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Title: La emancipacion de los esclavos en los Estados Unidos
Author: Labra, Rafael María de
Language: Spanish
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Copyright Status: Not copyrighted in the United States. If you live elsewhere check the laws of your country before downloading this ebook. See comments about copyright issues at end of book.

*** Start of this Doctrine Publishing Corporation Digital Book "La emancipacion de los esclavos en los Estados Unidos" ***

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  Nota del Transcriptor:

  Errores obvios de imprenta han sido corregidos.
  Páginas en blanco han sido eliminadas.
  Letras itálicas son denotadas con _líneas_.
  Letras oscuras son denotadas con =signos de igual=.



  PROPAGANDA ANTI-ESCLAVISTA

  LA EMANCIPACION

  DE LOS ESCLAVOS

  EN LOS ESTADOS-UNIDOS

  POR

  RAFAEL MARIA DE LABRA


  [Ilustración]


  MADRID SOCIEDAD ABOLICIONISTA ESPAÑOLA

  VALVERDE, 23 Y 27, 3.º

  1873



AL LECTOR


Poco tiempo hace, la _Sociedad Abolicionista Española_ publicó un
notable discurso pronunciado por mi querido amigo D. Gabriel Rodriguez,
en las Conferencias del teatro de Lope de Rueda, sobre la abolicion en
los Estados-Unidos.

Más tarde, un laborioso y discretísimo escritor, D. Ladislao Corral,
honró las columnas de _El Abolicionista_ con un escelente extracto de la
curiosa obra de Mr. Robert Sommers sobre los _Estados del Sur despues de
la guerra_.

Estos dos trabajos podrian haberme escusado de poner manos en el
presente, porque es imposible que yo aventaje, ni hoy ni nunca, á las
dos personas citadas, en riqueza de conocimientos y profundidad de
observacion; pero los límites naturales de todo discurso y las
exigencias de un periódico de las reducidas dimensiones de _El
Abolicionista_, impidieron, así al Sr. Rodriguez, como al Sr. Corral,
tratar en sus respectivas obras con cierta detencion determinados puntos
y traer al debate las pruebas de muchos de sus asertos.

Esto por una parte, y por otra, la inminencia de un debate, en el seno
de las Córtes, sobre la abolicion en Cuba, cuyas condiciones tienen que
ofrecer cierta analogía con las de la abolicion en la gran República
norte-americana, me excitan á publicar los apuntes que van á
continuacion.

Para reunirlos y ordenarlos, he necesitado poner á contribucion á muchas
personas conocedoras prácticamente de la situacion actual de los
Estados-Unidos, así como he acudido á algunos libros no muy conocidos, y
ménos estudiados, en nuestro país, sobre las cosas americanas. De aquí
que pueda responder absolutamente de la exactitud de los datos y las
referencias que en este folleto consigno.

Por lo demás, tengo por inútil decir que concedo escasa importancia á
este trabajo--como obra de estudio y reflexion. Lo he hecho de prisa y
sin más pretensiones que la de dar á conocer, con toda la brevedad
posible, cómo se realizó la abolicion en los Estados-Unidos--para
asombro de los esclavistas y enseñanza de los republicanos.

Dentro de pocas semanas, saldrá á luz otro libro mio, mucho más estenso,
sobre la _Abolicion de la esclavitud bajo el punto de vista económico_.
No presumo gran cosa respecto de su valor; pecará tambien de ligero, sin
género de duda; de ningun modo revestirá la importancia de las obras de
Cochin ó de Malheiro; pero allí encontrará el lector más noticias sobre
el éxito de la abolicion en los principales pueblos del mundo
contemporáneo. ¡Nueva prueba de la fecundidad de los principios
democráticos y de la eficacia de los procedimientos radicales!

En este folleto me limito á los Estados-Unidos.

     Labra.

Julio 1873.



ÍNDICE


                                         PÁGINAS.

  PRÓLOGO                                       1

    I. Los Estados-Unidos en 1860               4

   II. Antecedentes de la abolicion            22

  III. La abolicion en 1863 y 1864             33

   IV. Los procedimientos abolicionistas       44

    V. Los efectos de la abolicion             57



  LA EMANCIPACION DE LOS ESCLAVOS

  EN

  LOS ESTADOS-UNIDOS


Antes de entrar en materia necesito hacer algunas advertencias. Es la
primera, que el trabajo que ahora comienzo tiene un carácter muy
modesto, pues que se refiere punto ménos que exclusivamente al aspecto
económico de la República norte-americana. La segunda, que la
experiencia intentada en los Estados-Unidos aún no puede ser apreciada
en su justo valor, porque habiendo comenzado en 1862, todavía no ha
concluido su segundo período, ó sea el período de la convalecencia y la
reparacion.

Despues hay que notar que, escribiéndose este capítulo con un fin
político, y para que el lector haga las comparaciones pertinentes con
nuestras Antillas, en realidad entre éstas y la grande República
americana hay tales diferencias, que, rigorosamente hablando, toda
analogía desaparece, aun tratándose solo del problema de la esclavitud.
Porque, con efecto, nadie podrá prescindir de que los Estados-Unidos son
una gran nacion, para la cual el problema de la esclavitud llegó á ser
el primer problema, mientras que nuestras Antillas son unas meras
dependencias de España, preocupada, al par que de la cuestion social
ultramarina, de otras no ménos graves cuestiones entrañadas en la
situacion general del país.

De igual suerte, tampoco es posible pasar por alto que el problema de la
abolicion se complica en el Norte de América con la guerra civil y la
cuestion de la separacion de ciertos Estados, siendo de advertir que los
poseedores de esclavos y los resistentes á la abolicion son precisamente
los separatistas, mientras que en nuestras colonias, ó no hay guerra,
como en Puerto-Rico, ó la lucha entre los insurrectos y el Gobierno
toma, como en Cuba, un carácter perfectamente distinto en su orígen, su
actualidad y su sentido, al de la contienda sostenida por los ejércitos
de Lee y de Grant y los esfuerzos de Davis y Lincoln.

Por último, conviene no olvidar que las proporciones y la importancia
que la esclavitud en sí misma tenia en los Estados-Unidos, eran muy
diversas á las que ofrece en nuestras islas de Cuba y Puerto-Rico. Allí
el número de esclavos llegaba á 3.953.760 al lado de 488.005 hombres de
color libres y 27.003.224 blancos en una extension de más de ocho
millones de kilómetros cuadrados. Aquí se trata de comarcas pequeñas,
cuyos límites fija el mar y cuya poblacion total, donde más, pasa
difícilmente de millon y medio de almas.

Verdad es, sin embargo, que cuando de la esclavitud se habla es
costumbre referir todas las observaciones á los trece Estados del Sur.
Pero así y todo, sucede que siempre hay una diferencia inmensa entre
esta vasta extension de 2.000.000 de kilómetros, poblados por 11.830.000
almas (7.830.000 de blancos, 146.700 negros libres y 3.855.000 esclavos)
y que representaba, sin comprender el valor de los siervos, las dos
séptimas partes de la riqueza de toda la República, y el territorio y
las condiciones de aislamiento y de vida mercantil de nuestras Antillas.

Para estar más dentro de lo juicioso, seria preciso fijarse aisladamente
en cada uno de aquellos Estados conocidos por esclavistas; en el de
Virginia, por ejemplo, que tenia 1.596.318 habitantes (de ellos sobre
490.000 esclavos) en una extension de 61.352 millas cuadradas, ó en el
de la Luisiana, que tenia 331.000 esclavos al lado de unos 600.000
habitantes libres; pero sobre que esto no seria aun exacto, pues que las
medidas tomadas para la abolicion en los Estados-Unidos nunca
respondieron á un interés local, ni revistieron, por tanto, el carácter
particular que aquel interés supone, no tengo inconveniente en declarar
que carezco de la mayor parte de los documentos que incompletos han
publicado en estos últimos años y para fines especiales los Gobiernos de
los Estados aludidos.

Por esto, pues, he de limitar mis ligeras apreciaciones á los Estados
del Sur, y si de algun Estado particular hablo, entiéndase que lo hago
con todas las reservas y salvedades que la falta de datos precisos y
_oficiales_ imponen como necesarias.

Y despues de esto y para abordar la cuestion, me permitiré traer á la
memoria del lector algunas noticias históricas y geográficas, referentes
á los Estados-Unidos. Perdóneseme si ofendo alguna susceptibilidad
científica, pero no se olvide el carácter especial de este modestísimo
trabajo.



I.

Los Estados del Sur en 1860.


Compónese la República, como es notorio, de 34 Estados y 8 territorios,
amen del terreno ocupado por los indios. Junto todo el dominio de la
Confederacion norte-americana, comprende nada ménos de 8.526.124
kilómetros. De esta vastísima extension solo la cuarta parte (2.117.334
k. c.) constituia la República en sus comienzos, en el último cuarto del
siglo XVIII. De entonces acá verificáronse las anexiones de la Luisiana
(1808), la Florida (1819) y Tejas (1845).

La costumbre, autorizada por la historia de las disensiones políticas y
económicas de los Estados-Unidos, tenia establecida la division de la
República en Estados del Norte y del Sur, sin que fuera dado fundar
verdaderamente semejante division en aquellas condiciones físicas y
naturales, que de ordinario se estiman para hacer las divisiones de
tierras y las clasificaciones de comarcas, en los tratados de geografía.
De esta manera, los Estados del Norte, que eran veintiuno (Maine,
Vermont, Nuevo Hampshire, Nueva-York, Massachussetts, Connecticut,
Pensilvania, Ohio, Maryland, Nueva Jersey, Rhode-Island, Delaware,
Indiana, Illinois, Michigan, Wisconsin, Yowa, Minnesota, California,
Oregon y Kansas), estaban caracterizados por su espíritu radicalmente
democrático--y en este concepto los Estados del N. O. eran los que más
se distinguian,--por su opinion cada vez más acentuada contra la
esclavitud, por su sentido unificador, por el predominio de las ideas
proteccionistas en el órden económico, y, en fin, por la importancia de
sus intereses esencialmente fabriles,--aparte de los que suponia la
explotacion de minas y la cria de ganados á que se dedicaban muy
particularmente las comarcas del O.

Por el contrario, los 13 Estados del Sur (Virginia, las dos Carolinas,
Kentucky, Tennessee, Missouri, Missisipí, Luisiana, Florida, Tejas,
Alabama, Georgia y Arkansas), se distinguian por su espíritu
oligárquico, su apego á la esclavitud, sus tendencias libre-cambistas y
sus intereses esencialmente agrícolas y mercantiles.

Nótese, empero, que algunos Estados de ambos grupos venian á representar
un sentido de mayor conciliacion y más suavidad en sus aspiraciones
políticas, económicas y sobre todo sociales. En este caso se hallaban
los llamados _Border States_, ó sean Virginia, Kentucky, Missouri,
Delaware y Maryland. En los tres primeros tenian cierta importancia los
_farmers_ ó poseedores de ménos de cinco esclavos y el elemento
trabajador conocido, en las colonias francesas, con el nombre de _petits
blancs_, y en las nuestras con el de _guagiros_ y _gibaros_. En cuanto á
los segundos, á pesar de ser colocados generalmente entre los Estados
libres, poseian esclavos, llegando éstos á 87.189 en Maryland y 1.758 en
Delaware; si bien la superioridad numérica del elemento libre era en
aquellos paises verdaderamente excepcional.

Aun dentro de los _Border States_ habia sus diferencias, pues que no
eran ni podian representar absolutamente lo mismo Estados como Virginia,
donde tenia asiento la gran industria de la cria y fomento de esclavos,
que aquellos otros que, como Missouri y Kentucky, despues de algunas
dudas, se negaron á seguir á los separatistas del Sur en la guerra
civil, y más aun los que como Delaware y Maryland, desde el primer
momento estuvieron del lado de la Union.

A estas comarcas habia que unir--para formar exacto juicio de la
importancia, extension y poblacion de la República--el distrito de
Colombia (donde residian los poderes centrales), los llamados, en el
lenguaje oficial de la Confederacion norte-americana, _territorios_
(Colorado, Utah, Washington, Nueva Méjico, Nebraska, Nevada y Dacotah),
y, por último, la parte habitada por los indios. Apreciado todo, la
poblacion de la República llegaba en 1860 á 31.709.281 habitantes: de
ellos 3.953.760 esclavos, 488.005 negros libres, 44.021 indios
aborígenes, sobre 304.192 indios al O. de Arkansas, 35.933 chinos y el
resto blancos, entre los cuales se contaban cerca de 1.500.000 alemanes
naturalizados, 1.600.000 irlandeses, 430.000 ingleses y, en fin, hasta
un total de 4.000.000 de extranjeros[1].

     [1] Censo de 1860.

La poblacion de los quince Estados de esclavos (incluyendo el Delaware y
el Maryland, y aun el distrito de Colombia, donde existian tambien 3.181
esclavos) pasaba de 12.500.000 almas, siendo 8.300.000 los blancos,
261.000 los hombres de color libres y 3.950.000 los esclavos, poseidos
segun Mr. Bow (en su _Census Reports_ for 1850) por 186.551 personas. De
modo que las proporciones oran respectivamente, 65'7, 2'09 y 32'21 por
100 del total de habitantes. La extension del país era de 2.391.500
kilómetros, de modo que la densidad de poblacion venia á ser de 5 almas
por kilómetro[2].

     [2] Los Estados libres, el distrito de Colombia y los territorios
     tenian una poblacion de 19.201.546 habitantes: de ellos 18.936.579
     blancos y 237.218 negros.

     Véase _Cairnes_: Slave Power.

En Cuba estas cifras tienen otra importancia. La relacion de la raza
blanca, esclava y negra libre con el total de la poblacion de la isla
viene á ser de 54'21, 27'12 y 16'62 por 100[3]. La densidad de poblacion
está representada por unas 15 almas por kilómetro c. Y no digamos nada
de Puerto-Rico, donde hay sobre 70 habitantes por kilómetro.

     [3] Los chinos vienen á ser el 2'5 por 100.

Pero todos estos datos no revisten, para la cuestion que aquí se
ventila, la importancia que tienen los que arroja el exámen particular
de cada uno de los Estados que en conjunto han sido aludidos[4].

     [4] Ultimamente se ha descubierto que tambien los indios poseian
     esclavos. El censo de 1860 arrojaba 2.297 esclavos entre los
     choctaws, 2.504 entre los greek, etc., etc. Bigelow calcula que
     habia un esclavo por cada ocho indios. Solo los seminoles no tenian
     siervos.

Por lo que arriba se ha dicho, los representantes genuinos del
esclavismo norte-americano fueron los once Estados rebeldes, cuyas
cifras de poblacion eran estas:

                           Negros
              Esclavos.    libres.     Blancos.     Total.
             ----------    -------    ---------   ----------
  Alabama      435.080       2.690      526.722     964.492
  Arkansas     111.115         144      324.171     435.430
  Florida       61.745         932       77.748     140.425
  Georgia      462.198       3.500      591.588   1.057.286
  Luisiana     331.726      18.647      557.629     908.002
  Missisipí    436.631         773      353.901     791.305
  Carolina N   331.059      30.463      631.100     992.622
  Carolina S   402.406       9.914      291.388     703.708
  Virginia     490.865      58.042    1.047.411   1.596.318
  Tennessee    275.719       7.300      826.782   1.109.801
  Tejas        182.566         335      421.294     604.195
             ----------    -------    ---------   ----------
             3.521.110     132.740    5.649.734   9.303.584

Como se vé, en la generalidad de estos Estados la poblacion esclava
representaba sobre el 40 por 100 del total. El elemento libre, de color,
era punto ménos que insignificante, puesto que no pasaba, donde más
(fuera de Virginia), del 3 por 100, siendo la proporcion, en la
universalidad de los Estados, de 1'3 por 100 del total de habitantes de
las trece comarcas; á lo que hay que añadir que la raza blanca se
abstenia, como en todos los paises esclavistas, del trabajo más
necesario en aquellas tierras: del trabajo del campo. Así en 1850 el
Censo arrojaba solo 803.052 personas mayores de quince años, dedicadas á
los trabajos agrícolas en las comarcas del Sur, en cuya poblacion
figuraban los blancos por 6 millones: señalándose la Virginia
occidental, el Tennessee oriental, Tejas, Kentucky, una parte del
Alabama y otra de la Carolina del Norte como los paises del Sur, en que
más individuos de la raza caucásica se ocupaban en las labores
campestres[5].

     [5] V. _Sargent_.--Les Etats Confederés et l'esclavage, chap. VII.
     Les petits blancs.

La densidad de poblacion en los Estados referidos era escasísima. Por
término medio, cada uno de ellos tenia una extension de 130.000
kilómetros cuadrados (excepcion hecha de Tejas, que pasaba de 600.000):
de modo que la densidad venia á ser en el caso ordinario de 5 almas por
kilómetro. La Florida no llegaba á un habitante por kilómetro. Tejas
alcanzaba á uno. Virginia pasaba de 10. Habidos en cuenta el total de
kilómetros que constituian la superficie de los 13 Estados y la
poblacion total de estos, la poblacion general se aproximaban á 25 almas
por k. c.[6]

     [6] V. _Block_.--Dictionnaire politique.--Etats Unis.

     V. _Bigelow_.--Les Etats Unis en 1863.--Appendice.

No mejores eran las cifras relativas á los dos Estados del Sur, que aun
cuando con grandes intereses esclavistas, no quisieron seguir á los
rebeldes en la guerra. Otra cosa, empero, sucedia con los dos Estados
del Norte que poseian esclavos, pero donde los intereses del progreso
habian logrado llevar la voz.--Y es conveniente fijarse en estos
Estados, porque, como despues diré, la abolicion no tuvo para ellos el
carácter de una medida de guerra, y por tanto, los _amos_ pudieron muy
bien prepararse para un golpe, que de todos modos, y más por no haber
existido indemnizacion, fué duro y terrible.

La poblacion blanca del Delaware era de 90.389 individuos; los negros
libres llegaban á 19.829; los esclavos á 1.798; y la extension del país
era de 546 kilómetros c. De modo que la densidad de poblacion venia á
ser de 205 habitantes por k. c., tipo verdaderamente excepcional, y los
esclavos representaban el 17 por 100 de la poblacion total (112.016). El
Maryland tenia una extension de 28.380 k.: la poblacion era de 689.049
almas: los esclavos 87.189: los negros libres 83.942: los blancos
517.918. De modo que la densidad de poblacion estaba representada por 24
habitantes por k. c.; y los esclavos, que eran casi tantos como los
negros libres, apenas figuraban por el 13 por 100 de la poblacion total
del Estado.

