Europa. Pero ya que la Francia y la Alemania se
resolvieron á enlazar sus ferrocarriles sobre las tranquilas ondas del
Rin, han tenido buen cuidado sus gobiernos de tomar todas las
precauciones necesarias para poder cerrar el paso ó volar el puente el
dia en que la maldicion de la guerra venga á protestar contra ese
símbolo de fraternidad, ó por lo ménos de armonía, que se ve en el
ferrocarril.

Al llegar á Kehl la policía aduanera y militar nos cayó encima, como era
natural, puesto que íbamos á entrar á Francia. «Nadie pase sin hablar al
portero», decía Larra, y esto en Francia tenia su aplicacion
rigorosa[33]. Todos los viajeros hubimos de entregar nuestros pasaportes
y equipajes, y dejarnos encerrar en un ómnibus para pasar el puente bajo
la vigilancia de un agente de policía. Estábamos ya en territorio
frances, sobre la márgen izquierda del Rin, cuando el _portero_ que
guardaba la entrada nos interpeló declinando nuestros nombres:

[33] Despues de 1861 se ha suavizado notablemente el régimen de
pasaportes, respecto de los extranjeros.

--Señor y señora, UU. no pueden pasar adelante.

--¿Por qué si U. gusta?

--Porque UU. vienen de Suiza, por via de Báden, y su pasaporte no está
visado.

--¿Es decir que, habiendo salido de Paris para viajar y volver á Paris,
con pasaporte en regla, no podemos visitar á Estrasburgo?

--No; á ménos que UU. traigan el _visa_ necesario.

--¿Y quién lo habría de dar?

--El ministro del país de UU., residente en Estuttgard ó en Carlsruhe.

--Diantre! es decir que para entrar á Francia teníamos que hacer un
viajecito léjos de Francia, en busca de un visa?

--Probablemente.

--Pero si en Estuttgard ni Carlsruhe no hay ministros ni cónsules de mi
país....

--Eso no es culpa mia.

--Y bien, señor comisario, U. se equivoca. Nosotros tenemos derecho de
entrar á Francia, sin _visa_ especial, como cualquier frances.

--¿Por qué?

--Porque conforme al tratado vigente entre nuestro país y Francia,
debemos gozar de las mismas ventajas que los Franceses.

--Yo no conozco ese tratado.

--Pero U., señor comisario, tiene obligacion de conocerlo y tenerlo á la
vista, puesto que representa á su gobierno en una funcion que afecta á
los extranjeros.

--Bah! yo no recibo lecciones ni entiendo de tratados.

--En hora buena, señor comisario. Volveremos á pasar el puente, saliendo
de la puerta de Francia; pero U. me dará un certificado de lo ocurrido
para quejarme contra U. por medio del ministro de mi país.

La observacion produjo su efecto, porque el comisario tomó un aire de
proteccion generosa y me interrogó.

--¿Con qué objeto entran UU. á Francia?

--Con el de conocer á Estrasburgo y visitar á una familia en el
departamento.

--Por cuánto tiempo?

--Cuatro dias.

--Bien: pasen UU., y al volver á salir recogerán su pasaporte.

--En hora buena.

El pasaporte quedó, pues, _empeñado_ en representacion de nosotros; nos
volvímos al ómnibus, el _portero_ de la Francia rineana quedó muy
satisfecho, y seguímos en direccion á Estrasburgo (distante del Rin unos
4 kilómetros) bajo la sombra de una magnífica alameda de olmos
centenarios rodeada por ricas y graciosas campiñas.

       *       *       *       *       *

Estrasburgo es la ciudad mas importante del nordeste de Francia, ya por
su comercio y el movimiento agrícola que centraliza, ya por el carácter
de plaza fuerte de primer órden, y por sus tradiciones, sus monumentos é
institutos como antigua capital de Alsacia. Esta provincia de orígen
aleman, conquistada por Luis XIV en 1681, fué dividida en la época de
la primera república francesa en dos departamentos: el del _Alto-Rin_
(que tiene por capital á Colmar), y el del _Bajo-Rin_, cuyo centro
político es Estrasburgo. Esta ciudad, que es una de las plazas mas
fuertes de Europa, y que es célebre por su historia como ciudad libre
del imperio germánico, y por haber sido la cuna de Guttemberg, posee una
poblacion fija de poco mas de 76,000 habitantes, y tiene en Francia un
rango bien notable.

El departamento del Bajo-Rin, compuesto de tres porciones
correspondientes á las antiguas provincias de Alsacia y Lorena y de la
«Tierra-alemana», es, por su poblacion (564,000 habitantes), su riqueza,
su agricultura y su industria, uno de los mas fuertes departamentos del
imperio frances. Es tambien uno de los que contienen mayor número de
protestantes é israelitas, y su poblacion corresponde principalmente á
la raza germánica. Así, el frances está muy léjos de ser el idioma
social, puesto que la gran mayoría popular no habla sino un patué aleman
sumamente áspero; si bien es cierto que la lengua francesa se propaga
por medio de las escuelas y de los demas establecimientos de educacion.

Y sinembargo de que esa poblacion corresponde principalmente por su
sangre al tipo germánico, es muy fácil reconocer allí, al primer golpe
de vista, que la sociedad es mucho mas francesa que alemana en sus
costumbres, sus aspiraciones y su temple. ¿De qué proviene esta
prodigiosa facilidad que tiene el pueblo verdaderamente frances para
asimilarse los que están bajo su accion directa y pueden fusionarse con
él? Aunque el genio galo entra por mucho en ese fenómeno, basta recordar
que ántes de 1789 la Alsacia parecia completamente extranjera en
Francia, á pesar de mas de un siglo de anexion, para reconocer que la
fusion ó asimilacion que hoy se palpa es el resultado de las
instituciones fundadas por la revolucion francesa. Nada establece tanto
entre los pueblos estrechos vínculos de familia, como esa comunidad,
derivada del principio de igualdad, que los hace fraternizar en la
escuela primaria y el colegio, en el ejército, en el pago del impuesto,
en el goce de la libertad religiosa, delante de los tribunales y de la
urna elecionaria, y en todos los actos de la vida civil. De ahí viene
tambien que en ningún país de Europa es tan evidente como en Francia la
conciliacion establecida entre cristianos é israelitas, puesto que á
estos se les ve en los altos puestos del gobierno y la administracion,
en el ejército, en las Cámaras, en la prensa, las academias, los bancos
y todos los negocios, como en la vida civil, alternando sobre la base de
la igualdad y la justicia con los que en otros tiempos fueron sus
perseguidores.

Cuando se nombra á Estrasburgo, desde el primer instante el gastrónomo y
el bebedor recuerdan los famosos pasteles de hígados de gansos y la
renombrada cerveza, cuyo nombre es casi tan explotado como el del _agua
de Colonia_; y el artista piensa en los primores de la admirable
catedral, y en las bellezas de algunos otros monumentos, como el del
Mariscal de Saxe, en la iglesia de Santo-Tomas. Ya se comprenderá que
siendo yo lego en punto á pasteles y cerveza, habré de abandonar este
asunto á plumas que pertenezcan á la _especialidad_ (como se dice en
Francia), y que no teniendo en cuanto á bellas artes mas elementos que
el sentido comun y el amor por todo lo que es bello y noble, no me creo
autorizado para ofrecer al lector una _descripcion_ de las curiosidades
de Estrasburgo.

Si esa ciudad tiene monumentos interesantes para el artista, y
fortificaciones de gran importancia para el militar, tambien llama la
atencion al que resiste á la seduccion de los primeros y la fascinacion
de las segundas, á causa del movimiento activo de la poblacion. Esta se
agita en los mercados, las calles, los almacenes, los canales que cortan
la ciudad, y los ferrocarriles y carreteras, mostrando en todas partes
un alto espíritu de industria y comercio; así como en su extensa y
variada fabricacion, y en sus cien institutos de enseñanza,
beneficencia, crédito, prevision, economía, etc., manifiesta que todos
los esfuerzos de la civilizacion tienen cabida con honor en la patria de
Guttemberg. En medio de aquellas calles tortuosas, generalmente
estrechas y caprichosas, y que en gran parte conservan muchos rasgos de
la estructura que fué característica de las viejas ciudades germánicas,
se mueve una poblacion laboriosa, áspera en apariencia, de carácter
dulce en el fondo, y que vive en un trabajo insensible pero constante de
fusion y trasformacion. Debo hacer notar que casi la mitad de los
habitantes de Estrasburgo son protestantes.

La catedral que contribuye á su renombre es, como se sabe demasiado, uno
de los mas imponentes y curiosos monumentos góticos del mundo. Ni
_Nuestra Señora_ de Paris, ni las catedrales de España, ni ninguna de
las de Bélgica ó de Alemania (con excepcion de la de Colonia) tiene
tanta majestad ni tan soberana seduccion, por sus formas exteriores,
como la de Estrasburgo. No obstante la falta de una de sus torres, que
jamas ha sido comenzada, esa catedral tiene el poder de clavar al
espectador delante de ella y obligarle á que la contemple con asombro,
admiracion y recogimiento, como una de las obras mas atrevidas del genio
humano, en arquitectura. Comenzada en el año 1015 y completada, en lo
que hoy la compone, hácia 1439, sus formas y sus adornos muestran la
sucesion de los tres estilos góticos, produciendo un juego singular de
construcciones y esculturas. Baste decir, para que se tenga alguna idea
de la grandiosidad del edificio, que es el mas elevado del mundo despues
de la mayor de las pirámides de Egipto. Mide 355 piés de longitud total,
por 132 de latitud, y la torre alcanza la prodigiosa elevacion de 142
metros ó 490 piés sobre el nivel de la plaza. Esa altura se reparte
entre la enorme masa de la fachada principal, cuya plataforma se halla á
288 piés, y la torre propiamente dicha, que se eleva 262 piés sobre la
plataforma.

Es imposible detenerse al pié del monumento á contemplar las
magnificencias de su fachada principal, sin sentirse arrebatado por tan
sublime concepcion y por las maravillas de sus esculturas; sobre todo si
se recuerda que una mujer, Sabina Steinbach, contribuyó con su admirable
cincel á embellecer la obra de su hermano y su padre. Los tres portales
de la base, las ligerísimas columnas del segundo y tercer cuerpo, la
enorme roseta que se abre en el centro, como una inmensa filigrana de
piedra, las esculturas, estatuas y torrecillas que se destacan sobre los
relieves del edificio, los arcos tendidos y las preciosidades de los
portales laterales y de las capillas, en fin, la gigantesca torre
calada, que termina en una forma semejante á la de una mitra aguda,
forman el conjunto mas interesante, aun para el viajero que carece de
conocimientos artísticos.

Desde arriba, sobre la plataforma, y teniendo encima la torre como un
fantasma colosal, se siente uno sobrecogido de terror, al mirar el
abismo en cuyo fondo hormiguean como liliputienses los corpulentos hijos
de la Alsacia. Pero si se tiende la mirada en derredor, el espectáculo
es magnífico, vasto y variado. De un lado la vista recorre las fértiles
llanuras alsacianas, ricas y enteramente cultivadas, y va á detenerse en
el enjambre de colinas montuosas del Palatinado y la Prusia rineana; al
poniente, de otro lado, sigue la línea de los Vosgas, montañas que
limitan el departamento hácia el interior de Francia, y la mirada se
pierde luego en la direccion del Jura y Suiza. Si se torna la vista
hácia el Rin, se ve á lo léjos la bellísima cadena de la Floresta-Negra,
como un inmenso crespon de complicadas formas, y se descubren en raros
puntos algunos trozos medio escondidos de la blanca cinta del Rin; ó
bien, mirando hácia el norte, el ojo se goza en abarcar las vastas y
verdes llanuras alemanas que se desarrollan del lado de Darmstad y
Francfort.

La catedral de Estrasburgo contiene mil preciosidades en su interior,
cuyo mérito se realza con el claro oscuro de la luz vaga que reina bajo
las soberbias naves. Las columnas de la nave central, el hermoso y
delicado púlpito, las preciosas pinturas en vidrio de las enormes
ventanas, y otras obras de arte, y mas que todo el complicado y
admirable mecanismo del reloj astronómico de Schwilgué, construido hace
veinte años, y tan afamado en el mundo, le ofrecen al curioso amante de
la belleza bajo todas las formas asunto para largas horas y aun dias de
contemplacion deliciosa.

       *       *       *       *       *

Habíamos prometido en Paris hacer una visita en su casa de campo al Sr.
B----, ilustre químico y naturalista frances, tan sabio como franco y
obsequioso, que comenzó su carrera científica con estudios prácticos
hechos en la antigua Colombia y otras repúblicas _españolas_. Así, tan
luego como terminamos nuestra rápida inspeccion de Estrasburgo, tomamos
el ferrocarril que corta el departamento en direccion á Paris, y
seguímos la via lateral que conduce al Palatinado por _Haguenau_ y
_Weissenbourg_. La campaña nos llamaba la atencion por sus extensas y
variadas plantaciones, entre las cuales descollaban con mucha gracia las
de lúpulo,--«esa viña de los países setentrionales,» como lo llama un
escritor frances muy hábil en descripciones. Donde quiera flotaban al
viento los racimos de flores verde claro de las plantas que suministran
su generoso amargo á la cerveza,--crespas, empinadas sobre sus estacas
como pabellones trepadores, formando inmensos muros de verdura; en otras
partes agitaban sus espigas magníficos cereales, al lado de enanas
plantaciones de tabaco, ó se destacaban en algunos puntos del horizonte
las negras pirámides de adobes provenientes de vastos depósitos de
turba.

En Haguenau debíamos tomar un coche, ó en su defecto algun
_har-à-cbancs_ que nos condujese á _Liebfraunberg_ (en el canton de
Woerth), objeto de nuestra excursion, Fuéme preciso dar vuelta á todo el
lugar hasta encontrar, despues de mil diligencias, un cochecito de dos
asientos algo confortable. Eso me dió ocasion de echar una ojeada sobre
las calles de Haguenau, villa de poco mas de 11,000 habitantes (mitad
católicos y mitad judíos y protestantes) que tuvo en otros tiempos
importancia como una de las ciudades libres de la liga de Alsacia, y ha
hecho notable papel en las guerras como plaza fortificada. Fea, no poco
desaseada y de triste aspecto, Haguenau indica con sus rasgos la
presencia de mas de 3,000 judíos, y tiene algun interes por su
movimiento industrial.

Eran las siete de la tarde cuando salíamos de Haguenau para entrar
inmediatamente en la magnífica floresta del mismo nombre, de 15,000
hectaras de superficie. Solitaria, cortada por varias carreteras y un
ferrocarril, llena de ricos aromas, la floresta nos encantaba con su
silencio profundo, interrumpido solo á veces por algun lejano silbido de
locomotiva, y sus hermosos y oscuros pabellones, reposando sobre altas
columnatas de abetos y pinos, parecian anticipar la noche con sus
poéticas sombras.

Daban los nueve y la noche estaba profundamente oscura cuando llegábamos
á la pequeña villa de _Woerth_, todavía distante una hora de la hacienda
del Sr. B----, y nos fué forzoso detenernos. Confieso que no lo sentí
mucho, porque tuvimos ocasion de observar algunas escenas curiosas que
nos dieron una ligera idea de algunas de las costumbres de las
poblaciones semi-judáicas que habitan el canton.

La plaza del lugar estaba iluminada con ocasion de la fiesta del
emperador, y los israelitas parecian ser los mas satisfechos, sea por la
fama que tiene Napoleon III de proteger notablemente á los judíos
(banqueros, artistas, escritores, hombres de Estado, etc.), sea porque
estuviese reciente la guerra de Italia, que los israelitas de Europa,
sobreexcitados por el ruidoso episodio de la familia Mortara, habian
aplaudido como un medio seguro de emacipacion para los hermanos de
Italia y principalmente de Roma. La turba de vecinos se habia dispersado
en pequeños y numerosos grupos; los muchachos daban sus últimos gritos
de alegría, y en una de las casas cercanas al albergue donde nos
habíamos hospedado (dignificado con el nombre de _Hotel del Caballo
blanco_) se reunian los mas alegres vividores, en posesion de un
chirivitil que iba á ser teatro de un baile característico del lugar.
Nuestro hostelero, que era un buen hombre, mucho mejor que su _hotel_ y
sus alcobas de dormir, nos refirió algunos pormenores que nos dieron
idea de la originalidad de aquellos bailes, mas parecidos á una escena
de sombras chinescas que a otra cosa. Los convidados se agitaban casi en
la oscuridad, en medio de una confusion de los muebles mas heterogéneos,
ataviados con los vestidos mas extraños, y bebían y bailaban al compás
de la _orquesta_ mas extravagante que se puede imaginar: y todo eso en
un estrecho aposento del piso mas alto de la casa.

       *       *       *       *       *

La mañana estaba fresca y deliciosa cuando atravesábamos, al dia
siguiente, las alegres y ondulosas campiñas del canton de Woerth, donde
veíamos alternar los pequeños bosques y viñedos de las colinas con los
cereales de las planicies, sucediéndose en suaves planos inclinados. En
breve trepamos la hermosa colina de _Liebfraunberg_ (_Monte de la Vírgen
amante_) sobre la cual se destacaba la casa del Sr. B----, que conserva
en una de sus parles principales las construcciones de uno de esos
antiguos conventos ó abadías que la revolucion francesa suprimió é hizo
entrar, desamortizando los bienes eclesiásticos, en el movimiento
general de los negocios ó de la propiedad territorial.

Los dos dias que pasamos como huéspedes del Sr. B---- y su interesante
familia nos fueron sumamente gratos, y aun nos sirvieron para obtener
algunas nociones importantes. Con cuánta delicia oíamos al Sr. B----, al
recorrer el bosque vecino ó los jardines de la vasta habitacion, hablar
entusiasmado de las bellezas del suelo colombiano y de la dulce índole
de sus poblaciones. Miéntras que mi esposa conversaba alegremente en los
jardines con la ilustrada esposa del Sr. B---- y sus interesantes
señoritas, acompañadas de otra amable familia de su parentela, yo
procuraba obtener del sabio naturalista, (que de 1849 á 1851 habia
tenido puestos notables en los negocios públicos de Francia) algunas
nociones sobre la vida de familia en la clase média de la sociedad
francesa, sobre las ideas y tendencias políticas de la parte seria y
pensadora de esa misma sociedad, sobre las condiciones de la agricultura
en Francia, y sobre la aplicacion que los progresos de la agronomía y de
la ingeniatura de Europa pueden tener en nuestras comarcas atrasadas del
Nuevo Mundo. Como la observacion y el trato con las gentes de buena
sociedad me han probado que las opiniones del Sr. B---- predominan en
las distinguida clase á que él pertenece, no vacilo en dar á mis
lectores un breve resúmen de las reflexiones que me hacia el sabio
agrónomo y eminente químico.

«El gran defecto de la sociedad hispano-colombiana, me decia, es el de
ser sumamente teórica en todo, olvidando sus propias condiciones y
aspirando siempre á las imitaciones sin criterio. ¿Cree U., añadia, que
yo habría podido prestar algunos servicios á la química y la agronomía,
si no viviese en mi casa de campo, durante seis ó siete meses de cada
año, ensayando todas las aplicaciones, sometiendo á prueba los sistemas,
observando á la naturaleza en sus actos mas minuciosos? Sin esto, yo no
podría ir á dictar mis cursos del invierno en Paris, con la conciencia
de decir la verdad, ó lo que mas se aproxime á ella. ¿Por qué no hacen
UU. lo mismo en Colombia con sus constituciones, sus leyes y todos sus
proyectos de progreso? Miéntras no aprendan á _experimentar_, observando
la naturaleza de las cosas, nada bueno harán. La política es la química
de los pueblos: ella tiene sus leyes, sus fuerzas, sus reactivos, sus
combinaciones y trasformaciones como las ciencias experimentales. UU.,
los Colombianos, tienen muy bellas cualidades y un mundo admirable, pero
se gobiernan como aturdidos!»

Por via de ejemplo, el Sr. B---- me decia: «¿De dónde les ha venido la
idea de imitar á Europa con la construccion de ferrocarriles á la vapor?
Los pueblos colombianos carecen del movimiento, la poblacion y los
intereses necesarios para alimentar empresas tan costosas, que no
dejarán utilidad, como especulaciones, sino de aquí á 50 ó mas años. El
combustible adecuado para las locomotivas será siempre muy caro en esas
regiones, donde los depósitos de carbon mineral son relativamente
reducidos, y en todo caso de costosa explotacion. Pero UU. tienen donde
quiera excelentes mulas y caballos, y prados naturales, es decir, los
mejores y mas baratos elementos de _traccion_. Lo que les conviene,
pues, es construir ferrocarriles de estilo americano, baratos y
sencillos, miéntras estos y el tiempo hacen nacer la necesidad de otros
mejores.»

Por ese estilo hacia otras reflexiones el Sr. B----, siempre teniendo en
cuenta los condiciones del suelo y de la sociedad de Hispano-Colombia,
cuando la conversacion recayó sobre Bolívar. Si en lo anterior se habia
mostrado el naturalista, en lo político se manifestó bien el frances,
hijo de la sociedad creada por la revolucion de 1789.

«Ah! exclamaba el Sr. B----: es mucha lástima que UU. no hayan sabido
comprender á Bolívar ni adoptar su política! El Libertador tenia sus
defectos, propios de una organizacion vigorosa y privilegiada, pero
comprendia muy bien que un pueblo mestizo ó compuesto de diversas razas,
educado por la ignorante España, necesitaba un gobierno fuerte, en que
la igualdad tuviese toda su garantía en la autoridad y la ley;--un
gobierno que guiase enérgicamente á la sociedad en vez de ser guiado por
ella. UU. han querido devorar la fruta peligrosa de la libertad ántes de
que ella madurase y de que UU. fuesen capaces de digerirla. Bolívar ha
sido el único genio, el único grande hombre que UU. han tenido.»

Tal es la opinion casi universal que los hombres serios tienen en Europa
respecto de la política y los hombres de Hispano-Colombia; opinion
errónea y evidentemente sofística, pero profundamente arraigada. No
espereis que un frances de la nueva escuela piense de otro modo. El Sr.
B----es republicano moderado y sinceramente liberal; y sinembargo, él
como todos los de su generacion, pensaba que la igualdad no se podia
obtener sino por merced de la autoridad, y se mostraba decididamente
apegado al régimen de la centralizacion rigorosa y de la reglamentacion
excesiva. Es que todavía no ha calado bien en las sociedades esta gran
verdad: que la libertad no se adquiere, regular y completa, sino
practicando la libertad imperfecta.

Yo le observaba al Sr. B---- que su doctrina, casi universal en Francia,
conducia derecho á los mayores abusos y aún al socialismo, cuando en eso
tropezamos con unas doce plantas de tabaco que el sabio agrónomo
cultivaba para sus experimentos. Notando que el número de plantas era
tan reducido, y que todas ellas, rigorosamente reducidas á _trece
hojas_, carecian de señales que indicasen una cosecha anterior, le pedí
la explicacion de esas circunstancias.

«El gobierno, me dijo, tiene muy minuciosamente reglamentado el cultivo
del tabaco en este y otros departamentos. Solo unos pocos de estos
tienen permiso para cultivarlo, aunque muchos otros pudieran hacerlo con
gran provecho. La autoridad no concede permiso sino á personas de
confianza. El cultivador está obligado á sembrar la planta y coger las
hojas en _cierto_ tiempo; no tiene disponibles para el cultivo sino
_cien_ dias; le es prohibido dejar á la planta mas de _trece_ hojas, y
dejarla en tierra para obtener segunda ó tercera cosecha; el lugar
destinado á secar las hojas (el _hangar_) debe tener cierta _forma
legal_; y la autoridad tiene el derecho de visitar todo, y en caso de
contravencion imponer penas y aun destruir lo que es violatorio, y
retirar el permiso. Yo mismo, á pesar de las garantías que ofrezco, no
he podido obtener licencia para hacer con la planta y sus medios de
cultivo ciertos experimentos muy importantes, que implicarían una
insignificante relajacion de los reglamentos. El departamento podría
ganar mucho con el ensanche del cultivo, pero no se puede.»

«Y bien, le dije al Sr. B---- cogiéndole _in fraganti_, ¿cree U. que esa
reglamentacion es un bien para la Francia?»

«Sin duda que no, bajo el punto de vista de la agricultura, me replicó.
Pero ¿qué quiere U. que se haga, si nuestro gobierno tiene una excelente
renta con el monopolio del tabaco[34]?» Un frances, por regla general,
se detiene en presencia de un _hecho_ como ante una muralla.

[34] Mas de 200 millones de francos, de los ouales solo unos 60 ó 70
representan los gastos.

Nuestras conversaciones en familia con nuestros amigos de Liebfraunberg
no eran ménos adecuadas para darnos idea de las cualidades de una parte
de la sociedad francesa, la mas sólida, la más influyente en realidad y
la mas estimable, Hablo de esa porcion de la clase media en que no
figuran ni el banquero (el hombre de Bolsa y de vida agitada y
fascinadora), ni el especiero, el confitero y demas entidades vulgares
de la _bourgeoísie_; porcion que se compone de sabios, literatos de
conciencia, propietarios y negociantes de vida modesta y regular, en
cuyo seno la familia tiene una importancia primordial, el _deber_
preside á todo, la instruccion es una necesidad, la moralidad una
condicion esencial de la vida, la moda una extravagancia ridícula, y los
goces de la inteligencia los mas dignos de solicitud, así como los del
alma.

En esa region de la clase media francesa reinan en las relaciones
sociales la cordialidad, la franqueza y la benevolencia, dirigidas por
el buen gusto y ese fondo de _buen sentido_, de razonamiento sólido y
claro, que son los distintivos del mundo que no se ha viciado con las
intrigas de la especulacion, la vanidad y los delirios de la ostentacion
ó la moda, y las indignidades de la vida cortesana. En la clase de que
voy hablando, la sencillez es la condicion característica de todos los
actos, exentos de los vicios de ciertas aristocracias, y de la
vulgaridad, la envidia y la ligereza superficial de ciertas
muchedumbres. El _calembour_ maligno, ó indecoroso, ó insustancial
cuando ménos, no tiene cabida en la conversacion realmente espiritual y
amable de la sociedad á que me refiero. Creo que se sufre un gravísimo
error en calificar á los Franceses en general como un pueblo ligero,
petulante, novelero y aún vicioso; calificacion que, fundándose solo en
la observacion de las clases aristocráticas de mala ley y de las que
pertenecen á lo que en Francia se llama el _medio mundo_, manifiesta una
profunda ignorancia respecto de la vida social fuera de Paris, y aún en
Paris, en las esferas sanas de la sociedad francesa.

       *       *       *       *       *



CAPITULO III.

BADEN-BADEN.

El paso de la frontera.--Aspecto general de Báden-Báden.--El mundo á la
moda y las ciudades de aguas medicinales.--Monumentos y curiosidades de
Báden-Báden.--Sus cercanías.


Los campos de Alsacia respiraban alegría, brillantemente dorados por el
sol de la mañana, cuando dejamos la casa que nos habla dado tan grata
hospitalidad. Un _char-à-bancs_ campestre, á falta de coche por el
momento, nos llevaba; con una amable familia de excursionistas, al
traves de los graciosos planos inclinados y las pequeñas planicies de
los cantones que recorríamos, pasando por en medio de viñedos,
plantaciones de lúpulo, extensos y tupidos trigales, bosquecillos y
huertos de legumbres, al derredor de las aldeas ó los pequeños lugares
de esa comarca enteramente agrícola. Poco despues tomamos el tren que se
dirigia de Weissenbourg á Estrasburgo, y en breve volvímos á la gran
ciudad alsaciana para salir de Francia y continuar nuestra excursion por
la Alemania del Rin.

Un ómnibus debía conducirnos á Kehl, como al entrar á Francia. En la
ribera izquierda del Rin se repitió la operacion anterior, de manera que
pasamos el puente bajo la guardia de un gendarma badense, despues de
consignar en el territorio frances pasaportes y equipajes. Como al
entrar á Báden por la via de Suiza se nos habia tratado á todos los
viajeros con liberalidad y confianza, no pude ménos que extrañar la
diferencia respecto de Francia. Un compañero de ómnibus me explicó que
el gobierno de Báden procedia de ese modo, haciendo tan notable
distincion, no porque el espíritu inquisitorial respecto de los viajeros
fuese propio de las instituciones y costumbres badenses, sino por via de
compensacion ó represalia, en razón de lo que se hacia en Francia con
los viajeros procedentes de Báden. Ademas, en agosto de 1859 estaba muy
reciente la guerra de Italia, y esta habia suscitado profundas
desconfianzas en Alemania, despertando recuerdos que irritaban el
sentimiento nacional. Así, la observacion práctica me hacia ver el
triste círculo vicioso de la política internacional, en que todos los
hechos se enlazan de tal manera que cada Estado se cree condenado á ser
suspicaz y desconfiado por la sola razón de que el vecino le da talvez
el ejemplo. Una desconfianza engendra otra, y el resultado es que la
política tiende á contrariar los felices resultados de esas creaciones
de la civilizacion que, como la prensa, los ferrocarriles, los
telégrafos, los bancos y la navegacion á vapor activa, conducen á
suprimir las fronteras, en cuanto estas significan separacion y
antagonismo de los pueblos.

En estas cosas meditaba yo, al volver á Kehl, cuando un penoso y al
mismo tiempo risible incidente nos llamó la atencion hácia algunos de
los viajeros que se hallaban en la estacion del ferrocarril. Tres de
ellos estaban consagrados exclusivamente á reprimir los arranques
inofensivos de un pobre loco, á quien acompañaban con destino á un
establecimiento especial de Alemania. Según lo que nos refirió uno de
los compañeros, el pobre jóven habia sufrido una desgracia de familia:
su padre habia muerto en el lugar natal, en un departamento del nordeste
de Francia, dejando muchas deudas que pagar, y sin comprobacion algunas
acreencias importantes. Ello es que un acreedor habia caido sobre la
herencia negativa, y el jóven huérfano, que tenia como 25 años, sufrió
una doble amargura. Como pudo se fué luego á Paris «á pedir justicia al
emperador», según decía, como si el emperador tuviese algo que ver con
el asunto, y en Paris acabó de perder el juicio. En breve dió en la
manía de que le habian arrebatado su herencia, que era nada ménos que el
trono imperial de Francia, en su calidad de hijo primogénito de Napoleon
II.

Cuando observamos al pobre loco, cuya fisonomía dulce y triste revelaba
un carácter benigno, estaba empeñado en comprometer á varios viajeros á
que le defendieran su causa, convocando á todos los reyes de Europa
(inclusive el cura de la parroquia del demente) para que en Consejo
supremo resolvieran que se le devolviese el trono que le pertenecia. Los
viajeros oyentes, por no contrariarle, le decían que harían todas las
diligencias posibles. Lo curioso es que los tres conductores del loco
inofensivo llevaban tambien á su cargo otro furioso, á quien habian
encerrado en una pieza de la estacion miéntras llegaba el momento de
entrar al tren. Este segundo hablaba nada menos que de serios proyectos
de asesinar al Anticristo, y mostraba los puños como un endemoniado,
lanzando miradas lenas de cólera sombría. Las señoras le observaban de
léjos con terror, y pedian con instancia que los locos tuviesen un wagon
aparte. Una de ellas temia que los movimientos del «_loco malo_»
hiciesen descarrilar el tren. En cuanto al «_loco bueno_», como llamaban
al pretendido _emperador_ para distinguirle del otro, dió la última
prueba de benignidad, al entrar al wagon, alargando la mano derecha á
los viajeros para que se la besasen respetuosamente. El tren partió, y
la fresca lozanía de las llanuras badenses nos hizo olvidar en breve las
tristes emociones que nos causaron los dos locos de tan distinto estilo.
¿Por qué no ser indulgentes con los locos _enfermos_, si á cada momento
lo somos tanto con nosotros mismos, que por estar ó creernos _sanos_ nos
calificamos de cuerdos?

       *       *       *       *       *

La graciosa ciudad de Báden-Báden, que cuenta unos 6,000 habitantes y es
la residencia de verano de la familia gran-ducal, demora en el fondo de
un risueño y pintoresco vallecito, determinado por algunos bajos
estribos de la Floresta-Negra. Situada á orillas del arroyo llamado
_Oosbacht_ y en plano inclinado sobre las faldas de algunos
contrafuertes de las montañas, la ciudad interesa desde el primer
momento, por el contraste que hace la sombría vegetacion de las alturas
vecinas (compuesta de encinas y corpulentos abetos principalmente) con
los viñedos, los árboles frutales, las hortalizas y las bellas alamedas
del fondo del valle.

La parte principal de Báden-Báden se extiende sobre la márgen derecha
del Oosbacht, y remonta hasta terminar al pié del _Castillo-Nuevo_,
graciosa residencia de verano del gran-duque, rodeada de magníficos
bosques artificiales y jardines. Si la ciudad carece de carácter
verdaderamente aleman, es porque su tipo es el de todas las ciudades que
sirven de punto de reunion á la sociedad elegante ó vagamunda de Europa
en los meses de excursiones divertidas. Así, la calle principal es una
especie de _Prado_, orillado por multitud de espléndidos hoteles, á
donde afluyen sin cesar las gentes á la moda de todos los puntos de
Europa.

Al lado izquierdo del arroyo se destacan vastas y hermosas arboledas,
magníficas quintas y residencias suntuosas, y los edificios modernos que
son los atractivos principales de Báden: la _Casa de Conversacion_ y la
_Trinkhalle_ ó galería de las aguas medicinales que dan tanta celebridad
á la pequeña ciudad promiscua. Despues se levantan en todas direcciones
bellos cordones de montañas de romántico aspecto, sobre cuyas cimas,
dominando los estrechos vallecitos intermediarios, se ostentan como
soberbios miradores algunos castillos de opulentos personajes, y
principalmente las imponentes ruinas del _Castillo-Viejo_.

Es recorriendo las alamedas que rodean la Casa de conversacion y la
Trinkhalle que el excursionista curioso tiene alguna idea de lo que es
en Europa esa parte de la sociedad que se llama «el mundo á la moda,» y
del carácter particular de las ciudades de aguas medicinales. Allí todo
está destinado á fascinar y aturdir al hombre inexperto y ansioso de
impresiones nuevas; á hacer de la vida un torbellino de placeres
efímeros y artificiales, una pesadilla de suntuosas miserias, en que la
vanidad y la codicia, disfrazadas con las apariencias del vicio
elegante, hacen los principales papeles. ¡Ay del que caiga en la
tentacion y no sepa resistir á los impulsos de la vanidad ó del espíritu
de imitacion!

En Alemania, donde hay tantos Estados literalmente microscópicos, tantos
reyezuelos que para no vivir indigentes necesitan aguzar mucho el
ingenio en punto á recursos fiscales; en Alemania, donde el orgullo
tradicional de tantas dinastías de segundo, tercero y cuarto órden
somete á los pueblos á la necesidad de dejarse explotar mas ó ménos para
mantener el rango de los príncipes; en Alemania, digo, se ven
instituciones y costumbres muy curiosas, que ningún otro país toleraría
talvez. De los príncipes alemanes, algunos viven á expensas de los
viajeros, gracias á los pasaportes, las propinas que es preciso pagar
por visitar innumerables palacios, museos y otros edificios curiosas; y
otros no tienen escrúpulo en especular con los vicios y la vanidad,
poniendo en arrendamiento grandes garitos europeos que, por ser
suntuosos y hasta cierto punto aristocráticos, no dejan de ser garitos
públicos. Cuando no es un príncipe el _empresario_ indirecto, el
explotador de la mina es alguna ciudad. De ahí esas casas de juego
permanente abiertas ante la Europa, que contribuyen tanto á hacer
_saludables las aguas medicinales_ de Báden-Báden, Wiesbáden, Homburgo y
otras ciudades alemanas de la hoya del Rin. Confieso francamente que,
cuando veo que hay en Europa gobiernos que especulan con loterías, casas
de juego, bolsas y otras instituciones análogas, no comprendo la razón
que tengan para perseguir á los bribones por medio de la policía y los
tribunales[35].


[35] Es curioso observar que en Báden el juego les está prohibido á los
ciudadanos del Estado, y solo está al alcance de los extranjeros. La
policía es muy vigilante y severa respecto de aquellos, quienes se ven
obligados, cuando tienen la tentacion de jugar, á pasar la frontera y
aprovecharse de la _hospitalidad_ de los garitos espléndidos de
Wiesbáden ú Homburgo.

Pero ¿qué cosa es la sociedad que se reune en las ciudades de aguas? En
esas ciudades, como en las de baños de mar, la evidente minoría se
compone de los _enfermos_ que necesitan un tratamiento hidroterápico. La
inmensa mayoría, como he podido verlo en todas partes (en Alemania, en
Bélgica, en Inglaterra y Holanda) se divide en dos partes: los
simplemente ociosos, vanidosos y fatuos, inofensivos en general, y por
lo comun insignificantes; y los _caballeros_ y las _damas de industria_,
familias excesivamente peligrosas é impertinentes. Una inspeccion
detenida, durante tres dias, de las escenas sociales de Báden-Báden, me
dió la medida del mundo de la moda en _descubierto_, es decir sin los
ambajes con que se disfraza en las grandes capitales.

En Báden-Báden, como en las demas ciudades de la misma _naturaleza_,
todas las seducciones del artificio y de la elegancia se unen á las de
la topografía, la vegetacion, etc., para atesorar encantos que halaguen
al viajero. Al penetrar bajo las bóvedas umbrías de las alamedas se cree
uno en un inmenso bazar parisiense. Donde quiera se destacan entre filas
regulares de corpulentos olmos, tilos y castaños, numerosas calles
compuestas de casitas y tiendas repletas de todo lo que la industria
puede producir mas elegante y rico en materia de joyas, sederías,
cristalería, curiosidades artísticas, guantería y mil otros objetos de
gusto y de uso indispensable en la sociedad lujosa, que el capricho de
la moda se esfuerza por exagerar y variar hasta lo infinito. Por en
medio de esas calles y arboledas hormiguea un enjambre de excursionistas
que se renuevan sin cesar, entregados al culto de la novedad y en gran
parte á la adoracion de sí mismos. Un vértigo de emulacion en el lujo
parece dominar al mayor número; cada cual mira á los demas con la
esperanza de que álguien le mire y admire. La aristocracia financiera de
toda la Europa se pavonea con la pretension de rivalizar ó eclipsar al
orgulloso lord inglés; el modesto y sencillo aleman casi olvida sus
costumbres por no mostrarse inferior al extranjero; el parisiense,
siempre de buen humor y no poco infatuado, se considera como un modelo;
el caballero de industria, ambulante á caza de imbéciles de todas las
naciones (porque los pillos no tienen nacionalidad) se da grandes airea
de marqués ó de banquero; la cortesana de las primeras capitales,
creyéndose á cubierto de revelaciones indiscretas, se habilita de
princesa rusa, ó condesa italiana, ó viuda de lord ó de banquero, y sabe
combinar las sonrisas de la seduccion con los desdenes altaneros de la
gente aristocrática; ó bien, si el _arte_ le repugna ó no le ofrece
ventajas, ostenta con impudencia su tipo peculiar, llenando la calle con
la cola de su traje y el ruido de sus atavíos suntuosos. El jóven
novicio con pretensiones á elegante, ó aspirante á relaciones
encumbradas (particularmente español ó hispano-colombiano), se muestra
poseido del vértigo de la imitacion, haciendo á veces de sí mismo una
caricatura; el estudiante en vacaciones observa las cosas al primer
golpe de vista, hace sus comentarios epigramáticos y se burla de todo el
mundo; y el _bourgeois_ de buen sentido, que llega solo por curiosidad ó
por descansar de sus fatigas del año, ve el espectáculo, tiembla al
comprenderlo, y se aleja diciendo: «Singular misterio el de la vida de
este mundo de la moda!»

En Báden-Báden las horas del dia se distribuyen necesariamente en tres
órdenes de entretenimientos: por la mañana, desde muy temprano, la
Trinkhalle (hermosa galería de columnas y frescos apreciables) es el
punto de reunion; unos van á beber las aguas medicinales de las fuentes
y pasearse para hacer ejercicio, y otros asisten como meros curiosos.
Mas tarde, todo el mundo emprende agradables excursiones por los
alderredores, sea en coche, por el vallecito del Oosbach y el del
riachuelo importante llamado _Mürg_, visitando castillos y aldeas de la
Floresta-Negra, sea á pié, en solicitud de los castillos _Nuevo_ y
_Viejo_ ó de otros sitios interesantes. En fin, desde las cinco ó las
seis de la tarde las gentes comienzan á afluir hácia la Casa de
conversacion, inmenso y magnífico edificio que sirve al mismo tiempo de
café, casa de juego, local de gabinetes de lectura y templo de
Terpsícore, Talía y _otras musas_. En el centro del edificio se hallan
en sesion permanente la _roleta_, la _treinta y una_, y el _treinta y
cuarenta_, que le ha inspirado una de sus mas chistosas novelas al
ingenioso escritor frances Edmundo About. Allí se juega con furor, se
suelen hacer enormes ganancias en pocas horas, aunque por regla general
los _amateurs_ salen con los bolsillos limpios, y con deudas de ribete,
y la vanidad y la codicia se ofrecen en su desnudez; siendo muy notable
sobre todo el entusiasmo con que las mujeres solicitan los favores de la
suerte. ¡Desgraciado el que se pique de galante al lado de aquellas
jugadoras cubiertas de encajes, cuando la suerte les es adversa!

En otras partes del edificio encuentra el que no quiere jugar, ni ver
jugar y rodar montones de oro, salones espaciosos para conversar,
gabinetes de lectura muy bien surtidos y servidos, colecciones escogidas
de grabados, álbums, libros de viajes, novelas y pinturas, un hermoso
salon de conciertos y un bonito teatro para representaciones francesas y
alemanas. La noche se pasa allí en una sucesion de muy diversas
impresiones. Despues, cada cual se aleja dominado por ideas bien
diferentes: unos, con una ilusion ménos respecto de la civilizacion
europea y del espíritu del hombre; otros, satisfechos con poder decir
luego en Paris ú otra ciudad: «He pasado el último verano en Báden,
Wiesbáden, Aquisgran y Espá (_Spa_), y he cultivado íntimas relaciones
con la condesa _tal_, la marquesita _cual_, el banquero _fulano_, el
ministro _mengano_, la mariscala _perenzeja_, ó la actriz ó cantatriz
_menganeja_....»

       *       *       *       *       *

Las cercanías de Báden-Báden son interesantes bajo todos aspectos. Sus
hermosas carreteras, que giran por encima de ondulosas y altas colinas ó
por el fondo de preciosos vallecitos; sus magníficos bosques de suntuosa
vegetacion; sus numerosos castillos campestres admirablemente situados;
sus deliciosas residencias de príncipes, como la de la _Favorita_, y sus
pintorescas aldeas agrícolas y laboriosas de las riberas del Mürg,
tienen mil atractivos para el excursionista. Prescindiré sinembargo del
mayor número de esos objetos, y solo daré una breve idea del
«Castillo-Viejo» y del valle del Mürg.

El paseo del Castillo-Viejo (_Alle-Schloss_), á pié ó en coche, es uno
de los mas encantadores que puede ofrecer la Alemania rineana. La
montaña se levanta casi repentinamente hasta una altura algo
considerable, cubierta en todas sus partes por una magnífica floresta de
encinas, abetos y otros árboles corpulentos, cuyo espeso follaje,
protegiendo vastas alfombras de musgo, no permite la entrada de los
rayos del sol. Una hermosa carretera faldea el cerro y por toda la
floresta se cruzan numerosos senderos, por los cuales se puede subir mas
pronto hasta la primera cima (á 345 metros sobre Báden, ó 545 sobre el
nivel del mar), donde se encuentran las majestuosas ruinas,
cuidadosamente conservadas, del _Castillo_ que en siglos anteriores
sirvió de residencia a los margraves ó señores de Báden. Por demas está
decir que esa soberbia construccion fué destruida por los Franceses, en
el siglo XVII, durante la guerra del Palatinado, lo mismo que el
admirable Castillo de Heidelberg y otros muy notables.

Al llegar al sitio donde se hallan las ruinas nos apresuramos á subir
hasta las roas elevadas murallas, ennegrecidas por el tiempo, que
permanecen en pié. Era curioso el contraste que hacian esas ruinas
imponentes y llenas de recuerdos históricos, con el movimiento de los
carruajes que llegaban hasta el pié de los muros, de los criados del
restaurador establecido en la desmantelada capilla, afanados por servir
á todo el mundo, y de las gentes que llegaban, ostentando su lujo y
elegancia, por en medio de las magníficas bóvedas umbrías de la
floresta. El espectáculo que se ofreció á nuestra vista desde los
vertiginosos miradores de las ruinas, era admirablemente bello. De un
lado teníamos al pié el gracioso valle donde tiene su asiento
Báden-Báden: de otro veíamos una parte de las lindas montañas de la
Floresta-Negra, formando grupos de inmensas cúpulas de verdura severa y
profunda; hácia el norte admirábamos el precioso valle del _Mürg_,
salpicado de cortijos y aldeas; en fin, mirando hácia el poniente,
contemplábamos con delicia las llanuras del Rin, los lejanos campos de
Alsacia y la cinta azulosa de los Vosgas, distinguiendo mas ó ménos el
Rin, la ciudad de Carlsruhe, Kehl, Rastadt y muchos lugares de la márgen
derecha del rio. Pocos puntos de vista pueden ofrecer en Alemania un
espectáculo tan hermoso y variado como el que se admira desde las ruinas
del «Castillo Viejo.»

La mas interesante excursion que se puede hacer en las cercanías de
Báden-Báden, para conocer sus mas bellos sitios, sus poblaciones rurales
y algunos de sus preciosos castillos, exige un paseo circular de siete ú
ocho horas, siguiendo las líneas de excelentes carreteras. Penetramos
hácia las montañas, por la via de _Lichtenthal_, remontando el vallecito
encantador del Oosbach; pasamos por encima del _Pequeño-Staufenberg_, al
traves de magníficas florestas; visitamos el curioso palacio campestre
(semi-castillo) de _Eberstein_ (residencia en ciertos meses de la
familia gran-ducal), muy bien situado y lleno de preciosidades
artísticas; descendimos al valle del Mürg, y despues de recorrerlo hasta
salir al valle del Rin, pasando por la hermosa residencia de la
_Favorita_, volvímos á Báden-Báden por el pié de los contrafuertes mas
avanzados hácia la llanura, tocando sucesivamente en las pequeñas aldeas
y villas de Gernsbach, Ottenau, Gaggenau, Rothenfels, Kuppenheim,
Haueneberstein y Oos.

Nada mas grato para el excursionista admirador al mismo tiempo de la
naturaleza y de las obras humanas, y deseoso de adquirir alguna idea de
las poblaciones rurales, que ese paseo en que las horas vuelan para el
espíritu encantado, al traves de aquella sucesion de paisajes tan
variados e-interesantes. Las excelentes carreteras que faldean las
montañas, por en medio de tupidos bosques, algunas de las cuales son
obras de arte dignas de atencion, hacen honor al pueblo y gobierno
badenses, que muestran tan particular interes por las vias de
comunicacion. Las florestas tienen allí una magnificencia que arrebata y
deleita, y las residencias de los príncipes, liberalmente abiertas por
ellos á la curiosidad de los viajeros, son notables por la gracia de sus
pormenores ó por la frescura y belleza de sus parques y jardines.

Pero lo que allí interesa mas es el lindo valle del Mürg, riachuelo
regular cuyas aguas no solo ponen en movimiento un enjambre de molinos,
aserríos de tablas y fábricas importantes, y difunden la fertilidad en
los campos, gracias á una inteligente irrigacion, sino que tambien dan
salida á las innumerables balsas de trozas y tablas de pino, abeto,
encina y haya, que descienden del fondo de las montañas hácia el Rin. En
todo ese valle angosto y pintoresco reinan la actividad y el movimiento.
Las fábricas, los molinos y aserríos no cesan de trabajar durante la
mayor parte del año; las ondas del riachuelo están donde quiera
cubiertas de balsas larguísimas, laboriosamente conducidas por dos ó
tres hombres cada una; en todas partes se ocupan en diversas labores
todas las gentes, manifestando con sus fisonomías, sus vestidos, su modo
de hablar y su obligante obsequiosidad un carácter dulce y hospitalario,
y una sencillez y pureza de costumbres que agradan y seducen fácilmente.
Las localidades son graciosas, irregulares, como lo exigen los
accidentes del terreno, y pintorescas; los cortijos indican mucho esmero
en los cultivos; y la prodigiosa multitud de huertos llenos de árboles
frutales, hortalizas y pequeños jardines, le da al valle el aspecto mas
risueño, que contrasta enérgicamente con el de las montañas que lo
encierran, pobladas de espesos bosques, ricos en maderas de
construccion.

Allí, en medio de esos deliciosos paisajes, tan poco lejanos de
Báden-Báden, olvida uno con encanto las miserias de vanidad y
ostentacion; de imposturas fascinadoras y codicia que se disputan la
admiracion y los montones de oro en el Salon de conversacion; la
sociedad sofística de la ciudad parece mas absurda, y se comprende
cuánto mas vale la vida honrada y tranquila de los habitantes del valle
del Mürg, que la estéril agitacion de los que pueblan los hoteles de
Báden-Báden.

       *       *       *       *       *



CAPITULO IV.

LAS CIUDADES BADENSES.

Carlsruhe.--Las ciudades nuevas de Alemania.--Heidelberg;--su
Universidad y sus curiosidades.--Los estudiantes de Alemania.--Las
ruinas del Castillo.


De Báden-Báden á Carlsruhe, el ferrocarril vuelve hácia la llanura del
Rin y va orillando generalmente la línea de la Floresta-Negra, tocando
en Rastadt, pequeña ciudad de poco mas de 6,000 habitantes, notable solo
como plaza fuerte, por el papel que ha hecho en las guerras
franco-alemanas y el que hizo durante la revolucion republicana y
unitaria de 1848. Fortaleza federal de primer órden, Rastadt es en la
hermosa llanura del Rin un puesto avanzado en prevision de los ataques
de Francia; pero el buen sentido hace comprender á los Alemanes que en
realidad sus fortalezas sirven mas contra ellos que contra el enemigo.
En 1848 el pueblo se insurreccionó en Rastadt y atacó á la guarnicion en
la fortaleza. Cuando estaba triunfante en su revolucion democrática y
tenia esperanza de asegurar la unidad social y suprema de la Alemania,
el ejército prusiano intervino, en virtud del derecho _federal_, y
destruyó la obra del pueblo. Eso era natural, puesto que la
Confederacion germánica, en vez de ser una liga de los pueblos, no es
mas que la alianza de los príncipes _soberanos_ contra la gran nacion.
Rastadt ha sido posteriormente teatro del antagonismo que suele estallar
entre las guarniciones de varios Estados alemanes, sobre todo entre las
del norte y del mediodía,--antagonismo que revela en parte las
contradicciones y la debilidad de la Confederacion.

La llanura se desarrolla con majestad, pero no sin monotonía, salpicada
de numerosas villas y aldeas, rodeadas de vastas plantaciones de
cereales, tabaco, legumbres, lúpulo y plantas filamentosas y
oleaginosas. Del lado del Rin el horizonte es abierto y muy extenso,
aunque la mirada se detiene á veces en hermosos bosques que salpican la
llanura. Hácia el Oriente se desarrollan las montañas, y el paisaje
tiene donde quiera completa ó muy notable analogía con el que média
entre Freiburgo y Kehl.

En el centro casi de la llanura, á 7 ú 8 kilómetros del Rin, demora
_Carlsruhe_, capital del gran-ducado de Báden, ciudad enteramente
moderna--la mas nueva de las capitales alemanas,--limpia, elegante por
sus formas, sólidamente construida, singular en su estilo, interesante
por algunos monumentos, pero tambien singularmente monótona y solitaria.
Al recorrer sus anchas y hermosas calles, de aspecto casi monumental, el
extranjero no se creería en la capital de un Estado relativamente
considerable, en medio de 25 á 30,000 habitantes y en presencia de una
corte. Tal es el silencio que reina en todas partes, la tranquilidad en
que se ven todas las cosas, la seriedad de las gentes. Así, los
habitantes de _Carlsruhe_ se muestran fieles á la etimología ó el nombre
de su capital, nombre que significa: _el reposo de Cárlos_, según la
voluntad del príncipe que la fundó en el primer cuarto del siglo XVIII,
dándole por base ó eje su residencia de retiro. Por lo demas, como el
número de católicos de Carlsruhe apénas excede la cuarta parte de la
poblacion, hay poco ruido de campanas, todo el mundo es serio, y no
siendo la ciudad en nada mercantil ni industrial, sino puramente
cortesana y en cierto modo artificial, todo movimiento social parece
estar proscrito de allí, al ménos durante el verano.

Carlsruhe parece haber sido una especie de plagio ó caricatura de
Versalles. Lo mismo que en la ciudad cortesana de Luis XIV todo indica
el ensimismamiento del Rey-Sol, el Rey-Apolo, siempre aspirando á
imponer sobre toda cosa su persona, tenerlo todo bajo su mirada
soberana, y hacer partir del patio de su palacio todas las calles,
carreteras y alamedas, así como de su _persona_ emanaba toda voluntad,
toda accion y todo brillo; del mismo modo Carlsruhe tiene su eje, su
punto de partida, su ojo vigilante y su gérmen, por decirlo así, en el
palacio gran-ducal que sirve de residencia á la corte durante el
invierno.

En efecto, Carlsruhe tiene, como es bastante sabido, la forma literal de
un abanico. Su eje es una inmensa plaza semicircular en cuyo fondo se
destaca el extenso palacio gran-ducal, de estilo sencillo y sin majestad
ni particularidad artística ninguna, y dominando, la esplanada que
sombrean magníficas arboledas. De allí parten en todas direcciones,
rectas ú oblicuas, las grandes calles de la ciudad, que se apartan á
medida que avanzan hasta determinar el abanico. Despues, otras calles
semicirculares, inmensas y paralelas al semicírculo del eje, cortan y
ligan entre sí, de un lado á otro de la ciudad, las calles que parten
del centro cortesano, desde el cual, mirando en cualquiera direccion, se
ve desarrollarse todo el cuerpo con matemática uniformidad.

A un lado del palacio está el jardin botánico, que por cierto es uno de
los mejores de Alemania. Detras se extienden los jardines, los suntuosos
bosques, los tesoros de rica vegetacion del magnífico parque. Quisimos
visitar el palacio, que estaba solitario, y tuvimos ocasion de notar un
rasgo característico de muchos de los Estados alemanes. Un soldado
estaba de faccion en la puerta excusada que nos debia dar entrada, y al
parecer le habian dejado allí _por cumplimiento_ mas que por guardar ó
defender cosa ninguna. Ello es que entramos con franqueza sin que nadie
nos dijese palabra; subímos escaleras, llamamos por todas partes, y
nadie nos respondió ni se dió á luz. A riesgo de que nos ocurriese un
percance, nos echamos á andar y abrir puertas, y entramos á cuantos
salones y aposentos hallamos abiertos, sin encontrar alma viviente. El
palacio parecia mas bien un inmenso sepulcro que una residencia de
corte. Donde quiera reinaban en los muebles y adornos la sencillez, la
modestia y la economía. Ningún lujo, ninguna preocupacion de ostentacion
artística ó palaciega! Tal parecia como si el palacio fuese una
residencia de simples _bourgeois_ alemanes. Confieso que, si bajo el
punto de vista artístico quedamos muy descontentos, el espectáculo nos
gustó mucho como rasgo indicativo de las costumbres alemanas.

El mejor monumento de Carlsruhe es la _Academia_, edificio de estilo
bizantino, de muy reciente construccion, bien considerable y
proporcionado, que contiene los museos ó galerías de pinturas, historia
natural y antigüedades y una biblioteca. El Palacio ó Castillo
gran-ducal contiene una que cuenta cerca de 100,000 volúmenes. El
cementerio de Carlsruhe es uno de los mas hermosos de Alemania, apesar
de su aspecto demasiado sombrío.

Apropósito de Carlsruhe, es curioso notar el profundo contraste que hay
entre las ciudades alemanas antiguas y modernas. En las primeras, como
Nuremberg, Hanóver, Colonia, Mayenza (ó Mainz), Praga, Ratisbona y otras
cuantas, se ve donde quiera el estilo enteramente feudal, el sello de
los pueblos en accion, de las clases sociales en lucha, del capricho y
de las tradiciones de la época feudal. En las totalmente modernas--obra
de los príncipes ó gobernantes y no de los pueblos--como Carlsruhe,
Mannheim, Darmstad, etc., se encuentra un aspecto general totalmente
distinto, sin estilo, ni carácter ni sello alguno. El contraste es
todavía mas sensible en las ciudades compuestas de grandes barrios
antiguos y modernos, como Berlin, Viena, Hamburgo, Dresde, Munic,
Estuttgard y Francfort. En lo totalmente nuevo todo es regular, vasto,
uniforme, monótono y sin estilo ninguno; todo es pretensioso,
pedantesco, imponiendo la ley de la línea recta en todas direcciones.
Esa profunda diferencia se comprende. Las antiguas ciudades eran
espontáneas, obra de los pueblos, de la necesidad, y no obedecian á
cálculo ni regla. Las modernas, fruto del servilismo imitador del
Renacimiento,--de la pedantería ó soberbia de los gobiernos ó soberanos
de la escuela fascinadora de Luis XIV,--manifiestan en todo la voluntad
del monarca, la tendencia á imponer su persona y su memoria, á
deslumbrar á los pueblos con grandes construciones monumentales,
estratégicas en gran parte, en cuyas líneas rectas no se ve mas sello
que el de la vanidad niveladora, y el símbolo de la obediencia popular
pasiva.

       *       *       *       *       *

El ferrocarril badense, ántes de salvar el Nékar ó dirigirse á Mannheim,
se inclina hácia las montañas, como si fuese á penetrar en ellas por el
pintoresco valle de aquel afluente del Rin. En la ribera izquierda, á la
salida del valle sobre la llanura y entre dos cordones de montañas
cubiertas de rica vegetacion, demora la ciudad de _Heidelberg_, moderna
por sus construcciones, relativamente, pero cuyo orígen remonta hasta la
época de los Romanos. Célebre por su Universidad como por las ruinas de
su admirable _Castillo_, Heidelberg seduce al viajero por su aspecto
singularmente pintoresco, por las costumbres de su poblacion
universitaria y por la hermosura de los sitios casi salvajes de sus
cercanías. Para contemplar de cerca el conjunto, ningún sitio mas
adecuado que el del gran puente sobre el Nékar--puente de piedra de
cerca de 240 metros de longitud--desde cuyo centro se registra un
magnífico paisaje.

Sobre la márgen izquierda, la ciudad se extiende al pié de la montaña de
_Koenigsstuhl_, orillando en su longitud el rio, subiendo en plano
inclinado hácia la cinta magnífica de verdura que cubre la montaña donde
yace el Castillo, y compuesta casi únicamente de dos larguísimas calles
paralelas al rio, cortadas por muchas trasversales de aspecto
generalmente triste. Arriba se ven las ruinas del incomparable Castillo,
dominando con su asombrosa majestad todo el paisaje. Sobre la márgen
derecha se destacan numerosas quintas de gracioso aspecto, dominadas por
el cordon de cerros que determina la hoya del rio, cubiertos de abetos y
encinas en su parte superior y de viñas y hortalizas hácia el pié de las
faldas. Por último, el rio desciende por un cauce rocalloso y tortuoso,
limpio y cristalino, y soportando en sus ondas algunas barcas y
numerosas balsas de maderas.

Heidelberg, como ciudad, no tiene ninguna otra particularidad artística
que una casa antiquísima de los mas raros pormenores y formas, resto de
la época feudal, que los excursionistas admiran siempre. Lo mas
interesante es la Universidad, famosa por sus escuelas de Derecho y
Medicina, en la cual siguen sus cursos unos 700 á 800 estudiantes. Es
notable el conjunto de institutos de que está dotada la Universidad: su
biblioteca, bastante preciosa y considerable, su museos, su jardin
botánico, etc. Como la ciudad no cuenta sino unos 15,000 habitantes y es
poco industrial y mercantil, su vida principal está en la Universidad,
cuyos estudiantes le dan animacion, importancia y alimento económico.
Así, en las épocas de vacaciones la ciudad parece silenciosa, ó al ménos
pierde muchísimo de su animacion.

Nada mas curioso que ese conjunto de hábitos y costumbres á que da lugar
en Alemania la existencia de algunas Universidades. En Lóndres y
Edimburgo, como en Paris, Berlin, San-Petesburgo y Viena, las
Universidades crean, sin duda, un movimiento que tiene su carácter
particular, como el del barrio _latino_ en Paris. Pero en realidad en
esas grandes ciudades el estudiante tiene mucho de cosmopolita, se
mezcla demasiado al movimiento del mundo, se deja dominar por las
exigencias de la moda y pierde mucho de su tipo, casi ahogado ú
oscurecido por la grandeza del escenario. En las pequeñas ciudades
alemanas que tienen Universidades muy notables, sucede lo contrario.
Allí el estudiante se impone, domina como un tipo soberano, absorbente,
libre, original, superior á toda influencia, que imprime en cierto modo
á la ciudad el sello de sus costumbres. Donde quiera le reconocereis
por su fisonomía altiva, pensadora y original, su vestido propio, libre
de trabas y de modas, en que la cachucha hace el principal papel; le
vereis cantando por las calles, sin cuidarse de nada ni de nadie, con la
querida del brazo y la pipa ó el cigarro en la boca; con el cabello y la
barba en desórden y creciendo á discrecion; vestido á la diabla;
contento, libre, soñador, generoso, extravagante, revolucionario
demócrata y dado á las elucubraciones filosóficas; poco dogmático y muy
apasionado por las discusiones intrincadas y eruditas, y ya inventando
sistemas desde el colegio; buscando desde temprano las agitaciones de la
prensa y de los clubs; burlon, pero sin chiste picante; filósofo
prematuro, amigo de querellas y asiduo en el culto de la botella ó del
jarro de cerveza. Quizás en ninguna parte se puede estudiar á los
pueblos mejor que en sus universidades, porque es en esas colonias de la
ciencia en embrion donde la sociedad se revela con mas energía en sus
aspiraciones mas ardientes, sus instintos mas tenaces y sus aptitudes
mas características.

       *       *       *       *       *

Me sería imposible hacer una descripcion siquiera sucinta de todos los
primores del _«Castillo»_ de Heidelberg, á ménos de escribir muchas
páginas que fastidiarían al lector. Aquella ruina extraordinaria no es
digna de estudio, en sus pormenores, sino para el artista consumado y el
arquéologo. Es en su conjunto y por su significacion general, histórica
y social, que el viajero la contempla con pasmosa admiracion y tristeza.
Un camino carretero, que serpentea faldeando la montaña, por en medio de
magníficos bosques en la parte superior, nos condujo casi hasta la cima,
donde se halla el Castillo, á mas de 100 metros de altura sobre
Heidelberg y dominando con majestad el abismo de la cuenca del Nékar. Al
pasar bajo las inmensas bovedas completamente umbrías del bosque que
rodea al Castillo, se siente una especie de recogimiento que prepara el
alma á la muda contemplacion de las maravillosas ruinas. Ya se orillan
espléndidas terrazas cubiertas de jardines, desde las cuales se tiene un
golpe de vista encantador; ya se vaga bajo las espesas alamedas, en un
terreno desigual y exuberante de vegetacion, pasando al lado de
formidables murallones invadidos por el bosque, de fuentes arruinadas y
escombros destrozados, que yacen en la espesura de los tilos, las
encinas, etc., como restos de un inmenso cadáver de mármol y piedra.

Al cabo el viajero llega delante de la colosal ruina del Castillo,
--enjambre de muros admirables, casi todos sin techumbre, de torres de
diversas formas y estilos, de arcos, columnas, restos de estatuas y
esculturas primorosas, curiosidades artísticas é históricas, patios
diferentes, puentes destrozados, sótanos profundos, balcones y terrazas
y laberintos de construcciones de todo género, abrumados por la
exuberante vegetacion de árboles gigantescos, coronados de flotantes
pabellones de yedra que parecen como la verde mortaja echada por la
naturaleza sobre las maravillas del arte para impedir que el tiempo las
devore y pulverice.... Donde quiera se ven asomar por entre el follaje
de los árboles cien cabezas de mármol, esculturas ó construcciones
atrevidas, y admirables relieves y frescos bajo las manchas de la hiedra
invasora, como si quisiesen protestar contra el olvido, en nombre de los
artistas que grabaron el sello de su inspiracion en cada baldosa, cada
estatua, cada piedra y cada monumento de ese enjambre de monumentos que
se llama el _Castillo_.

La historia de esa colosal creacion del arte, que han llamado no sin
razón la _Alhambra de Alemania_, explica perfectamente las
circunstancias de su composicion. Era una sucesion de palacios,
comenzada por uno de los príncipes ó margraves del país desde principios
del siglo XV; cada sucesor fué haciendo agregar una construccion nueva,
conforme al estilo de cada época, aunque predominando siempre el
italiano, y de ese modo el Castillo era una extraña maravilla, hácia
1680, compuesto de obras que indicaban los progresos del arte en la
arquitectura, la escultura, la ornamentacion, etc. El Castillo era al
mismo tiempo un conjunto de palacios y una fortaleza, donde se abrigaba
la corte de los margraves del Rin y su guarnicion, pudiendo alojar á
miles de personas. Durante la guerra atroz de sucesion que hizo Luis XIV
al margraviato, por medio del brutal Louvois, de 1688 á 1693, fué
destruido ó arruinado casi completamente el Castillo de Heidelberg, como
tantos otros de las cercanías del Rin. El cañon implacable del ambicioso
rey aniquiló lo que el cincel del artista habia trabajado laboriosamente
durante dos siglos y medio. Despues de la guerra, uno de los margraves
se propuso reconstruir todo lo arruinado, y lo consiguió, haciendo
prodigios de voluntad él y los artistas. Pero la fatalidad parecia pesar
sobre aquella maravilla humana: un rayo incendió una de las torres, en
1764; todo el edificio fué al punto devorado por las llamas, en sus
partes superiores, y desde entónces no han quedado sino ruinas
majestuosas, con los sótanos intactos, las torres y terrazas y casi
todos los muros en pié. Solo una parte de la masa del edificio conserva
su techumbre, abrigando muchos objetos curiosos.

El espectáculo es tan grandioso y el conjunto de construcciones y
primores tan complicado, que no es posible describirlo sin entrar en
pormenores detenidos. Lo que el viajero saca en claro de la
contemplacion de aquellos prodigios de arte casi aniquilados, es una
doble conviccion: primera, que la gloria del artista bien inspirado y
hábil es muy superior á la del guerrero que destruye, so pretexto de
defender una causa que llama justa, puesto que la conciencia severa del
viajero imparcial rinde homenaje de admiracion al artista, dominado por
el noble sentimiento de lo bello, miéntras que execra la memoria del rey
corrompido y el bárbaro general cuyos cañones convirtieron en ruinas
tantas hermosuras; segunda, que en balde las naciones se jactarán de sus
progresos hechos en la civilizacion, bajo los puntos de vista del arte,
de la ciencia, de la industria, del comercio, etc., si sus progresos en
punto á moralidad no han de estar en armonía con aquellos, es decir, si
los gobiernos no han de respetar las obras de la civilizacion,
renunciando á la salvaje _justicia_ de la guerra que todo lo aniquila.

Es curioso notar que la Francia, el pueblo que desde el siglo XVII ha
hecho avanzar mas poderosamente la civilizacion, en el campo de lo
espiritual,--de la ciencia y del arte,--es la que con sus guerras
inicuas ha destruido mas maravillas ú obras maestras artísticas, en
Alemania, en Italia y España, como lo atestiguan tantas ruinas en las
comarcas del Rin, algunas en la península italiana, y las del Alcázar de
Toledo, la Alhambra y el Jeneralife en Granada, etc., etc. Es que la
guerra, careciendo de moralidad y de espíritu creador es el peor enemigo
de la civilizacion.

       *       *       *       *       *



CAPITULO V.

DE HEIDELBERG A FRANCFORT.

Mannheim y el Rin.--El gran ducado de Darmstad; su gobierno y sus
condiciones generales.--La ciudad capital.--Una familia típica.


Despues de visitar á Heidelberg continuamos nuestra excursion
directamente hácia Darmstad. Sinembargo, diré dos palabras acerca de
Mannheim puesto que esta ciudad es una de las mas importantes del
gran-ducado de Báden, y que tuvimos ocasion de visitarla, diez meses
despues, al hacer nuestro segundo viaje de Paris á Alemania, por la via
de Metz y Espira.

_Mannheim_, situada casi sobre la ribera derecha del Rin y la izquierda
del Nékar, en el vértice de la confluencia y haciendo frente á
_Ludwigshafen_, no llama la atencion sino por su fría y monótona
regularidad, que justifica enteramente lo que he dicho acerca del
contraste que ofrecen en Alemania las ciudades modernas comparadas con
las antiguas. Fundada en 1606 por uno de los antiguos _Electores_ del
pais, Mannheim tuvo la desgracia de ser fortificada desde su orígen, es
decir, de ser una tentacion para los enemigos en las guerras
internacionales. Así, las de Luis XIV le fueron funestas, y un general
frances muy expeditivo la destruyó completamente. Reedificada ya del
todo en 1794, fué luego presa de Franceses y Austríacos sucesivamente.
Gracias á esas tristes aventuras la experiencia sirvió de algo; las
fortificaciones fueron demolidas y reemplazadas por hermosos huertos,
jardines y paseos; y hoy la ciudad, libre de cuidados artificiales,
crece en poblacion, se ensancha sin embarazo, y sus habitantes no
piensan sino en el comercio de su puerto, en el movimiento de sus
ferrocarriles y de la navegacion de los dos ríos, y en el desarrollo de
las artes pacíficas.

Mannheim posee de 25 á 28,000 habitantes que, si no tuviesen negocios en
qué ocuparse con actividad, lindos y numerosos jardines en las
cercanías, y agradables paseos en las riberas de los rios y en el
magnífico parque del palacio gran-ducal, deberían morirse todos de
tedio, al vagar por aquellas calles anchísimas, rectísimas y
tristísimas, orilladas por hileras de casas absolutamente iguales y
cortadas invariablemente en ángulos rectos. La ciudad contiene todos los
establecimientos y objetos públicos que distinguen á una localidad
populosa y civilizada; pero todo carece allí de distincion á causa de la
fría uniformidad de todas las construcciones. El palacio gran-ducal, que
contiene una considerable biblioteca y colecciones artísticas
generalmente mediocres, no es notable como monumento sino por la
inmensidad de su fachada, que mide una longitud de mas de 560 metros.

Por lo demas, Mannheim es un centro notable de produccion agrícola (en
la cual figuran principalmente los granos, el cáñamo, el lino, el tabaco
y el lúpulo, que pueblan las llanuras vecinas), y contiene algunas
manufacturas importantes de tejidos de lino, cáñamo y lana.

       *       *       *       *       *

Como el ferrocarril que gira entre Heidelberg y Darmstad va orillando la
base occidental de la cadena de montañas llamada de _Odenwald_, que
cubre una parte notable de la banda superior del territorio de
Hesse-Darmstad, el paisaje tiene en todo el trayecto un aspecto
completamente análogo al de las comarcas badenses de que he hablado.
Las llanuras se extienden hácia el Rin con gran lujo de vegetacion y
esmerado cultivo, y las montañas presentan siempre un conjunto gracioso
por las formas y melancólico por las tintas oscuras de sus espesos
bosques.

El gran ducado de Hesse-Darmstad, que ocupa el 9° rango en la
Confederacion Germánica, es uno de los ménos considerables de los
Estados secundarios. Su territorio, que en la parte superior comienza en
la línea del Nékar, se divide en dos porciones desiguales, una limítrofe
de Báden, Franconia, Francfort, Hesse-Electoral y Nassau, y la otra
sobre la márgen izquierda del Rin. Montañoso en parte, y en parte
enteramente llano, sobre las márgenes del Rin, ese teritorrio contiene
una extension superficiaria de 8,405 kilómetros cuadrados y en 1858
contaba 854,300 habitantes (de ellos 450,000 protestantes), lo que da la
proporcion, muy poco comun, aun en Europa, de mas de 101 habitantes por
kilómetro cuadrado.

El gran-ducado de Hesse-Darmstad que, como el de Báden y los demas del
Rin central, hace parte del _Zolverein_ aleman, ha pasado por todas las
vicisitudes que las guerras entre Alemania y Francia, y sobre todo las
de Napoleon, hicieron pesar sobre los Estados alemanes mas expuestos al
choque. Puede decirse que la verdadera constitucion del gran-ducado no
data sino de 1806, época en que el príncipe del electorado anterior,
bajo los auspicios de Napoleon, agrandó sus dominios á expensas de otros
pueblos y figuró como miembro de la efímera «Confederacion del Rin».
Pero el gran-duque supo hacer su negocio, volviendo á tiempo sus armas
contra el emperador frances, y gracias á eso obtuvo sus ventajas en la
gran partija que, bajo el nombre de _restauracion_, hizo el Congreso de
Viena en 1815.