En cambio las proporciones de Kentucky y del Missouri eran estas:

                        Negros
             Esclavos.  libres.   Blancos.     Total.
             --------   ------   ---------   ---------
  Kentucky    225.483   10.684     919.517   1.155.684
  Missouri    114.931    3.572   1.063.509   1.182.012

La extension del Kentucky era de unos 97.000 kilómetros c., y cerca del
doble la del Missouri. De modo que la densidad de poblacion venia á ser
de 16 y 7 por k. c. En el primero, los esclavos representaban el 14 por
100 de la poblacion total: en el segundo el 9. Como se vé, ninguna de
estas cifras llega á las de nuestro Puerto-Rico, aunque algunas sean
mejores que las de Cuba.

Pero todavía hay que considerar más. Como he indicado someramente al
principio, los Estados del Sur se distinguian por la importancia que en
ellos tenia el comercio, y principalmente la agricultura, representada
en toda la Confederacion por 163.261.369 fincas ó plantaciones, cuyo
valor era de 6.650.872.500 dollars, así como el de los instrumentos y
máquinas agrícolas llegaba á 6.897 millones. La industria en 1860 solo
ocupaba, en el Sur, á 110.000 personas, entre ellas muchos esclavos. En
1850, las fincas y plantaciones llegaban segun las notas del célebre
Atlas Colton, á 373.106, poseidas por 173.000 _planters_ y otros tantos
_farmers_[7].

     [7] Mr. Sargent se explica así:

     «La industria del Sur es poca cosa. En 1860 no ocupaba más que
     110.110 personas, entre ellas muchos esclavos. La marina mercante
     no es más considerable, puesto que solo requiere los servicios de
     un pequeño número de marinos, bien para el cabotaje, bien para el
     comercio exterior. Los tres cuartos del personal empleado en los
     canales, rios y caminos de hierro son extranjeros, alemanes é
     irlandeses en su mayor parte: el resto es de esclavos. Sábese por
     penosa esperiencia que para un servicio exacto y constante en los
     medios de trasporte, no hay que contar de modo alguno con los
     blancos del Sur. En los vastos bosques de la Carolina del Norte, la
     mayoría de los trabajadores, que allí figuran por millares, se
     compone de esclavos. En las ciudades del Sur, los domésticos de los
     hoteles, los obreros ordinarios, los mecánicos y artesanos son, en
     una proporcion análoga, negros ó extranjeros. Por otra parte, la
     caza es abundante en todo el territorio de la Confederacion y hasta
     en la vecindad de las grandes ciudades: así que la escopeta y la
     pesca dan, sin que sea preciso trabajar, una alimentacion
     suficiente mientras que la dulzura del clima permite grandes
     economías en el vestido. Hé aquí los motivos de una vida indolente
     y perezosa.»

Los Estados del Norte se dedicaban con más ardor á la industria, sobre
todo al hierro, cuyos productos llegaron á representar en 1860 sobre
67.828.000 dollars, ocupando no ménos de 70.000 obreros en todo el país.
Del propio modo las filaturas de algodon llegaron á dar en aquel mismo
año un valor de 115 millones y pico de dollars, siendo de advertir que
de las 915 fábricas que existian en aquella fecha, solo 194 pertenecian
á los Estados del Sur y del O. No ménos importancia tenian las filaturas
de lana, de las cuales existian, en 1860, unas 2.000 que habian
fabricado productos por valor de más de 68 millones de duros. Por
último, la fabricacion de cueros tenia una gran importancia en los
Estados del Norte, llegando á producir poco ménos de 70 millones de
dollars[8].

     [8] Bigelow.--Liw. IX. Manufactures-Commene el navigation.

Rivalizando con estas industrias, el Norte ofrecia sus minas y sus
pesquerías. Las últimas habian llegado á producir cerca de 13 millones
de pesos, marchando á la cabeza Massachussetts. Las primeras, sobre todo
de oro, de cobre y de petróleo, tenian su asiento en el O., alcanzando
su explotacion proporciones excepcionales.--Tal riqueza calculada como
produccion, en 1860, por el Director de Estadística, en 1.900 millones
de pesos, puede referirse--hablando con cierta generalidad--á los
Estados no esclavistas.

Los del Sur tenian otro carácter. Su riqueza estaba en el suelo, en las
plantaciones de algodon, de tabaco, de caña y de maíz, así como en la
cria y explotacion de ganados, entre ellos el humano, ó sea el de
esclavos, que llegó á importar tanto, que quizá una de las más poderosas
razones que á partir de 1840 pesaron en ciertos políticos del Sur para
resistir la tendencia favorable al renacimiento de la _trata_, que se
advertia en la Carolina del Sur, la Luisiana y algun otro Estado, fué la
necesidad de _proteger_ la industria _nacional_ de la cria de siervos.

El algodon introducido en la gran República casi al dia siguiente de
importada en ella la esclavitud, no tuvo verdadera importancia hasta
1830. De entonces data su progreso, y tan acelerado, que siendo la
última cosecha del decenio de 1830-40 de unos 2.445.000 balas, el
término medio del quinquenio inmediato (1851-56) no bajó de 3 millones,
figurando en 1860 por 3.656.086, producidos en su casi totalidad por las
74.031 _plantaciones_ de los Estados del Sur--principalmente del
Alabama, el Missisipí, Georgia y las Carolinas; que en esto empleaban
diez años antes sobre 1.800.000 esclavos[9].

     [9] De Bow's _Census Reports for 1850_.

El tabaco ha sido por mucho tiempo y hasta muy entrado el siglo actual,
en que le ganó la palma el algodon, la planta esclavista por excelencia.
Cerca de 16.000 plantaciones existian en 1860; de ellas la tercera parte
en el Kentucky: la otra en Virginia y el resto en el Tennessee, el
Maryland y algunos otros Estados. El número de acres dedicado á este
cultivo era de 400.000, y sus productos habian sido, en 1840,
219.163.319 libras: en 1850, 199.752.655: en 1860, hasta 428.121.000, ó
sea un valor de 14.000.000 de dollars.

La caña tenia por patria la Luisiana, pues que de 2.681 plantaciones,
1558 pertenecian á aquel Estado, 958 á la Florida y 165 á Tejas. Sus
productos habian llegado (solo en aquellos Estados que lo venian á
monopolizar), en 1860, á 302.205 bocoyes y 16.337.080 _gallons_ de miel.
El maíz, que por sí solo representa más que todo el trigo, el algodon,
el arroz y el tabaco de los Estados-Unidos, se repartia por toda la
República, figurando, en 1860, por más de 830.451.700 _bushels_[10]; y
el arroz, cultivado con preferencia en las Carolinas y en Georgia, subia
á 187 millones de libras.

     [10] El _bushels_ es una medida de 36 litros.

A esto habria que agregar, para tener una ligerísima idea de la
produccion agrícola de los Estados, el trigo cultivado con preferencia
en el Illinois, el Wisconsin y los Estados del N. O. y la explotacion
del ganado, en que rivalizaban los valles del Far-West con las
magníficas praderas del Missisipí y de Arkansas.

De todos estos productos, la casi totalidad del maíz y del ganado se
consumian en el país: las cuatro quintas partes del algodon se
exportaban principalmente para Inglaterra, y la exportacion del tabaco
no bajaba de 16 millones de pesos anuales[11].

     [11] Mr. Bigelow, de quien tomo una buena parte de estos datos,
     dice que los 2/5 del tabaco que se consume en Europa procede de los
     Estados-Unidos. En cambio en estos entran cigarros de Cuba por
     3.000.000 de pesos.

     Livre VIII. Ressources agricoles.

La explotacion agrícola se hacia por los sudistas en grande escala, y
mediante la gran propiedad y el cultivo extensivo. Así es, que el tipo
de 200 acres[12] que por término medio venian á tener las haciendas en
la República americana, quedaba generalmente muy por bajo de la realidad
en las Carolinas, Georgia, Virginia y la Luisiana. Además, mientras en
los Estados del Centro y en los del Norte, por ejemplo, las tierras
cultivadas representaban respectivamente el 35 y el 26 por 100 del total
del territorio, en los Estados del Sur apenas pasaban del 16, y en los
del S. O. del 10. En tanto, la proporcion de las tierras cultivadas con
la superficie total de la República era de 14'72 por 100 en los Estados
libres; el 10'09 en los de esclavos, y en general en todos los Estados
el 7'71, cifras verdaderamente notables si se considera que el
territorio de los Estados esclavistas representaba casi igual, en
superficie, al de los Estados libres. Por último, mientras el precio del
acre era en el Centro de 28 dollars, en el Norte de 20, y en el N. E. de
11, en el Sur no excedia de 6[13].

     [12] El acre equivale á 40 áreas y 16 centiáreas.

     [13] Estos tienen 1.001.891 millas cuadradas y los otros 926.944.

Todo esto demuestra perfectamente lo artificial del régimen de la
propiedad en los Estados del Sur y los grandes vacíos que en el órden de
la produccion existian en ellos. Sin duda la soberbia del _plantador_ no
le permitia ver estos defectos y mucho ménos confesarlos. Su abandono y
el mismo corruptor refinamiento de sus costumbres no toleraban el exámen
detenido de la situacion económica del país; como hacia imposible toda
mejora en el órden de la servidumbre, que allí alcanzó un grado de
dureza célebre en los anales de la esclavitud moderna, llevando á la
sociedad americana á la negacion más perfecta de todo sentimiento
levantado y todo progreso moral.

Calhoun decia que «la esclavitud era el más seguro y sólido fundamento
de las instituciones libres.» Stephens afirmaba que «la servidumbre era
la condicion que la naturaleza y la moral asignaban al negro.» El doctor
Thornwell--un pastor protestante--escribia que «la _trata_ era la más
bella de todas las sociedades de misiones;» y un grupo considerable de
ministros de varias iglesias cristianas osaba declarar «que el
abolicionismo era un obstáculo á los planes de Dios.»

La prensa sudista continuaba estas predicaciones. _El Southern Literary
Messenger_ se enfurecia contra los abolicionistas, de quienes afirmaba
«que en el fondo de su alma no deseaban ver difundida y perpetuada en
toda la tierra la esclavitud, como medio de reforma humana, medio que en
importancia, en dignidad y en santidad no cede á la religion
cristiana.»--_El Richmond Enquirer_ añadia: «...Una sociedad libre, á la
larga, es una sociedad imposible, una sociedad hambrienta,
desmoralizada, insurrecta. La política y la humanidad exigen de consumo
que no se impongan á los pueblos nuevos y á las generaciones futuras las
desdichas de la libertad. Hasta hoy los defensores de la esclavitud se
quedaban á medio camino. No legitimaban más que la servidumbre de los
negros. Así abandonaban el principio, pues que equivalia á convenir en
que la servidumbre aplicada á otros que á los africanos es mala. Hoy
afirmamos que la esclavitud es justa, natural y necesaria. Salta á los
ojos que los negros deben ser, mejor que los blancos, esclavos, porque
por naturaleza son capaces solo de trabajar, y no de mandar; pero no es
ménos verdad que en sí mismo el principio de la esclavitud es
indiferente al color de la piel.»[14]

     [14] _Sargent._--Les Etats Confederés, etc. Chap. II.

«¿Qué progreso--dice M. Sargent (de Filadelfia), de cuyo libro sobre
_Los Estados confederados y la esclavitud en 1863_, tomo estas
curiosísimas citas,--qué progreso podia esperarse de un país en que el
clero, los escritores, el pueblo y los hombres de gobierno estaban
penetrados, ó más bien _infestados_ de las ideas antes expuestas?»

No faltó, empero, quien procurase sacar á los esclavistas de su estúpida
confianza, con el elocuente é irrebatible lenguaje de los números. Lo
que en el órden moral hizo la ilustre Enriqueta Stowe, y en el órden
político realizaron el mártir Brown y el infatigable Greely, lo intentó
y consiguió Helper, con su libro _The Impending Crisis at the South and
how to meet it_[15].

     [15] Este libro produjo tanta sensacion, que los esclavistas de
     Washington llegaron á pretender que en castigo Mr. Helper no
     pudiera ser nunca _Speaker_ de las Cámaras.

El principal empeño de Helper fué petentizar la inferioridad escandalosa
de los Estados del Sur respecto de los del N.; y su obra (perseguida
brutalmente por los esclavistas) no dejó argumento alguno que desear.

La riqueza de los Estados del Sur era más antigua. Su poblacion al
principio habia sido el doble ó el triple de la de los Estados del
Norte. Virginia deslumbraba cuando el Ohio era un desierto.
Massachussetts tenia 378.000 habitantes cuando la Carolina del Norte
tenia 393.000. El poder habia estado siempre en manos de los sudistas.
La esclavitud les habia dado brazos baratos y recursos al parecer
excepcionales. Pues bien: casi á los 70 años de construida la República,
los resultados eran estos:

  _Produccion agrícola._

  Estados libres    214.422.527 dollars.
  Idem esclavos     155.123.415

  _Exportaciones._

  Estados libres    167.520.693
  Idem esclavos     107.480.688

  _Importaciones._

  Estados libres    236.847.810
  Idem esclavos      24.586.058

  _Productos industriales._

  Estados libres    842.586.528
  Idem esclavos     165.413.027

  _Capital de Bancos._

  Estados libres    230.100.340
  Idem esclavos     102.078.940

  _Canales y caminos de hierro._

  Estados libres  3.682 millas.  28.739 kilómetros.
  Idem esclavos   1.116 idem.    14.712 idem.

  _Escuelas, periódicos, bibliotecas._

  Estados libres  2.769.901 discíp.  1.970 periódicos.
                     14.901 bibliotecas.

  Idem esclavos     581.861 discíp.    704 periódicos.
                        695 bibliotecas.

  _Patentes de invencion._

  Estados libres  1.923
  Idem esclavos     268

Tal era la proporcion que guardaban unos y otros Estados en 1850, cuando
Helper publicó su libro. La misma se observaba en 1860, y la víspera de
la guerra de separacion.

A estos datos habria que añadir otros tomados, ya no de un libro
abolicionista, sí que de la obra titulada _Industrial Resources of the
South_, cuyo autor, Mr. de Bow, era una de las autoridades del
esclavismo.

Con efecto, en el volumen 2.º de la obra citada se leen estas líneas:

«Si alguno, poco al corriente de los negocios del S. O., supiese que la
cosecha del algodon se vendia por 12.500.000 pesos al año, deduciria que
aquel distrito algodonero es el más rico del mundo. Se imaginaria que
todos los _plantadores_ viven en palacios y en terrenos mejorados por
toda clase de procedimientos científicos; que los canales, las
carreteras, los caminos de hierro, que todo lo útil y lo agradable
abunda en el país, y que en éste jamás se ha hecho sentir la falta de
dinero. Su imaginacion le pintaria espléndidos edificios consagrados al
culto religioso ó á la instruccion; se figuraria que todas las artes
liberales se han aclimatado en el Sur como en una nueva patria. Pero
¡cuál no seria su sorpresa al saber que, lejos de habitar en _chateaux_,
muchos de los plantadores viven en chozas verdaderamente primitivas, y
tan mal construidas que no proporcionan una suficiente proteccion
contra el viento y la lluvia! Los campos vecinos agotados, hundidos,
abandonados; nada hecho por la navegacion en las corrientes naturales y
mucho ménos para aprovecharlas por medio de la canalizacion; los caminos
apenas practicables para carros, los edificios destinados á la
instruccion ó al culto, construidos muchas veces con troncos
groseramente ajustados. En cuanto á las bellas artes, tan poco
protegidas y fomentadas, que puede decirse que no se las conoce... Tras
esto, nuestro hombre supondria, que este país se hallaba habitado por
avaros que amontonan sus escudos en algun escondrijo, para daño de las
gentes que le rodean. Pero su asombro aumentaria al saber que los
habitantes no son avaros, que lejos de apilar dollars, necesitan
frecuentemente de ellos y que son muchos los pobres y los quebrados.»

Y luego sigue:

«Podriamos citar ejemplos de nuestro propio país, de Estados que han
empobrecido con un sistema de trabajo poco juicioso: tales son los
Estados atlánticos, situados al S. del Potomac. Nadie negará que hoy son
más pobres que hace veinte años. Los trabajadores han aumentado un poco:
son quizá más aptos: pero el suelo, esta gran riqueza de un país
agrícola, se ha deteriorado mucho, casi se ha agotado. Y puede
afirmarse, sin temor de contradiccion, que ninguna comarca, y
particularmente ninguna comarca agrícola, podrá aumentar su riqueza,
mientras se empobrece su suelo.»

Y concluye:

«En vista de que mis observaciones parecen como que atribuyen
especialmente el sistema de cultivo agotador á los Estados de esclavos,
los enemigos de nuestra institucion podrian pretender que en mi opinion
el trabajo servil y el agotamiento del terreno están en la relacion de
causa y efecto. Admito de grado que nuestro trabajo esclavo ha
contribuido grandemente á aquel agotamiento; pero solo en cuanto ofrece
una accion mayor y un modo de operacion más expeditivo. Si nuestras
operaciones agrícolas destruyen la fertilidad del suelo, por otro lado
las fuerzas más abundantes y ménos costosas que tenemos á nuestra
disposicion nos permiten proceder en este trabajo de agotamiento, como
en cualquier otro, con más rapidez y más eficacia».

Despues de estas consideraciones que se refieren á todos y cada uno de
los Estados esclavistas de la República norte-americana, quiero llamar
brevísimamente la atencion del lector sobre dos comarcas.

La una es Virginia, vasto Estado de una superficie de 159.000 kilómetros
(aproximadamente), y una poblacion de 1.596.318 repartidos--como ya se
ha visto--del siguiente modo: 490.000 esclavos ó sea el 30 por 100 de la
poblacion total; 58.000 negros libres ó sea el 3'6, y 1.047.000 blancos
ó sea el 66'4.

Tiene esta comarca, para el efecto que ahora me ocupa, verdadera
importancia. Históricamente considerada, Virginia es el primer Estado
esclavista de la República norte-americana, porque en sus playas
desembarcaron en 1620 los primeros negros que á la América septentrional
condujo un buque holandés, y en su territorio, donde ya existian desde
1619 varios criminales cedidos como esclavos á los favoritos de los
reyes de Inglaterra y vendidos por estos á los colonos americanos, tomó
vida y cuerpo antes que en ninguna otra parte la organizacion
aristocrática de la propiedad, que luego distinguió á los Estados del
Sur.