En 1820 quedó organizado el gran-ducado con el carácter de monarquía
constitucional, dotado de instituciones relativamente liberales que la
revolucion desarrolló en 1849. Pero la reaccion general de 1851 puso
coto á las mas importantes libertades, y desde entónces el gobierno de
Darmstad ha figurado en el grupo de los numerosos Estados coligados en
la Confederacion contra el progreso de las ideas democráticas,
mostrándose perseverante en esa guerra que casi todos los príncipes
alemanes hacen á los pueblos que con tanta paciencia los toleran.

Sinembargo de la mezquindad con que gobiernos como los de Hesse-Cassel,
Hesse-Darmstad, Nassau y otros se oponen al movimiento liberal que agita
al pueblo aleman, no por eso creo que merezca absoluta censura la
resistencia que esos pequeños Estados manifiestan respecto de las
tendencias unitarias. En mi concepto, el partido democrático aleman ha
comprometido mucho la causa de la democracia al empeñarse, contra la
lógica y la conveniencia, por hacerla solidaria del _unitarismo_. Nada
mas sano, progresista y ventajoso que hacer de la Alemania una verdadera
_Confederacion_, es decir, un cuerpo de Estados completamente autónomos
en su gobierno interior, pero ligados por principios comunes de
ciudadanía y derecho público,--aduanas, diplomacia, ejército y marina
comunes y un presupuesto nacional. Eso implica una combinacion
parlamentaria y gubernamental en que estén representadas la unidad
_social é internacional_ del gran pueblo aleman y la autonomía de los
diversos gobiernos.

Pero de esa organizacion, que sería lógica, realmente democrática y
fecunda, en lugar de la extravagante complicacion actual de tantos
Estados antagonistas y gobiernos enemigos de los pueblos,--de esa
combinacion á la unificacion completa, aunque disimulada, la distancia
es muy grande. La democracia nada puede ganar en Alemania, ni en ningún
país del mundo, con la centralizacion unitaria, puesto que los pueblos
son siempre mas libres á medida que fiscalizan y tocan mas de cerca los
intereses de su administracion y los actos de sus gobernantes.

Por otra parte, la Alemania perdería inmensamente con la centralizacion
política, bajo el punto de vista moral, intelectual y económico. El
habitante de Estuttgard ó de Munic en nada se parece al de Hamburgo ó
Lubeck, ni el de Viena al de Colonia. Cada grupo aleman tiene su índole
propia, su método particular de creacion ó de accion, en filosofía y
literatura, en punto á ciencias y bellas artes, y en asuntos de
administracion y economía. El dia que toda la Alemania se viese sometida
al nivel de la unidad, todos ó casi todos sus grupos, absorbidos por
Viena ó Berlin, perderían su tipo particular, su originalidad y
espontaneidad de accion; el pueblo aleman dejaría de ser lo que es: uno
de los mas grandes pueblos del mundo,--el mas estudioso y erudito, el
mas fecundo en ideas nuevas é investigaciones originales; el iniciador
por excelencia de cuantas verdades se encarga Francia de someter á
criterio rigoroso para simplificarlas y vulgarizarlas, despues de lo
cual Inglaterra las somete á la prueba definitiva de la experiencia; y
tambien, permítaseme decirlo, uno de los pueblos mas sanos, de instintos
mas dulces y candorosos, y el mas modesto de cuantos ocupan la primera
línea en el movimiento de la civilizacion.

Que el lector me perdone esta digresion, apoyada en las observaciones
que he hecho en toda la Alemania, y volvamos a ocuparnos únicamente de
Darmstad. La poblacion del gran-ducado es notablemente vigorosa,
laboriosa y honrada. Las sectas religiosas gozan allí de libertad, se
toleran y son numerosas. La gran mayoría pertenece á la iglesia
luterana; los católicos apénas componen la cuarta parte de la poblacion
total, en seguida figuran por su número los calvinistas, y luego los
judíos, que pasan de 28,000.

Aunque hay algun movimiento fabril en el país, la agricultura es la base
general de su riqueza, produciendo maderas en las montañas, excelentes
vinos en las márgenes del Rin, y en las llanuras toda clase de cereales
(mucho maíz), tabaco, plantas filamentosas, lúpulo, papas, frutas, etc.
El país es fértil y rico, y la poblacion parece estar bien distribuida.

       *       *       *       *       *

Darmstad, la ciudad capital, que cuenta unos 33,000 habitantes (de los
cuales poco mas de 2,500 son católicos) es curiosa por la diferencia muy
marcada que presentan las dos partes de que se compone: la _vieja_, que
data de algunos siglos, sin rango de ciudad, y la _nueva_, cuya ereccion
fué terminada apénas en 1830. Tanto la parte nueva como la vieja están
fortificadas,--mediando entre la ciudad y sus murallas un vasto espacio
que apénas está hoy cubierto de jardines, pequeños parques y paseos,
generalmente graciosos y agradables.

Es al traves de la parte moderna que circulan los viajeros al dejar la
estacion del ferrocarril, concibiendo desde luego la mejor idea al
penetrar por la hermosa calle del _Rin_ en direccion á la plaza _Luisa_
y el _Palacio-viejo_. Pero en breve la ilusion se disipa, porque el
viajero se apercibe de que se halla en medio de un inmenso tablero de
_damas_ de la mas fastidiosa y monumental monotonía. Donde quiera calles
enteramente pulcras, anchas como plazas, tiradas rigorosamente á cordel
y cortadas como á compás en porciones absolutamente iguales, con los
mismos pavimentos, el mismo aspecto, el mismo silencio y la soledad mas
soñolienta que se puede imaginar. Donde quiera casas de igual altura,
con puertas, ventanas, techos, piedras y colores matemáticamente iguales
en todo y por todo; de manera que cada cuadra parece una sola casa, y
que al volver cada esquina cree uno haber comenzado á recorrer de nuevo
la misma calle que acaba de transitar. Tal parece como si cada ventana
abierta remedase un bostezo de la ciudad, y cada puerta cerrada el sueño
profundo de los 33,000 habitantes de aquella capital-cuartel. Realmente,
Darmstad es tan fastidiosa en su parte nueva, que el recorrer sus calles
dan ganas de acotarse con toda franqueza, sobre los baldosas de una
acera, á dormir el sueño eterno de los justos, con la esperanza de
despertar, por via de compensacion, en medio de un carnaval italiano.

La ciudad no carece de monumentos interesantes, como el Castillo ó
Palacio-viejo, la iglesia de los católicos y la columna y los edificios
de la plaza Luisa. Una de las cosas que hacen mas estimable á la
Alemania, como pueblo literato y artista, y muy interesante para el
viajero, es la profusion y riqueza de sus museos, sus bibliotecas, sus
universidades y aún los magníficos parques y jardines de las ciudades,
casi todos de estilo inglés. Así, cuando falta todo movimiento
industrial y comercial, como sucede en Darmstad, siempre se encuentra en
los palacios y otros edificios públicos algo que, ademas de agradar é
instruir al viajero, le da una idea bastante clara de la índole
literaria ó artística y la ilustracion del pueblo aleman, la mas vasta
en Europa, la mas cosmopolita, y la mas sólida bajo ciertos aspectos.

El Palacio-viejo es un vasto edificio rodeado de jardines, que ademas de
ser habitado por el príncipe heredero contiene: la biblioteca nacional,
compuesta de mas de 115,000 volúmenes, cerca de 100,000 folletos y unos
500 manuscritos, de los cuales algunos son preciosos y de gran mérito
por sus trabajos artísticos y la riqueza de sus adornos en piedras
preciosas; el museo de pinturas (unos 750 cuadros generalmente
mediocres, aunque no faltan unos 40 de bastante mérito); el museo de
historia natural, rico y bien acondicionado; en fin los museos de
antigüedades, medallas y monedas.

La iglesia de los católicos, situada en una eminencia, dominando varias
calles espléndidas, es un monumento curioso por su forma circular, que
le da el aspecto de un teatro, y su falla de torres y fachada ostentosa,
cosas singulares en una iglesia católica. La inmensa rotunda que le
sirve de techo, apoyada sobre un círculo de columnas muy considerables,
tiene un aspecto grandioso. Baste decir que esa rotunda mide 75 metros
de diámetro, lo que es enorme, y 41 de elevacion.

Por último, la plaza Luisa, aunque triste y solitaria, llama la atencion
por los edificios que la encierran (entre ellos el _Palacio-nuevo_ del
gran-duque y el _Colegio_, ámbos notables por su sencillez) y sobre todo
por su extraña columna acanalada, de gres rojo, que tiene mas de 44
metros de altura y está coronada por la estatua colosal del gran-duque
Luis Iº, que fué el fundador de la nueva Darmstad.

       *       *       *       *       *

De Darmstad á Francfort la via es generalmente desapacible, girando al
traves de llanuras bien cultivadas pero monótonas. Poco ántes de llegar
á Francfort el tren se detuvo delante de una pequeña localidad rodeada
de jardines y huertos, donde tienen sus casas de campo muchos de los
opulentos banqueros y negociantes de la activa capital de la
Confederacion. Al continuar el tren su ruta entró á nuestro carruaje un
sujeto vestido con mucha sencillez, á estilo _americano_, alto, robusto
y de fisonomía franca. Llevaba sobre las rodillas un gran canasto con
magníficas uvas de varias clases que acababa de hacer coger en sus
jardines para ofrecer á su familia. En breve, al oirnos hablar en
español, nos dirigió la palabra, con cierta mezcla de familiaridad y
respeto, diciéndonos con acento perfectamente _yankee_: «_Cabaliero, ers
Ursted y su seniora espanioles?_»

Respondímosle que éramos hispano-colombianos, y como su provision de
lengua castellana no era muy abundante, nos preguntó si hablábamos
inglés. Al ver que podia entenderse con nosotros en su lengua y que
éramos hijos del Nuevo Mundo, se manifestó muy amable, nos regaló
hermosos racimos de uvas, y, como si fuésemos amigos viejos, nos trató
con la mayor cordialidad. Luego luego nos dió cuantos preciosos informes
podian importarnos acerca de Francfort, con explicaciones muy
interesantes, y nos ofreció mil pequeños servicios. Al salir del tren,
se apresuró á conducirnos al mejor hotel y recomendarnos muy
particularmente á la consideracion del hostelero y sus sirvientes, y
luego nos pidió permiso para volver despues de algunas horas á
visitarnos.

Como no conocíamos por experiencia el tipo _yankee_ de buena calidad,
nuestro _amigo_ improvisado nos parecia por lo ménos muy singular, y
aunque no nos ocurrió ningún pensamiento de desconfianza ofensiva, no
obstante que sabíamos que en los ferrocarriles, los hoteles y los
teatros de Europa es muy fácil dar con insignes caballeros de industria,
no podiamos explicarnos la excesiva obsequiosidad de nuestro desconocido
_amigote_, inmerecida de nuestra parte, sino suponiendo en él un
carácter excéntrico en notable grado.

Tres horas despues Mr. D** llegó en su hermoso coche delante del hotel,
y entró á suplicarnos que le permitiésemos presentarnos á su familia y
que tomásemos el té en su casa. Era imposible no aceptar invitacion tan
galante, y ademas nuestra curiosidad estaba vivamente excitada. Mr. D**
nos llevó en su coche á su casa, amueblada con elegante lujo, y nos
presentó á su familia, compuesta por el momento de una bella señorita,
una señora amable y llena de sencillez en su porte, su trato y sus
atavíos, y dos señoras mas de su parentela, poco mas ó ménos análogas en
sus fisonomías y maneras. Despues de los cumplimientos de ordenanza la
conversacion se hizo en breve familiar; cada cual, excepto la modesta
señorita, nos hacia cien preguntas llenas de inocente curiosidad
respecto de la naturaleza de nuestro país, las costumbres de nuestra
sociedad, etc., etc. Luego tuvimos la sencilla explicacion de las
bondades de Mr. D**: por una parte, su carácter personal era
naturalmente obsequioso, ademas de lo que en ello influian los hábitos y
la índole de la buena sociedad setentrional de los Estados Unidos; por
otra, le movia un sentimiento de gratitud muy singular. Durante un viaje
hecho á Méjico, algunos años antes, habia recibido servicios de
hospitalidad muy generosos en ese país, concibiendo un afecto profundo
por la sociedad hispano-colombiana. Así, al vernos, habia creido poder
corresponder indirectamente las finezas de que habia sido objeto,
mostrándose amable con dos colombianos desconocidos. Había para mí no sé
qué de profundamente típico en ese espíritu de personificacion de las
razas que parece dominar al _Yankee_ de raza pura. Diré tambien que la
circunstancia de haber conversado en inglés con Mr. D**, particularmente
mi esposa, influyó mucho en nuestro favor. Mr. D** era nada ménos que
uno de los mas fuertes propietarios de los valiosos ferrocarriles de
Francfort, y sinembargo no hacia la menor ostentacion de su riqueza.

En cuanto á su familia, su carácter era tal que mas tarde, mediante la
observacion, pudimos convencernos de que era típico de la buena sociedad
femenina de Alemania. Las señoras hablaban tres lenguas de primer órden,
mostraban en todo muy buen sentido, un sentimiento natural de sencillez
y candor, una conciencia pura, pero muy poco persuadida de la
importancia de su sexo, un espíritu de hospitalidad sincera, afectuosa y
sin ostentacion, mucha curiosidad de los cosas sociales, y sobre todo
una exquisita benevolencia de inclinaciones y de afectos de familia. Mas
tarde diré lo que pienso, en general, de la mujeres de Alemania y de las
costumbres del país.

       *       *       *       *       *



CAPITULO VI.

DOS ESTADOS ALEMANES.

La república de Francfort;--su importancia comercial y política.--La
ciudad de Francfort;--su situacion;--su movimiento social;--sus
banqueros y sus judíos.--El ducado de Nassau.--Wiesbáden y sus
cercanías.


La ciudad de Francfort ó _Frankfurt-am-Main_, sea que se la considere
simplemente como un centro de actividad social, sea como Estado ó
entidad política de la Confederacion Germánica, es, sin disputa, una de
las mas curiosas é interesantes manifestaciones del genio y la
civilizacion de Alemania. En ninguna parte se ve tan patente el
contraste de todas las cosas, la contradiccion, la discordancia profunda
que reina entre las ideas y los hechos, entre las aspiraciones y las
tradiciones del pueblo aleman,--pueblo simultáneamente soñador y
laborioso, fantástico y negociante, erudito y artista, judáico y
cristiano, creyente y filósofo, liberal y feudatario, republicano y
aristócrata, singular, contradictorio en todo....

Francfort fué muy atendida y fortificada por Luis el Bondadoso
(emperador franco de orígen) en 838; fué la capital del reino germánico
de Austrasia, en 843; fué erigida en ciudad-libre aristocrática, en
1154; fué capital de un gran-ducado artificial (de la fábrica de
Napoleon) en 1805; fué capital del imperio-república que inició la
revolucion en 1849; y hoy conserva su carácter de república ó ciudad
libre y miembro de la Confederacion. Así, Francfort ha hecho todos los
papeles, bajo el punto de vista histórico-político, gracias á su
antigüedad, su posicion central y otras circunstancias; y en la
actualidad tiene el honor de ser la capital aparente de esa aparente
reunion de antagonistas de todos estilos que se llama la _Confederacion_
de Alemania.

Bajo otro aspecto, Francfort, en otro tiempo plaza fuerte, ha sido el
objeto de cien combates y ocupaciones y de numerosos actos de violencia
militar, ora en las luchas puramente germánicas, ora en las
franco-alemanas ó las europeas. Pero al mismo tiempo que ha sido un
objeto tan importante en la guerra, lo ha sido muy poderoso en la paz,
--es decir, para el comercio, el crédito y la industria,--porque sus
enormes capitales, sus opulentos banqueros, son acaso, despues de los de
Lóndres, los que ejercen mayor peso y mas influencia en los negocios de
crédito de Europa.

En Francfort nacieron, crecieron y ganaron gloria ó fortuna dos hombres
que han ejercido una formidable influencia en Europa: Goethe y
Rothschild;--Goethe, el genio que ha hecho avanzar mas poderosamente la
literatura alemana, el gran poeta-práctico de esa gran raza; y
Rothschild, el hombre que, levantándose de la nada, gracias á la
actividad, la confianza ajena y la probidad (las tres condiciones del
_crédito_), ha hecho del banquero un rey en la sociedad moderna, del
crédito uno de los mas fecundos y formidables agentes de la
civilizacion.

En Francfort viven el intolerante papista, el rígido calvinista y el
severo luterano, representantes de las horribles luchas religiosas que
han desolado al mundo; pero viven tambien millares de judíos, y reina el
israelita opulento, á quien el espíritu moderno ha permitido emanciparse
por medio del dinero,--lo que no deja de ser un sarcasmo para la
civilizacion contemporánea.

Y todavía las contradicciones se manifiestan en Francfort bajo otros
aspectos. Allí descuellan las mas vigorosas manifestaciones de la
industria: bancos, fábricas, almacenes y ferrocarriles,--al mismo tiempo
que una multitud de brillantes establecimientos de enseñanza, ricos y
hermosos museos, bibliotecas y colecciones artísticas, y un notable
jardin botánico-zoológico. Allí contrastan los mas antiguos monumentos
de la edad feudal y muchas callejuelas tortuosas, estrechas,
extravagantes y del aspecto mas original, con los edificios sencillos y
grandiosos del tiempo actual, los lindos jardines, las anchas calles
tiradas á cordel y las elegantes casas que representan la aspiracion á
lo confortable, limpio y de buen gusto.

Allí vive tambien una sociedad heterogénea bajo todas sus formas.
Vegeta, embrollando los negocios, una Dieta federal que representa la
ambicion, los intereses y el egoismo suspicaz de los gobiernos ó
_soberanos_; y se agita una prensa libre y activa, representante de la
soberanía de la opinion. Existe un gobierno democrático, en su intencion
y en los hechos, y lo ejerce un Senado semi-aristocrático por su
composicion. Hay una república en el conjunto, cuyo cuerpo legislativo
es de composicion heterogénea, y esos _republicanos_ están divididos en
tres clases muy distintas: _nobles_ (unas once antiguas familias),
_ciudadanos_ ó vecinos (los mercaderes, etc.), y _paisanos_ ó plebeyos
de la campaña.

Así, lo repito, Francfort es original, contradictoria en todo. La edad
média subsiste al lado de la edad moderna; el cristianismo vive, calle
de por medio, con el judaismo; la libertad con el privilegio, el arte
con la ciencia, la soberanía de los príncipes con la soberanía de la
opinion, las iniquidades tradicionales con la justicia de las
aspiraciones modernas. La Alemania tiene, pues, su mas conspicuo
representante en Francfort.

       *       *       *       *       *

La república de Francfort, incrustada entre los territorios de
Hesse-Darmstad y Nassau, contiene una área total de 48 kilómetros
cuadrados, y se compone de la ciudad capital, con su arrabal de
_Sachsenhausen_, dos pequeñas villas y cinco aldeas, con una poblacion
general de cerca de 74,000 individuos (sin contar la guarnicion federal)
de los cuales cerca de 68,000 corresponden á Francfort y su arrabal. De
esa poblacion, 8,000 pertenecen al catolicismo, mas de 6,000 al
judaismo, mas de 3,000 al calvinismo, y los demas á la comunion
luterana. Las rentas y los gastos anuales del Estado alcanzan por
término medio á 445,000 _talers_, y la deuda á 5,000,000. El Estado, en
asocio de Hamburgo, Brémen y Lubeck, ocupa el 17° rango en la
Confederacion alemana, y el 2° entre las cuatro repúblicas ó ciudades
libres.

Situada en medio de una llanura, á corta distancia de la cadena de bajas
montañas llamada _Taunus_, Francfort tiene su base en las dos márgenes
del rio _Main_, extendiéndose sobre la derecha la ciudad propiamente
dicha, y sobre la izquierda el arrabal de Sachsenhausen. El país vecino
no es hermoso por su topografía; pero el cultivo esmerado de las
campiñas, los innumerables y bellos jardines de los alderredores, que
han reemplazado las antiguas fortificaciones, y el panorama del rio y
las localidades vecinas, le dan al conjunto un aspecto gracioso y
pintoresco durante la época de vegetacion.

Si la agricultura de esas campiñas apénas alcanza para las necesidades
de la poblacion, la industria fabril de la ciudad tiene mucho mayor
importancia, particularmente en artículos de joyería. Pero lo que
constituye la verdadera importancia de Francfort es su enorme
acumulacion de capitales al servicio de todas las especulaciones de
crédito, su gran movimiento comercial de cambios para toda la Alemania,
y la concentracion de cuatro líneas de ferrocarriles que sirven de lazo
de union á todos los alemanes y á muchos del continente establecidos en
otros países. No es fácil apreciar hasta qué punto la riqueza, la
actividad y las comunicaciones de Francfort influyen sobre la economía
de toda la Alemania y aun de casi toda la Europa, ya facilitando los
viajes y las transacciones, ya concurriendo á todos los empréstitos de
los gobiernos y las grandes compañías, ó fomentando empresas muy
diversas en todos los países. Bajo este aspecto, Francfort concurre con
Lóndres, Paris, Amsterdam y Hamburgo á constituir esa irresistible
soberanía que el dinero y el crédito ejercen en Europa y que se hace
sentir en todas las regiones del mundo.

En Francfort el tiempo ha clasificado muy distintamente las
manifestaciones de la vida social. Así, en los alderredores, en las
cercanías del vasto semicírculo que ántes describian los
fortificaciones, tocando en sus extremidades á la márgen derecha del
Main, no se ven sino hermosos barrios enteramente nuevos, vastos y
graciosos jardines, alegres quintas, calles anchas y rectas de completa
regularidad, alamedas en las vias carreteras, casas elegantes, todas de
construccion uniforme y casi todas pintadas; en fin, las estaciones de
los ferrocarriles, siempre repletas de viajeros y en incesante
actividad.

Pero si penetrais al interior de la ciudad, sea por la puerta
_San-Gallus_, para pasar por delante de la iglesia de _Weissfrauen_ y la
casa de _Goethe_; sea por la puerta del _Taunus_, desembocando en la
plaza del _Rorsmark_; sea en fin por la puerta _Roekenkeimer_ y la plaza
del _Teatro_, encontrareis en todas las casas un aspecto completamente
distinto, no obstante que las nuevas construcciones van invadiendo la
ciudad de la edad média y borrándole algunos de sus rasgos
característicos. Allí hallareis un gran movimiento de negociantes,
obreros y mercancías, de viajeros curiosos, de gentes de los mas
diversos tipos. De cada diez casas seis por lo ménos os llamarán la
atencion por sus extrañas formas, sus techos puntiagudos, sus fachadas
triangulares, sus balcones esculpidos, sus curiosas ventanas
superpuestas ó pareadas de un modo singular, sus muros compuestos de
trozos de madera conbinados en forma de red, sus tejados que parecen
madrigueras de ratas ó palomares amontonados en desórden.

Hallareis un laberinto de callejuelas muy angostas, tortuosas,
extravagantes en todo, pasablemente sucias (en los barrios de los
israelitas y los católicos particularmente), monumentos sumamente
curiosos, palacios que resumen las mas interesantes tradiciones,
mercados públicos en que el campesino aleman muestra toda la
originalidad de su tipo, en fin un espectáculo que impresiona vivamente
al viajero de distinta raza y civilizacion.

Una de las curiosidades mas renombradas de Francfort ha sido la _calle
de los Judíos_, que Víctor Hugo y otros observadores han descrito con
mucha energía. Hoy esa calle ha perdido mucho de su carácter particular,
á virtud de demoliciones y reconstrucciones importantes, y los
habitantes de ese triste barrio tienen una posicion bien distinta de la
que en otro tiempo los hizo interesantes. Verdad es que la ley no los ha
emancipado todavía, implacable en su miserable egoismo que niega el
carácter de ciudadano al que no es cristiano. Pero al ménos el israelita
tiene seguridad en su culto, su industria, su persona y su propiedad, el
dinero le ha servido para emanciparse civilmente en Alemania como en
Inglaterra y otros países, y la nocion de la justicia ha hecho grandes
progresos respecto de esa raza perseguida, tan laboriosa como
perseverante. Hoy ella trata de regenerarse, sea entrando en las
comuniones cristianas, sea modificando el judaismo en el sentido del
libre exámen y el progreso. Si ántes los Judíos de Francfort fueron tan
cruelmente tratados, hoy su condicion es muy distinta, y si han de
conservar sus costumbres de usura, ocultacion, especulaciones sobre
harapos y cosas viejas, desaseo repugnante y espíritu estrecho de raza ó
comunion, el juicio que en lo futuro se forme les atribuirá la mayor
parte de la responsabilidad.

Por curioso que sea todavía el barrio de los Judíos en Francfort, el
lector me permitirá que reserve mis descripciones respecto de esa raza
para el capítulo en que mas tarde hablaré de Praga, porque es en esta
ciudad donde he creido hallar mejor caracterizadas las costumbres de los
judíos alemanes.

       *       *       *       *       *

Los mas interesantes monumentos públicos de Francfort son: el palacio
llamado _Rómer_, _la Bolsa_, la catedral ó _Dom_, la _Biblioteca_, los
museos _Stoedel_ y _Bethman_, y las estatuas consagradas á _Goethe_ y
_Guttemberg_. El edificio llamado Rómer, de aspecto singular y muy
antiguo, guarda las tradiciones históricas de Francfort y del antiguo
imperio de Alemania. Allí existen los archivos de la ciudad y tiene sus
sesiones muy modestamente el Senado de la república. El salon principal,
donde se reunian los _Electores_ ó potentados del imperio á elegir el
Emperador (en los tiempos en que los soberanos debian su poder a una
ficcion ó forma elecionaria, sin consideracion al derecho _divino_ de
sucesion),--el salon principal, digo, embelesa todavía á muchos Alemanes
y es el orgullo de la ciudad, porque contiene los retratos de cuerpo
entero de todos los emperadores de Alemania, y algunos trastajos que les
pertenecieron.

La Bolsa no es notable sino por el extravagante contraste de su parte
interior, de estilo casi morisco, y la exterior, adornada con estatuas y
una fachada de aspecto muy diferente. Acaso ese edificio es el mas
_cosmopolita_ que existe en Europa, en cuanto a sus formas exteriores,
pues sus estatuas representan no solo la _Esperanza_, la _Prudencia_ y
el _Comercio_ marítimo y terrestre, sino tambien las cinco grandes
regiones del mundo.

El Dom, aunque es el mejor monumento religioso de Francfort y no carece
de mérito y curiosidades, es muy subalterno en comparacion de otras
catedrales góticas de Alemania. La Biblioteca es un edificio moderno,
bien apropiado á su objeto y bastante rico en libros impresos y
manuscritos, que componen mas de 100,000 volúmenes. La coleccion de
cuadros de pinturas que se halla en la parte baja no contiene obras bien
dignas de atencion.

No sucede lo mismo respecto del bello y rico _Museo Stoedel_, fundado
por un opulento negociante de ese nombre. Ese generoso patriota y amigo
de las artes del dibujo legó á la ciudad sus casas y colecciones y un
capital de 1,200,000 florines para fundar el Instituto que existe, que
es al mismo tiempo un museo y una escuela especial. Las colecciones son
ricas y variadas, y desde el vestíbulo se encuentra con agrado el culto
del arte en dos bellas estatuas de mármol que representan á Rafael
Sanzio y Alberto Düren. Los numerosos salones de las galerías contienen
muchos centenares de cuadros antiguos y modernos, representantes de
todas los escuelas. No son pocas las obras maestras que hay en la
coleccion, particularmente de las escuelas italianas, holandesa,
flamenca y alemana.

No nos fué posible visitar el museo _Bethman_, de escultura, que pasa
por ser generalmente mediocre, si bien contiene un objeto excepcional de
gran fama: la estatua de _Ariana_, obra de mármol primorosa por la
composicion y ejecucion.

El monumento consagrado á _Goethe_, en el centro de una plaza ó muy
ancha calle sombreada por grandes árboles, es digno de ese gran genio y
de la ciudad que fué su cuna. Es una hermosa estatua de bronce de gran
tamaño (de mas de 14 piés de altura) que reposa sobre un pedestal del
mismo metal, de 12 piés de elevacion, y representa al ilustre poeta,
filósofo y pensador universal, de pié, apoyado contra un tronco de
encina y con una corona de laurel en la mano izquierda. Lo mejor del
monumento es el pedestal, cuyos magníficos relieves representan las tres
_Musas_ de la poesía y las principales creaciones de Goethe: _Fausto_ y
_Mefistófeles_, _Miñon_ y _Guillermo Meister_, _Tasso_, _Ifigenia_,
_Herman_ y _Dorotea_, _Prometeo_, etc.

No léjos del monumento de Goethe está otro, compuesto de tres grandes
estatuas de bronce, formando grupo y representando á los tres hombres
que, de diferentes modos y en diverso grado, concurrieron á la invencion
y aplicacion primera de la imprenta: Guttemberg, Fust y Schoeffer. Esa
union fraternal de los tres primeros obreros de la publicidad es un
noble símbolo bien digno de alabanza.

Apropósito de imprenta haré notar que en Francfort se publica el mas
antiguo periódico del mundo: el _Diario de Francfort_, cuyo primer
número apareció en 1615.

       *       *       *       *       *

La transicion que hace el viajero de Francfort á _Wiesbáden_ (la ciudad
principal del ducado de Nassau) es violenta, no obstante que la
distancia es corta ó de pocas horas de ferrocarril, siguiendo la via que
conduce directamente á _Cástel_ (lugar situado sobre la márgen derecha
del Rin, enfrente á Mayenza) y volviendo hácia el nordeste en direccion
á los montes del Taunus.

En efecto, en Wiesbáden la topografía es variada y pintoresca en
extremo; el país es montañoso y muy distinto de las llanuras que rodean
á Francfort; el movimiento industrial y comercial es casi nulo; y en vez
de los bancos y las manifestaciones de la vida fecunda, no sobresalen
sino los objetos y las costumbres que indican la aspiracion al goce, la
inquietud de la ociosidad y una tendencia viciosa. En Francfort se crean
capitales; en Wiesbáden se juegan y disipan.

El contraste no es ménos notable, respecto de Francfort, en cuanto á la
situacion política. El ducado de Nasau (ó Nassau) es en apariencia uno
de los mas liberales de Alemania, si se atiende á su Constitucion de
1814. Pero la política del gobierno es notablemente retrógrada; la
prensa no goza, de hecho, de libertad suficiente, ni la asociacion
tampoco; el príncipe reinante piensa mas en sus provechos dinásticos que
en los intereses del pueblo; y como las Cámaras legislativas no
representan sino á las clases privilegiadas, la administracion puede
impunemente persistir en su política de resistencia. Haré notar,
sinembargo, en honor del ducado de Nassau, que la instruccion pública
tiene allí muy notable desarrollo. Así, ademas de varias escuelas ó
colegios importantes, existen unas 28 de distrito y cerca de 700
elementales, lo que es muy considerable para una poblacion de 432,000
habitantes que ocupan un territorio de 4,546 kilómetros cuadrados de
superficie. Esa poblacion está distribuida, según las religiones, así:
226,000 luteranos; 199,000 católicos y 7,000 israelitas. Las dos grandes
comuniones cristianas tienen representacion especial en las Cámaras
legislativas.

El territorio de Nassau, comprendido entre el Rin (ribera derecha) y
sus afluentes el Main y el Lahn, casi paralelos entre sí, es enteramente
montañoso. La agricultura es la base principal de su produccion, y en
segundo lugar la minería. Los productos agrícolas son los mismos que en
Báden, siendo de notar particularmente las maderas de vastas y
magníficas florestas, los vinos superiores (entre estos el famoso
_Johannisberg_), producto de las viñas establecidas en las riberas de
los tres rios, y las frutas de innumerables huertos de las faldas
meridionales del Taunus.

Wiesbáden, que contiene poco mas de 15,000 habitantes y es la capital
del ducado, es una ciudad de muy pintoresca situacion y rejuvenecida en
su mayor parte, gracias al atractivo de sus aguas minerales, que sirven
de pretexto al juego desenfrenado, la ostentacion y la ociosidad _de
gran tono_, durante los meses de verano y el principio del otoño. En
realidad Wiesbáden no es mas que la reproduccion de Báden, en su
carácter principal, lo que me dispensa de hacer descripciones
detalladas. La casa de la _Conversacion_ es, sinembargo, mas vasta y
curiosa, y ofrece en los jardines y parques que la rodean, como en las
calles y alamedas vecinas, y en sus inmensas galerías, repletas de
curiosidades artísticas y mil objetos de lujo y capricho en venta, un
conjunto mas atractivo, mas agradable y variado que el de la Casa de
Conversacion de Báden.

En las cercanías del inmenso edificio,--templo elevado por el duque
reinante (mediante utilidad) al juego y la vanidad, así como á la
curiosidad inocente de muchos excursionistas,--se desarrollan de un lado
magníficos jardines y parques al pié de graciosas colinas coronadas por
soberbias quintas, algunas de exquisito gusto en su estilo de
construccion. Por allí vaga alegremente la turba de elegantes ociosos y
de lujosas cortesanas, que ostentan su hermosura _cosmopolita_ y su
fortuna de cotizacion mas ó ménos anónima. Del otro lado de la Casa de
Conversacion, hácia la parte nueva de la ciudad, se ven calles
espléndidas sombreadas por alamedas y orilladas por vastos y lujosos
hoteles que parecen palacios, habitados principalmente por familias
inglesas y excursionistas franceses.

Despues, algunas vias carreteras conducen, por los planos inclinados de
una sucesion de risueñas colinas y por en medio de numerosas quintas y
bonitos bosques y verjeles, á sitios de los alderredores muy solicitados
por los viajeros, ya por su belleza pintoresca ó algunos monumentos
curiosos, ya por los puntos de vista que ofrecen sobre el rico país
circunvecino y las llanuras y riberas del Rin.

Entre aquellos monumentos el mas interesante es la preciosa capilla
griega ó de estilo bizantino ruso, llamada _Mausoleo_, que el duque
reinante hizo construir en 1852 en honor de su esposa difunta, princesa
de Rusia. Ese monumento, situado sobre una colina solitaria, en medio de
bosques, á 5 kilómetros de Wiesbáden, es realmente una primorosa muestra
del estilo griego moderno, tanto por la forma singular de sus muros de
mármol y sus cinco cúpulas doradas, como por la magnificencia con que en
el interior está prodigado ese lujo de dorados, mármoles y frescos que
da tan mundanal aspecto á los templos y capillas del arte bizantino
moderno.

       *       *       *       *       *



CAPITULO VII.

EL RIN.

Cástel.--Mayenza.--Las riberas del rio.--Una hija de la pérfida Albion,
á bordo de un vapor y en tierra.


Al volver de Wiesbáden á la márgen derecha del Rin, descendimos del tren
en _Cástel_ ó _Kastel_, pequeña localidad que sirve de cabeza al puente
de barcas echado sobre el rio, llenando una funcion análoga, respecto de
Mayenza, á la que corresponde á Kehl respecto de Estrasburgo. Así,
Cástel no es en realidad sino un arrabal fortificado ó dependencia de
Mayenza, cuyo destino es proteger el puente, facilitar el cobro de
peajes y ofrecer al mismo tiempo un embarcadero para los vapores y
barcas que navegan el Rin y para el ferrocarril que conduce á Francfort.
Nos apresuramos, pues, á pasar á Mayenza, ciudad de 38,000 habitantes,
que es la capital del territorio que el gran-ducado de Hesse-Darmstad
tiene sobre la márgen izquierda del Rin.

Toda la importancia de Mayenza, bajo el punto de vista de la historia y
la filosofía social, se resume en dos palabras: _fortificaciones_ é
_imprenta_, que representan el genio destructor de la guerra ó los
conquistadores, y el genio creador de Guttemberg, ese divino
conquistador de la soberanía perdurable del pensamiento. En efecto, en
Mayenza todo hace recuerdar los horrores de la guerra, todo tiene el
sello amenazante de las preocupaciones belicosas; al mismo tiempo que en
el seno de tantas fortificaciones reinan el nombre y la memoria de
Guttemberg y sus compañeros de fecunda labor. Si á las formidables
fortificaciones de triple circunvalacion, y la casa y estatua de
Guttemberg, agregamos la muy notable catedral de Mayenza, tendremos que
sus tres objetos verdaderamente importantes caracterizan vigorosamente
el conjunto de las evoluciones de la sociedad europea desde los tiempos
de la edad feudal hasta hoy. La catedral, de estilo gótico-romano, ó la
_Religion_;--las fortificaciones, ó la _Guerra_ de conquistas,
emancipacion y regeneracion;--la humilde casa y la estatua de
Guttemberg, ó la _Curiosidad_ ó insaciabilidad del alma, aspirando á
conocerlo todo, vulgarizar la verdad y establecer el cosmopolitismo de
las ideas: tales son, en definitiva, los grandes rasgos de las
evoluciones humanas despues del advenimiento del cristianismo.