Allí tambien adquirió un desarrollo excepcional el cultivo del tabaco,
uno de los tres ó cuatro productos exclusivos,--se puede decir que
característicos--de los paises esclavistas; poniéndose de relieve en
esta comarca, como en pocas, los graves inconvenientes que el régimen de
la esclavitud entraña para la produccion de la riqueza y el
afianzamiento del órden económico.

Asimismo Virginia ofrece la circunstancia particular de que en su seno,
como en el de ningun otro Estado sudista, se haya podido apreciar la
coexistencia, y, en último caso, la lucha del trabajo libre y del
trabajo esclavo, porque en aquella comarca el número de los blancos
dedicados á las labores del campo, bien como _farmers_, bien como
simples braceros, es un tanto considerable.

Por último, Virginia era de una poblacion casi análoga á la de Cuba, si
bien su densidad ocupaba un grado bastante inferior, siendo su extension
más del doble de la de nuestra grande Antilla.

Además, sin poder rivalizar en rigor con la Carolina del Sur, verdadero
templo del esclavismo americano la víspera de la guerra civil, ni en
despilfarro y abandono con la Luisiana, donde la esplendidez corria
parejas con el vicio y donde en mayor escala se ponian de manifiesto
todos los errores morales y económicos de la servidumbre; sin embargo,
Virginia, á última hora, tenia gran importancia entre los Estados de
esclavos, no solo por el valor de sus plantaciones de tabaco, si que por
la execrable industria de la cria y fomento de siervos que á partir de
1830 se desarrolla en la noble tierra de Washington y Jefferson.

Pues bien: la situacion de Virginia--el primer ensayo de la colonizacion
inglesa en América; la comarca fértil y maravillosa dedicada por el
caballeresco Walter Raleigh á la Reina Vírgen; la patria, en fin, de
Madison y de Monroe--la situacion de Virginia era dificilísima en 1860.
El cultivo del tabaco, y más que esto los procedimientos esclavistas de
aquel cultivo, habian concluido con la mayor parte de los terrenos. Ya
en 1830, un periódico de gran autoridad en el país--_The Southern
Planter_--lamentaba la ruina de las plantaciones de tabaco. «La mayor
parte de las fincas están hipotecadas por el total de su valor; las
casas amenazan undirse, pues que no se hacen en ellas las reparaciones
absolutamente indispensables; ninguna construccion se intenta.....» Y un
miembro de la legislatura en 1822, exclamaba: ......«El lugar en que
nuestros antepasados desembarcaron há dos siglos, está á punto de ser
frecuentado de nuevo por las bestias, salvajes.» En 1852, una Convencion
reunida para fundar una sociedad agrícola declaraba que la poblacion del
Estado habia crecido en los últimos diez años un 11,66 por 100,
mientras la de Nueva-York habia aumentado un 27,52 y la de
Massachussetts un 34,81. «Con un vasto dominio agrícola--decia--un suelo
generoso, un sol que irradia fertilidad y rocíos que destilan
abundancia, nuestra heredad está devastada, y nuestros ojos se
entristecen contemplándola.»[16]

     [16] V. _Sargent_.

La Luisiana todavía tiene en este trabajo más valor por su proximidad á
Cuba y su analogía con nuestras Antillas, resultado así de la
importancia capital que en ella ha adquirido el cultivo de la caña, como
de la semejanza de costumbres de unos y otros paises, colonizados por la
misma raza, por la raza latina.

La Luisiana tiene una extension de 116.000 kilómetros. Su poblacion era
de 908.000 habitantes, lo que da 97 habitantes por k. c. Los esclavos
subian á 301.100; los negros libres, 18.600, y el número de blancos
(mayores de 15 años) dedicados á la agricultura, en 1850, apenas pasaba
de 11.500.

Las preferencias de los plantadores de la Luisiana fueron siempre para
el azúcar, por más de que en su territorio se cultivase algun tabaco, un
poco de algodon y bastante arroz. La importancia de Nueva Orleans
(capital del Estado) era esencialmente comercial, bien por constituir el
primer mercado agrícola de la República, bien por sus frecuentes y
extensas relaciones con la América meridional y casi todos los puertos
de Europa.

Es difícil precisar el momento de la produccion azucarera de la
Luisiana, en razon á que el consumo del producto se hacia generalmente
en el mismo país productor y en los Estados del S. O. y aun del O. de la
Confederacion, saliendo muy pocos bocoyes por Nueva Orleans para
New-York, con destino á las refinerías del Norte, y ménos aún para los
mercados de Europa. El Norte de la República se surtia, y aun surte
generalmente, de las Antillas españolas é inglesas, y alguna vez de la
India británica, sucediendo casi siempre que los productos extraños
vengan á ser refinados en los Estados septentrionales de la
Confederacion.

Así y todo, gracias al trabajo publicado por Mr. L. Bouchérean, hace
poco, con el título de _Statement of Sugar and Rice Crops_, es posible
registrar algun dato. Segun este diligente escritor, Luisiana produjo en
1861-62 sobre 389.264 hogds-heads de moscabado y 70146 hhds. de refino;
un total de 528.321 lbs.

En cambio, respecto del tabaco, del algodon y del arroz, carezco de
informes. Mr. Somers en su libro _The Southern States since the war_
habla sólo del mercado de tabaco de Nueva Orleans, consignando que la
importacion fué en 1859-60 de 80.955 hhds.

Algo más esplícito es (prescindiendo ya de la produccion de todo el
Estado) al hablar del movimiento mercantil de Nueva Orleans en 1860. La
exportacion de algodones subió entonces á 1.915.852 balas. Pero la
importancia de estas cifras solo puede apreciarse al compararlas con las
de 1865, por ejemplo, ó 1871; esto es, despues de la guerra civil. Esta
comparacion vendrá en otro capítulo.

Para terminar, y volviendo la vista al grupo entero de los Estados
verdaderamente esclavistas, quiero reproducir las cifras que en un
trabajo hecho por mister Nourse, con carácter oficial, se presentaron á
la última Exposicion universal de París. Refiérense á la produccion del
algodon, y son estas:

     1858-59 4.019.000 balas.
     1859-60 4.861.000
     1860-61 3.850.000



II.

Antecedentes de la abolicion.


La historia de la abolicion en los Estados-Unidos ofrece dos
circunstancias por todo extremo singulares. Una es, que precisamente los
más ardientes enemigos de la esclavitud fueron, á los comienzos del
siglo, los prohombres del Sur. Otra, que la abolicion de la servidumbre,
con el carácter general y violento que revistió en 1863 y 1865, no fué
la obra de la iniciativa y la pasion de los abolicionistas, si que el
resultado de la agresion y la intemperancia de los partidarios de la
esclavitud.

Los primeros negros desembarcados, en el concepto de esclavos, en el
Norte de América fueron veinte, traidos á Jamestown, en la Virginia, por
un barco holandés en 1620. Un escritor americano ha hecho notar esta
peregrina coincidencia: el desembarco de los puritanos en Plymouth, el
comienzo del cultivo del algodon y la introduccion de la esclavitud en
los Estados-Unidos datan de una misma fecha[17].

     [17] _Bigelow._--Les Etats Unis, etc. Livre VI.

Sin embargo, Mr. Bigelow (que es el escritor aludido) olvida que antes
de 1620 existia ya en Virginia, fundada hacia cerca de catorce años, la
esclavitud blanca: la esclavitud de los _convicts_ y los _intended
servants_. En aquella fecha ya Inglaterra habia enviado al otro lado de
los mares á un cierto número de sus presidiarios, y algunos de los
soldados vencidos en las luchas políticas que llenan la historia
británica del siglo VXII. Del propio modo, por aquel entonces ya los
especuladores habian principiado á contratar obreros y á trasportarlos á
América, mediante la obligacion que estos reconocian de pagarles el
pasaje y algunos adelantos con cinco ó seis años de trabajo, que por lo
ordinario se dedicaba al cultivo del tabaco. Tal importancia tenia la
servidumbre blanca, que hasta el último cuarto del siglo XVII, la
importacion de negros en Virginia apenas guarda relacion con la de
caucásicos. En 1671, dice Berkeley (uno de los Gobernadores de Virginia)
que en una poblacion de 40.000 habitantes habia 6.000 _intended
servants_ (contratados) y 2.000 negros, y en un período de siete años,
mientras el número de cargamentos de africanos no pasó de tres, la
entrada anual de blancos contratados (los más ingleses, pocos de Escocia
y muy pocos de Irlanda), vino á ser de 1.500 hombres[18].

     [18] _Laboulaye._--Histoire des Etats Unis depuis les premiers
     essais de colonisation de la Constitution jurqui'a l'adoption de la
     Constitution federale.--Leccion 4.ª

Pero con el siglo XVIII la esclavitud negra tomó gran vuelo. Las
insurrecciones de los _convicts_ y de los _contratados_, la sobriedad y
robustez del africano, y su misma inferioridad de cultura movieron á los
_plantadores_ á preferir la inmigracion de negros, hasta el punto de
prohibir la de presidiarios en Virginia, en 1670. Treinta años más tarde
el mismo legislador tenia que imponer una contribucion á la entrada de
cada africano para contener un poco la importacion, que, sin embargo,
logró que en 1790 el número de esclavos de color subiese á 203.427 al
lado de 450.800 hombres blancos y libres.

Con el desarrollo de la esclavitud negra coincidió la del cultivo del
algodon, que en 1736 era, en las Carolinas, una planta de jardin.
Pronto la caña atrajo una parte de los esclavos; pero puede bien
asegurarse que á partir del siglo XVIII, el algodon fué la planta
esclavista por excelencia de la América sajona.

El contingente de la esclavitud fué suministrado por espacio de dos
siglos por la _trata_, cuya primera prohibicion lleva la fecha de 1776 y
es obra del primer Congreso de la Confederacion norte-americana, si bien
efectivamente no quedó vedado el tráfico hasta 1808.

Desde este momento (y sin que los _tratantes_ de Africa dejasen de hacer
algun contrabando) la provision del mercado de esclavos corre á cargo
del mismo país; y entonces nace y toma importancia la «cria y fomento de
negros,» que constituyó una de las dos bases de la riqueza de Virginia.

El grito de independencia sorprendió á los Estados-Unidos con 300.000
esclavos, que residian en casi todos los Estados (exceptuando
Massachussetts) si bien con la diferencia de que en algunos, como
Vermont, los siervos no llegaban á 20, y en otros, como en las
Carolinas, se contaban por millares. Al año de votada la Constitucion
(en 1790) los esclavos habian subido á más del doble: á 697.897
individuos; y en 1810 llegaban á 1.191.364; producto del gran desarrollo
que tomó en estos veinte años la _trata_.

A partir de esta fecha los progresos de la servidumbre, sin llegar al
grado del período anterior, son incesantes y adquieren una importancia
política excepcional. En 1820 el número de esclavos era 1.538.038: en
1830 excedian de 2.009.000: en 1840, llegaban á 2.407.000: en 1850, á
3.204.313, y en 1860, á 3.952.801.

La progresion habia sido en el primer decenio del siglo actual de 33'40
por 100: en el segundo, de 28'79; en el tercero de 30'61; en el cuarto,
de 23'81; en el quinto, de 28'82, y en el sexto, de 23'37[19].
     [19] _Bigelow._--Les Etats Unis.

Sin embargo, este desarrollo de la esclavitud no satisfacia aun á los
hombres del Sur, que á partir de 1850 comenzaron á pensar sériamente en
el restablecimiento de la _trata_, siendo célebre en este sentido la
convencion comercial reunida en 1856 en Savannah para discutir las
necesidades é intereses del Sur. Y esto sucedia precisamente cuando las
exigencias de los distritos algodoneros habian sido atendidas con la
importacion de más de 488.000 negros (en el espacio de veinte años)
procedentes de los Estados del centro, esto es, de la Virginia, Kentucky
y el Maryland, donde se estableció la cria y fomento de esclavos.

Pero antes de llegar á esta situacion, y, por tanto, antes de que el
Gobernador Adams, de la Carolina del Sur, declarase en su mensaje de
1857 á la Legislatura del Estado que «la prohibicion de la trata era una
violacion de la Constitucion,» los hombres más enemigos de la
servidumbre eran los del Sur.

En esa misma Carolina, de la cual fué Gobernador Mr. Adams, se votaba en
1774 la siguiente decision: «Todo súbdito de S. M. en la América del
Norte, sin distincion alguna de color ú otro accidente, tiene derecho á
las mismas libertades de que gozan, desde su nacimiento (y por
imprescriptible derecho), todos los súbditos de S. M. en la Gran
Bretaña.»

Es sabido que así como en los Artículos de la Confederacion de 1778 (la
primer Constitucion de los Estados-Unidos) se concedia á los negros
libres los mismos derechos y privilegios que á los blancos, en la
Constitucion de 1789 se huyó de consignar la palabra _esclavo_,
diciéndose que para el efecto de la fijacion de los impuestos y de la
representacion en el Congreso, se contasen «las tres quintas partes de
las _otras personas_ con el total de las personas libres:» entendiéndose
que en la fórmula de _las otras personas_ se comprendia á los negros
esclavos.

Por otro lado, una convencion de demócratas de Georgia decia en 1775:
«Sépase que execramos la esclavitud tal cual existe en nuestro país. Por
más de que para escusarla se alegue la falta de brazos ú otros
argumentos especiosos, siempre es una costumbre contra-natura, fundada
sobre la injusticia y la crueldad, peligrosa en sumo grado para
nuestras vidas y nuestras libertades, que pone á una porcion de nuestros
semejantes por bajo del hombre y corrompe la moral y la virtud de los
demás.»

El Sínodo presbiteriano de la Carolina del Sur escribia años despues:
«Estamos atados á un cadáver en putrefaccion. Llevamos una piedra al
cuello, que nos sumerge en el océano del vicio. Nuestros hijos están
corrompidos por el contacto del negro desde sus primeros pasos, y todas
nuestras relaciones con los esclavos nos causan un verdadero deterioro
intelectual y moral.»

Faulkner, uno de los primeros estadistas de la Virginia, decia en 1832:
«La esclavitud es un mal; nadie lo niega. Es una institucion que pesa
gravemente sobre los más preciosos intereses de la nacion. Escluye el
trabajo libre de los blancos, extermina al obrero, al artesano, al
fabricante: trasforma en indolencia la energía de un país; cambia su
fuerza en debilidad, y su poder en incapacidad notoria. Siendo la
esclavitud tan funesta, ¿no tenemos el derecho de pedir su destruccion?
¿La sociedad entera debe sufrir que el fomentador de esclavos lleve la
carne humana al mercado? ¿Qué significan las pretensiones pecuniarias
comparadas con los grandes intereses del bien público? ¿Es preciso que
el país languidezca y muera á fin de que prosperen los mercaderes de
negros? ¿Se han de someter todos los intereses á uno solo? ¿Las clases
medias no tienen tambien sus derechos, sus derechos incompatibles con la
existencia de la esclavitud?»

Clay, uno de los más ardientes promotores de la colonizacion de Liberia
y el principal autor del compromiso del Missouri, usaba frases no ménos
severas para conseguir de la legislatura de Kentucky que en 1848
aboliese la servidumbre. Bastantes años antes Madison afirmaba que «la
idea de que un hombre podia tener derecho de propiedad sobre otro, era
universalmente tenida en su tiempo por monstruosa.» Y Jefferson, el gran
Jefferson, declaraba hace ya un siglo, con no ménos energía que Franklin
y que despues lo ha hecho Channing, que «la abolicion de la servidumbre
doméstica era el gran fin de todos los deseos de las colonias, que
desgraciadamente habian sido dotadas con aquella infamia en la época de
su minoría.» Y más tarde añadia (en 1826): «La hora de la emancipacion
avanza: y llegará, traida, ya por nuestra resolucion espontánea, ya por
procedimientos tan sangrientos como los de Santo Domingo, y que escitará
y dirigirá nuestro actual enemigo si logra establecer puestos
permanentes en el país, ofreciendo un asilo y armas á los oprimidos.
Esta es una página de nuestra historia, que no está aún hojeada»[20].

     [20] _Sargent._--Les Etats Confederés et l'esclavage.--Chap. I.

     _Helper._--The Impending Crisis, etc., etc.

¡Quién habia de decir que en los mismos paises en que esto se escribia y
se hablaba públicamente, habia de ser ahorcado John Brown, perseguido
furiosamente el libro de Helper y promulgadas leyes como aquella de la
Carolina del Sur, que establecia que «todo esclavo ú hombre de color que
enseñase á leer ó escribir á uno de sus iguales, seria castigado con 50
foetazos, si era siervo, y con una multa de 50 pesos si era libre!»

¡Quién habia de sospechar que la misma patria de Jefferson, de los
demócratas del dia de la Independencia, fuera la tierra en que Calhoun
escribiera, entre los aplausos de sus compatriotas, párrafos como este:
«El peligro de una guerra servil está lejano. Lo que más tememos es la
accion de los abolicionistas sobre la conciencia de los mismos
propietarios de esclavos. Tememos la introduccion de sus heregías en
nuestras escuelas, en nuestras cátedras, en nuestros círculos
domésticos. Alarmando el espíritu de los débiles y difundiendo un
sentimiento de malestar entre nosotros, los abolicionistas podrán
realizarlo todo.»

¡Quién hubiera podido creer que aquellos Estados que dieron la voz de
alarma contra la servidumbre de los negros, prohibiendo, como Virginia
en el segundo cuarto del siglo pasado, la _trata_ africana, fueran los
que en 1859, en el paroxismo del despecho y en la ceguedad de la
avaricia, prohibiesen la permanencia en su territorio á todo negro
libre, y aun le amenazasen, como hicieron las legislaturas de Arkansas,
Missouri, Luisiana y Missisipí, con reducirlos á nueva servidumbre!

Pues, á pesar de esto, el cambio se hizo; y esos mismos Estados del Sur,
antes celosos de la dignidad y de la libertad humanas, fueron los más
ardientes defensores del esclavismo. Cómo llegó á verificarse esta
trasformacion, es materia casi para un libro. Frecuentemente se atribuye
este fenómeno á la complicacion, efectiva sin duda alguna, de la
cuestion de la esclavitud con la de la independencia de los Estados, de
que fueron siempre celosísimos los sudistas. Pero al decir esto,
confúndese generalmente el efecto con la causa.

El cultivo del algodon y la cria y fomento de esclavos constituyeron en
el espacio de treinta años los más fuertes intereses del Sur: y como
quiera que estos hubieran sido lastimados por el progreso de las ideas
democráticas y el imperio del poder central, de aquí la pasion con que,
á partir de 1830, los sudistas abogan por la causa de los Estados, que
ahora representaba un sentido perfectamente opuesto al de los wighs y
los demócratas de 1776 y 1789.