El orígen de Mayenza data de ántes de la era cristiana, aunque, á decir
verdad, esa ciudad fuerte ha sido tantas veces medio destruida y
reconstruida, por causa de las luchas sucesivas de los bárbaros, del
feudalismo primitivo, del imperio germánico y de las guerras europeas ó
franco-alemanas, que casi no se puede fijar una fecha exacta para
indicar la edad de la patria adoptiva de Guttemberg. La historia
conserva grandes tradiciones de la vida política y militar de Mayenza,
cuyo papel ha sido tan notable, particularmente en las guerras de la
gran Revolucion francesa. Es digno de notarse que, así como en esa
ciudad vivió el hombre que debia revolucionar con la imprenta la vida
del espíritu humano, fué de allí que surgió tambien, en 1247, esa
célebre _Liga del Rin_ que echó las bases de la destruccion del
vandalaje permanente de los señores feudales.

Echado un golpe de vista sobre las fortificaciones, que describen un
inmenso y triple semicírculo; sobre las calles de la ciudad,
generalmente sucias y de aspecto análogo al de las que ofrecen las
ciudades flamencas; sobre el largo malecon de la orilla del Rin,
encerrado estúpidamente entre el rio y una fila de murallas inútiles, y
sumamente desaseado; y sobre el palacio gran-ducal, donde se hallan
reunidos algunos museos mediocres y una considerable biblioteca, rica en
manuscritos alemanes de los llamados _incunables_, no queda mas que ver
que la catedral y la bella estatua de Guttemberg. Esta es una obra de
bronce muy notable, ejecutada conforme á un modelo del célebre
Thorwaldsen.

La catedral es un monumento extraño por sus formas exteriores y
sumamente curioso por las interiores y las esculturas y antigüedades que
contiene. No he visitado talvez una catedral de interior tan sombrío
como el de la de Mayenza, cuya historia relata muchas vicisitudes. Esta
catedral carece de fachada, y al observar su conjunto no parece sino una
masa informe de piedra pintada. En su interior presenta en cada una de
sus extremidades un coro ó especie de bóveda romana, que parece cada uno
corresponder á una iglesia distinta. Los estilos son bien diversos,
aunque del género gótico en gran parte, entre los dos cuerpos, ligados
por una inmensa nave; y todavía es mayor la diversidad entre los seis
campanarios que coronan la construccion, pintados de diverso modo, según
los estilos, que indican las vicisitudes seculares por las cuales ha
pasado el monumento.

       *       *       *       *       *

Eran las dos de la tarde cuando partíamos de Mayenza, á bordo de un
hermoso vapor que, descendiendo el Rin, debia conducirnos hasta
Coblenza. Llegaba el momento de satisfacer nuestra ardiente curiosidad
de contemplar, siquiera de paso, las admirables riberas de ese rio,
entre Mayenza y Colonia, donde la naturaleza, el tiempo y la industria
humana han amontonado sobre las rocas volcánicas de un revuelto cordon
doble de montañas, cien viejos castillos feudales, monumentos de una
civilizacion _romántica_, de una época de recomposicion social;
numerosas ciudades, villas y aldeas, llenas de tradiciones, donde hoy
florecen la Industria y el comercio de la Prusia rineana; paisajes
encantadores que el arte y la poesía han imitado y cantado mil veces, y
vastos y caprichosos viñedos cuyos productos generosos son el orgullo de
la Alemania.

Desde lo alto de una colina que domina á Mayenza y sus fortificaciones
habíamos contemplado con delicia el vasto panorama que se desarrolla
sobre las dos márgenes del Rin, particularmente desde la confluencia del
_Main_ hácia abajo. En el puerto del embarcadero la escena, aunque muy
reducida, tenia interes por lo pintoresco del conjunto y de los
pormenores. Los vapores y las numerosas barcas del rio; el movimiento
giratorio de una parte del inmenso puente de barcas (555 metros de
longitud) al darles paso á los buques; la actividad mercantil que
reinaba en los malecones de ámbas riberas, y el extenso y curioso
agrupamiento de 17 casitas-molinos flotando sobre las ondas y en
constante movimiento, ofrecian, junto con la mole desigual de la ciudad,
un cuadro curioso y lleno de animacion.

A bordo del vapor que nos conducia se hallaban mas de cien personas de
todas condiciones, en su mayor parte alemanes, ó excursionistas
extranjeros. Como el buque era cómodo y la excursion entretenida, todo
el mundo manifestaba buen humor, salvo uno ó dos pares de ingleses
taciturnos y seriotes, aburridos hasta de las riberas del Rin al
comenzar á verlas. Entre ellos se hallaba una buena señora, hija
legítima de Albion, que venia de Roma y se dirigia á Inglaterra,
Anglicana ortodoxa, pero llena de ese candor que distingue á casi todos
los ingleses excursionistas, contaba con entusiasmo que le habia besado
el pié á Pio IX y que este patriarca la habia tratado con la mayor
dulzura. Roma, con sus venerables ruinas de quince ó mas siglos, le
parecia la mejor cosa del mundo, despues de la reina Victoria, eso sí.

La raza inglesa tiene la singularidad de ofrecer en su tipo dos
caractéres enteramente contradictorios: la suprema astucia en la
especulacion y la política, y la suprema candidez en la inocencia. Tal
parece como si el pueblo inglés hubiera nacido del matrimonio de la
«pérfida» Albion con algun genio predilecto del Limbo. Ello es que
nuestra compañera de viaje pertenecia completamente al tipo candoroso, y
que apesar de sus 65 noviembres hablaba como una criatura inocente. No
sabiendo hacerse entender suficientemente en frances, ni ménos en
aleman, se nos acercó á hablarnos en inglés, rogándonos que le
pidiésemos á un sirviente del vapor un vaso de limonada. Ella, mezclando
el inglés con el frances, habia pedido _une glass de limonade_, y como
el criado habia tomado la palabra inglesa _glass_ (vaso) por la francesa
_glace_ (helado), la habia perseguido con un helado de limon que la
buena señora no queria de ningún modo.

Para que se tenga idea de la inocencia de la excelente inglesa, que en
realidad era un tipo, recordaré solo, entre muchas ocurrencias que tuvo
hasta separarse de nosotros en Brusélas, estas dos singularidades: A
bordo del vapor nos dijo que, como viajaba sola y en los viajes se
solian encontrar hombres atrevidos con las señoras, se ponia bajo mi
proteccion hasta que llegásemos á Brusélas. Así, la pudibunda hija de
Albion no se daba por notificada de sus 65 años y sus venerables
arrugas, puesto que les tenia miedo á los _Lovelaces_. Por la noche, al
instalarnos en un hotel de Coblenza, la señora preguntó cuál era el
número de su cuarto. Un criado le respondió en frances: _Numéro cinq_;
pero nuestra insular, confundiendo el sonido de la palabra _cinq_ con el
de _cent_, se fué derecho al número 100, que en todos los hoteles es el
distintivo característico de cierta localidad que no se puede nombrar.
En el momento en que la señora quiso entrar á esa localidad, suponiendo
encontrar allí su equipaje, salia un individuo alojado tambien en el
hotel. Nuestra inocente señora dió un grito y se quedó pasmada; pero
luego bajó las escaleras gritando que un _monsieur_ se habia metido al
cuarto de ella, cosa que naturalmente le parecia muy irregular.
Averiguado el caso, la honestísima señora descubrió que en lo sucesivo
no debia penetrar al número 100, y que tal localidad no podia servir
para dormir ni hacer la _toilette_.

       *       *       *       *       *

Desde Mayenza hasta _Bingen_ el aspecto del Rin no es muy interesante.
Las riberas son planas, donde quiera pobladas de grupos de álamos y
otros árboles, y matorrales de gramíneas, en la proximidad de las aguas.
El rio lleva un curso perezoso y muy amplio, dividiéndose en numerosos
brazos que abarcan islotes desiertos, llanos y enteramente verdes, que
parecen pequeños bosques flotando á flor de agua. El vasto paisaje se
compone de cinco términos ó decoraciones sucesivas. En el primero están
el rio y sus orillas mismas; en el segundo, la línea de localidades y
puertos, donde se ve un considerable movimiento de mercancías y
trasportes, y la doble cinta que describen el ferrocarril y el camino
carretero que giran de cada lado; en el tercero, interminables viñedos,
monótonos y tristes por su regularidad, cubriendo extensos planos
inclinados ó faldas de pequeñas colinas; en el cuarto, las lejanas
montañas del Taunus, de tinta oscura, cubiertas de bosques de pinos,
abetos y encinas; por último, el inmenso pabellon de un cielo de color
azul pálido y vago, que parece reflejar las brumas de la vieja Alemania.

Antes de llegar á Bingen no es notable entre los objetos artificiales de
las riberas, sino el castillo de _Johannisberg_, trepado sobre una alta
colina y rodeado de su preciosa corte de viñedos, cuyo orígen se debe,
según dicen, á la industria de dos frailes. Bien sabido es que el famoso
vino que allí se produce no es regalado ó vendido por su opulento
propietario, el duque de Metternich, sino para el consumo de soberanos y
príncipes, ó de esos reyes de los cofres que se llaman banqueros,
capaces de pagar á 27 ó 30 francos la botella del delicioso licor.

En _Bingen_, pequeña ciudad comerciante de 6,000 habitantes, situada
sobre la márgen izquierda en la confluencia de un riachuelo, el Rin se
estrecha violentamente por en medio de una garganta profunda de colinas
rocallosas, en parte desoladas, y casi totalmente cubiertas de viñedos
que trepan hácia las cimas en vastos anfiteatros de muros rústicos,
cuyos escalones, sirviendo para contener la tierra vegetal y los
sarmientos, que tienden á derrumbarse, forman el mas curioso conjunto
de construcciones rurales que se puede ver en tamaña escala. Esas viñas,
junto con el producto de los bosques opulentos de las montañas,
constituyen la verdadera y mas preciada riqueza agrícola del Rin,--rio
tan generoso por sus ondas como por los vinos que ofrece al soñador
aleman para deleitarse con sus caprichosas fantasías.

Es en Bingen que comienza la extraordinaria region de las montañas
vólcanicas, y donde el Rin adquiere ese carácter prodigiosamente
romántico que lo hace provocar la curiosidad de todos los viajeros.
Donde quiera se destacan, sobre colinas revueltas de lava petrificada,
castillos estupendos de titánico aspecto,--_Bastillas_ seculares de la
feudalidad casi muerta en el mundo, pero todavía muy resistentes en
Alemania; ó ruinas monstruosas y sombrías, pero imponentes
aún,--osamentas destrozadas de diez generaciones de tiranos y bandidos
_nobles_, petrificadas sobre el lecho volcánico que los propietarios
escogieron en armonía con su terrible mision. No se puede contemplar
esos escombros y esas moles todavía intactas, que han abrigado á tantos
tiranuelos, sin estremecerse de horror al pensar en las tradiciones de
iniquidad que allí se anidan, y en las duras pruebas por las cuales ha
tenido que pasar, en su interminable peregrinacion de la _civilizacion_,
ese Cristo de todos los siglos que se llama el PUEBLO.... Cuánto no ha
debido pesar sobre las muchedumbres el yugo de hierro de esas
generaciones de tiranos, cuando todavía hoy las ruinas de sus guaridas
casi inespugnables tienen el poder de impresionar al viajero y llenarle,
si no de admiracion, de un sentimiento de temor semejante al que se
experimenta en presencia de la caverna de un tigre ó ante la mirada
fascinadora del boa!...

El conjunto de los mil paisajes del Rin, desde Bingen hasta Coblenza, es
generalmente triste y grandioso al mismo tiempo. Unas veces se ve
aparecer de repente, á la vuelta de un recodo del rio, alguna ruina
colosal y de formas extrañas, ó algun castillo feudal cuyo aspecto de
ciudadela inexpugnable contrasta con el pálido color de los viñedos que
cubren las faldas de las lomas; otras, se destaca la mole de algun
peñasco formidable, severo, imponente, dominando un abismo y como
amenazando precipitarse sobre el rio y cubrir gran parle de su estrecho
cauce; ó se pronuncia un raudal que, violentando el movimiento de las
ondas, parece querer cerrar el paso al navegante.

Pero tambien de trecho en trecho el paisaje pierde mucho de su romántica
desolacion, animado por escenas locales ó fugitivas. Ya se pasa delante
de una graciosa villa ó aldea, situada sobre la orilla misma del rio, al
pié de una alta colina rocallosa coronada por un castillo, ó medio
enclavada en el fondo de alguna garganta profunda y bajo la sombra de
algun pequeño bosque de oscura tinta; ya se ve un pequeño _pueblo_ medio
empinado sobre una falda y literalmente rodeado de sarmientos, como un
alegre Baco; ya en fin, se encuentra un enjambre de vapores y botes
remolcados y de grandes balsas de maderas, que le dan al rio el aspecto
mas pintoresco y variado.

En el trayecto del Rin de que voy hablando todo es interesante de algun
modo: la estructura de las localidades es generalmente caprichosa y
manifiesta mucha originalidad; cada uno de los 20 ó 25 castillos,
intactos ó en escombros, que decoran las orillas, guarda las mas
interesantes tradiciones de la Alemania rineana en su mayor parte, y las
anécdotas y leyendas abundan en las descripciones de los anticuarios.
Así, cuando se llega á Coblenza, ciudad que ha hecho tan gran papel en
la política y la guerra, el viajero se siente bajo la influencia de mil
diversas impresiones que le preparan el ánimo para saciar mas y mas su
curiosidad.

       *       *       *       *       *



CAPITULO VIII.

LA PRUSIA RINEANA.

Idea general del país.--Coblenza.--El castillo de Stolzenfels.--El Rin
abajo de Coblenza.--Colonia;--su catedral;--las fábricas de Juan María
Farina.


La Prusia rineana es una de las mas bellas é interesantes provincias de
la monarquía prusiana, sea que se la considere bajo el punto de vista
topográfico, sea bajo el de las tradiciones, la importancia política, la
industria y el comercio. Abarcando las dos riberas del Rin y varias
cadenas de montañas, y estando en continuidad con la Westfalia (otra
provincia importante de los Estados prusianos), la Prusia rineana, que
tiene por capital política á Coblenza, parte límites con Francia, el
gran ducado de Luxemburgo, Bélgica, Holanda, Hesse-Electoral, Nassau,
Hesse-Darmstad y la Baviera rineana ó Palatinado. Así, una de las tres
grandes potencias del Norte es en las orillas del Rin el centinela y
defensor de la Alemania respecto del poderoso imperio frances, gracias
al célebre congreso de Viena, en cuyo seno se repartieron á su sabor la
Europa los soberanos vencedores coligados contra Napoleon.

La Prusia rineana es en realidad la perla de la monarquía fundada por
Federico II, ya por su posicion de gran valor estratégico y político y
los rios navegables que la surcan, tales como el Rin y el Mosela,--ya
por la poblacion singularmente condensada que posee, la importancia de
sus centros industriales y comerciales (como Colonia, Aquisgram,
Dusseldorf, Elberfeld, Treves, etc.), la actividad y variedad de sus
cultivos y la explotacion de sus muy numerosas y diversas minas. Mide el
territorio de la _provincia rineana_ de la Prusia 26,782 kilómetros
cuadrados, con una poblacion total (en 1858) de 3,046,621 habitantes
(113--80 par kilómetro cuadrado) de raza alemana principalmente. Por
razón de las religiones, la poblacion se compone de 715,412 protestantes
y disidentes, unos 33,000 israelitas, y los demas católicos romanos.

Si en algunos puntos el territorio es árido y triste, donde quiera que
las montañas volcánicas hacen sentir su influencia, por regla general el
país es muy fértil, y ofrece en todas partes el mas variado aspecto,
particularmente del lado occidental del Rin. Pintoresco y muy
accidentado en las comarcas surcadas por los montes Vosgas y las cadenas
que encierran el curso del Rin, y desarrollándose en hermosas llanuras
en la faja intermediaria y del lado de Westfalia, ofrece en las tres
zonas perfectamente marcadas (montañas, llanuras, valles y faldas) tres
órdenes de vegetacion característica. En las alturas de las montañas se
ostentan magníficos bosques de abetos, hayas, encinas, etc., cubriendo
un suelo repleto de bancos carboníferos, filones de plomo, hierro, plata
y otros metales, y canteras de mármoles y muchas otras piedras de
importante explotacion. En las llanuras florecen en vastas plantaciones
los trigos, las plantas filamentosas, el tabaco, las papas, el maíz,
etc. Por último, en las márgenes del Rin, el Mosela, el Erft y muchos
otros rios y riachuelos, medran las excelentes viñas que dan tanto
renombre á la provincia. Así, la produccion agrícola y minera es muy
considerable y variada, haciendo juego con una fabricacion muy activa y
valiosa y un movimiento comercial bien considerable.

En cuanto á la fabricacion, la de la Prusia rineana es una de las mas
activas y valiosas de Alemania, y no le cede á ninguna en mérito y
baratura. Es notable sobre todo por los tejidos de seda, lana, algodon,
lino y cáñamo, la fabricacion de armas blancas y muchos objetos de
quincallería, la de máquinas de vapor y muchos aparatos mecánicos é
instrumentos de todo género, y la de productos químicos de muy extenso
consumo. Esa activa fabricacion está concentrada principalmente en las
grandes ciudades, que son numerosas en la Prusia rineana. En efecto, sin
contar muchas pequeñas pero industriosas ciudades de 6 á 9,000
habitantes, me bastará citar las mas notables, cuya considerable
poblacion indica bien la importancia de todo el país. Tales son:


Colonia, con                        110,000 hab.
Elberfeld-Barmen (unidas)            98,000
Aquisgram (Aachen)                   56,000
Dusseldorf                           48,000
Coblenza                             23,000
Bonn                                 19,000
Treves                               17,000

       *       *       *       *       *

_Coblenza_, la _Confluentia_ de los Romanos, que los Alemanes llaman
_Koblenz_, es una de las mas curiosas ciudades de toda la region del
Rin, mas no á causa de su mérito interior, sino de su posicion y forma
general. Situada entre el Rin y el Mosela, en el vértice determinado por
la confluencia, la ciudad tiene la forma general de un gran triángulo,
cuyos lados son: la márgen izquierda del Rin, la derecha del Mosela, y
la línea de formidables fortificaciones que enlazan los dos rios, con un
enorme foso de circunvalacion que, en realidad, hace de Coblenza una
isla.

Esa situacion feliz procura á la capital política y militar de la Prusia
rineana un doble panorama de magníficos paisajes del lado del Rin y del
Mosela, al mismo tiempo que un doble movimiento de vapores, botes
mercantes y balsas sobre las bellas ondas de los dos rios. Por todas
partes, en los dos valles, se admiran comarcas cubiertas de viñedos y
plantaciones diversas, dominadas por graciosas colinas ó montañas
vestidas de lujosa y alta vegetacion, y se alcanzan á ver interesantes
castillos, pequeñas localidades, numerosas casas campestres, fábricas y
líneas de ferrocarriles.

Es bien sabido que Coblenza fué en 1792 el refugio de los príncipes y
emigrados franceses que conspiraban contra su patria en el suelo
extranjero, obcecados por el egoismo de clase ó casta y el furor de las
pasiones políticas. Por desgracia, Coblenza ha tenido muchas imitadoras,
en términos que su nombre se ha hecho por antonomasia la designacion
precisa de todo centro de conspiraciones análogas á las de 1792. Esta
circunstancia me ha hecho meditar con tristeza en las miserias
deplorables de los partidos políticos, puesto que en estos tiempos he
tenido ocasion de ver que no solo en Europa Lóndres ha sido la Coblenza
de conspiradores franceses, y Roma de los conspiradores
católicos-legitimistas contra la libertad de Italia, sino que hasta
hijos del Nuevo Mundo han venido á mendigar en las capitales europeas
asilo para sus maquinaciones traidoras contra la libertad de
Hispano-Colombia. Así, Madrid ha sido recientemente la Coblenza de los
traidores de Méjico, lo mismo que en Paris forman sus _Coblenzas_ en
caricatura los malos ciudadanos de otras de nuestras jóvenes repúblicas,
quienes, olvidando que en el suelo extranjero la PATRIA no es un
_partido_, sino una madre comun, posponen la santidad del deber nacional
al interes oprobioso de las venganzas políticas.

Coblenza es un conjunto de dos masas de construcciones muy diferentes en
su aspecto. La parte antigua, tendida hácia la márgen del Mosela y el
vértice de la confluencia, contiene los pocos monumentos dignos de
alguna atencion, como la catedral y varias iglesias; allí no hay sino
calles estrechas, caprichosas, muy irregulares y sucias, y es en esa
parte donde se concentra casi toda la actividad industrial y comercial.
La parte nueva, compuesta de calles anchas y regulares, con edificios de
buena planta y algunos jardines y plazas limpias y risueñas, se
extiende al derredor del Palacio-Real, hácia la márgen del Rin. Los
pocos monumentos de Coblenza--plaza esencialmente militar--no merecen
descripcion ninguna.

Lo que mas llama la atencion, fuera de las fortificaciones, es el
curioso castillo de _Stolzenfels_, situado á unos cinco kilómetros
arriba de la ciudad, sobre un peñasco de 100 metros de altura que domina
el Rin, cortado á pico y cubierto de hermosos bosques, al pié de otras
colinas montañosas. El panorama que desde allí se contempla es muy
bello, pues de un lado se registra el valle del Rin en la parte
superior, y del otro, hácia abajo, se abarca el interesante conjunto de
Coblenza, los dos rios, el gran puente de barcas echado sobre el Rin,
que comunica la ciudad con el arrabal ó pequeña villa de
_Thal-Elhrembreitstein_, y el ferrocarril que penetra á Coblenza por la
márgen izquierda del gran rio; y todo eso rodeado por una vasta comarca
muy accidentada y pintoresca.

El castillo, cuya fundacion data por lo ménos del siglo XIII, y que fué
destruido en 1688 por los Franceses, ha sido completamente restaurado en
1845 por la familia real de Prusia, y hoy es una de sus residencias de
verano. Súbese al castillo, de la carretera que gira por la orilla del
Rin, por una cuesta en zigzag sombreada por un bosque espeso y
delicioso, á cuya salida se llega repentinamente delante de la masa
imponente del edificio, cuyas tres torres, altos y gruesos muros y
puente levadizo le dan el aspecto de una fortaleza. Sinembargo, el
castillo no es sino un museo de historia y curiosidades artísticas de
diversos géneros. Muchas de ellas son de mérito notable, y llaman la
atencion los frescos de uno de los salones; pero hay poco gusto en la
eleccion y distribucion de los objetos, y el viajero que visita el
castillo no puede ménos que reirse al ver que las tontas precauciones
que le hacen tomar para recorrer los salones y aposentos no corresponden
á la sencillez y modestia del mobiliario y de los pavimentos, no
obstante que los _ciceroni_ de Stolzenfels se dan aires de mostrar
maravillas.

De Coblenza para abajo el Rin es al principio medianamente pintoresco.
La márgen derecha aparece estrechada por el cordon de montañas, miéntras
que del lado izquierdo se desarrolla una vasta llanura que va á terminar
al pié de montes lejanos. Despues el rio vuelve á tener el interesante
aspecto de la parte superior á Coblenza. El valle se estrecha tanto,
desde un poco abajo de la pequeña ciudad de _Andernach_, que su cauce lo
llena todo, oprimido por los dos cordones paralelos de montañas,
generalmente desnudas de grandes árboles, y de una composicion basáltica
que las hace muy interesantes y curiosas, á veces imponentes.

En todo el trayecto se reproduce el mismo panorama que he descrito
rápidamente en el capítulo anterior, es decir una sucesion primorosa de
viñedos escalonados, románticas colinas volcánicas, soberbios castillos
y escombros solitarios, pequeñas ciudades de industria activa y valiosa
(algunas de ellas fortificadas), numerosas aldeas, unas plantadas á
orillas del rio, otras graciosamente trepadas en los pliegues de las
montañas, y muchos relieves topográficos que llaman mas ó ménos la
atencion.

Entre las pequeñas ciudades industriosas de una y otra márgen, cuya
poblacion se eleva de 2,500 á 6,000 almas, merecen particular mencion:
_Vallendar_, situada á la extremidad de un pequeño valle;--_Bendorf_,
notable por sus fraguas que trabajan el hierro;--_Newried_, capital del
principado del mismo nombre;--_Andernach_, rodeada de fortificaciones
considerables y bastante curiosa;--_Linz_, tambien defendida por
murallas de basalto. La mas importante localidad es _Bonn_, situada
sobre la márgen izquierda, bien interesante como centro industrial y
comercial, y por la posesion de una buena Universidad concurrida por mas
de 1,000 estudiantes, que contiene museos y colecciones de mérito y una
biblioteca con mas de 150,000 volúmenes. Esa ciudad ha sufrido como
pocas de las del Rin las tristes vicisitudes de cien guerras; pero
gracias á su actividad industrial y comercial todo manifiesta en su seno
riqueza, bienestar y progreso, á juzgar por el buen aspecto y el aseo
de las calles, la elegancia de muchos edificios y el movimiento de las
gentes. Despues de Bonn no hay en el Rin (parte alemana) mas ciudades
importantes que Colonia, Elberfeld y Dusseldorf.

       *       *       *       *       *

Una circunstancia casual nos impidió detenernos en Colonia durante el
tiempo que hubiéramos deseado. Apénas pudimos darle un golpe de vista
durante cinco ó seis horas, visitando los objetos mas interesantes. Me
limitaré, pues, á muy breves reminiscencias respecto de esa ciudad.

Colonia, la vieja _Colonia de Agrippina_, patria de la madre de Neron,
como del admirable Rubens, un tiempo gobernada por Trajano,--antigua
capital de la «Germania inferior,»--sucesivamente opulenta y gloriosa,
miserable y conquistada,--miembro poderoso de la «Liga anseática,»--ciudad
feudal, ciudad-libre imperial, dominada por arzobispos y generales,--presa
del imperio germánico, de la república y del imperio de Francia,
y aun de los Rusos en 1814;--Colonia, la metrópoli comercial del Rin
aleman, es acaso la mas histórica de todas las ciudades alemanas, la
que ha pasado en su larga existencia por una serie mas complicada de
acontecimientos diversos, la que ha ejercido mas poderosa influencia
en las comarcas del Rin, y la que por los numerosos contrastes de su
modo de ser ha ofrecido ejemplos mas elocuentes de lo que influyen las
instituciones políticas y religiosas sobre las costumbres de los pueblos.

En un tiempo, apestada por las miserias del régimen clerical y estancada
en su desarrollo por el régimen del privilegio industrial y comercial,
vivió en la degradacion de la mendicidad, ofreciendo el ejemplo inaudito
de una ciudad de 40,000 habitantes de los cuales 12,000 eran _mendigos_;
se despedazó con agitaciones y violencias intestinas, por cuestiones de
clases sociales y privilegios de corporaciones, y se despobló á causa de
su fanatismo católico, en perjuicio directo de los israelitas y
protestantes proscritos á millares. Hoy, gracias á la actividad de la
industria y del comercio, á la vasta navegacion del Rin, á los
ferrocarriles, y á la influencia de instituciones que han enfrenado el
fanatismo de otros tiempos, asegurando la libertad á los numerosos
protestantes é israelitas de la ciudad,--gracias á eso, Colonia es la
metrópoli de la Prusia rineana, y manifiesta haber entrado en la via de
la verdadera regeneracion. Ninguna ciudad alemana tuvo mas conventos y
mendigos que Colonia; ninguna de las de la region del Rin interior tiene
hoy en su puerto tantos vapores y vehículos de actividad económica.

Pero es verdad tambien que ninguna ofrece un contraste tan vigoroso y
chocante entre su conjunto ú aspecto exterior y su interior. Vista un
poco de léjos, al descender el Rin hácia ella, ó mas bien desde alguna
altura vecina, del lado derecho del rio, el panorama es muy interesante.
Su configuracion, determinada por el inmenso arco de sus murallas, cuya
cuerda es la línea del Rin; la mole estupenda de su catedral; las puntas
sobresalientes de las torres de sus 28 iglesias; el singular aspecto de
su largo malecon y sus muelles, dominados por edificios modernos de
grandes proporciones y separados de las calles por una muralla
irregular; su hermoso puente del ferrocarril, y el de barcas, que mide
469 metros de longitud y comunica la ciudad con su arrabal de _Deutz_,
fortificado; el gran movimiento de vapores y botes de vela y remo, y de
carros y mercancías, que reina en el rio y los malecones; en fin, la
belleza de la fértil llanura que rodea la ciudad: todo eso le da á
Colonia un aire que interesa y predispone favorablemente el ánimo del
viajero.

Pero al penetrar al interior de la ciudad, detras de la primera calle,
todo el encanto desaparece. No se ve donde quiera sino calles
asombrosamente inmundas, tortuosas, quebrantadas, estrechas, enredadas
en laberinto; casas extravagantes, sin gusto ni armonía ninguna; un
populacho activo, industrioso, pero que manifiesta en sus costumbres la
incuria de los pueblos que han recibido educacion frailesca. Todo
desagrada y fastidia allí, y el viajero acaba por persuadirse de que
Colonia no es interesante sino por su catedral maravillosa y sus
fábricas de agua de olor ó _de Colonia_, bautizada siempre con el nombre
inmarcesible de «Juan María Farina», el nombre mas _cosmopolita_ del
mundo en toda la acepcion de la palabra.

Y aun esos dos objetos, que son las glorias de Colonia, no lo son sino á
médias, puesto que, por una parte, la catedral nunca ha sido terminada,
y por otra el nombre sacrosanto de Juan María Farina es casi por entero
una mistificacion. Es curioso observar cómo los antídotos están siempre
al lado de los venenos ó males que deben combatir. Así como el árbol de
quina medra en las regiones donde abundan las fiebres, y el _guaco_ y el
_cedron_ donde hormiguean las serpientes venenosas, así mismo Colonia,
la ciudad clásica de la mugre y la hediondez, es la ciudad clásica de
las fábricas de agua fortificante y perfumada.

Sospecho que el ilustre Juan María Farina, inventor del _agua_ tan
famosa, viendo que no habia esperanza de que Colonia se limpiase y
purificase, resolvió fundar allí de preferencia su establecimiento como
un sistema de compensacion muy oportuno.

Por lo demas, es imposible llegar á Colonia sin comprar un frasco
siquiera de su agua preciosa, sin perjuicio de la que uno se bebe en los
hoteles. La dificultad está en dar con el verdadero establecimiento de
«Juan María Farina,» pues hay en la ciudad unas 25 fábricas, casi todas
iguales pero enteramente distintas, cuyos productos llevan
invariablemente el mismo rótulo, falso testimonio contra el nombre del
difunto inventor de 1670. Tengo para mí que en todas partes se fabrican
reputaciones como en Colonia, y que mas de cuatro hombres de Estado,
publicistas, literatos, banqueros, artistas y otros personajes son los
_Juan María Farina_ apócrifos del gobierno, de la política, la
literatura, el crédito, las bellas artes y ... sobre todo la teología.

       *       *       *       *       *

Entre los numerosos edificios religiosos de Colonia ninguno llama la
atencion en presencia de esa catedral admirable que los eclipsa á todos.
En efecto, es tan imponente y grandiosa aquella construccion, que no
obstante la falta de sus torres en la parte superior y la fealdad delas
armazones y los materiales que la rodean, con motivo de los trabajos
emprendidos para terminarla, produce en el ánimo del espectador una
emocion de asombro, respeto y admiracion que no se disipa en muchas
horas.

Esa catedral ha pasado por las mas graves vicisitudes. La primera piedra
de sus cimientos fué puesta á mediados del siglo XIII, y los trabajos de
construccion, despues de una lentitud secular, quedaron suspendidos
enteramente en 1509. En el siglo XVIII el capítulo metropolitano degradó
torpemente las admirables obras interiores del monumento, verificando
modificaciones del gusto mas bárbaro. Durante las guerras de la
revolucion francesa la catedral estuvo convertida en almacen de
forrajes. Por último, los reyes de Prusia, desde 1820 hasta la
actualidad, han tomado interes por hacer terminar la construccion, y
actualmente se trabaja en ella con un empeño que hace esperar que al
cabo el mundo podrá admirar en su plenitud ese monumento grandioso, que
es una de las mas sublimes creaciones del arte gótico. Cuando visitamos
á Colonia la catedral estaba colmada de materiales de construccion, y el
martillo del obrero ensordecia con sus ecos las inmensas naves del
templo.

La leyenda popular cuenta que el diablo, en la época de la fundacion,
juró que jamas dejaría terminar la basílica, ni conocer el nombre del
arquitecto que concibió y trazó su plan, y eso en venganza de cierta
pilatuna jesuitica que diz que le jugaron el obispo y los canónigos _á
Su Majestad Calientísima_ el rey de los infiernos. Sea de ello lo que
fuere, la catedral es un prodigio, no obstante la falta de sus torres y
el deterioro de algunas de sus partes. Mide en su totalidad la enorme
longitud de 511 piés de Colonia, y la anchura de 231 piés hácia la
entrada. Así como en la parte inferior del edificio la latitud, que es
de 161 piés, es igual á la altura del coro, la altura de las torres
debia ser igual, según el plan, á la longitud de todo el templo, y la
del muro delantero á la anchura de la entrada. Es curioso notar que
todos esos guarismos de longitud, anchura y elevacion son divisibles por
7. Renuncio modestamente á describir ese admirable monumento en que todo
llama la atencion y asombra. Básteme decir que la fama universal de la
catedral de Colonia, que predispone en su favor al viajero, no impide
que este se sienta profundamente impresionado al contemplar esa obra
sublime del arte religioso y popular por excelencia.

       *       *       *       *       *



CAPITULO IX.

DEL RIN A LIEJA.

Trayecto entre Colonia y Aquisgram.--La ciudad de Carlomagno;--sus
monumentos y curiosidades.--El Sud-este de Bélgica.


El ferrocarril que pone en comunicacion á Colonia con la ciudad belga de
Lieja es uno de los mas interesantes de Europa, tanto por la gracia y
variedad pintoresca de los paisajes que atraviesa, como por el gran
mérito de las obras de arte--túneles, viaductos, zanjas y nivelaciones
--que ha sido preciso ejecutar al traves de un país tan accidentado y
que corresponde á dos hoyas hidrográficas distintas.

Despues de atravesar en las cercanías de Colonia una fértil llanura,
sembrada de fábricas y casas campestres, la via penetra en el túnel de
_Konigsdorf_, bajo un cordon de colinas montuosas que separan la hoya
particular del Rin de la de su afluente el _Erft_; corta la hermosa
llanura de _Horrem_, cuya rica vegetacion riegan las aguas de ese
riachuelo, y en cuyo horizonte se destacan numerosos castillos de los
nobles del país, y toca luego en _Düren_, ciudad industrial de mas de
8,000 habitantes, notable por sus fábricas de paños y papeles, pero sin
gracia en sus contornos ni conjunto.

En breve el tren salva el pequeño rio _Roer_, afluente del _Meusa_, y el
viajero puede admirar, aunque con la rapidez de una sucesion de vistas
de cosmoramas, los graciosos paisajes que mas adelante se desarrollan en
esa pintoresca comarca de la hoya del Meusa. Los túneles se repiten, el
terreno se presenta mas onduloso en todas direcciones, se ven
frecuentemente minas de hulla y coke en actividad, que aumentan el
interes y la variedad de los paisajes, y al cabo de dos horas de
trayecto el tren se detiene en la curiosa y cien veces histórica
Aquisgram (ó Aix-la-Chapelle), la ciudad predilecta de Carlomagno, un
tiempo la segunda capital del inmenso imperio de Occidente fundado por
ese extraordinario monarca de la feudalidad.

El nombre de Aquisgram (en aleman _Aachen_) ha sido tan célebre en la
historia de la época feudal como en la de la diplomacia, y aunque la
memoria de los hechos mas importantes es casi vulgar en Europa, no
estará de mas recordar aquí algunos episodios, puesto que ellos y dos ó
tres monumentos constituyen, con las aguas minerales, muy frecuentadas,
todo el interés de Aquisgram. Fué en la _Civitas aquensis_ de los
Romanos que, según algunos anticuarios ó cronistas, nació el inolvidable
Carlomagno; esa fué su residencia mas querida, por motivos que la
leyenda explica, y allí murió, en 814, ese gran fundador de un imperio
continental, heredero de los Césares por derecho de conquista, héroe y
legislador al mismo tiempo, organizador de la gran feudalidad, y autor
de ese famoso pacto con el pontificado que, ligando la Iglesia y el
Estado por el vinculo del interes, hizo á los papas reyes,--de la
Iglesia una monarquía,--de la religion un despotismo,--de la autoridad
real un derecho _divino_, y condenó á la humanidad á una lucha de cerca
de once siglos que hoy se acerca á su término, gracias á la solucion
preparada por la revolucion italiana.

Si en los tiempos de la feudalidad y del Imperio germánico Aquisgram fué
la ciudad de la consagracion de los emperadores, y tuvo tan alto rango
como ciudad-libre imperial, lugar de reunion de sínodos y dietas, en los
tiempos modernos lo ha sido tambien de congresos diplomáticos que han
ejercido considerable influencia sobre las modificaciones del derecho
público europeo. Baste recordar que allí se firmó la célebre paz de
1668, relativa á la contienda de Luis XIV con España, respecto de los
Países-Bajos; así como la paz todavía mas famosa, que puso término, en
1748, á la guerra de la sucesion de Austria. Fué tambien en Aquisgram
que se firmó el tratado de 1818, importante por diversos motivos para la
política europea.

       *       *       *       *       *

Aquisgram, gracias á los progresos de su activa fabricacion,
principalmente de paños, máquinas y alfileres, ha sufrido muy saludables
modificaciones en su estructura general, que le han hecho perder casi
totalmente su antiguo aspecto. Hoy solo la preciosa Catedral, el Palacio
municipal y uno ó dos monumentos mas, así como algunas callejuelas y
casas de construccion antigua, recuerdan lo que fué Aquisgram. La ciudad
se trasforma de tal manera que parece apénas, en parte, hallarse en
construccion. Sus dos partes, antigua y moderna, están unidas, habiendo
desaparecido las murallas que las separaban; la segunda va absorbiendo á
la primera con sus hermosas y anchas calles, orilladas por edificios de
planta elegante, y en todas partes se nota la actividad de la industria
y del comercio. Por lo demas, la ciudad, situada en un terreno onduloso
y rodeada de graciosas colinas, es en su conjunto pintoresca; y la
influencia de viajeros que solicitan las aguas medicinales en que abunda
Aquisgram aumenta el interes de la localidad durante los meses de
verano.

El monumento mas interesante allí, bajo el punto de vista histórico, es
el _Palacio de la ciudad_, sumamente curioso por su vieja fachada de
estilo gótico y su torre semicircular, que hizo parte del antiguo
palacio imperial, y notable en el interior por los magníficos frescos de
su gran salon, las antigüedades que contiene y los recuerdos que hace
evocar respecto de los sucesos memorables á que he aludido.

Pero bajo el punto de vista artístico la Catedral llama de preferencia
la atencion, por ser, en algunas de sus partes, una de las mas bellas de
Alemania, aunque desgraciadamente rodeada de edificios que la esconden
en la parte inferior y le hacen perder su perspectiva por un lado. Si yo
poseyera los conocimientos y el criterio artístico necesarios para
juzgar con acierto del valor de los antiguos monumentos, me abstendría
sinembargo de hacer la descripcion de la _Capilla_ ó Catedral de
Aquisgram, ya porque no quiero fastidiar al lector con descripciones de
esta especie, ya porque en realidad el monumento á que me refiero es tan
complicado en su contextura y tan contradictorio en sus pormenores que
no se presta á ninguna apreciacion general. No he visto jamas una
catedral de formas tan múltiples, divergentes é irregulares como la de
Aquisgram, en cuyo conjunto contrastan y se chocan los mas diferentes
estilos, desde el romano y bizantino hasta el _rococó_ del tiempo de
Luis XV, ostentándose tambien, como se ve en la nave principal y las dos
capillas mas antiguas, todos los primores del arte gótico, tal como fué
en el siglo XV, sobrecargado de admirables relieves y esculturas. La
catedral de Aquisgram es, pues, una masa de construcciones en absurdo
antagonismo y dislocacion evidente, cuyo mérito no aparece sino
considerando separadamente sus partes mas antiguas, tales como la
rotunda bizantina y la nave y las capillas góticas.

El interior de ese curioso monumento está lleno de reliquias muy
preciosas, unas por su valor y mérito como joyas ú obras de arte, otras
por su significacion histórica, y las mas notables por su relacion
(verdadera ó supuesta) con la vida de Jesucristo. Así, puede decirse que
los nombres de Jesus y Carlomagno resumen allí las mas venerables
tradiciones. Al penetrar bajo aquellas bóvedas y rotundas el viajero va
viendo á cada paso alguna evocacion del gran emperador europeo, ora en
su modesta tumba, dos veces profanada por sus sucesores, ora en los
numerosos muebles que sirvieron al Justiniano de la feudalidad.

Todo aquello es curioso, interesante para la crónica en mayor ó menor
grado, pero impresiona poco el ánimo del hijo del Nuevo Mundo que,
educado en la escuela todavía turbulenta de la democracia, no puede
mirar con interes aquellas reliquias de los antiguos dominadores de
Europa, grandes figuras de una civilizacion sepultada para siempre. Lo
que sí hace detener las miradas de todo viajero que ha nutrido su alma
con las consoladoras máximas del cristianismo, es el conjunto de
reliquias, ricamente conservadas en admirables urnas, pertenecientes,
según dicen, al fundador mismo de esa noble religion. No sé hasta qué
punto merezca fé la autenticidad histórica de esas reliquias, que la
crónica cuenta llegaron al poder de Carlomagno, unas de manos de Ivan,
patriarca de Jerusalen, y otras (en 799 y 806) del patriarca Juan y de
Aaroun-al-Raschid. Sea de ello lo que fuere, lo cierto es que esas
reliquias son conservadas con gran veneracion, y que entre ellas
figuran: los pañales de Jesus, cabellos de la Vírgen María, la sábana
sobre la cual fué decapitado San Juan Bautista, muchos fragmentos de
cuantos objetos sirvieron para el suplicio del Gólgota, y hasta la
sangre de un santo y el prodigioso aceite que (afirman los eruditos
sagrados) salió de entre la tumba de Santa Catarina, enterrada por los
ángeles en el Monte Sinai.

De todas esas reliquias, algunas (telas que sirvieron á Jesus, la Vírgen
y San Juan) componen una especie de aristocracia, que solo pueden mirar
los ojos de testas coronadas, ó que no son exhibidas sino cada siete
años. Las telas de seda en que están envueltos esos objetos, son
distribuidas en pequeñísimos fragmentos á los que tienen la fortuna de
concurrir oportunamente; y pasan por ser talismanes de _gran provecho_
(?). Sospecho que tal distribucion debe de ser bastante productiva, á
juzgar por la considerable renta que la sola vista de esas reliquias
procura á la catedral. En Europa, donde se especula con todo, los reyes
y príncipes cobran _peaje_ sobre sus palacios y museos, como los obispos
y canónigos en las puertas de las catedrales. Y no les falta á los
últimos su razón de lógica, puesto que, si para entrar al cielo hay que
pagar el pasaporte en la tierra, con igual motivo habrá de pagarse la
entrada á las igleslas.

Tolerante como soy respecto de todas las creencias religiosas, con tal
que sean inofensivas, respeto la veneracion que el vulgo muestra por las
reliquias sagradas. Pero confieso que al visitar la catedral de
Aquisgran no pude ménos que hacer ciertas reflexiones amargas. Decíame
con tristeza, al ver las reliquias sagradas: «El clero católico-romano
ha puesto siempre el mayor esmero en conservar intactos cuantos objetos
pueden figurar como _símbolos_ del cristianismo, al mismo tiempo que ha
olvidado casi completamente, desde el siglo V, la _sustancia_, el
_espíritu_, la _mansedumbre_ y el _desinteres_ de esa admirable
religion. El símbolo se ha convertido en objeto de especulacion, y al
lado de esas reliquias (verdaderas ó falsas) del Crucificado, reinan los
testimonios de la idolatría y la iconolatría condenadas por el divino
_Maestro_ cuyos restos se veneran; se _vende_ la exhibicion de lo que
perteneció ú atormentó á quien todo lo _dió_ á sus hermanos, hasta la
vida; se ha _proscrito_ en su nombre, con brutal violencia, á los que no
creian lo mismo que los guardianes del templo; se ostenta el lujo
deslumbrador del oro y de las pedrerías, ocultándose lo que recuerda la
vida del _proletario por excelencia_; y aun se ha hecho de sus reliquias
mismas una impía clasificacion aristocrática, en honor de los
_creyentes_ y no creyentes _coronados_. ¡Qué léjos está la humanidad
todavía, al cabo de diez y ocho y medio siglos, de la práctica sincera y
pura de los dogmas predicados por ese divino Redentor á quien se
aparenta venerar en sus reliquias!»

       *       *       *       *       *

Aquisgran era la última ciudad de la Alemania del Rin que debíamos
visitar en nuestra primera excursion. Mas tarde narraré mis impresiones
respecto de Espira y otras ciudades que no he conocido sino en 1860 al
recorrer la Alemania meridional, central y setentrional. La liberal,
industriosa y progresista Bélgica, hija de la Revolucion, llamaba
nuestra atencion como un país digno bajo todos aspectos de atento y
cuidadoso estudio. Por desgracia, cuando se viene á Europa por algunos
años, dejando la patria en el Nuevo Mundo, es imposible hacer verdaderos
_viajes_ de residencia. Si se quiere conocer el mayor número posible de
pueblos, para poderlos comparar y deducir de su comparacion alguna
enseñanza provechosa, es preciso contentarse con rápidas _excursiones_,
hechas, por lo general, en ferrocarril ó _ á la vapor_. Por eso mis
narraciones se reducen modestamente á meras _impresiones_, que en todo
caso reclaman la indulgencia del lector.

No me ha sido posible recorrer el sur y sud-oeste de Bélgica, que son
con el sud-este las comarcas mas pintorescas del país, correspondientes
á las hoyas del Meusa y su afluente el Sambra. De toda esa interesante
region, donde se encuentran las grandes minas de carbon y hierro, muy
graciosas y complicadas montañas, y las activas ciudades de Charleroi,
Namur, Huy y Lieja, solo pudimos visitar la última, que es la metrópoli
del Meusa central, y uno de los mas opulentos centros de actividad
industrial en Bélgica. Reservo lo demas para mas tarde.

De Aquisgran á Lieja se recorre una de las mas interesantes vias férreas
que se conocen en Europa, tan interesante por el encanto y la variedad
de los paisajes como por el mérito de las obras de arte que muestran la
insuperable habilidad de los Belgas para la construccion de
ferrocarriles. Dos túneles cercanos á Aquisgran y el hermoso viaducto de
_Astenet_, obra de muy considerable mérito, hacen notable el trayecto
hasta _Terlbesthal_, ciudad pruso-rineana (la última en la vía) cuyos 12
ó 13,000 habitantes viven en la actividad de la industria.
Inmediatamente despues la via penetra al territorio belga y se hunde en
el tortuoso y lindísimo valle del _Vesdra_, riachuelo afluente del
Meusa, cuyo estrecho cauce caracolea por en medio de un laberinto de
colinas, montuosas unas, otras esmeradamente cultivadas, ó explotadas en
sus ricos depósitos de carbon mineral y sus filones de hierro.

El tren se detiene un minuto al pié de la pobre _Limburgo_, pequeñísima
ciudad que, demorando sobre la falda de una montaña casi desposeida de
su nombre por _Dolhain_ (villa inferior situada en el fondo del valle)
parece estar lamentando sus perdidas y olvidadas _glorias_ de antigua
capital de un _gran ducado_. Muy cerca esta la ciudad de _Verviers_, la
más importante localidad de la comarca, donde el viajero se detiene á
presentar su pasaporte y hacer registrar su equipaje en la aduana.
Verviers es una mediana ciudad de mas de 28,000 habitantes (ó de 40,000,
si se incluye la poblacion de las localidades contiguas) de planta
enteramente nueva, muy favorecida por el tráfico internacional y la
proximidad de Spa (ciudad de aguas muy á la moda), asi como de Lieja y
Aquisgran, y compuesta en su totalidad de fábricas, almacenes de
depósito y habitaciones de fabricantes y obreros. La fabricacion de
paños, hilos y tejidos de lana de muchas clases que se hace en Verviers
tiene grandes proporciones, produciendo cerca de cien millones de
francos anualmente. Sus paños y demas géneros de lana son principalmente
consumidos en América y por el ejército belga, y puede decirse sin
exageracion que Verviers es «la Leeds de los Belgas.» La ciudad adelanta
muy visiblemente, y en ella misma se fabrican las máquinas necesarias
para los hilados y tejidos. Considero útil recomendar especialmente á
los hispano-colombianos esta parte de la interesantísima fabricacion
belga, porque los productos de Verviers son muy adecuados para al
consumo de las gentes de medianas comodidades, á causa de su solidez y
bajo precio. Mucho celebraría yo que se comprendiese que el mercado
belga es uno de los que mas convienen á los hispano-colombianos,
respecto de un gran número de articules.

Despues de Verviers el interés de la vía está todo en la topografía y en
las obras del ferrocarril, hasta llegar, en el valle del Meusa, á la
populosa Lieja.

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TERCERA PARTE.

BÉLGICA.

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CAPITULO I.

LA NACION BELGA

Resúmen histórico.--Topografía general del país.--Instituciones
políticas.--Poblacion.--Estadística.--Agricultura.--Industria y
minería.--Comercio y vías da comunicacion.


La nacion belga, aunque relativamente pequeña, es, sin disputa, una de
las mas interesantes de Europa, sea que se la considere bajo el punto de
vista artístico, sea bajo el político ú el económico. No obstante la
modestia de sus proporciones territoriales, creo que Bélgica es en
Europa, despues de Inglaterra, el país donde un colombiano, nacido en el
tumulto de una democracia rudimentaria, puede estudiar y comprender con
mas provecho el fenómeno de la íntima alianza que la naturaleza de las
cosas ba establecido entre la libertad y la civilizacion, haciendo que
corran parejas, que se sirvan y sostengan mutuamente, y que no puedan
vivir la una sin la otra de un modo fecundo para el bienestar de la
humanidad.

Sería inoportuno querer ostentar una falsa erudicion histórica en esta
narracion destinada solo á ofrecer á mis compatriotas del mundo
colombiano el simple recuerdo de algunas impresiones. Por tanto, debo
limitarme á refrescar en la memoria del lector los sucesos culminantes
de la historia de Bélgica, algunos de los cuales, coincidiendo con las
revoluciones de Francia, demuestran la solidaridad que las ideas,
maduradas y difundidas por el tiempo, establecen entre los pueblos, por
mas que los separen diferencias de raza y tradiciones.

Es bien sabido que las provincias belgas, de poblacion primitivamente
céltica, y luego _germanizadas_ por inmigraciones de barbaros de
ultra-Rin, fueron sojuzgadas por César, permaneciendo bajo la dominacion
romana hasta la época de la invasion de los Francos que se extendió á la
Galia francesa. Bélgica corrió la misma suerte que Francia y tantos
otros países, haciendo parte del inmenso imperio carlovingiano, despues
dividido en tantas porciones entre los herederos de Carlomagno. De ahí
la creacion de diferentes Estados de la edad feudal que dividieron á
Bélgica, bajo los nombres de principado de _Lieja_, ducados de
_Brabante_ y _Limburgo_, condados de _Flándes_, _Hainau_ y _Namur_,
marquesado de _Ambéres_ y señorío de _Malínas_.

Los enlaces de familia fueron ligando todos esos miembros, que al cabo
formaron un solo cuerpo de union _personal_, bajo la autoridad comun de
los duques de Borgoña, célebres por su poder y por las sangrientas
guerras que provocaron. Mas tarde otro célebre enlace de familia apuró
la concentracion, haciendo pasar la Bélgica al dominio de la casa
austríaca de Habsburgo, por ser este país la dote de la hija de Cárlos
el Temerario (María), casada con Maximiliano, primer emperador de este
nombre en Alemania. En el siglo XVI (1506) Felipe el Hermoso, rey de
Castilla y sucesor de María de Borgoña respecto de las provincias
belgas, las trasmitió en herencia á Cárlos I de España y V de Alemania,
y desde entónces hasta 1598 la dominacion española se sustituyó á la
austríaca.

Sinembargo, como en aquellos tiempos las naciones se eclipsaban
enteramente ante la _soberanía_ de los príncipes, dependiendo su suerte
de sucesos personales, la muerte de Clara-Isabel, hija de Felipe II
(quien le dió en dote los Países-Bajos austriacos, al casarla con el
Archiduque Alberto de Austria, en 1598) hizo volver el país á la
dominacion brutal y estancadora de los vireyes españoles; dominacion
que, durando 71 años (desde 1633 hasta 1715) terminó definitivamente por
la nueva cesion hecha al Austria en virtud del tratado de paz de
Rastadt. Acaso Bélgica es el único país de Europa que conserva
testimonios y recuerdos relativamente gratos de la dominacion austríaca,
que fué allí tan suave y fecunda como en aquellos tiempos era dable. Con
todo, el emperador José II emprendió allí reformas que contrariaban
fuertemente las tradiciones municipales del país, profundamente
arraigadas, y al cabo estalló la revolucion, en términos que la nacion
se habia emancipado y constituido en 1789, bajo el nombre de «Provincias
Unidas de Bélgica», en los momentos en que la revolucion acababa de
formalizarse en Francia.

Mas á pesar del vigor de la revolucion brabantina, el país volvió á
quedar sojuzgado por el Austria en 1791, para ser luego el teatro de las
guerras francesas y quedar, de 1794 á 1814, anexado á Francia y dividido
en nueve departamentos. Es en gran parte á ese doble movimiento de
revolucion é independencia verificado durante 26 años (de 1789 á 1815) y
á la influencia de las instituciones francesas engendradas por la
república, que debe el pueblo belga la saludable regeneracion de que da
tan evidentes pruebas. Casi está demas recordar que los tratados de
Lóndres (de 1814) y Viena (de 1815) fundaron la reunion en una sola
monarquía de las Provincias holandeses y belgas, bajo la dinastía de los
Orange; union rota en 1830 por la gloriosa revolucion con que los Belgas
conquistaron su independencia. La Europa, al reconocer en 1831 la
independencia belga y la neutralidad perpetua del país, dió un golpe
mortal al edificio levantado por los déspotas en 1815, al mismo tiempo
que aseguró la existencia de un pequeño pueblo que ha sorprendido al
mundo con el noble espectáculo de su libertad y sus progresos de todo
género. Lo demas pertenece al dominio de lo contemporáneo, y por lo
mismo es inútil recordarlo aquí.

       *       *       *       *       *

La topografía de las provincias belgas, aunque en su mayor parte llana ó
muy ligeramente ondulosa, está perfectamente demarcada por las hoyas ó
valles de sus rios, que forman uno de los sistemas hidrográficos de
Europa mas abundantes, relativamente, teniendo por bases el Escalda y el
Meusa, y hasta cierto punto el Mosela, del lado de Luxemburgo. Toda la
region marítima, la de la izquierda del Escalda y la comprendida entre
este rio y el Meusa central, que contiene á Flándes y el Brabante
meridional, es llana ó de nivel casi enteramente igual; miéntras que las
comarcas de Luxemburgo, Lieja, Namur y Hainau, pertenecientes á la hoya
del Meusa y de su afluente el Sambra, y las regadas por los riachuelos
_Geete_ y _Dyle_, afluentes del Escalda, son generalmente montañosas ó
por lo ménos de suelo bastante accidentado.

El clima es notablemente frio y desapacible, y el país generalmente
fértil, excepto del lado de Ambéres, en las márgenes del Escalda.

Mide el territorio belga en su totalidad superficiaria un área de
2,956,183 hectaras; 981 kilómetros de perímetro en sus fronteras con
Francia, Alemania y Holanda y su litoral marítimo; 277 kilómetros en su
mayor longitud, de Ostende (N.-O.) al límite del Luxemburgo (S.-E.), y
160 en su mayor anchura. El territorio está dividido en 9 provincias que
son: _Ambéres_, _Brabante_, las dos _Flándes_, _Hainau_, _Lieja_,
_Limburgo_, _Luxemburgo_ y _Namur_.

Entre todas esas provincias la naturaleza ha establecido una demarcacion
muy notable respecto de las condiciones del suelo. Así, en la region
montañosa se encuentran inmensos depósitos carboníferos, ricas minas de
hierro, cobre, plomo y otros metales, canteras de hermosos mármoles,
espesos y graciosos bosques cubriendo las colinas y montañas, viñas que
medran en el valle del Meusa, etc.; miéntras que en la faja marítima,
mal defendida por sus barrancas arenosas, y en las llanuras de Flándes y
Ambéres, florecen los trigos y las papas, la remolacha y el lúpulo, las
plantas filamentosas y las oleaginosas, y reina en las ciudades la
actividad del comercio, de las fábricas y de las artes. La topografía,
pues, produce en Bélgica una gran variedad de industrias, explotaciones
y productos, favoreciendo el progreso múltiple del país.

No hay quien no sepa que Bélgica es en Europa, por sus instituciones
políticas, un modelo de liberalismo, así como por la práctica de esas
instituciones un bello ejemplo de buen sentido y patriotismo. No faltan
sinembargo algunas contradicciones en la organizacion belga, tales como
la del fuerte censo de imposicion establecido respecto de los senadores
elegibles, lo que no es aplicable á los diputados, y el contraste
chocante que se nota entre la libertad absoluta acordada á la enseñanza
y la que tienen los cultos, limitada esta por la ingerencia ilógica del
Gobierno en la dotacion ó mantenimiento oficial de esos mismos cultos.

En realidad Bélgica es una nacion democrática, gobernada aparentemente
por un rey-ciudadano y dirigida en realidad por el voto popular y la
opinion pública. Es muy lisonjero ver que, asícomo el primer rey de esa
jóven monarquía ha sabido acomodarse con entera lealtad á su deber de
monarca constitucional, el pueblo entero, no obstante la lucha legal en
que se agitan los partidos liberal y ultramontano, ha entrado de lleno
desde el primer dia en la práctica del gobierno constitucional
democrático, posee la plena conciencia de sus derechos y deberes, y
manifiesta en todos los negocios una solidez de miras poco comun y un
fondo admirable de buen sentido que no le ha faltado en ningún momento
difícil. Libre en las manifestaciones de su opinion, influyente en
Europa por la independencia de su prensa, considerado y estimado por la
hospitalidad neutral que acuerda al proscrito y al pensamiento
extranjero, y engrandeciéndose por medio del trabajo, el pueblo belga es
digno de tanto mayor respeto cuanto mas visible es la pequeñez de su
territorio.

El Parlamento belga es en Europa, despues del de Inglaterra (actualmente
despues del de Italia tambien) el que manifiesta mejor la posesion de
las prácticas parlamentarias. Allí ámbas cámaras tienen su orígen en el
voto popular, si bien restringido este por un censo electoral que hace
depender el derecho de la cuota de imposicion. Los consejos provinciales
y municipales funcionan con independencia y hacen del régimen municipal
una verdad palpable. El Gobierno ejecutivo, siempre fiscalizado y
contenido ó impulsado por las Cámaras y la opinion, practica con
sinceridad el régimen constitucional y se muestra en todo caso
respetuoso hácia la ley, la libertad y la voluntad nacional. Cada dia
las ideas ganan terreno en Bélgica en el sentido de la libertad, de la
emancipacion de todos los esfuerzos legítimos y del ensanche de las
instituciones democráticas. Así, es de esperar que la nacion belga
subsistirá como un feliz ejemplo, como una escuela práctica de
liberalismo, y que no muy tarde perfeccionará sus instituciones llevando
á sus últimas consecuencias naturales la aplicacion de los principios
que le han servido de punto de partida.

La poblacion belga carece de homogeneidad de raza, lengua y aun
tradiciones, en parte, pero se halla en via de constante fusion, gracias
á las condiciones del suelo, al estímulo de sus libres instituciones y á
las grandes facilidades que ofrecen las vias de comunicacion. Alemana en
las provincias de Luxemburgo y Limburgo, francesa en la region del
Meusa, ó á lo mas franco-alemana, y semi-holandesa ó semi-germánica en
Flándes y Ambéres, la poblacion conserva muy notables diferencias de
tipo, dialecto y costumbres que parecen repartirla, como un ser mestizo,
entre Francia, Alemania y Holanda. Así, en el sud-este prevalece el
idioma ó dialecto _wallon_, mezcla de aleman, _roman_ y frances; en
Flándes predomina el holandes algo modificado; en Ambéres y su comarca
se habla un dialecto bastante diferente, y en Brusélas, Namur y Mons
tiene la superioridad la lengua francesa, que en definitiva es la del
gobierno, la literatura, el comercio general, la prensa de primer órden
y la sociedad elegante y mas culta.

La poblacion belga es la mas condensada y una de las que progresan mas
rápidamente en Europa, El número total de habitantes, que en 1831 era de
3,785,864, habia subido en 1856 á 4.529,460, de los cuales unos
2,500,000 de raza flamenca y los demas de la wallona, con excepcion de
muchos miles de extranjeros é isrealitas.

Hoy no baja de 4,600,000 el número total (católicos en las 19 vigésimas
partes), con una densidad que, alcanzando á 262 individuos por kilómetro
cuadrado en la Flándes oriental, con el mínimum de 44 en Luxemburgo, es,
por término medio, en la nacion, de 154 habitantes por kilómetro
cuadrado: densidad prodigiosa, sin igual en el mundo.

Si bajo ciertos aspectos la poblacion belga está felizmente dotada, hay
en su seno un hecho deplorable que no puede ménos que serle seriamente
funesto, si no se buscan remedios eficaces: hablo de la increíble
abundancia de conventos y comunidades religiosas, muy arraigados en el
país, en posesion de considerables riquezas v en gran parte apoderados
de la enseñanza.

Si esos institutos, entre los cuales algunos son realmente benéficos, no
interviniesen mas que en la religion, la enseñanza y la beneficencia,
por mal que lo hiciesen, el daño no sería muy grave, puesto que la
libertad comun podría corregirlo fácilmente. Pero esas corporaciones,
mantenidas por la nacion, son la verdadera fuerza de un partido
antinacional y reaccionario que pretende no solo explotar libremente al
pueblo, sino tambien infeudarlo bajo el predominio de la corte
pontificia De ahí la lucha ardiente y no poco apasionada de los
partidos, y graves peligros para las instituciones liberales, que no
cesarán sino el dia que el Estado, practicando rigidamente los
principios, retire á los cultos toda proteccion pecuniaria, los emancipe
_realmente_, y ponga freno á las exacciones y la inmovilizacion de las
propiedades pertenecientes á los institutos á que me refiero.

En estos últimos años la prensa y los tribunales han evidenciado muchos
y gravísimos escándalos en la conducta de esas comunidades, que se dicen
depositarias de la fe, la piedad y la beneficencia, y encargadas de
ganar almas para el cielo y enseñar al pueblo, sin perjuicio de atesorar
grandes fortunas. Muchos actos de estafa y fraude, de seduccion y
concupiscencia, de raptos y ocultacion de jóvenes inocentes
(particularmente israelitas y protestantes) y especulaciones muy
reprobables, así como fraudes políticos ó eleccionarios, han sido
probados, á cargo de comunidades, frailes y misioneros, saliendo á luz
en horribles procesos. La opinion se ha indignado con razón, y la
gravedad del mal ha hecho pensar seriamente en los remedios.

Por lo que hace al carácter y tipo de la poblacion belga, ámbos varían,
según las modificaciones que han sufrido las dos razas principales; pero
en general se nota poco vigor de diferencias en los rasgos de las
fisonomías, en las costumbres y en los caractéres, y en todas partes se
ve siempre asomar un no sé qué de híbrido ó indeciso que indica el
contacto de las razas vecinas. Sinembargo, nótase que en Flándes todo
tiene un aspecto mas marcado, aunque poco atractivo, distinguiéndose las
ciudades de Gante y Brujas, como la de Ambéres, por cierta expresion
material y social bastante personal ó característica.

       *       *       *       *       *

Como base de comparacion de los progresos que hacen las sociedades
europeas, la estadística belga es una de las mas interesantes.
Sinembargo, debo limitarme á recordar, hechos muy generales, á fin de no
fastidiar al lector con guarismos; sin dejar por eso de llamar
particularmente la atencion de los pueblos colombianos hacia la
industria belga, enorme por sus proporciones relativas, que es una de
las mas estimables y populares de Europa, y cuyas relaciones convienen
mucho al comercio colombiano.

La agricultura belga es vasta y muy variada, abrazando casi todos los
productos principales de Europa, desde las viñas y el lúpulo hasta el
tabaco, las moreras para la produccion de seda y las plantas
oleaginosas, aparte de la considerable produccion de granos
alimenticios, lino, cáñamo, etc., etc. Sin exageracion alguna se puede
asegurar que en ningún país del mundo la tierra es tan bien cultivada ni
produce tanto como en Bélgica, en proporcion á la extension
superficiaria. Las crias de ganados, aunque estimables, son secundarias
por su importancia relativa; pero la horticultura tiene en el país gran
desarrollo y produce anualmente mas de 9 millones de francos Bélgica,
sobre todo en las provincias flamencas, se distingue por la perfeccion
de sus métodos de cultivo, irrigacion y abono. Es muy considerable allí
el cultivo de la remolacha, que procura anualmente en azúcar un valor de
mas de 80 millones de francos.

Casi es superfluo hablar de la minería belga, tan conocida por sus
explotaciones de hulla y otros carbones, mineral de hierro, mármoles,
piedras y otros minerales. Baste decir que la pequeña Bélgica es el país
que ofrece mayor cantidad de combustible mineral, y á menor precio, en
todo el continente, con mucha superioridad á los demas países que poseen
minas. Esa explotacion da lugar naturalmente á un gran movimiento
industrial y comercial, alimentando en Bélgica el trabajo de centenares
de hornos, fraguas y herrerías en que la industria metalúrgica produce
muy fuertes valores, consistentes en artículos de maquinaria,
quincallería, etc., notablemente apreciados, y dando lugar á un
prodigioso movimiento de trasportes.

Los demas ramos importantes de la industria belga son numerosos y de
valiosa producion, tales como la fabricacion de azúcar y
cerveza,--tejidos de lana, lino y algodon muy apreciables (sobre todo
los paños, lanillas, encajes, alfombras y adamascados)--locomotivas,
rieles, máquinas y aparatos para ferrocarriles, vapores, fábricas,
etc.,--armas de varias clases y una multitud de artículos secundarios.
Me reservo tratar, de las bellas artes, del comercio marítimo y de la
pesca, al ocuparme de Ambéres y Ostende; pero haré notar desde ahora que
la industria belga, no solo se manifiesta en el país con esplendor, sino
que ejerce su benéfica influencia en otros países y aún continentes,
enviando sus capitales, locomotivas y wagones, y sus inteligentes
ingenieros y obreros, á extender las empresas de ferrocarriles que
revolucionan el mundo.

Terminaré esta breve reseña haciendo notar que, despues de Inglaterra,
no hay país en el mundo que tenga, relativamente á su territorio, una
red tan completa de vias superiores de comunicacion, unas fluviales ó de
canalizacion, otras férreas, y las demas simplemente carreteras. Todo el
país está de tal modo cruzado por ferrocarriles en todas direcciones, y
magníficas carreteras, generales y vecinales, que se enlazan de mil
modos, que nada es mas fácil y sencillo que trasladarse en un dia, con
comodidad y baratura, de un punto á otro cualquiera de Bélgica, ó en
direccion al exterior. Allí los viajes son como paseos, y todo el mundo
vive paseándose.

       *       *       *       *       *



CAPITULO II.

LIEJA Y EL BRABANTE.

Poblacion y panorama de Lieja.--Importancia Industrial de la ciudad.
--Su aspecto interior y sus monumentos.--Tirlemont.--Lováina.--Malínas.


Lieja, la antigua capital del principado del mismo nombre, y que es el
centro mas importante de las poblaciones belgas pertenecientes al
interesante grupo de la raza valona (ó _wallona_), tiene el primer rango
industrial, político y social entre todas las ciudades que demoran en la
hoya del Meusa, y es por su poblacion (91,000 habitantes) la cuarta
ciudad de Bélgica.

Dominada en los tiempos anteriores á la unificacion belga por obispos
que tenian el carácter y la autoridad de príncipes soberanos, aunque
feudatarios, Lieja supo en todo tiempo resistir á las usurpaciones que
podian menoscabarle sus libertades municipales, manifestando siempre la
energía de su poblacion laboriosa; y á pesar de las luchas que agitaron
su existencia hasta el principio del presente siglo, ha conservado y
acrecentado su prosperidad, gracias al carácter de sus habitantes y a la
actividad de su industria.

Pocos pueblos, en las comarcas de orígen frances ó céltico, se han
mostrado tan decididos y celosos por el mantenimiento de sus libertades
como el de Lieja, siempre belicoso y valeroso, siempre enérgico en sus
resoluciones, amante del trabajo, emprendedor y perseverante. La raza de
las comarcas que tienen por centro á Lieja es la mas bella y robusta de
Bélgica, y la historia de su vida política y social ofrece repetidos é
interesantes rasgos que prueban cualidades morales muy dignas de
aprecio. A la verdad, Lieja es una de las ciudades que caracterizan
mejor en Bélgica el genio múltiple de la nacion y el tipo complejo de
los progresos ó la civilizacion de ese país. Las tradiciones
municipales, el espíritu liberal, el interes por las letras, los bellos
monumentos del arte antiguo, la actividad fabril y de la explotacion
minera, la agricultura prospera y la rapidez de las comunicaciones,
coinciden en Lieja para formar esa noble y fecunda armonía del progreso
que caracteriza al presente siglo.

Y sinembargo, nada ofrece contrastes mas evidentes que la estructura
interior y el panorama de Lieja. Un pintoresco grupo de pequeñas
montañas que parecen afluir hácia la ciudad, determina allí uno de los
mas risueños valles que he conocido en las regiones de Europa que se
inclinan hácia el canal de la Mancha y el mar del Norte. Tres valles se
reunen allí: el del Meusa, el del Urta (_Ourthe_), riachuelo que tiene
su confluencia en el extremo superior de la ciudad misma, y el del
_Vesdra_, que se junta con el Meusa un poco mas abajo. La concurrencia
de los tres valles y sus rios, el juego de las colinas que lo dominan,
formando un magnífico marco de rica vegetacion, y las ondulaciones del
terreno en el fondo, producen un primoroso conjunto topo-hidrográfico,
cuyo encanto se completa con la extensa masa de la ciudad, de formas
caprichosas é irregulares, el aspecto de los fuertes que la dominan
desde las cimas de dos colinas, y el risueño aspecto de las campiñas
circunvecinas, pobladas de plantaciones y verjeles, graciosas casas
campestres, fábricas y otros objetos que indican actividad y bienestar.
No he visto en ninguna de las otras provincias belgas que he recorrido
un panorama tan encantador como el de Lieja.

Pero al penetrar al interior de la ciudad, dividida por el Meusa en dos
porciones muy desiguales, se disipa al punto la impresion que el
conjunto del paisaje acaba de producir. Las calles están ó solitarias ó
poco animadas, si se las recorre en las horas de comer, ó cuando la gran
masa de poblacion obrera está ocupada en las fábricas; á no ser que uno
penetre hasta la _Plaza del mercado_ y la de _Lambert_. Si en los
afueras de la ciudad ó en los hermosos _boulevards_ que van de la
estacion del ferrocarril de _Malínas_ hasta la plaza del _Teatro_, se
destacan á uno y otro lado nuevos y elegantes edificios que tienen todos
una planta casi uniforme, en el interior ó la parte antigua de la ciudad
todo parece oscurecido por un inmenso crespon, por una atmósfera cargada
del polvo y los gases del carbon de piedra que se consume allí en enorme
cantidad. Baste decir que Lieja, centro muy importante de la explotacion
carbonífera, yace sobre vastas galerías subterráneas, teniendo por
asiento, como algunas ciudades de Inglaterra, un lecho de carbon. Así,
esa ciudad, que trabaja en la superficie como en el seno oscuro de su
rico suelo, es hoy esencialmente fabricante, y el viajero curioso no
puede ver á sus laboriosos habitantes, sus viejas, tristes y tortuosas
calles y sus interesantes monumentos, sino al traves del humo y el polvo
de carbon que despiden constantemente las chimeneas de sus numerosas
fábricas y fraguas.