Pero, como tambien he dicho al principio de este capítulo, la historia
de la abolicion en los Estados-Unidos ofrece otra particularidad; y es
la de que la obra emancipadora, con toda su violencia y todo su rigor,
haya sido el resultado, antes que de la iniciativa de los
abolicionistas, de la ceguedad y la intemperancia del esclavismo.

Todo el esfuerzo de los primeros se habia enderezado á circunscribir el
imperio de la servidumbre y á dejar al tiempo y al progreso de las ideas
la empresa de estinguir la esclavitud en cada uno de los Estados
particulares.

En este sentido, el Congreso continental de 1776 prohibió la importacion
de esclavos en la América del Norte. Ocho años despues, en 1784, fué
propuesto y obtuvo mayoría de votos individuales, aunque no los votos
de Estados necesarios para su aprobacion, un _bill_ en cuya virtud debia
quedar en 1800 abolida la servidumbre en todos los territorios
inhabitados, cedidos por los Estados particulares para constituir el
_dominio público_ afecto al pago de la deuda nacional. En 1784 el
Congreso decretó que no pudiese ser instituida la esclavitud en los
territorios del N. O., más allá del Ohio. Cerca de diez y seis años
despues, en 1820, los abolicionistas se opusieron al aumento de los
Estados de esclavos por la admision del Missouri en la Confederacion, y
si bien al fin transigieron mediante la admision del Maine (Estado
libre), estableciendo que en lo sucesivo la servidumbre no pudiera
llevarse más allá del grado 36, latitud Norte. Por último, en 1833 se
fundó la _Sociedad Anti-esclavista Americana_, sociedad que sin ser la
primera establecida en la República (donde ya habian aparecido la de
Pensilvania, de que fué presidente Franklin en 1775; la de Nueva-York,
que presidió Jay en 1785; la del Ohio, que fundó Lundy en 1815, y la de
Boston de 1832, que abogaba por la abolicion inmediata), no obstante fué
la que más sensacion produjo en el país y la que mayor extension y más
viveza dió á su propaganda, sosteniendo que el poder central no tenia
facultad para abolir la servidumbre en los Estados esclavistas, pero que
las Legislaturas locales debian hacerlo en honor de la justicia y la
moral, así como en obsequio de su propia y más vulgar conveniencia[21].

     [21] En 1826 se verificó en Baltimore una reunion de delegados de
     las sociedades abolicionistas de los Estados-Unidos, y resultó que
     estas eran 81. Al año siguiente su número subia á 180, de las
     cuales nada ménos que 106 existian en Estados que poseian esclavos.

     El primer número del _Liberator_ salió en Enero de 1831. En 1821
     salió el _Genius of universat Emancipation de Lundy_.

     En Agosto de este mismo año tuvo efecto una insurreccion de
     esclavos en Virginia, y desde entonces se comenzó en el Sur á
     perseguir las _Sociedades Abolicionistas_.

     On emancipation in the United States by _John Jay_. Report. 1867.

A esta actitud correspondió el esclavismo norte-americano con incesantes
agresiones. Por su influencia, el Congreso de 1787 derogó la disposicion
prohibitiva de la _trata_, declarando que esta seria permitida hasta
1808; acuerdo que aprovechó la Carolina del Sur para importar sobre
20.000 africanos en los cinco últimos años. En aquella misma fecha, los
Estados del Sur se negaron á ceder, con destino al _dominio público_, el
territorio que poseian por bajo del Ohio, y sobre el que se
constituyeron en época posterior, cuatro Estados esclavistas. Del propio
modo pretendieron en 1820 que se admitiese como Estado al Missouri,
reconociendo la esclavitud que en él existia; y á pesar del llamado
_Compromiso del Missouri_, que dió á los esclavistas el Arkansas y la
Florida, á los doce años exigieron y lograron que fueran tambien
admitidos como Estados de esclavos los territorios de Kansas y Nebraska,
situados fuera de la latitud 36°30, Norte. En este camino, á poco
comenzaron sus gestiones para que no tan solo los Estados libres
devolviesen á los poseedores de esclavos los negros que huyendo se
hubiesen refugiado en aquellos paises, sino para que los poderes
centrales declararan que la esclavitud era una institucion consagrada,
en ciertas condiciones, por la Constitucion, y por tanto, que el derecho
de un propietario sudista debia ser respetado donde quiera que este se
hallase. Y tal monstruosidad es conseguida mediante la sentencia del
Tribunal Supremo en el negocio de Dred Scott, como es lograda la ley
contra los esclavos fugitivos. A poco, los trabajos del esclavismo se
dedican á lanzar á la República en la vía de los conflictos
internacionales para adquirir territorios de esclavos que aumenten el
poderío de los Estados del Sur, y en este concepto fomentan, en 1854 y
58, las expediciones filibusteras contra Nicaragua y Cuba, y acogen con
entusiasmo los acuerdos del célebre Congreso de Ostende para la
adquisicion violenta ó de grado de la grande Antilla. Por último, ya la
víspera de la ruptura con los Estados del Norte se deciden por el
restablecimiento de la _trata_, y con este fin se reunen la convencion
comercial de Savannah en 1856 y la Asamblea de Vicksburg en 1859,
mientras Mr. Buchanam (presidente de la República, pero presidente
sudista), protesta contra el derecho de visita, ejercido por los
cruceros ingleses sobre los buques americanos. De aquí al _bill_ de
1861, votado por el primer Congreso rebelde, y en el cual el crímen del
tráfico negrero se reducia á la categoría de un delito penable solo por
la confiscacion del género, no habia más que un paso[22].

     [22] _Bigelow._--Les Etats Unis.

     _Abbot._--History of the Civil War.

     _Appleton._--Annual Cyclopedia.--1861-62-63.

Tal osadía y tales trasgresiones, así de la ley moral como de los pactos
celebrados entre esclavistas y abolicionistas en el período de cincuenta
años, debian producir por oposicion el desarrollo de las opiniones más
avanzadas en el sentido de la emancipacion del negro.

Las ideas radicales del _Liberator_, fundado por William Lloyd Garrison
en Boston, hácia 1831, tomaron cuerpo, entrando por mucho en la
constitucion primero de la _Sociedad Abolicionista_ de Boston (1833),
despues, en 1840, de la _Sociedad Anti-esclavista Americana y
Extranjera_; más tarde, en 1848, del partido liberal americano; en
seguida del partido del _suelo libre_; luego, en 1856, del partido
republicano y últimamente del partido abolicionista que sostuvo con todo
calor y hasta el último trance la guerra de los cinco años.

De todo esto resulta:

Que la esclavitud era el fundamento de _todo_ el órden moral, político y
económico de los Estados del Sur.

Que la servidumbre tenia en aquellos paises tales condiciones de
solidez, que lejos de temer los esclavistas las agresiones del
abolicionismo, se creian con fuerzas bastantes para extender el imperio
de sus repugnantes ideas y sus bastardos intereses sobre el mismo Norte.

Que desde 1830, lejos de haberse tomado en aquellos Estados medida
alguna para preparar la emancipacion del negro, se habian dictado
muchas, haciendo cada vez más dura la situacion del esclavo.

Y que la existencia de la esclavitud estaba íntimamente enlazada con la
de la autonomía é independencia de los Estados particulares.



III.

La abolicion.


Inútil parece decir que la abolicion de la esclavitud en los
Estados-Unidos fué un resultado de la guerra civil, pero se hace preciso
insistir en esto, dándole todo el posible desarrollo, supuesta la
aficion que muchas gentes demuestran á sostener que la abolicion fué
solo un accidente de la guerra de los cinco años, un medio de que el
Norte se valió para aumentar las filas de sus partidarios y debilitar el
poder de sus enemigos; un castigo, en fin, impuesto por el vencedor al
caido y que por tanto se aparta de las condiciones que deben acompañar á
toda medida política en los pueblos ordenados y pacíficos.

Indudablemente los que de esta última manera entienden la abolicion
llevada á efecto en los Estados-Unidos, no carecen en absoluto de razon.
Es verdad que todo lo que dicen sucedió en la República americana. Su
error está en desconocer ó en callar que sucedió _algo más_; y este
_algo_ es de tal importancia, que hace variar grandemente el carácter de
la obra emancipadora.

Ante todo precisa recordar el diverso sentido que la guerra de
separacion tuvo desde el primer dia para los Estados rebeldes y para los
Estados del Norte. La razon verdadera del separatismo, y por tanto la
razon públicamente confesada de la lucha, fué siempre, para el Sur, la
conservacion de la esclavitud. Es cierto que los defensores más ó ménos
francos que en el mismo Norte tuvieron los sudistas, es cierto que los
famosos _copper heads_ alegaron en pro de la causa de estos el principio
de la autonomía de los Estados, pretende la Union, pero sí por todos el
desmembramiento diciendo, no que se aceptase que una vez más se
reconociera, bien con relacion á la esclavitud, bien á otras gravísimas
cuestiones, el poder anterior ó inviolable de las Legislaturas locales.
Pero este sentido que inspiraba á los demócratas del Norte en los mismos
años de la lucha y que antes habia sido aceptado (en 1860) por la misma
Convencion nacional republicana reunida en Chicago el 16 de Mayo, no fué
el que determinó la actitud de los seis Estados (Missisipí, Florida,
Alabama, Georgia, Luisiana y Tejas) que antes de Febrero de 1861 se
declararon de acuerdo con la Carolina del Sur para separarse de la gran
República americana.

Para convencerse de ello solo es preciso pasar la vista por las
declaraciones y las proposiciones de los sudistas durante la
administracion Buchanam, así como sobre la Constitucion votada en Mayo
de 1861, por los confederados y que las sirvió de bandera durante los
cinco años de guerra civil.

La Convencion de la Carolina del Sur de 1860, exponiendo los motivos que
aconsejaban la ruptura del vínculo federal, claramente se referia á la
esclavitud al acusar á catorce Estados del Norte de no perseguir á los
esclavos fugitivos, y de haber «elevado á la dignidad de Presidente de
los Estados-Unidos á un hombre (Lincoln) cuyas aspiraciones y cuyos
deseos eran hostiles á la servidumbre.»--Mr. Buchanam, al proponer al
Congreso, en su Mensaje de Diciembre de 1860, medios de contener el
movimiento separatista, se referia exclusivamente á la esclavitud en los
territorios y en los Estados libres. Por otra parte, la Constitucion
confederada, idéntica en un todo á la del Norte, se diferenciaba de esta
en dos puntos. El primero, tocado ligeramente, establecia que no se
pudiesen «conceder primas ni derechos sobre la importacion para proteger
ó animar un ramo cualquiera de la industria.» El otro, tratado
prolijamente, se referia á la esclavitud, llevándola con toda franqueza
á los territorios y garantizando su existencia en todos los Estados. Así
Alejandro Stephens, el primer vicepresidente de la Confederacion del
Sur, podia decir, explicando la flamante Constitucion: «La nueva
Constitucion ha sofocado para siempre los fermentos de discordia
inherentes á nuestras instituciones. La esclavitud africana, tal cual
existe actualmente entre nosotros, el _status_ particular del negro en
nuestra forma de civilizacion; esta fué la causa inmediata de la última
ruptura y de la presente revolucion. Jefferson, en su sabiduría, habia
previsto que esta era la piedra en que tropezaria la vieja Union. Habia
la conviccion (y los jefes políticos del tiempo de la formacion de la
Constitucion antigua participaban de ella) de que la reduccion del
africano á esclavitud era una violacion flagrante de las leyes
naturales: que este acto era una falta, en principio, y bajo los puntos
de vista social, moral y político... Nuestro actual Gobierno, nuestro
nuevo Gobierno tiene por base ideas diametralmente opuestas; sus
fundamentos están establecidos, su piedra angular reposa sobre la gran
verdad de que el negro no es igual al blanco, y que la esclavitud, la
sujecion á una raza superior, es la condicion moral y natural del negro.
Nuestro Gobierno es el primero en la historia del mundo que ha tomado
este hecho física, filosófica y moralmente verdadero.»

De la parte del Norte, es preciso reconocer que la idea que agrupaba más
defensores, la que determinó el ataque á los Estados rebeldes, la que
hizo titubear á los _Border States_ que al fin cayeron, en su mayoría,
del lado del Sur, fué la conservacion de la Union nacional, la del
respeto al pacto federativo. A esta idea respondieron la convencion
democrática de Charleston, la convencion del partido unionista
constitucional de Baltimore, la misma convencion republicana de Chicago,
y, en fin, la casi totalidad de los _meetings_ verificados en 1860, con
motivo de las elecciones de Presidente de la República. A esta misma
idea respondió la proposicion de Mr. Clark, aprobada por el Senado en el
mismo año 60, para que se declarase «que todas las fuerzas de la
Administracion, toda la energía de los buenos ciudadanos debian
dirigirse hacia el mantenimiento de la Union y de la Constitucion tales
como á la sazon existian.» A la misma idea obedecieron las proposiciones
hechas por la convencion que se reunió en Washington el 4 de Febrero de
1861 para arreglar las diferencias del Norte y del Sur, y en la cual
brillaron los sudistas por su ausencia. Del mismo propósito fué eco fiel
la enmienda constitucional votada por el Congreso (para que corriese los
trámites de ley, por más de que el éxito no correspondiera al deseo) y
que á la letra decia: «Ninguna enmienda se introducirá en la
Constitucion que de al Congreso autoridad ó poder para ocuparse de la
esclavitud ó para abolirla en los Estados cuyas Constituciones locales
admiten aquella institucion, comprendiendo en esta á los individuos
obligados al servicio ó al trabajo por las leyes de dichos Estados.» Por
último, á estos principios se ajustó el discurso pronunciado por Lincoln
en 4 de Marzo, al tomar posesion de su cargo. «Lejos de mí--dijo--la
idea de entrometerme directa ni indirectamente en la cuestion de la
esclavitud, en aquellos Estados donde esta institucion se halle en
vigor. Creo no tener derecho para ello: y no tengo intencion de obrar de
este modo..... En lo que concierne á la Constitucion y á las leyes,
pienso que la Union no está disuelta; y en el límite de mis poderes,
velaré como la Constitucion me manda expresamente por que las leyes de
la Union sean fielmente ejecutadas en todos los Estados.»

Ahora, que aparte de estas ideas existiesen otras, influyendo
poderosamente en el espíritu público de la República, punto es que no
admite controversia de género alguno. El abolicionismo no determinó la
guerra de los cinco años, pero indudablemente la sostuvo; y en él se
empapó el espíritu de las tropas federales, y él fué el que mató las
embozadas simpatías que en el seno del Norte tenian los sudistas. Así,
los abolicionistas que en 1860 no constituian más que una vasta
agrupacion de hombres que aspiraban vagamente á borrar de la República
la mancha de la servidumbre, en 1863 eran ya un poderosísimo partido
político, distinto del republicano y del demócrata.

Dados estos antecedentes, se comprende muy bien, no ya la complicacion
que para una política abolicionista debia entrañar la guerra de
separacion sostenida por el Norte solo á nombre de la integridad
nacional, sí que el carácter de las medidas de Lincoln, á quien la
ignorancia ha calificado de abolicionista gradual, sirviéndose
torpemente de su ejemplo para combatir las exageradas pretensiones (así
se dice) de los que en este, como en otros problemas, somos francamente
radicales.

Las primeras medidas que sobre la esclavitud se tomaron fueron de un
carácter puramente militar. El general Fremont, en Agosto de 1861, y el
general Hunter, en Mayo del 62, decretaron al frente de sus tropas la
emancipacion de los esclavos, del Missouri el primero, y el segundo de
Georgia y la Florida; siendo inmediatamente revocados ambos decretos por
el Gobierno central.

Algo antes, el general Butler, famosísimo en toda la guerra de
separacion, habia declarada á los esclavos contrabando de guerra,
viniendo por este camino á la libertad de los negros que sus tropas
hacian prisioneros. Pero ninguna disposicion de carácter general se
publicó hasta 1862.

Antes Lincoln, comprometido en la lucha, habia pedido á los Estados
75.000 hombres por tres años (15 de Abril de 1861), y proclamado el
bloqueo de los puertos del Sur (19 de Abril), y llamado á las armas por
tres años á 42.000 voluntarios (3 de Mayo), y escitado al Congreso,
despues de la rota de Bull-Run, á votar el armamento de 500.000 hombres
(4 de Julio), y prohibido toda relacion con los Estados rebeldes (16 de
Agosto) y, en fin, apurado todos los medios militares para vencer la
insurreccion. Desgraciadamente esta tomaba más vuelo cada dia.

La mala fé de la administracion Buchanam habia permitido que casi todo
el armamento federal estuviese en los almacenes del Sur, y los buques de
guerra de la República confinados en Asia y en Europa, de modo que no
pudiesen acudir en defensa de la Union en el momento del conflicto. La
mayor parte de la oficialidad del ejército federal era sudista, y obtuvo
su licencia así que se rompió el fuego contra el fuerte Sumter. Los
_Border States_ comenzaron á ingresar en las filas de los separatistas.
La prision de Mason y Slidell, á bordo del _Trent_, dió orígen á un
sério conflicto con Inglaterra, y mientras en Europa (escepcion hecha de
España) la causa del Sur era acogida con simpatías, los descalabros de
Bull-Run, de Happer's Ferry y de Dug Spring, despues de obligar al
Congreso á reunirse en _Sesion especial_ por espacio de un mes desde el
4 de Julio, y de reanudar sus tareas ordinarias antes de la fecha
acostumbrada, hicieron pensar á Lincoln en los recursos extremos.

El Congreso habia votado el aumento del impuesto de aduanas hasta
obtener 230 millones de dollars, al propio tiempo que emitia bonos del
Tesoro por valor de otros 50 millones. Despues acordó una nueva emision
de 150 para la construccion de navíos y cañones, y en este camino siguió
creando impuestos como el de 3 por 100 sobre la renta, y de 5 por 100
(aparte de lo ya aumentado) sobre la importacion de géneros. A esto se
agregaba la negociacion de obligaciones de 6 por 100 hasta obtener 500
millones de duros, y la admision de depósitos hasta 100 millones con
interés de 11 por 100. Las medidas financieras corrian, pues, pareja
con el nuevo llamamiento de 600.000 hombres para formar el ejército
federal, al que debian unirse luego otros 300.000 soldados por
_conscription_[23].

     [23] _Abbot's_ History of Civil War. _Macpherson._--The political
     history of the United States, etc.