La produccion fabril de Lieja en artículos de quincallería es
relativamente enorme, y acaso no tiene rival, por lo ménos en cuanto á
la cantidad, respecto de cañones, diferentes armas de fuego, armas
blancas, y locomotivas ó máquinas de vapor destinadas á todos los países
del mundo. De allí salen los instrumentos de guerra que _resuelven_ los
problemas políticos de los pueblos (si es que la fuerza puede jamas
resolverlos), tanto en Europa como en el Nuevo Mundo; y de allí salen
tambien los aparatos de vapor, instrumentos de riqueza y civilizacion,
que van á difundir el movimiento en casi todos los ferrocarriles del
mundo. Ademas de los 29 ó 30,000 obreros que trabajan en Lieja el
fierro y el acero, á 15 minutos de allí demora el distrito de _Seraing_,
que en 1820 contaba apénas 2,000 habitantes y hoy tiene mas de 17,000,
gracias al inmenso establecimiento fundado por John Cockerill en 1816,
el mas vasto que existe en el continente para la explotacion de hulla,
las forjas y hornos de fabricacion de hierro y la construccion de
máquinas. Ese solo establecimiento ocupa hoy á cerca de 6,000 obreros y
produce una enorme cantidad de valores.

Aparte de la ciudadela y otra fortaleza, y de diez ó doce edificios
públicos notables, los mas importantes monumentos de Lieja son tres
religiosos y dos civiles: de los primeros, la Catedral de _San-Pablo_,
la iglesia de _San-Jacobo_ y la de _Santa-Cruz_; de los segundos, el
_Palacio de Justicia_ y la _Universidad_. Casi todos los monumentos
religiosos de Lieja son interesantes, al ménos por su antigüedad, pues
datan de los siglos X, XI, XII y XIII, y su arquitectura corresponde al
mejor y mas sencillo estilo ogival, aunque en algunos templos se ven
primorosos arabescos. _San-Jacobo_ y _San-Pablo_ contienen en su
interior obras de arquitectura verdaderamente magistrales, y
_Santa-Cruz_, iglesia muy pequeña, es sumamente curiosa y de un estilo
encantador por su ligereza, sencillez y armonía de construccion.

El Palacio de Justicia llama notablemente la atencion del viajero. Data
del siglo XVI, y su estilo se resiente de la transicion que entónces
hacia el arte del gótico florido al Renacimiento, ofreciendo en su
conjunto y sus pormenores una curiosa mezcla de los estilos ogival, en
lo principal, y morisco y veneciano en los adornos y ciertas formas
parciales. Es penetrando á los dos patios del edificio, hoy orillados
por tiendas de libros, quincallería, etc., que se puede apreciar el
capricho de las construcciones híbridas de aquel curioso monumento.

La Universidad de Lieja, que es una de las dos sostenidas en Bélgica con
fondos del Estado, se halla establecida en los edificios del antiguo
convento de Jesuitas, y data apénas de 1817. Como monumento, la
Universidad no tiene nada muy notable; pero como instituto es
interesante no solo por los museos, colecciones científicas y biblioteca
que contiene, sino tambien por el papel que hace en esa lucha vigorosa
de los partidos belgas, ejerciendo su influencia en apoyo del
liberalismo, lucha en que las cuatro universidades del país (dos de
ellas libres) intervienen muy activamente.

       *       *       *       *       *

Al seguir el ferrocarril que de Lieja conduce á Malínas y Brusélas, por
Lováina (_Louvain_ ó _Leuven_) y Tirlemont, la línea recorre hasta _Ans_
un trayecto montañoso, subiendo en plano inclinado hasta una altura de
450 piés sobre el nivel de Lieja. Así, el tren es remolcado por tres
locomotivas, y se echa de ver que los trabajos de nivelacion han sido
muy laboriosos. El magnífico paisaje de Lieja desaparece, y con él los
hornos de fundicion y las minas de hulla. La hoya del Meusa queda atras
y se entra en la del Escalda ó sus afluentes meridionales. Al país
montañoso y minero de Lieja suceden las ondulosas campiñas del Brabante
occidental, interesantes por sus cultivos, sus industrias de tejidos,
etc. Se echa de ver que allí vive otra raza y fundó diferentes
tradiciones otra civilizacion. Donde quiera se ve no sé qué de
intermediario entre el tipo frances y el flamenco ú holandes algo
modificado. Es como si un brazo de la vieja Alemania penetrase hasta
allí para grabar en parte el sello de sus razas y su civilizacion. Ya no
se nota en el gesto, en el lenguaje, en el continente y en las
costumbres de las gentes, ni en el aspecto de las localidades, esa
movilidad, esa franqueza y ese espíritu despierto y rápido que hacen
recordar al frances en el país wallon. Todo ha cambiado de aspecto, y
Lováina y Malínas, ciudades silenciosas y tranquilas, preparan el ánimo
del viajero á la fuerte transicion que debe hacer pasando de Lieja á
Gante ó Ambéres.

El tren se detuvo un momento al tocar en Tirlemont, pequeña ciudad de
poco mas de 12,000 almas, que tiene cierto aire de alegría, no obstante
la línea de sus murallas ó fortificaciones, cuya circunferencia mide un
miriámetro; siendo de notar que, por una prevision poco comun, dejaron
entre la ciudad y sus murallas un vasto espacio circular que se presta
al cultivo y está cubierto de huertos y graciosas sementeras. Es raro
que los hombres de guerra que en otro tiempo se mostraban tan cuidadosos
de estrangular las ciudades con fortificaciones, hayan tenido
delicadezas como la que se revela en Tirlemont, dejando á la poblacion
algunos medios de subsistir en caso de sitio.

A 7 kilómetros de Tirlemont demora, sobre las dos márgenes del _Dyle_,
riachuelo afluente del _Rúpel_, y por medio de este del Escalda, la
triste y solitaria _Lováina_, cuyas murallas le dan la forma casi
perfecta de un círculo. Un tiempo opulenta y populosa (con 200,000
habitantes y 4,000 fábricas de paños, en el siglo XIV) cuando la ciudad
era capital del Brabante, hoy no tiene sino poco mas de 31,000 almas,
gracias al bárbaro fanatismo y la intolerancia de los hombres de sotana
y sable, que proscribieron á los industriosos tejedores, obligándoles á
buscar asilo en Inglaterra.

Habiendo perdido su industria y teniendo su poblacion casi en la
totalidad consagrada á la agricultura, Lováina carece de todo movimiento
comercial y fabril. Hace gran contraste con casi todas las demas
ciudades belgas, y no llama la atencion sino por su admirable _Casa
municipal_ y su _Universidad_, que es el cuartel general del
ultramontanismo en Bélgica. Es sabido que ahora tres siglos la
Universidad de Lováina tuvo en Europa gran celebridad, siendo tal vez
considerada como superior á todas sus rivales de Francia, Alemania,
Italia, etc. En aquellos tiempos la ciencia tenia otro carácter que en
nuestro siglo, y como el ergotismo pedantesco y la teología ocupaban el
primer puesto, no era extraordinario que Lováina, ciudad clásica de
sotanas, obtuviese la palma. Su Universidad, que habia sido fundada en
1426, llegó á ejercer en el país una especie de omnipotencia, hasta que
los Franceses la suprimieron durante su dominacion de conquista. El rey
de los Países-Bajos le sostituyó en 1817 un colegio filosófico, que no
fué del gusto del clero, y este restableció definitivamente la
Universidad en 1835, con el carácter de libre, para hacer competencia á
las de Lieja y Gante. Hoy ese instituto es el foco de todas las intrigas
que se urden en Bélgica contra la causa liberal, y su audacia se
manifiesta tanto en las polémicas de la prensa como en las luchas
eleccionarias y los debates parlamentarios.

Bélgica es el país clásico de esos palacios de la clase media y de las
muchedumbres, llamados: _Casa municipal ó Palacio de la ciudad_,
monumentos admirables que conservan las mas notables tradiciones de las
luchas y libertades de las ciudades antiguas. Bajo este aspecto,
Brusélas, Gante, Brujas, Audenarde, Mons y aun Ambéres se distinguen por
sus palacios municipales; pero Lováina las sobrepuja á todas con el suyo,
que es un primoroso modelo de elegancia y armonía en el arte gótico
florido, precursor, en el siglo XV, del Renacimiento.

       *       *       *       *       *

En Bélgica el paso de una ciudad importante á otra tiene apénas las
proporciones de un paseo, de manera que en pocas horas puede el viajero
trasladarse sin fatiga desde Verviers hasta Ostende ó Courtrai, pasando
por una cadena de ciudades tan importantes como Lieja, Lováina, Malínas,
Brusélas, Gante, y Brujas Los ferrocarriles cruzan de tal modo la
diminuta pero opulenta Bélgica, que el tránsito de una ciudad á otra
equivale, en aquel _hogar_ de cerca de 5,000,000 de hombres libres, al
que se hace en una casa comoda y bien servida, de un aposento á otro.
Asi, tres cuartos de hora despues de haber partido de Lováina nos
deteníamos en _Malínas_, ciudad célebre por su catedral, sus encajes y
sus almuerzos de patas y orejas de cerdo, y no poco afamada entre los
Belgas por la terquedad tradicional de sus consejeros municipales. Bajo
el punto de vista económico y social tiene la particularidad Malínas de
ser el centro de donde parten los ferrocarriles belgas pertenecientes al
Estado, en cuatro direcciones distintas, á saber: hácia Holanda, por via
de Ambéres; hácia Alemania, por Lováina y Lieja; hácia la costa marítima
(Ostende) y la frontera francesa de Lila, por Gante, y hácia Mons,
Charleroi y Namur (frontera francesa) por la via de Brusélas.

No he conocido jamas ciudad tan triste y solitaria como Malínas,
circunstancias tanto mas extrañas cuanto que á dos pasos de la antigua
ciudad reina en la estacion del ferrocarril un movimiento prodigioso de
viajeros y mercancías de todos los puntos de Bélgica y del exterior, que
afluyen al punto céntrico donde se enlazan todas las vias férreas para
distribuirse en muchas direcciones. Al dejar la estacion y penetrar en
la ciudad podría uno creer que ha salido momentáneamente de Bélgica y se
halla en una ciudad española, triste, abandonada, estacionaria,
petrificada por las tradiciones de peor carácter. Allí os afligen las
plegarias de los mendigos; abundan las iglesias y los canónigos; faltan
las fábricas y los institutos que atestiguan actividad y progreso, y
todo tiene un aspecto de vetustez que sorprende en medio de aquel país.
En todos mis viajes he podido observar que el progreso de las ciudades
está en razón inversa del número de sus canónigos, frailes y demas séres
inútiles, que duermen, cantan y consumen. Malínas es á Bélgica lo que
Toledo á España y Friburgo á Suiza.

Malínas, atravesada por el riachuelo _Dyle_ (que cerca de allí se reune
con el _Nethe_ para formar el rio _Rúpel_), es sinembargo una ciudad
bien construida, que posee calles anchas y hermosas, edificios de buena
planta y plazas espaciosas; pero sus 31,400 habitantes deben de vivir
acongojados por el tedio y morir de hipocondría.

La catedral de _Saint-Rombaut_ es la joya de Malínas, si bien sus formas
exteriores no tienen gran valor. Lo que en ese monumento llama la
atencion es: la enormidad de su torre única, que mide casi 100 metros de
altura; la grandiosidad de su inmensa nave, cuyo interior impresiona
fuertemente, y algunos cuadros de pintura considerables, entre los
cuales se distingue un interesante Cristo de Van-Dyck. Otra iglesia de
Malínas, la de _Nuestra-Señora_, posee tambien algunas buenas obras de
arte, siendo la mas sobresaliente la admirable _Pesca milagrosa_
trabajada por Rubens en 1618. Despues de esto Malínas no tiene otra cosa
que merezca atencion ni curiosidad, por lo cual el viajero se da priesa
de ir á observar en Brusélas el movimiento político y las pruebas del
gran progreso intelectual y social de los Belgas, ó bien á admirar en
Ambéres los esfuerzos del comercio nacional y los monumentos y museos
que atestiguan la gloria de esa ciudad que fué la cuna de la escuela
brabantina.

       *       *       *       *       *



CAPITULO III.

AMBÉRES.

Aspecto general de la ciudad.--Comercio y bellas artes.--Carácter
múltiple de Ambéres.--Sus calles, monumentos, museos y curiosidades.
--Jardines y paseos.


Aunque en Bélgica se encuentran reunidas y armonizan todas las
manifestaciones del progreso, sinembargo, cada comarca y cada ciudad
tiene ciertos rasgos que le son característicos. Asi, por ejemplo, es en
Ambéres, en Ostende, y en las ciudades vecinas á las fronteras de
Francia que se hallan las mas notables construcciones militares, símbolo
de las luchas provocadas por la ambicion ó el egoismo de los gobiernos.
En Lováina, Lieja, Gante y Brusélas está concentrado el movimiento
universitario. La minería tiene su terreno inagotable en el sur y el
sud-oeste, como la agricultura mas esmerada y valiosa se ostenta en las
llanuras flamencas. La fabricacion tiene sus principales centros en
Gante, Lieja y Verviers, así como la pesca marítima se radica en
Ostende. Por último, es en Ambéres donde, por una singularidad curiosa,
se manifiestan con mas energía las fuerzas comerciales y artísticas del
pueblo belga.

Ambéres, en efecto, es una vasta ciudad, curiosa bajo todos aspectos,
donde todo interesa y llama la atencion: la estructura de los edificios
y las calles, como el tipo, la lengua y las costumbres de los
habitantes; el movimiento activo del comercio y de la navegacion del
Escalda, como el mérito de admirables obras maestras, monumentos y
museos; el aspecto de las formidables fortificaciones de la ciudad, como
el de sus vastos diques de un lado, y del otro sus alegres campiñas, que
hacen contrastar los símbolos de la guerra con los de la paz y la
fecundidad.

El aspecto general de Ambéres--ciudad tan célebre por su historia
comercial y militar, artística y civil--es interesante y notablemente
curioso. La masa de construcciones interiores está comprendida entre la
ribera derecha del Escalda y un inmenso arco irregular formado por la
línea formidable de las murallas y fortificaciones, defendidas por
vastos y profundos fosos. Al S.-O. ó la parte superior del rio, están la
_Esplanada_ de armas, la _Ciudadela_ y el _Arsenal_ militar, dominando
el muelle. Al N-E. ó la parte inferior, se extienden los _Diques_
«grande» y «pequeño», que abrigan un gran número de buques mercantes de
vapor y de guerra y están rodeados por vastos almacenes de depósito.
Allí se ve una red complicada de carriles de hierro, por los cuales
giran los carros que sirven para el embarque y desembarque de las
mercancías, entre los diques y la estacion del ferrocarril que comunica
á Ambéres con Malínas. Al poniente de la ciudad, cerca de las
fortificaciones y fuera de su angulosa línea, se hallan, al lado de un
pequeño arrabal, la estacion del ferrocarril y el primoroso Jardin
Zoológico, perla y orgullo de Ambéres.

Al subir sobre alguna de las torres de las numerosas iglesias de la
metrópoli brabantina, se contempla en su conjunto un magnífico panorama
que interesa mucho cuando sus pormenores son observados con atencion. Si
se tiende la mirada del lado del Escalda, se ve en primer término la
línea inmensa de los muelles de la márgen derecha, donde reina un gran
movimiento de marineros, carreteros, comisionistas, corredores, etc.,
ocupados en la carga y descarga de centenares de vapores y buques de
vela atracados á los muelles, y en las diversas operaciones propias del
comercio y la navegacion. El Escalda, corriendo por un lecho arenoso y
fangoso, de bajas orillas cubiertas de juncos y otras gramíneas,
experimenta la accion poderosa de las mareas, que lo hacen subir y bajar
de nivel muy notablemente. Si el rio es majestuoso por su caudal, su
anchura y sus ondulaciones, é interesante por el gran número de buques
que lo surcan, alimentando la masa principal del comercio marítimo de
Bélgica, la comarca que se desarrolla del lado de la márgen izquierda
tiene un aspecto melancólico que impresiona mucho. Allí se extiende una
inmensa llanura, triste y uniforme, pero admirablemente cultivada y
salpicada por algunas poblaciones, que tiene su límite en el bajo
Escalda, del lado de la Zelanda. Tornando la vista hácia el interior de
Bélgica se contemplan las llanuras del Brabante y Limburgo, donde la
agricultura, la ganadería y la horticultura reinan sin competencia;
siendo notable el gracioso conjunto de casas campestres, quintas,
huertos, jardines y magníficas alamedas que rodean á Ambéres, formándole
como un arco de verdura. Allí todo indica gusto y esmero en el cultivo,
adelanto y perfeccion en los métodos de labor, y bienestar en la clase
média que posee quintas ó casas campestres, y entre los agricultores.

Al observar el interior de la ciudad todas las construcciones presentan
un aspecto que contrasta mucho con la frescura y lozanía de las campiñas
circunvecinas: Ambéres, cuya poblacion no baja de 109,000 habitantes, y
que en el siglo XVI llegó á contar hasta 200,000, es un vasto enjambre
de cuadras enteramente desiguales é irregulares, calle y callejuelas
tortuosas, estrechas, dislocadas en laberintos extravagantes, casi todas
húmedas y sucias, muy mal empedradas y de aspecto por lo comun triste y
vetusto. Donde quiera plazas irregulares, orilladas por magníficos
monumentos, y casas de antiquísima planta, muy curiosas por su
estructura, aunque carecen de la grada original y pintoresca de las
construcciones holandesas, ó del sombrío romanticismo de las antiguas
casas alemanas. Por todas partes se alzan torres de diversas formas,
principalmente góticas, sobre iglesias que merecen casi todas el nombre
de museos religiosos. Por todas partes hormiguea una poblacion inquieta,
laboriosa y honrada, que llama mucho la atencion por la energía de su
lenguaje, áspero y expresivo, la singularidad de su tipo de raza, el
liberalismo de sus ideas, el sentimiento de orgullo con que mantiene su
patriotismo y sus tradiciones, y la elasticidad particular con que se
presta á las mas variadas manifestaciones de la civilizacion.

       *       *       *       *       *

El comercio y las bellas artes, como he dicho, son las principales
demostraciones de la historia y de la actividad actual de Ambéres. En
otro tiempo, bajo el reinado de Cárlos V, esa ciudad fué el emporio del
comercio en el norte de Europa, gracias á su magnífico rio, visitado
entónces todos los dias por inmensas flotas mercantes, y á causas
políticas y económicas que luego han desaparecido ó han modificado
profundamente su accion. Pero la dominacion de los Españoles, que ha
sido funesta en todas partes, arruinó la prosperidad de Ambéres y el
Brabante, como del país flamenco. Las proscripciones perpetradas por el
fanatismo religioso, la opresion política y civil, las absurdas leyes
fiscales y económicas y los actos de pillaje ejecutados en los tiempos
de guerra--política sombría que personificó tan terriblemente en los
Países-Bajos el odioso duque de Alba,--diezmaron la poblacion de
Ambéres, estancaron la industria y el comercio é hicieron de esa
opulenta ciudad casi una ruina. Mas tarde, la pérdida de la libre
navegacion del Escalda (consecuencia del tratado de Munster, de 1648)
completó la decadencia de Ambéres. Hoy, aunque embarazada la navegacion
por los peajes que cobra el gobierno holandes en el bajo Escalda,
Ambéres ha recobrado gran parte de su antigua opulencia, gracias á la
concentracion que allí se verifica respecto de casi todo el comercio
marítimo de Bélgica.

Y á la verdad, la prosperidad comercial de Ambéres en la actualidad, es
mas sólida y vale mas que la que alcanzó en el siglo XVI, puesto que
esta se basaba en el monopolio y las mas viciosas instituciones,
miéntras que la que hoy se palpa se funda en la libertad y la actividad
espontánea de los pueblos. A este propósito haré una observacion que me
parece pertinente. Los filósofos están divididos en el mundo en dos
categorías: unos que, tomando la historia por punto de partida, pero la
historia viciosamente comprendida, creen que el progreso tiene límites,
que la civilizacion es una serie de evoluciones que se repiten en su
espíritu esencial, aunque varían en sus formas,--lo que en definitiva no
es mas que la teoría Vico. Según esos filósofos, las sociedades actuales
que han llegado á un gran refinamiento de civilizacion, están destinadas
á comenzar en breve su período de decadencia, á arruinarse y perecer tan
luego como completen su evolucion limitada de progreso.

La segunda escuela filosófica, la escuela jóven, que tiene fé en la
perfectibilidad humana y la perpetuidad del bien, y que toma por punto
de partida la naturaleza del hombre mismo y de la Creacion entera, en
lugar de los sofismas de la historia,--esa escuela, digo, cree que las
sociedades no decaen ni perecen por virtud de una ley ciega y fatal,
sino por causas lógicas cuya influencia puede conjurar la voluntad
humana. Y cree, tambien que, cuando esa decadencia y esa ruina aparecen,
no son en realidad sino fenómenos del progreso humano, en virtud de los
cuales los pueblos que abrigan en su constitucion un principio falso y
nocivo, que son incapaces de producir la fórmula de la justicia y la
verdad, son arrastrados por la ola irresistible del tiempo para dar
lugar siempre á una sociedad mas sana y justa, á una civilizacion que se
acerque mas al ideal de la humanidad.

Así, puede decirse que ningún pueblo está destinado de un modo absoluto
á una alta civilizacion ni á la decadencia, la ruina y la trasformacion
completa. El que tome la via de la libertad y la justicia, y tenga
siempre valor para solicitar el _grande ideal_, vivirá progresando y
modificándose sin violencia, hasta la consumacion de los siglos. El que
no sepa comprender, solicitar ni realizar ese ideal, perecerá en el
comun naufragio de la historia de los _incapaces_, á reserva de
reaparecer transfigurado y rejuvenecido bajo las nuevas formas que la
civilizacion irá creando.... Ambéres me pareció la confirmacion patente
de esta filosofía del progreso con que se ha fortificado mi espíritu.

La civilizacion, que por lo comun se manifiesta en un sistema de
compensaciones, ha debido muy nobles triunfos al genio de los ambaréses,
en el ameno campo de la mas sublime de las bellas artes. Cuando Ambéres,
por la decadencia de su antiguo comercio, parecia condenada á la
oscuridad, surgió casi de repente en su seno una falange de hombres
inspirados que, fundando la escuela _brabantina_ en la pintura (llamada
impropiamente escuela _flamenca_, por ampliacion) debia inmortalizar á
los hijos de la antigua metrópoli comercial, prestando servicios
eminentes al arte de Rafael. Las provincias de Flándes y Brabante habian
sobresalido en ciertas industrias estrechamente ligadas con las artes
del dibujo, tales como el bordado, la platería y joyería y la
fabricacion de encajes y tapices. De ahí el hecho natural de que el
dibujo, y con él la pintura, tomasen en aquellas provincias un vuelo muy
notable desde la edad média.

Ya desde principios del siglo XV los célebres hermanos Huberto y Juan
Van-Eyck habian creado en Gante y Brujas la escuela flamenca, feliz
iniciadora de la independencia, la originalidad y el espiritualismo
científico del arte; y Hemling y otros cuantos habian seguido mas ó
ménos fielmente las huellas de los maestros. A su turno el Brabante
habia entrado en el movimiento artístico, pero sin dar á sus
producciones un carácter particular y bien determinado. El arte se
resentia mucho de la imitacion italiana ó del giro que le habian dado
las escuelas flamencas y holandesas. Fué del fin del siglo XVI al
principio del XVII que Ambéres sintió surgir de su seno la pléyade
inspirada que debia procurarle tanta gloria. Entónces aparecieron
sucesivamente los grandes maestros cuyas obras embellecen los preciosos
museos de Europa. De los obradores de Pedro Breughel, Van-Veen, etc.,
salieron casi en la misma época: Pedro Pablo Rubens, el maestro soberano
(de 1577 á 1640); David Teniers (de 1582 á 1647); su hijo del mismo
nombre, que le superó con mucho, sobre todo en la pintura de _género_ ó
de interior (de 1610 á 1694); Van-Dyck, el admirable discípulo de Rubens
(de 1599 á 1641); Jordaens, que tanto se esforzó por imitar las mas
voluptuosas creaciones del mismo maestro (de 1594 á 1678); en fin, los
dos Seghers ó Zegers, Gaspar de Craeyer, Roose, Neefs, Snyders, Brill y
otros notables, hasta Juan Erasmo Quellyn, que falleció en 1715, época
en que el noble arte brabantino hubo de correr la misma suerte que el de
casi todas las escuelas, decayendo bajo la presion que ejercieron
sucesivamente las costumbres cortesanas de los tiempos de Luis XIV, la
Regencia y Luis XV.

Es visitando el interesante museo de Ambéres, y sobre todo la catedral y
las principales iglesias, que se puede admirar el alto grado de
atrevimiento, originalidad, energía de expresion, riqueza de colorido y
verdad imitativa a que llegaron los tres grandes maestros: Rubens en la
pintura histórica, religiosa y de fantasía; Van-Dyck, en el retrato y la
composicion religiosa; Teniers el jóven, en la pintura de cuadros
domésticos maravillosos, llamada de _género_. Verdad es que las mas
numerosas y mejores obras de Van-Dyck, en cuanto a retratos, se
encuentran en Inglaterra, en el Castillo de Windsor: pero hay bastantes
en Bélgica, y sobre todo en Ambéres, para dar idea del mérito de ese
artista eminente. En cuanto á Rubens, cuya fecundidad y laboriosidad
fueron prodigiosas, aunque su genio y su pincel están muy bien
representados en todos los museos de Europa, Bélgica conserva los
mejores, particularmente en el género religioso, del cual ofrece pruebas
admirables la catedral de Ambéres.

       *       *       *       *       *

No pretendo fatigar al lector con apreciaciones especiales respecto de
las obras artísticas de Ambéres,--apreciaciones que parecerían
pedantescas de mi parte. Así, me limitaré á hacer una rápida mencion de
los monumentos y objetos que mas llaman la atencion.

Entre la _Plaza-Verde_, donde se alza en medio de arboledas la hermosa
estatua del admirable Rubens (quien, como se sabe, fué tan hábil artista
como magistrado y diplomático) y la _Gran-Plaza_, donde se halla el
_Palacio de la ciudad_ (edificio notable, aunque bien inferior á otros
de su clase en Bélgica); entre esas dos plazas, digo, se levanta con
majestad la mole sombría de la catedral, monumento magnífico, sin rival,
por su tamaño y su hermosura, en toda la region de los Países-Bajos.
Mide 117 metros de longitud por 65 de anchura, data en su principio de
1352, y su arquitectura, que es de estilo gótico sencillo, imponente y
grandioso, no encanta ménos en su recinto que en su admirable torre
principal, la cual, sobre tener la enorme altura de 123 metros, embelesa
al que la contempla, por la extraordinaria ligereza de sus formas y el
atrevimiento y la perfeccion de sus primorosos calados, con justicia
comparados á encajes.

En el interior, el golpe de vista es soberbio, al situarse uno en frente
al coro. Dividida la catedral en siete naves sostenidas por seis órdenes
de columnas (estructura única entre todas las catedrales) parece una
selva de mástiles de piedras trepando hácia el cielo con la ligereza de
cien enormes lianas. De resto, el interes del visitante se concentra en
los colosales cuadros de Rubens, suspendidos á los dos lados del coro,
que representan la _Ereccion de la Cruz_ y el _Descendimiento_, y otro
del mismo artista dominando el altar mayor, que manifiesta la _Asuncion_
de la Vírgen. Si en lo relativo á vírgenes no he hallado nunca nada que
me parezca superar las creaciones divinas de Rafael, Corregio y Murillo,
en lo que toca á la representacion de Cristo parece imposible producir
obras mas grandiosas y mas llenas de religion, ciencia y soberana poesía
que las dos mencionadas de Rubens.

Despues de la catedral son muy interesantes, entre los monumentos
religiosos: la iglesia de _San-Jacoto_, que mide cerca de 100 metros de
longitud y la mitad de anchura, notable por su abundancia de cuadros de
pintura y monumentos sepulcrales magníficos, y su gran riqueza de
mármoles y ornamentacion; la iglesia de _San-Cárlos_, construida por los
Jesuitas á principios del siglo XVII, enteramente análoga á las del
mismo orígen en otros países, notable por su magnífica torre y su
excesivo lujo de ornamentacion ó aparato; la iglesia de _San-Pablo_,
rica tambien por sus adornos y cuadros interiores, y curiosa por un
patio que tiene al lado de su entrada lateral, donde está representado
el _Calvario_ por estatuas de piedra distribuidas en medio de rocas y
escombros artificiales; en fin, la iglesia de _San-Andres_, notable
solamente por su magnífico púlpito de madera esculpida, objeto en que
sobresalen sin rival muchas de las iglesias de Bélgica.

Aparte de muchos otros monumentos secundarios, pero todos históricos,
que llaman la atencion en Ambéres, lo mas importante, despues de lo que
llevo mencionado, es el _Museo_ de pinturas. Su gran valor consiste en
su especialidad, pues aunque contiene algunos cuadros de las escuelas
extranjeras, se compone principalmente de obras nacionales y holandesas.
Son muy numerosas las obras maestras reunidas allí, debidas al poderoso
genio de Rubens, al sombrío pincel de Rembrandt, al fielmente imitativo
de Van-Dyck, al admirablemente gráfico y chistoso de David Teniers
(jóven), y al delicadísimo de algunos pintores en miniatura al óleo, en
que abundan los museos flamencos, holandeces y brabantinos.

Si en su recinto es interesante Ambéres, fuera de sus fortificaciones
ofrece á la vista del viajero objetos importantes. En su primoroso
Jardin Zoológico, uno de los mas bellos y mejor surtidos y mantenidos en
Europa, los Amberéses han probado su particular aptitud para esa clase
de establecimientos. Si exceptuamos los jardines de ese género que hay
en Paris y Lóndres, se puede asegurar que ninguno otro de Europa es
comparable á los que en Bélgica y Holanda están consagrados á la
botánica y la zoología. Y todavía, bajo el punto de vista de lo
pintoresco y agradable, los de estos dos países son superiores á todos
los demas.--Los Belgas y los Holandeses tienen el buen gusto de combinar
la música y los goces sociales con el interes de la ciencia, lo que hace
que, como mas adelante manifestaré, aquellos jardines sean en Ambéres,
Brusélas, Amsterdam, Rotterdam, etc., escenarios interesantes y
agradables bajo todos aspectos.

Adelante del Jardin zoológico de Ambéres se extienden campiñas muy bien
cultivadas, y se prolongan magníficas alamedas, orilladas por casas
campestres, jardines, huertos y pequeños parques pertenecientes á los
ricos negociantes de la ciudad. El vasto y pintoresco arrabal que existe
allí está destinado á hacer parte de la ciudad, tan luego como estén
demolidas las actuales fortificaciones.--Cuando visitamos á Ambéres (no
en 1859 sino en 1860, despues de recorrer la Holanda) habian comenzado
los inmensos trabajos de las nuevas fortificaciones, cuya línea
semicircular, alejándose bastante de la ciudad, le dejará desahogo y
facilidad para ensancharse. La cuestion de esas fortificaciones agitaba
mucho á la opinion belga en 1859, y la prensa, el Parlamento, el
Gobierno y los hombres del arte se preocupaban muy seriamente con su
solucion. Ambéres se sentia como estrangulada por sus murallas y
fortificaciones, sin poder salir de su viejo carapacho de guerra, porque
las necesidades sofísticas de la política exigian la subsistencia de ese
elemento de defensa nacional.

El patriotismo se mostraba alarmado por los temores, fundados ó
infundados, de nuevas conquistas de parte de Francia, temores que
acababa de despertar la guerra de Italia. Se queria que en caso de
invasion el gobierno belga contase con un refugio seguro en Ambéres, y
para eso se creia indispensable mantener las antiguas fortificaciones, ó
en caso de demolerlas construir otras nuevas y mas formidables. La
segunda opinion triunfó, y el pueblo belga se impuso un sacrificio de
cerca de 50 millones de francos, imputables al capítulo _miedo y
desconfianza_, que hace tan gran papel en los presupuestos europeos. Es
curioso notar cómo la amenaza y el miedo se ligan en Europa para
mantener esta deplorable guerra de presupuestos y tarifas que se hacen
con encarnizamiento los gobiernos! Todo se encadena de manera que los
gestos y aun la reserva calculada de cada soberano producen su
contragolpe en los demas Estados.

       *       *       *       *       *



CAPITULO IV.

BRUSELAS.

La sociedad belga bajo el punto de vista político.--Estructura general
de Brusélas.--El periodismo y la librería.--Fisonomía moral de
Brusélas;--su poblacion.--Monumentos civiles;--la casa
municipal,--varios palacios.--Monumentos religiosos.--Museos,
bibliotecas y estatuas públicas.--Jardines científicos.


Talvez no hay en el mundo pueblo ninguno que haya ofrecido en tan poco
tiempo, como el belga, pruebas tan perentorias de la eficacia de la
libertad ó del régimen que funda la prosperidad social en el imperio de
la paz y de la opinion libre. Los extraordinarios progresos que ha hecho
en medio siglo la _América_ republicana se deben no solo á las
instituciones, sino tambien á las inmigraciones, las ventajas del suelo,
la novedad del país y el concurso que la Europa proletaria y oprimida le
ofrecia, solicitando con avidez el Nuevo-Mundo.

En Bélgica los elementos han sido muy distintos: ese libre, honrado,
sensato y laborioso pueblo no cuenta mas que treinta años de vida
independiente y gobierno constitucional, y en tan corto tiempo ha hecho
prodigios. Y sinembargo, tenia contra sí, en el interior, la division de
su poblacion en dos ó tres razas, y la tradicion de muchas dominaciones
extranjeras, que podian haber debilitado en el trascurso de tantos
siglos el sentimiento nacional ó de independencia y libertad; y en lo
exterior, el resentimiento de la Holanda, las pretensiones de la corte
romana, y las contrarias influencias de Francia y Austria.

Pero el pueblo belga nutria un profundo espíritu de libertad y un alto
sentimiento de dignidad que le hicieron comprender desde el primer dia
sus verdaderos intereses. Por eso no solo ha resistido á seducciones
deslumbradoreas por un lado, y por otro á todo consejo reaccionario,
sino que, mostrándose prudente y animado de una voluntad firme, ha
sobrepujado á todos los Estados del continente en la práctica fiel de
las instituciones liberales y parlamentarias. Ello es que la Bélgica es
un modelo en casi todas las manifestaciones actuales del progreso. Ella
ha sabido aprovechar su feliz neutralidad, consagrándose á perfeccionar
sus instituciones, en tanto que las demas naciones parecian preocuparse
casi únicamente con las intrigas y el antagonismo de la ambicion
política.

En Bélgica han encontrado asilo todas las ideas perseguidas ó sujetas á
discusion; se ha mantenido la mas saludable actividad en la vida
política,--sea en el parlamento y las corporaciones provinciales y
municipales, sea en la prensa y las asociaciones privadas, sea en las
elecciones y peticiones y en las grandes fiestas nacionales;--y el
resultado de esa actividad política se manifiesta en la actitud de los
partidos, en la importancia de sus debates ó luchas pacíficas, y en la
estabilidad que ha adquirido la constitucion nacional, fundada en la
libre manifestacion de todas las opiniones, en el respeto por todos los
derechos, en la energía de las costumbres políticas y civiles. El pueblo
belga está ya bien educado en la vida progresista, y su educacion, fruto
de la práctica de la libertad, es la mas sólida y gloriosa, puesto que
se la debe á sí mismo. Allí el rey no es mas que el símbolo popular de
la permanencia del gobierno; Leopoldo y sus hijos son verdaderos
ciudadanos; la fuerza de la autoridad reposa toda en la ley y la
opinion; el país tiene confianza en sus mandatarios y representantes
porque la tiene en sí mismo; las razas se han confundido en el amor
comun á la independencia y la gloria nacional; la alianza entre el
pueblo y la dinastía tiene su garantía en la libertad, y la nacion ha
logrado poner en armonía dos elementos que siempre han sido
inconciliables en Europa: la democracia y la monarquía hereditaria.