En estos angustiosos momentos, Lincoln piensa en la necesidad de apelar
á medios políticos, que á la vez tendiesen á debilitar al enemigo, á
aprovecharse de los recursos militares que su mismo adversario le
ofrecia, á obviar las dificultades y los compromisos que su respeto al
_status quo_ le suscitaban, y á utilizar el entusiasmo que la gran causa
de la abolicion habia despertado en el Norte.

A todo esto hizo frente Lincoln unas veces por sí, otras con el apoyo
del Congreso. Primeramente se decidió que el ejército federal pudiese
admitir en sus filas á los esclavos fugitivos, reconociendo, no solo su
libertad desde el instante de su alistamiento, sí que la libertad de sus
madres, sus viudas y de sus hijos.

Así el Norte pudo presentar frente á Charleston magníficos batallones de
negros que peleaban por su sacratísimo é inviolable derecho.

Despues se decretó la confiscacion y subsiguiente libertad de todos los
esclavos empleados por el Sur en el servicio militar rebelde; con lo que
la administracion sudista se vió amenazada de paralizacion en sus más
indispensables servicios.

Pasóse en seguida á invitar á los Estados á hacer la abolicion gradual
de la esclavitud en un plazo que no excediese de treinta y nueve años,
prometiendo el Congreso indemnizar en cierta medida á los poseedores
expropiados, estableciendo que los negros que por cualquier concepto
hubiesen disfrutado una hora de libertad, fuesen considerados libres
para siempre, y anunciando que de no oirse la voz del Presidente, éste
tendria que proclamar la emancipacion de los esclavos de paises rebeldes
el primero del próximo año de 63. De este modo el Gobierno federal
trataba de vencer las dificultades que en el mismo Norte, en los _Border
States_, y sobre todo en el Sur, le suscitaba la presencia de una gran
masa de esclavos, á quienes tenia que respetar con arreglo á la
Constitucion, pero á los cuales no se podia ocultar el alcance de la
terrible guerra sostenida contra los rebeldes de Richmond y Charleston.

Por último, el Congreso acordó la abolicion inmediata de la servidumbre
en Colombia (que caia bajo su jurisdiccion) destinando un millon de
dollars á la indemnizacion; mientras que por otra parte prohibia para
siempre la importacion de esclavos en los _territorios_. De este modo
el abolicionismo tomó con mayor ardor el empeño de rehacer la Union. De
todas estas medidas, la única que no surtió efecto fué la invitacion
para la abolicion gradual, y en su vista, así como teniendo en cuenta
las cada vez crecientes exigencias de la guerra, Lincoln publicó el 1.º
de Enero de 1863 la siguiente célebre proclama:

«Visto que una proclama publicada por el Presidente de los
Estados-Unidos, en el año de N. S. de 1862, establecia entre otras
disposiciones:

»Que el 1.º de Enero del año de N. S. de 1863, las personas poseidas como
esclavos en todo Estado ó toda porcion de Estado cuya poblacion se
hallase en actitud rebelde contra los Estados-Unidos, serian á partir de
este momento y para siempre libres:

»Que el Poder Ejecutivo de los Estados-Unidos, comprendidas las
autoridades de mar y tierra, deberian reconocer y proteger la libertad
de aquellas personas, no poniendo obstáculo de ninguna suerte á los
esfuerzos que las mismas pudieran hacer para alcanzar su libertad
efectiva:

»Que el 1.º de Enero ya dicho, el Poder Ejecutivo designaria por medio de
una proclama los Estados ó porciones de Estado en los cuales la
poblacion se hallase en actitud rebelde contra los Estados-Unidos:

»Que el hecho de que un Estado ó su poblacion fuere representado en
aquel dia en el Congreso de los Estados-Unidos, por miembros electos, en
elecciones en las cuales hubiera tomado parte la mayoría de los
electores, seria, á falta de otras pruebas bastantes á establecer lo
contrario, considerado como un testimonio concluyente de que este Estado
ó su poblacion no era rebelde:

»Yo, Abraham Lincoln, Presidente de los Estados-Unidos, en virtud de los
poderes de que estoy investido como comandante en jefe de los ejércitos
de mar y tierra de los Estados-Unidos, en estos tiempos de rebelion
armada contra la autoridad y el Gobierno de los Estados-Unidos, y como
medida de guerra, conveniente y necesaria para la represion de la
rebelion aludida; hoy, 1.º de Enero del año de N. S. de 1863, conforme
á lo que prometí hacer despues del plazo de cien dias, plenamente
trascurridos desde la fecha de la órden antes mencionada, proclamo
públicamente y designó como Estados ó porciones de Estado cuya poblacion
respectiva se halla en situacion de rebeldía contra los Estados-Unidos.

»El Arkansas, Tejas, La Luisiana, excepcion hecha de las parroquias de
San Bernardo, Plaquemines, Jefferson, San Juan Bautista, San Cárlos,
Saint-James, Ascension, Asuncion, Tierra-buena, La Fourche, Santa María,
San Martin y Orleans, comprendiendo en esta la ciudad de Nueva Orleans;
el Missisipí, el Alabama, la Florida, la Georgia, la Carolina del Sur,
la Carolina del Norte, la Virginia, á excepcion de los 48 condados
comprendidos en la denominacion colectiva de Virginia occidental, así
como los condados de Berkeley, Accomac, Northampton, Elisabeth City,
York, Princesa Ana y Norfolk, con las ciudades de Norfolk y Portsmouth.

»Las porciones de Estado exceptuadas, continuarán por ahora como si esta
proclama no se hubiese dado.

»Y en virtud de los poderes y con el fin antes indicado, ordeno y
declaro que todas las personas retenidas como esclavos en los Estados y
las porciones de Estado designadas, son libres á partir de este dia, y
que el Gobierno ejecutivo de los Estados-Unidos, que comprende á las
autoridades militares y navales, reconozcan y mantengan la libertad de
las dichas personas.

»Escito á las personas así declaradas libres á abstenerse de toda
violencia, fuera del caso de legítima defensa, y les recomiendo que
trabajen lealmente, en cuanto puedan, mediante salarios razonables.

»Declaro además, y hago saber á estas personas, que si se hallan en las
condiciones convenientes, serán aceptadas en el servicio del ejército de
los Estados-Unidos para formar las guarniciones de los fuertes, para
guardar las posiciones, los puertos y otros lugares, así como para
servir á bordo de los navíos de guerra de toda especie.

»Y obrando así, creo sinceramente cumplir un acto de justicia, estar
dentro de las prescripciones de la Constitucion, obedecer á las
necesidades militares é invoco el juicio reflexivo de la humanidad y la
gracia del Todopoderoso.

»En fé de lo que, firmo la presente de mi mano, y hago poner el sello de
los Estados-Unidos.

»Hecho en la ciudad de Washington el 1.º de Enero del año de N. S. de
1863 y el 47 de la independencia de los Estados-Unidos de América.

     ABRAHAM LINCOLN.

   _Por el Presidente_,

   WILLIAM H. SEWARD.»

El resultado de esta medida fué la consagracion de la libertad de
2.422.720 esclavos pertenecientes á los ocho Estados rebeldes de
Alabama, Arkansas, Florida, Georgia, Missisipí, Tejas y las dos
Carolinas: y de 697.478 negros de la Luisiana y la Virginia. En junto
3.120.198 hombres.

Pero aun despues de este decreto quedaban los esclavos exceptuados do
Virginia y de la Luisiana--esto es, unos 125.118--y el total del
Tennessee, Missouri, Maryland, Delaware y Kentucky--es decir, 705.120
negros. En junto, 830.238. Respecto de estos no cabia una medida de
guerra, y por tanto su suerte no dependia de la buena voluntad del
presidente Lincoln.

A ellos ocurrió el Congreso proponiendo á los Estados la enmienda 13 á
la Constitucion que á la letra dice así y que fué votada en 1865:

«Ni la esclavitud ni la servidumbre involuntaria existirán en los
Estados-Unidos ni en parte alguna sometida á su jurisdiccion, sino como
pena, para los crímenes cuyo culpable haya sido declarado conforme á las
leyes.»

Tras esto debia venir otro paso ya de carácter esencialmente político; y
en esto consisten las enmiendas 14 y 15 que reconocieron el derecho de
sufragio á los negros.

Prescindo ahora de discurrir sobre la fuerza que estas medidas
comunicaron á la gran causa del Norte. Este punto no entra en el cuadro
del presente trabajo. Lo dicho sirve solo para establecer que si bien la
emancipacion de las tres cuartas partes de los esclavos de los
Estados-Unidos pudo ser una medida de guerra, un castigo á los rebeldes,
un recurso de legítima defensa, no sucedió así con un millon de esclavos
del Maryland, del Delaware, de parte de la Virginia y del Kentucky,
donde la abolicion fué inmediata y sin indemnizacion, ni en Colombia,
donde los poseedores fueron indemnizados con 300.000 pesos, por el
Congreso en 1863.

No se hable, pues, del abolicionismo gradual de Lincoln. No se hable del
carácter especialísimo de la abolicion en los Estados-Unidos.

Lincoln en 1861, en 1862 se hubiera dado por muy satisfecho con que los
Estados de por sí hubiesen abolido la esclavitud en veinte ó treinta
años. Ni Lincoln ni el Congreso tenian, con arreglo á la Constitucion,
derecho para imponer á estos Estados la emancipacion de los esclavos. Si
los Estados cedian, ¡qué mayor triunfo en el órden constitucional! Pero
de esto á lo que sucede en nuestras Antillas, ¡qué diferencia!

Pero cuando Lincoln y el Congreso son llamados á resolver por sí y de
frente el problema, ¿cómo lo resuelven? ¿Cómo lo resolvieron en
Colombia? ¿Cómo en los Estados amigos y leales en 1865?

La contestacion me parece escusada.



IV.

Los procedimientos abolicionistas.


Achaque ha sido de los más intransigentes adversarios del abolicionismo
atribuir á éste el escandaloso despropósito de que para la emancipacion
de los esclavos, en cualquier país donde la servidumbre existiese,
bastaba con publicar en el _Diario Oficial_ de la comarca el decreto de
abolicion. El fin con que este disparate se nos atribuia es facilísimo
de comprender. Lo exagerado de la opinion era la mejor garantía de su
perfecta ineficacia.

Pero nada de lo que sobre este particular se cuelga á los abolicionistas
ha sido jamás profesado ni practicado por ellos, siendo la verdad que,
quizá, tanto como al principio mismo de la abolicion, han dedicado sus
estudios y cuidados á los procedimientos necesarios para llevarlo al
término debido y deseado.

Así sucedió en los Estados-Unidos. Con ser radicalísima la enmienda 13.ª
de la Constitucion, y con dar por resuelto en gran parte el problema de
la abolicion, el estado y las consecuencias indeclinables de la guerra
separatista, sin embargo, el Gobierno norte-americano por un lado y el
partido abolicionista por otro, creyeron que el éxito de la empresa
inaugurada en 1862 y concluida en 1865, exigia atenciones especiales; y
á esta idea respondieron las numerosas sociedades protectoras de
libertos que en el Norte y en el Sur (casi podria decirse sólo en el
Norte) se fundaron y todavía existen, así como la _Administracion de
los libertos_ que há muy poco ha cerrado sus oficinas.

Las sociedades protectoras comenzaron en 1862, luego de haberse
posesionado de Port-Royal y del _Sea Islands_ los generales republicanos
Sherman y Dupont. La necesidad de cuidar del algodon sembrado en
aquellos territorios hizo que el ministro de Hacienda de la Union
enviase á un dependiente del Gobierno á presidir el cultivo y
recoleccion de aquella planta, dando orígen á que este funcionario (Mr.
Pierce) informase al público sobre la situacion horrible de los negros
de aquella comarca, y la urgencia de proveer á su bienestar. De aquí la
organizacion de varias sociedades con este fin en Boston, New-York y
Philadelphia.

Desde entonces hasta 1863 no cesaron de constituirse asociaciones
benéficas con el doble objeto de mantener y educar á los negros,
mientras por otra parte las iglesias quákera, presbiteriana, metodista y
aun la católica, tomaban con gran empeño la obra de la redencion moral
de los libertos. En el número de aquellas asociaciones se cuentan la de
Colombia, la llamada _The Western Freedman's Aid Commision_ de
Cincinnati, la _North-Western Freedman's Aid Commision_ de Chicago,
etc., etc.

Todas estas sociedades vinieron en Marzo de 1865, á formar una
poderosísima, conocida con el nombre de _American Freedman's Aid
Commision_, despues de haberse fundido separadamente las sociedades del
Oeste por un lado, y por otro las de Nueva Inglaterra, Nueva-York y
Philadelphia. Pero esta empresa aun tomó más vuelo. Al lado de las
sociedades protectoras se habia constituido otra esencialmente política
que tomó, al concluir la guerra separatista, el título de _American
Union Commision_ y cuyo objeto especial era el establecimiento de
instituciones radicalmente republicanas y democráticas en el Sur. Pues
esta sociedad en Mayo de 1866 se fundió con la anterior tomando por lema
el siguiente: «ninguna distincion de raza ó color.»

En el plan de estas sociedades entraba no solo organizarse en los
paises del Norte donde se creaban, y allegar fondos de los Estados
libres y de Francia, Inglaterra, Alemania, y algun otro pueblo de Europa
(que en la lista de contribuyentes figuró de 1862 á 1867 por un millon
largo de pesos) sí que enviar delegados y representantes al Sur, cerca
de los negros y entre las manos de los amos desesperados, cuidando de
procurar trabajo á los libertos y de proporcionarles los primeros
rudimentos de la instruccion. Así llegaron á gastar en cinco años
(comprendiendo las iglesias y las obras de misioneros) más de cinco
millones y medio de dollars, enviando al Sur tres mil maestros de
primeras letras[24].

     [24] Results of emancipation in the United States of
     America.--Report by Mr. Chasse, Howard, Abbot, Thompson, Mecking
     and Shaw. 1867.

En relacion con estas sociedades obraba la Administracion de los
libertos, ó mejor dicho _The Bureau of Refugees, Freedmen and Abandoned
Lands_. Data su creacion de Marzo de 1865 y tiene un papel
importantísimo en la historia de la abolicion en los Estados-Unidos.

Se estableció como una seccion del departamento de la Guerra, presidida
por un comisario nombrado por el Presidente de la República, á más de
otros diez sub-comisarios que habian de residir en los Estados del Sur.
El _Bureau_ debia existir solo un año, pero su vida se ha prolongado
felizmente hasta dias muy cercanos, bajo la acertada direccion del
ilustre general Howard que gloriosamente ha sabido luchar y vencer toda
clase de obstáculos, desde la falta absoluta de recursos propios (pues
que el bill de 1865 dejó esta parte enteramente á cargo del Ministerio
de la Guerra) hasta la hostilidad sistemática de los plantadores del
Sur.

El empeño de la Administracion de libertos era inmenso. En primer lugar,
tenia que recoger los muchos negros que con motivo de la guerra habian
buscado proteccion en los campamentos y á la sombra de las autoridades
militares y que constituian una masa de desocupados imponente por muchos
conceptos. Despues tenia que acudir á las urgentísimas necesidades de
otra clase de negros, que destruidas las plantaciones, emigrados sus
amos, y sin recursos de género alguno, vagaban por los campos, devorados
por el hambre y la miseria y morian á centenares en las vías públicas
del Sur. Luego, tenia que dar el frente al esclavismo sudista que aun
despues de la enmienda 13, y cuando el Congreso de Washington pensaba en
la 14, procuraba por medio de la legislacion civil mistificar la
abolicion de la esclavitud, imponiendo al negro como bracero condiciones
que en realidad eran una nueva servidumbre. Por último, tenia que
ocuparse de la educacion de los negros despues de haberlos puesto en
posicion de trabajar y de vivir, siempre bajo el punto de vista de que
era preciso acostumbrarlos lo antes posible al gobierno de sí mismos, á
la conciencia de su responsabilidad; en una palabra, á lo que en inglés
se llama _self-reliance_, _self-command_ y _self-depending_[25].

     [25] _General Howard's_ Report to the Secretary of War. 1866.

A todo esto ocurrió con rara felicidad el general Howard, mereciendo
especial recuerdo los tribunales constituidos para resolver las
dificultades que surgiesen sobre los contratos celebrados por blancos y
negros. El tribunal (_bureau court_) de un carácter esencialmente
militar y ejecutivo, se componia de un oficial, un sub-comisario del
_Bureau of Freedmen_ y de dos ciudadanos de la comarca; entendia en
asuntos civiles y criminales, y juzgaba por principios de equidad y sin
someterse á las leyes de los Estados; produciendo, al fin y á la postre,
la espontánea modificacion de los códigos de los Estados recalcitrantes
y la igualacion de ciertos derechos de carácter civil, de blancos y
negros.

Tanto como esto fué lo que el _Bureau_ hizo para desarrollar en los
libertos el espíritu de economía y proteger el progreso de los ahorros
ya hechos, á cuyo fin se establecieron Cajas y Bancos de cuyo adelanto y
esplendor será necesario hablar en el momento de discurrir sobre los
efectos de todas estas medidas inspiradas en un alto sentido político y
dominadas por un espíritu de prevision, á todas luces y por todos
conceptos plausible.

Del propio modo es digna de mencion la manera con que el general Howard
cuidó de que los antiguos esclavos se contratasen con los plantadores y
de que estos no se sirviesen de los contratos para esclavizar á los
libertos. Para conseguir tan noble propósito se exigió que de todos los
contratos se pasara un ejemplar al _Bureau_, el cual lo debia refrendar,
entendiéndose que «los negros eran libres para elegir sus amos y obtener
el precio de su trabajo: que los convenios debian ser de buena fé, y que
se habian de suprimir los mayorales, las coacciones para el trabajo, el
trabajo gratuito y todo acto de crueldad y opresion.» De esta suerte se
hicieron innumerables contratos sobre las siguientes bases: ó los
plantadores dividian sus haciendas en lotes asignando uno ó varios á
cada familia de libertos, al propio tiempo que surtia á estos de leña,
casa, vestido, alimento y grano ó semilla para sembrar, recibiendo del
bracero, verdadero arrendador, una parte de la cosecha, que variaba
desde 1/5 á la mitad, ó los plantadores pagaban á los negros, ya con un
jornal por semana, ya con una parte de la cosecha, adelantándoles todo
lo necesario para la vida, hasta que la cosecha se recogia.

En este mismo sentido, el _Bureau_ obtuvo del Gobierno supremo la cesion
de muchos terrenos de dominio público, otros confiscados y otros
vacantes por la huida de los propietarios sudistas, para repartirlos
entre aquellos libertos, que, cual en el Missisipí, se habian asociado
para pretenderlos como colonos ó arrendadores, y cultivarlos sin
direccion extraña y por su propia cuenta.

Pero quizá más que esto exige admiracion y aplauso todo lo referente á
las escuelas de libertos. El _Bureau_ dedicó á este punto una
particular atencion nombrando un inspector especial, el Rdo. J. W.
Alvord. Las resistencias eran extraordinarias. El _Report_ que el Comité
ejecutivo de la _American Freedmen's Union Commission_ presentó en la
Conferencia internacional de París en 1867, da cuenta de una sociedad
protectora del Norte que se negó resueltamente á emprender la obra de la
educacion de los negros, siendo así que en lo relativo al sostenimiento
y cuidado material de la raza explotada no habia reparado en
sacrificios. El institutor de negros (_nigger teacher_), era el objetivo
de todas las injurias y todas las amenazas del Sur.

Por otra parte, los recursos faltaban. En la Luisiana habia sido
necesario levantar un impuesto con el carácter de contribucion de
guerra. Las barracas y los edificios destinados á escuelas eran
quemados, y los hombres débiles temieron más de una vez la inutilidad de
los esfuerzos.

Sin embargo, el _Bureau of Freedmen_ no desistió ante ningun obstáculo;
pero es preciso hacer constar que si sus esfuerzos llegaron á conseguir
los apetecidos resultados, se debió en gran parte á los mismos libertos,
que en muchas localidades se pusieron á contribucion para sostener las
escuelas, hasta el punto de que la mitad de las del Sur eran pagadas por
ellos, y en otras partes se dedicaron con extraña asiduidad á recibir
lecciones de los blancos, para ellos á su vez repartirse por el país y
ser maestros de sus hermanos. Por este camino se fundaron cuatro
especies de escuelas: escuelas nocturnas para adultos; escuelas
industriales para mujeres y niños; escuelas diarias para niños, y
escuelas dominicales, llegándose hasta el establecimiento de la
Universidad de Howard en Washington, dedicada á las gentes de color.

Con tales elementos se entró en la obra de la redencion del negro,
despues de haber proclamado la abolicion de la esclavitud. Nuevas
dificultades surgieron: unas, consecuencia natural de la guerra; otras,
de carácter esencialmente político; otras independientes de la voluntad
humana, y casi ninguna propia ó aneja á la abolicion.

La guerra de los cinco años fué desastrosa hasta un punto apenas
imaginable. El número de contendientes, la fiereza y duracion de la
lucha y la circunstancia de haberse esta corrido por casi todo el
territorio del Sur fueron causa de que las pérdidas experimentadas por
aquel mismo país en que la abolicion habia de producir sus mayores
efectos, alcanzaran una importancia insuperable. Los campos talados, las
haciendas destruidas, los edificios arrasados, las grandes masas de
trabajadores dispersas, los capitales disipados, las grandes obras
públicas, como los diques del Missisipí que habian costado sobre 10
millones de dollars, abandonados, dejando libre el paso á los grandes
derramamientos de aquel inmenso rio; tales fueron las inmediatas
consecuencias de la guerra, aparte de las pérdidas que en el cuerpo
social produjo.

Un publicista francés (M. Paul Leroy Beaulieu) ha calculado sobre datos
oficiales que en la guerra americana de separacion murieron en el campo
de batalla ó de resultas de las heridas ó de las enfermedades del Norte,
281.000 hombres; del Sur, 519.000. Solo en Crimea las cifras se
aproximaron á estas. El mismo escritor afirma que las pérdidas
financieras producto de aquella misma guerra, subieron en el Norte á
23.500 millones de francos (más de 4.500 de pesos) y en el Sur, á 11.500
(cerca de 2.200 millones de dollars)[26].

     [26] Les guerres contemporaines.--1 broch.

El _tourista_ inglés Mr. Robert Sommers, que en 1870 hizo un viaje por
los Estados del Sur, y que luego publicó su detallado libro _The
Southern States since the War_, se estremece hablando de los efectos de
la guerra. La pérdida en dinero, resultado de la abolicion, vino á ser
de 400 millones de libras (sobre 2.000 de pesos); el capital de los
Bancos, valuado en otros 200 millones de la misma moneda, fué absorbido
por la carencia de transacciones provechosas, y quedó despues
representado por un resíduo de papel-moneda desnudo de todo valor. Todo
el capital de seguros del Sur, que venia á ser otros 100 millones de
libras, pereció tambien. Las hermosas plantaciones de algodon, de caña
de azúcar, de tabaco, las filaturas, las fábricas, las minas de carbon y
de hierro, los establecimientos industriales y comerciales, obra de
capitales privados, cuyo valor en millones de libras esterlinas era
inestimable, todo se hundió, todo zozobró en el mismo naufragio. «Las
diversas formas de valores hipotecarios, á excepcion de dos ó tres
fondos del Estado, compartieron por el momento la suerte del capital
principal, y aparecian en 1870 en la superficie de este diluvio como los
troncos de los árboles en un bosque sumergido»[27].

     [27] Introduction.

Un alto funcionario de Hacienda de la República norte-americana, Mr.
Wells, estima en 2.700 millones de pesos los gastos y pérdidas directas
del Sur en la guerra. «En 1865, dice, esta seccion de nuestro país, que
en 1860 representaba cerca de un tercio de la poblacion total, y sin
comprender el valor de los esclavos, las dos séptimas partes
próximamente del conjunto de la riqueza de la nacion, se encontraba
arruinada por completo, resultado de los cuatro años de guerra civil,
sin industria, sin máquinas, sin dinero, sin crédito, sin cosechas,
privada de gobierno local y en gran parte de todo privilegio político:
con la flor de su juventud en los hospitales ó muerta en los campos de
batalla; con una sociedad desorganizada y el hambre presente ó
inminente.»

A esto hubo que añadir otro accidente terrible. Prescindiendo de las
inundaciones del Missisipí, seguras desde el instante en que, como he
dicho, fueron abandonados los diques, sucedió que la cosecha de cereales
y de algodon se perdió completamente en los dos años de 1866 y 67, en
los momentos en que todavía los negros vagaban por los campos ó eran
perseguidos por sus antiguos amos, con lo que la situacion económica
del país tomó un aspecto verdaderamente sombrío y amenazador.

Pero sobre todo, se hallaban las dificultades políticas de la
_reconstruccion_ y de la igualacion de derechos de blancos y negros.

Bien sabido es, que despues de 1865, la política del Norte fué
solicitada en dos poderosos sentidos, cuya representacion genuina eran
el Congreso y el presidente Johnson, dando orígen á uno de los
conflictos más graves por que ha pasado la ilustre República americana.

Mr. Johnson, que habia subido de la vicepresidencia á la presidencia de
la República por la muerte de Lincoln, pretendia que los Estados
rebeldes no habian estado nunca, constitucionalmente hablando, fuera de
la Union, y que por tanto si durante la guerra se podia haberlos
sometido á la ley militar, una vez terminada la lucha y juzgados los
insurrectos, volvia á regir en aquellos paises la Constitucion en cuyo
nombre y por cuya integridad habian peleado los federales. De este modo
Mr. Johnson, con el apoyo de los demócratas, abogaba por la
_restauracion_, oponiéndose á todo lo que fuera invadir las atribuciones
de las legislaturas locales y las leyes de los Estados.

Por el contrario, el Congreso y con él todos los republicanos, sostenian
que los rebeldes se habian puesto completamente fuera de la
Constitucion, que sobre los artículos de esta se hallaba el principio de
la unidad federal, que los Estados despues de la lucha no tenian otro
carácter que el de territorios conquistados, y que por tanto no se los
debia admitir en condiciones que hicieran estériles los sacrificios de
la guerra, restableciendo la oligarquía y la esclavitud, recompensando á
los separatistas de los cinco años, pagando la deuda confederada, y
disponiéndose con calma y voluntad decidida, á tomar la revancha,
quebrantando la Union en el momento favorable.

En esto choque de opiniones, el Congreso triunfó, si bien la resistencia
de Mr. Andrew Johnson fué tal que llegó á dar márgen á que la Cámara
popular formulase contra él tres acusaciones, reuniéndose el Senado
para juzgarle; de cuyos ataques salió ileso, punto ménos que por
casualidad; gracias tal vez á la eleccion de Mr. Grant para sustituirle
en la presidencia, en 1869.

Producto de la política de _reconstruccion_ del Congreso fueron en 1866,
el _Freedmen's Bureau Bill_, ó sea el bill que prorrogó la existencia de
la administracion de los libertos; el _Bill de los derechos civiles_,
que tenia por objeto consagrar la plena libertad civil de los negros; y,
por último, la Enmienda constitucional (Enmienda 14), cuyo fin principal
era modificar la base electoral del país, disponiendo que en aquellos
Estados en que se negara á todo ciudadano mayor de 21 años el derecho de
votar se entendiera que su representacion en el Congreso seria
proporcionada tan solo al número de personas que en el Estado gozara del
derecho de sufragio[28].

     [28] _Angulo._--Los Estados-Unidos en 1866.

En 1867 las medidas fueron más acentuadas. De esta fecha son la ley de
los _distritos militares_ y el bill de _reconstruccion_. Segun la
primera, los Estados rebeldes debian dividirse en cinco distritos
(Virginia, las dos Carolinas, la Georgia con el Alabama y la Florida, el
Missisipí con Arkansas, y la Luisiana con Tejas), á cuyo frente debia
estar un general del ejército con fuerzas militares de alguna
importancia, y con él propósito de «proteger á todos los ciudadanos en
el goce de sus derechos individuales y de sus bienes, reprimir la
insurreccion, el desórden y la violencia y castigar á todos los
perturbadores del órden público.» A este fin podian hasta nombrar
tribunales ó comisiones militares, y su autoridad no cesaria hasta que
una Convencion, elegida por todos los ciudadanos varones, sin distincion
de color ó condicion primitiva, y de 25 años de edad, que no hubiesen
tomado parte en la insurreccion separatista, redactase y propusiese al
Congreso una Constitucion en que se consignara la enmienda 14 para ser
luego aprobada por el Congreso.

El bill de _reconstruccion_ de aquí partia para disponer que se
reuniesen las Convenciones para elaborar una nueva Constitucion y
establecer un gobierno civil en cada uno de los Estados antes
insurrectos, ahora plenamente sometidos á la autoridad militar.

El año 68 se pasa en la lucha del Congreso y de Mr. Johnson: aquel
votando la _Tenure of office At_, verdadera negacion del régimen
representativo, y tentativa evidentemente revolucionaria al estilo
francés, para poner la administracion bajo la mano del poder
legislativo--y el Presidente oponiendo á todo su veto, al cabo ineficaz
cuando no contraproducente.

El año 69 es más fecundo porque con él termina la lucha del Presidente y
del Congreso, declarando el Senado que no habia lugar á la condenacion
de aquel; eligiendo el país Presidente á Mr. Grant, y preparando el
Congreso la Enmienda 15 que hoy forma parte de la Constitucion y dice:
«El derecho de los ciudadanos de los Estados-Unidos á votar no será
negado ni restringido por los Estados-Unidos, ni por Estado alguno, por
causa de raza, color ó anterior condicion servil.»

Ahora bien: la extraña actitud del Congreso, sus votos y su
intransigencia, ¿tenian alguna razon, fuera de la general de
_reconstruir_ la República en vez de _restaurarla_? Solo cerrando los
ojos á la evidencia podria negarse que los sudistas, despues de
vencidos, hacian todo lo posible para excitar el rigor del Norte: como
tampoco podria contradecirse, á no ser víctima de una marcada
prevencion, que si en algun país y en algun momento son defendibles las
facultades extraordinarias concedidas á un Gobierno (y cuenta que las
comandancias militares no negaban las libertades de imprenta, de reunion
y de asociacion, como las niegan nuestros _estados de guerra y de
sitio_), ese país era la República norte-americana, y ese momento el que
siguió al asesinato de Lincoln y á las medidas restauradoras de Andrew
Johnson.

El reconocimiento pleno del antiguo derecho de los Estados del Sur dió
de sí la constitucion de Gobiernos francamente hostiles á la Union, y
sobre todo á la raza de color, objeto de todos los ódios más que de las
preocupaciones de los antiguos rebeldes. Así son de leer las leyes que
en daño de los negros y para mistificar el principio abolicionista
triunfante se hicieron en el Sur, y de que dió extensa cuenta al
Congreso en un extenso _Report_ el Ministro de la Guerra, en 3 de Enero
de 1867.

Como si esto no fuera bastante, los sudistas, bien por medio de su
policía, bien por medio de turbas, excitadas ó compradas, promovieron
todo género de escándalos en sus respectivos Estados, atacando y
asesinando á los republicanos de Nueva Orleans, Missisipí, Alabama,
Georgia y otras comarcas.

Por último, organizaron la matanza de negros. Segun un _Report_ del
_Freedmen's Bureau_, desde mediados de 1865 á Febrero del 67, en los
registros de la Administracion aparecian, sólo en Luisiana:

  Libertos asesinados por blancos               70
  Libertos muertos en medio de un motin         30
  Libertos asesinados por no se sabe quién       6
  Libertos fusilados, apaleados, etc., etc.    210
  Libertos asesinados por otros libertos         2
  Blancos asesinados por libertos                1
                                             -------
                             TOTAL             329
                                             =======

Pero estos atropellos individuales revistieron á poco el carácter de un
vasto plan de violencias, mediante el establecimiento de la sociedad
secreta conocida con el nombre de _Ku-Klux-Klan_, que ha durado hasta el
momento presente, á pesar del rigor con que los comandantes y las
comisiones militares persiguieron y castigaron á sus miembros.

Vése, por tanto, que los procedimientos severos del Norte no dejaban de
tener su fundamento ó por lo ménos su escusa. Tan luego como los Estados
rebeldes desistieron de su actitud, y tan pronto como las Convenciones
respectivas admitieron (en 1870) las Enmiendas 13, 14 y 15 y con ellas
la abolicion de la esclavitud y el sufragio universal, volvieron á
entrar en la Union y por tanto en el pleno derecho de que en otro tiempo
disfrutaban.

Pero todo esto no dejó de ser una dificultad nueva para el éxito de la
abolicion, y no se sabe qué estimar más, si la fuerza de estas
dificultades ó los medios adoptados para vencerlas.



V.

Los efectos de la abolicion.


Hora es ya de venir á los resultados de la abolicion en los
Estados-Unidos; y aquí es donde, dados el carácter de este trabajo y mi
aficion á presentar datos y cifras de orígen oficial para evitar
interpretaciones, el lector habrá de notar más vacíos. Porque, lo
repito, los documentos oficiales me faltan casi en totalidad.

¿Seria oportuno, acaso, entrar en consideraciones generales sobre el
estado actual de toda la República norte-americana? El tema seduce...
pero, ¿acaso al principiar este trabajo no precisé los límites de mi
estudio, el fin con que eran traidos á exámen los Estados-Unidos y la
necesidad de contraer la observacion á los Estados del Sur, por las
razones en otro lugar expuestas y desarrolladas?

Veamos, por tanto, de sacar todo el partido posible de los elementos que
á mi alcance están, dejando aparte toda consideracion de carácter
general.

Que la situacion del Sur no es hoy lo que ambiciona el deseo, parece
innecesario decirlo. Los desastres han sido inmensos, las pasiones
colosales, la lucha política excepcional..... ¡Y de todo esto no han
pasado aun siquiera ocho años! En la primavera de 1855 Richmond cayó en
poder de los federales, y con la capitulacion de Lee y la fuga y prision
de Jefferson Davis terminó materialmente la guerra. De Enero de 1863
data el decreto que emancipó á los 3 millones de esclavos del Sur, y de
Diciembre de 1865 la aprobacion de la enmienda constitucional que
prohibe la esclavitud en todo el territorio de los Estados-Unidos. La
adhesion de los Estados rebeldes, en particular del Missisipí, Virginia
y Tejas, que fueron los que más resistentes se mostraron, tuvo efecto en
1870, y con esto terminó la obra de la reconstruccion. Por último, la
administracion de los libertos no ha cerrado sus oficinas hasta 1872.
Esto así, ¿puede decirse que en el momento en que estas líneas se
escriben los Estados-Unidos de América están en situacion de que puedan
ser estudiados dos en ellos los efectos, no ya de la abolicion, sí que
de cualquiera de las medidas políticas trascendentales que llenan su
flamante historia, ó de cualquiera de los hechos culminantes de esa
guerra terminada moralmente apenas hace tres años?

Así y todo, lo que hoy pasa en la República americana es asombroso y
grandemente lisonjero para las ideas radicalmente liberales.

Los efectos de la abolicion han debido realizarse ora en la masa de
trabajadores que antes de 1863 y 1865 eran el nervio de la agricultura y
la industria del Sur, ora en el órden y direccion de los capitales hasta
entonces comprometidos en un sentido determinado y en formas bien
precisas, ora, en fin, en la produccion general del país.

Harto se comprende que á un lado dejo todo lo que importa á los efectos
morales y políticos de la abolicion. La materia se presta á numerosas
consideraciones, y quizá este es el terreno en que con mayor ventaja
podria discutirse y demostrarse la fecundidad de las ideas
abolicionistas. Pero como he dicho en otros capítulos, el fin de mi
modesto trabajo no es examinar el grave problema de la emancipacion de
los esclavos bajo otro punto de vista que el puramente económico, por
ser este el que toman los esclavistas vergonzantes como más favorable á
sus propósitos. Por ello prescindo en absoluto del terreno moral, como
del terreno político, donde los datos ya abundan y son por todo extremo
concluyentes.

Y bien: ¿qué sucedió en los Estados-Unidos con aquellos negros que en
1860 yacian en la más oprobiosa y más brutal de las servidumbres? A
juicio de los esclavistas, solo habia que esperar de ellos la holganza,
el vicio, el salvajismo, el crímen. Una vez rota la disciplina de la
_plantacion_, seria imposible contar con aquellos hombres, y la misma
ley que suprimiera el látigo suprimiria el trabajo, abriendo anchas
perspectivas á la miseria y á la desaparicion de la misma raza en cuyo
pro trabajaban los abolicionistas.

Contra estos fatídicos anuncios se levantan los hechos. En primer lugar,
el liberto ha trabajado. En el _Report of the results of Emancipation in
the United States of América_, aparece que fueron muchas las demandas de
lotes de tierra hechas por los libertos al _Freedmen's Bureau_ de que he
hablado en otra parte, y que si bien al principio fueron numerosos los
emancipados que resistieron la contratacion con sus antiguos dueños, muy
luego entraron en el buen camino, gracias á la intervencion del _Bureau_
que se reservó aprobar ó no los contratos. Entre los libertos que
solicitaron tierras para cultivarlas por sí, ora individualmente, ora
por medio de asociaciones de su raza y de su procedencia, se contaron
muy particularmente los del Missisipí, y con especialidad los de
Davis'Ben.