       *       *       *       *       *

Ninguna ciudad revela mejor en Bélgica esa alianza de lo pasado con el
progreso moderno, que la bella, elegante y animada Brusélas, donde todo
hace ver simultáneamente las viejas tradiciones y las esperanzas y
reformas del tiempo presente, la justaposicion de dos razas y dos
civilizaciones distintas. Brusélas, capital al mismo tiempo de la
provincia de Brabante, ocupa una posicion pintoresca, demorando á
orillas de un riachuelo, sobre el ancho lomo, las faldas y el pié de una
colina notablemente elevada, en el centro de una llanura. Algunas
colinas cierran el horizonte por un lado, y el vasto panorama que rodea
la ciudad no carece de interes y hermosura. El orígen de Brusélas data
del fin del siglo VI, muy humilde por cierto, pero su verdadera
importancia no comenzó sino en el XII. Rodeada en otro tiempo par
murallas y fortificaciones, el espíritu moderno las ha demolido para
reemplazarlas con una cintura de _boulevards_ ó magníficas calles de
alamedas, estaciones de ferrocarriles, jardines públicos y privados,
elegantes casas de campo, fábricas y arrabales considerables.

La ciudad está naturalmente dividida en dos partes por la configuracion
del suelo en que demora: la parte baja y antigua, que tiene su centro en
la _Gran-Plaza_ y su admirable _Hôtel de Ville_ ó Palacio municipal; y
la parte alta y nueva, que se extiende sobre la planicie de la colina, y
tiene su magnífico centro aristocrático y monumental en el _Parque_, que
es el «jardin de las Tullerías» de Brusélas. Abajo vereis, si
contemplais, la ciudad desde la _Plaza del Congreso_, un enjambre de
calles y callejuelas formando laberintos, y monumentos y edificios de
las mas diversas formas, que resumen por decirlo asíla historia de
Brusélas hasta principios del presente siglo. Allí se alzan en
confusion, sobre los techos de las viejas casas, las torres góticas de
interesantes iglesias, la masa imponente del precioso Palacio municipal,
las fachadas de grandes casas de estilo moderno y los techos de cristal
de algunos edificios públicos. Allí circulan sin cesar los _ómnibus_ y
coches de alquiler, los carros llenos de mercancías, y hormiguea una
poblacion activa y de buen carácter (sin contar la gran masa flotante de
extranjeros ó transeuntes). Allí se encuentran casi todos los hoteles,
las librerías, las imprentas, las fábricas y el gran movimiento del
comercio y de los negocios de todo género.

Arriba no hallareis en la ciudad, cotada por los _boulevards_ de
_Waterloo_, del _Regente_, del _Observatorio_ y del _Jardin Botánico_,
sino palacios y edificios magníficos, sea al derredor del _Parque_, sea
orillando la hermosísima _Calle Real_, sea recorriendo el espléndido
barrio de _Leopoldo_, enteramente nuevo y aristocrático, llamado el
_West-End_ de Brusélas por comparacion al de Lóndres. Esa parte
privilegiada de rusélas parece reservada á las clases altas, la ciencia
y las bellas artes, á los hoteles donde se alojan los más ricos
viajeros, y á los palacios donde residen los miembros de la familia
real, los ministerios y los ministros extranjeros y donde tienen sus
sesiones las cámaras legislativas. Allí, las calles tiradas á cordel y
cortadas en ángulos rectos, las estatuas monumentales, los edificios de
hermosas fachadas, los museos de todo género, las bibliotecas, el
Observatorio astronómico, los preciosos jardines Botánico y Zoológico,
en fin, cuanto manifiesta los progresos recientes, la vida política,
intelectual y artística, la elegancia y el _comfort_, sin perjuicio de la
sencillez.

Si del aspecto físico de Brusélas pasamos á observar la fisonomía moral
de su poblacion (como he tenido ocasion de observarlo en dos años
distintos), encontraremos tambien el contraste de dos tipos muy
diferentes que coinciden con las dos grandes formas de la ciudad. En
efecto, abajo está la poblacion brabantino-flamenca, y no se oye entre
la muchedumbre y aún la clase média sino el acento áspero del flamenco
modificado, que llaman el dialecto de Brusélas, ó se habla muy poco
frances relativamente. Allí las costumbres conservan en todo los rasgos
mas notables de la vieja sociedad semi-holandesa, y el tipo de las
gentes tiene esa redondez de formas, esa frescura y robustez y esa
sencillez mesurada que distinguen al holandes, aunque bastante
modificadas.

En la parte superior de la ciudad, al contrario, nada hace recordar las
tradiciones flamencas: allí todo es frances, todo hace recordar á Paris,
todo tiene un aire singular de elegancia y buen gusto, de cultura y
refinamiento en la vida social. En los conciertos del Parque, en los
grupos que vagan por las anchas y sombrías alamedas, en los hoteles y
cafés, en los jardines científicos, en los museos y bibliotecas y en
todos los lugares de reunion, no se habla mas que frances, no se ven
sino manifestaciones de las costumbres francesas ó extranjeras. Ese
contraste de situacion ó de fisonomía social le da mucho interes á
Brusélas, sea bajo del punto de vista de lo curioso y pintoresco, sea
bajo el del fenómeno de la armonía que producen las buenas instituciones
entre razas y civilizaciones distintas.

Brusélas, ciudad muy visitada por extranjeros, particularmente alemanes,
ingleses y franceses, tiene una poblacion considerable relativamente a
la de todo el país. La de la _ciudad_ propiamente dicha no baja de
174.000 habitantes, que se eleva á mas de 284,000 computando la de los
suburbios ó arrabales que casi se confunden con Brusélas. Esta capital
es el gran centro del liberalismo belga, y no hay esfuerzo necesario en
servicio del progreso que no se haga allí, espontáneamente y por la
simple iniciativa individual. A esta se debe entre otras cosas la
excelente «Universidad libre,» fundada allí en 1884 por los jefes del
partido liberal, con el fin de hacer saludable competencia á la
Universidad jesuítica de Malínas trasladada á Lováina.

Uno de los objetos que mas llaman la atencion en Brusélas es el vasto y
fecundo movimiento de su prensa libre. Es increíble el número de
imprentas y librerías que hay en esa ciudad, al servicio de todas las
lenguas, de todos los espíritus, de todas las formas literarias, de
todos los partidos, de todas las manifestaciones de la vida intelectual
de Europa. En Brusélas no solo se publican muchos periódicos diarios,
revistas, libros y folletos nacionales, sino que buscan seguro asilo
innumerables escritores que carecen de libre publicidad en su patria.
Los partidos franceses, italianos, rusos, alemanes y austríacos tienen
allí, con mas ó ménos persistencia, órganos de libre accion moral; lo
que hace que el periodismo belga tenga en Europa una importancia muy
considerable. El libro ó folleto que no tiene cabida en las prensas de
Paris, San-Petersburgo, Viena ó Madrid, encuentra segura proteccion en
Brusélas para salir á luz y penetrar en todas partes. El jesuita y el
republicano encuentran allí la misma hospitalidad para sostener su
respectiva causa; y por mas que algunos reaccionarios empedernidos, ó
algunos graves meticulosos, pretendan limitar ó perturbar la libertad de
la prensa, la nacion siente que esta preciosa garantía hace parte
integrante de su existencia. No hay obra interesante que se publique en
Europa, en cualquiera de los mas notables idiomas, que no sea traducida
ó reproducida en Brusélas á muy bajo precio. Por eso el número de libros
que salen anualmente de las prensas de Brusélas es inmenso.

¿No es muy interesante el espectáculo de un pequeño pueblo que,
favorecido por su libertad, se ha hecho el órgano comun de publicidad de
todos los pueblos europeos? Por desgracia este saludable ejemplo es muy
poco imitado por naciones que se jactan de ser superiores á Bélgica.
Sinembargo, creo que el papel que ha desempeñado Brusélas en el
movimiento tipográfico de Europa tiene sus inconvenientes para el pueblo
belga, bajo el punto de vista literario. El hábito de producir ó
reproducir las ideas de todos los demas pueblos, ha creado cierto
cosmopolitismo de estilo y tendencias que no puede ménos que impedir la
formacion de una literatura verdaderamente _nacional_. Ello es que en
Bélgica, si se exceptúan las producciones de muy raros pensadores, y las
que tienden á reconstituir una especie de nacionalidad _flamenca_
literaria (de que luego trataré), no hay mas literatura que la francesa,
como no hay mas teatro que el frances. Si en la política, en las bellas
artes y en los intereses económicos Brusélas tiene vida propia y muy
notable, en literatura no es, en rigor, sino un apéndice de Paris.

       *       *       *       *       *

No quiero fastidiar al lector con minuciosas descripciones de
monumentos, museos y otros objetos análogos, respecto de Brusélas,
despues de lo que llevo dicho acerca de Ambéres. Me limitaré á mencionar
los objetos mas notables que hacen honor en la capital belga al arte y á
la ciencia.

En clase de monumentos civiles Brusélas contiene algunos que no carecen
de mérito, entre los cuales son notables: el _Palacio de la nacion_,
donde se reune el Parlamento, agradable por su singular sencillez y
excelente distribucion para su objeto; y el del _Príncipe de Orange_,
donde tienen lugar las exhibiciones de pinturas y esculturas. Pero el
tesoro de Brusélas es su admirable _Palacio Municipal_, obra soberana en
su género. Es un trapecio de 80 metros de longitud y 16 de anchura,
aislado sobre la _Gran-Plaza_, cuyas mejores obras, las de estilo
gótico, datan del siglo XV. Su fachada de esa época es de gran mérito,
pero la verdadera maravilla es la torre, que mide cerca de 114 metros de
altura y embelesa por su prodigioso atrevimiento, la singular ligereza
de sus formas y calados y la armonía elegante que reina en todos sus
adornos y su construccion.

Entre los monumentos religiosos no citaré sino la bella iglesia ó
catedral de _Santa-Gudula_ y _San-Miguel_, que es uno de los mas bellos
edificios religiosos de Bélgica, sencillo, pero sin la grandiosidad de
otros análogos. Fué construido del siglo XIII al XVI, por lo cual sus
diversas partes corresponden á estilos diferentes, aunque sin carecer de
cierta armonía.

Brusélas es rica por sus museos de varias clases y sus bibliotecas, como
es una de las primeras ciudades europeas por sus jardines botánico y
zoológico. Aparte de la multitud de cuadros y objetos de arte
interesantes que se encuentran en las iglesias, en los palacios y en
otros edificios públicos, concentran la atencion del viajero el _Palacio
de la industria_ y el _Museo nacional_. El primero de estos edificios,
bonito monumento construido en 1829 á expensas de la ciudad, es el
equivalente del «Conservatorio de artes y oficios» de Paris. Allí están
reunidos en vastos salones de varios pisos todos los objetos que
manifiestan el progreso de la industria nacional, particularmente
notable en la metalurgia y los tejidos. En el piso bajo del palacio se
halla la _Biblioteca real_, rica y muy apreciable por su rara abundancia
de manuscritos, preciosos en gran parte. No baja su número de 19,000, el
de los libros impresos excede de 200,000, y el establecimiento se
enriquece sin cesar, gracias á la liberal proteccion del Gobierno.

El Museo, edificio situado á muy corta distancia, contiene tres
coleciones: en la parte superior, la vasta galería de pinturas,
compuesta de unos 700 cuadros; en la parte baja, los museos de historia
natural y mineralogía. La galería, aunque muy estimable por su variedad
y el mérito de muchos de sus cuadros, no contiene sino un corto número
de obras maestras del arte nacional, pues las mejores se hallan en las
iglesias y catedrales belgas y en los museos de Ambéres y Gante. El
museo de historia natural es muy rico, muy bello y uno de los mejor
acondicionados que he visitado en Europa.

El viajero que se detiene en Brusélas no debe dejar de visitar el
palacio del duque de «_Aremberg_», abierto siempre á los extranjeros con
exquisita condescendencia. Allí se encuentran, en la biblioteca del
duque, mil preciosidades de tipografía, escultura y antigüedades, y en
una galería, cerca de 150 cuadros, casi todos de gran mérito, muchos de
ellos delicadas miniaturas del arte flamenco y holandes.

Despues de eso, echad una ojeada á la Plaza-Real, donde se ostenta la
magnífica estatua ecuestre de Godofredo de Bouillon; al elegante y
suntuoso _Parque_, cerca del cual se ve la noble estatua consagrada al
general frances Belliard, en memoria del reconocimiento de la
independencia belga; á la pequeña _Plaza del Congreso_, donde se alza la
soberbia columna de la _Constitucion_, desde la cual se contempla un
magnífico panorama, y á la «Plaza de los mártires», en la parte baja de
la ciudad, donde está el sencillo y muy curioso monumento consagrado á
la memoria de los patriotas que sucumbieron en 1830 peleando por la
independencia y la libertad. Todos esos monumentos hacen mucho honor á
los Belgas: un pueblo que sabe mantener el culto de los grandes
recuerdos patrióticos no será esclavo jamas.

Para completar la visita de Brusélas, dirigíos hácia el Jardin Botánico,
y luego, á las cinco de la tarde, al Zoológico. Ambos deben su
existencia a la iniciativa individual, si bien el primero es
particularmente protegido por el Estado. El Jardin Botánico, muy
felizmente situado en un área desigual de cuatro y media hectaras, al
pié de un _boulevard_, tiene la ventaja de que todo el mundo puede
admirar desde el camellon el conjunto gracioso de aquel templo de Flora.
Sus inmensos invernáculos son de los mejores de Europa, y es en medio de
sus bosquecillos que se ven las gentes mas elegantes de la ciudad,
admirando los primores de la naturaleza ayudada por la ciencia y el
arte.

El jardin Zoológico, que pertenece á una compañia de accionistas, es uno
de los mas pintorescos de Europa, pero como apénas data de 1851 no tiene
aún la abundancia de animales de cada especie que luego alcanzará. En el
centro de sus graciosos bosquecillos se encuentra una plazuela dominada
por un templete y rodeada de cafés ó cantinas, donde se reune por las
tardes una numerosa concurrencia de extranjeros y gentes de la ciudad,
asistiendo á conciertos musicales. Nada mas delicioso que uno de esos
conciertos del arte humano al aire libre, en medio de los conciertos de
la naturaleza formados por las mil voces de soprano y contralto, de
tenor, barítono y bajo, que lanzan al viento los huéspedes aprisionados
allí para representar el reino animal del mundo entero.

Así como se oyen en gritos, silbidos y gorgeos las voces de todos esos
idiomas misteriosos que _hablan_ los animales de toda especie, del mismo
modo se percibe en los corrillos y grupos humanos del jardin el acento
de todas las lenguas europeas. Se habla de todo alegremente: los
bruseleses hacen sus comentos locales; los viajeros se narran mutuamente
sus aventuras y excursiones recientes; los artistas, los políticos y los
literatos departen sobre los ramos que cultivan; las mujeres conversan
sobre modas, flores y otras bagatelas agradables; la música completa la
seduccion del interesante espectáculo; y el viajero se aleja luego de
Brusélas llevando las mas gratas impresiones de esa capital
hospitalaria, elegante, animada, liberal y progresista.

       *       *       *       *       *



CAPITULO V.

EL PAIS FLAMENCO.

Idea general de Flándes.--La raza, la literatura y el arte flamencos.
--Gante: su estructura y sus alderredores.--Monumentos é institutos
civiles; el _Beffroi_ y sus tradiciones.--Monumentos ó institutos
religiosos; el _Béguinage_,--Objetos de arte; el Museo de pinturas; el
Jardin botánico y el zoológico.


En el primer capítulo de esta parte de mi narracion he recordado al
lector en breves palabras las diversas dominaciones á que estuvo
sometido sucesivamente el país belga. Así, por lo que hace á Flándes en
particular, solo añadiré que, habiendo formado en otro tiempo un solo
cuerpo social y político, bajo el nombre de «condado de Flándes,» fué
dividido á principios del último siglo en tres porciones: Flándes
_holandesa_, que es actualmente la provincia llamada Flándes _oriental_;
Flándes _austríaca_, ó sea la actual provincia _occidental_ del mismo
nombre; y Flándes _francesa_, que forma hoy el departamento del _Norte_
en Francia.

Si geográfica é históricamente hablando el país flamenco de Bélgica se
reduce á las dos provincias del Este y el Oeste, comprendidas entre la
costa marítima, las fronteras francesa y holandesa y las provincias de
Ambéres, el Brabante meridional y Hainau, en rigor la unidad etnológica
es mas considerable, puesto que la raza flamenca no solo cuenta unos
790,000 individuos en la provincia oriental, 640,000 en la occidental y
440,000 en la de Ambéres, sino tambien un número respetable en el
Brabante belga y otras provincias; alcanzando en su totalidad como
2,490,000 individuos que hablan la lengua y conservan las tradiciones de
la nacionalidad flamenca.

Es evidente que de los dos grandes grupos que componen la nacion belga
en lo principal (puesto que el grupo germánico es muy reducido
relativamente), el flamenco es el que ha mostrado mas consistencia en su
tipo moral, en la conservacion de sus costumbres y tradiciones, en la
índole de sus instituciones municipales, y en su actividad industrial,
agrícola y comercial. En el país flamenco todo tiene un sello
característico, que se manifiesta igualmente en las fisonomías
individuales, en la estructura de las ciudades y villas, en los
monumentos é institutos religiosos, en la naturaleza de las industrias,
en las bellas artes, en la lengua y en el sentimiento católico de la
poblacion, generalmente adversa á las tendencias liberales que
predominan en la poblacion francesa.

Gante, un tiempo capital del condado de Flándes, es el centro político y
social de la provincia del Este, contando en su seno como 112,000
habitantes. La provincia, que es esencialmente agrícola y fabricante,
posee algunos otros centros de poblaciones considerables, tales como
_San-Nicolas_ (con 22,000 hab.), _Lokeren_ (con 17,200), _Renaix_ (con
14,000) y _Ecloo_ (con 9,500), localidades importantes por sus fábricas
de tejidos de lino y otros objetos, ó por sus férias concurridas. En
toda esa interesante provincia, como en la occidental, la agricultura ha
alcanzado un alto grado de perfeccion, y sus productos son muy valiosos,
particularmente en lino y cáñamo, destinados á la fabricacion, en
remolachas, que alimentan á muchas fábricas de azúcar, granos
oleaginosos, lúpulo, tabaco, cereales y papas.

Como toda la comarca es llana y carece de bosques generalmente, el país
que se recorre yendo de Brusélas á Gante seria monótono y desapacible,
si la agricultura no lo embelleciese con sus galas. No carecen de
encanto esas llanuras casi enteramente niveladas, cubiertas de
plantaciones de lino y trigos que ondean como lagos de verdura al soplo
de las brisas, y salpicadas á trechos de grandes entables de remolachas
ó papas, de pequeños tabacales, ó bien de grupos elegantes de plantas de
lúpulo cuyos festones entrelazados y flotantes forman graciosos
pabellones de un verde amarillento muy bonito. Ese conjunto de tintas
variadísimas en la vegetacion, que hace contrastar el verde oscuro de
los papales, el vivísimo de los tabacales y el pálido de las
plantaciones de lúpulo y lino, con el matiz violeta de las remolachas y
el algo confuso de las plantas oleaginosas; ese conjunto, digo, tiene su
gracia particular, en el fondo del vasto horizonte donde se pierde la
mirada al recorrer las provincias flamencas.

       *       *       *       *       *

He dicho al hablar de Brusélas que la literatura belga, en su parte
francesa principalmente, se resiente, por su falta de carácter nacional,
de la influencia que ejerce allí el cosmopolitismo de la prensa. En las
provincias de poblacion flamenca sucede lo mismo, por causas diferentes,
pero el fenómeno se manifiesta de otro modo. Allí se hacen los mayores
esfuerzos por producir una especie de reaccion literaria ó de
resurreccion de la lengua flamenca como instrumento literario, y hasta
hora esos esfuerzos han sido de poca consecuencia. En Bélgica se halla
el singular fenómeno del predominio oficial de una lengua, la francesa,
que no es hablada sino por la minoría de los habitantes. En el norte y
nor-oeste del país no se habla sino flamenco; en el este y sud-este se
habla _wallon_, en el sur, frances; en otras provincias, el aleman algo
corrompido. Pero aún reuniendo toda la poblacion no flamenca en un solo
grupo, todavía es evidente su inferioridad numérica respecto de la que
habla el idioma holandes. Y sinembargo, la lengua francesa le ha sido
impuesta á todo el país como lengua oficial, obligatoria y exclusiva en
los asuntos nacionales, y aun en muchos de carácter municipal.

Se comprende muy bien que esto haya contribuido mucho á enardecer la
lucha de principios y tendencias que divide á los dos grandes partidos
belgas. En efecto, el frances es allí la lengua de los liberales
progresistas, como el flamenco es, en lo general, la lengua del partido
conservador ó «católico»; y como algun idioma habia de prevalecer en el
mundo oficial para evitar la anarquía, es natural que el partido
dominante haya impuesto la suya, que es el órgano del liberalismo
europeo derivado de la Reforma y la Revolucion francesa. Los Flamencos
alegan contra ese predominio el ejemplo de Suiza, donde las tres lenguas
principales coexisten bajo el pié de la igualdad perfecta, al ménos en
el Parlamento. Pero los liberales replican que no siendo Bélgica una
confederacion de Estados autónomos, no es aplicable aquel ejemplo.

Una circunstancia que contribuye mucho á apasionar la competencia de
idiomas es el recuerdo de las dos últimas dominaciones extranjeras que
pesaron sobre el país. Los liberales, por espíritu de independencia
nacional, rechazan la lengua que les recuerda la dominacion holandesa de
quince años; miéntras que los flamencos ó conservadores, animados del
mismo espíritu, rechazan el idioma frances como el símbolo de la
dominacion que Francia impuso al país desde fines del siglo pasado hasta
1814.

Ignoro si el idioma flamenco tiene sólidos elementos de vitalidad, y si
él puede servir para reconstituir una literatura original y respetable
en los tiempos actuales. Pero sí me parece evidente que la lengua
francesa tiende á absorber todas las fuerzas intelectuales del pueblo
belga, y gana terreno dia por dia; y creo tambien que los flamencos que
han tenido la generosa aspiracion de reconstituir la literatura propia
han tomado el peor camino posible, comprometiendo así el éxito de su
empresa, á cuya cabeza se ha visto á escritores de talento tales como
Enrique Conscience, Renier, Snieders, Dautzenberg, Van Duyse y otros que
no carecen de valor. Esos escritores, en vez de servirse de su lengua
para defender la libertad y el progreso, la han despopularizado,
haciéndola servir de instrumento reaccionario, contra la corriente del
siglo. De ese modo su labor era doble, pues debían resucitar al mismo
tiempo el cadáver del _derecho divino_ (ó del ultramontanismo) y el
cuasi-cadáver de la muy modesta literatura flamenca. Es curioso notar
que los periódicos y libros que se publican en lengua flamenca son, con
rarísimas excepciones, retrógrados por sus tendencias. Una lengua que
voluntariamente se pone al servicio de los muertos, de las causas
perdidas, no puede ménos que sucumbir, como instrumento literario,
corriendo la suerte del latin, porque toda lengua, siendo el instrumento
de las ideas, no puede regenerarse si no representa tendencias é
intereses de regeneracion.

Creo que poco mas ó ménos puede decirse lo mismo de las bellas artes que
de la literatura flamenca, pero con esta diferencia: que en realidad la
antigua literatura de Flándes tuvo muy poca importancia, miéntras que,
al contrario, las bellas artes tuvieron muy notable influencia y
renombre en Gante y Brujas, en términos de haber formado escuelas y
producido numerosísimas obras magistrales en materia de pintura. Si los
museos actuales atestiguan el alto grado de adelanto á que llegó la
escuela flamenca en el arte de los Van Eyck y Memling, no son ménos
preciosos los monumentos que en Gante y Brujas, como en Ambéres y
Brusélas, indican los progresos que hicieron la arquitectura y la
escultura; así como en los museos de antigüedades se ven las pruebas del
perfeccionamento que alcanzaron otras artes, tales como el dorado, la
cinceladura, la joyería, el bordado, etc.

Sinembargo, es preciso reconocer que, no obstante los laudables
esfuerzos que hacen los artistas de hoy por mantener vivas las
tradiciones de los Flamencos, están muy léjos de haber alcanzado grandes
resultados. La regeneracion de las bellas artes corre y debe correr
parejas con la de las ideas y las costumbres: y así como hoy no es
posible reconstituir ninguna literatura con elementos gastados é ideas
que han terminado su época, tampoco es dable producir la regeneracion
artística, si el artista no busca sus inspiraciones en las necesidades,
las creencias y las situaciones modernas. El arte que no entraña la
revelacion característica de su época, no es el arte verdadero, si no
una mala copia, una exhumacion infecunda,--reaccion impotente que lleva
en sus tendencias mismas el gérmen de su ruina.

       *       *       *       *       *

Todo viajero que quiere darse cuenta del panorama de Gante y comprender
un poco la complicadísima estructura de esa interesante ciudad (patria
del funesto emperador Cárlos V de Alemania y rey de España) comienza por
subir á lo mas alto del _Beffroi_, monumento curioso bajo todos
aspectos, eminentemente histórico de Gante, y característico de casi
todas las antiguas ciudades flamencas y holandesas, que lograron en
otros tiempos hacerse otorgar por sus soberanos cartas de franquicias,
privilegios y libertades. El Beffroy, edificio comenzado desde fines del
siglo XII y situado en el centro mismo de la ciudad, es, por decirlo
así, el símbolo histórico de las libertades municipales, las antiguas
glorias, las cruentas luchas civiles y las viejas instituciones y
costumbres de los ganteses. Era en virtud de privilegio real que los
ciudadanos de Gante, enregimentados en corporaciones industriales,
siempre celosos por sus libertades y monopolios, tenaces, indomables,
arrojados y resueltos, mantenian su enorme torre municipal (el
_Beffroi_) como un atalaya en constante vigilancia. Desde allí se
observaban los movimientos del enemigo (el soberano) y las campanas de
las torres convocaban á los ciudadanos á armarse y defenderse, cuando la
libertad ó los privilegios estaban en peligro, ó á deliberar en las
plazas públicas sobre los graves asuntos de interes común que se
suscitaban.

Hoy la curiosa historia de la torre no es interesante sino por las
tradiciones que hace evocar, puesto que la libertad ha dejado de ser un
privilegio ó _fuero_ de ciudades para convertirse en derecho popular,
irrevocable y fundamental del órden político y social. El Beffroi es
sinembargo muy curioso por su magnífico juego de 44 campanas, que
forman sinfonía cada vez que el reló marca una medida del dia. La enorme
torre mide hasta la tercera galería, donde están las campanas, 118
metros de altura y todavía la coronacion del edificio se eleva de allí
unos 36 metros. El mecanismo de aquella gran orquesta de campanas, que
agrada tanto á los ganteses, es muy curioso, y el viajero no puede ménos
que examinarlo con entretenimiento, como un objeto característico.

Desde allí se contempla un panorama singularísimo, que no puede tener
semejanza sino en Brujas, y hasta cierto punto en algunas ciudades
holandesas. En derredor se dilatan en vastísimo horizonte las llanuras
flamencas, tan interesantes por sus cultivos, sus canales y _polders_,
ya que no por la topografía que es monótona. Donde quiera caseríos ó
pequeñas localidades, casas de campo, cortijos y sementeras muy
diversas; el _Escalda_ y el _Lys_, que tienen su confluencia de un lado
de la ciudad, surcan perezosamente las llanuras, difundiendo en todas
partes, con sus aguas hábilmente aprovechadas, la vida y la
riqueza,--ora alimentando los canales de irrigacion y los de activa
navegacion, ora facilitando los trabajos de innumerables fábricas,
manufacturas, ingenios y molinos. El juego de los dos rios, del canal de
Brujas, del gran canal que conduce directamente al mar, de tantas
acequias de irrigacion, y de los numerosos ferrocarriles y excelentes
caminos carreteros que giran en todas direcciones, es sumamente
interesante, y da mucha animacion al inmenso panorama de verdura que
rodea á la gran ciudad flamenca.

Pero si se contrae la mirada á la masa irregular de la ciudad, ella se
pierde en el extraño laberinto de tantas calles estrechas, tortuosas,
extravagantes; de tanto canales que serpentean en el seno de la ciudad,
cortándola en todas direcciones, enlazándose ó bifurcándose de cien
modos; de un enjambre de monumentos, de casas antiquísimas, singulares
en todo, ora mostrando sobre las calles y plazas sus curiosas fachadas,
era alzándose en tortuosas hileras sobre los canales, en cuyas aguas
fangosas hunden sus cimientos y sus gruesos muros. Por todas partes se
ven edificios públicos que hacen recordar las glorias ó las tradiciones
flamencas, ó que manifiestan los progresos modernos. Por todas partes
tambien primorosos jardines y huertos, y fábricas de todas clases, que
indican la índole de la ciudad bajo el punto de vista económico. Gante,
en efecto, no solo mantiene relaciones de comercio muy considerables,
sino que, ante todo, es el centro de una fuerte y muy valiosa
fabricacion, consistente principalmente en tejidos de lino, algodon y
seda y muchos artefactos importantes. Pero si Gante es bajo ese aspecto
la _Manchester_ de Bélgica, no es poco importante el cultivo que hace de
hortalizas y flores. Sus jardines son afamados y proveen de plantas á
los de muchas comarcas de Europa, en considerable cantidad.

       *       *       *       *       *

No me detendré en pormenores respecto de los interesantes monumentos
civiles y religiosos de Gante, ni de sus institutos y establecimientos
de diversas clases, porque una exposicion minuciosa exigiría muchas
páginas que, de mi parte, serían necesariamente muy deficientes. Apénas
mencionaré lo mas interesante, haciendo notar varios objetos que merecen
particular atencion.

En clase de monumentos civiles son dignos de interes por varios motivos
los palacios _Municipal, de Justicia_ y de la _Universidad_, y la _Casa
de reclusion_, que en su género es en Europa un magnífico modelo. El
vasto palacio de la ciudad (_Hôtel-de-Ville_) es uno de los mas bellos
monumentos de su clase en Bélgica y en el norte de Europa. Su parte
interior nada tiene de notable, pero el exterior, grandioso por sus
proporciones, es sumamente curioso por el contraste que ofrecen sus dos
fachadas magníficas; la una enteramente gótica, pero del gótico florido
y flamante del siglo XV,--extraordinaria por su ornamentacion; la otra
de estilo italiano ó del Renacimiento, dividida en tres órdenes
superpuestos de columnatas, dórico abajo, jónico en el medio y corintio
en el superior.

El palacio de _Justicia_ es notable por la majestad de su conjunto,
corresponde al órden corintio, y es el mas moderno de los palacios de
Gante. Aunque notable tambien por su conjunto, el palacio de la
_Universidad_ lo es mas por su excelente distribucion interior y la
magnificencia de su rotunda Ademas de lo que corresponde especialmente á
la Universidad y á varias escuelas anexas, el edificio contiene un buen
museo de historia natural y algunas colecciones numismáticas y de
antigüedades que no carecen de mérito.

Bajo el punto de vista social la casa de reclusion es sin duda el
edificio mas interesante. Se halla hácia el vértice del gran triángulo
irregular formado por la ciudad, y su terminacion data de 1825. La forma
general de aquella penitenciaria tiene mucha analogía con la del
_Milbank_ de Lóndres, pues se compone de ocho cuerpos triangulares,
tendidos como aspas, tocando en sus vértices á grandes patios ligados á
otro central. El edificio puede contener hasta 2,600 reclusos, pero
ordinariamente no se numeran sino unos 1,200, exclusivamente varones. La
pena de muerte subsiste legalmente en Bélgica, pero es muy rara vez
aplicada, gracias al progreso de las ideas y las costumbres y á la
excelente organizacion de las penitenciarias. La de Gante, muy análoga á
las de Suiza, es notable por el órden, la compostura y el aseo que
reinan en ella. Los varios pisos de los ocho triángulos están aplicados
de modo que los condenados á trabajos forzados á perpetuidad se hallan
en la parte baja, enteramente separados de los reclusos ménos culpables.
Los presos trabajan en comun, muy vigilados, en hilados, tejidos y otras
operaciones, cuyos productos sirven para el vestuario del ejército;
formándose con ciertas economías un fundo de capital para los reclusos.
Es consolador observar que en todas partes el desarrollo de la libertad
corre parejas con la mejora del régimen penitenciario, como se ve en los
Estados de Norte-América, en Suiza, en Bélgica, en Báden y en la Gran
Bretaña.

El clase de monumentos religiosos, Gante posee tres de mucho mérito, sea
por su estructora ó estilo arquitectónico, sea por sus preciosidades
interiores: tales son la catedral de _San-Bavon_ y las Iglesias de
_San-Nicolas_ y _San-Pedro_. Cada una de ellas es un rico museo de
pintura y escultura, donde se ostentan en todo su brillo las obras de la
fecunda escuela flamenca, que ejerció tan poderosa influencia sobre el
arte en el norte de Europa. Donde quiera primorosos pulpitos de maderay
mármol, ricamente esculpidos, género de obras en que los Belgas han
tenido gusto, originalidad y habilidad especiales. Donde quiera, en
todas las iglesias, particularmente en _San-Bavon_ (templo magnífico
fundado en el siglo X y terminado en el XVI), una extraordinaria
profusion de tumbas y monumentos de mármol muy notables, y sobre todo de
obras maestras de pintura, en que revelaron su genio y habilidad los
_Van Eyck, Van der Meiren, de Causyer, De Crayer, Pourbus, Maes,
Jonssens, Zegers, Roose,_ y tantos otros artistas flamencos de primer
órden.

En materia de institutos religiosos hay en las ciudades flamencas un
género sumamente original y curioso, que no se encuentra en ningún otro
país: hablo de los _Béguinages_ y las _Beguinaes_, palabras que no
tienen traduccion literal en español, á no ser que se les dé la de
_Beaterios y Beatas_, que no concuerda rigorosamente con el carácter de
aquellos institutos. Los pueblos católicos del mediodía han tenido su
símbolo de la ociosidad ascética en el convento y el monasterio; los
protestantes los han abolido abiertamente como contrarios al interés
social. Pero los católicos de Flándes, al ménos respecto de las mujeres,
han apelado al _beaterio_ como una transacion ó término medio entre el
bullicio del mundo y los votos monásticos perpetuos, entre la completa
ociosidad piadosa del claustro y cierta actividad en el ejercicio de la
caridad y la enseñanza. Asícomo la Iglesia ha sido durante tantos siglos
una potencia dentro del Estado, el _Béguinage_ es una pequeña ciudad
extranjera en el seno de la ciudad civil.

El de Gante se halla, como sus análogos de Bélgica, situado en una de
las extremidades de la ciudad, equidistante casi de la antigua y la
nueva ciudadela. Podría llamársele la ciudadela del ejército clerical.
Confieso que no tenia idea de un objeto tan original como aquel. El
_Béguinage_, completamente encerrado por altos muros que parecen
fortificaciones, del lado de la ciudad, y por fosos ó canales del lado
de las campiñas exteriores, abarca un área bastante considerable. Al
penetrar por la portada principal nos hallamos en una inmensa plaza
irregular, hacia la cual afluyen cinco ó seis calles, y en cuyo centro
se levanta la mas considerable de las dos capillas ó iglesias del
establecimiento. Todas las calles están formadas por hileras de casitas
perfectamente iguales, ó al ménos muy semejantes, habitadas cada cual
por una ó varias beatas ó _beguinas_. Las casitas son todas pintorescas,
en número de 400, sin contar 18 salones comunes, y en cada una se ve
escrito en la puerta el nombre de un Santo, probablemente el de la
devocion de la beata habitadora. Regularmente hay como unas 700
_beguinas_ en el establecimiento, y no bajan de 1,600 las de toda la
Bélgica.

Las mujeres que allí viven en cuasi-comunidad no son sino
cuasi-religiosas, puesto que no hacen sino cuasi-votos. En efecto, les
es permitido salir á la ciudad, recibir visitas y tratar con el mundo, y
aun dejar completamente el establecimiento, cuando gusten. El instituto
parece tener por objetos principales la beneficencia, la piedad
religiosa y la enseñanza de niñas. Sus trabajos ordinarios consisten en
la fabricacion de encajes. Eran las cinco de la tarde cuando entramos á
la iglesia principal, con la curiosidad de ver reunidas á las _beguinas_
al cantar las vísperas. Poco á poco fueron llegando de todas sus
habitaciones y arrodillándose conforme á cierto órden; todas vestidas
con un sayon negro de sarga y una cofia blanca de forma particular, y
provistas de enormes camándulas y de unos paños ó grandes servilletas de
lino muy almidonadas y aplanchadas, que llevaban sobre el brazo
izquierdo. Al entrar á la iglesia cada una desdoblaba su paño blanco, y
con suma prontitud se lo acomodaba en la cabeza, atado con alfileres,
dándole la forma extraña de una especie de cartucho horizontal. Despues
comenzó el canto, y los himnos entonados por seiscientas ó mas voces
femeninas de muy diversos tonos llenaron la iglesia y la plaza
circunvecina de una armonía melancólica y singularísima que nos
impresionó mucho.