Por otra parte, segun los documentos que acompañó á su Mensaje de Mayo
de 1866 el Presidente Johnson, la superficie de propiedades confiscadas
que por medio de indultos parciales (que pasaron de 7.000) se devolvió á
sus antiguos poseedores, comprendia 430.000 acres. Poco más se habia
confiscado, comprendiéndose en este _plus_ algunas plantaciones de las
orillas del Potomac, del Missisipí, de la Georgia y del litoral de la
Carolina del Sur. Pues bien, de aquellos 430.000 acres unos 14.682 se
habian distribuido á los libertos por haberlos abandonado sus primitivos
dueños.--Además, aquel mismo año (Enero de 1866) el Congreso votó la
distribucion de las tierras públicas de Missouri, Alabama, Florida,
Luisiana y Arkansas, sin reparar en raza ni color; de modo que sobre 48
millones de acres habian de ser repartidos entre los antiguos
esclavos[29].

     [29] Annuaire Encyclopedique.--1865-66.

Un viajero que ya he citado en otra parte,--mister Sommers--escribe lo
siguiente en diferentes capítulos de su curioso libro.

Habla de Georgia y dice:

«Está generalmente admitido que los negro han trabajado este año con más
asiduidad que en ningun otro interior de libertad, y algunos plantadores
me han declarado que nada pueden hacer sin ellos; tan superior es su
trabajo al blanco allí ensayado. La opinion pública se ha reconciliado
con el trabajo libre de los negros, y la principal causa de los
disgustos con la poblacion de color, consiste en la facilidad con que
esta presta oidos á los agitadores políticos, y la ciega persistencia
con que se dice que les proporciona medios para lograr el predominio
sobre los ciudadanos blancos en los gobiernos provinciales»[30].

     [30] The Southern States, etc.--Chap. X.

Hablando de Virginia escribe:

«Es opinion general que los negros trabajan constantemente cuando son
pagados con regularidad»[31].

     [31] Chap. V.

En otra parte, discurriendo sobre la Carolina del Sur, consigna la
siguiente observacion:

«Mr. Parker, tesorero del Estado, es de opinion que el trabajo del negro
libre es más eficaz que cuando este era esclavo; y lo prueba aduciendo
el hecho de que muchos de los negros perecieron durante la guerra ó
inmediatamente despues de esta; que las negras ahora se han alejado casi
totalmente del campo, y que los niños que eran aprovechados en tiempo de
la esclavitud para ciertos empleos industriales, son ahora absorbidos
por las escuelas, y con todo, aun dadas estas disminuciones de elementos
de trabajo, la produccion de la Carolina del Sur, como de otros Estados
algodoneros, se está levantando á una magnitud igual á la de los
precedentes tiempos»[32].

     [32] Chap. IX.

Pero sigamos más. Una de las primeras atenciones de la Administracion de
los libertos fué despertar en estos el espíritu de trabajo y de
economía. Con tal espíritu está redactada la Instruccion de 30 de Mayo
de 1865, firmada por el general O. O. Howard. «Se dirigirán todos los
esfuerzos--dice la regla 4.ª--á hacer á la gente de color _self
supporting_. La ayuda del gobierno se dará solo temporalmente á aquellas
personas incapaces de sostenerse por sí mismas, etc., etcétera»[33].

     [33] Rules and Regulations for Assistant Comisioners of the Bureau
     of Refugees, etc., etc.--May 30 1865.

Entre las varias instituciones que con este motivo se crearon, figuran
los Hospitales y los Bancos y Cajas de Ahorro. Los primeros llegaron en
1866 á cincuenta y seis, bajando en 1867 á cuarenta y seis; á lo que
habria, que añadir cuarenta y siete _Dispensaries_ y _Out-door
stations_, y cinco Asilos de huérfanos. Segun un _Report_ oficial, el
número de libertos recogidos en estos establecimientos desde 1.º de
Octubre de 1865 á 31 de Agosto de 1866 fué de 160.737, de los cuales
murieron cerca de siete mil quinientos[34].

     [34] Results of emancipation in the United States, etc.--Report of
     the Executive Committee of the American Freedmen's Union Comission.
     1867.

De no menor importancia fueron los Bancos y Cajas de Ahorro. Por
decontado que aquí no me refiero á los establecimientos de esta especie
que existian en el Sur antes de la guerra, y que despues de esta
sufrieron algunas trasformaciones, como los Bancos de Memphis,
(Tennessee) de Nueva Orleans, (Luisiana) de Selma, (Alabama) y tantos
otros; ni tengo para qué ocuparme de los que algunos particulares
fundaron despues de la guerra, como el Banco de Savannah, en Georgia.

Hablo tan solo de los establecimientos fundados por la iniciativa ó
bajo el patronato del _Freedmen's Bureau_ en casi todas las ciudades
principales del Sur, y que despues han quedado bajo la proteccion del
Gobierno federal y la direccion del Centro que en Washington publica
todos los meses una circular muy buscada y leida por los negros, en que
se da cuenta detallada de los progresos de la institucion. Los fondos de
estos establecimientos se emplean por lo general en títulos de la Deuda
Federal, y el interés que pagan á los imponentes es de 5 á 6 por 100.

Pues bien, en 1871 la infatigable Sociedad Abolicionista de Lóndres
creyó oportuno dirigirse al honorable senador norte-americano Mr.
Pomeroy, demandándole algunos datos, como á persona competente, respecto
de los progresos del Sur despues de la abolicion. En Mayo de aquel mismo
año, Mr. Pomeroy, remitiendo á mi digno amigo Mr. Joseph Cooper de
Lóndres una curiosa nota del estado de la _National Freedman's Savings
and Trust Company_ daba estas importantes noticias[35].

     [35] Anti-Slavery Reporter.--Vol. 17. Núm. 6.

Constituida la Compañía (los Bancos) en 1865, más de 20 millones de
pesos pasaron por sus libros hasta el año de 1871. «Creo, dice una nota
firmada por el Presidente de la Sociedad, Mr. Eaton, que las ocho
décimas partes han sido ganadas por negros...» En Tanahasee, la capital
de Florida, esta compañía tiene una sucursal, y su cajero es un negro.
En Jacksonville (ciudad de la Florida tambien) el director de la
sucursal es Mr. Spearnig, un esclavo de 1862. La compañía tiene 50
hombres de color cajeros--casi la mitad del total de estos. Por último,
en Charleston mismo son varios los negros que ocupan un puesto de
importancia en la compañía. El progreso de esta se halla demostrado por
las siguientes cifras:

                                        Dollars.
                                      ------------
  1870.--Depósitos hechos en Marzo      797.034,26
            --            en Abril      562.668,26
                                      ------------
                     TOTAL            1.359.702,52

  1871.--Depósitos en Marzo           1.038.870,14
            --     en Abril             752.425,24
                                      ------------
                     TOTAL            1.791.295,38
                                      ------------

          Diferencia en favor de 1871   431.296,86

El ya citado Mr. Sommers, hablando de la Carolina del Sur, hace mencion
tambien de esta compañía. «Prácticamente--dice--los Bancos de seguros y
depósitos de los libertos hace por estos lo que los Bancos de seguros
del Reino-Unido por las clases trabajadores de Inglaterra, Escocia é
Irlanda; y satisface ver que los negros han acumulado, por depósitos, en
cinco años cerca de medio millon de esterlinas. Este resultado es tanto
más significativo cuanto que casi es debido totalmente á los que fueron
esclavos en el Sur, toda vez que la institucion de los Bancos se ha
desarrollado muy débilmente en New-York y en otras ciudades del Norte,
adonde habia sido llevada.....

El número de los imponentes de Charleston es de 20.790, de los cuales
los nueve décimos son negros. El término medio de las imposiciones
individuales es de 60 dollars... En Octubre de 1870 habian llegado á la
suma de 165.000 dollars. Todas las tardes la oficina se llena de negros
que van á depositar pequeñas cantidades de dinero, á sacar cortas sumas
ó á remitirlas á puntos más ó ménos distantes en que tienen parientes
que sostener ó deudas que pagar»[36].

     [36] Chap. VIII.

Pero hay más. Otro cuidado, así de la Administracion de los libertos
como de las sociedades protectoras fué la educacion é instruccion de los
negros, y ya he dicho que en este punto no se sabe á qué dar la
preferencia, si á los desvelos de los abolicionistas ó á la buena
voluntad de los negros.

En un _Report_, fecha 1.º de Enero de 1867, publicado por el
superintendente de las escuelas, M. J. W. Alvord (del _Freedmen's
Bureau_), en trece Estados y el distrito de Colombia, se daban las
cifras siguientes:

  Escuelas diarias      960
  Escuelas nocturnas    247
                     ------
                      1.207

De estas escuelas, 333 (la cuarta parte) estaban sostenidas
exclusivamente por libertos, y 290 dependian en gran parte de estos
mismos; 286 edificios habian sido construidos por los negros; 972
maestros eran blancos y 458 de color. Los alumnos de dia llegaban á
77.998. El coste de las escuelas subia al mes á 40.271 dollars, de los
que 11.377 eran pagados por los libertos y 21.013 por el _Bureau_.

Dos años despues, en Julio de 1869, las escuelas habian alcanzado la
cifra de 2.118: los maestros eran 2.455 y los discípulos 114.522. Sobre
estas escuelas regulares habia que contar las _irregulares_, que eran
794, con 902 maestros y 34.722 alumnos,--aparte de las llamadas
_escuelas dominicales_. Unido todo, resultan estos datos:

  Total de escuelas de todas clases   4.424
  Id. de maestros                     9.503
  Id. de alumnos                    256.353

Comparadas estas cifras con las del semestre anterior, resulta un
aumento de 444 escuelas, 855 maestros y 16.407 alumnos.

Todavía llegó á más el celo de los abolicionistas, fundando en
Washington la «Universidad de Howard para la gente de color.» Instalada
el 19 de Marzo de 1867, cuatro años despues tenia 443 alumnos, subiendo
sus gastos (de 1870 á 1871) á 96.630 pesos. Sus entradas habian sido de
134.745 pesos[37].

     [37] La educacion de los libertos en los Estados-Unidos por _I.
     Rodriguez_. V. La América Ilustrada.

De modo que si efectivamente la importancia y el desarrollo dados á la
educacion de los negros por la Administracion de libertos y las
sociedades emancipadoras impone y encanta, mayor sorpresa y aun más
satisfaccion debe producir el ardor con que esos mismos libertos, cuya
instruccion era un crímen (y como tal perseguido, dos ó tres años antes,
en Estados como las Carolinas, Missisipí y Luisiana), despues de 1863
toman en Georgia la iniciativa para fundar escuelas, crean por sí solos
26 en Tejas, y cuando la autoridad de Luisiana suprime el impuesto
especial que en aquel Estado se pagó casi desde 1861 para la enseñanza
de los negros y de que se aprovecharon hasta 50.000 libertos, estos
elevan al Gobierno peticiones cuajadas de innumerables cruces (señales
de pobres esclavos de ayer que no conocian aún lo más elemental de la
escritura) para que se creara una contribucion que los negros solo
pagarian, destinada al sostenimiento de las escuelas de color del
Estado. ¡Y sin embargo, estas escuelas eran quemadas y arrasadas por los
blancos! ¡Y los blancos se estremecian llenos de horror ante el crédito
de 3 millones de dollars que el Congreso votó para la compra de terrenos
destinados á aquellos establecimientos de instruccion y á otros de
beneficencia, como asilos de huérfanos! ¡Y Mr. Peabody, el célebre
filántropo, fué rudamente calumniado por haber destinado otro millon de
pesos á esta misma nobilísima y patriótica empresa! ¡Qué contraste tan
elocuente y tan favorable á la raza ofendida y deshonrada![38]

     [38] _Jouveaux._ L'Amerique actuelle. 1870.

Así, mientras Mr. Alvord escribia: «un millon por lo ménos de los cinco
de libertos (principalmente la nueva generacion) están perfectamente
dispuestos para el estudio,» otro viajero inglés, Mr. Zincke, que á pies
juntillas creia en la inferioridad fundamental de la raza negra, no
titubeaba en consignar en su _Last Winter in the United States_ las
siguientes palabras:

«Confieso mi asombro á la vista de la vivacidad de espíritu de aquellos
cuatrocientos niños de color. En poco tiempo habian adquirido una suma
de conocimientos verdaderamente notable. Jamás, en ninguna otra escuela
de Inglaterra (y muchas he visitado), encontré una semejante prontitud
para comprender el sentido de las lecciones leidas ante ellos; jamás oí
observaciones tan juiciosas y que demostraran una tan clara inteligencia
del texto.»

De todo esto resulta que sin poderse negar el abandono de muchas fincas
á primera hora, la vagancia de muchos negros que se encontraron libres
en medio del fragor de la lucha, la aficion de los libertos más cultos á
abandonar los trabajos del campo por el servicio de las ciudades, y, en
fin, todas las contrariedades anejas á la violentísima trasformacion de
la vida social del Sur, es de todo punto falso que los negros huyesen
del trabajo, en el sentido de que este suceso viniera á revestir el
carácter de un hecho general. Y de igual manera es inexacto que solo el
vicio y la ignorancia hubieran sustituido en aquellas comarcas al
imperio del látigo.

Respecto de los capitales y de la industria existentes en el Sur antes
de 1861, ya se ha dicho que la última era de poca importancia y los
primeros se hallaban comprometidos totalmente en la agricultura--en
particular en el cultivo del algodon, la caña, el tabaco, el maíz, etc.,
etc. Bastaria el mero hecho de la trasformacion del trabajo esclavo en
trabajo libre, para que todo el órden económico de la sociedad sudista
se hubiese resentido profundamente; pero como si esto no fuera
suficiente, la guerra se encargó de causar todos los estragos y todas
las perturbaciones imaginables. No en balde los ejércitos de Mac-Dowel,
de Lee, de Sherman, de Sheridan, de Grant y de tantos otros, recorrieron
una y cien veces los territorios más ricos del Sur; y como en otro
capítulo he indicado, para el logro de su empeño no repararon los
sudistas en sacrificios pecuniarios, llegando, despues de todo, á
constituir una deuda de muchos millones de dollars, repudiada hasta hoy
por el Congreso de la República[39].

     [39] Mr. Boutet, en un artículo de _l'Annuarie Encyclopedique_,
     1865-66, dice que las demandas de indemnizacion presentadas al
     Gobierno federal por ciudadanos leales del Sur, con motivo de las
     pérdidas sufridas durante la guerra, subieron á 300 millones de
     dollars: que la deuda confederada llegó á 4.000 millones: que la
     pérdida de las cosechas de arroz, tabaco, algodon, etc., se
     evaluaron en 900 millones: la de la propiedad esclava en 2.500
     millones; y las producidas por los estragos generales de la guerra
     en 900. Total de pérdidas: 4.300 millones--con más otros 4.000 de
     la deuda ó sea 8.300 millones de dollars.

De todas estas causas resultó: primero, el abandono de muchas fincas;
segundo, la confiscacion de otras con arreglo á la ley de 1862, y
tercero, la ruina de muchos hacendados, que al fin y á la postre se
quedaron solo con el suelo de sus posesiones y sin los recursos
metálicos necesarios para pagar los jornales de sus obreros.

Por fortuna, el _Freedmen's Bureau_ se aprovechó del abandono y
confiscacion de las fincas para repartirlas entre los libertos, con
ciertas condiciones; y respecto de la situacion precaria de los dueños,
hay que advertir que esto determinó, unas veces, la enajenacion de una
buena parte de las inmensas haciendas del Sur, imposibles ya de cómoda
explotacion, como sucedió, por ejemplo, en el Tennessee y la Virginia;
otras veces, la situacion del gran cultivo por el pequeño cultivo y la
aparcería, como en Georgia; en no pocas ocasiones, la participacion de
los libertos en los productos de la finca, como en las dos Carolinas
(principalmente la del Norte) y en el Missisipí,--si bien, á decir
verdad, los libertos preferian de ordinario el jornal á las
eventualidades de la cosecha; y en fin, frecuentemente, un mayor cuidado
de parte de los plantadores que, con la mira de atraer brazos,
levantaban verdaderos barrios de obreros (aunque las casas por lo comun
no pasaran de barracas) en la proximidad de sus posesiones.

Naturalmente, esto no fué obra de un dia, como no lo fué la sustitucion
de las huertas y de la explotacion de frutales, en las inmediaciones de
las ciudades y las villas, por el cultivo del algodon; ni la
competencia establecida entre los terrenos viejos del E. y los nuevos
del O. dedicados tambien á aquella planta: ni el gusto que por la
produccion directa de los géneros exportables se desarrolló entre los
blancos, apartados antes de todo trabajo agrícola y en particular del
algodon, la caña y el tabaco; ni el establecimiento de sociedades
agrícolas y el progreso de la agricultura, allí donde precisamente
aparecia más atrasada, como en Georgia; ni el aumento del valor de las
fincas que en los primeros dias de la abolicion bajaron
extraordinariamente, ya por el abandono ó la prisa de dividir y de
vender sus primitivos dueños,--que pusieron de este modo al alcance de
muchos libertos la propiedad territorial, disminuyendo el número de
obreros,--ya por la súbita carencia de brazos que sostuvieran la
produccion, harto comprometida desde el instante en que la guerra habia
reducido los 400.000 esclavos mayores de diez y siete años y menores de
cuarenta y cinco que se atribuian al Sur antes de 1861, á 200.000
hombres aptos para las rudas faenas de la industria y del campo; ni, en
fin, la importancia que tomaron los _poor whites_ y el elemento blanco
inmigrante, que comenzó á bajar al Sur una vez rehabilitado el
trabajo[40].

     [40] _Boutet_, Les Etats Unis, etc.--1865-66.

Pero donde la fuerza de estos hechos se palpa es en la produccion
general del país. A la atencion del actual ministro de los
Estados-Unidos en Madrid (general Sickles) debo un _Report_ de carácter
semi-oficial, sobre las consecuencias de las medidas emancipadoras de
1863 y 1865.

Hé aquí los datos que arroja este _Report_:

«_Algodon._ En 1869 la cosecha del algodon fué de 2.500.000 balas de 400
libras cada una.

En 1869, el mismo territorio produjo 3.200.000 balas.

En 1871, lo recolectado hasta 1.º de Junio (esto es, durante nueve meses
del actual _año algodonero_) fué ya más de 3.800.000 balas; de modo que
en 1.º de Setiembre podrian llegar estas á 4 millones.

El término medio de 1850 á 1860 en tiempos de la esclavitud, fué de
_tres_ millones.

_Tabaco._ En 1866, el primer año despues de la paz y el primero
industrial despues de la emancipacion, se produjeron 307.934.000 libras
de tabaco.

El término medio de 1850 á 60 fué de 261.000.000 de libras.

_Maiz._ En 1867, la produccion fué de 400 millones de _buskels_ de 50
libras cada uno.

El término medio de 1850 á 60 fué de 300 millones de buskels: y la mejor
cosecha del tiempo de la esclavitud no pasó de 435 millones.

_Arroz._ En la Luisiana, uno de los primeros Estados arroceros, el año
que más se produjo fué el de 1869-70, con el trabajo libre.

_Caña de azúcar._ El área del territorio de los Estados-Unidos donde la
caña se cultiva, está sujeto á los desbordamientos del Missisipí y del
rio Rojo. Esta region necesita ser protegida contra las inundaciones por
_levees_ ó diques, los cuales fueron tan maltratados durante la guerra,
que el cultivo del azúcar vino á ser comparativamente impracticable,
despues de la emancipacion. El peligro de la pérdida fué tan grande, que
los plantadores del área expuesta á las inundaciones, solo cultivaron la
caña en el sitio más seguro. Además es preciso advertir que muchas de
las fábricas de azúcar que pertenecian á las plantaciones, fueron
destrozadas en el curso de la guerra, y que los menguados recursos de
los plantadores impidieron frecuentemente su restablecimiento, y dejaron
el sitio á otras cosechas de ménos gastos.

Sobre esto hay que constar que mucha de la caña recientemente producida,
se ha usado para trasplantar y renovar campos abandonados ó devastados
durante el conflicto. Así es imposible hacer una comparacion entre los
resultados del trabajo libre y el trabajo esclavo en el particular de la
caña de azúcar.

Sin embargo, aparece que en proporcion del área plantada y el número de
trabajadores empleados, y haciendo la parte debida á las consideraciones
antes apuntadas, el producto de la caña de azúcar con el trabajo libre
no ha sido ménos lisonjero que el cultivo del algodon y del tabaco»[41].

     [41] Memorandum in relation to the abolition of Slavery in the
     United States.

     Fué pasado al Ministerio de Estado de España en 1871.

Más concretamente sobre la produccion del azúcar, da noticias un
corresponsal que el _New-York Herald_ ha enviado recientemente á los
Estados del Sur de la República norte-americana. «Durante el período de
esclavitud, la produccion anual del azúcar fué de 200.000 á 300.000
hogsheads. Esta cifra bajó despues de la guerra casi á 30.000; pero el
monto ha ido subiendo gradualmente, y este año (1872) ha pasado de
100.000 hgds»[42].

     [42] New-York Herald, 14 Diciembre 1872.

Ya en este terreno de las cifras, seria indiscreto prescindir de las que
consignan dos publicaciones de verdadera importancia.

El _Annuaire Enciclopedique de 1866-67_, en su artículo
_Estados-Unidos_, dice:

«El departamento de agricultura de Washington anuncia oficialmente que
jamás ha tenido que registrar una perspectiva tan generalmente favorable
de cosechas de toda especie. Hay, sobre los productos del año anterior
(1866), un aumento evaluado en cerca de 500 millones de dollars. La
cosecha del trigo ha sido la más considerable que jamás se ha logrado en
los Estados-Unidos. Ha alcanzado la cantidad de 225 millones
_boisseaux_, mientras que el año último estos no habian pasado de 180
millones. En una larga série de años, el término medio de la produccion
fué de 5 _boisseaux_ por 5 1/2 habitantes; en 1867 es de 6.

»La cosecha de algodon que en 1862 habia descendido á 72.500 balas, en
vez de 2.580.000, cifra la más elevada del período anterior, pasaba de
2.500.000 en 1867-68: un aumento de 750.000 (más de un tercio) respecto
de 1866, en cuyo año la produccion total habia sido más de 1.750.000
balas, repartidas de este modo: Texas, 300.000; Missisipí, 270.000;
Alabama, 220.000; Georgia, 205.000; Arkansas, 182.000; Tennesse,
148.000; Luisiana, 109.000; Carolina del Sur, 102.000; Carolina del
Norte, 91.000; Florida, 36.000, y el resto 87.000.

La industria no ha quedado atrás, etc., etc.»

Por otra parte, en el _Report_ presentado por mister B. F. Nourse, como
comisionado de los Estados-Unidos en la última Exposicion de París,
aparecen estos datos relativos al algodon:

    _Trabajo esclavo._

  1858-59   4.019.000 balas.
  1859-60   4.861.000
  1860-61   3.850.000

    _Trabajo libre._

  1866      1.900.000 balas.
  1867      2.340.000
  1868      2.380.000

Ultimamente, si de estas noticias generales quiere venirse á pormenores,
la observacion de M. Sommers ofrece abundantes datos.

Se trata de Virginia.

«Las cosechas de tabaco en los cuatro años anteriores y los cuatro
siguientes á la guerra, fueron estas:


  1856-57    52.909 Hhds.
  1857-58    72.720
  1858-59    68.593
  1859-60    76.950
  1866-67    43.717
  1867-68    47.211
  1868-69    47.400
  1869-70    33.721

El término medio del valor de cada _hhd._ era 150 dollars. La última
cosecha fué excepcionalmente corta; pero su deficiencia será compensada,
así en lo relativo á la cantidad como á la calidad, por la cosecha
próxima, dado lo favorable que este año (1870) ha sido al algodon. El
_Tobacco Exchanges_ ha calculado que la cosecha de este año podrá dar al
mercado de 50.000 á 60.000 _hhds._ de Virginia superior. En Virginia
hay dedicados al cultivo de la planta algodonera 120.000 acres.

La cosecha del algodon habia sido antes de la guerra de 10 á 12.000
balas de 400 libras cada una, si bien por el puerto de Norfolk habia
entrado mucha mayor cantidad procedente de otros Estados. En donde el
abandono del cultivo y la baja de la produccion se ha notado más ha sido
en la produccion del trigo. En 1860 Virginia producia 13.130.977
_buskels_; en 1868 la cosecha subia solo á 6.914.000.»

Hablando de la Luisiana, dice el mismo escritor:

«El rápido restablecimiento de los negocios en Nueva Orleans no se
muestra en ningun otro ramo mejor que en el algodon; si bien para
comprender debidamente este hecho conviene reparar que Nueva Orleans
figura en el extremo Sur de la faja algodonera (_Cotton Belt_), y que es
muy escaso el algodon que se produce en un espacio de 100 millas
alrededor de la ciudad. En virtud de su ventajosa situacion geográfica
(sobre el Missisipí y sus tributarios, que recorren las más ricas
comarcas, y penetran por el E. y el O. en las tierras cultivadas hasta
los límites septentrionales de la region algodonera; y al propio tiempo
cerca de la desembocadura del gran rio, como para dar salida al Golfo y
al Atlántico), Nueva Orleans, enfrente de la interseccion de las líneas
de ferro-carriles que la unen á otras plazas y ponen á disposicion de
ésta la magnífica vía fluvial norte-americana, ha llegado á ser el
mercado de cerca de un tercio de todo el algodon que se produce en los
Estados-Unidos. La exportacion de este producto llegó en 1860-61 á la
enorme suma de 1.915.852 balas, cifra algo excepcional, pero que
demuestra donde hay seguridad de hallar la salida de una gran cosecha.
Tan pronto como terminó la guerra, aparece la preeminencia de Nueva
Orleans. La exportacion en 1865-66 fué de 768.545 balas, y el año último
(1869-70) subió á 1.185.050, de cuya suma, medio millon se envió á
Liverpool, un cuarto de millon fué al Havre, 115.000 balas á New-York,
53.000 á Boston, 70.000 á Bremen, y algunas pequeñas partidas á
Veracruz y á varios centros manufactureros próximos á San Petersburgo.
Este año (1870), ya á la mitad de la estacion, se han desembarcado
850.000 balas.

       *       *       *       *       *

Mientras Nueva Orleans así vuelve á ocupar su antiguo puesto por lo que
hace al algodon, es chocante que en el azúcar, el primer producto de
Luisiana, el restablecimiento sea flojo y lentísimo. La exportacion de
azúcar y mieles de Nueva Orleans no puede dar un criterio de general
progreso como en el caso del algodon, porque el azúcar de Luisiana es
consumido principalmente no solo en el propio país, si que en las
comarcas del Oeste, con las cuales Nueva Orleans tiene relaciones
marítimas tan naturales como indisputables.

       *       *       *       *       *

En 1866-67 se exportaron de Nueva Orleans 2.529 _hhds._ y 2.199
_barrels_ de azúcar con 21.893 b. de miel. En 1869-70 se exportaron
1.805 _hhds._ y 4.094 b. azúcar con 42.212 b. miel. Segun un informe
publicado con anuencia del comercio, la produccion azucarera en 1861-62,
por el método antiguo (_old process of open Kettles_) fué de 389.264
_hhds._--y segun el procedimiento nuevo (_of refining and clarifying_)
de 7.146.--Total, 528.321.500 lbs. En 1868-70, la produccion del azúcar
bajo el primer concepto fué de 73.471 _hhds._ y bajo el segundo, de
13.619.--Total, 99.452.946 lbs.

De modo que mientras la produccion algodonera en los Estados del Sur ha
casi alcanzado en cinco años el nivel que tenia antes de la guerra, la
produccion del azúcar apenas es de un quinto de lo que era en 1861-62 y
lo que habia sido, con algunas fluctuaciones, muchos años antes. El
contraste es tan notable y de ningun modo atribuible á dificultad alguna
del trabajo libre que implica algunos especiales obstáculos que afectan
á este ramo de la produccion de Luisiana y exigen investigacion muy
esmerada y detenida[43].

     [43] Recuérdese lo que hace poco he dicho de las inundaciones del
     Missisipí.

       *       *       *       *       *

El mercado de tabaco de Nueva Orleans, aunque con más aparente razon,
recobra con lentitud la importancia que tenia antes de la guerra. Las
entradas de tabaco en este puerto en 1859-60 fueron 80.955 _hhds._ En
1867-68 (despues de haber desaparecido casi totalmente durante la
guerra) subian solo á 15.304: en 1868-69 aumentaron hasta 28.026: y otra
vez disminuyeron en 1869-70 hasta quedar en 19.093. Las entradas y
exportaciones de tabaco en Nueva Orleans quedan por bajo de las
ordinarias en los últimos cincuenta años--excepcion hecha de los cinco
de la guerra. La razon principal está en que los comerciantes de
Nueva-York, llevando sus capitales á los cosecheros del Oeste cuando
Nueva Orleans estaba bloqueada, consiguieron afirmar allí su influencia,
que hoy mantienen con tenacidad, y Louisville, aprovechando el mismo
estado de cosas, se convirtió en uno de los mayores mercados de tabaco
de los Estados-Unidos...[44]

     [44] Sommers.--The Southern, etc. Chap. IV y XVIII.

En un sentido análogo se expresa Mr. Harrison Reed, Gobernador de
Florida, consultado sobre los efectos de la abolicion en este Estado,
por el Cónsul de España en Nueva Orleans, D. Cárlos Pie.

Escribe en 29 de Marzo de 1871 y dice: «Antes y despues de la abolicion,
la teoría del Sur era que los negros no trabajarian sino por la fuerza,
y que el algodon, el gran producto del Sur, no podia ser obra del
trabajo libre. La falsedad de este argumento ha sido demostrada por la
cosecha de 1870, la cual iguala al término medio de los últimos cuatro
años antes de que la guerra destruyese el trabajo servil.

Tambien se sostenia que en libertad y sin el cuidado de sus amos, los
esclavos se tornarian en vagos y disolutos, expuestos al hambre y la
muerte; de modo que pronto la raza seria exterminada. Y se aseguraba que
la reduccion producida por esta desmoralizacion seria en 1870 igual á la
mitad de la poblacion de 1860. ¿Cuáles han sido los hechos?

Aunque algunos miles de negros han perecido durante la guerra y otros
han muerto por falta de socorros y frecuentemente víctimas de la
venganza de sus despechados y rabiosos amos que aún poseian el suelo,
sin embargo, el censo que acaba ahora de hacerse establece que la
poblacion de los Estados algodoneros ha aumentado desde 1860 en 8 3/4
por 100.

En el Estado de Florida, el aumento de poblacion y de riqueza durante
los tres últimos años de gobierno republicano no tiene análogo en su
anterior historia. El aumento de poblacion ha sido, por lo ménos, de 50
por 100, y en recursos industriales más de 200 por 100.

El inevitable efecto de la esclavitud es concentrar la riqueza en manos
de unos pocos, mientras el efecto de la libertad es completamente el
opuesto--difundir la riqueza entre las masas. La esclavitud rebaja el
trabajo á la categoría de una mera regla. Mientras la libertad lo
ennoblece y hace de él un conveniente asociado de la cultura moral
intelectual..., etc.»[45]

     [45] Anti Slavery Reporter.--Vol. 17, 1871.

       *       *       *       *       *

Hora es ya de resumir, despues de haber dejado hablar á autoridades
competentes, por lo conocedoras de la cuestion, por el estudio
especialísimo que de ella han hecho, así como por su desinterés ó
imparcialidad--generalmente hablando.

Visto está que la abolicion encontró el terreno fatalmente preparado, no
solo por las pasiones políticas, si que por los estragos de una de las
más colosales guerras de la Edad moderna.

Visto está que en su desarrollo tropezó constantemente con las
dificultades extraordinarias que le suscitaba y oponia la cuestion
política de la reconstruccion del Sur.

Visto está que decretada la abolicion en 1865, en todos los Estados, aún
no ha trascurrido el segundo período de espera y reparacion que exigen
todas las reformas, para que sus efectos puedan ser debidamente
apreciados en la época de calma y de equilibrio que nunca amanece hasta
el año décimo.

Y, sin embargo, sólo son hechos ciertos, positivos, incontestables:

Que la produccion del algodon, en cifra, cuando ménos, es ya igual á la
de los buenos años de la esclavitud.

Que el tabaco se repone rápidamente y que si las cifras relativas al
azúcar no son al parecer tan consoladoras, débese á circunstancias
excepcionales,--prescindiendo de que son muchos los que aseguran que hoy
se produce más, habiendo en cuenta que los terrenos ahora dedicados á la
caña son ménos que los dedicados á la misma hace seis años.

Que la masa de obreros es menor que en 1860, los capitales menores y
menor la extension de las fincas dedicadas á la produccion de la caña y
del tabaco en particular.

Que la bondad del género, sobre todo del algodon, ha aumentado,
distinguiéndose particularmente el producido por los pequeños
cultivadores.

Que la propiedad se ha dividido difundiéndose la riqueza por todas las
clases y creando por donde quiera sólidos intereses.

       *       *       *       *       *

Esto así, ¿con qué derecho se habla del fracaso de la abolicion en los
Estados-Unidos?

Cuando el gran Lincoln lanzaba su decreto de libertad para 4 millones de
esclavos y dirigia su último mensaje al Congreso norte-americano,
exclamaba:

«Hace cuatro años en esta misma época, nos inquietaban las amenazas de
guerra civil. Todos temian esta guerra y procuraban evitarla. Mientras
yo leia aquí el discurso de inauguracion con el único deseo de salvar la
Union, agentes insurrectos venian á esta misma ciudad á destruir la
Union sin guerra, por medio de negociaciones. Ambos partidos rechazaban
la lucha; pero uno de ellos estaba resuelto á entablarla antes de
consentir en la continuacion de la Union; el otro estaba resuelto á
aceptarla, si era indispensable para que la nacion no pereciese.

Todo el mundo sabia que el interés de la esclavitud era en el fondo la
causa de la guerra. Fortificar, perpetuar, extender ese interés; tal era
el objeto de los que querían destruir la Union. Nosotros solo queriamos
poner un límite á la estension territorial de la esclavitud.

Ninguno de los dos partidos creia que la lucha fuese tan larga y
terrible. Ninguno imaginaba que la causa que la motivó pudiera
desaparecer antes de la terminacion de la lucha.

En los dos partidos se lee la misma Biblia; se dirigen oraciones al
mismo Dios, invocando su omnipotente auxilio. _Tal vez parezca extraño
que los hombres se atrevan á pedir el auxilio de un Dios justo, mientras
amasan su pan con el sudor de la frente de otros hombres hermanos
suyos_; pero no juzguemos para no ser juzgados. Las plegarias de los dos
partidos no podian ser oidas, ninguna merecia serlo completamente. El
Todopoderoso tiene sus propios designios. ¡Ay del mundo por el
escándalo! Sobre todo ¡ay de aquel que le da ocasion y lo sostiene! La
esclavitud americana era uno de esos escándalos, y la guerra civil es
tal vez el castigo impuesto al Norte y al Sur de la Union, porque ambos
de ese escándalo son responsables.

Esperamos en el fondo de nuestro corazon y oramos ardientemente para que
este azote terrible de la guerra se aparte de nosotros. _Pero si Dios
quiere que la guerra continúe hasta que hayan sido destruidas las
riquezas acumuladas por doscientos años de trabajo gratuito impuesto á
los esclavos; si Dios quiere que por cada gota de sangre humana
arrancada por el látigo brote otra gota de sangre al golpe de la espada,
humillémonos y repitamos: «Los juicios de Dios son la verdad y la
justicia.»_

Sin ódio hácia nadie, con amor para todos, con firmeza en el derecho,
tal como Dios nos permite verlo, esforcémonos para acabar la obra
comenzada, cerrando las heridas de la nacion, tomando bajo nuestra
proteccion á los que han sufrido el peso de la batalla y á sus viudas y
huérfanos, y haciendo cuanto sea necesario para establecer una paz
sincera y durable entre nuestro pueblo y las demás naciones.»

Pues bien, los tiempos han llegado. Los juicios de Dios se han cumplido.
La esclavitud ha sido estirpada y hoy los Estados-Unidos de América
presentan, tranquilos, ricos, felices y orgullosos á la admiracion del
mundo, los nombres de Washington y de Lincoln, la Constitucion de 1789 y
las enmiendas 13 y 15 de 1868 y 1870!!

     FIN.





*** End of this Doctrine Publishing Corporation Digital Book "La emancipacion de los esclavos en los Estados Unidos" ***

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