Dos palabras mas para terminar este capítulo que se prolonga demasiado.
El viajero no puede ménos que visitar con interes la _Academia_ de
bellas artes, á la cual asisten muchos centenares de alumnos.
Sinembargo, el _Museo_ de pinturas está muy léjos de corresponder á lo
que uno se promete de él. No faltan obras de mérito, pero es muy rara la
que puede llamarse magistral, toda vez que las iglesias contienen los
mejores cuadros del país. En compensacion, y reservando para la
descripcion de Brujas otros rasgos notables que le son comunes á Gante,
los jardines de esta ciudad encantan al viajero. El Zoológico, muy nuevo
todavía, pero ya bastante rico y hábilmente distribuido, hace honor á
los ganteses; pero le es muy superior el Botánico, lleno de gracia y
magnificencia en todo, inmensamente rico y mantenido con el mayor esmero
y notable provecho para la ciencia y las artes agrícolas.

       *       *       *       *       *



CAPITULO VI.

LA REGION MARITIMA.

La ciudad de Brujas; aspecto genera.--Monumentos é institutos
diversos.--Objetos de arte y prácticas religiosas.--Ostende; su
panorama; sus baños; su sociedad.--El comercio y la pesca de los Belgas.


La via férea que conduce de Gante á Brujas, tocando en tres pequeñas
villas, se recorre en poco mas de una hora y carece de todo interes, á
causa de la monotonía ó tristeza del paisaje. La provincia occidental de
Flándes es notablemente inferior en riqueza, poblacion y actividad á la
oriental, no obstante la posesion de dos puertos marítimos, el de
Ostende y el de Newport ó _Nieunpoort_. El territorio es arenoso y casi
estéril hácia la costa; la produccion agrícola y fabril es en todo
análoga á la de la provincia oriental; los ferrocarriles, muchos canales
importantes, en comunicacion con el mar, el Escalda, el Lys, etc., y
numerosas carreteras, favorecen el movimiento social y económico de la
provincia, que tiene por capital á Brujas, ciudad en otro tiempo
floreciente y hoy relativamente decaída. La poblacion de Brujas que
llegó á ser de mas de 200,000 almas hácia el fin de la edad média, está
hoy reducida á cerca de 50,000, de las cuales muchas viven en la
mendicidad.

Otra ciudad de esa provincia que ha decaído mucho tambien es Ipres ó
_Iperen_, plaza fuerte y ciudad muy antigua que fué un gran centro de
fabricacion de tejidos, hoy reducida á 17,000 habitantes, en vez de
200,000 que, dicen, llegó á contar. Los demas centros importantes de
poblacion fabricante en la provincia son: _Courtrai_, ciudad muy
productora (con 23,000 habitantes); _Thielt, Poperinghe y Roulers ó
Rosselaere_ (cada una con 11,000 habitantes), y _Menin y Thourout_ (que
tienen de 8 á 9,000); sin contar el importante puerto de Ostende que
reune poco mas de 16,000 vecinos.

El aspecto de Brujas es muy triste, no obstante el interes que inspiran
sus muy curiosas construcciones de todo género, que conservan
profundamente grabado el sello característico de la edad média. La
ciudad tiene la forma de un gran óvalo, circundado por un canal ó gran
foso que mantiene la comunicacion entre los seis grandes canales de
navegacion que afluyen á Brujas, de Ostende, Gante, Newport y otros
puntos de la provincia, y los pequeños canales que cortan la ciudad en
diversas direcciones, facilitando las operaciones comerciales. Uno de
los de gran dimension, el que conduce á Ostende, es una obra magnífica
que se presta á la navegacion de los mas grandes buques marítimos, y fué
á ese medio de comunicacion que Brujas debió en otros siglos su
importancia como gran centro comercial europeo, ó mejor dicho,
universal.

Si las campiñas de vastísimo horizonte que rodean á Brujas son
notablemente análogas á las de Gante, desde la cima del alto _Beffroi_
de aquella (108 metros de elevacion) que el pueblo llama la _Gran
torre_, se alcanza á ver un objeto que aumenta mucho el interes del
cuadro. El mar del Norte, tumultuoso y amenazante en la costa de
Ostende, se ostenta con majestad como una inmensa onda de plata pronta á
inundar las comarcas flamencas. Pero al descender de la _Gran torre_
(monumento gracioso y de noble sencillez, cuyo juego mecánico de
campanas es superior) se nota en la pobre Brujas un aspecto social muy
diferente del de Gante. Ninguna actividad en los negocios ni la vida;
las calles desiertas, tanto mas tristes cuanto que son mucho mas anchas
y limpias que las de Gante; el silencio reina en todas partes....
Brujas, tan opulenta y animada en otros tiempos, no es hoy sino una
inmensa ruina de edificios y monumentos intactos; un vasto museo donde
todo es curioso en las cosas materiales, y todo triste y lamentable en
las sociales y morales. Donde quiera bandas de mendigos;--comisionistas
ó _ciceroni_ que incomodan con suma impertinencia, ofreciendo sus
servicios al extranjero;--signos de pobreza y estancamiento en todo.

¿Por qué tal decaimiento en una ciudad que fué la lujosa corte de los
duques de Borgoña, como condes de Flándes, que fué el centro y depósito
de las artes y del comercio del mundo desde el siglo XIV hasta fines del
XVI, y en cuyo seno prosperaron tantas industrias y vivieron los nobles
y _ciudadanos_ con extraordinario lujo?... Se alega que Ambéres ha
rivalizado á Brujas en el movimiento comercial, que Flándes ha perdido
su antigua Corte, y que otros pueblos han reemplazado al flamenco en
importantes industrias que ántes alimentaban su comercio. Eso es cierto;
pero ¿cuáles son las causas de la decadencia? Es que las ciudades y las
naciones decaen solamente por virtud de la prosperidad de sus rivales?
No! semejante idea sería una heregía contra la ley divina y social de la
armonía del progreso. Ningún pueblo degenera ó decae por contragolpe del
progreso _natural_ de otros, sino por sus propias faltas ó las de sus
gobiernos é instituciones, ó porque su anterior prosperidad, fruto del
monopolio artificial, ha sido en gran parte ficticia. Todo lo que es
artificial es débil y fácilmente perecedero, y si la violencia agrava
luego el mal fundamental, tanto peor.

Flándes fué un emporio, y sobre todo Brujas, en tanto que la
independencia nacional fué el estímulo poderoso que animara al pueblo
flamenco. Pero este pueblo no supo comprender la libertad sino á medias,
es decir la libertad convertida en privilegio,--exclusiva para las
ciudades, nula para los paisanos, y en la ciudad misma fundada en el
régimen del monopolio. Cada industria quedó organizada en corporacion
privilegiada que rechazaba toda competencia. De ahí un gérmen de ruina
bajo la transitoria prosperidad de las ciudades que tanto se esforzaron
por obtener privilegios exclusivos para el comercio, la fabricacion y la
industria. El dia que asomó la competencia en otras comarcas, las
ciudades que habian obtenido la riqueza artificial del monopolio se
arruinaron.

En Flándes la dominacion española apuró los motivos de futura ruina. La
guerra, la tiranía, el egoismo dinástico y todas las consecuencias de la
union artificial en que se hallaron España, el Imperio germánico y los
Países-Bajos, hubieron de apresurar la decadencia. La persecucion contra
los protestantes de Francia, Bélgica y otros países del continente,
obligó á los perseguidos, gentes eminentemente industriosas y honradas,
á refugiarse en Inglaterra, en Holanda y Suiza y trasladar allí sus
industrias, modificando forzosamente la situacion de los intereses
económicos. Por último, es preciso reconocer que el predominio de las
ideas clericales en Flándes, deteniendo el vuelo de la regeneracion
popular, ha debido embarazar mucho en los tiempos moderaos el progreso.
Brujas ofrece una prueba notable en ese sentido.

Aquella ciudad, lo repito, no ofrece hoy interes sino como un museo,
pues son numerosos sus monumentos de todo género dignos de atencion,
particularmente á los ojos del artista. Citaré muy de paso, como los mas
notables del órden civil: el _Hôtel-de-Ville_ ó palacio municipal,
edificio bien inferior á otros de su clase en Bélgica, pero notable por
la gracia de su arquitectura gótica; el _Palacio de Justicia_,
interesante por sus tradiciones históricas, y curioso por algunas
esculturas y la magnífica chimenea consagrada á Cárlos V que decora una
de las salas; y el _Hospital-de-San-Juan_, que contiene en una pequeña
sala las prodigiosas obras de Memling, tan célebres entre los
aficionados á la pintura, entre las cuales se distingue el primoroso
_relícario_, cubierto en su cuerpo y sus abras de pinturas que
representan la vida de _Santa Ursula_, la tríptica consagrada al
_matrimonio místico de Santa Catarina_ y el cuadro que imita la
_adoracion de los magos_.

Bélgica es un país clásico de preciosas iglesias que son todas museos
artísticos; pero tambien es el país clásico de la especulacion con las
iglesias. Cada una de estas es administrada por alguna congregacion que
hace entrar en sus prácticas piadosas la de vender á todo curioso la
simple vista interior de cada templo. Mediante dinero fué que logramos
visitar las iglesias de Brujas, como casi todas las demas de Bélgica.
Todos los monumentos religiosos de Brujas son interesantes por sus
riquezas artísticas; los mas notables son: la _Catedral_ ó iglesia de
_San-Salvador_, insignificante por su arquitectura, pero llena de
preciosidades de escultura y pintura; la iglesia de _Nuestra-Señora_,
cuya torre tiene proporciones imponentes, y la graciosa iglesita ó
capilla de la _Santa-Sangre_, que dicen debió su nombre á unas cuantas
gotas de muy _legítima_ sangre de Jesucristo traida de Jerusalen por un
conde flamenco.... De resto, merece tambien una visita la _Academia_ de
artes de dibujo, cuyo museo, bastante pobre y mediocre, no interesa sino
por algunos cuadros de Memling y los hermanos Van Eyck.

       *       *       *       *       *

Contáronme en Brujas que allí, como en Gante, los maestros y compañeros
que componen las tradicionales corporaciones de artes, industrias y
oficios, conservan muy curiosas costumbres respecto del modo de
iniciacion ó admision de un nuevo miembro. Así, por ejemplo, cuando
álguien va á incorporarse en la comunidad de los aguadores, el neófito
es conducido á una llanura en procesion y colocado sobre un tonel á
guisa de tribuna; allí arenga y contrae sus empeños, y en seguida el
jefe de la corporacion le vierte en la cabeza un cántaro de agua, aunque
sea en el rigor del invierno. Al punto los compañeros de oficio echan
mano á los barriles de agua que tienen listos en derredor, y cada cual
lanza sobre el infeliz postulante un torrente que lo emparama y
entumece. Cuando el pobre diablo no puede moverse y parece exánime, se
le conduce en procesion á una taberna, donde el aguardiente,
administrado por dentro en gran cantidad, neutraliza los efectos del
baño y completa la fiesta de los aguadores. El método no deja de ser
brutal, pero no carece de lógica, por via de experimentacion
hidroterápica entre gentes que viven siempre en contacto con el agua.

       *       *       *       *       *

La transicion que se hace de Brujas á Ostende es tanto mas sensible
cuanto que se verifica en poco mas de média hora. En vez de una ciudad
antigua y solitaria en medio de su vasta llanura, es una ciudad moderna,
graciosa, elegante, donde al estruendo magnífico del mar se junta el
bullicio de una sociedad eminentemente promiscua, _europea_ en toda la
acepcion del término, ávida de placeres, curiosa de novedades y
enteramente ocupada en pasar el tiempo alegremente.

El panorama de Ostende es uno de los mas bellos y curiosos que se pueden
hallar en las costas europeas del Norte, no obstante la ausencia
absoluta de una topografía pintoresca, tal como se encuentra en otros
puntos. En Ostende la naturaleza no tiene mas encantos ni mas acentos
que los del mar: todo lo demas es obra del hombre. Allí se encuentran
frente á frente la sociedad humana, con todas sus pasiones, sus
vanidades y caprichos, y la inmensidad del mar, con todo su misterio, su
infinita majestad, su asombrosa elocuencia y sus tesoros inagotables de
poesía.... Ningún intermediario, ningún testigo entre las dos potencias,
si no son las formidables fortificaciones de la ciudad, símbolos de la
guerra,--ese delirio de los pueblos que suele tener por cómplice á la
onda colérica del mar!

Ostende es célebre en Europa por sus baños de mar, sus ostras y sus
pesquerías de arenques y bacalao. Si en Ambéres se manifiesta la
actividad comercial de los Belgas, en Ostende tiene su centro ó base
principal la importante industria de la pesca, que produce anualmente
valores bien considerables; sin perjuicio del comercio general que se
hace por ese puerto, gracias á su canal y su ferrocarril. Es á Ostende
que afluyen los vapores belgas ó ingleses que hacen el servicio
permanente de las comunicaciones con los puertos de Lóndres y Dover,
ademas de la línea entre Lóndres y Ambéres. Es de Ostende tambien que
parten todos los años las numerosas flotas de barcas pescadoras, á
buscar en el mar de Noruega y todo el mar del Norte su abundante
provision de harenques y bacalao, que tienen tan extenso consumo en
Europa, en competencia con el producto de la pesca holandesa. Bien
sabido es tambien que Ostende especula con la cria permanente de sus
renombradas ostras. Como las costas arenosas de Bélgica no pueden
abrigar á esos moluscos, los pescadores belgas van á buscarlos á las
costas de Inglaterra para aclimatarlos en ostreras artificiales de donde
salen al consumo.

El tren del ferrocarril se detiene en un gracioso arrabal hácia al
sud-oeste de la ciudad,--arrabal compuesto de hoteles, quintas y
jardines laboriosamente conservados. Salís de la estacion, y os hallais
de repente, como si os mostrasen una vista de cosmorama, cerca del vasto
dique del _Comercio_, repleto de buques mercantes de todas las naciones,
pero principalmente belgas, ingleses y holandeses, cuyas cien banderas
hacen un gracioso juego con las chimeneas de los vapores, los mástiles
de los buques veleros y el colorido pintoresco y la estructura elegante
de los edificios de la ciudad. Atravesais el dique por uno de los dos
puentes movibles, dejando el bullicio del comercio y la navegacion, y al
seguir directamente la hermosa y larga calle de la _Chapelle_ os hallais
en el centro de la graciosa Ostende.

La ciudad, completamente circundada por un vasto foso y fortificaciones
y diques que la defienden de las invasiones del mar, es muy pequeña y no
tiene monumento ni edificio alguno particular. Pero qué gracia en el
conjunto y el estilo sencillo de las construcciones! Todas las calles
rectas, paralelas y cortadas con simetría; los techos rojos y los muros
generalmente blancos; corrillos de gente, llenos de animacion, por todas
partes; donde quiera tiendas y almacenes de modas, de objetos
artísticos, conchas y curiosidades marítimas; un flujo y reflujo
incesante en los numerosos hoteles, de viajeros que llegan ó se van; por
todas partes algo destinado á la diversion, el entretenimiento ó el
_comfort_ de viajeros afluyendo de casi todas las comarcas de Europa.

Por último, salis de la ciudad, salvando el gran foso que la protege, y
á un nivel muy superior os encontrais sobre los malecones de los diques,
sorprendido por la grandiosidad del océano y la singularidad del cuadro
social que teneis á la vista. Por todo el malecon del formidable dique
de defensa, en una extension como de un kilómetro, hormiguea un enjambre
de paseantes, de curiosos de todas las naciones, entretenidos con los
encantos del espectáculo ó los goces de la conversacion. Dominando el
mismo malecon, se alzan como elegantes templetes el _Casino_, el _Faro_
y varios cafés y restauradores, que son los puntos de reunion de la
sociedad elegante que va á tomar los baños de Ostende, ó solamente por
curiosidad y placer. En cada uno de esos lugares reina la animacion de
las familias y los grupos de millares de viajeros. Allí los caprichos de
la moda, las confidencias entre _amigos_ del momento, la maledicencia de
unos, la _chismografía_ política de otros, las intrigas galantes, los
falsos complimientos, las protestas que jamas se cumplirán, los
proyectos y dichos mas ó ménos pretensiosos, la emulacion implacable de
las mujeres á la moda, las farsas de los caballeros de industria, la
insolente coquetería de las cortesanas, las sérias conversaciones de los
hombres de estado en vacaciones, y las truhanerías del estudiante en
peregrinacion á la vapor.

Todos los tipos sociales se confunden allí en el culto comun del placer;
todas las razas europeas, y aun á veces algunas del Nuevo Mundo, tienen
sus representantes; todas las lenguas se hacen oir, ó si la francesa
sirve de órgano al mayor número, se percibe el acento que distingue tan
fuertemente unas de otras á las razas latinas, germánicas, eslavas y
escandinavas.

Pero hay una lengua, un acento universal y formidable que domina y hace
callar á las demas lenguas: la del océano.... Al pié del poderoso dique
se extiende la vasta playa destinada para los baños de mar. Centenares
de casitas ambulantes, sobre ruedas, tiradas por caballos en las horas
de baños, yacen allí á disposicion de los amigos de la hidroterapia; y
multitud de gentes, particularmente mujeres y niños, vagan por el ancho
cascajal, recogiendo conchas, plantas ó piedras curiosas, ó retozando
con las olas de la marea que sube sacudiendo sus crespos torrentes
espumosos, que parecen inmensas serpientes de plata enroscadas en
interminable sucesion. El mar ruge, se recoge, se encrespa, se lanza
colérico sobre la playa en estupendas moles, se estrella y despedaza,
chispea y se desata en mil torbellinos resplandecientes, apagando casi
instantáneamente el chasquido y hervor de cada ola, al retirarse
frotando el cascajo de la amplia liza en que sostiene su combate, con el
estruendo de las grandes ondas que parecen bombardearse en las lejanas
sinuosidades del inmenso abismo....

¡Qué de variedad en aquella aparente monotonía del sublime elemento!
¡Qué de combates y rumores en aquel abismo de inagotable vida y majestad
suprema! ¡Qué de inspiraciones para el poeta, el filósofo y el artista
en el seno de aquella soledad ostensible, que esconde tantos millones y
millones de séres y es el mas grandioso símbolo de la omnipotencia de
Dios y de la divina armonía de la Creacion! Esa sociedad inquieta,
indiferente y ociosa que se agita en presencia de aquella majestad
¿comprende acaso el lenguaje misterioso del océano? No lo sé: lo que sé
es que al alejarnos de aquel espectáculo tan complejo, el hombre nos
parecia mas bello y noble, puesto que ha podido reinar sobre el gran
soberano del abismo!

       *       *       *       *       *



CAPITULO VI.

DE OSTENDE A PARIS.

El nor-oeste de Bélgica.--Courtrai y la frontera.--La ciudad de Lila.
--Douai.--Arras.


Despues de visitar á Ostende, nuestra excursion en Bélgica debia
terminar. Era tiempo de volver á Paris, puesto que el resto del país
flamenco no llama la atencion sino bajo el punto de vista agrícola y
fabril. Por lo que hace al sur de Bélgica, la pintoresca region de la
hoya del Meusa, nos prometíamos poderla conocer mas tarde, al hacer
alguna otra correría.

De Ostende era preciso volver á Brujas (ciudad que, lo diré de paso, es
renombrada por sus mujeres hermosas), y allí debíamos seguir por el
ferrocarril que conduce á Courtrai, en direccion al norte de Francia. La
via que gira por las campiñas occidentales de Flándes es poco
interesante relativamente, si bien es mucho ménos monótona que la de
Brusélas á Ostende, por Gante y Brujas. Donde quiera se abre sobre la
vastísima llanura un inmenso horizonte, y el terreno carece de
inflexiones perceptibles. Por todas partes ricas praderas, campos
esmeradamente cultivados, principalmente cubiertos de plantaciones de
lino, remolachas, lúpulo, tabaco, legumbres y plantas de granos
oleaginosos. Y en medio de esas praderas y esos campos, graciosos
caseríos, ó aldeas ó pequeñas villas, demorando ya á orillas de un
riachuelo, ya á poca distancia de algun canal, y mostrando siempre en la
sencillez de sus edificios, en la pulcritud de los lugares visibles, en
la esmerada conservacion de sus huertos y jardines y en el aire pacífico
y honrado de las gentes, cierto conjunto que forma la mas simpática
armonía.

Un hecho notable en las comarcas flamencas es la feliz distribucion de
la poblacion. Tan presto se la ve concentrada sin exceso en numerosas
villas ó pequeñas ciudades de 8 á 12,000 habitantes, como se la
encuentra naturalmente repartida en pequeñísimas localidades, de
actividad exclusivamente rural, por lo comun, ó dispersa en innumerables
cortijos ó habitaciones campestres. Como el gobierno no ejerce ninguna
accion que concentre artificialmente en las grandes ciudades la
poblacion de obreros y otras gentes en solicitud de altos salarios y una
existencia de lujo, el campesino permanece fiel á su campiña. Así, la
agricultura prospera constantemente, al mismo tiempo que la fabricacion
se desarrolla en las ciudades y villas secundarias; sin que las
costumbres de los trabajadores, el equilibrio de las industrias, ni la
regularidad de los salarios sufran perturbaciones peligrosas, como en
otros países.

La vida del agricultor flamenco es dulce y tranquila, en cuanto lo
permiten sus labores activas y el rigor del clima en el invierno.
Siempre ocupado en algun trabajo, sus faenas varían según las
estaciones. Así, durante los meses propios para los trabajos agrícolas,
toda consagracion del campesino flamenco es para la tierra; cuando el
invierno hace suspender ó terminar aquellos trabajos, el hogar doméstico
se convierte en una pequeña fábrica, ó al ménos un auxiliar de la
fabricacion. Cada labrador se ocupa entónces en las preparaciones que
exigen el lino, el cáñamo, el lúpulo, etc., para ser utilizados en la
fábricas; ó bien en la casa del labrador se fabrican hilados, encajes,
algunos tejidos, cabullas y otros productos industriales. Nada es mas
necesario para la moralidad y el bienestar de las clases trabajadoras,
en países donde la diversidad de estaciones modifica los climas, que la
coexistencia de la agricultura y la industria, en beneficio comun, que
permite aprovechar el tiempo en todos los meses del año.

De Brujas á la frontera franco-belga, en un trayecto de cerca de tres
horas, la via toca en cinco localidades mas ó ménos importantes que,
como ántes he dicho, son notables, como otras de la comarca flamenca,
por su produccion fabril. _Thourout_ es la primera villa en que toca la
via, y no carece de gracia su bonita iglesia; despues se llega á
_Roulers_ (en flamenco _Rosselaere_), notable por su mercado de telas de
lino y cáñamo, su iglesia gótica de _San Miguel_, cuya hermosa torre
domina la ciudad desde una colina, y por haber sido en 1794 campo de una
sangrienta batalla entre los Austríacos y los republicanos Franceses,
estos bajo los órdenes de dos famosos generales: Pichegru y Macdonald.

Algunos minutos despues, la via pasa por _Iseghem_, salva el pequeño rio
_Lys_ y penetra en la considerable ciudad de _Courtrai_ (ó _Kortryk_).
Es curioso notar que la Bélgica tiene precisamente en sus dos
extremidades, de oriente á poniente, dos ciudades esencialmente
manufactureras, que son como los preludios de la grande actividad
relativa de la fabricacion belga. Si Verviers es en el extremo oriental,
ó del lado de Alemania, el primer centro de fabricacion de paños ó
tejidos de lana, _Courtrai_ lo es en el extremo occidental, ó del lado
del norte de Francia, respecto de las telas de lino. Allí son superiores
los tejidos de damascos de hilo propios para el servicio de mesa, y la
fabricacion de encajes merece tambien mucha estimacion. Es sensible que
los pueblos americanos, que hacen tan considerable consumo de artículos
de lino, no hayan procurado establecer relaciones directas con Bélgica,
que les serían muy ventajosas. Un país como este, libre, honrado, muy
poco poderoso, y cuya fabricacion es tan variada como barata y de
excelente calidad, es de los que mas pueden convenir al comercio de las
repúblicas hispano-colombianas.

Courtrai es famosa por la célebre batalla de _las Espuelas_, ganada por
los ciudadanos flamencos, en 1302, contra los Franceses; y la ciudad no
carece de algun valor por sus antiguos monumentos góticos y sus modernos
establecimientos públicos. A media hora de Courtrai, hubimos de
detenernos en _Mouscron_, pequeña villa de cerca de 7,000 habitantes,
donde se halla la Aduana. Era preciso consignar los pasaportes y pasar
bajo la mirada escrutadora de los aduaneros y hombres de la policía. No
he tenido hasta ahora, personalmente, sino motivos de reconocer la
cortesía de los aduaneros franceses (excepto en el puente de Kehl), y
sinembargo recuerdo siempre con disgusto las escenas que he presenciado
en las aduanas, respecto de otros viajeros. Al mostrar nuestro pasaporte
en _Mouscron_ nos dieron el pase sin la menor vacilacion; pero vímos que
varias mujeres ó señoras fueron introducidas á una pieza reservada para
que les registrasen sus vestidos, palpándoles cuidadosamente sus
crinolinas y otros atavíos que suelen ser sospechosos. Acaso habia
motivos fundados para sospechar algun contrabando de encajes belgas,--de
lo cual fueron víctima unos tres ó cuatro jamones que llevaba consigo un
viajero, punzados sin misericordia por los aduaneros para cerciorarse de
que no habia encajes en el interior de las piernas de cerdo.

Como quiera que sea, no es posible ver sin indignacion que el rigor de
las exigencias fiscales implique el sacrificio del pudor ó de la
dignidad del viajero, sometido á la prueba del tacto, el registro, etc.
Entre las muchas razones que condenan como un grave mal la institucion
de las aduanas, no es de poca monta el hecho curioso de la contradiccion
flagrante en que puede hallarse esa institucion con las leyes y
costumbres políticas de un pueblo. Pocos gobiernos se han mostrado hasta
ahora tan rigorosos en eso de registros aduaneros y pasaportes, como el
de Bélgica; y sinembargo ese gobierno es el mas liberal de los
monárquicos del continente, y el pueblo belga es uno de los mas libres
del mundo en sus manifestaciones civiles y políticas, teniendo en el
interior la libertad completa de locomocion. Por fortuna, un nuevo
sistema de tratados comerciales ha hecho entrar despues á Bélgica, como
á Francia, Italia, Alemania, etc., en la amplia via del libre cambio,
tan gloriosamente abierta y casi totalmente recorrida por la inteligente
Inglaterra.

       *       *       *       *       *

Al dejar la estacion de Mouscron se corta en breve la frontera belga y
se entra al territorio frances. La noche habia llegado cuando seguíamos
esa parte de la via, por un suelo algo accidentado, por lo cual no
pudimos darnos cuenta del aspecto de _Tourcoing_ y _Roubaix_, ciudades
importantes por su fabricacion. Nos detuvimos en Lila, capital de
segundo órden en Francia, que teníamos bastante curiosidad de conocer.

El país antiguamente llamado _la Flándes francesa_ figura hoy casi en su
totalidad en el magnífico departamento del _Norte_, el segundo en
poblacion (1,212,500 habitantes) de los 88 en que está dividida la parte
continental del imperio frances. Donde quiera que subsiste la raza
flamenca, las construcciones, la agricultura, la industria, el dialecto
y demas rasgos característicos se sostienen en completa analogía con los
rasgos propios de la Flándes belga. Hasta en el gran número de canales
de navegacion é irrigacion, en la predileccion por el cultivo del lino y
de la remolacha, en la fuerte densidad de la poblacion, y en el esmero
sobresaliente con que se sostienen los trabajos agrícolas, se nota la
similitud de los dos países vecinos, que en un tiempo estuvieron bajo
una misma dominacion.

La mas ligera inspeccion basta para hacer comprender toda la importancia
y las especialidades del departamento del Norte, el mas fuerte de los de
Francia por el conjunto de su produccion,--el que, despues del _Sena_
(Paris, etc.), crece mas en poblacion, con detrimento de otros sin duda,
y uno de los que pesan mas poderosamente en Francia en lo que se refiere
á la política y los negocios económicos. Es curioso un hecho que prueba
cuánto la vieja política del egoismo y la agresion ha falseado la
situacion de los pueblos: no hay en Francia un departamento mas
industrial, rico y laborioso que el del Norte; y sinembargo ninguno hay
que contenga tan gran número de plazas fuertes ó militares[36]. Así,
allí donde todo convida á la paz y exige la paz, sin la cual la
industria no puede prosperar, se hallan á cada paso los símbolos de la
guerra y la devastacion. Las máquinas funcionan enmedio de murallas y
fosos y como á la sombra de los cañones; contraste curioso que envuelve
en cierto modo un epígrama terrible contra la civilizacion actual.

[36] Recuerdo por lo ménos los nombres de ocho plazas militares en el
departamento: Lila (una de las primeras de Europa), Dunquerque, Douai,
Cambrai, Condé, Avesnes, Valenciennes y Gravelines.

Otro hecho notable en el departamento mencionado es la fuerte
concentracion de poblacion en numerosas ciudades bastante considerables,
concentracion indispensable en una provincia esencialmente
manufacturera. Me bastará citar entre esas ciudades las siguientes:

_Lila_, capital del departamento (con unos 130,000 habitantes,
incluyendo los distritos contiguos), poderosa bajo el punto de vista
militar, y de mucha importancia por su produccion fabril muy variada, su
comercio y sus establecimientos públicos y asociaciones de crédito,
economía, prevision y beneficencia;

_Roubaix_ (36,000 habitantes), una de las primeras ciudades
manufactureras de Francia, notable por sus tejidos de algodon y lana;

_Tourcoing_, su vecina (29,000 habitantes), con trabajos de fabricacion
análoga;

_Valenciennes_ (24,000 habitantes), célebre por sus encajes y sus
fábricas de batistas, linones, gasas y otras telas delicadas y
elegantes;

_Cambrai_ (19,000 habitantes), muy notable en la historia por su
arzobispado y varios sucesos importantes, como por la gloria que le dió
el ilustre Fenelon; ciudad que participa al mismo tiempo de las
industrias de Roubaix y Valenciennes, y no carece de valor por sus
monumentos;

_Douai_ (25,000 habitantes), muy industrial y comercial, y digna de
atencion bajo otros aspectos;

En fin, _Dunquerque_ (30,000 habitantes), prescindiendo de muchas
localidades subalternas,--puerto muy importante sobre el mar germánico ó
del Norte, ligado al interior por varios canales de navegacion que
alimentan un comercio considerable.

Poco aprovechamos las horas consagradas á visitar á Lila, porque llovia
constantemente. Situada sobre las orillas de dos canales, en el centro
de un amplio y rico valle, pero encerrada por sus formidables
fortificaciones, Lila parece reclamar el aire libre que le niegan las
exigencias militares. Una inmensa masa de obreros vive acumulada ó casi
asfixiada en aquella capital; y á pesar de las nuevas construcciones,
del progreso de la industria y de los esfuerzos que se hacen todos los
dias, sea por medio de la beneficencia, sea introduciendo grandes
mejoras en la organizacion de las fábricas y manufacturas, me pareció
evidente el malestar de las clases trabajadoras. Su modo de alojamiento
es deplorable en lo general, y no obstante la existencia de varias
sociedades de prevision, economía y socorros mutuos, el número de
indigentes es muy considerable y muy fuerte la suma anual que se
invierte en actos de asistencia pública, mal dirigida en mi concepto.

Bajo el aspecto material Lila es interesante, pues aunque hay en su
conjunto cierto aire de tristeza y monotonía (no obstante el gran
movimiento fabril y comercial) las calles son generalmente anchas, y
abundan los edificios de buena planta y grandes proporciones.
Sinembargo, Lila no tiene atractivos para el artista ó el viajero que
busca impresiones gratas y pasajeras. Lo que allí se puede observar con
provecho es el desarrollo industrial y agrícola y el estado social de
las clases trabajadoras.

Desde Lila hasta cerca de Amiens, ál traves de los departamentos del
_Norte_, _Paso-de-Calais_ y _Somma_ (_Somme_), el terreno es bastante
accidentado, relativamente, á causa del trayecto que hace la via de la
hoya del Escalda á la del rio _Somma_. Tócase por esa vía,
sucesivamente, en las ciudades de _Douai_ y _Arras_, que son las mas
importantes; y donde quiera se ven inmensas plantaciones de remolachas y
lino, algunas de tabaco, colza y otros granos oleaginosos,--notándose
bien en todo el país que el cultivo ha llegado á un alto grado de
progreso. En Francia, como en todas partes, se ve persistir ese fenómeno
curioso de la superioridad del norte respecto del sur, en el progreso de
la industria y de la agricultura, como de las artes comunes.

Douai, situada sobre las orillas del pequeño rio _Scarpe_, afluente
principal del alto Escalda, es una ciudad de aspecto agradable, muy
antigua y bastante bien construida. Una vasta llanura la rodea por todas
partes, y dentro de sus importantes fortificaciones medran muchas
industrias y se mantienen establecimientos públicos que no carecen de
interes.

_Arras_, plaza militar igualmente (con cerca de 30,000 habitantes) es la
capital del departamento del _Paso-de-Calais_, el tercero de los Francia
por su poblacion (712,846 habitantes), notable tambien pos sus plazas de
guerra, terrestres y marítimas. Aquella ciudad no es ménos importante
que las anteriores bajo el punto de vista industrial. Su fabricion es
tan activa como variada, y algunos de sus monumentos é institutos
públicos merecen atencion. Al pasar por allí no puedo uno ménos que
estremecerse y afligirse, ya recordando los nombres de Robespierre y
José Lebon, terribles hijos de Arras, ya pensado en la instabilidad de
las revoluciones políticas y sociales que parecen mas trascendentales
para los pueblos. Efectivamente, la Revolucion francesa produjo inmensos
resultados que donde quiera se palpan. Pero es triste ver que el gran
pueblo que la realizó está todavía esperando, despues de setenta años de
peripecias políticas, el cumplimiento de los promesas de libertad hechas
en los terribles dias de una lucha titánica. La libertad, por la cual
creyó luchar sinceramente Robespierre, no ha venido todavía; pero quedan
aún los recuerdos sangrientos que despierta el nombre del diputado de
Arras. Al ménos él fué sincero en su fanatismo republicano, y pagó con
su cabeza sus extravios y sus abusos. La esterilidad de su sangrienta
obra servirá para probar que no es durable sino la verdadera libertad:
la que respeta las creencias ajenas, sin sustituir el despotismo de
muchos al de uno solo, so pretexto de salud pública. Talvez no está
léjos el día en que los pueblos que se llaman democráticos reconocerán
que la democracia no puede ser una organizacion justa, y por lo mismo
consistente y fecunda, sino á condicion de respetar y asegurar la
armonía de estos dos derechos que, derivándose el uno del otro, forman
juntos el derecho humano: el de la libertad completa del individuo, en
lo que le es personal; y el de la autoridad soberana del mayor número
social, libremente constituida, respecto de los intereses rigorosamente
colectivos. La Revolucion francesa, tal como la comprendió y la sirvió
Robespierre, no ha reconocido sino el segundo de esos derechos--el
derivativo: el porvenir traerá la garantía del primero, que es el
primitivo--la fuente de toda justicia social.



FIN

Paris--Imprenta de E Thunot y Cª, calle Racine, 2º

[Ilustracion: MAPA DE ITINERARIOS DE LA SEGUNDA SERIE]

[Ilustracion: Grabado por Erhard Calle Bonaparte 42 Paris]

Imprenta de Thierry hermanos Cite Bergere 1

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PUBLICADAS EN PARIS

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(2º COLECCION DE POESIAS).
1 vol en 18º mayor, con retrato del autor,--396 páginas.

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EN PARIS, Libreria de L Hachette y Cª, boulevard Saint Germain, nº 77
                 Libreria española, rue Fayard, n° 2.
EN LONDRES, Don R de Silva Ferro, Moorgate Street n° 43.
EN SAN-THOMAS, Señor Abigail Lozano, consul del Perú.
EN BOGOTA (COLOMBIA), Agencia general de Percua Gamba, Camacho
    Roldan y Cª,--y Samper y Cª.
EN CARACAS (COLOMBIA) Señores Rojas Hermanos.
EN LIMA (PERÚ), Senor Don Manuel Amunátegui.





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